CAPÍTULO 1
DOS MUJERES UN CAMINO
William Albert Andrew se encontraba inmerso en sus pensamientos recordando la ultima vez que la vio, no fue hace mucho quizás hace 4 días aun así ella seguía siendo hermosa, una sonrisa se formo en la camisura de sus labios, pero sus pensamientos le jugaron una mala jugarreta al recordar a Candy
— ¿Como solucionaría aquello?
Cerro sus orbes frustrado al no saber que hacer, se llevo ambas manos hacia su rostro.
—¿Como podía dividirse en dos?
—¿Las amaba a ambas y sabia que una de ellas le correspondía y la otra tenia miedo de volver a amar?
Después de un tiempo de meditarlo y de estar seguro de si mismo y de la gran decisión que tomaría, sus labios iban a pronunciar el nombre de la persona que realmente ama mas nunca lo hicieron pues las mismas preguntas y dudas regresaban a su mente, los recuerdos que compartió con las dos, esos momentos llenos de calidez y alegría junto a su pequeña pecosa, bueno ya no tan pequeña ya era toda una mujer hermosa y eso le molestaba pues sabia por Archie que hombres querían cortejarla y como no, si después de que cumplió la mayoría de edad ella ya no llevaba el apellido Andrew si no ahora el de su familia biológica, la habían encontrado después de mucho tiempo así que ya no había impedimento alguno para estar con ella, por fin podía decir lo que realmente sentía por ella y eso le llenaba de felicidad, dejaría de ocultar lo que por años callo ya que si bien estar enamorado de su hija adoptiva no esta bien visto ante la sociedad y el no quería perjudicarla por ello cayo por años, aunque también la edad era o es un impedimento quizás ella quería enamorarse de alguien de su edad y no de alguien mayor que ella aunque solo se llevaban por 7 años ese era otro de sus miedos para preferir callar, sin en cambio sus pensamientos hicieron que pensara en ella, otra de las personas que gano su corazón y su amor, era una persona dulce y bondadosa que aunque se escondía tras una máscara ante los demás el sabia quien era ella en realidad y lo mucho que valía para el, la había conocido en mediados de otoño, ese día había chocado con ella sus ojos lo atraparon al instante, esa mirada perdida en la soledad pero al mismo tiempo llena de bondad por lo que necesitaban ayuda lo cautivaron de inmediato, no supo que o como pero ya se encontraba tratando de averiguar mas sobre ella, una sonrisa se formo en sus labios al recordar que el era su acosador personal o eso era lo que ella le había dicho, al principio fue difícil ya que ella tenia miedo a abrirse a el, pero no paso mucho tiempo para que ellos se volvieran los mejores amigos, se conocían tan bien que cualquiera de los dos sabia cuando algo le pasaba al otro aún que estuvieran a grandes distancias separadas, cuando la conoció el estaba por cumplir los 11 años y ella los 4, tenía la misma edad que Candy, solo que a Ella la conoció mucho antes.
Porque el destino tenia que hacer de las suyas para que lo confundieran en todos los aspectos de la vida, siempre había sido una persona racional, bondadosa, alegre, sabia resolver un problema rápidamente, tenía soluciones para todo, pero no para esto, no estaba preparado para elegir, para poner en claro sus sentimientos, solo rogaba por una aclaración, una solución a todo esto.
Estaba tan inmerso en sus pensamientos que no fue consiente cuando alguien entro a la habitación hasta que lo escuchó hablar
– Sr. William, le pasa algo
Albert levantó la vista a la voz que le hablaba, que tanto tiempo se había perdido en sus pensamientos.
– En que momento entraste George - menciono para poder distraerse
– No mucho, estuve tocando la puerta y al no recibir respuesta me preocupe por usted y entre
– Lo siento, necesitas algo
— Le ah llegado esto
George le extendió unos sobres a Albert, este por su parte los tomó algo dudoso, una extraña sensación le llego a su cuerpo cuando los tomo, ansiedad quizás, no podía describirlo con palabras ni con acciones, soltó un suspiro y dejo caer todo su cuerpo en el respaldo de la silla, los dejo a un lado de su escritorio mas tarde los revisaría pues por lo que pudo ver eran cartas de Archie, La Tía Abuela, Candy y otra que no tenia remitente pero sabia perfectamente a quien le pertenecía esa carta, era una manía de ambos nunca colocar remitente pero si destinatario
– Las leeré mas tarde, tenemos que terminar estos documentos primero
– Muy bien Sr. William
Después de una ardua tarde llena de papeleo que revisar, por fin tenia un espacio para descansar y olvidarse de todo, se relajo en el sillón de cuero que se encontraba en su oficina, se paso las manos por su cabello y estuvo así unos minutos se levanto con algo de pereza y se dirigió al escritorio para poder tomar los sobres de las cartas de nueva cuenta esa extraña sensación venia a su cuerpo, negó con la cabeza quizás solo era el estrés que causaban los negocios soltó un suspiro pesado y se volvió a dirigir al sillón en el que estaba, tomo la primera carta que era la de Archie comenzó la lectura de la carta, después de unos minutos cuando la término de leer una sonrisa se reflejo en su rostro por fin recibía una buena noticia familiar, tal parece que al fin ese muchacho quería ya sentar cabeza oficialmente y pedía su presencia para poder pedir la mano de la señorita Annie eso le llenaba de felicidad, si tenia que hacer alguna confesión respecto a eso en el pasado ya no tendría porque sentir celos por Archie si bien en un principio Archie amaba a Candy pero con el tiempo aprendió a querer a Annie y porque no decirlo también a amarla.
La noticia lo relajo y les deseaba que fueran felices, tomo otro sobre que era de la Tía Abuela empezó con la lectura de la carta y todo relajamiento en el se esfumo, todo su cuerpo se tenso de tal manera que parecía piedra por un lado se sentía feliz pero la otra parte de el se sentía enojado como era capaz de tomarse la libertad de elegir a su pareja si bien ya era suficiente con que lo controlara toda su juventud y niñez pero esto ya era el colmo aunque la elección no le desagradaba mucho el no estaba realmente convencido de lo que sentía por Ella y por Candy, tenia que calmarse y pensar las cosas fríamente sin embargo no logro mucho en ese aspecto ya que no lograba pensar claramente en sus sentimientos, quizás distrayéndose en alguna otra cosa podría aclarar mejor ese aspecto, decidió por fin después de unos minutos tomar el siguiente sobre.
Candy de solo ver su nombre escrito en el sobre en automático una sonrisa de tonto enamorado se plasmo en su rostro, se sentía como un adolescente apunto de cometer una locura romántica, de solo pensarlo se sintió un verdadero tonto y si ella..negó en automático al pensar negativamente pero como no hacerlo. Leyó la carta que Candy escribió y todo musculo de su cuerpo se paralizó al no saber que hacer, la respiración se le corto a tal grado de perder el oxígeno de sus pulmones, su cuerpo después de unos minutos reaccionó, tenia que hablar con ella inmediatamente, decirle que lo que pensaba hacer era una locura un error tenia que impedirlo a cualquier costo pero había un inconveniente Ella y sus sentimientos que no podía saber elegir se volvió a debatir internamente ¿Cuanto mas iba a durar esto? Se levanto de golpe del sillón tan abruptamente que casi choca con la mesita del centro sin embargo su acción de querer salir de esa oficina y olvidarse de todo fue interrumpida por George que abrió la puerta interrumpiendo su salida.
— Se encuentra bien Sr. William
— No George! No estoy bien. – dijo casi exaltado
George en todos los años que había estado a su lado jamas lo había visto de ese modo o bueno solo una ocasión y eso solamente fue con Ella, claramente el también se había puesto igual que William y como no hacerlo si tanto el como William la sobre protegían mas de la cuenta.
— ¿Que es lo que le sucede? – pregunto preocupado
— Candy eso es lo que sucede – dijo esto ultimo casi inaudible
George apenas y lo escucho en un susurro, tenía que calmarlo o si no todo esto seria un problema para su salud.
Albert se dio cuenta de las intenciones de George como no quería dar explicaciones le extendió las cartas antes leídas, el las tomo un tanto confundido por la acción de Albert pero no protesto y se dedico a leerlas la primera en leer fue la de la tía abuela Elroy, que al instante supo el porque de su debate mental pero y el resto de su mal humor a que se debía, se empezó a formular muchas cuestiones al respecto y si tenia que ver con la Señorita Candy solo se debía a una cosa y esa era, que algo le sucedía y eso era en cuestión sentimental, el mas que nadie sabia del debate interno por el que pasaba Albert.
Cuando leyó la carta correspondiente de Candy supo el porque de su mal humor, para disipar las cosas leyó la carta de Archie no era mas relevante que la noticia que se casaría con la Señorita Annie y pedía su presencia para pedir su mano y una perceptible sonrisa apareció en sus labios se alegraba por el y la Señorita Annie y les deseaba dicha y felicidad, dudo por un momento en cuestionarle el que iba a ser en ese aspecto, trago duro y nerviosamente empezó a formular la pregunta en voz alta.
— Sir. William ¿Que piensa hacer en esta cuestión?
Albert levanto la mirada lentamente hasta que sus ojos zafiro se encontraron con la mirada de George, se sentía un niño pequeño intimidado por la mirada de reproche que George le dedicaba aunque eso no era cierto la mirada de George no era de reproche ni una de lástima solo era una mirada de confianza, ese lazo de amistad que habían hecho durante varios años estando juntos.
— Yy...yo, George tu que arias en mi lugar
El susodicho se descolocó por la reacción tomada de Albert, lo dudo un momento pero después de unos segundo que para Albert fueron horas respondió
— Yo, bueno Señor no podría decir algo ya que no estoy es su situación. – se quedo callado de nueva cuenta a lo que Albert interpreto de que ya no diría nada
— Entiendo George
— Aun no termino Señor, yo quizás no sea el mas indicado de hablar de este tema pero lo conozco y no solo a usted también a la señorita Candy y a la señorita Uriustegui – de solo escuchar el apellido de la ultima su corazón dio un vuelco, pero al escuchar el nombre de Candy un pequeño sonrojo apareció en las mejillas de Albert, era cómico ver sus reacciones parecía todo un adolescente enamorado en la plena juventud de su vida no era que ya era un viejo rabo verde que solo parecía refunfuñar por todo, al contrario a George siempre le costo de que Albert tomara la posición como líder de la familia Andrew en todos los negocios ya que el siempre prefirió una vida tranquila pero como el hombre responsable y leal que era acepto a regañadientes tomar lo que por derecho le correspondía – He sabido lo que siente por ambas y lo que a pasado con cada una de ellas, los lazos que con el tiempo a formado los buenos y malos momentos que con cada una compartió quizás una mas que la otra, y siempre a estado usted para ellas...sin en cambio la Señorita Candy no lo conoce como usted a ella y la Señorita Uriustegui lo conoce tan bien a pesar de que usted trate de mentir le o engañarle ella siempre lo descubre, se que siente algo por las dos y también se que tiene miedo de aceptar sus sentimientos por una de ellas ya que usted sentirá que traicionara a la otra persona, pero que acoso eso no sera peor para usted si se sigue negando a lo que siente lo único que lograra sera su propia desdicha.
Albert se quedó callado, bajo lentamente la mirada cabizbajo, George tenia razón en cada una de sus palabras las conocía a ambas sabia cuando tenía que ayudar cuando ella nos podían hacerlo pero realmente Candy no lo conocía tal cual quizás lo conocía superficialmente pero no como en realidad era, en este aspecto mas que nada se debía a lo emocional, aunque no era del todo cierto ya que aveces Candy podía percibir sus emociones y sentimientos con solo una mirada aunque también le daba miedo perderla pues es estos años que ella empezó a convivir con su verdadera familia biológica ella había cambiado totalmente ya no era la misma que algún día fue y eso le aterraba en sobre manera, mientras que Uriustegui lo conocía tal cual era y aunque estuvieran separados ella siempre le escribía y mas cuando ella sentía que algo no iba bien con el, en eso se acordó que aun le faltaba una carta que leer así que la busco con la mirada y al enfocarla la tomo como si su vida dependiese del escrito que contenía la abrió temblorosa mente ante la mirada de George, el no dijo nada pues también reconoció a quien le correspondía esa carta solo esperaba que las palabras de ella le ayudasen a Albert.
Comenzó a leer la carta y una sonrisa se coló es sus labios tan predecible como siempre, sus palabras le despejaron la mente siempre sabia como calmarlo y alejarlo de las preocupaciones ajenas, por fin pudo respirar tranquilamente como siempre.
— Tal parece que son noticias buenas no es así – comento George mas relajado
— Así es, aunque eso también me asusta
— El miedo es parte de nosotros sin el no sabríamos hasta donde somos capaces de llegar al igual que nuestras decisiones y la determinación con la que la hagamos
— Tienes razón, mucha razón.
George tienes algo mas que decirme respecto a la pregunta ta que te hice.
— Si señor y para ello me gustaría contestar se la con otra pregunta
— Con otra pregunta
Albert no comprendía a donde quería llegar esta vez George, este solo asintió para poderle decir
— ¿Usted sabe lo que es el amor y lo que es el querer a alguien?
Albert asintió con fundido
— Lo podría explicar
— Realmente no entiendo a donde quieres llegar pero aun así contestare tu pregunta.
El amor es dar tu vida por la persona que amas sin recibir nada a cambio, su felicidad sera tu recompensa aunque no sea junto a ti y el querer se podría manejar como si habláramos de la amistad entre dos personas que aunque te esfuerces en amarla nunca podrás hacerlo pues tu solo lo ves como a un amigo a quizás hasta como un hermano.
George sonrió y Albert lo vio no comprendió esa sonrisa que le daba a lo que George decidió explicarse mejor
— Ahí esta la respuesta a la pregunta que usted me hizo
Albert analizó la pregunta que le había hecho a George y después la respuesta que el le había dado.
Tal parece que todo comenzaba a tener sentido lo miro para después sonreír más tranquilo ahora ya todo tenia sentido por lo cual ya sabia lo que tenia que hacer. Se levanto tan rápidamente del sillón en el que estaba y comenzó su salida fuera de esa oficina.
— Ira a verla no es asi Sir. William
— Si George
Y con eso salió directo al encuentro que tenia con ELLA, sentía su corazón acelerado por la emoción de volver a verla y tenerla en sus brazos, no estaba muy lejos de donde se encontrarían los dos, así que con pasó tranquilo se dirigió a su encuentro.
Estaba en el centro de la ciudad era una vista preciosa como nunca en su vida había visto, una velada perfecta para lo que se avecinaba, espero pacientemente en una banca del lugar hasta que diviso la silueta de una mujer no mas de 20 años de edad y una sonrisa se dibujo en su rostro sentía unos nervios que nunca creyó tener en toda su vida, de solo pensar que hablaría con ella su corazón comenzaba a acelerarse de emoción, trato de respirar tranquilamente para ocultar el nerviosismo que comenzaba a crecer en el.
— Es bueno volver a verte Tío Abuelo William – menciono la joven a escasos centímetros de el.
William se estremeció de volverla a escuchar su voz y un perceptible puchero se vio reflejado en sus facciones a lo que ella sonrió, esa sonrisa bastó para hipnotizar lo y perderse en las facciones de ELLA.
— Como te haré entender de que no me llames así, haces que me sienta un viejo – contraatacó haciéndose el ofendido
Ella soltó una pequeña risa haciendo que William olvidara todo como siempre.
— No todos los días puedo verte y mucho menos hacerte enojar un poco
— Creo que a veces abusas de mi – termino diciéndolo con un suspiro
— Tengo que aprovechar cuando se presenta la oportunidad no lo crees
William dibujo una sonrisa en sus facciones
— Veo que ya estas mas tranquilo Albert
— Siempre tan perspicaz
— Yo quería hablar sobre la decisión que ha tomado la tía abuela Elroy – dijo en tono serio, de solo recordar la decisión tomada su cuerpo se estremeció.
— Lo leí en su carta hace unos minutos atrás
— Entiendo – dijo mirando al cielo estrellado
— Yo quiero decirte algo... – pero la acción de ella lo dejo perplejo al sentir un dedo de ella en la camisura de sus labios impidiendo le continuar hablando, ELLA comenzó a negar para después hablar.
— Yo quisiera hablar primero y creo que primero que nada comenzare con lo que siento por ti.
Albert se quedó mudó al escucharla la miro por unos segundos que bastaron para intimidarla y que un pequeño rubor apareciera en sus mejillas ya sonrojadas.
— Yo quiero que seas feliz y para eso yo...
5 MESES DESPUÉS
/
— Cariño te sucede algo – dijo una joven detrás de Albert
— No, solo recordaba – dijo para verla a los ojos y regalarle una sonrisa
— Y que recordabas – pregunto curiosa
— La noche que fui a buscarte para decirte que te amo
La joven a su lado se sorprendió y un leve rubor adorno sus mejillas
— Yyo también te amo Albert
Albert tomo del mentón a la joven para depositar un beso cálido en los labios ella
— Estas nerviosa – dijo cuando se separo lentamente de ella para mirarla a los ojos mientras que la joven asentía levente con la cabeza
— En unas horas se hará oficial nuestro compromiso para después en un mes podernos casar
— Por fin nos casa remos
— Ya todo esta listo para esta noche – menciono con un brillo en los ojos
— Bien entonces porque no salimos un rato para distraernos
Ella comenzó a negar — Estando a tu lado el tiempo se me pasa volando y tengo que arreglarme.
—Uses lo uses te veras hermosa
— Eso lo dices porque me amas – dijo ella inflando sus mejillas
— Solo digo la verdad
— No me convenseras anda ve y tu también arregla te
— Muy bien muy bien me rindo ante ti – dijo siendo empujado por ella para que saliera de la habitación en la que se encontraban
— Nos veremos en la noche – dijo una vez que serró la puerta detrás de ella
Albert que ahora se encontraba en uno de los tantos pasillos de la lujosa mansión se recargo en la pared y serrar por un momento sus ojos para preguntase internamente si había escogido realmente la decisión correcta de querer estar al lado de esa persona.
Aun en su memoria esta cuando estaba esa noche en el centro de la ciudad siendo acompañado por Ella y las palabras que ella le había dicho en ese momento su cuerpo se estremeció cuando ella termino de decirle lo que le iba a decir para después pararse y escuchar un Quieroqueseasfelizy ver como ella se alejaba de el, esa misma noche fue a la estación del tren para impedir que se fuera y por fin confesarle lo que sentía por ella y saber que ella le correspondía sin importar nada lo hizo el hombre mas feliz pero aun así tenia miedo de hacer las cosas mal. Soltó un pesado suspiro para reanudar su camino y preparase para esa noche que seria el comienzo de su nuevo destino al lado de ella, pues bien no había sido fácil hacer que todos aceptaran su relación pero eso no impedio que su amor no se lograra o eso pensaba el.
