SUMARY: Todos saben que Sasuke y Naruto son rivales, pero también Mikoto y Kushina cuando se trata de la chica perfecta para sus respectivos hijos.
Parejas principales: Sai x Sakura; Sasuke x Sakura; Naruto x Sakura
Parejas secundarias: Fugaku x Mikoto; Minato x Kushina; Asuma x Kurenai; Hinata x Naruto
Aclaraciones: En el fic, Itachi no se convirtió en criminal, y el clan sigue vive y coleando; tanto Minato como Kushina siguen vivos y Minato sigue siendo Kage de Konoha; Obito tampoco murió, pero por equis razón (a vuestra imaginación), Kakashi tiene su ojo.
Género: En este capítulo, Drama (muchísimo), Romance & Comedia
La idea surgió de: En mi búsqueda de saber si el seiyuu de Mikoto en Shippuden era el mismo que en la primera temporada, descubrí que los seiyuus de Mikoto y Kushina comparten el mismo nombre. Pensando en eso, pensé en versus y después por arte de magia surgió la idea.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto
ELLA ES MI NUERA
by: Atori
Episodio 5
El silencio de la noche le resultaba tan relajante que solo el maldito clima caluroso lo ponía tenso y molesto, sumándole además, la ansiedad de no saber lo que tenía su pequeño Sasuke.
Esa misma noche, Uchiha Fugaku, no iba a dejar escapar a su mujer. Pusiera como se pusiera, que se lo sonsacaría. Ya estaba harto de evasivas suyas y de que todos los Uchihas lo supieran, con excepción de los ya fallecidos.
-…
En medio de esa noche tan tranquila, a Fugaku se le vino otra de sus absurdas teorías que lo volvían loco.
Si Mikoto necesitaba a Itachi, el Nariz Chata de su sobrino y a todos sus efectivos más poderosos, ¿es que planeaba hacer algún jutsu para resucitar a los legendarios shinobis Madara e Izuna? O quizás, ¿a alguien un poco más eficaz cómo el alocado pero poderoso Hashirama?
Sería el colmo que ellos, shinobis que llevaban décadas, por no decir un siglo, muertos, supieran del tema de su pequeño.
Como fuera cierto, se marchaba a Suna y adiós a los Uchihas y a Konoha que lo tenían completamente marginado.
La puerta fue abierta lentamente donde Mikoto aparecía radiante de felicidad, ajena al enfado sin sentido que Fugaku se había creado. Fue verlo, para inquietarse.
-¿Ocurre algo, cariño?
-Si lo supiera, podría decidirme sobre si ponerme molesto o preocupado –le respondió con una ironía impropia de él. Pero el enfado que tenía encima unidos a la ignorancia de no saber sobre el tema, le habían tocado fondo.
Y por supuesto aquel tono fue inesperado para Mikoto, quién más preocupada, se acercó corriendo hacia él. Fugaku con sus piernas y brazos cruzados sentado en el suelo, parecía ser el vivo retrato de su hijo cuando apareció hace más de una semana con el problema de marras.
-¿Hasta cuando piensas mantenerme en la ignorancia y no decirme que tiene Sasuke que lo saben hasta Obito y los demás?
Mikoto se sintió sorprendida por la actitud inquieta de su marido. Verlo así era tan inusual, que no podía evitar sentir cierta gracia.
Sonriendo dulcemente, le cogió de la mano.
-Perdona, cariño. No pretendía mantenerte aislado del tema.
-Nada de cariño, Mikoto. ¿Qué le pasa a Sasuke? –En serio que no estaba para mimos esa noche. No hasta que le confesara el quid de la cuestión.
Mikoto suspiró y asomando la más bella de sus sonrisas, le contestó.
-Nuestro Sasuke se ha enamorado.
Por fin el problema se había desvelado, pero a Fugaku le sonó lejano y en modo repetitivo.
"Sasuke se ha enamorado"
"Sasuke se ha enamorado"
Era una cantinela que se repetía en su mente una y otra vez. Con los ojos agrandados de la impresión y la boca completamente abierta como un estúpido, el hombre trataba de asimilar aquellas palabras que no encajaban en su cabeza.
Sasuke, ¿enamorado?
¿Su niño?
¿Su pequeño?
¿Su bebé?
¿Su predilecto?
¿Por qué?
¿Cuándo?
¿Cómo?
Pero si todavía era una criatura.
Sasuke era muy joven para enamorarse.
Además, ¿qué iba a hacer él sin Sasuke?
Todavía tenía que enseñarle tantas cosas de la vida.
Era tan pequeñito, que ¿cómo podía haberse enamorado?
Enamorarse era cosa de adultos y Sasuke era un cachorro en pañales.
Molesto por lo que su niño tenía, Fugaku giró la cabeza con los ojos cerrados.
-¿No te alegras? –inquirió Mikoto curiosa.
-¡Claro que no! Sasuke todavía es un niño.
La respuesta de su marido, sorprendió momentáneamente a Mikoto, que después reaccionó con una carcajada que trataba de reprimir.
-Cariño… -aguantando la risa- Sasuke tiene dieciséis años… Es todo un hombrecito…
-¡Hn! Todavía un niño –sentenciaba.
Conteniendo la risa a duras penas, Mikoto podía entender los sentimientos de su marido hacia Sasuke. Después de todo, al ser el más pequeño del clan, siempre había estado por encima de todo y consentido por todos hasta decir basta. Afortunadamente, Sasuke no había crecido siendo el típico playboy que ligaba con todas las chicas que tuviera a su alcance, ni un rebelde ante ellos, aunque sí ante sus amigos, incluyendo al pobre Kakashi-san. Pero en fin, era y sería siempre el tesoro del clan Uchiha y eso era algo indiscutible.
-Cariño –colocando su otra extremidad encima de la mano arrugada de su marido-, debes aceptar que Sasuke ha crecido y que hemos dejado de ser sus protectores.
-…
-Es hora de que él siga su propio camino con la persona que ama e insufle la sabiduría que nosotros le hemos enseñado.
Fugaku la miró demasiado extrañado como si sus palabras siguieran sin encajar en su mente.
-¿Estás intentando decirme que el problema que Sasuke tiene es que va a ser padre? –por Juubi que no sea eso. Se sentía demasiado joven para ser abuelo. Además, según las leyes, Itachi tendría que ser el primero en tener descendencia.
-¡¿Qué?! ¡OH! ¡No! ¡Claro que no! –respondió Mikoto entre risas. Aunque bien pensado, podría disponer de un escenario para que eso sucediera y así consagrar a Sakura a la familia Uchiha. Sonrió misteriosamente. Bendito su marido y su buena idea. Si se lo hubiera consultado antes, entonces ya estarían celebrando la boda de Sasuke con Sakura.
¡Gracias a Madara! Suspiraba Fugaku de alivio, ajeno a las nuevas maquinaciones de su mujer.
Pero si supiera de golpe y porrazo que su bebé iba a ser padre, es que se iría volando al asilo con Danzo y que lo torturara contándole sus interminables batallitas. Al menos Danzo sí le prestaría atención.
Pero espera…
Si el problema de Sasuke es que no iba a ser padre…
-¡¿No me digas que el problema de Sasuke es que está enamorado de un hombre?! –saltando con una nueva y absurda idea.
-¡Por favor, Fugaku! –saltó Mikoto ofendida- ¿Cómo puedes pensar eso de nuestro Sasu-chan?
-¿Pues cuál es el problema del niño? Que yo recuerde todas las mujeres de la aldea y de las afueras están locas por él –incluidas sus tantas secretarias a su servicio.
-He ahí el problema –le respondió la mujer-. Que hay una que parece que quiere a otro.
Una que parece que quiere a otro. Repitió Fugaku para sí mismo.
¿Y cuál? Porque eso no le ayudaba en nada.
La lista que estaban enamoradas de su hijo (o de los dos, pensaba con orgullo) era infinita.
Pensándolo bien… había una que no mostraba signos de interés y que parecía sentir aprecio por el hijo del Hokage, Hyuuga Hinata.
¡No!
¡Por amor a Mito! ¡¿Qué no fuera de la sosa de Hinata que su niño sentía aprecio?!
-Ahora que ya te lo he dicho, me voy a dormir. He de preparar mi nueva estrategia para que ella olvide a ese inmaduro y se fije en nuestro pequeño.
¿Inmaduro? No había dudas. Él solo conocía un muchacho inmaduro y ese era Uzumaki Naruto. Y a la primogénita de los Hyuuga se le notaba que sentía algo por ese muchacho.
Todo encajaba.
-Mikoto, ¿en serio que tú la apruebas? –precisamente porque su mujer era la encargada en esa materia, le resultaba muy extraño que aceptara a alguien tan sosa y tan tímida en el seno de la familia Uchiha, cuando además su presencia parecía ser siempre invisible, a no ser que el Uzumaki estuviera involucrado.
-¡Pues claro que sí! Tendrías que haber estado, cariño. Cuando habla de nuestro hijo se le ve tan tierna y tan linda. Se nota que en el fondo, lo ama como yo a ti.
Fugaku tosió incómodo por el piropo que su esposa le había lanzado.
-Es tarde. Será mejor que me acueste yo también –dijo dando por finalizada la conversación y metiéndose en el lecho.
Mikoto sonrió divertida viendo como todavía se ponía rojo cuando le demostraba abiertamente su amor y cariño. Era por eso que lo amaba tanto. Fugaku podía ser un ogro amargado para la mayoría, pero con ella y sobre todo en la intimidad, mostraba un lado como de niño inocente, dejándole expuesto el gran amor que sentía por ella.
-Buenas noches, cariño –dándole un beso en la mejilla y se acostó ella también.
.
Al día siguiente…
Otro turno de mañana largo y terrible. Por si fuera poco, no había dormido casi nada, por lo que tenía unas ojeras espantosas. Adornándolo a su faz triste y desconsolada, no era de extrañar que los niños hospitalizados no quisieran ser atendidos por ella. Y lo peor, es que como había estado las ocho horas pensando en la escena de Sai con otra, había suministrado el medicamento equivocado a un paciente terminal, donde casi provoca su fallecimiento. Tsunade le había dado una merecida bronca y la había mandado a realizar las tareas sucias que generalmente realizaban las enfermeras, y cómo Tsunade las denominaba, las fáciles de hacer. Pero incluso con esas, había sido resultado ser más patosa que el propio Naruto.
Es que todavía seguía impactada, incrédula.
Sai insinuándose con otra.
Vale que era un chico en la edad del pavo, pero se trataba precisamente de Sai, un chico que había crecido en el seno de la raíz, donde los sentimientos y las trivialidades como el coqueteo y los noviazgos, eran temas desconocidos y prohibidos. Danzo, antes de ser internado en el asilo, se había ocupado personalmente, que los niños ingresados en la raíz, no conocieran esos aspectos tan débiles en el ser humano. Y Sai había ingresado en la raíz, cuando todavía era una criatura. Por eso, no podía creérselo.
Se paró frente a la floristería Yamanaka dudosa en si entrar o no.
Se había pasado toda la noche llorando sin parar, auto castigándose por haber sido una hipócrita, insultándose a sí misma por no ser nada para nadie…
Si Sai pudo haberla traicionado, ¿quién no le aseguraba que otro, incluyendo a Naruto, podría hacerle lo mismo?
¿Qué tenía ella de especial?
Por una vez, había deseado que estuviera su terrible madre para que la animara o le diera una colleja por pensar esas tonterías. Pero ella y su padre estaban de misión por largo tiempo. Y ciertamente, necesitaba a alguien de confianza para que la animara. Ino era la candidata perfecta.
Pero…
Pero… por otra parte…
Pero… por otra parte… no era el lugar adecuado para montarle una escena de lágrimas y ahuyentarle la clientela, y peor aún, ser el centro de comidilla de Konoha.
-¿Sakura?
Tan perdida en sí misma, que Sakura no se percató como Iruka se había acercado hasta ella. Definitivamente, ahora mismo, no valía nada como kunoichi y eso hizo que añadiera otro aspecto a las cosas negativas que tenía de sí misma.
-¿Estás bien? –volvía a preguntar Iruka.
Segundos después se percató de que le había preguntado algo estúpido. Viendo la cara de su antigua alumna, no hacía falta ser un genio, para imaginar que ella no estaba nada bien. Y él sabía el porqué. Y para cargo de conciencia, su antigua alumna estaba así por su culpa. Había sido él, quién disfrazado con la apariencia de Sai, había ofrecido una actuación falsa con la intención de que Sakura lo viera y así que tuviera mala opinión del chico de la raíz. Pero claro, toda aquel montaje había venido de una de las personalidades más importantes e hiperactivas de Konoha, Uzumaki Kushina.
-No, estoy bien –contestó con una voz tan vacía, que produjo compasión en Iruka- Has venido a por mí, por orden de Kushina-sama, ¿verdad? No la hagamos esperar –todo dicho con una calma tan innata y con un ánimo donde todo parecía darle igual, que alimentaba la mala conciencia de Iruka.
¿En qué podría beneficiarle madre e hijo que Sakura estuviera así?
¿Qué no veían las consecuencias de lo que estaban haciendo? Podría entenderlo de Naruto, que su cabeza no salía de las distintas maneras de hacer ramen, pero de Kushina…
.
Kushina pestañeaba varias veces en dirección a la decaída Sakura, luego hacia Iruka. Sin poder evitarlo, sonrió asomando su dentadura blanca y perfecta, al tiempo que le hacía la señal de la uve indicando su triunfo.
Naruto que en esta ocasión estaba al lado de su madre, veía a Sakura con remordimientos. Al principio la idea de su madre le había disgustado, pero después, contagiado por la efusividad y las intenciones de Kushina, había olvidado cómo debería sentirse Sakura tras ese golpe. Y verla con sus propios ojos, le producía una sensación de rabia, porque ese ánimo le resultaba demasiado familiar. Era el mismo cuando Sasuke no paraba de despreciarla y de apartarla de su lado, como si su presencia le repugnara.
Por supuesto que en aquellos momentos, Sakura se sentía a punto de desbordarse, puesto que Sasuke lo era todo para ella. Pero, ¿sentirse así también por Sai? No le gustaba nada. Le producían unos celos increíbles que nunca había sentido.
-¿Te pasa algo, Sakura-chan? –preguntó Kushina, haciéndose la desentendida.
-Nada –volviendo a contestar con ese tono vacío que le había dado a Iruka.
-¡Uy! Una no está así por nada, ¡Dattebayo! Y tú eres una chica alegre y fuerte.
-…
-¿Te ha pasado algo con tu novio? –yendo al grano de todo. Tenía que ser directa y hoy sí o sí, unirla a la familia Uzumaki.
-Me está engañando.
Que contestara con la verdad por delante, era algo que no estaba en la cabeza de Kushina, y mucho menos que siguiera usando el mismo tono apagado, como si fuera una muñeca rota que solo funcionaba el motor automático, configurado para decir lo que tenía programado.
-Ah… -Kushina estaba preparada para que le hubiera contestado con evasivas, así le comería la cabeza para decirle que si tenía tantas dudas es que algo no funcionaba en la relación. Pero si la propia aludida confesaba sin tapujos que él le había puesto los cuernos, las palabras que había aprendido para el momento, no servían para nada-. Bueno, Sakura-chan… -y pensar no era su fuerte. Así que saltó con lo primero que se le vino a la cabeza-. Por eso no me gustaba ese imbécil para ti… No me daba buenas vibraciones –cosa que era cierta-. Por eso te decía que era mejor estar con el cabeza de chorlito de mi hijo…
-…
-¡Kushina! –le gritó Naruto rojo de vergüenza por el insulto frente a Sakura.
-Venga Naruto, reconoce de una vez que hay serrín en esa cabeza que tienes.
-¡Fue a hablar la más indicada! –repuso el menor indignado.
Iruka, apurado y nervioso, se acercó a la estancia para poner paz.
-Vamos, por favor, Kushina-sama, Naruto.
-¡Al menos yo sé multiplicar, cosa que tú no! –levantándose para estar por encima de su altura e inflada de orgullo, ignorando por completo a Iruka.
-Kushina-sama –volvía a implorar Iruka.
-Sí, multiplicar con una cifra. A tu edad eso es lamentable –fue su respuesta sarcástica.
-Naruto –reprendiéndole suavemente de que le siguiera el juego.
-¡¿Me estás llamando vieja, mocoso en pañales?! –saltando con toda la ira posible.
-¡Vieja, no! ¡Infantil!
-Disculpad –interrumpió Sakura con su voz monótona-, Kushina, Naruto, todavía no he comido y tengo turno de noche –levantándose de su lugar-. A propósito –antes de marcharse-, le ruego que dejen de insistirme en pedirme que Naruto sea mi pareja, porque yo no valgo nada para nadie.
Los ojos de los tres presentes se abrieron como platos ante esas palabras. Sin duda, Sakura estaba demasiado hundida, lo suficiente para cometer alguna estupidez y eso preocupaba sobremanera a Naruto. Cuando la puerta fue cerrada, fue como si en la cabeza del rubio se encendiera algún interruptor que movieron sus piernas e ir tras ella.
-Pues sí que le ha dado fuerte –argumentó la pelirroja, cayendo pesadamente sobre el sofá con las manos tras la cabeza despreocupada.
-Es normal, Kushina-sama. Hemos jugado con los sentimientos de Sakura.
-¿Qué sentimientos ni que ocho cuartos? ¿Quién va a enamorarse de ese imbécil integral?
-Sakura, quizá –intentando que lo entendiera.
-¡Ja! ¡Tú sueñas, Iruka! Sakura es demasiado inteligente para enamorarse de ese imbécil que no vale nada. Si ya ha dado el paso para olvidarse del gilipollas del Uchiha, es imposible que se rebaje a enamorarse de alguien como el imbécil integral de Sai, cuando el tonto de mi hijo está mega enamorado de Sakura-chan y capaz de hacer lo que sea por ella. Y eso, Sakura-chan lo sabe.
-Entonces, ¿por qué ha accedido a salir con Sai, cuando se lo pidió?
-¡Yo que sé! –cruzando las piernas- ¡No me des temas de mucho pensar que ya sabes que mi mollera no da para mucho!
En eso era igual que Naruto, admitía Iruka para sí con nerviosismo. Resultaba muy raro que semejante aspecto fuese genético.
-Pero olvidando eso –proseguía la mujer ahora seria-, parece que el ánimo de Sakura-chan, ha preocupado mucho a Naruto –recordando cómo sin decir nada, su hijo había salido corriendo tras la pelirrosa.
.
¡JODIDO Y MALDITO ESTÚPIDO HERMANO MAYOR!
Había conseguido que su único remanso de paz, la sala de meditación, se convirtiera en un lugar estresante y desagradable. Él y su manía de que comiera porque sino le aplicaba el mangekyou.
¡Ridículo!
A veces parecía ser él el niño con aquella amenaza. Pero un niño grande con más fuerza y sabiduría de la que él poseía, que sino le daba la paliza del siglo.
Y como si Itachi no estuviera contento con "come o te pongo el babero", ahora le había ordenado que saliera a tomar el aire para que le diera algo de color en la cara.
¿Qué color ni que mierdas?
Él sabía de sobra que su piel era blanca y que nunca pillaría el mismo moreno que el usuratonkachi poseía. Como mucho, el rojo haciéndole competencia a los tomates que tanto le gustaban.
Pero nuevamente, su hermano, con esa sonrisa enigmática que daba más miedo que Orochimaru escupiendo una serpiente, le había soltado:
.
-"O das un largo paseo por la aldea o te mando con faldita de cuadros y lacitos a casa de los Nara para que juegues con el hijo de Asuma-sensei y Kurenai-sensei. ¿Quieres que toda la aldea se burle de ti, hermanito?"
.
¡Maldito Itachi!
Perjuró Sasuke, dispuesto a devolvérsela en el futuro. No sabía cuando, pero algún día se lo haría pagar.
-¡Sakura-chan!
¡MALDITO HIJO DE HACHIBI!
De entre todas las personas, tenía que encontrarse con el usuratonkachi de Naruto y a la estúpida de Sakura.
Sasuke se disponía a ignorarles y proseguir su camino, y esta vez hacia su casa. Que se conformara Itachi con el paseo que había hecho.
Sin embargo, ver cómo Naruto había cogido del brazo a Sakura y su actitud, fueron incentivos suficientes, para que la curiosidad le picara.
-¿Sakura-chan? –la llamaba Naruto más calmado- ¿A qué ha venido eso de que tú no vales nada para nadie?
La pregunta cogió de sorpresa a Sasuke. Pero, ¿en qué circunstancias habían estado para que ella se lo soltara?
-Es lo que es.
Y que Sakura contestara con una voz monótona, que no le pegaba para nada, confundía más al Uchiha.
-¿Lo dices por lo de Sai?
Nueva sorpresa para Sasuke, pero, ¿cómo era posible que Naruto pudiera saberlo con lo retrasado que era?
-¡Hn! ¡Y a mí que me importa! –había murmurado.
-Ya te dije que me ha engañado con otra, porque de alguna manera supo que lo estaba utilizando.
-… -¿Cómo? Se asombraba el Uchiha.
-¡Ah! Pero, Sakura-chan… eso es porque tú no lo amabas… te conozco bien –ofreciéndole una pequeña sonrisa.
-… -mientras que él, el genio de Uchiha Sasuke, no.
-Si me conoces bien, -y se giró a verlo, mostrando el rostro que había estado escondiendo ante todos, la de la depresión más absoluta y los ojos con las lágrimas amenazando con caer- ¡¿Por qué me duele que Sai me haya traicionado?! ¿Por qué me siento igual que cuando Sasuke me despreciaba?
-…
-¡Responde, Naruto! ¡¿Por qué la infidelidad de Sai me hace sentir inútil e innecesaria?! ¡¿Por qué me duele tanto el pecho cómo cuando Sasuke me rechazaba?! ¡Responde!
-…
Naruto no tenía palabras para responderle. Él no estaba acostumbrado a pensar en algo lógico y que tuviera sentido para así poder animar a la chica que tanto amaba. Para él siempre serían los actos, y esta vez no sería la excepción.
Para sorpresa no solo de Sakura, sino del Uchiha que se mantenía escondido viendo todo aquello, Naruto había arrimado a la chica contra él, abrazándola fuertemente.
-Por eso te dije que conmigo estarías mejor, Sakura-chan. Yo nunca te habría hecho llorar.
Y aunque lo había dicho en un susurro, con la sutil caricia de la ternura para que entrase en el corazón de la Haruno, Sasuke tuvo el oído suficientemente fino para escucharlo.
-…
Ver la escena de Sakura siendo abrazada por Naruto lo hacían sentirse más perdedor que verla con Sai. Quizás porque muy en el fondo, sabía que ella solo lo había sustituido, que ella buscaba un reemplazo igual a él que no le lanzara ningún tipo de desprecio. Porque él y Sai físicamente eran casi idénticos.
Pero con Naruto siempre había sido distinto. Siempre supo que si Sakura consideraba los sentimientos del rubio, entonces la perdería para siempre.
Contra él nunca pudo ni podría competir.
No quiso mirar más y se marchó del lugar.
-Gracias Naruto… En realidad, ya lo sabía… -contestó Sakura sin saber que el Uchiha había sido espectador y que ahora se encontraba fuera de su alcance auditivo- Sabía que contigo habría sido inmensamente feliz…
Aquellas palabras le supieron a gloria al Uzumaki. Se separó de ella, lo justo para mirarla. Su felicidad no era compartida, pues a pesar de ese sentimiento mutuo, ella no parecía encantada. Todo lo contrario, aún seguía desanimada.
-Pero yo no soy capaz de morir por ti, Naruto. No como lo hizo Hinata.
El mencionar a Hinata hizo que Naruto se olvidara de todo y tener en su mente aquella escena donde la Hyuuga se había interpuesto, cuando él había estado a punto de morir. Recordaba cómo ella había peleado con todas sus fuerzas, hasta el grado de casi morir. Y todo ello acompañado de una valentía y arrojo, así como el pronunciar una declaración de amor que lo había dejado impactado, ya que él jamás imaginaría que Hinata sintiera tal afecto por él. Ahora que lo pensaba, desde aquello, no la había visto, por lo que no había podido darle una respuesta a aquella noble y sincera declaración. Claro que, ¿qué decirle? A él le gustaba Sakura de siempre, pero ella no hacía más que rechazarle, como ahora. Pero, ¿tenía que darle una respuesta positiva a Hinata en compensación a sus sentimientos y por haberle salvado la vida? Eso no era correcto.
Pero la propia Sakura acababa de rechazarle, recordándole lo que Hinata hizo por él. Estaba claro que ella no le correspondería sin olvidar ese detalle.
Pero… aunque admitía que Hinata fuera linda y había dado su vida por él…
¿Qué hacer? Se preguntaba.
Observando la lucha interior que mantenía Naruto consigo mismo, Sakura le dedicó una media sonrisa.
-Si estás vacilando, eso quiere decir que no soy la única chica en tu corazón. Y no puedo ser egoísta y hacerle esto a Hinata.
Y lentamente se fue apartando del rubio, quién ya no tenía la seguridad de confortarla entre sus brazos como antes. La propia Sakura le había confundido y rechazado, al tiempo que correspondido. Aunque también, le había añadido más dolor a su alma rota. Si con lo de Sai no había tenido suficiente, sumarle lo suyo. Y para colmo, lo de Sai era culpa suya. Sakura estaba sufriendo por culpa de su propio egoísmo de tenerla para sí.
¡Qué hipócrita!
¿Cómo pudo haberle dicho que con él sería feliz, si lo único que le estaba causando era infelicidad?
Y ya no quería seguir haciéndola llorar. Con lo de ahora, ya había tenido suficiente.
-Creo que va siendo hora de enfrentarme a la vieja y decirle que pare, antes de que esto vaya a peor y acabes odiándome –murmuró para sí mismo viendo la espalda de la chica perderse en la distancia.
.
Itachi abrillantaba su material ninja como era su costumbre en sus días de vacaciones. Desde que su madre le había pedido ayuda para conseguir a la Haruno para su hermanito, solo podía centrarse en aquello cada dos días. Eso o hacer de canguro del cabezota de su hermanito y procurar que se alimentara como era debido.
Menos mal que era ninja de pocos asuntos sociales, por no decir nulos. Y menos mal que su novia era una chica comprensiva, que aceptaba todo aquello sin problema. Ya haría como sus padres y se dedicaría a ella cuando estuvieran en su propia casa en las noches.
Soltó una pequeña sonrisa. Como si él no supiera cómo se comportaban sus padres en la intimidad.
La puerta corrediza que daba a su habitación fue abierta sin previo aviso. Itachi levantó la cabeza y se encontró con su pequeño hermano que venía con la cabeza totalmente encorvada hacia el suelo.
-¡Sasuke! Has regresado muy pronto, ¿no? –reprendiéndole suavemente.
Sin decir nada, el aludido se acercó al mayor y sentándose en la cama frente a él con las piernas cruzadas, apoyó su frente sobre su pecho.
-¿Sasuke? –extrañado por esa actitud.
-Deja que me quede así un rato, hermano. Por favor.
Su tono bajo indicaba depresión. Su petición con educación pero con desesperación, le indicaba que algo muy serio le había pasado y que buscaba el consuelo de alguien que supiera cómo tratarlo.
-Claro –concediendo. Dejando a un lado su material ninja, colocó una mano sobre su cabellera rebelde, como símbolo de apoyo y consuelo, algo que Sasuke agradecía silenciosamente.
.
En la torre Hokage, donde últimamente parecía ser lugar de las reuniones secretas entre los Uzumakis con Iruka como cómplice.
-¡¿Qué has dicho?! –rugió Kushina, que a pesar de las altas horas de la noche que eran, no podía evitar soltar su agresiva personalidad.
-Kushina-sama, por favor. Que es muy tarde –intervino Iruka nervioso de que hubiera alguien aún dentro de la torre, e ir a avisar al Hokage.
-Ya lo has oído, Kushina –contestó Naruto firme y lleno de determinación-. Debemos parar esto, antes de que Sakura-chan lo descubra y acabe odiándome.
-Vamos a ver, cabeza de chorlito. Estamos muy metidos en el ajo para echarnos atrás. Además que ya la tienes en el bote. ¿O es que lo has estropeado cuando fuiste tras ella? –cuestionó con aquella cara de demonio que asustaría a cualquiera.
-Yo… bueno… no… -Y era verdad.
-Entonces, ¿por qué ahora te echas para atrás? Creía que nunca te rendías.
-Y sigo manteniendo mis líneas, dattebayo… -en el camino ninja, por supuesto. Pero en el amor, cuando de repente te das cuenta que lo tienes dividido. Era muy difícil.
-Habla, Naruto. ¿Qué ha pasado? –consciente de que su hijo ocultaba algo que ella no sabía.
-Ya te lo contaré, Kushina –cortó el rubio sin saber cómo explicarle todo. Si su madre se enteraba de que en la otra mitad de su corazón estaba Hinata, ella y su odio por las mujeres sosas saldría a flote, y le importaría una mierda que la Hyuuga arriesgara su vida por salvarle la vida. Algo que él no podía ignorar-. Marcho para casa, que mañana tengo concentración con Kakashi-sensei y los demás –largándose por la ventana de un salto.
-Ese niño oculta algo –murmuraba Kushina pensativa y maquinando algo nuevo- ¿Iruka?
-¿Sí?
-Quiero que mañana vayas Izumo, Kotetsu y tú vayáis a la concentración de Kakashi. Aparte de vigilar y preparar un buen terreno contra ese imbécil integral de Sai, quiero que averigües qué oculta el cabeza de chorlito de mi hijo.
¿Por qué será que esa orden no le sorprendía nada?
-Como usted ordene –por lo menos no peligraba el estado anímico de la Haruno. O eso era lo que Iruka creía.
.
Itachi miraba el suelo de madera de la cocina, luego a su madre, quién lavaba los platos de Sasuke, el último en cenar desde hacía semana y media. Aunque esta vez, el plato había sido devuelto con toda su comida. Con la depresión silenciosa que había sufrido, Itachi no se había sentido capaz de hacerle comer a la fuerza. Había pasado unas horas con su frente contra su pecho, y Sasuke no había dicho ni una palabra. Y así como había estado, repentinamente se había ido, no sin antes haberle dado un "Gracias" por haber estado a su lado.
Minutos después, había salido de su habitación para saber dónde se habría metido, y como en los días pasados, se lo había encontrado en la sala de meditación, pero esta vez en una pose distinta a la que había estado viendo. Ya no se encontraba en la pose graciosa de niño celoso que le habían robado a la chica. Su pose ahora era melancólica y tan solitaria que le producía pena. Apoyado contra la pared con una pierna estirada y la otra encorvada con el codo descansando sobre la rodilla, Sasuke tenía la mirada hacia el lateral oculta por su flequillo. Extrañamente lo veía cómo más maduro, pero tan dolido, como si le hubieran suministrado un veneno que hacía su efecto lentamente.
Para no preocupar a sus padres, se lo había callado, así como procurar que nadie lo viera. Ya hablaría con él más adelante y ya se encargaría él mismo de ayudarlo.
-¿Itachi?
El aludido levantó la cabeza atendiendo a su progenitora.
-Mañana es el día en que viene Sakura-chan. Supongo que lo hará después de la concentración con Kakashi-san –dejando de secar el último plato.
-…
-Ya tengo pensado mi próximo plan.
-¿De qué tratará esta vez? –con su hermano en tal estado, tendría que hablar con él después de la concentración y entonces, dependiendo de lo que fuera, establecería su propia estrategia vinculado al plan de su madre. Por ahora, era conveniente dejarlo solo.
-¿Recuerdas aquel almacén viejo y frío?
-Sí –contestó sin entender nada.
-Pienso llevar allí a Sakura-chan y tú te encargarás de llevar a Sasuke.
Itachi agrandó los ojos comprendiendo qué era lo que pretendía.
-¡¿Piensas encerrarles?!
-Hasta que entren en calor. Hay que dejarse de tantos rodeos, Itachi. ¡Y yo no soporto un segundo más viendo a mi hijo más pequeño deprimido! –y ahí estaba ese rostro serio y furioso que lograba acongojarlo. Su madre estaba dispuesta a todo, aunque eso llevara futuras consecuencias.
Pensándolo bien, quizás un poco de ese tipo de ánimo era lo que Sasuke necesitaba. Él por muy decaído que estuviera, sería incapaz de dejar que Sakura muriera de frío. Eso lo despertaría de su depresión, ¿no?
-Por cierto –continuaba la matriarca con ese rostro serio que parecía más Uchiha que él-, quiero que mañana Obito, Shisui y tú acompañéis a Sasuke en esa concentración. Recuerda que el ninja de la raíz estará allí. Que procure que mañana mismo Sakura rompa definitivamente con ese joven.
-Entendido –asintiendo obedientemente.
.
Al día siguiente…
Otra noche que había pasado en vela, aunque esta vez por la fuerza mayor llamado trabajo. Y como si viviera días repetitivos, otra jornada laboral donde todo le había salido al revés y había ocasionado daños importantes.
Sin embargo, que estuviera en las nubes no solo se atribuía a la infidelidad de Sai, sino también a que apenas había dormido en más de veinticuatro horas.
Ya no pensaba con claridad. De hecho, ni recordaba lo que había pasado el día anterior con Kushina. Y hoy tocaba con Mikoto. Como cada una decía pasado mañana, era fácil saber que un día tocaba con la Uzumaki y al siguiente con la Uchiha.
A ver si antes de reunirse con Mikoto podría irse para cama, descansar y dejar de pensar en Sai con…
Se paró de golpe. Las lágrimas volvieron a asomarse en sus ojos jades y la impotencia de no ser nadie resurgió como el fénix de sus cenizas.
-¡Sakura! –canturreaba Ino en la lejanía a su espalda.
Asombrada de que su mejor amiga estuviera cerca, Sakura se apresuró a secarse las lágrimas. No quería que las viera, porque sino, la obligaría a confesar lo que le había pasado. Y ahora mismo no tenía ganas para nada. Solo de dormir y olvidar por unas horas. Tanto sueño tenía que sería fácil coger la cama y caer dormida profundamente.
-Ino –girándose para verla.
El rostro que la Haruno le ofreció, cambió la expresión de la Yamanaka. Aunque Sakura hubiera ocultado a la perfección sus lágrimas, la depresión y las ojeras estaban muy presentes.
-¿Qué te pasa? Te veo muy baja de moral.
-Solo un turno largo y la pérdida de un paciente –que afortunadamente no había sido culpa suya, que sino habría sido jamás se lo hubiera perdonado.
-Vaya. Es una pena y que desgraciadamente es lo normal en nuestro trabajo. Aún así, ¿es que pensabas irte a casa? –cuestionó viendo como tomaba el camino en esa dirección.
-Por supuesto. Así que ya hablaremos.
-Pero Sakura, ¿acaso hoy no tenías la concentración con Kakashi-sensei?
Y Sakura agrandó los ojos al recordarlo y por una vez, no tenía gana de ir. Allí estarían Sai, Sasuke y Naruto. Y aún por encima, ella estaba demasiado cansada para echarle en cara la infidelidad a Sai. Demasiado cansada para enfrentarse a los desprecios de Sasuke. Y demasiado cansada para soportar a Naruto.
-¿Sakura?
Tendría que aguantar un poco más…
Mucho más si tenía en cuenta que después tocaba encontrarse con Mikoto…
Y luego turno de tarde…
Suspiró con gran pesadez, sin gana de nada. Pero eran sus obligaciones y aunque lo de Mikoto no lo fuera, algún Uchiha pasaría a buscarla.
-Pasemos primero por mi casa. Quisiera ducharme para despejarme –y quizás tomarse alguna bebida energética para soportar hasta la noche.
.
Varias horas después…
Cuando Kakashi había llegado al punto de encuentro, por supuesto el último y retrasadísimo, no se esperaba encontrarse con semejante público y semejante tensión que se podía cortar con el filo del cuchillo.
Por un lado, estaban Itachi, Obito, Shisui e Ino. Por el otro, Iruka, Izumo y Kotetsu. En el centro, a Yamato con expresión de alivio al verlo llegar y más adelante los integrantes que causaban aquel ambiente.
Sasuke quién mirando hacia otro lado, mostraba una extraña mezcla de furia y pena; Le seguía Naruto, quién mirando de reojo a Sai, mostraba confusión y también furia; Luego estaba Sai, el más tranquilo de todos, con su sonrisa despreocupada; Y finalmente, Sakura mirando el piso sin saber en qué estaba pensando, pues su flequillo lo tapaba completamente.
¿Por qué le daba la impresión que se encontraba en un campo de fútbol con animadores incluidos dispuestos a animar a su equipo favorito?
-¡Gracias al Juubi, Kakashi! –le había dicho Yamato, tras haberse situado a su lado y en voz que solo le escuchara él.
-¿Es que ha pasado algo que yo no sepa? ¿Y qué hacen todos ellos aquí?
-Nosotros solo hemos venido a animar a Sasuke-san, Kakashi –le dijo Obito con su habitual sonrisa de niño risueño.
-Nosotros por Naruto –aportó Iruka, aprovechándose de la excusa que Obito había dado.
Kakashi se rascó la parte de atrás de la cabeza sin comprender. Aquello era una simple concentración particular. No se trataba de ningún examen para ascender a jounin ni nada parecido.
-Bueno, da igual –restándole importancia-. Empecemos. Tengo entendido que Sakura tiene turno de tarde.
Cuando Sakura fue mencionada, Ino, sentada desde la roca, la observó, y entonces advirtió lo rara que se encontraba. Si había acudido junto a su amiga, había sido porque no quería perderse aquella concentración, imaginando que podría ser algo divertido e interesante. Además de tener la hermosa visión de ver a los dos hermanos Uchihas juntos, donde cualquier chica daría el grito en el cielo. Lo único que estropeaba la estampa, era aquel "Nacha Grande", que no entendía por qué estaba ahí.
Y claro, la Yamanaka tenía intenciones de que después su amiga le contase los detalles que había sucedido con la madre de Sasuke y de Naruto. Extrañada se había quedado de que ayer no fuera a verla.
Pero, algo tuvo que haber pasado para que ella estuviera así. Y no se creía que fuera por el turno que había tenido o por la muerte de un paciente.
¡No!
Ino estaba convencida de que algo había pasado con la madre de Sasuke o con la madre de Naruto.
¿O quizás con Sai? Se preguntaba después mirándole, donde Sakura no le había saludado como lo habría hecho una novia, sino que había pasado de él. Y ahora que recordaba, había pasado también de Naruto y Sasuke.
-Para la concentración de hoy –comenzaba Kakashi-, tengo pensado en hacer dos combates de uno contra uno. Aunque sé que entrenáis por vuestra cuenta, quiero comprobar los progresos que habéis hecho. Así que –mirando a los cuatro jóvenes-, Sakura se enfrentará contra Sai y…
Itachi levantó la cabeza atento y con su cerebro pensando a mil por hora con una idea ya en mente y que resultase beneficiosa para el proyecto de su madre.
-Kakashi-san, ¿podría hacer una sugerencia? –pidió Itachi acercándose a él. Una vez que estuvo a su lado, y lejos del radio auditivo de los "pro-Naruto"- ¿Por qué no haces que Sakura se enfrente a Naruto-kun? Mi hermanito no anda hoy de buen humor y ya sabes cómo se las apaña con Naruto-kun cuando está todo cabreado. Así nos evitamos una catástrofe –y que Sasuke se desquite su enfado con la persona que tanto odiaba y de paso, que vea como Sakura le daba una tremenda paliza al que consideraba su máximo rival, incluso en el amor.
-Puede que tengas razón –accedía Kakashi, sin sospechar de las segundas intenciones de Itachi.
Con una sonrisa de satisfacción, Itachi regresó a su "tribuna pro-Sasuke" donde le observaban con emoción.
-Bien –volvía hablar Hatake-, teniendo en cuenta algunas cosas, haré un cambio en los enfrentamientos. Sakura te enfrentarás a Naruto y…
Ahora le tocó el turno a Iruka de ponerse en alerta. Si Sakura peleaba con Naruto, sería muy perjudicial para ellos y Kushina le pondría desnudo en la roca de los antiguos Hokages y no como adorno.
-Kakashi-san, ¿puedo sugerir algo?
Menos mal que Kakashi era una persona cargada de paciencia, porque sino, habría explotado con un lenguaje muy borde, por tanta intromisión de personas que no tenían nada que ver con su equipo.
Yamato tras Kakashi, solo podía quedarse flipado por lo que estaba sucediendo. Y mientras los cuatro chavales ahí, cada uno en su mundo, como si las intromisiones les entrara por un oído y les saliera por el otro.
-Verás Kakashi-san –le comentaba Iruka, sin que los Uchihas lo escucharan-, respecto a un Naruto contra Sakura, no me parece justo. Sabes que Naruto es incapaz de atacar a Sakura y ella lo dejaría hecho polvo al instante. Mientras que Sasuke no se anda con contemplaciones y trata a todos por igual –y como en los pensamientos de Itachi, se aseguraba de que así fuera ventajoso para el equipo de Kushina.
Kakashi soltó un largo suspiro mientras miraba al cielo pidiendo grandiosa paciencia.
-De acuerdo. De acuerdo. Lo entiendo.
-¿De acuerdo, el qué? –objetó Obito quién tenía un mal presentimiento- Eh, Kakashi, ¿qué tienes pensado hacer?
-Cambiaré de nuevo los enfrentamientos. Sakura contra Sasuke…
Y por supuesto, eso no gustaba al equipo Uchiha.
-¡Pero Kakashi! –intercedía el propio Obito a disgusto con ese enfrentamiento.
Ino ahora se encontraba con la boca abierta. Se había levantado y miraba a aquel versus entre Uchihas e Iruka con Kotetsu e Izumo. Si lo miraba desde otra perspectiva, parecía un versus entre Mikoto y Kushina respectivamente.
-Un momento –con un pensamiento en la cabeza-, ¿no me digas que ellos están ahí por ellas?
-Bueno, ya está bien –pidió Kakashi bastante harto de la situación. Se trataba de su concentración, así que debían respetarla. Además que los implicados no ponían quejas que era lo más importante-. No tenemos tiempo que perder –aunque él lo había perdido llegando tarde deliberadamente, pero bueno… eso era otra historia- Haremos como inicialmente se tenía estipulado. Sakura te enfrentarás a Sai. Y Naruto contra Sasuke.
Y esos enfrentamientos no gustaban a las dos tribunas. Pero cómo explicar, que sus acciones eran porque venían de un poder supremo, para que la chica, Sakura, fuera familia de su jefa.
A regañadientes y con sus mentes pensando en algo beneficioso para su equipo, observaron como Sakura y Sai se situaban frente a frente, mientras que Sasuke y Naruto se retrasaron lo suficiente, pero demasiado atentos a lo que aquel ninja de la raíz pudiera hacer.
-No se te ve muy bien de ánimo, Sakura-chan –comentó Sai con calma.
El mote cariñoso cabreó al Uchiha y al Uzumaki. Sakura solo apretó los puños con fuerza ante esa hipocresía. De repente, parecía que la bebida energética que se había tomado había surtido efecto. Levantando la cabeza, observó a Sai con odio y rencor.
-Shisui, prepárate para lo que pueda ocurrir. Tú también, Obito-san –avisó Itachi.
-Kotetsu, Izumo, prestad atención de todo lo que se diga –decía esta vez Iruka.
Todos parecían estar preparados, Kakashi en medio de la Haruno y de Sai dio la señal de:
-¡Empezad!
Lo primero que pasó fue el puño de Sakura estampado contra el suelo con tanta fuerza que obligaba a Kakashi a retroceder y a los más cercanos a retroceder, quedándose sin palabras por aquel golpe inicial tan bestia.
Sai tuvo que saltar para no caerse de aquel pequeño terremoto, pero enseguida la tuvo detrás con el puño nuevamente preparado para darle.
Sin embargo, lo que Sakura alcanzó a darle fue a un clon que Sai había logrado realizar antes de que quedase hecho puré.
-Eso fue peligroso, Sakura-chan –objetó Sai en el suelo y prudentemente alejado-. Podías tener un poco de consideración. Aún por encima que hace mucho que no nos vemos. Y hoy ni me saludaste ni nada.
Sakura apretó los dientes con rabia. Le asqueaba esa hipocresía.
-¡¿Cómo quieres que te salude, después de lo que me hiciste?!
-¿Lo que te hice? –pestañeaba Sai sin comprender-. Yo debería estar molesto por tu falta de atención en estos días.
¿Y aún tenía la cara de hacerse la víctima y soltar esa sarta de burradas? Nuevamente fue a por él con su puño cargado de chakra. Sai lo evitó, pero Sakura comenzó con un ataque ofensivo en el que Sai solo podía esquivar y retroceder. La Haruno no le dejaba otra opción. Además, que empezaba a decir cosas que no entendía.
-¡Te vi, Sai! ¡Te vi! ¡Y ni te molestaste en avisarme de tu llegada de la misión!
-No entiendo qué me dices. ¿Y de qué misión hablas? Además, fuiste tú la que pasó de mí, cuando te iba a ver.
-¡Deja de mentir! –dándole un golpe más fuerte que los anteriores, pero que Sai esquivó a duras penas.
-… -Itachi atendía aquella conversación. Algo no encajaba. Sakura hablaba de algo que no estaba dentro de lo que habían hecho.
-Itachi, ¿quieres que inmovilice los movimientos del chico de la raíz? –le preguntó Shisui, observando que el chico se defendía bastante bien de aquellos mortíferos ataques.
-… -Itachi lo pensó. Si lo hacía, aquello pondría punto y final y así no estropear el plan de su madre.
-… -Sasuke era otro que observaba el combate con extrañeza. Casi se regocijaba de que Sakura se sintiera molesta con aquel maldito suplente suyo. Pero… miró de reojo al Uzumaki… Naruto le había dejado más claro que nunca sus sentimientos. ¿De qué le servía alegrarse de que tuviera ganas de patearle el culo a Sai si la relación de Sakura con Naruto parecía haberse consolidado?
-Esto no me gusta nada –murmuraba el Uzumaki nervioso de que se descubriera el pastel. Miró a Iruka y a los demás, que hablaban entre sí sobre la situación.
-Como sigan así, se va a descubrir la verdad –repuso Kotetsu.
-Debemos finalizar esta pelea de alguna manera, y después pensar en algo para que su relación toque a su fin sin arreglo –aportó Izumo.
-Tenéis razón –accedía Iruka-. Por ahora, Kotetsu, lanza un genjutsu para inmovilizar a Sai.
-¿Estás de broma? ¿Has olvidado que tenemos enfrente a tres de los grandes prodigios Uchihas? Me descubrirían y preguntarían porqué lo he hecho.
Ante esa lucha de vacilaciones que ambas tribunas tenían, Sai logró darle una patada a Sakura que salió volando y que acabó aterrizando bruscamente en el suelo.
-¡¿EH?! ¡Trata mejor a Sakura-chan! ¡Dattebayo!
Sasuke apretó los dedos contra sus brazos cruzados, molesto de que hubiesen golpeado de esa manera a la pelirosa. Estaba a punto de unirse al club de lanzar un genjutsu contra Sai, pero cuando vio a Sakura levantarse y jadeando con fuerza, fue cuando se percató que algo en ella no andaba bien. Siempre y por alguna extraña razón, era demasiado perceptivo en cuanto a sus sentimientos.
-¡Eso es, Sakura-chan! ¡Dale su merecido! –animaba Naruto, quién a diferencia de Sasuke, no se había dado cuenta de su estado.
Ino se acercaba a la escena del combate con sorpresa. Definitivamente, Sakura no estaba nada bien. Y eso Kakashi empezaba a notarlo.
Aunque el golpe fuese fuerte, no lo era para dejarla jadeando y con los ojos entrecerrados como si le costara mantener la consciencia.
-Sakura –pronunció Ino.
Sakura se levantó por completo con las piernas bailando. Veía a Sai y a todos los demás borrosos. Tenía que aguantar hasta la noche. Tenía que hacerlo. Además, Sai se estaba burlando de ella descaradamente.
Tenía que hacérselas pagar.
Tenía…
Su cuerpo no pudo más y sin poder remediarlo, fue cayendo hasta chocar contra el suelo.
-¡Sakura! –gritó Ino.
El resto de los allí presentes olvidaron su campaña rival y acudieron hacia la Haruno preocupados. Ino, la única capacitada en esos momentos, se apresuró en comprobar su estado.
-¡Maldito Sai! ¡¿No pudiste tener más cuidado?! –culpó Naruto con la creencia de que su inconsciencia fuese por su causa.
-Fue una patada inofensiva.
-¡Callaos los dos! –ordenó Kakashi firme-. Yamato, ve y avisa a Tsunade-sama.
-¡Enseguida! –y en una explosión, desapareció del lugar.
-Será mejor que vaya a informar de esto a Kushina-sama –susurró Iruka. Y desapareció también.
Itachi parecía pensar lo mismo. Además que si no acudía esta tarde con la chica, su madre se extrañaría y le daría esa bronca que mejor no recordar.
-Voy a avisar a mi madre –les informó a su primo y a Obito, desapareciendo también.
Ino seguía su atención puesta en Sakura. Su pulso iba rápido y estaba demasiado pálida. Pero por alguna razón, se sentía tranquila, como si el cerrar los ojos le hubiera supuesto un alivio. Sin duda se había descuidado tanto que aparte de no haber dormido nada, apenas se había alimentado. Algo muy raro, ya que Sakura era la personificación de la salud. Algo le debió haber pasado con Sai y con las madres de los allí presentes, Sasuke y Naruto.
Lo que Ino no sabía es que ese problema pronto se desvelaría.
.
Mansión Uchiha
-¡¿Qué has dicho?! –preguntó Mikoto preocupada por las palabras de su hijo. Mikoto estuvo pensando durante unos segundos. Luego soltó un sonoro suspiro y se levantó de aquella silla propia de reyes, donde había estado esperando por la llegada de sus hijos con Sakura para efectuar su plan-. Sé que es arriesgado, pero iré a verla.
¿Arriesgado? Se preguntó Itachi confuso. De igual forma no dijo nada. Simplemente siguió sus pasos.
.
Casa Uzumaki
-¡¿CÓMOOOOOOO?! –había pegado Kushina el grito del siglo a medida que tiraba el bol de ramen- ¡Ese maldito heredero de Danzo! –perjuró la pelirroja, donde al igual que su hijo, lo culpaba de que Sakura decayera- Después de ir a ver a Sakura-chan, le daré con el Kyuubi en el culo. Vamos, Iruka –levantándose de su sillón-, voy a ver a Sakura-chan.
.
El día del cara a cara entre las dos madres por fin había llegado.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Solo diré una cosa, que me he propuesto centrarme en este fic y finalizarlo antes de que termine el año. Ya os digo que solo quedan dos capítulos, tres como mucho. Ahora que ya no tengo ninguna clase de estudios, puedo enfocarme en mis escritos después de tanto tiempo, aprovechando la inspiración que tengo, sobre todo, las ganas de realizar el siguiente capítulo. En lo personal, esperaba ansiosa poder hacerlo. Así que ya mismo, me pongo a él.
Besos y agradecimientos por vuestra paciencia, reviews y todo. De verdad que ahora estaré enfocada en terminar los fics pendientes o como mucho, publicar oneshoots. En primer lugar y como promesa al fc sasusaku de NU, éste tendrá prioridad.
'Atori'
