SUMARY: Todos saben que Sasuke y Naruto son rivales, pero también Mikoto y Kushina cuando se trata de la chica perfecta para sus respectivos hijos.
Parejas principales: Sasuke x Sakura; Naruto x Sakura
Parejas secundarias: Fugaku x Mikoto; Minato x Kushina
Aclaraciones: En el fic, Itachi no se convirtió en criminal, y el clan sigue vive y coleando; tanto Minato como Kushina siguen vivos y Minato sigue siendo Kage de Konoha; Obito tampoco murió, pero por equis razón (a vuestra imaginación), Kakashi tiene su ojo.
Género: En este capítulo, Drama, Acción & Romance
La idea surgió de: En mi búsqueda de saber si el seiyuu de Mikoto en Shippuden era el mismo que en la primera temporada, descubrí que los seiyuus de Mikoto y Kushina comparten el mismo nombre. Pensando en eso, pensé en versus y después por arte de magia surgió la idea.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto
ELLA ES MI NUERA
By: Atori
Episodio 9
"-Podéis distraeros deshaciéndoos de ella como más os apetezca. Ya no la necesitamos para nada."
Aunque Sakura trataba de resistirse dando patadas y moviéndose frenéticamente, la joven aún podía escuchar aquellas palabras frías como el acero, donde la locura atacaba a aquel personaje de tal manera que le producía escalofríos. Era un sujeto peligroso, fanático en extremo del legendario Uchiha Madara. Para sumar más peligro a su currículum, contaba con un poder, seguramente, inferior al de aquel Uchiha tan conocido, y que ahora tenía a Sasuke como mercenario para cometer su venganza.
¡Debía impedirlo como sea!
¡No podía permitir que Sasuke se manchara de sangre!
¡No podía dejar que Sasuke se autodestruyera si llegara a saber lo que había hecho!
Aquellos pensamientos eran lo que le daba la fuerza de voluntad para resistirse como pudiera, enfadando a sus oponentes, cansados de usar métodos suaves contra ella.
-¡Joder! ¡Mira que es persistente la mojigata esta!
-¡Hemos intentado que tengas una muerte suave porque eres chica! Pero está claro que contigo hay que ir con palos.
-Ya os dije que no teníais que subestimar a las buenas kunoichis. Sobre todo ella, que es la alumna número uno de la famosa Tsunade –habló la única chica de aquel grupo de cuatro, sintiéndose ofendida por ese comentario tan machista.
-¡Esas son unas palabras muy sabias de alguien que está a punto de ser eliminada! –escuchando la voz lejana de una mujer llena de confianza.
Los cuatro shinobis, sorprendidos, miraron para todos los lados, buscando a la protagonista de aquellas palabras. Y lo que encontraron fue a una jounin de largo cabello pelirrojo, los brazos en jarras y una sonrisa de autosuficiencia. Sakura al verla, se quedó aliviada e impresionada. Jamás se hubiera esperado, que tras lo que había pasado, quién viniera a rescatarla se tratara ni más ni menos que de…
-¡Tatatán! ¡Kushina al rescate! –diciéndolo como si fuera una súper heroína de algún tipo de cómic de ciencia ficción. Sakura pasó de estar asombrada a soltar una sonrisa nerviosa por lo ridícula que había sonado y lo tan parecida que era a Naruto.
-¿Quién es esa vieja escandalosa? –preguntó el más moreno de todos y que curiosamente tenía seis brazos.
Las palabras "vieja" y "escandalosa" unidas en una misma frase y dirigidas hacia ella, supuso un tic en el ojo.
-¿Vieja escandalosa? –repitió Kushina, pensando que no había oído bien.
-Da igual quién sea esa mujer de pelo tomate como el tuyo, Tayuya, acabemos con ella de una vez –decretó el más corpulento de los cuatro.
Y antes de que la llamada Tayuya lo matara por haberla insultado, sintió un aura tan siniestra que la hizo temblar. Lo mismo sucedió con los tres varones e incluso con Sakura, que estaba con los ojos como platos al ver el potencial que guardaba la madre de Naruto.
-Vosotros, mocosos de mierda –decía la mujer con su cabello ondeando ferozmente y crujiendo las manos, dispuesta a hacerlos papilla-, ¡¿CÓMO ME HABÉIS LLAMADO?! –gritó como si una bestia se tratara.
Y en un abrir y cerrar de ojos, el moreno y el corpulento, autores de haberla insultado, se encontraban en el suelo, aunque Sakura no sabía descifrar si vivos o muertos. Y mientras tanto, Kushina tan fresca como una lechuga, sonriendo triunfal.
-¡Maldita! ¡¿Cómo te atreves?! –dijo Tayuya, sacando un instrumento musical de viento de su cinturón- ¡Vamos, Sakon!
-¡Tarenken! –y cogiéndola desprevenida, debido a su ego engrandecido por lo ocurrido hace unos instantes, Kushina recibió una ráfaga de puños por parte de su oponente. Antes de que la pelirroja pudiera reaccionar- ¡Tarenyaku! –y esta vez recibió una ráfaga de patadas, chocando bruscamente contra el piso y recibiendo doble impacto que la hizo enfadar más.
-¡Malditos! –levantándose del suelo y limpiándose la sangre del labio.
Pero parecía que el grupo compuesto por Sakon y Tayuya no iban a darle tregua, así que Tayuya llevó el instrumento a la boca para tocarlo y una melodía sonó de él, mortal para Kushina, que para sorpresa de Sakura había comenzado a gritar de horror, como si estuviera dentro de algún genjutsu como el que empleaban los Uchihas.
-¡Ja! ¡Así aprenderá esa vanidosa! –dijo Sakon, dispuesto a darle el golpe final.
-Técnica prohibida, lamento de muerte.
Sakon escuchó esas palabras serenas y tranquilas provenientes de una voz que al parecer había estado a sus espaldas. Sin embargo, al darse la vuelta solo se encontró con una confusa Sakura y a su compañera tocando la flauta tranquilamente. Luego al frente, a su oponente sufriendo de dolor.
Creyendo que se lo había imaginado, fue caminando hasta la pelirroja, hasta que de repente los brazos de sus colegas le retuvieron.
-¡Kidoumaru! ¡Jiroubo! ¡¿Qué estáis haciendo? ¡Soltadme!
Y cuando estos lo miraron, Sakon soltó un grito al verlos sin ojos y sin dientes, y que como zombis, querían llevarlo al mismo lugar que él. Sintió dolor cuando ellos le apretaron fuertemente las extremidades, como si quisieran arrancárselas, manifestándolo en un grito estridente.
Tayuya dejó de tocar la flauta al ver a su compañero parado y gritando como si le estuviera dando algún tipo de síncope lento y doloroso, sin saber que de alguna manera, se había metido en un genjutsu.
-¿Qué te pasa, Sakon?
Pero no recibió sorpresa, ya que algo o alguien la golpeó por detrás y que hizo que cayera al suelo inconsciente o muerta, otra incógnita que Sakura desconocía. Lo único que sabía es que la culpable de ello había sido en esta ocasión Uchiha Mikoto.
La Uchiha tras haber despachado a la única mujer, se centró después en Sakon que seguía sufriendo de aquella locura mental a la que le había sometido. Hizo el jutsu de liberación, pero debido al daño interno por culpa de su genjutsu, cayó también al suelo.
Ver todo aquello, dejaba a Sakura sin habla. Pero escuchar cómo Kushina seguía seguía gritando como si aún estuviera en el genjutsu de la tal Tayuya, hizo que se preocupara. ¿Acaso con detener a la usuaria, no bastaba para que Kushina se liberara?
-¡Kushina quieres dejar de gritar de una vez! –demandó Mikoto de forma desconsiderada.
-¡AHHHH! –gritaba la Uzumaki- ¡MALDITA MUJER DEL DEMONIO! ¡QUÉ MAL TOCA, POR DIOS! ¡Ah! –Mikoto la zarandeó varias veces y viendo cómo la miraba seriamente, Kushina miró a Tayuya tendida al suelo- ¿Ya dejó de tocar la zorra esa?
Y Sakura quedó con la boca abierta. ¿Acaso el grito era por lo mal que tocaba y no por haber estado en algún tipo de genjutsu?
-¡Tenías que habérmela dejado a mí, Mikoto!
-Sí, claro, claro –asentía la Uchiha poco convencida de que lo fuera hacer, gritando y con los oídos tapados con sus manos. Se dirigió hacia Sakura para liberarla, que todavía no daba crédito del potencial que aquellas dos mujeres tenían, y que por tanto, Sasuke y Naruto habían heredado. De Mikoto tendría que haberlo imaginado, siendo hija de Madara, pero de Kushina… ¿Acaso los Uzumakis eran realmente tan poderosos cómo había leído en un libro antiguo?-. ¿Y dejar que siguieras con tu teatro absurdo, en vez de buscar a mi hijo?
-Tranquila, tranquila –restándole importancia-. Si este es el nivel de esos imbéciles, tu hijo no estará aquí. Para él, esto lo tiene igual chupado que freír un huevo.
La mención de Sasuke, hizo que Sakura recordase en la situación que estaba y lo que Kabuto le había hecho al menor de los Uchihas.
-No es verdad. Sasuke está en peligro. Toda Konoha está en peligro –alertó la Haruno con simpleza, sin darle los detalles. No tenía tiempo que perder.
El corazón de Mikoto se aceleró con esas palabras. Si Sakura lo decía tan convencida, eso significaba que aquellos oponentes formaban parte de un reparto de un acto principal. Irguiéndose, hizo un análisis del lugar. Extrañamente, le resultaba bastante familiar y al mismo tiempo, le parecía tétrico. Ver frascos con sustancias misteriosas y repulsivas, así como una cama de piedra con sangre reciente, no le daba buena imaginación a lo que pudiera haber estado allí. Era ver a Sakura, para pensar inmediatamente, que quizás allí… que seguramente…
-Vamos, vamos –decía Kushina despreocupada-. Esa bruja pelirroja del demonio debió meterte en un genjutsu y hacer que pensaras que el Teme estaba aquí. Por mucho que Mikoto lo hubiera humillado, el Teme podría con estos cuatro en un abrir y cerrar de ojos. Sino, menuda decepción de Uchiha, siendo además uno de los nietos de Madara –soltó sin pelos en la lengua, donde de no ser por Kabuto, Sakura desconocería del vínculo familiar que unía a Sasuke con el legendario Uchiha.
-Es que no solo estaban ellos cuatro –confesó Sakura aún alterada-. También estaba Kabuto, el que planeó todo esto. Él quiere vengarse de Konoha, en nombre de Madara –mirando a Mikoto- y también como resentimiento, por haberle traicionado. Le ha dado a Sasuke los ojos de Madara y lo tiene manipulado como si fuera una marioneta –recordarlo, hizo que su sufrimiento aumentara y comenzara a llorar-. No me hizo caso cuando lo llamé, es como si yo no existiera… Como si le hubieran borrado todos sus recuerdos…
Mikoto enmudeció al escuchar lo que había pasado.
¿Eso significaba que lo había perdido?
¡No!
¡Tendría que haber alguna técnica que lo devolviera a ser como era!
Pero con los ojos de su padre, cualquiera era capaz de salir ileso, inclusive ella misma. A no ser, que fuera con intenciones de matarlo. Y desde luego, no se sentía capaz de hacer algo tan terrible.
Una bofetada, sí.
Pero lanzarle técnicas ilusorias o ninjutsu…
Por otra parte, Kushina estaba con la boca abierta, viendo como Sakura lloraba y sufría por aquel Uchiha que tantas veces le había despreciado. No sabía si era masoquista o amor verdadero, que Sakura solo tenía ojos para ese maldito Uchiha. Daba igual lo que su hijo estúpido hiciera, que nada haría cambiar los sentimientos de la pelirrosa.
Suspiró derrotada y murmuró.
-Lo siento mucho por Naruto, pero desde luego no tiene nada que hacer.
-¿Qué? –preguntó Sakura sin haberla entendido.
-Nada, nada, que lamento mucho todo lo que hice. Pero pensaba solo en el bien de Naruto y en lo entusiasmada que estaba en que alguien como tú, fuese mi nuera –dijo la mujer con una mano tras la cabeza-. Las buenas madres deseamos lo mejor para nuestros hijos y no nos importa qué métodos usar. Así que te pido algo muy importante, no tengas resentimiento contra Naruto –hablando ahora suavemente y con una dulce sonrisa-. Él es muy ingenuo y se guió por lo que yo le dije. Como se sentía muy molesto de que te fijaras en Sai, después de supuestamente, renunciar a Sasuke… Comprende que eso, a alguien que fue tu fan número uno, le sentaría como una patada en el culo. Créeme, sé de lo que te hablo.
Mikoto miró a su rival de reojo con la boca abierta, sin saber si estaba hablando de ellas cuando eran jóvenes, cuando había ido tras Minato, solo para vengarse por haberle destrozado la vida. Por primera vez, se sintió arrepentida por haber hecho un acto tan vil y ruin. Quizás la sangre tiraba demasiado de ella.
-Yo también lo siento, Sakura –se disculpaba ahora Mikoto-. No soy nadie para obligarte para que abandones a alguien que quieres, y que sigas tras mi hijo, que no para de causarte sufrimiento. Pero como lo vi molesto, pensé que se sentía arrepentido. Así que, sin consultarle nada y a sus espaldas, provoqué este paripé, hiriéndote y decepcionándote no solo a ti, sino también a mi propio hijo.
Sakura parpadeó varias veces.
-¿Sasuke-kun no sabía nada?
-Doy fe de ello que no, dattebane –aportó la Uzumaki.
Eso supuso un gran alivio en la chica.
-Así que, si ese Pokémon o lo que sea, le ha hecho eso al Teme, debemos apurarnos y darle en esa mollera tan dura que tiene para que regrese a ser el que era –dijo Kushina poniéndose en pie.
Mikoto también se puso en pie, sin poder ocultar una risa al comprobar como su rival/amiga aún seguía siendo una alocada, a pesar del peligro en el que se encontraba.
-Sí –las siguió Sakura, teniendo la idea de que cuando todo aquello terminara, decirle al Uchiha una vez más cuanto lo amaba.
-¡Vamos, dattebane! –dijo Kushina muy animada y con el puño en alto.
-¡SAWARABI NO MAI!
Y de repente, del suelo comenzó a crecer huesos puntiagudos, como si flores brotaran bruscamente del verde pasto. En su proceso, se llevó los cuerpos de los cuatro integrantes que habían peleado contra Mikoto y Kushina, donde ahora Sakura no podía dudar de su fallecimiento. La crueldad de aquella técnica, no solo había arrastrado a sus cuatro compañeros, sino también a las dos mujeres y a ella misma, que aunque habían logrado escapar, habían sufrido bastante daño.
Esta vez, Kushina no se quejaba de broma como antes con Tayuya, el daño era demasiado real. Al mirar al frente, no solo se encontró con su rival en peores condiciones que ella, sino a un hombre peli plateado de ojos verdes y de puntos rojos en la frente, como si perteneciese a alguna tribu hindú.
-¿Quién o qué eres?
-Es el que pudo con Sasuke-kun –dijo Sakura con el cuerpo temblándole. Pero al sentir como un cuerpo a su lado caía bruscamente, se giró para ver a la Uchiha con sangre cayendo de su labio inferior y luego vio la razón de su dolor. Uno de los huesos se había clavado cerca de su abdomen atravesándole el cuerpo- ¡Mikoto-sama!
Kushina viendo a su rival tan mal herida, hizo que una oleada de ira la invadiera y su cuerpo comenzó a temblar.
-¡Maldito! ¡¿CÓMO TE ATREVES A DAÑAR A MIKOTO?! –y nuevamente una nueva aura, aunque esta vez rojiza y asesina la cubría, y que no se saciaría hasta tomar la vida de aquel tipo.
Mientras Kushina peleaba motivada más por la ira que por la razón, Sakura se encargaba de curar a Mikoto. Debido a la gravedad de la herida y que a pesar de haber sido protegida por el Uchiha, varios huesos la habían rozado, le llevó más tiempo de lo que pensaba. Cuando por fin terminó, el cuerpo de Kushina cayó a su lado, derrotada por aquel sujeto. Sakura al verlo, se lo encontró con huesos cubriéndolo, como si estos hubiesen salido de su interior, y pudiera usarlos a su antojo, como si no tuviera una columna vertebral normal y corriente.
-¡Mierda! –se levantaba Kushina quitándose con la mano la sangre que emanaba de su labio inferior- ¡¿Pero qué coño es ese tipo?! ¡¿Cómo demonios puede tener tanta fuerza?!
-Un barrera de sangre –dijo Mikoto después de haber sido curada y ofreciéndole la mano para ayudarla a que se levantara-. Y uno bastante poderoso, quizás de un clan descendiente de la rama de Hamura o de Hagoromo –Kushina, se levantó con su ayuda y situándose a su lado, crujió los puños, dispuesta a retar nuevamente a aquel sujeto-, pero nosotras que pertenecemos a clanes poderosos de la rama de Hagoromo y que somos temidas por ser la hija de Madara y la Uzumaki habanera sangrienta y antigua chinkuriki del Kyuubi, esto no es algo que nos intimide ¿verdad?
-¡Tú lo has dicho! –y nuevamente aquel aura rojizo la envolvió por completo- ¡Vamos a demostrar qué tan poderoso es el clan Uzumaki y Uchiha cuando luchan codo con codo! ¡Dattebayo! –usando esta vez la muletilla de su hijo.
Sakura estaba impresionada. No solo veía delante a dos mujeres, donde le recordaba demasiado a Sasuke y a Naruto cuando eran genins, y ella siempre estaba detrás, protegida por ellos, sino que además, ellas habían dejado a un lado su rivalidad, aceptándose mutuamente, como si aquel enemigo fuese el responsable de haberlas convertido en las mejores amigas.
No podía evitar sentir cierta emoción, tanto de verlas juntas como de poder ver con sus propios ojos el poder que poseían esas dos kunoichis de orígenes impresionantes.
Sin embargo, por otro lado, se sentía igual que cuando estaba con Sasuke y Naruto, inferior, pequeña e insignificante, sin poder hacer nada para ayudarles, salvo para estorbar.
-Sakura, ven con nosotras –la apremió Mikoto ante su sorpresa-. Con tu jutsu de curación y tu fuerza destructiva, nos serás de gran ayuda para vencerlo.
Y la emoción se acrecentó en la chica. Tardó varios segundos en dar un paso y unirse. Y cuando lo hizo, nada ni nadie, podía quitarle la sonrisa de ser reconocida como kunoichi y de poder pelear al lado de dos grandes mujeres.
-¡MUY BIEN, DATTEBANE! –haciendo sonar sus puños- ¡A POR EL HUESOS!
Y las tres mujeres se lanzaron al ataque.
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Minato se encontraba con Kakashi y Obito en el punto en el que Pakkun había dicho que había perdido todo rastro de Sasuke, como si se hubiera esfumado de forma repentina. Minato echó una mirada visual por el lugar en el que se encontraban, un bosque inundado de árboles, pero nada que le diera la impresión de que hubiese un escondrijo por la zona.
-¿Qué opinas, sensei? –preguntó Obito curioso, observando cómo su maestro estaba demasiado silencioso y preocupado- ¿Cómo pudo Sasuke y sus captores desaparecer así sin más?
-Alguien debe de usar una técnica de teletransportación.
-Creía que esa técnica era exclusivamente tuya –seguía Obito sin comprender.
-Tú como Uchiha, ya deberías saber que eso con el sharingan sería una técnica fácil de copiar. Seguro que para alguien tan habilidoso como Itachi o Sasuke, sería pan comido hacerlo –aportó Kakashi.
El comentario ofendió bastante a Obito. No solo le había dicho que no era habilidoso, sino que indirectamente, le había llamado estúpido y despistado.
-¡¿Qué estás insinuando con tus palabras, Kakashi?! –aunque fuesen amigos, la rivalidad era imposible de suprimir por completo, sobre todo cuando las personalidades de ambos eran totalmente opuestas-. Además, ¡¿estás intentando decir que tras esto está un Uchiha?!
-Nunca dije que fuese un Uchiha.
-Tiene razón –dijo Minato, irguiéndose-. Solo hace falta tomar los ojos de un Uchiha. Danzo lo hizo en su tiempo con los ojos de Uchiha Kagami, poniendo en peligro la aldea.
-Bueno… Eso es verdad –acordándose de ese momento-. Pero porque estábamos nosotros que pudimos detenerlo. Además, ¿has olvidado que años más tarde, se volvió loco por poseer los ojos de Kagami, que ahora está en un asilo, porque perdió la cordura y ya no sabe lo que es?
-Yo llevo tu sharingan y todavía estoy cuerdo –le recordó Kakashi.
-Pero Kagami fue un Uchiha en sus tiempos y además entrenado por ni más ni menos que el Segundo, el hermano del Dios de los Ninjas.
-¿Sabes que te estás llamando Uchiha débil? –dijo Kakashi arqueando una ceja.
Obito se quedó callado, asimilando lo que estaba diciendo y cómo el maldito de su rival llevaba razón. Así que haciéndose el tonto, cambió de tema.
-¿Y quién y para qué tomaría el Sharingan? –preguntaba Obito dirigiéndose a su maestro. Kakashi solo meneó la cabeza varias veces. Sino fuera porque estaban en una posible alerta roja, seguiría metiéndose con su viejo amigo.
-Nos ocuparemos de ello, después de rescatar a Sakura-chan y a Sasuke-kun –sentenció Minato más serio, habiendo ignorado por completo la conversación que habían tenido sus dos alumnos. Que alguien anduviera por ahí con un sharingan capaz de usar técnicas como de teletransportación, significaba que no estaban ante un ninja cualquiera. Juntó sus manos y cerrando los ojos, intentó concentrarse y hacer uso de la técnica que Kushina le había enseñado para sentir a la gente.
De inmediato sintió la presencia del chico Uchiha donde en su interior se encontraba un chakra que no era el suyo, sino uno desconocido y abismal. Sintió también otra presencia, poseedor de un chakra bastante destacable.
De repente abrió los ojos al sentir a una tercera presencia acercándose a Sasuke y al desconocido, y el temor lo asaltó.
-¡RÁPIDO! ¡TENEMOS QUE REGRESAR!
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-Oye, ¿no crees que deberíamos descansar? –había preguntado Pakkun harto de ir de un lado para otro sin rumbo fijo. Notaba como Itachi aparte de sentirse agobiado, que trataba de ocultarlo con su rostro neutro, se encontraba cansado.
-No puedo abandonar a mi hermano.
Itachi se sentía responsable de lo sucedido. Si hubiese intentado razonar con su madre para detenerla, su hermano no habría caído en aquella emboscada. Era consciente de que su progenitora era quién más culpa llevaba, pero eso no quitaba, que él la ayudara sabiendo las consecuencias que eso traía.
Si la hubiese detenido…
Si hubiese hablado con Sasuke sobre su problema, en vez de dejarlo estar…
Si hubiese ido tras Sasuke, después de que su madre lo golpeara…
Muchas situaciones que podría haber evitado el que Sasuke no estuviera ahora secuestrado y en grave peligro.
¡Maldita sea!
Si le pasaba algo, correría sangre.
Con su sharingan activo, Itachi tenía en mente de meter al culpable en su Tsukiyomi infinito y que sufriera eternamente.
De repente, el lugar sufrió una extraña distorsión que lo hizo detener. Cuando la distorisión finalizó, Itachi y Pakkun vieron un extraño refugio cubierto de huesos, donde en la parte superior tenía una enorme grieta, como si de un meteorito hubiese caído y entonces, la nariz de Pakkun sintió el olor de varias personas.
-Están ahí dentro –dijo el perrito.
E Itachi no dudó en meterse allí dentro, sin importar con lo que pudiera encontrarse. Solo deseaba que el enemigo estuviera allí y vivo, para darle su merecido por haber raptado a su hermano pequeño.
Cuando estuvo dentro, sus ojos rojos se abrieron de par en par. Allí no estaba su hermano, pero sí…
-¡Madre!
Itachi corrió hacia ella. No solo estaba ella, sino también Uzumaki Kushina y la amiga de su hermano, la que también había sido raptada, Haruno Sakura.
Las tres estaban muy heridas, donde la menor trataba de curarlas, pese a su deplorable estado.
A un lado, vio el causante de todo aquello, un hombre de piel morena tirando a negruzco. Estaba sujeto a una gran y extraña cadena de chakra que salía del cuerpo de la Uzumaki, mientras que el resto de su cuerpo había sido atravesado por huesos, dando la impresión de que había tenido una muerte lenta y dolorosa.
-Déjalo, Sakura. Esto es algo imposible de curar. Ocúpate de Kushina.
-¡Serás imbécil! –le reprochó la pelirroja, tirada en el suelo. Entornó los ojos y la cadena volvía al interior de su cuerpo- ¡Esto no se cura! ¡Me basta con dormir la mona un día entero para volver a darte guerra!
Sin embargo, Sakura seguía curando a Mikoto. Sabía que lo que había hecho era demasiado arriesgado.
Aunque hubiesen batallado las tres juntas, aquel tipo había sabido enfrentarlas, haciendo que cayeran un par de veces. Había tenido que hacer de su gran habilidad para evitar los huesos filosos que crecían del suelo para que no la clavasen, aunque no había podido evitar que las rozasen de vez en cuando, provocándoles numerosas heridas.
Y cuando habían conseguido que la batalla estuviera a su favor, aquel tipo se había descamisado y su piel pálida se había transformado en aquella negruzca con extrañas marcas negras rodeándole, obteniendo una habilidad mayor a la que se habían enfrentado y más poder, donde Mikoto y Kushina habían tenido que usar sus técnicas prohibidas y peligrosas para derrotarle.
Sakura vio como alguien recogía a Mikoto y por instinto sacó su kunai, pero cuando vio que se trataba de Itachi, lo guardó más tranquila. Aunque viéndolos con los ojos rojos del sharingan y un rostro cargado de rabia y rencor por ver a su madre en tan lamentable estado, le recordaba a Sasuke cuando estaba fuera de sí y le producía miedo.
-¿Qué has hecho, madre? –le preguntó el primogénito.
-Tranquilo. Solo he usado una técnica prohibida. Propia de lo que una hija de Madara podría hacer –dijo con una sonrisa de orgullo.
Ante la confusión pintada en el rostro del chico, Sakura concluyó con una respuesta más detallada.
-Kimimaro, el hombre que está ahí y responsable del secuestro de Sasuke-kun, quiso empalarnos, pero antes de eso, tu madre usó un genjutsu para adentrarse en su mente y creer que nos estaba matando, cuando en realidad, la técnica se estaba volviendo contra él.
-Yo también hice algo, ¿eh? Tuve que usar mi poder de Uzumaki para que se quedara quietecito –aportó la Kushina en el suelo, señalando su aportación en la lucha y que de no ser por ella no habrían ganado.
-Entonces, ya ha terminado todo, ¿verdad? ¿Y dónde está Sasuke? –mirando por los alrededores, donde no lo hallaba por ningún lado.
-Todavía no –le contestó su madre, tratando de levantarse, pero estaba demasiado agotada tras haber usado aquel genjutsu, por lo que cayó en los brazos de su hijo.
-¡Madre!
-¡Tenemos que volver a Konoha y detener a Sasuke-kun! –dijo Sakura, levantándose con dificultades. Debido a que no había usado grandes técnicas poderosas, no se encontraba en el mismo estado que las dos mujeres. Se acercó a Kushina, para cargarla.
-Vete. Olvídate de mí, Sakura. Tienes que ir cuanto antes a Konoha y parar al Teme –bostezando sonoramente.
-Pero… -mirándola y luego a la Uchiha. Ambas estaban muy mal, y como ninja médico, tenía la obligación moral de estar con ellas hasta que se recuperaran por completo.
-Yo me quedo con ellas –le dijo Itachi-. Después de todo, solo necesitan descansar –observando que su madre había cerrado los ojos, durmiendo plácidamente, como si no lo hubiera hecho en días. Lo mismo había pasado con la Uzumaki, que al mismo tiempo que su madre, se había quedado dormida a pierna suelta, como si estuviera en el sofá de su casa.
-Pero… -aunque tenía muchas ganas de marcharse, no podía dejar abandonadas a las que habían acudido a rescatarla.
-Ve, sin remordimientos. Te lo ha pedido Kushina-sama y seguro que mi madre te lo hubiera dicho, si el cansancio no hubiese podido con ella. Detén a mi hermano.
-De acuerdo. Gracias, Itachi-san.
Y Sakura saltó, saliendo del lugar e ir rápidamente hacia Konoha para detener a Sasuke, tal como le había pedido no solo la Uzumaki, sino el hermano del implicado. Ellos no habían visto cómo se encontraba Sasuke, así que era imposible que ella pudiera hacer algo para detenerlo. Naruto quizás, pero ella…
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-¡MALDITA SEAS, NARUTO! ¡DETENTE! –le decía Kotetsu, quién junto a Izumo se encontraban persiguiéndolo en medio del bosque de Konoha, saltando de rama en rama.
-¡Y UNA MIERDA! –harto de no poder darles esquinazo- ¡LA VIEJA DE MI MADRE SE HA PIRADO PARA AYUDAR A SAKURA-CHAN Y AL TEME! ¡¿Y YO ME TENGO QUE QUEDAR SENTADO?! ¡Y UNA MIERDA, DATTEBAYO! –volviendo a repetir el taco, acompañado de su muletilla tradicional.
-¡¿SERÁS INSENSATO?! ¡¿QUÉ NO VES QUE ES POR TU SEGURIDAD?! –decía ahora Izumo.
-¡JE! ¡SÉ DEFENDERME PERFECTAMENTE! ¡DATTEBAYO! –y así se lo demostró. En el aire, dio un giro de noventa grados y con su jutsu de Kage Bunshin, aparecieron varios Narutos que se arrollaron contra los dos shinobis.
Izumo y Kotetsu cayeron al suelo, y el Naruto original no podía evitar reírse traviesamente, mirando cómo sus clones los habían dejado y cómo no dejaban de maldecirlo.
Por no tener los ojos en el frente, recibió una extraña flecha, donde el aura del Kyuubi se accionó automáticamente a modo de escudo, evitando que le atravesara el pecho, pero no pudo evitar que cayera abatido encima de Kotetsu e Izumo.
Tras quejarse del daño en su trasero y con el aura del Kyuubi que había desaparecido misteriosamente, como si hubiese cumplido su función, Naruto buscó el lugar desde dónde lo habían atacado.
Pestañeó varias veces, viendo una especie de monstruo gigante morado y transparente con una ballesta igual de morada y transparente como si fuese parte de su cuerpo. Dentro de aquel monstruo había una figura, donde tuvo que entornar los ojos para poder reconocerlo.
-¡¿SASUKE?!
Una nueva flecha fue preparada por el monstruo, donde antes de ser disparada, Sasuke dijo.
-Muere, Naruto.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
¡Ya estamos cerca del final! Si todo va como tengo pensado, al fic solo le quedarían dos capítulos. En el siguiente, os lo confirmaré.
Bueno, para los despistados, os recuerdo que Sasuke está poseído, así que por eso, le dice eso y ataca a Naruto.
Sobre los captores, y subordinados de Kabuto (el Pokémon jejeje), fueron los cuatro ninjas del sonido y Kimimaro. Las técnicas que ellos han usado, son las que usan, todo lo contrario a la de Mikoto, que es inventada.
Hablando de Mikoto, ya veis que ella y Kushina se han amigado. O eso parece… Jajaja.
Ahora Sakura está de camino para detenerle, pero todavía no sabe cómo, yo sí.
Así que si todo sale como tengo pronosticado, en el siguiente lo veríamos.
He introducido varios detalles que sabemos ahora en el manga, así como a pensar qué final darle, sin cambiar la idea principal que tenía.
Os informo que últimamente ando de actualización de cuatro fics en específico. Los cuatro de distintos fandoms: Calles nocturnas (Crossover), La razón (sorato – Digimon), Muñeca eterna y maldita (sesshrin – Inuyasha) y este.
He decidido que a partir de ahora, me enfocaré en dichos fics para finalizarlos y así enfocarme en los siguientes que no estén concluidos y a punto de finalizar. En el caso de Muñeca eterna y maldita, es más bien por inspiración. Así que después de finalizar este, iré a actualizar otro sasusaku que esté a punto de finalizar, o del que me siente inspirada. Estoy también abierta a propuestas, por si hacen que me llegue la inspi.
Mientras tanto, la lista a actualizar es la siguiente:
Muñeca eterna y maldita
Calles nocturnas
La razón
Ella es mi nuera
Calles nocturnas
Cómo Muñeca eterna y maldita será actualizado en este mismo día, queda esperar dos actualizaciones, donde en la de Calles nocturnas, ya estoy con el borrador, así que paciencia, que en la primera o segunda semana de mayo, habrá actualización de Ella es mi nuera.
Y para terminar, como digo siempre, espero que os haya gustado el fic y espero que me dejéis reviews.
'Atori' - BPS - Begodramon
