CAPITULO 4

PRIMER ENCUENTRO

Acaso era una broma o realmente estaba tan ebrio que ya empezaba a alucinar. Podía sentir que el aire le hacia falta en sus pulmones, ¿Que tanto tiempo había estado reteniendo el aire?

No lo sabia pero eso no importaba en ese momento.

- Acaso a visto a un fantasma - su voz fue como una melodía de los mismos ángeles, aunque quisiera responder no se atrevía era como si las palabras se hubieran esfumado en ese momento, tal parecía que le daba gracia el comportamiento de el porque sonreía, esa sonrisa hizo que todo su cuerpo se estremeciera, en definitiva había bebido de más y ahora su subconsciente le jugaba una broma de muy mal gusto sin pro-ponérselo sus facciones se endurecieron, eso no era divertido, en definitiva el alcohol lo estaba haciendo alucinar en un momento en el que el estaba herido.

Aunque se sintiera que el tiempo se había detenido ya había transcurrido cinco minutos, solo pudo ser consiente cuando de la nada le arrebataron la copa de entre sus manos, creyendo que todo era producto de su imaginación espero a escuchar el estallido de la copa al impactar se en el suelo, pero en lugar de eso no se escucho nada, trato de hacer el intento de parpadear varias veces y volvió su mirada de nuevo a esa persona, soltó un suspiro profundo y una ráfaga de aire helado chocó contra su cuerpo y solo eso basto para sentir de nuevo su cuerpo.

Se mordió la lengua en un intento de recuperar su racionalidad, la miro detenidamente en un intento de analizarla, la detalló dándose cuenta de sus facciones del rostro eran finas y delicadas, su piel clara, podía imaginar que seguramente era suave y aterciopelada, sus labios de un rojo pálido pero definibles a la seducción resaltaban su perfecto rostro, su cabello se-mi ondulado la hacían lucir bastante joven, como si tuviera entre 17-19 años, su cabello era de un rubio medio en una tonalidad de color miel, usaba un hermoso vestido azul rey haciendo resaltar no sólo sus ojos sino su belleza pues no iba a negar que era realmente hermosa, al mirarla a los ojos se quedó en una postura rígida pues por un instante al verla a los ojos vio el reflejo de Candy en ella pero al instante se dio cuenta que no era así, pues los ojos de ella eran de un azul rey como el mar y los de Candy eran de un color jade y su cabello era de un rubio dorado al mismo tiempo que era rizado y no ondulado, la siguió observando detallando la y al mismo tiempo dándose cuenta que ella no era Candy, pues la piel de ella era clara y la de Candy era bronceada, sus facciones de ella eran delicadas y suaves como si fuera una muñeca de porcelana, tanto así que sentía que si se acercaba a ella y la tocaba esta desparecería ante sus ojos, en cambio las de Candy eran suaves pero al mismo tiempo duras y un tanto extrovertida, este ultimo pensamiento lo hizo sonreír esa era una de las cosas que le gustaba de ella pero si lo pensaba bien ya no quedaba casi nada de aquella niña pecosa extrovertida que nunca seguía las reglas y siempre actuaba bajo sus emociones, ahora era una dama recata-ble y un tanto hipócrita.

Jamas se había puesto a comparar estas diferencias de lo que fue el pasado y lo que ahora es el presente en las cosas que Candy había cambiado y todo empezó desde que supo quien era su familia biológica desde ese memento ella dejo de ser la persona dulce para poder ser otra persona que en ocasiones le era imposible aceptar que se trataba de ella de la misma persona de la que era dueña su corazón.

Ella le sonrió a lo que sin pensarlo un leve sonrojo apareció en los pómulos de Terry.

— Usted no es el único que me confunde con ella
Escuchar su voz fue una melodía para el en definitiva el alcohol le estaba haciendo mal, la última frase que dijo ella lo trajo en si como si hubiera recibido una bofetada. La miro tratando de disimular y con algo de dificultad al fin las palabras se habían dignado a volver a su voz.

— No se de quien me hablas – dijo con indiferencia

Ella volvió a sonreír – En ese caso déjeme aclararlo mejor – guardo un poco de silencio como si estuviera meditando las palabras que usaría — Usted por un momento me confundió con la señorita Candy

Y ahí estaba de nuevo el dolor que por un momento se había disipado volvía con más fuerza que antes pero no, no quería verse débil y mucho menos con una desconocida que si, que por unos instantes había confundido con Candy pero si lo veía bien esa mujer que estaba frente a el era en pocas palabras una de esas tantas mujeres que no tenían cerebro más que para ellas como el resto de las mujeres de sociedad que solo pensaban en si mismas en las ropas elegantes que tenían que usar, en las joyas que tenían que lucir, solo para ser muñecas de maniquí superficiales por fuera y tontas por dentro.

Trato de ignorarla dándole la espalda pero a ella no le importo en lo más mínimo y antes de poder reanudar su ida y poder lograrlo ella volvió a hablar – no debería ahogar sus penas en el alcohol – el se giro para verla y lo que vio de ella lo dejó impactado. Ella voltio la copa haciendo que el líquido cayera al suelo sin más volvió a decir ignorando si el se iba de ahí o la escuchaba – el alcohol en lugar de ayudar a querer olvidar lo único que hace es hacernos recordar lo que tanto uno quiere olvidar – era como si las palabras no sólo fueran para el sino también para ella como si hubiera vivido esa agonía de un dolor profundo pero dudo de que ella se hubiera ahogado en el alcohol como el lo estaba haciendo más bien era como si ella nunca se hubiera desahogado y el dolor a un estuviera presente en ella, la siguió contemplando mientras ella se giraba y ahora era ella quien le daba la espalda comenzó a acercarse cada vez más al límite del balcón levantó el rostro como si buscará algo del cielo y de ahí no volvió a escuchar una palabra más de ella y aunque fuera tonto y extraño quería volver a escuchar su voz pues en lo que ella habló para el su voz fue como un sedante para su dolor ese en el que su alma y corazón estaban heridos.

— Tienes razón el alcohol no ayuda a olvidar pero por lo menos te aleja de la realidad en la que vives – no supo porque dijo aquello solo fue consiente cuando término de decir la última palabra era como si las palabras se hubieran escapado sin ningún permiso por parte de el.

Ella no dijo nada ni siquiera le dio la cara solo mantenía su mirada en el cielo o en la nada se acercó un poco a ella tratando de ver lo que ella miraba solo los separaba un metro de distancia y aún así ella no lo miraba, pero pudo ver como si fuera un reflejo como una lágrima recorría su pálida mejilla, sintió un nudo en su garganta sin saber el porque, pero su cuerpo quería reaccionar en contra de su voluntad, su cuerpo quería abrazarla sentirla entre sus brazos y oler ese perfume que desprendía de ella que hasta ese instantes fue consiente de ese aroma a flores silvestres, pero antes de volver a cometer una imprudencia pudo controlar esos impulsos que salían sin ningún motivo de el.

Dudo por un instante en que si ella realmente había derramado esas lágrimas en las que el fue testigo en eso una ráfaga de aire volvió a hacerse presente haciendo que sus hermosos cabellos revolotear han y con ello una gota de agua chocara contra su mejilla de el, extrañado miro al cielo y este se encontraba despejado así que no, esa gota no provenía del cielo entonces involuntariamente se llevó una mano a su mejilla y al hacer contacto limpio la gota solo para llevársela después a los labios y comprobar su teoría, en efecto era una lágrima pues su sabor salado era inconfundible, en ese momento un recuerdo vino a su mente, ese en donde conoció por primera vez a Candy donde la vio, ahora que lo recuerda el también estaba mirando el cielo igual que ella mirando a la nada también lloraba, pero ahora no se trataba de Candy y el, no, se trataba de el y alguien más una desconocida como lo fueron Candy y el antes de conocerse, los papeles ahora estaban invertidos porque en ese entonces a Candy le tocó ser testigo de su dolor de esas lágrimas que sin querer habían salido y en este momento ahora el fue a quien le tocó ser testigo de esas lágrimas, que ironía era el destino para que se volviera a repetir ese momento con otra persona en otro lugar pero al fin de cuentas la misma escena y asi preguntas llegaron a el ¿Porque razón lloraba? ¿Porque ella se encontraba allí? esas y más preguntas comenzaban a inundar su mente, tanto se perdió en esos cuestionamientos que no fue consiente cuando ella se giro y dejó la copa en el borde del balcón a lo que después comenzó a alejarse de el lentamente, solo se dio cuenta cuando ella volvió a hablar.

— Fue un gusto conocerlo Terence Grandchester – el se giro al a ver escuchado su voz lejos de su persona percatándose de que ya no estaba en el balcón sino cerca de la puerta para salir de la terraza en la que se encontraban, ella se voltio al a ver dicho eso haciendo que ambas miradas se cruzaran le regalo una sonrisa y pudo ver en su mirada algo distinto, algo que no pudo saber cómo interpretarlo pero sintió esa mirada que reflejaba ella sinceridad como si esa fuera su verdadera mirada pero al mismo tiempo dolor solo fueron unos segundos para después de la nada su mirada se volviera fría y sin vida hizo una reverencia y se fue de allí como si de un fantasma se tratara pues desapareció de su vista así como apareció sin a verse percatado de ella.

Pero al poco tiempo se dio cuenta de algo como era que esa mujer lo conociera tanto se había perdido en querer descifrar su mirada que no se percató de que ella lo conocía no pudo evitar juntar su entrecejo ella lo conocía pero y el, el no sabía quién era o que era lo que quería de el y si era una de esas mujeres que eran sus fans, negó ante esa idea pues si así fuera ella se hubiera lanzado a el como una loca fanática cuando lo vio y ella hizo todo menos eso, ella le dijo que dejara el alcohol así como cuando Candy le dijo que dejara los cigarros, soltó una maldición al cielo acaso en todo momento iba a estar recordando a Candy que acaso iba a ser su sombra en cada paso que daba lejos de ella recordándole que siempre iba a estar allí recordándole que solo era de ella tan sumergido estaba en todo lo acontecido hace unos momentos que no se dio cuenta cuando lo estaban llamando.

— Terry, Terry, Terry – escucho como lo llamaban pero hizo caso omiso a los llamados de esa persona, su mente y pensamientos estaban en otra parte, tan concentrado estaba que cuando sintió que alguien lo tocaba para que le prestará atención no pudo reprimir su molestia al ver quien era aquella persona.

La mujer que estaba a su derecha tocando su hombro derecho prácticamente colgándose de el hizo que todo su dolor se esfumara para ser remplazado por una rabia de enojo, de todas las mujeres del mundo tenia que ser justamente ella de solo ver como le regalaba una sonrisa hipócrita hizo que su estómago se revolviera, pero a la mujer no le afectaba en lo más mínimo su actitud hacia ella era como si realmente no se diera cuenta de lo que le producía a su persona como definirlo en pocas palabras, a si asco eso era lo que sentía por ella. – Te estuve buscando cuando te vi en el salón pero te perdí de vista, hasta ahora que te encontré.

Pero el simplemente no respondió simplemente se mantuvo en silencio a lo que ella continuo hablando – Realmente creí que no vendrias por lo que pasó entre tu y Candy pero puedo ver que eso a ti ya no te importa. – concluyó apegándose más a su cuerpo de el insinuándose le, el hizo un gesto con sus labios y se soltó bruscamente del agarre de ella.

— Porque no vas a fastidiar a alguien más Eliza

— No tienes que enojarte conmigo Terry o es que acaso te duele que tu amada se case con otro que no seas tu – dijo con veneno las últimas palabras, el se sintió incómodo pero poco le importaba tal pareciera que su mente solo pensaba en una cosa ¿Quien era ella, esa mujer que hizo que su dolor fuera a pasible y a la que no le preguntó su nombre?

— No digas tonterías, soy feliz por los dos – mintió como tantas veces lo había hecho cuando se trataba de ese asustó

— Eso ni tu mimo puedes creer te lo – dijo segura de sus palabras Terry realmente ya estaba perdiendo su paciencia y su auto control ante ella y su arrogancia

— Realmente crees que tus palabras me duelen no eres más que una víbora ponzoñosa que no puede evitar soltar su veneno cada vez que puede solo para llamar la atención de uno – dijo con indiferencia, ocultando su dolor como el buen actor que era, pudo notar como la mirada de Eliza cambio radicalmente a una llena de furia y sin esperarlo, solo fue consiente como su mejilla ardía y el sonido de la mano de Eliza contra su mejilla.

— Eres un idiota – dijo dándole la espalda para alejarse de el con las manos hechas puños no pudo evitar sonreír con arrogancia por fin podía estar solo de nuevo y mucho más relajado que hace unos instantes cuando ella estaba ahí.

Pasado un tiempo más en ese lugar decidió que por fin era momento de volver a entrar al salón y así lo hizo en el centro de este se encontraban un sin fin de personas bailando otras en los alrededores charlando cómodamente en las mesas posó su mirada queriendo encontrar algo pero sin saber que realmente estaba buscando, negó con la cabeza a quien quería engañar si su mirada solo buscaba a alguien y ese alguien era a Candy, tan inmerso estaba que se perdió en si del tiempo a su alrededor hasta que sintió como alguien lo tomaba de los brazos por detrás como si quisieran esconderse de alguien y a el lo agarraban para usarlo como escondite, giro un poco la cabeza solo para ver una cabellera rubia pero no cualquier cabellera sino que este era de un color miel claro no supo en que momento fue o que tanto había transcurrido de tiempo pero había retenido el aire es sus pulmones hasta que estos le exigieron oxígeno y soltó una bocanada de aire y pudo notar como la mujer que lo agarraba estaba tan concentrada en otra cosa que no era el y por su acto hizo que se espantara ya que vio como brinco ante ese acto de el, pero aún así no lo miro estaba tan concentrada buscando a alguien que no se daba cuenta de su persona y sin saber el porqué carraspeo su garganta haciendo que la joven levantara su rostro y pudo ver en el la sorpresa reflejada en su mirada y como un sonrojo apenas perceptible teñía sus pálidas mejillas.

Ella lo soltó como si su agarre le quemara para que inmediatamente su rostro que reflejaba sorpresa se tornará neutra y el sonrojo desapareciera inmediatamente.

— Estás escondiendo te de alguien – dijo burlón y hasta el mismo se sorprendió por a verle dicho de esa manera como si fueran amigos cercanos pero ellos apenas si eran un par de extraños o por lo menos el se sentía así.

Ella se giro buscando con la mirada a alguien más y al no verlo se volvió para mirarlo a la cara.

— Disculpe mi osadía de hace un momento – dijo haciendo una reverencia iba a irse pero antes de eso volvió a hacer una inspección con la mirada solo para asegurarse de que la persona de la que se escondía no estuviera cerca de ella y podía seguir escabulléndose entre la multitud como lo había estado haciendo antes de toparse de nueva cuenta con el.

Terry se sintió molesto porque ella prácticamente había ignorado su pregunta pero el no era idiota y sabía que ella se estaba escondiendo de alguien la pregunta era de ¿Quien se escondía y porque? ¿A caso ella no era una invitada y los guardias de seguridad la buscaban para echar la? No eso era absurdo con solo verla podía asegurar que ella no era cualquier persona más bien era alguien importante, alguien de sociedad y no sólo por sus modales que mostraba sino por el hermoso vestido que portaba que estaba más que seguro que era de un diseñador famoso entonces ¿De quien se escondía realmente ella? La tomo de la muñeca cuando vio que ella iba a irse de nueva cuenta, pudo notar como ella se ponía rígida ante el tacto que el estaba ejerciendo entre los dos, se puso aún más rígida cuando su mirada encontró lo que tanto buscaba vio como ella quería soltarse de su agarre y entonces giro su cabeza un poco solo para ver lo que ella tanto miraba y lo que vio solo hizo aumentar su enojo y no era por las acciones de ella si no más bien era por a ver visto a ese hombre si es que se le podía llamar hombre y por el cual ella se escondía de el aunque no entendió que relación tenían ellos dos y el porque ella quería huir de el.

— Usted no es el único que me confundió con ella – dijo en un susurro para que el solamente escuchara y en ese entonces comprendió el porque huía de el.

— Te ah hecho algo – dijo volviendo su mirada a ella. Ella negó con la cabeza a lo que el se relajó sin ser consiente de ello.

— En ese caso te ayudaré a esconder te de el.

La tomo de la cintura y en ese instante una melodía se comenzó a escuchar a lo que el aprovechó para poder bailar con ella, al principio ambos se sintieron incómodos pero después comenzaron a relajarse mientras seguían bailando.

Cuando la canción estaba por concluir un hombre de traje negro con lentes obscuros se acercó a ellos pero más que nada a ella fue quien se acercó para decirle algo, ella se detuvo cuando miro a esa persona a lo que el hombre de acercó hasta ella y se acercó aún más a su oído y le dijo algo ya que su actitud de ella cambio radicalmente a uno más frío y frívolo que antes.

— Gracias por su ayuda de hace unos instantes. – dijo volviendo a hacer una reverencia para después alejarse de el pero esta vez acompañada de ese hombre que pudo deducir era su guardaespaldas, un suspiro escapo de sus labios de nuevo no le preguntó su nombre y ahora más que nunca quería saberlo pero tampoco quería obsesionarse con eso por que dudaba que se la volviera a encontrar de nuevo.

Todo lo demás transcurrió con tranquilidad y sin relevancias hasta que se marchó de allí para irse de inmediato al hotel en que se estaba hospedado y se fue directo a su habitación, estando allí se dejó caer en la cama y solo contempló el blanco techo de esa habitación recordando todo lo que había vivido ese día ya que desde ese momento trataría de olvidarse de Candy y comenzar de nuevo quizás no tanto en volver a amar porque dudaba mucho que alguien más fuera capaz de ser la dueña de su corazón pero en lo demás trataría de comenzar de nuevo. Y sin proponérselo unos ojo azules como el mar inundaron su mente solo para hacerle recordar lo que ella le había dicho "El alcohol no te hace olvidar todo lo contrario te hacer recordar lo que tanto quieres olvidar" el creyó que esa noche estaría perdido en el alcohol hasta más no poder pero no todo lo contrario estaba más que sobrio y nunca más volvería a querer retomar esa idea porque ella tenia razón en cada una de sus palabras sin ser consiente se quedó dormido mañana sería un nuevo día y algo muy dentro de el sabía que el encuentro que tuvo con esa mujer solo sería el comienzo de algo nuevo y quizás también algo bueno pero nada se sabe hasta que uno toma sus propias decisiones y caminos en la vida pero estaba seguro que la volvería a ver en un tiempo no muy lejano.