SUMARY: Todos saben que Sasuke y Naruto son rivales, pero también Mikoto y Kushina cuando se trata de la chica perfecta para sus respectivos hijos.

Parejas principales: Sai x Sakura; Sasuke x Sakura; Naruto x Sakura

Parejas secundarias: Fugaku x Mikoto; Minato x Kushina; Asuma x Kurenai; Hinata x Naruto

Aclaraciones: En el fic, Itachi no se convirtió en criminal, y el clan sigue vive y coleando; tanto Minato como Kushina siguen vivos y Minato sigue siendo Kage de Konoha.

Género: En este capítulo, Comedia, Drama & Romance

La idea surgió de: En mi búsqueda de saber si el seiyuu de Mikoto en Shippuden era el mismo que en la primera temporada, descubrí que los seiyuus de Mikoto y Kushina comparten el mismo nombre. Pensando en eso, pensé en versus y después por arte de magia surgió la idea.

Publicación: Irregular

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto


ELLA ES MI NUERA

by: Atori


Episodio 4

La montaña de documentos que tenía que firmar, no presionaba al líder de los Uchihas, como siempre ocurría cuando le daban todo aquel papeleo.

Uchiha Fugaku los firmaba, sin apenas echarles un vistazo, ya que se sentía enormemente preocupado por su pequeño Sasuke, el hijo y hermanito consentido por la familia. Y claro, siendo Uchiha Fugaku, no solo el líder del clan, sino también el cabeza de familia, era el único que desconocía los problemas que su niño tenía. Mikoto, lo sabía a la perfección y lideraba a casi todos los Uchihas con intenciones de que le ayudaran en sus propósitos. Propósitos que desconocía para más rabia. Itachi, parecía ser la mano derecha de su madre, donde para variar, no le contaba ni lo que Sasuke tenía, ni lo que su madre planeaba. Y para rematar el asunto, como su mujer contaba con la ayuda de la mayoría de los Uchihas, ellos conocían lo que le pasaba a su segundo hijo. Mientras que él, el líder y el padre, no sabía nada de nada.

¡NADA DE NADA!

¿Cómo podía ser?

¿En qué mundo vivía para que no le contaran un problema que tenía que saber por derecho?

Sasuke era su hijo, el consentido. Era un Uchiha.

¿Por qué nadie se acercaba a su oficina para darle el comunicado de lo qué pretendían con exactitud?

¿Cuántos años llevaban trabajando juntos, para no saber cómo era?

Él nunca preguntaba los detalles. Los detalles eran comunicados por sus propios subordinados.

¡Maldita sea!

Si hasta se había rebajado en preguntárselo a Mikoto, y ella con su sonrisa inocente, no le había dado una respuesta clara y concisa. Solo que podía encargarse ella.

Y martirizándose, había estado pensando en asuntos donde solo su mujer podría encargarse y lo único que había llegado a concluir es que Sasuke… quisiera cambiarse de sexo.

Dejó de firmar las actas teniendo en su mente la imagen de su pequeño, de su niño, en mujer.

-…

Eso explicaría por qué necesitaba a Itachi. Él conocía tantas técnicas prohibidas que podría desarrollar el cambio. También explicaría la presencia de su sobrino nariz chata. Copiando los gestos de su mujer, los aplicaría en Sasuke para que el cambio fuese más completo.

Entonces, ¿para qué necesitaba al resto de los Uchihas?

Eso es lo que no había podido enlazar.

-…

Agrandó los ojos ante una posible idea.

-¡No puede ser! –murmurando para sí mismo.

¿Su mujer no planearía hacer lo que se estaba imaginando?

Su niño, su pequeño hombrecito… mancillado por todos sus subordinados.

Los ojos de Fugaku se pusieron rojos del Sharingan con solo imaginarse a su pequeño violado por su propio clan.

-¡Eso nunca!

Al cabo de unos segundos, y cómo había sucedido cuando se le había ocurrido aquella teoría, Fugaku la desechó de inmediato.

¿Sasuke queriendo un cambio de sexo con lo orgulloso que era de ser hombre?

¿Mikoto e Itachi permitiendo semejante ultrajo sobre el niño que tanto adoraban?

¡Por favor!

¡Eso era completamente imposible!

¿Cómo pudo habérsele ocurrido semejante ridiculez cuando su hijo pequeño era todo un macho machote y orgulloso de su hombría?

Sus ojos volvieron a ser negros como la noche, sintiéndose más tranquilo, aunque no lo suficiente.

Definitivamente el desconocer lo que Sasuke tenía le empezaba afectar a su mente.

Alguien llamó a la puerta y con voz pesada, Fugaku dio la orden de que pasara.

-Uchiha-sama, –le habló una de sus tantas secretarias, miembro Uchiha- Hokage-sama le ha mandado este informe para que lo revise y dé su consentimiento.

El Hokage… murmuró para sí mismo el Uchiha, a medida que tomaba el informe.

¡Como el Hokage supiera lo que le pasaba a su hijo, entonces es que se clavaba el kunai en el corazón!

-…

¡No! ¡Eso sí que no podría soportarlo!

Era el padre, cabeza de familia y líder de los Uchihas.

Era hora de ponerse firme con Mikoto y no dejarla salir de la habitación hasta que le confesara qué diantres tenía su hijo.

Pusiera como se pusiera qué ese día sabría lo que tenía su hijo, aunque tuviera que sacárselo por la fuerza.

Por nada en el mundo iba a seguir siendo el único ignorante del clan. De lo contrario, se volvería loco con la sarta de teorías absurdas que se le venían a la cabeza.

.

Sakura bostezó disimuladamente.

Estaba convencida que se caería dormida si seguía en aquella sala de la residencia vacacional de los Uchihas dónde Shisui la había llevado, para dejarla posteriormente sola. Pero es que estaba muerta de sueño. Había tenido un turno tan largo y pesado donde no había tenido la oportunidad de descansar.

-"¡Shannaro! ¡En vez de hacerme esperar podría estar durmiendo! ¡Qué vuelvo a entrar a trabajar y dentro de unas horas!" –pensaba con desesperación y ganas de dar un puñetazo a cualquiera.

Y cuando creyó que se habían olvidado de ella, Shisui había regresado con la madre de Sasuke, su hermano y…

Sakura parpadeó varias veces al encontrarse a uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez y… ¡DECENAS Y DECENAS DE UCHIHAS QUE LA MIRABAN MUY FIJAMENTE!

Con la boca abierta, sin poder articular palabra, solo podía hacer un análisis visual y comprobar cómo todos aquellos Uchihas eran tan parecidos entre sí, que podrían pasar por hermanos. Sin embargo, había algo en ellos que le llamaba la atención, por alguna extraña razón, aquellos Uchihas no tenían el mismo atractivo que poseían Sasuke, su hermano y su madre. Al contrario, todos, desde Shisui hasta el último, eran extremadamente feos y con caras amargadas.

Escuchó una pequeña y disimulada risa por parte de Itachi, como si se estuviera riendo de algún chiste, mientras que las caras del resto de los Uchihas parecían haberse molestado por alguna razón.

Sakura se puso rígida.

¡¿Acaso aquellos Uchihas le habrían leído la mente?

¡Claro que no!

¿Cómo podía ser tan tonta y no recordar que ella para los demás era como un libro abierto?

-buenos días, Sakura. –la saludó cariñosamente Mikoto de manera natural, ignorando lo sucedido.

-¡Buenos días! –devolviéndole el saludo en una reverencia completamente nerviosa.

-siéntate, por favor. –haciendo ella lo mismo, con aquellas decenas de Uchiha detrás suya, donde Itachi y Shisui ocupaban el primer lugar al lado de la matriarca Uchiha- ¿cómo has estado?

-ah, bien, gracias. –sentándose con la mirada gacha. Por nada en el mundo iba a alzar sus ojos verdes hacia aquellos Uchihas y mostrar alguna expresión donde volvería a insultar a los parientes de Sasuke.

-¿y con tu novio?

Sakura parpadeó varias veces confusa. Sin poder evitarlo, levantó la cabeza para mirar a la sonriente y tranquila Mikoto.

¿Por qué ella le preguntaba por Sai?

-¿va mal? –volvió a preguntar.

-no, no. Nos va muy bien. –se apresuró a contestar, aunque de manera poco convincente.

¿Cómo iba a irle bien con su novio cuando hacía más de una semana que no lo veía?

Y lo más importante, ¿por qué ella mostraba interés?

-¿y en el trabajo? ¿Qué tal te va?

-pues bien, también.

Ahí no mentía, pero no entendía a qué venían esas cuestiones sobre su vida personal.

-imagino que trabajar en un hospital compaginándolo con tus funciones como ninja debe ser muy ajetreado. Eso te hace una muchacha realmente admirable. –Sakura se sentía entre emocionada y sonrojada de que alguien le hiciera semejante halago- serías una nuera perfecta.

Y sus últimas palabras la rompieron de su ego para mirar a la complacida Mikoto.

-¿cómo? –repitió.

Tenía que haber entendido mal.

-oh disculpa, es que tengo entendido que estás enamorada de mi hijo pequeño.

Itachi suspiró con pesadez.

Su madre había atacado directa al arrojar la bomba. Y eso que tenía más munición guardada.

-yo… yo…

-¿acaso no es verdad?

Itachi observó como la joven miraba entre nerviosa y sonrojada a su madre y al resto de los Uchihas, sintiéndose en un gran aprieto, quiénes estaban como testigos de su confesión y que tras ella, siguiendo el plan de su madre, acribillarían a la pobre Sakura con preguntas comprometedoras.

-¿no es cierto? –seguía insistiendo la mujer en que le diera una respuesta concisa.

-pues… pues… ss… sí… pero…

-entonces, ¿cómo es que sales con Sai? –fue Obito el primero en comenzar con el interrogatorio.

-bueno…

-Sasuke-san es mejor partido que ese joven. –continuaba otro Uchiha.

-sí… pero…

-¿no irás a decirnos que ese chaval es mucho mejor que Sasuke-san?

-no… pero…

-además que si sigues enamorada de Sasuke-san, no deberías estar con un joven de bajo rango cuando Sasuke-san es mejor que él.

-ya… pero…

-porque si estás enamorada de Sasuke-san, no puedes estarlo de ese chaval.

-yo…

-así que, ¿por qué sales con él?

-es que yo…

Realmente Itachi se compadecía de la pobre Sakura. Pero por su hermanito no iba a detener el interrogatorio de su clan, especialmente cuando no hacían más que alimentar el ego masculino de su hermano. Además, de detenerlo, temía lo que su madre pudiera hacer.

-no tiene sentido, si estás enamorada de Sasuke-san.

-¡PERO NO ME HACE CASO! –acabó explotando la Haruno perdiendo la compostura. Le daba igual que ante ella estuviera decenas de Uchihas capaces de derrotarla sin moverse del sitio, pero estaba harta de que no la dejaran explicar por qué había dejado de amar a su querido prodigio.

Sasuke nunca le había hecho caso, que había llegado a su límite.

A pesar de que ciertamente seguía enamorada de él, tenía que resignarse. No podía seguir sufriendo por un amor imposible. Tenía que madurar, ¿no?

El silencio reinó durante varios segundos, hasta que…

-¿cómo no va hacer caso a una chica tan encantadora como tú? –preguntó Obito desconcertado.

La depresión de Sakura se hundió de manera brusca. Volvió a levantar la cabeza confusa y colorada encontrándose con lo insólito, aquellos Uchihas sonriéndole, como si estuvieran afirmando las palabras de Obito.

-yo… -y era eso precisamente lo que le impedía darles una respuesta coherente. No todos los días la halagaban, sobre todo cuando venía en boca de decenas de Uchihas de rostros amargados.

-ya es suficiente. –pidió Mikoto y su palabra fue ley, ya que todos la obedecieron sin rechistar- Sakura, discúlpame por meterte en semejante enredo cuando eres feliz siendo novia de ese chico.

Itachi tuvo que luchar por mantener su rostro impermutable, ante la falsedad en esas disculpas.

¡Si su madre lo había hecho con toda la intención para confundirla!

Puede que no tuviera el Sharingan, pero sabía cómo aturdir a una persona de manera natural.

-ah… -Sakura pareció acordarse de Sai en el mismo instante en que Mikoto lo mencionó- sí, es verdad…

-realmente es una pena que estés con ese muchacho. Sería una bendición tenerte en nuestra familia.

Y como si estuvieran programados, todos los Uchihas asintieron varias veces con la cabeza, encantados con ello.

-y algo me dice que estás equivocada sobre Sasuke.

¿Quería decir eso que Sasuke-kun…?

Teniendo un brillo esperanzado en sus ojos viéndola directamente. Sin embargo esa esperanza no duró mucho, ya que en su reflejo pudo ver las muchas veces en que Sasuke la miraba con odio o la despreciaba de manera fría y concisa.

-disculpe, -levantándose de repente apurada, extrañando a todos- entro a trabajar dentro de varias horas y me gustaría descansar antes. –haciendo una reverencia de despedida.

-espero verte pasado mañana, cariño. –le dijo Mikoto.

Sakura solo asintió con la cabeza, sin pensar en nada, a medida que se marchaba apurada.

-¡Rayos! –chasqueó Shisui la lengua- ya casi la teníamos.

-parece que Sasuke debió de haberle roto el corazón en infinidad de ocasiones. –comentó Itachi acercándose a su progenitora.

-es muy posible. –asintió, levantándose- y cómo Sasuke se ha acostumbrado a que le ame ciegamente, ahora es cuando se da cuenta de su error.

-especialmente cuando lo ha sustituido por el chico de la raíz.

-el chico de la raíz pronto dejará de ser una molestia. –habló Mikoto con una sonrisa misteriosa, mirando a su sobrino Shisui- de ti depende que así sea.

-no te preocupes, tía Mikoto. Gracias a mi técnica, todo está saliendo como deseas.

.

A pesar de que se encontraba en un lugar donde tendría que imperar la tranquilidad y sobre todo el silencio, Ino no podía evitar troncharse de la risa por la historia que su mejor amiga había sufrido con los Uchihas. De seguro que de haber estado con ella, no podría haber contenido la risa como en esos momentos.

-¡DEJA DE REÍRTE, INO-CERDA!

Sin embargo, para la perjudicada aquello no era para tomárselo a broma, ni mucho menos, especialmente cuando, sin querer, había expresado lo feos que eran aquellos Uchihas. Solo recordarlo, le produjo nuevamente una vergüenza increíble.

-es que… es que… -tratando de contener la risa, pero era completamente imposible.

Sakura se sentía completamente furiosa, sino fuera porque estaban en el hospital y de turno, de buena gana le daba un puñetazo para borrarle aquella risa suya.

-¡Yoh! Buenas tardes. –y por si no tuviera suficiente en aquel tedioso y largo turno de la tarde, su maestro aparecía en la fiesta.

-hola Kakashi-sensei. –saludó la Haruno malhumorada, viendo como Ino seguía riéndose divertida de su situación.

-¿me he perdido algo gracioso? –preguntó el jounin con su sonrisa oculta tras su máscara, tras ver el estado de la rubia.

-¡y tanto, Kakashi-sensei! –afirmó Ino- verás, resulta que Sakura…

-¡INO! –gritó Sakura con la cara hecha una fiera, donde la rubia no tardó en ocultarse tras Kakashi, quién como ella, tenía una cara de temor absoluta.

-ya, ya, Sakura… -pedía Kakashi para tranquilizarla- tampoco es que me interese el asunto. –carraspeando para recuperar la compostura- verás Sakura, pasado mañana por la mañana, habrá un entrenamiento especial para todo el equipo siete.

¡Pasado mañana!

¡Joder!

Pasado mañana, decía la señora Uchiha.

Pasado mañana, decía la señora Uzumaki.

Y ahora, pasado mañana, decía su maestro.

¿Qué cuernos tenían con pasado mañana para estar como frase predilecta en la mayoría de la gente que la rodeaba?

¡Un momento!

Su enfado se disipó y extrañada se giró a ver a su sensei.

-¿ha dicho TODO el equipo siete? ¿Eso incluye que también estarán Yamato-taichou y Sai?

-así es. –contestó Hatake con una sonrisa feliz.

-pero, creía que Sai se encontraba de misión.

-regresó antes de ayer en la noche.

-antes de ayer… -murmuró Sakura con tristeza.

Ino la miró con compasión. Aunque Sai, desde su punto de vista y el de la mayoría, fuese un personaje bastante rarito, lo normal era hacerle una visita a la novia o como mínimo, notificarle su vuelta mediante un intermediario, como por ejemplo ella misma.

-¿ocurre algo? –preguntó Kakashi, desconocedor del noviazgo que mantenía su alumna con el chico de la raíz.

-nada, nada, Kakashi-sensei. Será mejor que se vaya. Y tú también, Ino-cerda. Tengo trabajo que hacer.

Alejándose del campo visual de ambos, donde Kakashi quedó más preocupado, por no hablar de Ino. Puede que la kunoichi se riera de lo que le sucedía, pero jamás se reiría cuando Sakura lo pasaba realmente mal. Eso la llevó a darse cuenta de algo. Sakura había aceptado a Sai, después de decidir olvidarse de Sasuke. En otras palabras, su mejor amiga se había aprovechado de la declaración de Sai, con la intención de poder olvidar con más facilidad de aquel amor que la había tenido cautiva durante más de diez años. Algo bastante ruin, debía reconocer, porque Sakura había aceptado a Sai, sin sentir absolutamente nada por él. Sin embargo, la pena que ahora se reflejaba en su rostro, parecía indicar lo contrario.

¿Sería posible que Sakura se estuviera enamorando de Sai?

Dicen que con el paso del tiempo, las cosas cambian, pero ¿de verdad Sakura había olvidado definitivamente el amor que sentía por Sasuke?

.

Cuando Sakura estuvo sola, sin absolutamente nadie en aquel largo pasillo del hospital, se apoyó en la pared más cercana. Su semblante decaído se asemejaba a aquel que mostraba cuando Sasuke, desde los doce años, no hacía más que repetirle a la cara su desprecio.

Y ahora le daba toda la razón. Era un ser completamente despreciable.

Había aceptado a Sai, solo porque había sido el primero en declararse. Lo estaba usando como terapia para olvidarse de Sasuke. Ya no podía más con un amor imposible. Y había pensado que salir con otro, era lo mejor, aunque eso fuese ruin. Era por eso, que no había aceptado a Naruto. A Naruto lo apreciaba demasiado para utilizarlo de esa manera. Además, eso rompería el corazón no solo del rubio, sino de la propia Hinata.

Pero aún así, había tenido la ligera esperanza de que con el tiempo, podría corresponder los sentimientos de Sai. Pero era inútil. Nunca, en todos los días que llevaba de noviazgo con él, había sentido nada de aprecio. Sin embargo, enterarse que estaba desde hace más de un día en la villa, era un indicio clarísimo de desinterés hacia ella.

¡Y se lo merecía!

Entonces… ¿por qué le sentaba tan mal?

.

Empezaba a anochecer y Kakashi, tras tomarse todo el tiempo del mundo en notificar a los asistentes sobre el entrenamiento, con libro en mano, se dijo a sí mismo que si quería leer la parte candente en su casa con toda la emoción posible, debía apurarse y avisar al último de la lista sobre el entrenamiento.

Con gran pesar, cerró el libro verde y se lo guardó en la bolsa blanca ninja que tenía atrás y se encaminó hacia el barrio Uchiha.

Tras llegar a la puerta que separaba el barrio del resto, vio como el líder Uchiha llegaba por el camino opuesto con su típica cara amargada y con ligera preocupación, le parecía a Kakashi.

-buenos noches, Fugaku-sama.

El Uchiha fijó sus ojos negros en Hatake. Pareció pensar en algo, luego le miró tan detenidamente como si quisiera matarle y finalmente, meneó la cabeza como si lo que tuviera en su mente fuera una estupidez.

-¿ocurre algo? –preguntó lentamente y nervioso de aquellas expresiones, que más bien eran propias de Naruto o de la familia Uzumaki. Nunca de un Uchiha, y mucho menos de Uchiha Fugaku.

-nada. –respondió secamente, volviendo a ser el mismo, o eso creía a Kakashi- ¿has venido por Sasuke?

-así es.

-…

Fugaku tranquilizó su interior donde clamaba por gritarle si sabía lo que puñetas tenía su pequeñín, porque, de verdad… las teorías absurdas que se le venían a la cabeza lo estaba volviendo más loco, que una charla con Jiraiya sobre aquellos libros tan obscenos que escribía. Es que, solo con ver la media cara del maestro de su hijo, había imaginado que sabía su problema. Eso lo había jodido. Y como remate final, había creído que lo que a su hijo le pasaba es que estaba cansado de la vida como humano y quería convertirse en perro.

-…

Sin comentarios, por favor.

Eso sobrepasaba lo absurdo y lo había desechado al instante.

-¿has venido por lo que tiene? –le preguntó, comenzando a caminar, con la excusa de ocultar su desesperación escrita en su cara inmutable.

-¿lo que tiene? –caminando a su lado, confuso- ¿es que está enfermo?

-…

¡JODIDOS JINCHURIKIS!

No sabía si sentirse feliz de que no lo supiera o fastidiado de no averiguar de una puñetera vez lo que tenía Sasuke.

-no. Es otra cosa. –haciéndose como el que sabía el problema. De ninguna manera iba a dar la imagen frente a los demás, con excepción de su mujer e hijo, de padre y líder del clan que ignoraba lo que su niño tenía.

Tras caminar un poco más, en silencio, ambos hombres llegaron a la mansión Uchiha. Kakashi dejó que el cabeza de familia, abriera la puerta.

-estoy en casa. –anunciando su llegada con voz clara, pero no muy alta.

-¡cariño! ¡Bienvenido! –saliendo a recibirle Mikoto, vestida todavía con el traje jounin, algo que sorprendía a Kakashi- ¡oh! ¡Kakashi-san! Cuánto tiempo sin verte.

-buenas noches, Mikoto-sama. Lo mismo digo. –saludó Kakashi cordialmente.

-¿quieres quedarte a cenar? Mi cuñada Uruchi solo hizo comida para los cuatro, pero puedo preparar algo más en poco tiempo.

Kakashi se sintió intimidado, cuando los ojos rojos de Fugaku se posaron inmediatamente sobre él. Casi parecía indicarle que denegase su invitación.

-no se preocupe, Mikoto-sama. –sonriendo con nerviosismo a la Uchiha- solo voy a comunicarle algo a Sasuke y ya me retiro. Pero, gracias.

-está con su hermano en la sala del fondo. –le indicó Mikoto, haciéndose a un lado para que pasara, donde Hatake tras una reverencia de agradecimiento se dirigió hacia su destino. Una vez que el matrimonio estuvo solo, Mikoto miró feliz a su esposo- enseguida te pongo la cena, cariño.

-no tengo hambre. Estoy muy cansado. –decretó el hombre dirigiéndose a su cuarto.

-como quieras. Iré cuando Sasuke termine de cenar.

-… -Sasuke… una buena oportunidad de abordar el tema- … …

¡No! Mejor esperaba a tenerla en la habitación y entrada la noche. Así no tendrían intromisión ni escaparía.

-buenas noches.

A paso calmado se fue dirigiendo hacia su habitación, mientras su estómago comenzó a protestar por la falta de comida.

¡Maldito Kakashi!

Él, casi, rogándole con la mirada que se quedara a cenar, y el maldito desagradecido, tuvo la osadía de negarlo.

¡Maldita sea!

Hacía tiempo que no comía los platos de Mikoto, ya que los de Uruchi eran aceptables, pero no tenían el sabor que Mikoto les daba. Era como comparar algo grasiento con algo natural. Y el imbécil maestro de su hijo, le había jodido la oportunidad.

-…

Se detuvo en seco.

Quizás, a lo mejor, Kakashi había malinterpretado su señal, pensando que no quería que se quedara a cenar.

Seguramente, porque la mirada que le había lanzado no había sido nada amistosa.

Podría ir donde estaba e invitarlo directamente y quizás, con un poco de suerte, se enteraba del problema del pequeño Sasuke.

-…

Pero eso mancharía la imagen que ofrecía ante los demás, con excepción de Mikoto.

¡Joder!

¡A ver si arreglaban de una condenada vez el problema de Sasuke y así Uruchi se marchaba a su casa a engordar más a su hermano!

De lo contrario, tendría que aguantarse y acabar comiendo esos platos que carecían de la dulzura y cuidado de Mikoto. Y lo peor, acabaría como una vaca como Teyaki.

.

Kakashi tras pedir permiso y entrar en la sala donde se encontrarían ambos hermanos, se encontró con una escena que le parecía entre extraña y graciosa. Ahí, apoyado contra la pared, estaba el mayor de los hermanos observando al pequeño que se encontraba en el centro, sonriendo de una manera divertida. Sasuke, por su parte, tenía una expresión de fastidio y comía sin ninguna gana, como si fuera un niño pequeño, cuando ante algo que se niega y quiere otra cosa, acaban por castigarlo y obligarlo a comer lo puesto a la fuerza.

Cuando Sasuke posó sus ojos sobre Kakashi, su enfado se acentuó más.

-¿qué quieres?

-Sasuke, ¿qué te tiene dicho padre sobre el respeto hacia Kakashi-san? –objetó Itachi.

-… -su respuesta fue comer, aunque no lo quisiera. Pero su hermano y con su amenaza de aplicarle el Sharingan, no tenía otra elección.

-no importa, Itachi. Ya estoy acostumbrado. –se dirigió al pequeño- Sasuke pasado mañana por la mañana habrá una concentración de todo el equipo siete.

Para sorpresa de Kakashi, se fijó en cómo aquello le había sorprendido, ya que había dejado comer de golpe.

Extraño, porque lo mismo había sucedido con Naruto cuando se lo había comunicado hace unas escasas horas. Ni hablar de la expresión que le había dado Sakura.

-todo el equipo siete, ¿eh? –habló Itachi con una mano apoyada en su mejilla- eso significa que el chico de la raíz asistirá, ¿no? –con sus ojos divertidos puestos en la espalda de su hermanito, quién ante esas palabras se había tensado.

-así es. –contestó Kakashi más extrañado.

Curiosamente, Naruto había hecho esa misma pregunta, aunque en su caso con furia y hasta con preocupación.

Y Sakura…

¿Era su imaginación o su equipo siete de toda la vida, tenían algo contra Sai?

-… -en silencio seguía Sasuke. No quería verle la cara del gilipollas de la raíz y su sonrisa boba, aunque ahora cargada de orgullo porque tenía a la chica que había dicho amarle con todo su corazón.

El silencio tenso era tan largo, que Kakashi entendió que Sasuke no le iba a darle una respuesta. Casi nunca lo hacía, así que no tenía nada más que hacer en la mansión Uchiha. Y no quería que el líder del clan volviera a mirarle con indicios de cortarle la cabeza.

Se despidió de ambos hermanos y desapareció en una pequeña explosión, como los magos cuando efectuaban su truco de desaparición, con el deseo de llegar pronto a su casa y restablecerse con la lectura candente de su libro favorito.

Una vez solos, Itachi se fijó en como su hermano había dejado caer el cubierto sobre el plato molesto.

Estaba convencido, aún sin mirarle a los ojos directamente, que tendría el Sharingan activado y todo enfocado hacia el chico de la raíz por salir con la chica que le gustaba. Aunque él lo negase y le aclarara que el Sharingan era contra Sakura.

Sin embargo, si le contaba a su madre sobre la concentración, de seguro que no lo dejaría pasar. Como Uchiha e hijo, estaba seguro de que su madre usaría a Shisui nuevamente contra Sai, como lo llevaba haciendo, para controlar su mente y alejarlo de Sakura. Pero esta vez…

.

-que muestre su desinterés y dé claros indicios para que deje a Sakura. –le dijo su madre, mientras lavaba los platos que había usado Sasuke.

Itachi suspiró donde sus sospechas fueron ciertas. Y lo gracioso es que su madre lo decía tan seria, tan decidida, como si se tratara de una misión de peligro de muerte. Y todo eso, realizando una labor doméstica, contrariando más la imagen que tenía sobre ella.

Suspiró… aún así…

-pero madre, eso hará que Sakura se entristezca. –Mikoto dejó con lentitud un plato y se giró a verlo con una mirada más fría y aterradora que cualquier adversario con el que se había enfrentado, paralizando a Itachi. Puede que fuera un prodigio, pero ese prodigio había sido heredado y no solo de su padre- entendido. –aceptando sumiso su plan.

Lo sentía por Sakura, pero no estaba dispuesto a sufrir de nuevo el genio de su madre. Suficiente tuvo cuando tenía cuatro años, que ahora no quería volver a ser traumado.

-encárgate de comunicárselo a tu primo lo más pronto posible. –cambiando radicalmente su rostro, volviendo a ser la dulce Mikoto- buenas noches, cariño.

.

Tras el largo turno, donde había tenido que quedarse dos horas más, Sakura salía del hospital más agotada que nunca. No solo era física, sino también mentalmente. El enterarse de que Sai estaba en Konoha había servido para comerse el coco y martirizarse.

Había pensado en que cuando saliera del turno, se pasaría por su casa, pero eran las doce de la noche, estaba cansada y seguro que estaría durmiendo. No como los típicos viejos que veía alegres en las tabernas, derrochando su dinero en algo que les pasaría factura en un futuro.

Malhumorada, se fue hacia su solitaria casa, con el recordatorio de tener que madrugar para el turno que tenía mañana en la mañana.

Su maestra, y su venganza en aquel horario de: trabaja hasta reventar.

Y todo porque salía con el subordinado de Danzo.

-y si no tuviera suficiente, mañana quedé con la madre de Naruto. –se paró en medio camino.

Tenía ganas de gritar. De hacer salir a su inner, quién estaba más desbocada que nunca. De dar un puñetazo contra el suelo. De romperle los dientes a aquel viejo que manoseaba sobre una jovencita que le ofrecía servicios especiales. De convertir en pizza aquel joven tan parecido a Sai que iba feliz con aquella babosa. De estrangular al gato que…

Sakura abrió los ojos como platos. La bolsa donde llevaba el uniforme se le escapó de las manos al ver aquel joven, donde no era parecido a Sai, sino que se trataba del mismísimo Sai. Él no parecía advertir su presencia. Estaba más centrado en aquella joven, totalmente desconocida para ella, y que no dejaba de manosearle descaradamente.

Sakura comenzó a temblar.

Las lágrimas produjeron que viera aquella escena borrosa.

Sin fuerzas, sin poder sostenerse, como si le hubieran aplicado un terrible genjutsu, cayó de rodillas sin asimilar lo que había visto.

¿Por qué?

¿Por qué le afectaba tanto sino lo amaba?

.

A pesar de lo tarde que era, en la torre del Hokage, una pequeña lucecita salía procedente de una ventana. La vela que alumbraba la oficina del Hokage estaba a punto de gastarse. Eso lo veía una pelirroja, donde la impaciencia como la que poseía su único hijo, los invadía.

-Kushina, a papá no le va a gustar que estemos en su oficina, dattebayo.

-¡te chivas y te dejo sin ramen por todo un año! –amenazó la mujer.

Esa amenaza, hizo llorar internamente a Naruto. No quería quedarse sin ramen, pero tampoco quería ganarse el enfado de su benévolo y grandioso padre. La culpa la tenía su madre, por convencerle y marchar ambos en la noche, invadiendo la oficina de su padre a la espera de que el plan de la Uzumaki diera resultado. Un plan que a Naruto no le gustaba demasiado.

-neh, Kushina, no está bien lo que hacemos. –argumentó el rubio algo indeciso. No le gustaba el plan, pero tampoco enfadar a la loca de su madre.

-pues intenta usar tu estúpida cabeza como la mía, para que Sakura deje ese imbécil integral. ¿O quieres que siga con ese inepto?

-¡claro que no! ¡Dattebayo! Pero…

-¡pues dame otra idea para que corten! –girándose a verlo colocando los brazos tras su cabeza, dando una imagen nada femenina- piensa, Naruto. –adornando una sonrisa traviesa en su cara- recuerda que mañana con lo que he ideado, tendrás el terreno medio asegurado. Después, cuando tengáis ese entrenamiento, Sakura-chan se sentirá entre confusa y molesta con el inepto…

-y él como no sabe nada, le dirá excusas que a Sakura-chan le parecerán excusas baratas. –completó Naruto, contagiado por la sonrisa y el tono de su madre- se sentirá muy mal y como nadie se preocupará tanto por ella como yo.

-¡EXACTO! –chasqueando los dedos, complacida de que lo pillara a la primera- ahí consolarás a Sakura-chan, le dirás todo lo que sientes y será tuya, ¡Dattebayo!

En medio de ese plan cómplice, una masa de humo apareció ante los presentes. Los dos pares de ojos azules se enfocaron en un Iruka cansado. Madre e hijo no pudieron evitar abalanzarse sobre él, expectantes, donde Iruka se sintió intimidado.

-¿te vio?

-¿no sospechó nada?

-¿cómo reaccionó?

-¿te aseguraste de que te viera bien?

Ante aquella avalancha de preguntas donde Iruka no estaba convencido de quién era el que lo preguntaba, solo pudo contestar con la más absoluta sinceridad para dejarlos complacidos y en paz.

-sí, me vio perfectamente. Sakura creyó que era Sai y que estaba con otra. –aunque hacer dos papeles y con un cambio de forma a la vez, había sido realmente difícil y hasta repugnante, porque se había tenido que tocar a sí mismo de manera escabrosa. Pero eso no era todo, con aquel plan tenía remordimientos. Con su actuación, había generado que Sakura estuviera sufriendo y lo peor, es que no tenía a nadie de su familia para consolarse. Seguramente ahora mismo estaría en su casa, completamente sola, llorando por una infidelidad incierta.

Vio a los dos Uzumakis, que al contrario de él, estaban danzando de alegría y satisfechos, dispuestos a lo que le avecinaba a la Haruno al día siguiente, donde tras veinticuatro horas, acabaría teniendo el corazón completamente roto, dispuesto a Naruto para conseguirla como novia y a Kushina como nuera.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Antes de pedir disculpas por el retraso, aunque ya están dichas (Qué descarada soy) quiero aclarar que el capítulo que había publicado antes, aquel sin sentido, había sido como señal de protesta por el plagio sufrido, por lo que el fic NO TERMINÓ CON AQUEL CAPÍTULO. Y otra cosa que quería comentar, es que debido a las ideas, este fic tendrá unos cuantos capítulos más, no sé cuantos, pero dudo que lleguen a los diez, así que pido paciencia.

Y bueno, otro fic dentro de la actualización masiva que planeaba hacer en este día, coincidiendo con mi cumpleaños (Gracias a aquellos que me feliciten de antemano) Creo que es la primera vez que actualizo tantos fics de sopetón. Por otro lado, espero que este capítulo os haya gustado, donde las dos mamis no se andan con chiquitas. Pasan directamente a la acción y sin que lo sepan sus maridos, aunque quién más lo ignora es el pobre Fugaku, que para teorías, se pasa un poco.

En el siguiente capítulo, Kushina comerá a Sakura la cabeza y veremos la concentración de todo el equipo siete. ¿Qué sucederá? Yo lo sé.

Espero que me regaléis un review. Besos

PD: A aquellos que me dejaron un review en aquel capítulo de protesta, los que están registrados, no podrán dejarlo, por lo que solo podréis hacerlo sin estar registrados.

'Atori'