Personajes:

-Eve Moonlit: Nyo Francia.

-Meta Salmhofer: 2P Nyo USA.

-Hansel y Gretel: 2P Italia y 2P Nyo Romano.

-Adam Moonlit: Inglaterra.

001 EC-Oso iluminado por la Luna.

Era una noche iluminada por la luna llena cuando esto paso, una mujer vestida con un modesto vestido azul con delantal blanco y una capa negra protegiéndola del frio realizo el más reprobable de los actos, a esta mujer ya la conociste en dos historias anteriores a esta, fue la responsable de un proyecto que fracaso y también de que una mujer que llevaba toda su vida huyendo fuera su sucesora en dicho proyecto.

Pero en este momento estaba en el bosque paseando, y fue en ese momento cuando los encontró, dos hermosos frutos rojos debajo de un árbol cercano a donde ella estaba.

-Definitivamente esto es un regalo de Dios-Dijo con una sonrisa agachándose donde estaban y estirando sus manos hacia ella, en ese momento pensó en su esposo-¿Acaso será feliz si los llevo a casa? Estoy segura de que va a llorar de felicidad.

Sonrió mientras cargaba con ellos en sus brazos acurrucándolos en su pecho empezó su camino de regreso a su hogar.

-Rápido, rápido a mi hogar debo yo volver-Se decía de lo más feliz mientras caminaba hacia su casa.

Mientras caminaba alcanzo a escuchar un grito espantoso o a sus oídos un rugido furioso de alguna fiera, un oso, fue en ese momento cuando noto que era perseguida por, a sus ojos, un oso por lo que corrió rápidamente para alejarse de él.

-¡Devuélveme a mis hijos!-Rugió el oso en tono furioso mientras corría detrás de Francine.

-¡No, déjame en paz!

No iba a detenerse por nada en el mundo de esos frutos dependía su felicidad y la de su amado por lo que corrió más rápido pero ya se estaba cansando y eso era más que obvio, pero detrás de ella aún estaba el oso y no debía de detenerse por nada si no le quitarían a sus amados frutos.

Las ramas del suelo la hacían tropezar a cada rato, pero Francine no dejaba de correr hasta que estuviera a salvo en su hogar, aferro con más fuerza los frutos contra su pecho para darles calor mientras seguía corriendo, fue en ese momento que se cansó y decidió esconderse para poder descansar de tanto correr.

-No dejare que nadie los aparte de mi-Le dejo con una sonrisa.

Pero reanudo su marcha cuando escucho pasos que se acercaban donde ella estaba escondida y no dudo en seguir corriendo buscando la manera de encontrar el camino a su casa, pero en ese momento se dio cuenta de que se había perdido, Francine entro en pánico abrazando a sus frutos más fuertes, volvió a escuchar al oso rugir.

-No, no le entregare mi felicidad-Dijo mientras derramaba lagrimas mientras corría.

En ese momento escucho como el oso empezaba a llorar a sus espaldas, y a su tiempo como los frutos de igual forma empezaron a llorar en sus brazos, fue en ese momento que sintió como jalaban su capa, Francine se asustó tanto que grito de horror y no dudo en atacar al oso hasta matarlo, finalmente se dio cuenta de que estaba frente a la puerta de su casa, no dudo en entrar y cerrar la puerta detrás de ella.

Fue en ese momento que fue recibida por su marido con una amable sonrisa, que se volvió en una mueca de espanto al ver los frutos que Francine llevaba en sus brazos.

-¿Qué ocurre?-Le pregunto la mujer mientras lo miraba confundida.

-Francine, tienes que entenderlo, nuestros hijos ya no están en este mundo-Le dijo de forma calmada y comprensiva-Por favor devuelve a estos bebes junto a su verdadera madre y todo irá bien.

En ese momento Francine bajo la mirada a sus brazos y vio que los frutos que ella llevaba eran dos bebes gemelos con un lindo y gracioso rulo en sus cabezas, en ese momento todo cobro sentido para ella, esos rugidos eran en verdad los llamados de una madre desesperada por recuperar a sus hijos, no soporto más y lanzo un grito desgarrador que se escuchó por todo el bosque.

-Aun no es tarde-Le decía Arthur tratando de que se calmara un poco, pero Francine no dejaba de llorar-Aun lo puedes arreglar.

-No tendría caso-Le dijo entre llanto-Porque yo…

No pudo seguir hablando ya que el llanto le gano, Arthur temiendo lo peor dejo a su esposa y abrió la puerta frente a su casa estaba el cuerpo inerte de una joven mujer hermosa, que vestía un modesto vestido de color rojo con un delantal blanco y una cesta yacía a su lado, mientras en su mano empuñada tenia agarrada la capa de Francine, pudieron ver que en la cesta llevaba varias rosas y una botella de cristal que estaba llena de leche.

La pareja la enterró en lo profundo del bosque y dejaron la cesta y la botella en su tumba, desde ese día Arthur y Francine se quedaron con los bebes y los criaron como si fueran suyos, ya que Francine sentía una enorme culpa por lo que hizo a esa mujer, en ese momento ella no lo sabía, pero desencadenaría una enorme historia que no traería más que desgracias.

Pero de eso les hablare más adelante.

Próximo Capitulo: 013 Superviviente "MA"