SUMARY: Todos saben que Sasuke y Naruto son rivales, pero también Mikoto y Kushina cuando se trata de la chica perfecta para sus respectivos hijos.
Parejas principales: Sai x Sakura; Sasuke x Sakura; Naruto x Sakura
Parejas secundarias: Fugaku x Mikoto; Minato x Kushina
Aclaraciones: En el fic, Itachi no se convirtió en criminal, y el clan sigue vive y coleando; tanto Minato como Kushina siguen vivos y Minato sigue siendo Kage de Konoha; Obito tampoco murió, pero por equis razón (a vuestra imaginación), Kakashi tiene su ojo.
Género: En este capítulo, Drama & Romance
La idea surgió de: En mi búsqueda de saber si el seiyuu de Mikoto en Shippuden era el mismo que en la primera temporada, descubrí que los seiyuus de Mikoto y Kushina comparten el mismo nombre. Pensando en eso, pensé en versus y después por arte de magia surgió la idea.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto
ELLA ES MI NUERA
by: Atori
"Mansión Uchiha
-¡¿Qué has dicho?! –preguntó Mikoto preocupada por las palabras de su hijo. Mikoto estuvo pensando durante unos segundos. Luego soltó un sonoro suspiro y se levantó de aquella silla propia de reyes, donde había estado esperando por la llegada de sus hijos con Sakura para efectuar su plan-. Sé que es arriesgado, pero iré a verla.
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Casa Uzumaki
-¡¿CÓMOOOOOOO?! –había pegado Kushina el grito del siglo a medida que tiraba el bol de ramen- ¡Ese maldito heredero de Danzo! –perjuró la pelirroja, donde al igual que su hijo, lo culpaba de que Sakura decayera- Después de ir a ver a Sakura-chan, le daré con el Kyuubi en el culo. Vamos, Iruka –levantándose de su sillón-, voy a ver a Sakura-chan.
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La confrontación está a punto de comenzar.
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Episodio 6
La aparición de Uchiha Mikoto fuera de la aldea Uchiha era algo que sorprendía a todos los que se encontraban por las calles, quiénes sin ningún descaro, la observaban con total expectación, como si de una diosa se tratara. Al ser únicamente vista en los actos sociales, para todos los miembros de la Hoja, les resultaba un misterio de que la mujer del líder Uchiha se encontrase siempre encerrada.
Había lenguas que murmuraban que era debido al machismo Uchiha, donde la obligaban a estar en casa ocupándose de sus quehaceres. Otras lenguas susurraban que podría ser porque su salud era tan delicada, que la obligaba a estar en cama todos los días.
Itachi, al lado de su madre, no podía ignorar esa impresión que causaba su madre. Si lo pensaba bien, desde que tenía uso de razón, su madre jamás había pisado un pié fuera de las propiedades Uchiha, salvo para los eventos de Konoha, y siempre al lado de su padre. Una vez que aquellas fiestas terminaban, volvían derechitos para casa, sin saludar a nadie, ni siquiera al mismísimo Hokage, como hacían el resto de los grandes clanes como los Nara o los Hyuuga. Recordaba que hace tiempo, su hermano atento a ese detalle, y tan curioso, que no sabía de quién había heredado aquel rasgo poco frecuente entre los Uchihas, le había preguntado a su progenitora la razón. Ella con esa dulce sonrisa, que la caracterizaba como una "No Uchiha", le había contestado.
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"-Porque sino me vería rodeada de muchos hombres que me pedirían para salir, como pasa contigo, Sasuke."
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La excusa puede que fuese válida para un niño ingenuo de siete años, pero no en un adolescente súper dotado como lo era él. Pero si su madre no quería contarles la verdad, esperaba que llegada a una edad más madura, le confesara aquel misterio que la envolvía. Pero como había tenido una vida agitada como ninja, aquello había pasado al olvido. Ahora ya tenía una edad decente para que su madre le explicara la verdad de su misterio.
-Madre, ¿por qué nunca sales fuera de las propiedades, excepto cuando hay eventos importantes? –interrogó, antes de que algún motivo provocase que volviera a quedar en el olvido.
-Oh, cariño. Menuda pregunta me vienes ahora cuando hay algo más importante.
-Para mí es más importante mi madre que una posible cuñada.
-¿Posible cuñada? –Mikoto se detuvo, y por encima del hombro observó a su primogénito.
La mirada de Mikoto provocó un ambiente tan frío y pesado, que no solo las personas que los rodeaban entraron pánico, sino que los vellos de Itachi se pusieron de punta, a medida que la miraba con ojos empañados en terror. Había sido esa misma mirada que había visto cuando era pequeño y con la que había aprendido a nunca contradecir a su madre.
-Querrás decir, futura cuñada.
-Claro… -fue lo único que atinó a decir.
-Me alegra escucharte eso –y así como de improvisto había surgido esa sensación tan tétrica, la sonrisa y la bondad volvieron al rostro de la mujer-. Pero vamos, rápido. No nos retrasemos.
Itachi aún seguía parado. Aún tenía sudores fríos cubriéndole la cara y que apartó con una mano. Mirando la espalda de su madre, no pudo evitar sentir curiosidad sobre ese carácter poco normal y que seguro que su padre sabría. Sin embargo, su intuición le decía que estaba relacionado con el porqué su madre siempre se mantenía encerrada.
Por el momento solo podía especular que aquel comportamiento se debía a sus orígenes. Unos orígenes que él desconocía y que por derecho tenía que saber.
-Vamos, Itachi, no te quedes atrás.
Sin duda esa doble cara de su madre le resultaba muy curiosa y enigmática. Pero de hoy, no pasaría sin saberlo.
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-¡¿Cómo has dicho?! –cuestionó Kushina con la boca abierta de la impresión.
-Eso. Que Itachi, Obito y Shisui también estaban en la concentración.
-¡Humm! ¿Para qué querrían estar esos adefesios Uchihas allí? Aunque Itachi-kun no es nada horrible –murmuraba Kushina con una sonrisa y las mejillas pintadas del mismo color que su cabello-. Él por lo menos es un muchacho atractivo, educado, atento y con un gran potencial. Lástima que no sea hijo mío, que sino lo violaba todas las noches.
-¡POR RIKOUDO-SENIN! ¡KUSHINA-SAMA!
-¡Oh! ¿Qué pasa? ¿No puedo fantasear con otro hombre solo porque esté casada? –parándose, miró a Iruka de frente con los brazos en jarras-. Tú como el resto de los hombres, seguro que también habréis fantaseado con la típica belleza de grandes curvas y pechos tipo Tsunade.
Iruka se quedó sin palabras y rojo de vergüenza. Hablar de esos temas con Kushina, le resultaba bastante incómodo, sobre todo cuando llevaba la razón.
-Las mujeres casadas también tenemos nuestro derecho a admirar a los pocos chicos guapos que hay, aunque sean gays. Claro que –hablando ahora para sí misma-, el fallo de Itachi-kun es que debería sonreír más o soltar algún chiste de vez en cuando –frunció los labios en una mueca graciosa-. Es un asco que haya salido igual de soso y amargado que su padre. Aunque no tanto.
-Quizás sea por los genes de Mikoto-san, que debieron ayudar a que Itachi haya salido distinto a Fugaku-sama.
De repente, toda expresión en Kushina murió y mirando con ojos enigmáticos a Umino, solo pudo decir.
-No quiero seguir hablando del tema. Me producen náuseas. Vámonos, Iruka.
Antes de que pudieran dar un paso, avistaron las figuras de Kotetsu e Izumo que se acercaban a ellos con paso apurado.
-¿Y ahora qué ocurre?
-Hemos venido a informar de que Sakura está…
-¡Sakura-sama, querrás decir! –corregía la Uzumaki.
-Sakura-sama –se corrigió Izumo- ha sido trasladada al hospital.
-¿Es que su estado es grave? –preguntó Iruka preocupado por su antigua alumna.
-Según la hija de los Yamanaka, dice que sufre un estado de anemia y agotamiento emocional –aportó Kotetsu-. Ahora mismo está en observación con Tsunade-sama.
-Pues para el hospital se ha dicho, ¡Dattebane! –decretó la mujer.
-¿Dattebane? –preguntó Iruka confundido al igual que sus colegas ninjas, de que usara una coletilla nunca escuchada.
-Es mi versión propia de Dattebayo. ¿A qué mola?
-Supongo que sí –respondió Iruka con una sonrisa nerviosa.
-Ya verás la coletilla que le tengo preparada a Sakura cuando entre a la familia –decía entre risas.
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Al mismo tiempo, Obito y Shisui llegaban donde estaban Mikoto e Itachi. El mejor amigo de Kakashi no tardó en explicarles que la Haruno había sido llevada al hospital y los síntomas que representaba.
-¿Y Sasuke? ¿También está allí? –preguntó Itachi.
-Así es –seguía informando el del ojo mutilado-. Todos se fueron al hospital, menos Kotetsu e Izumo, que nada más saber el estado de Sakura, hicieron lo mismo que había hecho Iruka, desaparecieron.
-¿Iruka? ¿Él también estaba en la concentración de Kakashi? –habló la mujer, mirando de reojo a su hijo, como si aquel nombre supusiera un dato muy relevante.
-Así es, tía Mikoto. Al igual que Kotetsu e Izumo –aportaba esta vez Shisui-. Lo más curioso de todo, es que daba la impresión que parecían venir a propósito de Naruto como nosotros con Sasuke.
Mikoto se quedó callada. Extrañado por ello, Itachi se acercó hasta su madre para observar su expresión, y fue en ese momento que descubrió de quién había heredado la máscara de la impasibilidad. En aquel lugar y en aquellos instantes, Mikoto Uchiha lucía tan inexpresiva, donde nadie, ni siquiera el propio Itachi podía adivinar lo que estaba pensando.
-¿Madre?
-Rápido, al hospital –demandó, liderando ella la marcha con paso apurado y con una ira que iba creciendo a cada paso que daba- ¡Maldita sea! ¡Siempre metiéndose donde nadie la llama!
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Estar en el hospital le traía tantos recuerdos amargos, que era por eso, que siempre procuraba estar lo más sano posible. Todo porque en aquel lugar fue donde años atrás, se había empezado a deteriorar al pensar que Naruto era mejor ninja que él. Ante su familia se había callado aquel sentimiento de amargura y rencor, pero todo llegaba a un límite, y lo había pagado con Sakura al despreciar su ayuda y cuidado. Lo peor de todo, es que ella siempre acudía con toda la intención de animarlo, de hacerle compañía, como buena alma caritativa que era… o más bien, como la chica enamorada de su persona que había sido. Eso lo había descubierto, pocos días después, cuando se había marchado de la aldea para irse a entrenar con Orochimaru. Aquella noche ella le había abierto el corazón sinceramente entre lágrimas, donde él, una vez más, le había pisoteado cruelmente el corazón. Y ahora se encontraba en aquel lugar tan tedioso, por ella.
Pero, ¿qué derecho tenía a estar preocupado por ella? La había despreciado, ¿no? Le había roto el corazón en infinidad de ocasiones, ¿verdad? Le había dado falsas esperanzas cuando ella se deprimía, alabándola como ninja y como persona. Y todo con el único propósito de vanagloriarse de que era alguien tan genial, donde una de sus grandes admiradoras le seguía como perrita faldera, siendo capaz de morir por él. Pero al final, la gente madura, y ella no había sido la excepción. Sakura se había dado cuenta de los sinceros y verdaderos sentimientos que el Uzumaki siempre le había procesado desde que eran niños. Naruto nunca la despreciaría y la trataría como un verdadero hombre trataría a una mujer. No como él, que la trataba como un trofeo de victoria como el mejor hombre del planeta.
Sin despedirse, y sin siquiera cerciorarse de su estado, Sasuke emprendió camino para marcharse de aquel lugar y marcharse definitivamente de ella. Lo mejor era estar distanciado de ella durante una buena temporada. Así no le abriría viejas heridas y él no tendría que pasarlo mal, porque…
Solo había dado dos pasos, cuando sintió una desagradable presencia a su espalda.
-Desde luego, la consideración no es algo muy común en ti, ¿eh, Uchiha? –había dicho la voz de Sai a sus espaldas.
Sasuke solo le dedicó una mirada de reojo más despectiva que las que le había lanzado a la Haruno.
-Quisiera hablar contigo de algo muy importante, Uchiha –dijo combatiendo desprecio con desprecio-, y que tiene que ver con Sakura-chan.
Y Sai había conseguido que el enfado de Sasuke se incrementara de tal manera, consiguiendo no solo la atención que el ninja de la raíz deseaba, sino un peligro andante que no dudaría en hacérselos pagar y que le hiciera compañía a Sakura.
Prudentemente, Sasuke y Sai habían salido del hospital para hablar, o quizás y seguramente, para molerse a golpes. Ya sentían un odio mutuo desde la primera vez que se habían conocido, que la situación de la pelirosa lo había empeorado desde distintos puntos de vista.
El viento los golpeaba, meciendo sus cabelleras oscuras, haciéndoles cosquillas en sus pieles. Pero ninguno de ellos, daba indicios de que aquel gesto les molestara. Sus ojos se clavaban en los del otro, lanzándose palabras silenciosas, demostrando el desagrado mutuo que se procesaban.
-¿Qué quieres? –preguntó directamente Sasuke. Odiaba pasar más de cinco minutos con aquel imbécil que carecía de sentimientos, con excepción de la vanidad- ¿Acaso tienes problemas con Sakura y vienes a pedirme consejo sobre cómo tratarla? –y desde luego, él no iba a dejar que lo venciera en esa guerra, donde los Uchihas eran los reyes de la presunción.
Sai entrecerró el cejo por unos momentos, pero luego asomó su sonrisa más despreocupada.
-Claro que no. Por fortuna, mi relación con ella va muy bien.
-¿En serio? Pues esa no fue la impresión que me dio esta mañana.
-Cierto. Sakura-chan estaba muy enfadada conmigo. Parece ser que yo me había ido a una misión y había pasado de ella. Lo curioso de todo, es que yo no me había ido a ninguna misión, y era ella misma la que pasaba de mí.
-¿Y a mí que me cuentas? –fue lo único que dijo el Uchiha.
-¿Sabes? Cuando estaba peleándome con ella, al principio pensé que me estaba tomando el pelo delante de todos. Después de todos los plantones que me había dado. ¿Cómo podía confiar en ella?
-… -vaya si eso había pasado, Sasuke tenía un motivo para el día fuese a mejor.
-Pero después me percaté que Sakura-chan no es una chica tan falsa y tan ruín. Y además, en sus ojos podía ver que hablaba en serio. Luego, recordé que habían estado tu hermano, su amigo y el amigo de Kakashi-san. Tres de los mejores Uchihas de dicho clan.
-¿Qué estás intentando decir? –apretando los puños con la idea ya en mente y que lo ponía furioso.
-Para salvar tu ego, tú y tu clan habéis manipulado a Sakura-chan y también lo habéis hecho conmigo –acusó Sai sin vacilaciones, encarándolo como buen ninja.
Las sospechas de Sasuke se volvieron reales, por lo que el buen humor de hace unos segundos, se esfumó como ceniza al viento. ¿Cómo se atrevía aquel ninja de la raíz de acusar a su clan de una conspiración tan infantil? Era deshonroso. Y él, como Uchiha de pura cepa que era, no iba a permitir que nadie, y mucho menos un imbécil como él, insultase a su clan.
-Esas son palabras de deshonra hacia mi clan –cerrando sus ojos- ¡Y no te consiento que hables así de él! –abriéndolos mostrando su orgulloso sharingan.
-Tanto te duele admitirlo, como admitir que Sakura ya ha dejado de estar obsesionada con alguien que solo la maltrataba emocionalmente.
Y eso fue el incentivo, para que Sasuke corriera hasta él y no depositarlo en el hospital, sino bajo tierra.
Pero antes de que ambos cuerpos llegaran a chocar en un feroz y terrible combate, una explosión se interpuso y la figura de Naruto Uzumaki en el medio de ambos pelinegros, frenando al Uchiha.
-Naruto-kun –murmuró Sai asombrado.
-¡¿Qué estás haciendo aquí, usuratonkachi?! –Sasuke, al contrario que su rival, se encontraba frustrado de que el rubio, volviera a meter sus narices donde nadie lo había invitado.
Naruto lo miró con cierta pena y luego observó el suelo con la culpabilidad cubriéndole el cuerpo entero.
-Es que os vi salir a los dos juntos. Y como sé que no aguantas a Sai, decidí seguiros por si acaso, y acabé escuchando todo.
-¡Entonces, apártate! –enfundando su larga katana- ¡Tú sabes mejor que nadie que ni yo, ni mi clan nos rebajaríamos a realizar semejante y tan patético plan!
Sai estuvo a punto de defenderse, pero Naruto se adelantó.
-Claro que no –contestando con más pesar, luego se dirigió hacia Sai-. No ha sido Sasuke ni su clan quién ha creado el malentendido entre Sakura-chan y tú –pausó unos momentos, tomando el aire, y soltándolo despacio, confesó la verdad-. He sido yo.
La confesión de Naruto no solo dejó pasmado a Sai, sino también al mismísimo Sasuke, incrédulo de que el Uzumaki llegara a rebajarse de tal manera, solo para que Sakura y Sai rompieran. Lentamente, volvió a poner la katana en su sitio.
-Aunque en realidad fue idea de mi madre con la ayuda de tres de sus vasallos como Iruka-sensei, pero yo estuve apoyándola en todas sus decisiones.
Sai seguía observando a Naruto, como si delante de él, estuviera frente a un desconocido y le estuviera hablando en chino.
-Naruto… ¿Estás hablando en serio? ¿Tú…? –y desde luego a Sai le costaba creerlo. Pero viéndolo tan hundido, tan deprimido, le resultaba decepcionante de que el Uzumaki que siempre mostraba valor y arrollo, el que nunca se rendía ante nada, aquel ninja sincero y puro, llegase a semejantes extremos.
Otro decepcionado era Sasuke. Él que siempre lo había considerado como un ninja que nunca se echaba para atrás, y que jamás de los jamases recurría a tácticas sucias y rastreras, lo había hecho ahora solo para conseguir el corazón de Sakura. Ahora entendía porque Sakura había estado tan deprimida aquel día en que los había visto abrazados. Y el muy astuto, aprovechándose de la situación. Le repugnaba, pero sobre todo, lo irritaba.
-Naruto… -murmuró entre dientes, pero Naruto seguía cabizbajo y con los ojos cerrados sin poder mirar al Uchiha a la cara. Tanta vergüenza acumulada, que se sentía como una mosca ante un elefante- Sabía que frente a ti, nunca tendría oportunidad… Sabía que sería cuestión de tiempo… Sabía que contigo estaría mejor… ¡¿CÓMO HAS PODIDO CAER TAN BAJO Y HACER ALGO TAN REPULSIVO?! –el Uzumaki cerró los ojos con más fuerza- ¡SAKURA ESTÁ EN EL HOSPITAL POR TU CULPA, NARUTO! –y eso era lo que más le dolía al Uzumaki. No podía justificar que todo se debía a su madre, porque si quisiera, podría haber detenido a Iruka y hablar con Sakura directamente, confesándole, que él seguía enamorado de ella. Pero se había dejado llevar por las intenciones de su madre. Y ahí estaba la consecuencia, Sakura hospitalizada porque había tenido un descuido de su salud… Por culpa suya…
Lo siguiente que el Uzumaki sintió fue un fuerte puñetazo que lo tumbó al suelo. Al fijarse en quién había sido, vio como la mirada de Sasuke estaba cargada de desprecio y de asco.
-Si esa es la actitud que demuestras, es que ni siquiera tú te la mereces –dando la media vuelta y largándose del lugar.
Y aquellas palabras no solo le supusieron como kunais clavados en su pecho, sino que abría la suposición que siempre se había temido.
Sasuke estaba… él realmente estaba…
Con los ojos abiertos como dos órbitas, procesando aquello, Naruto no se percató en que se había quedado solo en aquel terreno solitario.
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Tsunade se masajeaba las sienes, y después enfocó sus ojos castaños sobre su alumna. Viéndola encamada, inconsciente y con un suero con la aguja incrustada en el brazo, era algo que al principio la había impactado. Después de todo, Sakura era algo así como una hija para ella. Tan parecidas que eran, que a lo largo de su entrenamiento, le había cogido mucho cariño. Y como cualquier persona que siente aprecio por otra, se siente impresionado de verla así en un primer momento. Afortunadamente, Sakura era una chica fuerte y con un merecido descanso, podrá volver a ser lo que era. Sin embargo, la rubia no podía evitar pensar que llevaba parte de culpa al haberle puesto aquellos turnos tan satánicos. Es que le enervaba que saliera con el alumno de uno de los hombres que detestaba a morir. Es que Sakura parecía que lo había hecho igual que en esas novelas de amor y tragedia, donde las protagonistas, en vez de fijarse en los tantos chicos que existen en el planeta, lo hace en el pariente del peor enemigo del padre de la protagonista. Como un Romeo y Julieta o un Calisto y Melibea.
-Tsunade-sama, ¿en serio que Sakura se repondrá? –había preguntado Ino preocupada. En todo el momento en que la había tratado, no había dicho palabra y se dedicaba a mirarla con severa atención. Según el diagnóstico de la Yamanaka solo se trataba de anemia y agotamiento. ¿Acaso había algo más grave que ella no había visto?
-Oh sí, tranquila. Necesitará dormir y evitar que se altere por un tiempo. Y sobre todo, comer adecuadamente –salió por la puerta, e Ino junto a Kakashi y Yamato la siguieron.
-¿En serio, se recuperará? –volvía a insistir la Yamanaka.
-Sí, tranquila.
-Con todos mis respetos, Tsunade-sama, pero parecía inquieta por alguna razón –habló Kakashi, también perceptivo a su estado.
-¡Ah! Eso es porque me siento responsable de su estado –sonriendo nerviosamente-. Creo que me pasé dándole esos turnos tan pesados. Sin embargo, me resulta muy extraño que Sakura haya decaído de esa manera y no se alimentara como dios manda, cuando ella es muy estricta en esas cosas. Parece que algo ha debido de impactarla muchísimo.
-Según he oído que Sakura perdió ayer un paciente por negligencia –aportó Yamato-. ¿Podrá ser por eso?
-No, no creo que sea por eso –contestó Ino con la vista clavada en el suelo, indecisa sobre si contárselo o no.
-¿Es que tú sabes algo? –cuestionó Kakashi.
Ino miró a los tres adultos y soltando un largo suspiro, decidió contarles toda la historia. Comenzó con la llegada de Itachi con su primo para llevar a Sakura junto a la madre de Sasuke. Así como la indirecta de que fuera la futura esposa para su segundo hijo. También les contó cómo al día siguiente, Iruka había venido también a buscarla, pero de parte de la madre de Naruto y curiosamente con las mismas intenciones. La Yamanaka les contó todos los detalles, así como las ocurrencias de ambas mujeres, y la inquietud que tenía Sakura frente a Sai, el cual había estado de misión. Y sin embargo, aquella mañana, él lo había desmentido, alegando que había sido ella, la que había pasado de él.
Cuando terminó todo el relato, Ino se percató de que había logrado sorprenderles, pero de tal manera, que resultaba espeluznante.
-Sí, ya sé que resulta muy curioso y alucinante, pero desde un punto de vista, también es algo gracioso –añadió con intenciones de cambiarles el humor. Pero lo único que consiguió fue lo siguiente.
-¡Dios mío! –murmuró Tsunade, masajeándose nuevamente las sienes con desesperación-. Sabía que algo así ocurriría tarde o temprano.
-¿Qué pasa?
-Avisaré de inmediato a Minato-sensei –fue lo único que dijo Kakashi, y sin esperar confirmación, desapareció del lugar en una nube de polvo.
-Yamato –comenzó Tsunade con determinación-, avisa al líder del clan Uchiha. Tenemos que detener esto antes de que ocurra algo terrible como hace años.
-Ahora mismo –e imitó la acción de su senpai.
-Tsunade-sama, ¿qué ocurre? –aquellas acciones, comenzaron a preocupar a la rubia más joven.
La mujer miró gravemente a su alumna y volvió a emprender el paso, solo que esta vez más apurada.
-Tú y yo nos ocuparemos de vigilar la entrada, antes de que el hospital sea la primera construcción de la villa en ser devastada.
-Pero, ¡¿por qué?! ¡¿Qué es lo que ocurre?! ¡¿Es que pasa algo con las madres de Sasuke-kun y Naruto?! –debido a las grandes piernas de su maestra, Ino tenía que correr para alcanzarla.
-Desgraciadamente, sí –afirmaba Tsunade con gran pesar, parada frente a la entrada principal- Y es algo que puede poner la aldea en un grave peligro como ocurrió hace quince años.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Capítulo corto, puede ser, pero como en el siguiente será un capítulo de flash back sobre el origen del conflicto entre Mikoto y Kushina, querría dedicarles todo el capítulo, porque será larguito. Está todo en mi mente, y he añadido cosas que originalmente no tenía pensado, pero que siguen el patrón que tenía en mente.
Me dedicaré al capítulo muy pronto para tenerlo actualizado a finales de febrero. Hasta entonces, nos vemos dentro de un mes, con la esperanza de que este capítulo os haya gustado. Espero vuestros reviews. Recordad que un review es lo que motiva a un autor.
'Atori'
