SUMARY: Todos saben que Sasuke y Naruto son rivales, pero también Mikoto y Kushina cuando se trata de la chica perfecta para sus respectivos hijos.
Parejas principales: Sai x Sakura; Sasuke x Sakura; Naruto x Sakura
Parejas secundarias: Fugaku x Mikoto; Minato x Kushina; Asuma x Kurenai; Hinata x Naruto
Aclaraciones: En el fic, Itachi no se convirtió en criminal, y el clan sigue vive y coleando; tanto Minato como Kushina siguen vivos y Minato sigue siendo Kage de Konoha.
Género: En este capítulo, Comedia & Drama
La idea surgió de: En mi búsqueda de saber si el seiyuu de Mikoto en Shippuden era el mismo que en la primera temporada, descubrí que los seiyuus de Mikoto y Kushina comparten el mismo nombre. Pensando en eso, pensé en versus y después por arte de magia surgió la idea.
Publicación: Semanal
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto
-ELLA ES MI NUERA-
by: Atori
Fiveshoot
Dedicado a: Metitus, Kika-chan y , amigas que sufrieron el terremoto y que afortunadamente están bien. Amigas, espero que os animéis con el fic. Y mucho ánimo.
Episodio 3
¡De esa noche, no pasaba!
¡Esa noche lo haría con su mujer!
Esos eran los pensamientos decididos de Uchiha Fugaku.
¡No podía esperar más!
Llevaba… … … ¿cuántos días?
…
…
Ya había perdido la cuenta.
El caso es que no podía seguir así.
Esa noche haría lo que nunca imaginó con su mujer… … … … …rebajarse a pedirle que le contara, qué puñetas pasaba con su niño y qué mierdas hacía ella fuera, todo el santo día. (NA: mentes pervertidas, ¿a qué estabais pensando en otra cosa? XD)
¿Acaso le estaría poniendo los cuernos o qué?
No, eso era imposible.
Con ella iba Itachi, otro desaparecido del hogar.
¿Qué mujer infiel se llevaba a su hijo de veintidós años con su amante?
…
…
¿Y si Itachi estaba confabulado? ¿Y si Itachi quería un nuevo padre, porque estaba harto de cómo lo trataba?
Paseando por toda la habitación a oscuras, Fugaku no dejaba de pensar en absurdas teorías, aunque la palma se la llevaba la que se la había ocurrido en esos momentos.
¿Y si era el propio Itachi el amante de su mujer?
La puerta corrediza se abrió, y por ahí aparecía la figura femenina de sus dudas. En su rostro estaba dibujado una sonrisa radiante y tarareaba felizmente.
¡No había duda!
¡¡ELLA TENÍA UN AMANTE!!
¡¡MALDITO EL HOMBRE, QUE LO MATARÍA SIN PIEDAD!!
-oh cariño, ¿aún estás levantado? –preguntó al fijarse en su figura quieta en las penumbras.
¡Claro!
¡Qué cínica era!
Ella esperaba que estuviera acostado para así no saber la hora de su llegada, las ocho de la tarde, la hora límite para pasarla con su amante.
-¿dónde has estado? –preguntó con su habitual frialdad, intentando sonar lo menos desesperado posible.
-he tenido que hacer unos asuntillos con Itachi y Shishui.
¡Doble puñalada!
Así que no solo Itachi era el amante, sino que también el "Nacha Grande" de su sobrino.
"Podía" entender que fuera amante de Itachi, que se había convertido en un hombre más apuesto que él en su juventud, pero de Shishui…
-a propósito, ya que te encuentro despierto, te necesito para un favorcito pequeño de nada.
Escéptico, así la miró Fugaku a pesar de que seguían a oscuras.
-¿podrías darle el libre a Obito, Inabi, Tekka y Yashiro, pasado mañana?
Y dio gracias a esa oscuridad, que por primera vez en sabe dios cuantos años, Fugaku agrandó los ojos de manera desmesurada.
¡¿Pero qué coño quería hacer su mujer?!
¡¿Una orgía o qué?!
¡¿De verdad que Mikoto era tan promiscua?!
Cerrando su puño con fuerza, tratando de que la sangre no se le subiera a la cabeza y cometer cualquier locura, Fugaku trató de controlarse y hacer la mítica pregunta.
-¿para qué?
-para ayudar a Sasu-chan con su problema.
Repentinamente, su ira y su furia fueron disminuyendo, mientras que la capacidad de razonar iban en aumento, así como desechar que su mujer tenía un amante con su hijo y medio clan.
¡Por dios! Era tan absurdo como ver a Danzo y al fallecido Sandaime, Hiruzen, cogiditos de la mano como si fueran una parejita feliz.
-¿puedes? –insistía Mikoto.
-… -recuperando la compostura, Fugaku se aclaró la voz.
En su mente, empezó a buscar las palabras adecuadas para hacer eso que nunca creyó hacer, rebajarse y preguntar por su hijo, pero claro, sin sonar muy interesado en el tema.
-¿pasa algo con Sasuke?
-solo cosillas de las que solo yo puedo encargarme.
¡Vale!
¡Eso no le ayudaba en nada!
-¡pero, ¿qué tiene?! –ya no podía ocultar su preocupación. Su mujer parecía estar poniendo a prueba su condición de padre inquieto, algo que detestaba, porque eso significaría debilidad, y Uchiha Fugaku odiaba la debilidad en su persona. Pero todo tenía un límite- ¿está enfermo o qué?
-tranquilo, querido. –acercándose a él y darle un corto beso en los labios- ya me encargo yo, que para algo me corresponde ocuparme de su futuro y bienestar.
¡Ahora lo dejaba confuso!
¿Qué quería decirle?
-…
-solo que necesito una pequeña ayudita. Es cuestión de días para que nuestro pequeño vuelva a ser el de siempre, y como saldrá bien, será para mejor.
-… -un largo suspiro y que se cruzara de brazos rendido. Estaba claro que por mucho que le preguntara, su mujer no le diría nada, al contrario, le dejaba con más enigmas- esta bien, les daré el libre.
-¡genial! –contestó feliz y emocionada. Ahora podía llevar a cabo con éxito, el plan que se le había ocurrido de vuelta a casa.
-
Si arriba la situación estaba entre confusa por parte del hombre, y de emoción por parte de la mujer, abajo era completamente distinta.
En la sala de meditación, Sasuke seguía con los brazos y piernas cruzadas y la ira dibujada en su rostro.
¡Estúpida!
Se repetía cada tres segundos.
Recordar aquella tarde, cuando había llegado ese asqueroso suplente suyo, había pedido hablar con Sakura asolas y después comunicarle a Naruto y él, que era novia de ese gilipollas de Sai…
¡Estúpida!
Así seguiría, desde el momento en que pisó aquella sala de entrenamiento, molesto, airado, irritado… y hasta…
-¡ay!
…con un ligero dolor en su frente…
Abriendo los ojos, Sasuke se encontró a su hermano mayor, y culpable de ese pequeño golpe, que desde niños le llevaba haciendo para meterse con él.
-¿se puede saber qué haces? ¡Lárgate de aquí! –si no fuera por lo tan enfadado que estaba, habría omitido su segunda frase. Pero deseaba seguir estando solo, que ni la presencia de su adorado hermano, podría calmarle.
-hoy tampoco has comido nada. –observando como la bandeja de comida seguía intacta.
-¡no quiero comer nada! ¡Ahora largo!
-mira, yo no voy a hacer como padre y madre, y seguir permitiendo tu caprichito de huelga de hambre. Ya me parece un milagro que aún sigas vivo y en forma.
-¡Hn! Eso es…
-¡lo que sea! -cortando su réplica con una mirada tan seria, que intimidó a Sasuke- no es excusa para que no sigas comiendo. Así que, -desvelando una bandeja de comida que había traído consigo- o eres un niño grande y te la comes tú solito, o te juro que te aplico Mangekyou Sharingan y te obligo a que me abras la boquita y me digas "AAHH" para dártela yo mismo como si fueras un bebé. ¡Tú eliges!
Sasuke apretó los dientes con fuerza. No tenía ninguna gana de comer, el odio y la ira le llenaban el estómago. Pero, su hermano estaría bien dispuesto a darle de comer y eso era terriblemente humillante.
-¡tsk! –murmuró más rabioso, a medida que cogía la bandeja de comida.
Itachi sonrió orgulloso.
Sasuke lo miró con odio.
¡¿Por qué siempre conseguía lo que quería?!
¡¡Estúpido hermano mayor!!
En silencio y sin ganas, Sasuke procedió a comer del plato, ante la intensa mirada entre comprensiva y divertida de Itachi.
¡Maldito!
Sabía lo que estaba pensando.
-no me pasa nada, de lo que te estás imaginando.
-¿y qué crees que me imagino? –preguntó burlón.
-oh vamos Itachi, que te conozco. Pero siento desilusionarte que no es lo que crees. –decía con tono altanero, indicándole su superioridad frente a él- no estoy celoso ni nada por el estilo.
-… -asintiendo, como si le estuviera dando la razón a un tonto.
-simplemente, que esa estúpida molesta se ha pasado de la raya. Hacerse novia de ese gilipollas suplente de Sai, ¿sabes qué significa?
-… -alzando los ojos, a modo de curiosidad, aunque una divertida.
-que durante todos estos años me ha estado viendo como un maricón. ¡Hn! Como si fuera imbécil para no saber que se hizo novia de ese marica porque es clavado a mí.
-¿de veras estás así por eso?
-¡por supuesto! ¿Acaso crees que me importa su vida o con quién ande?
-excepto Sai. –añadió.
-¡ya te lo he dicho! ¡Ese es un maricón integral que se parece a mí! ¡Y la tonta esa le aceptó, porque me ve a mí! ¡A MÍ! ¡¿TE ENTERAS?! ¡ME VE COMO UN MARIQUITA!
-si quieres pensarlo así, es tu problema. –levantándose para dirigirse hacia la puerta- solo te doy un consejo, hermanito, sé más sincero contigo mismo.
-¡¿qué rayos…?! –pero no terminó lo que tenía que decirle, ya que su hermano había abandonado la instancia, volviendo a quedar solo… … …solo con el problema- … -miró el plato con comida a medio acabar- Ser sincero conmigo mismo. –repitiendo sus palabras con amargura- ¡maldito Itachi! –lanzando aquel plato contra la pared más cercana.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O
Al día siguiente…
-¡¿eso te dijo la madre de Sasuke-kun?!
La conmoción de Ino Yamanaka se comparaba con la de Sakura que aún no salía de su estupor.
-sí, prácticamente me estaba diciendo que cortara con Sai y que me casara con su hijo. –aunque la idea no le disgustaba en absoluto.
-sí, claro. Eso serán imaginaciones tuyas, como yo cuando veo mi futuro al lado de Sasuke-kun o de Itachi-kun. –decía Ino soñadora.
-puede ser… -reconoció la joven.
Era imposible que con solo verla una vez, Mikoto quisiera casar a su hijo pequeño con una completa desconocida.
Había amado a su hijo, pero él la trataba como basura.
Sí.
Era completamente incoherente pensar que la mujer Uchiha la quería como nuera con una sola visita.
-¿te pasa algo?
-creo que tu mente de cerda, funciona a veces. Debo estar cansada y pienso lo que me conviene.
-… -enfadándose por el insulto- olvidando lo que has dicho de mí, te recuerdo que hoy tienes turno de noche en el hospital. –con una sonrisita traviesa.
-¡¿qué dices?!
-en el horario está bien clarito. –tendiéndole un folio que Sakura no tardó en echarle una ojeada rápida- se ve que Tsunade-sama se ha quemado contigo. –concluía entre risitas.
Y tanto que se había quemado, pensaba Sakura al observar ese horario donde prácticamente no tenía vida propia. Si hoy estaba de turno de noche, al día siguiente de tarde; el siguiente de mañana y después de noche; y así hasta que llegaban a domingo.
-¡SHANNARO! Pero si solo tengo tiempo para dormir y comer. –fue su primera protesta ante alguien que no tenía voz ni voto en la elaboración del horario, pero que se lo pasaba bomba- ¡¿por qué no me avisaron?!
-se ve que Shizune-san fue a entregarte el horario, pero estabas durmiendo a pierna suelta, y me encargó que te pasara el horario.
-¡a buenas horas me avisas, Ino-cerda! –espetó molesta.
-yo no tengo la culpa que estés cogiendo los malos hábitos de Naruto. –comentó, despreocupada.
-¡¿QUÉ ME ESTÁS LLAMANDO, INO-CERDA?! –exclamó con los ojos blancos de la ira.
Sin embargo, el que la puerta se abriera, interrumpió la pelea que ambas amigas iban a tener.
-Iruka-sensei. –corearon ambas sorprendidas de ver a su maestro de la academia.
-hola chicas, cuánto tiempo sin veros. –haciendo un gesto de saludo con la mano.
-lo mismo digo, Iruka-sensei. –le respondió la Haruno.
-¿qué le trae por aquí, sensei? ¿No tendría que estar dando clase? –cuestionó Ino- ¿o será que se las ha saltado para comprarle unas flores para alguna novia suya? –decía picarona.
-ja, ja, ja. –riéndose nerviosamente, posando una mano tras la cabeza- ya me gustaría. Pero en realidad he venido por orden de Kushina-sama. –viendo la confusión en sus dos antiguas alumnas, enfocó sus ojos sobre la pelirosa- ella quiere verte, Sakura.
De la confusión, las dos jóvenes pasaron al absoluto asombro, que exageradas dejaron entrever esa emoción a los ojos de su profesor con un grito ensordecedor.
-¿hay algún problema? –preguntó extrañado.
-no, ninguno. –fue la respuesta inmediata de una Sakura nerviosa.
-entonces, ¿te importaría acompañarme?
-eh… no… claro…
-vamos. –abriendo la puerta, cediéndole el paso a la joven.
Cuando Ino se quedó sola en la tienda, aún flipada solo podía murmurar.
-¿por qué me parece esta escena tan familiar?
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¡Tenía que ser una broma!
Es lo que se repetía Sakura una y otra vez ante lo que veía.
Guiada por Iruka por los largos pasillos de la torre de Kage, donde solo personal autorizado podía poner un pie en esos lares, aquellos jounins, guardia exclusiva del Hokage y la familia, inclinaban su cabeza con respeto.
Al principio había creído que se dirigían a su sensei, pero unas simples palabras le habían hecho ver todo lo contrario.
-bienvenida, Sakura-sama.
Volvía a escuchar de la boca de uno de esos jounins.
¡Por Hashirama!
¿Por qué la trataban como si fuera una personalidad importante?
Miró la espalda de su antiguo sensei, que caminaba inmune, sin afectarle ese trato especial.
¡Sospechoso!
¡Muy sospechoso!
-neh, Iruka-sensei, ¿qué pasa? –inquirió escéptica.
-¿a qué te refieres?
-¡¿a qué va a ser?! –espetó para obtener un nuevo saludo de otro jounin- ¡a esto! –irritada por recibir ese mísero saludo sin merecerlo.
-Kushina-sama ha decretado que debes ser tratada como alguien importante.
-¿por qué?
-eso deberás preguntárselo a ella. –llegando hasta dos grandes puertas de color crema, donde a ambos lados estaban otros dos jounins.
Sakura reflexionó por unos instantes.
¿Preguntárselo?
¡Ja!
¡Buen chiste!
Kushina era tan o más hiperactiva que Naruto, que intentar pedir la palabra era como hacer que Fugaku riera a carcajada limpia. Así que, ¿cómo esperaba que se lo preguntara? ¿Con Dattebayos?
Observó como su maestro hacía una seña a esos guardias, donde el de la derecha daba dos toques a la puerta.
-¡si no es Iruka con Sakura-chan, no me molestéis!
La voz fuerte y autoritaria de la mujer, sobresaltó a Sakura.
Sabía que su carácter era fuerte como el de su maestra, pero también decía o hacía cosas raras como Naruto.
Una mala combinación como siempre decía para sí.
¿Por qué se asustaba entonces?
Las dos puertas se abrieron de par en par, vislumbrándose una amplia sala con los tres cuadros de los antiguos Hokages colgando de la pared. Un cómodo sofá color naranja, como único mueble, donde allí se encontraba Kushina, sentada con las piernas cruzadas y comiendo ramen.
Una gotita resbaló por las cabezas de Iruka, los dos jounins y Sakura donde todos compartían el mismo pensamiento.
"Ahí se encuentra la versión chica de Naruto"
La aludida cuando posó sus ojos azules en el frente, tiró el bol de ramen, sin importar manchar el suelo, y de un salto, se situó frente a Sakura.
La pelirosa, por instinto, retrocedió un paso con la cara impresa del temor.
-¡Sakura-chan! –sin importarle una mierda su temor, o más bien, sin darse cuenta, Kushina le dio un fuerte abrazo de oso que la asfixiaba- ¡qué alegría que vinieras! ¡Vamos, pasa, pasa!
Antes de que arrastrase a la Haruno al interior, Kushina se fijó en el bol derramado.
-¡¿quién fue el hijo de Kyuubi que manchó el sacrosanto suelo de la gran sala de Uzumaki Kushina?!
-etto… Kushina-sama… -se aventuró hablar Iruka con más gotas en la cabeza, como el resto- fuisteis vos quién…
-¿acaso estás echando la culpa a la mujer del Hokage? –inquirió con mirada amenazante.
-no… no… por supuesto que no. –negando con las manos nervioso- lo que quería decir, es que se volcó solo. –rectificando con lo primero que se le vino, aunque fuera incoherente.
-humm, -aunque fuese increíble, Kushina se quedó convencida- Izumo, límpialo. –dirigiéndose a uno de los guardias presentes- Kotetsu, prepara otro bol para mí y para Sakura-chan.
-eh… yo no… -intentando denegarlo, pero Kushina la cortó de inmediato.
-vamos Sakura-chan, debes comer, estás flacucha.
¿Flacucha?
Menos mal que no podía leerle la mente porque sino le diría sin miramientos:
"¿Es que necesitas comprarte gafas?"
Vale que no estaba como un esqueleto, pero tampoco estaba como una ballena, simplemente un poco rellenita.
La culpa la tenía los turnos nocturnos que había tenido en el hospital, la semana pasada. Debido al poco trabajo, por no decir, nulo, que siempre hay por las noches, lo único que Sakura podía hacer para matar el tiempo, era estudiar los historiales de los pacientes, y claro, necesitaba mover algún músculo. Por eso, tomaba alguna galleta o patata frita, o peor aún, aquellos bombones con relleno de chocolate, que uno de sus pacientes le había regalado.
-¡doble ración para Sakura-chan! –dictaminó la pelirroja.
¡Y lo que menos deseaba ahora, es seguir ganando barriguita!
-Kushina-sama, de verdad…
-¡oh! No me llames con respeto, Sakura-chan.
La Haruno suspiró en silencio, como imaginaba, era completamente imposible poder decirle algo, mucho menos, llevarle la contraria.
Con el brazo pesado de la mujer sobre sus hombros, Sakura se vio arrastrada hasta el interior de la sala, seguidas de un cansado Iruka y un Izumo con paño en la mano para limpiar el ramen caído.
-tú y yo somos casi de la familia, así que no hay razón para que me trates de usted.
Claro que Kushina se refería al hecho de quererla como nuera, mientras que Sakura creía que se debía a los años de amistad mantenida con Naruto.
-vamos, siéntate. –obligándola a sentar en el sofá, haciendo la pelirroja lo propio, aunque al contrario de ella, de manera poco elegante- tenemos muchas cosas de qué hablar.
Sakura alzó una ceja al comprobar las circunstancias en las que se encontraba, resultándole tan familiar, como le había parecido a su mejor amiga Ino. Todo aquello tenía gran similitud con la presentación que había tenido el día anterior con la matriarca Uchiha.
A Iruka apoyado sobre la pared, el reflejo de Itachi y Shishui; a Kushina sentada a su lado, brindándole toda su atención y alegría, el reflejo de Mikoto; los tres cuadros que colgaban a su espalda, de los anteriores Kages, el reflejo de las dos grandes estatuas de Madara e Izuna; y ahora que se fijaba, había otros dos cuadros a ambos lados de la sala que llegaban hasta el techo. En uno, estaban retractados Minato con su porte calmada y a su lado, Kushina, alegre, haciendo la señal de la uve con la mano.
Desviando sus ojos jade, Sakura se centró en el otro cuadro, situado a su derecha.
-¡PERO…! –su contenido, provocó que Sakura se levantara con la boca abierta de la impresión, sin apartar sus ojos de aquel cuadro.
-¿pasa algo? –preguntó Kushina extrañada.
Al posar sus ojos azules en la dirección donde Sakura miraba, sonrió tranquila y de un salto se levantó del sofá. Condujo a la joven hasta el cuadro en cuestión.
-es bonito, ¿neh? Se lo encargué al mejor artista del mundo shinobi para que quedara real. Aunque si le ves algún defecto, dímelo, que lo mando volver hacer.
¡DEFECTO, NINGUNO!
Sakura no tenía queja alguna sobre lo bien que estaba dibujada, solo el contenido y con quién, era lo que le provocaba pegas.
En él, estaban retractados Naruto con su típico chándal naranja y una larga chaqueta similar a la de Minato, pero con los mismos colores que llevaba Kushina en esos momentos. Y a su lado, muy pegada al rubio, estaba ella misma, con su cabeza pegada al pecho, dejando entrever que había algo más que amistad entre ellos.
¡SHANNARO!
¡Maldito Naruto!
Bramaba el inner de Sakura.
¡¿Qué mierda le había contado a sus padres?!
Porque estaba convencida de que la culpa, para que ese cuadro se recreara, la tenía ese estúpido.
Fijo que le había contado algo así:
"Sakura-chan se ha olvidado del Teme, y ahora es mi novia"
Y claro, su padre, un Hokage que le ofrecía todo el bienestar posible a su hijo, habría mandado hacer aquel cuadro para animarle cada día y seguir luchando por una relación inexistente, pero que siempre había anhelado desde niño.
-"claro, eso explicaría porqué Kushina-sama ha ordenado que los jounins me saludaran con respeto" –inspiró y aspiró profundamente. Tenía que aclarar ese malentendido cuanto antes- Kushina-sama…
-¡Kushina, o no te escucho! –le advirtió.
-Kushina… -rectificando con pesadez- etto… lamento comunicar que aquí hay un malentendido. –la mujer adoptó la imagen de la confusión- verá… … … verás… -volviendo a rectificar de inmediato, obteniendo una amplia sonrisa en la mujer. Pero… ¡Dios! Qué difícil era dirigirse a alguien tan importante con esa confianza- creo que Naruto ha contado algo que no es cierto.
Tras pronunciar esas palabras, la pelirroja levantó el puño con rabia, intimidando a Sakura.
-¡ese mocoso en pañales! Mañana lo mando al asilo para que le dé a Danzo puré de plátano con ajo y le vomite encima. –Sakura sonrió nerviosa sin saber si compadecerse de Naruto o del viejo decrépito de Danzo- ¡cuéntame! ¿Qué ha dicho el malnacido de mi hijo?
-ahm… -mordiéndose el labio inferior, sin saber por dónde empezar. Miró el cuadro, como si pudiera tener vida propia y hablase por ella. Pero por supuesto, aquella pintura no pudo ayudarla y seguir mirando esa falacia, la ponía más tensa- Naruto y yo, no somos novios ni nada parecido. –acabó por decir de manera natural, sin importarle que a su lado, estaba una personalidad importante y madre del chaval implicado.
Kushina se cruzó de brazos, como si estuviera intentando recordar algo, que no daba.
-puede que tenga memoria de Chiyo, pero de haberme contado ese mocoso algo así, ya sería noticia en las propiedades Uchihas para joderlos.
Sakura volvió a sonreír nerviosa, mientras que Iruka dio un sonoro suspiro de resignación.
-de todas formas, será un hecho futuro, ¿verdad, Sakura-chan? –decía con voz pícara, acompañados de un leve codazo.
-ah… -las palabras murieron en su boca, ante el compromiso en qué la estaba poniendo.
-¡No sabes cómo me encantaría ver esta estampa en carne y hueso!
¿Qué?
-¡eres la mujer ideal para el inútil de mi hijo!
¡¿Cómo?!
-¡contigo, como su mujer, me darías una gran satisfacción al tenerte de nuera!
¡¿QUÉ?!
Descansa, frena…
¡Un momento!
Espera…
-"¡¿no jodas que la idea del cuadro es…?!
Con la cabeza dándole vueltas, Sakura tuvo la sospecha acertada de que aquella pintura había sido por orden de la mujer, sin que Naruto tuviera nada que ver en el asunto.
Kushina ignorando el caos mental de la Haruno, siguió con su monólogo sobre tenerla como nuera y la felicidad que eso le producía.
Otro suspiro cansino escapaba de los labios del maestro Iruka. Como antiguo profesor suyo, podía intuir que la pobre debía estar contra la espada y la pared.
Bien sabido era de que, por mucho que insistía el joven Naruto para que le aceptase, ella nunca le daba muestras de lo contrario; pero ahora, el hecho de que viera ese cuadro y las palabras confiadas y cargadas de Kushina, ponían en un gran aprieto a su alumna.
La segunda parte del plan de su señora para conseguir a Sakura como nuera.
¡La manipulación!
-
-si Sakura-chan se ha fijado en el gay de Sai, en vez de fijarse en el pesado de mi hijo que es mucho mejor, significa que la rotura entre Sakura-chan y Sai no será suficiente para que se quede con el inepto de Naruto. –decía todo esto, en la sala donde se encontraba, por supuesto con un bol de ramen en su poder- hay que presionarla para que no pueda decir no, al narusaku.
-¿Naru… Saku? –inquirió Umino desconcertado, como el resto de las palabras que la pelirroja decía.
-es la forma más abreviada y más bonita para dirigirse a ellos. –sorbiendo el caldo con ruido.
La mala educación de su señora, provocó que Iruka se abochornara y le escapase unas palabras sin poder evitarlo.
-pobre Minato-sama, lo que debe soportar.
-¡¿qué significan esas palabras, Iruka?! –levantándose, derramando el bol en el proceso.
Iruka llevó una mano a la boca.
¿Cómo había sido tan osado en soltar semejante impertinencia?
-sino fuera por mí, Minato viviría una vida aburrida. –con los brazos cruzados, se impuso sobre el pobre maestro, que se sentía diminuto ante un gigante- Y si tienes dudas, ¡mira el cuadro! –señalando el cuadro donde estaba el matrimonio Uzumaki- ¡yo no lo veo aburrido, ni fastidiado!
-ah… yo no quería decir que…
-¡¿no me irás a decir que Minato no me quiere?! –Iruka quiso negarlo, ni por su mente había pasado esa posibilidad- ¡¡PORQUE ESTÁS ENGAÑADO!! ¡¡ÉL ME QUIERE MUCHO!! Además, ¿de quién fue la idea del cuadro? ¿Eh? ¿De quién? ¿De quién? ¿Eh? ¿De quién? ¿De…? –abriendo los ojos con gran sorpresa.
Pues a la cabeza de la mujer se había encendido una bombillita.
-¡eso es, dattebayo! –chasqueando los dedos- ¡así podré atar a Sakura-chan a la familia Uzumaki! ¡Sí! ¡Sí! –asintiendo para sí misma- oe Iruka, despierta de una vez y llama al pintor que hizo el cuadro de Minato-kun conmigo.
-ah, -intentando estar en la misma onda que ella- tendré que pedirle a Hokage-sama la dirección…
-¡LO HACES, Y ERES HOMBRE MUERTO!
-¿eh?
-… -con un gesto enfurruñado, Kushina se cruzó de brazos- Minato-kun es un hombre demasiado justo, si se entera de lo que pretendo, lo denegará y a la porra el intento de unir a Naru con Saku. Averigua su dirección, sin que Minato se entere.
-… -Iruka tragó saliva duramente.
¡Por los Kages que habían caído! ¡¿En qué lío estaba metido?!
-
Y aunque con problemas, había logrado entrar a hurtadillas en el despacho del Hokage y buscar la dirección del autor de ambos cuadros.
-contigo, Naruto maduraría, aunque aquí entre nosotras, es mejor que siga siendo un cabeza de chorlito. –continuaba Kushina con su monólogo sobre lo bien que le parecía la relación entre Sakura y su hijo.
-yo… -intentaba hablar Sakura, aunque en vano.
-sé que puedo confiar para que pongas derecho a mi hijo. Y ahora atenta, porque no soy de decir estas cursilerías, pero sé que le amarás con todo tu corazón.
Escuchar esas palabras, hizo que Sakura se contrajera y bajara la cabeza con aire culpable.
Ella no le amaba, ni nunca lo amaría como Hinata había demostrado.
A su memoria, le vino el recuerdo de aquella gran pelea donde toda Konoha estuvo implicada. Minato, el padre de Naruto junto a su mujer habían estado fuera por una reunión de Kages. Sus enemigos más poderosos habían aprovechado para invadir la villa. Naruto fue el primero en defender su patria. Había rehusado la ayuda de Sasuke y de Kakashi, para enfrentarse a aquellos enemigos en solitario, quedando ellos y hasta ella de espectadores, sin hacer nada, aún cuando había estado contra las cuerdas.
Solo Hinata había aparecido en medio, dispuesta a combatir contra aquel enemigo, aunque no tuviera posibilidades, pero lo había hecho, se había arriesgado para salvar a Naruto, la persona que tanto amaba.
¿Y ella?
¿Qué había hecho?
…
…
Mirar y no hacer nada para salvarle.
-Kushina…
-no sabes las ganas que tengo de verte junto al cabeza de chorlito de Naruto.
Sakura cerró fuertemente los ojos. No podía permitir que la madre de Naruto se hiciera ilusiones sobre algo que no ocurriría.
-¡¡QUIERES CALLAR Y ESCUCHARME!!
La sorpresa inundó en los dos adultos, aunque más en Iruka que jamás se hubiera imaginado a su alumna capaz de faltar de esa manera, el respeto a una personalidad tan importante como lo era Uzumaki Kushina.
-para empezar, entre Naruto y yo no habrá nada, porque tengo novio. –le dijo como primer justificante, aunque sabía que para Kushina no era válido, por eso prosiguió- yo considero a Naruto una persona importante para mí, pero nunca será como tú te imaginas. Yo no lo amo, ni lo amaré. –palabras con medias verdades.
Naruto era una persona tan insólita, que el tenerle de amigo, la alegraba. Desde hacía tiempo, su corazón no había juzgado solo al Uchiha. Cuando Naruto estaba ahí para animarla, cuando la sorprendía con sus ingenuidades, ella caía a un hechizo del cual no podía salir.
Lo reconocía.
Cuando había decidido darse por vencida respecto a Sasuke, había querido darle la oportunidad a Naruto. Corresponder a ese gesto tan sincero y paciente que desde niños le había brindado.
Pero…
Recordaba a Hinata…
En aquella confesión de amor, antes de caer ante aquel enemigo…
Recordaba cómo por él había estado en las puertas de la muerte…
Y entonces lo tuvo claro.
Naruto se merecía a alguien que lo amara de verdad, no a alguien que había pasado de él, y que por haberse cansado del amor platónico, cambiaba de chaqueta porque necesitaba a alguien, fuera quién fuese.
Sai pagaba los platos rotos y lo terrible, es que solo lo usaba para su rehabilitación. ¿Qué haría después? ¿Dejarle porque ya no lo necesitaba?
Eso era cruel. Se estaba convirtiendo en alguien cruel.
-¡CADA VEZ ME GUSTAS MÁS, SAKURA-CHAN!
En su depresión mental, Sakura no se imaginaba que Kushina reaccionara con un nuevo abrazo de oso, frotando su mejilla con la suya y esa alegría que ahuyentaba todo lo negativo que sentía.
-me gustan las chicas sinceras y con carácter. No consigues nada siendo tímida, o una remilgada de esas, que no son capaces de echarle huevos cuando hace falta.
Sakura tuvo un tic en el ojo.
Prácticamente le estaba diciendo que no le gustaban las chicas como Hinata.
-se van de repipis y niñas buenas, pero en el fondo son unas falsas. –decía con tanto rencor, que Sakura veía cada vez más lejano que aceptara a Hinata para el tonto de chorlito de su hijo- es un hecho probado, porque le pasó a Minato-kun. Ya sabes que él es todo un hombre con un cuerpazo de infarto, y de joven… uff… ni te cuento. –abanicándose con la mano, como si de repente tuviera calores- todas las mujeres de Konoha estaban colgadas por ese pedazo de pan tan irresistible. –emocionándose como si se tratara de una joven adolescente ante el típico chico guapo de turno- hasta algunas de otras villas no se resistían a la hombría de Minato. De hecho… -su carácter volvió a cambiar al rencoroso- una repipi de Suna estaba tan enamorada de él, que le pidió ser su novia y él, inocente como era, aceptó sin saber sus verdaderos objetivos. La muy cabrita de Karura, solo salió con él, para darle celos al Kazekage, para después romperle el corazón al pobre Minato.
¡Eh! ¡Un momento!
¿Le estaba diciendo que el padre de Naruto había sido novio de la madre de Gaara?
-menos mal que llegué yo y le devolví el color y la alegría. La verdad, es que todavía no logro a entender a esa mujer. Dejar a un partido tan bueno como lo es Minato-kun para irse con un amargado. Debería aprender de Hyuuga Ariasu que abandonó a su marido, otro amargado.
-¡POR EL JUUBI DE RIKOUDO-SENNIN, KUSHINA-SAMA! –Iruka que hasta el momento, había permanecido en silencio, no pudo contenerse y alterarse por lo que su señora había dicho- ¡Ariasu-sama no abandonó a Hiashi-sama!
-bueno… murió… -rectificando de manera tan natural, como lo era el pestañear- es lo mismo. El caso es que la pobre ya no está con su marido, porque era un amargado. Lo mismo acabó por hacer Karura con el amargado del antiguo Kazekage. Esas mujeres fueron inteligentes al abandonar a esos hombres tan aburridos. No como las estúpidas esas que aún les aguantan como perritas falderas.
-… -sin palabras, Sakura estaba sin palabras.
-¡POR JASHIN SANTO, KUSHINA-SAMA! ¡¿CÓMO PUEDE FALTARLE EL RESPECTO ASÍ A LOS MUERTOS?!
-tú calla Iruka, que aquí nadie te ha dado velo en este entierro. –le ordenó la mujer- por cierto, ¿qué pasa con esos fideos, que aún no llegaron?
-ah…
-haz algo de provecho, y ve y que nos lo traigan de inmediato. Así me quedo un rato asolas con Sakura-chan para hablar de mujer a mujer.
Sakura miró a la pelirroja con algo de miedo. Su sonrisilla pícara, era el presagio de que aún sufriría más quebraderos de cabeza, como cuando estaba con Naruto.
Apurada, se levantó del asiento.
-lo siento mucho Kushina, pero tengo que ir al trabajo. Hoy me toca de noche y me gustaría descansar antes. –si seguía ahí un minuto más, la volverían loca.
-¡ohh! –la respuesta de Kushina fue la tristeza y la depresión- ¿pasado mañana, volverás?
¿Pasado mañana?
¿De qué le sonaban esas palabras?
¿Qué tenía pasado mañana, para que fueran geniales, míticas palabras?
-¿vendrás, verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? –le suplicaba con esos ojitos de cordero degollado, a los cuales no puedes decir que no.
-está bien. –aceptando.
-¡yupi! ¡Genial! ¡Dattebayo! –y ahí, verla saltando y gritando como una loca estaba de nuevo la personificación de Naruto- Iruka, acompaña a tu futura señora a la puerta.
¡DIOS!
Y volvía con esa confianza de que acabaría siendo mujer de Naruto.
Sakura optó por no responder, era lo más inteligente por lo vivido en esa tarde con ella.
-
Cuando Kushina se quedó sola, Naruto apareció tras ella airante.
-la has asustado, Kushina.
-¿qué dices, bobalicón? –sentándose en el sofá- Hay que ser claro desde el principio. ¿Es que en aquella sosa academia, no te enseñaron que primero hay que hundir las defensas, antes de pasar al ataque?
-… -la expresión divertida de Naruto, le dejó en claro que no entendía lo que quería decir.
-lo que quiero decir, es que no hay que comer los fideos sin agua. Debes echar agua y hervirla, antes de echar los fideos para conseguir su sabor.
-ah, ya entiendo. –y aunque el ejemplo sonase raro, para el hijo le resultaba lógico y con sentido.
-eso es, Naruto. Primero hay que liberar de su mente a ese Teme feo amargado que tuvo como amor platónico, a Uchiha Sasuke. –con un tono de niña traviesa que fue contagiado por su hijo.
Sasuke era siempre la razón por la cual su Sakura pasaba de él. Y por experiencia, Naruto sabía que los amores platónicos, no se olvidaban de un día para otro, se necesitaba tiempo, mucho tiempo para poder olvidar.
O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O
Al día siguiente…
Una rubia no dejaba de partirse de risa tras haber escuchado lo que su mejor amiga le había contado sobre la tarde tan movidita que había tenido el día anterior.
-¡deja de reírte Ino-cerda! –murmuró Sakura rabiosa.
-es que es buenísimo… muy bueno… -llorando de risa- ella sí te insinuaba descaradamente para que te quedaras con Naruto. No me extrañaría ver en los periódicos de Konoha tu enlace.
Sakura se estremeció de solo pensarlo.
Kushina era muy capaz de hacerlo.
-por cierto, se ve que has tenido un turno muuuy laaargo. –burlona, Ino indicó las ojeras tan notorias que adornaban bajo los ojos de la Haruno.
-¡ni me lo recuerdes! –espetó malhumorada- Tsunade-sama me asignó la sección de urgencias. Me dejó sola y por si fuera poco, tuve enfermos cada cinco minutos.
Ino volvió a reírse estrepitosamente.
-¡que no tiene gracia, Ino-cerda!
-disculpa, pero es que da la impresión de que Tsunade-sama se cebó contigo.
Y a ella también se lo parecía, pero se negaba a creerlo debido a cómo era su maestra.
Claro que su ideal cambió esa mañana cuando le fue a protestar.
-
-yo no tengo la culpa si me has decepcionado al emparejarte con el servidor de la persona que más aborrezco.
-
Y todo porque era novia de Sai.
¿Tan malo era eso?
…
…
…
Parece ser que sí.
-¡pues que estén felices que no he tenido noticias suyas en más de una semana! –espetó airada.
-¿se puede saber de qué hablas?
-¡no es asunto tuyo! ¡Me voy a casa!
Al abrir la puerta, tropezó frente a frente con una figura más alta que ella, que la hizo caer.
-¡Sakura! –Ino salió detrás del mostrador para ayudar a su amiga.
-disculpa, ¿te has hecho daño?
Esa voz tan conocida, hizo que las dos chicas alzaran la cabeza.
-¡El nariz chata! –exclamó Ino.
Shishui solo resopló por el mote que la rubia le había apodado, de manera permanente parece ser. Ignorándola, se dirigió hacia la joven, motivo de su visita.
-he venido a buscarte, Sakura.
¡Mierda!
¡Hoy era el día en qué había quedado con Mikoto!
¡Y no tenía ninguna gana!
Antes de que pudiera darle una excusa, Shishui ya la esperaba fuera de la floristería Yamanaka.
¡Maldición!
-encárgate de hacer un hueco en tu apretada agenda para contarme la segunda aventura con los Uchihas. –se despedía Ino con la manera, divertida por la situación.
¡Maldita Ino!
Perjuró Sakura.
Con pasos pesados y cada vez con menos ganas, Sakura siguió a Shishui y volver ver a Mikoto. Al menos con ella no le resultaría tan cansado como haber estado con Kushina.
-
Si se decía que los Uchihas eran seres, en los cuales en sus rostros estaba pintada la amargura, es que no habían visto a Obito con sus tres compañeros Uchihas que lucían desorbitados, ante lo que la mujer del líder les había ordenado.
-¿ha quedado claro?
Claro… había quedado… pero… ¿hablaba en serio?
Únanimente compartían ese pensamiento, así como desviar sus ojos oscuros al primogénito de Fugaku quién su mutismo hablaba de lo muy en serio que iba esa petición.
-Mikoto-sama, ¿de verdad quiere…? -Inabi fue el primero en preguntar. Cuando su líder le había comunicado que tenían el libre, pero que tendrían que ayudar a su mujer, no se esperaba que fuera eso.
-recuerda que tiene que ver con la felicidad de mi hijo. Y hay que librarse de los cabos innecesarios.
-… -los cuatro Uchihas se miraron entre sí, asimilando la petición. Si giraba en torno del joven Sasuke, ahí era otro cantar. Sin más vacilaciones, asintieron y de un salto abandonaron el lugar, dispuestos a cumplir la misión de su señora.
-madre, ¿no sería mejor que fueras tú la que…?
-poco a poco Itachi. Ya te lo he dicho, no hay que meter presión.
-…
-un corazón es voluble cuando pierdes la esperanza. Haces las cosas sin pensar, hasta que acabas por tener la creencia que lo que has hecho en años anteriores fue un error. Y yo no voy a permitir eso. –recordando cómo esa misma mañana el rostro tan molesto en su pequeño, permanecía sin cambiar un ápice- no voy a permitir que Sakura se quede con otro que no sea Sasuke. –dictaminó con toda decisión.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Mis más humildes disculpas, pero parece que la mala suerte siempre está de mi parte. ¬¬
Como algunos de mis contactos sabrán, me entró un virus en la portátil y durante tres días no tuve portátil ni nada, por lo que no podía escribir. Gracias a mi hermano que me prestó la suya, pude continuar escribiendo. Lo malo es que estoy teniendo la mala costumbre de despistarme al ver los animes en horas de escribir jajaja…
En relación al fic, en esta ocasión Kushina me salió muy occ, debido a los sucesos que tenía en mente. Por no mencionar el cap, que quedó raro. Nada que ver con el clan Uchiha que como algunos saben, estoy más familiarizada al tratar con ellos (con Unmei, me refiero).
Otra cosa en relación al fic, es que debido a lo que escribo, lo que me emociono y demás, vuelvo alargar el fic a cinco capítulos, y esta vez de verdad que no lo alargaré más. XD
Bueno, y aclaraciones del fic: el nombre de Ariasu, me lo prestó mi buena amiga Ydena que lo usa en su fic "Los ojos del sharingan"
En cuanto a los nombres de los Uchihas, supongo que todo el mundo sabrá quién es Obito, jejeje, y sí está vivo, jejeje. Los otros tres, Inabi, Tekka y Yashiro, son los Uchihas que habían acusado a Itachi en el Sasuke Gaiden de la primera temporada. Y Karura, como está escrito, es el nombre de la madre de Gaara. Romance pasado entre ella y Minato. Esto sí es una pareja crack.
No me queda nada más por comentar, solo que en el siguiente, Kushina y Mikoto se verán cara a cara. Jijiji. Y que no prometo que esté para la semana que viene, porque no quiero tentar a la suerte y que le pase algo a mis niños (portátiles)
Muchas gracias a la gente que se ha tomado la molestia en dejarme review, espero que este cap os haya gustado y sigáis fieles con este fic y me dejéis un review sobre lo qué os parece.
'Atori'
