CAPITULO 6
Las facciones de la joven se su avisaron reflejando tranquilidad y felicidad al saber de quien era aquella carta, la mujer sonrió al ver las reacciones de la joven.
- Yo no se si deba ir - dijo de un momento a otro haciendo que su sonrisa desapareciera al instante y su mirada se llenará de dolor. Realmente no tenía porque fingir el dolor que sentía con ella.
- Lord Takajiro no se enterara - comentó la mujer intuyendo que ella tenia miedo por si el Lord se enteraba que había visto a esa persona. - Yo me encargaré de que ningún sirviente de esta casa sepa que fue a verle.
La joven creía en las palabras de Atice sin embargo tampoco quería meterla en problemas, ella fue la primera en acercarse a su persona sin intenciones de obtener dinero o algo a cambio, solo su amistad, al principio dudo de ello ya que otras personas se habían acercado a ella diciendo lo mismo pero solo lo hacían para sacarle información y después informarse lo al Lord (su padre) ya que este las mandaba solo para mantener la bajo su control. Atice con el tiempo se fue convirtiendo en su confidente, ella siempre le decía "que a ella la quería como una hija, esa hija que jamás pudo tener y si era posible daría su vida por ella".
- Pero si se pone como la última vez - dijo recordando como esa persona que aunque no la viera tan seguido la amaba con todo su ser, ese día fatídico se había puesto muy mal aquella persona y sólo porque ella se parecía tanto a su...
Se había sentido muy mal por el estado de esa persona y Lord Takajiro (su padre) le había culpado del estado de aquella persona, diciéndole que su sola presencia hacía enfermar a cualquiera, no, no quería que eso sucediera de nuevo, esa era una de las razones del porqué se había alejado tanto de esa persona.
Atice con las yemas de sus dedos secó una lágrima que cayó de aquellos ojos de mirada triste que la joven expresaba en aquellos momentos.
- No volverá a pasar, anda anima te que yo te estaré esperando aquí - dijo tratándole de dar ánimos, la había observado toda la tarde percatándose de sus cambios de ánimo que lo que menos quería era verla así de nuevo.
La joven con algo de duda asintió, permitiendo a Atice que entrara junto a ella a su recámara, la mujer así lo hizo junto al carrito de la pequeña y ligera cena, una vez ya adentro Atice tomó las manos de la joven para después decirle - Pero antes comeras algo de esta deliciosa tarta que hice especialmente para ti. - la joven solo asintió ante esa pequeña orden.
Decidió sentarse en un sillón que se encontraba en aquella habitación haciendo a la vez un pequeño ademán para que la mujer se sentará a su lado, una vez ya realizadas las acciones la joven comenzó a comer la tarta de manzana, Atice sonreía pues al ver la podía observar que ella ya estaba más relajada y tranquila comenzó a trenzar el cabello de la joven siempre le gustaba hacer ese tipo de acciones pequeñas para ella, era un perfecto cuadro de madre e hija. Siempre la trataba como una hija y más cuando no estaban a la vista del Lord o de las demás personas que trabajaban en la casa, cuando estos estaban Atice la trataba como su superior, pero en momentos como estos la joven se dejaba mimar por Atice.
Cuando volvió su mirada a la joven y la observaba como de gustaba la tarta con una sonrisa sincera hizo que se acordara de como la defendió de esas tres personas cuando llegaron por primera vez a la residencia principal de los Leevwen, cuando la trataron peor que a un "animal" solo por tener el tono de su piel morena, pero la joven que quería como una hija, la defendido aún sabiendo que eso la metería en problemas con el Lord (su padre) importando le poco que después la reprendiera.
FLASH BACK
Ese día Atice regresaba de su día libre a la residencia principal, cuando entró a la residencia, viendo que había invitados hizo el protocolo que siempre se debía que hacer en esos casos dejando sus cosas a un lado de ella hizo una reverencia mostrando respeto antes las personas que eran invitados sin embargo estos la miraron con asco no era la primera vez que algo así sucedía siempre era discriminada por su color de piel al ser diferente a los europeos que contaban con una piel blanca o en todo caso bronceada pero no morena o negra, dejando de lado sus sentimientos heridos decidió hablar y acabar con el ambiente tenso que se formó.
- Sean bienvenidos a la residencia Leevwen. - mencionó con respeto.
Justo en ese momento el Lord ingresaba a la sala principal donde todos estaban, sintió su mirada en ella para luego dirigirse a la mujer que estaba allí.
- Veo que ya regresaste, deja tus cosas en tu habitación y atiende a los huéspedes que se quedarán en tiempo indefinido.
- Como usted deseé mi Lord, con su permiso me retiraré a dejar mis cosas a la habitación.
El Lord solo hizo un asentamiento de cabeza dándole el permiso para poder irse a su habitación, reverenciado una vez más se fue de allí, pero antes de alejarse de ellos pudo escuchar a la mujer decirle al Lord "Porque tienes como criada a alguien como ella, es que acaso no te da asco su presencia". Atice quiso regresar sobre sus pasos y enfrentar a esa mujer pero inmediatamente se negó a hacerlo no quería ser despedida y dejar sola a su niña así que tragándose su coraje se fue a su habitación, no sin antes escuchar al Lord decirle a la mujer " Sabe hacer su trabajo, y no me molesta en lo mínimo, no es más que una mucama más". Ese día no podía comenzar peor de lo que ya comenzaba a ser.
Una vez ya dejado sus pertenencias en su habitación se dispuso a hacer sus deberes como encargada del resto de las mucamas y como tal a encargarse del desayuno de ese día.
Tocando las puertas de la sala principal se adentro una vez más a ella realizando una reverencia -Con su permiso. - dijo haciendo que todas las miradas se pasarán en ella - El desayuno esta listo si gustan acompañarme.
- Que preparaste Atice porque muero de hombre - mencionó una joven de entre los presentes, feliz.
- Comporta te - dijo un muy enojado Lord ante la libertad de la joven al dirigirse de esa manera a alguien inferior a ellos
La joven al darse cuenta de su error enseño la lengua en forma inconsciente, como tratando de apaciguar las cosas y de no tomarle demasiada importancia a eso.
- Se nota que a pesar de ya recibir buenos modales no dejas de ser la misma irrespetuosa de siempre - respondió otra de las jóvenes con notable burla
- No se trata de eso, simplemente no le di importancia a lo que acaba de pasar, sin embargo me disculpó por mi falta de hace un momento. - contestó con simpleza tratando de ser educada.
Mientras la otra joven iba a responder con otra cosa pero antes de poder hacerlo sintió como su madre le apretaba el hombro con disimulo tratando de decir "Tranquiliza te y comporta te" a lo que decidió quedarse callada pero eso se las iba a cobrar tarde o temprano.
El Lord se levantó del sillón en el que descansaba a lo que Atice entendió de inmediato y solo llegó a pronunciar un "Por favor seguirme" y comenzar el camino al jardín botánico que se encontraba afuera todos los presentes a excepción de los que vivían allí se quedaron maravillados ante tal vista majestuosa que podían observar, comenzaron a acercarse a la mesa y en cada una de las sillas se podía observar a seis mucamas que se encontraban atrás de estas conforme se iban acercando para sentarse las mucamas reverenciando cuando ingresaron pidieron el consentimiento de Atice y del Lord para hacer su trabajo ante la afirmación de ambos, se enderezaron y ayudando a cada uno con la silla los ayudaban a poder sentarse para luego volver hacer una reverencia para comenzar a servir, todo era digno de una familia noble.
Sin embargo la mujer aria todo lo posible para que escoria como lo era Atice fuera despedida, con una sonrisa en el rostro pidió la autorización del Lord para poder hablar y ante su aprobación dijo.
- Atice cierto - dijo con desagrado tratando de disimular ser amable claro que para Atice no pasó desapercibida esa acción.
- Se le ofrece algo Señora - trato de decir con respeto
- Como ya te dijo Lord Takajiro mis hijos y yo nos quedaremos de a partir de hoy así que espero seas eficiente en lo que haces, no tolerare una falta ni a mi ni a mis hijos entendiste, lo digo porque en ti recae la autorización del trabajo de las mucamas que trabajan aquí.
- Comprendo Señora. - respondió con una reverencia sabiendo que eso solo era una advertencia y que no le pondría las cosas fáciles
- Si no hay más podemos comenzar a desayunar. - dijo con voz clara el Lord de la casa
Y así todos comenzaron a desayunar Atice se escapó de allí dejando a las mucamas como encargadas en lo que ella regresaba. Entrando a la residencia con una bandeja en mano del desayuno, se dirigió a la planta de arriba para dirigirse a la habitación de la joven tocando y al escuchar un adelante se adentro a esta.
- No bajaras a desayunar con el resto. - dijo acercándose a la pequeña mesa de té para depositar la bandeja y dejar el desayuno en esta.
- No tiene caso bajar el me lo ha prohibido. - mencionó la joven que veía desde la ventana el hermoso jardín - Además no quiero soportar a esa mujer y sus hijos.
Atice le regalo una sonrisa a lo que ella correspondió.
- Tuvisteis problemas con esa mujer o me equívoco - Atice abrió la boca sorprendida al haberse descubierto por ella, la joven soltó una carcajada que en lugar de molestarla solo hacia que se olvidará de su coraje, verla así de esa manera hacia que todo lo malo no valiera la pena, solo verla así le traía paz - La verdad no te culpó, los tres son capaces de desesperar a la persona más ciega y sorda del mundo. - Ante lo dicho por la joven Atice no pudo más que soltar una carcajada eso era verdad ella apenas había llegado y ya no podía aguantar los.
- Te hizo algo - volvió a decir la joven haciendo que Atice lo meditara por un momento no podía decirle lo que pasó cuando ella había llegado no quería que se metiera en problemas así que optó por negarlo.
- No me hizo nada mi niña, simplemente me desespero su prepotencia, pero no te preocupes y desayuna no me gustaría dejarte sola pero el Lord me ha encargado personalmente que atienda a los huéspedes.
- Esta bien no te preocupes. - dijo para luego acercarse y darle un fuerte abrazo y un beso en la mejilla - Te extrañe todo el fin de semana - le susurro para luego darle otro beso en la mejilla Atice correspondió el gesto
- Yo también te extrañe mi niña - se separó de ella para luego decirle - Tienes que desayunar todo lo que te traje - la joven solo asintió para sentarse y comenzar a desayunar.
Atice salió de la recámara no sin antes verla una vez más no le gustaba dejarla sola y mucho menos que comiera sola o mentir le pero tampoco podía hacer nada no quería involucrar la en ningún problema además por lo que había observado esa mujer era la pareja del Lord así que el aria y le creería todo lo que de esa boca ponzoñosa saliera y eso no era nada bueno, con un suspiro se fue de allí y colocando su mejor sonrisa se fue a atender.
Grave error ya que después de que regreso la mujer le había colocado el pie haciendo que la tetera de té que sostenía se derramara en la hija de la Señora que por su puesto se alteró y armando un escándalo la culpó llamándola inepta disculpándose y realizando mil reverencias trato de que no se entendiera más el alboroto.
- Fue un accidente lo juro Señora
- Ya la escuchaste fue un accidente - dijo con voz fuerte el Lord
- Como puede decir eso Lord es que acaso no se da cuenta que esto pudo haber sucedido con alguien más importante o es que es eso, es porque no somos importantes que pasará esto por alto - comenzó a argumentar - Y tu no te quedes allí parada como estatua y trae algo para secar lo que provocas te o es que acaso eres una inepta que no hace bien su trabajo
- Silencio - dijo ya enojado el Lord ante el escándalo provocado.
- No se preocupe ya entendí que defenderá a esta criada en lugar de a mi que soy su pareja si es así no tiene caso que nos quedemos - dijo ofendida ante lo que estaba sucediendo
- Los errores pueden pasar sin embargo Atice este es el primer y último error que cometes si vuelve a suceder algo así te sancionar e, bajo un castigo y si aún así vuelve a pasar algo como esto te irás, comprendes cierto - dijo mirándola a los ojos sabía que Lord Takajiro estaba advirtiendo la, trataría todo lo posible para que sucesos como estos no volvieran a pasar.
- Entiendo mi Lord - volvió a reverenciar ante la presencia del Lord. Todos notaron como el se levantó y se fue del lugar junto a su sobrina y hermana, seguramente a atender asuntos importantes, quedando solo los tres junto a Atice, girándose para encarar a la mujer y sus hijos notando como la mujer sonreía ante lo que había hecho y al salir triunfadora ante los ojos del Lord se dedicó a arreglar el asunto con cuidado se inco postrándose a los pies de ellos que la miraban con genuina burla para poder limpiar el vestido de la joven. El ambiente se había hecho tenso.
- No quiero que lo hagas con tus asquerosas manos negras, de a partir de ahora utilizaras guantes cuando se te ocurra tocar algo de nuestras cosas e incluso los cubiertos o la comida que nos servirás no quiero que sean contaminados por tus asquerosas manos compren diste cierto. - dijo con sorna la joven
Mordiendo se la lengua para controlar su hin potencia solo pudo decir.
- Como usted ordene señorita
- Larga te de aquí - volvió a decir la joven levantándose de la silla abruptamente, en el proceso le tiro encima el jugó y algo de comida, apretando los puños se levantó reverenciado una vez más se fue de allí pudo escuchar como los tres se reían de ella, como el hijo de la mujer decía " Esa maldita negra es una insípida criada, será divertido deshacer se de ella ". Una vez ya afuera de ese lugar solo pudo llevarse una mano a su boca para a callar sus sollozos.
No podía hacer nada ante eso, aguantaría todo lo que ellos se atrevieran a hacer para no preocupar ni meter en problemas a la única persona que amaba por ella aguantaría lo que fuera excepto alejarse de ella.
Decidida se cambió de ropa para estar presentable ante la joven y no sospechara nada de lo que estaba sucediendo.
Ya presentable se decidió ir a la habitación de la joven para recoger lo que le había traído de desayuno tocando la puerta de ella y al escuchar un adelante se adentro a la habitación con su mejor sonrisa, al entrar se descolocó un poco al ver a la joven con una maleta a punto de hacer.
- Sucedió algo mi niña - dijo acercándose a ella la joven le sonrió pero supo de inmediato que era una sonrisa melancólica.
- Nada fuera de lo normal Atice, el Lord a dicho que me quiere fuera por un tiempo, seguramente no quiere que me encuentre con esa mujer o sus hijos.
- Por cuanto tiempo sera esta vez - dijo comenzando a ayudarla con la maleta.
- No será por mucho quizás una semana y media. - se giró para mirarla y verla a los ojos, pero Atice se negó a verla
Por una parte se sentía aliviada ella nunca se enteraría de lo que ESA mujer había hecho.
- Sucede algo Atice - dijo tomando sus manos con la suyas - No te preocupes será por poco tiempo, volveré antes de que te des cuenta.
Solo asintió a ello una vez ya realizadas las maletas le ayudó a colocarse una capa, saliendo de la recámara y al mirar ambos lados comenzaron a descender por las escaleras pero en el camino se encontraron con esas personas.
- Mi Leidy - dijeron al unison los tres con una reverencia
Ella solo asintió para no ser descortés.
- No sabíamos que estaba aquí, como no desayuno con nosotros - mencionó la mujer tratando de ser gentil para ganarse su confianza, a la joven no se le veía el rostro por la capucha de la capa pero sonrió con sorna al percatarse de las intenciones de ellos.
- Mi Leidy se sentía mal es por eso que no los acompaño en el desayuno - contestó Atice que se encontraba atrás de ella situada a un lado. Los tres presentes la miraron con repulsión por a ver respondido ella esto tampoco paso desapercibido por la joven que levantando una mano para que Atice guardara silencio a lo que a los tres les pareció perfecto que ella también la reprendiera por su imprudencia.
- Lo que Atice dijo es verdad no me siento bien, estarán por más tiempo o ya se irán de regreso a América. - los tres se sorprendieron ante lo que escuchaban de la joven
- Mi Leidy, Lord Takajiro nos a permitido quedarnos por tiempo indefinido aquí en la residencia - dijo la mujer tratando de sonar lo más amable posible
- Ya veo es una pena que no pueda quedarme pero tengo asuntos más importantes que requieren de mi presencia, si me disculpan tengo que irme. - aunque sonara prepotente la joven no se podía negar la educación y la clase con la que habló y su voz que era dulce pero al mismo tiempo fría y educada hacían a la joven exquisita en todos los sentidos, jamás habían visto su rostro siempre que venían de visita nunca se topaban con ella y si lo hacían siempre tenía una capa impidiéndoles ver su rostro aunque tenían antecedentes de que era hermosa, la curiosidad mató al gato y a ellos como les carcomía la curiosidad.
Retomando su camino y pasando a un lado de ellos que volvieron a reverenciar la solo para ganar su confianza a lo que la joven ni tan siquiera prestó atención.
Esa falta que Atice había cometido bajo los ojos de los tres que contestará por la joven no se quedaría así como así eso lo pagaría y muy caro.
Una vez que la joven se fue, por la tarde el hijo de la mujer, hizo que le trajera un sin fin de cosas para luego aventar se las en el suelo. " Cada vez que estemos solos los tres o uno de mis hijos tienes que postrarte hincada hasta que te ordenamos algo entendí te " .
Y así durante una semana y media le hicieron la vida imposible. Primero después de tres días la habían corrido de su habitación mandando la en la parte trasera del garaje donde se quedó con su nueva y remodelada habitación digna de ella o eso habían dicho argumentando que su habitación se utilizaría como guardarropa, después le habían quemado algo de su ropa diciendo que solo le hacían un favor ya que querían desinfectar las pestes que podía ella traer, día tras día le hacían cosas peores una de ellas que ocurrió en esa semana y media fue que de un momento a otro un día por la tarde mientras todos los que trabajaban en la residencia se encontraban comiendo el hijo de la Señora se adentro al comedor que tenían designado para comer, todas las miradas se posaron en el que como si nada avanzó hasta Atice tomó su plato para después colocarlo en el suelo para luego decir " Tu no deberías comer en una mesa tu lugar de a partir de hoy será comer en el suelo como la lacra que eres " Para luego soltar una carcajada y no se fue de allí hasta que ella término de comer en el suelo sin cubiertos solo con sus manos los demás aunque quisieran ayudarla tenían las manos atadas no podían ponerse al tu por tu con ellos que bien podían despedirlos y todos ellos necesitaban el trabajo, aunque también había personas que se alegraban por todo lo que la hacían pasar pues le tenían envidia de que ella fuera la más cercana a la hija del Lord y que ella fuera su confidente por culpa de ello ellas ya no recibían un pago extra por sacarle información a la joven y venderse la al Lord.
Atice aguantaba cada una de las acciones que hacían en contra de ella, sabía que tenía que ser fuerte eso no era nada comparado con todo lo que su niña había sufrido en su infancia en la que no pudo disfrutar como una niña a esa edad de solo pensarlo le daba la fuerza para aguantar lo que fuera si su niña no se dejó caer ella tampoco lo aria aunque siendo sinceras ella no le había contado mucho de su pasado y tampoco la presionaba sabía que eso ni un niño de cuatro años aguantaría lo que ella paso a esa edad por ella sacaba fuerzas aunque ya no las tuviera, además ese día ella por fin regresaba después de casi dos semanas con su mejor sonrisa a guardaría a su llegada.
Ya eran las cinco de la tarde y se podía ver como de una limusina comenzaba a llegar a la entrada principal de la residencia y se detenía justo frente a esta. El chofer salió de la limusina para abrirle la puerta del carro a la joven que como siempre portaba una capa, así ella descendió del carro los sirvientes se formaron en la entrada para esperar a la joven pasando entre ellos para dirigirse a la entrada y poder adentrarse a la residencia mientras iba pasando los sirvientes reverenciaban mostrando respeto a su superior
así la joven se adentro a la residencia es su paso escucho risas y voces en la sala principal sabía que tenía que saludar pero la idea de dirigirse a su habitación era tan tentadora que lo iba a hacer pero en su trasladó había dado media vuelta y cinco pasos se vio interrumpida al ver a Lord Takajiro que se dirigía a ella de inmediato realizó el protocolo y reverencio a su persona el como siempre paso de largo y se adentro a la sala donde todos los demás se encontraban dejando las puertas abiertas indicándole que tenía que saludar y estar allí suspirando se dirijo a la sala captando las miradas de todos que al enfocar la los que se hospedaban allí se levantaron para reverenciar la y decir un " Bienvenida sea Leidy " ella por educación respondió a su reverencia.
- Porque no se sienta y nos honra con su presencia. - habló la mujer que se encontraba a un lado de Lord Takajiro y de su hija.
- No creo que eso sea conveniente Señora Rebeca, el viaje me ah cansado demasiado y quisiera descansar. - dijo educada mente podía notar como los tres se morían por ver más a ya de la capa que cubría su rostro le daba gracia sus intentos por siquiera ver más a ya de lo que la capa les permita ver.
- Cansada pero si no haces nada más que viajar - contestó una joven con jactancia. La otra joven entre cerro los ojos al escucharla.
- Bueno querida no podrías comprenderlo aún.
- Que quieres decir con eso - se levantó como si de un resorte se tratara y al mismo tiempo como si eso la ofendiera
- Si yo fuera tu me comportaría con educación querida antes de reaccionar así por algo tan simple - respondió como si nada la joven haciendo que la otra se desesperara por la contestación recibida.
- Estas diciendo que yo no se comportarme - volvió a decir enfadada - Además a quien quieres impresionar ocultando tu rostro o es que acaso ya no tienes un bello rostro que ahora te a vergüenzas de ello - respondió contra atacando la triunfante
- Tu misma te estas respondiendo a tu pregunta anterior, haces demasiado escándalo por algo sin importancia porque no recuperas la compostura, acaso no vez que tenemos huéspedes y pones en mal a la familia por tus arranques de auto control. Y sobre lo otro no tengo porque contestar te - dijo con indiferencia
- Tu, como te... - las palabras no se concluyeron al escuchar la voz potente y fría del Lord al interrumpirla
- Ella tiene razón comporta te quieres no avergüence es a la familia
- Siento el espectáculo que se acaba de formar una disculpa por ello
- No se preocupe mi Leidy las reacciones de ella ya no nos sorprende - habló Rebeca restándole importancia aunque eso quería aparentar ante ellos.
- Si me disculpan iré a mis aposentos a descansar - dijo comenzando a retirarse los tres volvieron a reverenciar pero antes de salir se detuvo en la entrada - Acompaña me a mis aposentos Atice - para luego retomar su camino
- Claro mi Leidy - contestó para luego seguirla los tres al ver que se iba con ella se tensaron por lo que ella podía decirle a la joven si se atrevía a abrir la boca las pagaría muy caro de eso estaban seguros.
Una vez ya en los aposentos de la joven, ella se retiró la capa para luego decir
- Es divertido ver como se mueren por saber como es mi rostro - dijo con una sonrisa
- Porque sigues con eso de la capa, mi niña - contestó tomando las maletas que se encontraban allí para comenzar a desempacar
- Son órdenes de el, aunque en realidad no me molesta en lo más mínimo - contestó restándole importancia -Sucedió algo con ellos tres Atice - pregunto ya que pudo notar como ellos se pusieron rígidos cuando le pidió que la acompañará a sus aposentos, la miro y pudo notar como ella se ponía nerviosa algo había sucedido pero que.
- No mi niña nada sucedió - trato de sonar lo más convincente que pudo
- Estas segura de ello, no te hicieron nada cierto - dijo tomándola de las manos pero por más que trataba de mirarla a los ojos ella huía de su mirada, resignada al saber que ella no la miraría la soltó de las manos – Sabes que si te hicieron algo puedes decirme lo sin importar que – dijo dirigiéndose al balcón de su habitación
— No tienes porque preocuparte todo está bien si – se colocó a un lado de la joven para luego poner sus manos en los hombros de ella "Lo siento, pero no puedo decírtelo aunque me parte el alma tenerte que mentir, pero es por tu bien no quiero meterte en problemas y mucho menos con el Lord" pensó justo en ese momento ella respondió colocando su mano sobre la suya así permanecieron por unos minutos hasta que ella se volteo y fingiendo una sonrisa para tranquilizar la le dijo
— Por que no me preparas algún postre juro que en estos días no hice más que pensar en tus deliciosos postres y en ti.
Atice no pudo más que soltar una pequeña risa ante lo que había dicho la joven frente a ella.
— Te prepare tu postre favorito - mencionó con una sonrisa en los labios – enseguida regreso – dijo para luego salir de la habitación
Bajando las escaleras en su trayecto se topo con una de las empleadas que traía entre sus manos una charola sobre un juego de té de inmediato supo para quienes eran trató de no darle importancia, solo quería consentir a la joven con su postre y no preocuparse por ellos.
Pero las cosas no siempre salen como uno lo piensa o lo planea, pasando por el pasillo una voz que venía desde la sala resonó en toda la habitación, que por supuesto se escucho gracias a que la mucama había dejado las puertas abiertas " A donde crees que vas maldita mucama, no te hagas la que no escucha negra" Entre cerrando los ojos se giró para comenzar a adentrarse a la sala.
— Sucede algo joven Niel.
— Tu deber es atender nos personalmente o me equívoco.
— No joven Niel no se equivoca – contestó educada mente
— Si es así entonces porque no nos atendistes tu y dejaste que esta lo hiciera acaso ese no es tu trabajo – dijo con arrogancia – Y tu larga te de aquí y deja nos con ella, – la mujer solo asintió y dejando el juego de té sobre la mesa se retiró de la habitación, mientras que los tres tomaron sus tasas para tomar el té ya servido
— Bueno lo que pasa es que mi Leidy me pidió algo e iba a traerse lo – contestó mirándolo a los ojos
— Quien te crees para mirar a mi hijo a los ojos maldita criada – dijo colocándose de pie y dejando su tasa sobre la mesa para acercarse a Atice, ella de inmediato bajo la mirada podía sentir como ella estaba frente suyo pero no se atrevía a levantar la mirada – Te estoy preguntando o es que te estas haciendo la sorda.
— Y..yo no soy ma..mas que una mucama en es..esta casa po...por favor déjeme hacer lo que mi Leidy me a pedido y después por...podre atenderlos como se debe– contesto con un tartamudeo en su voz y con un poco de miedo por lo que le pudiera hacer
— Me crees tan ingenua eso seguramente es una mentira para no atender nos tu no te irás de aquí hasta que me digas de que hablaste con ella, le dijiste algo de nosotros, contesta.
— No Señora no le dije nada de ustedes.
— No te burles de mi seguramente ya fuiste de chismosa y nos causas té – en ese momento Atice levantó la mirada encontrándose con la de la Señora Rebeca, grave error ya que en ese mismo instante la mano de Rebeca iba a estamparse en la mejilla de Atice por impulso ella cerro los ojos pero el golpe nunca llegó temerosa habría lentamente los ojos y podía ver como la mirada de Rebeca era de sorpresa, con miedo dirigió su visita hacia la mano de ella y podía ver como otra mano sujetaba la de Rebeca.
— Se puede saber porque razón iba a golpear a Atice – la voz de esa persona era tan fría que hacia temblar a cualquiera casi nunca la veía utilizar ese tipo de voz tan fría que podía helar a cualquiera.
Rebeca estupefacta por lo que veía, comenzó a sentirse nerviosa sus hijos tenían la misma expresión en sus rostros que ella nunca creyeron que los descubrirían una porque el Lord casi siempre se la pasaba en su despacho y siempre se la pasaba con ellos ya en la tarde noche en cambio la hija del Lord nunca estaba presente con ellos siempre se la pasaba en su habitación cuando visitaban al Lord y justo hoy que regreso los había ignorado.
— Es que acoso no escucho lo que le dije o es que la sorda es otra – volvió a decir apretando su agarre en la muñeca de Rebeca
Con un gesto de dolor apenas perceptible trato de jalar su muñeca pero al ver que la tenía afianzada de tal manera que no escapara se vio temerosa ante la reacción de ella.
— Buen...bueno lo que pasa es que ella fue una mala educada con nosotros pero más con mi hijo, mi Leidy debió ver como nos contesto y la forma en lo que lo hizo – dijo tratando de ser convincente
Soltándose del agarre y sin inmutarse creyendo que ella le había creído y que le permitiría reprender la volvió a levantar su mano pero antes de tocarla el sonido de una cachetada se escucho en todo el lugar, haciendo que los hijos de Rebeca se levantaran como si de un resorte se tratara y estupefactos se quedaron en su lugar sin poder creer lo que habían presenciado.
Rebeca se encontraba en el suelo y con una mano en su mejilla jamás imagino que ella hiciera algo como eso
— Como te atreves a golpear a mi madre y todo por una criada – comenzó a decir acercándose a la joven con claras intenciones de golpearla, tomando la del brazo la jalo hacia ella y con la otra mano levantando la pensó en regresar le la bofetada que le había dado a su madre pero el golpe jamás llegó ya que la joven de un movimiento brusco se soltó del agarre y sin pensarlo la que recibió la bofetada fue la hija de Rebeca haciendo que madre e hija estuvieran en el suelo.
— Me atrevo por todo lo que ustedes le hicieron – con una sonrisa burlesca que las dos mujeres podían notar gracias a que aun estaban en el suelo ya que ella aún portaba la capa impidiéndoles ver por completo su rostro, al escucharla los tres la miraron con sorpresa pensando de inmediato que Atice realmente le había dicho todo lo que le hicieron – Oh! No pongan esa cara Atice no me dijo nada realmente tuve que averiguarlo por mi misma estoy segura que ella no me lo hubiera dicho aún que la amenazara. – les contestó al a ver visto su rostro en su voz se podía notar el descontento y la frialdad con la que hablaba
— Us...usted como fue.. – no pudo terminar de formular sus palabras al ser interrumpido por ella.
— Que como me entere bueno – llevándose una mano a su mentón como aparentando recordarlo prosiguió a responderle – Cualquiera que reciba dinero a cambio de información es capaz de hacer lo que sea al igual que ustedes. Eso responde a su pregunta joven Niel
— Nosostros
— Silencio! – grito alzando la voz – Oh! Ustedes ahora me darán un sin fin de justificaciones a lo que han hecho
Quien se cree usted – dijo mirando a Rebeca – para correr la de su habitación y tu – ahora mirando a la hija de Rebeca – Para quemarle su ropa ah también usted joven Niel en ordenarle en que lugar puede comer.
No se olviden que ustedes no están más que aquí porque los Andrew no pagaron sus deudas y ahora si no fuera porque es la pareja de Lord Takajiro ustedes estarían pidiendo limosna en las calles porque por sus deudas lo perdieron todo quedando en la calle. Así que no lo olviden que ustedes están aquí como lacras y limosneros
Los tres se quedaron perplejos a la que escuchaban no sólo estaban siendo humillados si no también estaban siendo denigra dos en todos los aspectos. Levantándose ambas del suelo trataron de formar una idea a todo lo que estaba pasando y tratar de ser convincentes para que no perdieran todo lo que estaban ganando hasta ahora pero simplemente ante las pruebas que seguramente la joven tenía estaban perdidos.
— Se puede saber porque tanto escándalo hasta el despacho se escucha todo – la voz resonó en todo el lugar que todos los presentes se tensaron – Y ustedes dos por que razón estaban en el suelo y que les paso en sus mejillas – ambas mujeres se miraron entre sí al escucharlo.
Esto no podía ser peor pensaron todos al instante. Sin en cambio Rebeca en ese preciso momento vio su oportunidad, si podía inventarle una mentira antes de que su hija le digiera toda la verdad podía ganar una oportunidad a su favor.
— Mi Lord lo que pasa es... – pero la oración que iba a decir Rebeca fue interrumpida por la voz de la joven
— No tiene caso dar una explicación si ya escucho de lo que estábamos discutiendo – habló adelantándose a las intenciones de Rebeca
— Lo que pasa es que esta nos golpeo – contestó al mismo tiempo que la hija de Rebeca y por supuesto señalando a la joven que estaba a un lado suyo
El Lord al escuchar lo último se acercó a la joven girando la hacia el bruscamente olvidándose de lo que había dicho anteriormente la joven, al tomarle del brazo bruscamente hizo que la capa cayera y por fin revelara su rostro haciendo que los tres se quedarán asombrados
— Y lo volvería a hacer Eliza – dijo al instante en que la capa caía, ante eso el Lord volvió a apretar su agarre y aunque le doliera a la joven no iba a permitirse verse vulnerable ante ellos, de un momento de descuido del Lord se soltó del agarre con brusquedad sorprendiendo al Lord ante eso y girándose para mirarlos intuyendo lo que seguramente pensaron al verla les dijo – No me confundan con ella, es evidente que ambas no nos parecemos en nada.
— Tu como te atrevistes a hacer algo así – volvió a resonar la voz del Lord
— Ya lo dije anteriormente, y se perfectamente que escucho gran parte de lo que estábamos discutiendo, pero si quiere fingir y creerle en las palabras y mentiras de estos tres no me sorprendería en lo más mínimo que así lo hiciera – dijo mirándolo a los ojos algo que muy pocas veces se atrevía a hacer.
Atice no sabía que hacer era de esto por lo que no le había dicho una palabra a la joven sabía que si intervenía no ganaría nada solo lo empeoraría pero si las cosas se salían de control no iba a permitir que le hicieran daño. Aguantando sus ganas de no decir algo lo único que pudo hacer fue orar en silencio para que esto no fuera peor.
— Fíjate en como me hablas que no se te olvide quien soy en esta casa y que tu... – pero las voz fría y sin una pizca de miedo de la joven lo interrumpió
— Quiere discutirlo y armar un show frente a ellos – dijo señalando a los presentes en esa habitación – Ambos sabemos que no nos conviene decir verdades que solo usted y yo sabemos, los dos saldríamos perdiendo pero quien perdería más aquí – continuó hablando con supremacía – Prefiere que hablemos en su despacho o en frente de todos – terminó de decir aún manteniendo la mirada en la de el, sabía a la perfección que ella no estaba jugando y que lo estaba retando
Girándose para salir de la habitación comenzó el trayecto al despacho, la joven al saber lo que el haría comenzó a seguirlo desde atrás, mientras los demás se quedaron asombrados por lo que hace poco había sucedió, Atice quería detener a la joven pero antes de que siguiera al Lord le dedicó una mirada en la que pudo entender como un " Es mejor que no te metas en esto " a lo que prefirió obedecer esa silenciosa orden y continuar orando sabía que era tonto pero era lo único que podía hacer, mientras los tres se miraban entre sí tratando de asimilar todo lo que había sucedió a su alrededor y si se echaban a perder todos sus planes esto simplemente no podía ser.
Una vez que ambos entraron al despacho y este se cerró dejando a los dos a solas, en donde los tres se habían propuesto seguirlos y escuchar de lo que iban hablar pero sus intentos fueron inútiles, después de más de media hora las puertas se comenzaban a abrir haciendo que los tres se separaran de la puerta antes de ser descubiertos miraron como salía el Lord con una cara de pocos amigos intuyendo de inmediatos que no solo estaba enojado sino que también estaba conteniendo sus ganas de desquitar su frustración con cualquiera, a las espaldas del Lord se escucho como la joven decía " No se olvide que tenemos un trato Lord Takajiro " para luego ver como este entre cerraba los ojos para luego observar como asentía a la fuerza, conteniendo su furia apretó sus manos en puños hasta que sus nudillos se en blanquecieron de un momento a otro escucharon como azotaba las puertas haciendo que estas vibraran por la fuerza ejercida, temerosos los miraron
— Lo que hicieron no lo voy a pasar por alto, no por ser mi pajera – dijo mirando a Rebeca – Te da la libertad de hacer lo que quieras sin antes consultar melo, ni a ustedes dos, así que decidan o se van por las buenas sin quejas o... – antes de seguir hablando la voz de Rebeca lo interrumpió
— Nos estas corriendo y todo por una criada – grito históricamente ante lo que había escuchado, esto no podía ser no podía perder todo por algo así y antes de que volviera a refutar el Lord volvió a decir
— Calla te y no me vuelvas a interrumpir de nuevo – su voz fría hizo que todos temblará en sus lugares jamás lo habían escuchado hablar de esa manera a lo que de inmediato entendieron que no era bueno hacerlo enojar más de lo que ya estaba – Como decía se van de aquí sin quejas a una mención para ustedes o simplemente se van así como llegaron aquí sin nada – esto último lo dijo entre dientes
Los tres se quedaron asombrados ante lo que escuchaban no podían creerlo, Eliza miro a su madre y sabía que iba a decir algo que por supuesto no era nada bueno y antes de que cometiera tal imprudencia se atrevió a hablar.
— Aceptamos tal condición Lord Takajiro, y lamentamos todo esto – dijo conteniendo su furia a la vez que baja la cabeza para reverenciar lo, su madre se quedó sorprendida ante tal acto de su hija sabiendo que lo hizo al saber que ella iba a refutar tal decisión y de a ver lo hecho solo haría que perdieran más de lo que ya estaban perdiendo en esos instantes, pensando ya con la cabeza fría sabía que tenía tiempo para volver a ganarse la confianza del Lord además tenía algo a su favor el amor que el tenía por ella, pero también tenía que ganarse a la hija no podía permitirse tenerla de enemiga no a ella.
— Y tu recoge tus cosas – al escuchar lo que le decía a Atice se alegraron al instante – Y vuelve las a poner en tu habitación – pero la felicidad les duro poco – No quiero que vuelvas a callarte algo así yo soy el último que decide algo entendiste
— Si mi Lord
Una vez ya aclarado todo el se fue a su habitación inmediatamente a lo que los tres le siguieron no podían hacer un escándalo más así que por el momento no se meterían con Atice al menos que lo perdieran todo y eso no lo permitirían.
Atice en ese momento se adentro al despacho lo que habían sido minutos para ella fueron horas y lo que vio la destrozó la joven estaba en el suelo y cuando ella entró levanto su mirada, podía notar como su mejilla estaba enrojecida se llevó ambas manos a su boca para acallar un grito la joven se levantó y fue hasta ella " Te quedaras, esta decidido " tomándola de la mejilla para limpiar sus lágrimas continuó hablando " No quiero que algo así vuelva a pasar y sin importar que me lo tienes que decir entendiste, se que querías evitar algo así aún así no debiste callarte " Atice solo asintió a lo que la joven dijo, a la vez que se sentía avergonzada por todo.
Una vez ya aclarado todo salieron del despacho para dirigirse a su habitación y en el camino se encontraron con los tres.
— Mi Leidy perdone nos por lo de hace un rato – habló Niel sorprendiendo tanto a su madre como a su hermana
— A mi no es a la que le deben pedir perdón si no a otra persona – habló con indiferencia y mirando a la vez a Atice
Eso por supuesto no lo harían ni en un millón de años no se rebajarían por una simple criada
— Disculpa nos – fue todo lo que dijo Niel haciendo que las dos mujeres se tragaran su frustración al ser rebajados de esa manera pero también entendían no podían tenerla de enemiga
Atice solo asintió ante las palabras de el no quería formar más un ambiente tenso a lo que después se fueron todos a sus habitaciones correspondientes
De a partir de ese día las cosas cambiaron la joven se presentaba a comer junto a ellos sin su capa solo para vigilar los, a lo que los tres trataron de acercarse a ella sin en cambio ella no les prestaba demasiada atención o simplemente los ignoraba pero jamás se rendirían serían pacientes tarde o temprano se presentaría una oportunidad a su favor y ese tiempo estaba más cerca de lo que imaginaban
FIN DEL FLASH BACK
Atice sintió unas manos cálidas que limpiaban sus lágrimas que caían de sus mejillas, que hasta ese momento se percató que estaba llorando
— Deja de recordar eso, si volviera a pasar algo así lo haría de nuevo – dijo mirándola a los ojos, pero Atice negó y tomando las manos de la joven para luego con una mano le acariciaba una mejilla negando con la cabeza le dijo
— Eso no es nada con lo que tu viviste – cuando la joven la escucho su cuerpo se tenso – Eso apenas si fue una caricia comparado a lo que tu pasaste – la joven de inmediato se alejo de ella abrupta-mente como si su contacto la quemara Atice trato de acercarse pero la joven no se lo permitía – Se que no te gusta hablar de eso pero si me dejaras
— CALLA TE! – Atice se paralizó al escucharla gritar sabía que estaba tocando una fibra dolorosa de la joven pero aún así – Eso es pasado no quiero que lo vuelvas a decir – trato de tranquilizarse sabía que Atice tenía las mejores intenciones en ayudarla pero ella había a prendido a sobrellevar lo sola, no quería que alguien se enterara de lo que realmente había pasado, era su dolor su castigo no podía permitir que alguien llevará eso sobre sus hombros algo que solamente a ella le correspondía llevar nadie mas podía con eso era su castigo y solo de ella.
Atice no quería que las cosas se tornaran peligrosas a lo que prefirió darle su espacio como siempre lo hacía
— Sabes que yo siempre estaré allí para ti verdad – dijo tentando el ambiente entre las dos y acercándose a ella cuidadosamente para darle un abrazo que ella tímidamente aceptó, " No podía preocupar así a la única persona que aún estaba a su lado " pensó la joven de inmediato
El abrazo solo duro unos cuantos minutos hasta que la joven lo deshizo poniendo su mejor sonrisa le dijo
— Por que no olvidamos eso y me ayudas mejor a elegir que ponerme – Atice sonrió era mejor dejar eso aún lado aún había tiempo para ello
— Te vez hermosa con lo que traes puesto no necesitas cambiarte
— Si es así es mejor salir ya, no quiero hacer la esperar
Así ambas con cuidado salieron de la mansión en la que se encontraban, la mansión de América, para por fin reunirse con aquella persona
Después de una media hora que estuvieron caminando hasta llegar al otro lado de la mansión, teniendo que pasar por un pequeño bosque por fin llegaron a su destino
Con cuidado entraron a la mansión que era más pequeña comparado en la que estaban ellos, adentrándose más se dirigieron de inmediato a una habitación en particular.
Tocaba la puerta tres veces y pronunciar un " Se puede pasar " para luego observar como la puerta se habría lentamente y una voz se escuchaba decir
— Al fin llegas hija mía
Para luego pasar a la habitación y ambas miradas azuladas se encontraban entre sí
