SUMARY: Todos saben que Sasuke y Naruto son rivales, pero también Mikoto y Kushina cuando se trata de la chica perfecta para sus respectivos hijos.

Parejas principales: Sasuke x Sakura; Naruto x Sakura

Parejas secundarias: Fugaku x Mikoto; Minato x Kushina

Aclaraciones: Es un universo paralelo donde Itachi no se convirtió en criminal, y el clan sigue vive y coleando; tanto Minato como Kushina siguen vivos y Minato sigue siendo Kage de Konoha; Obito tampoco murió, pero por equis razón (a vuestra imaginación), Kakashi tiene su ojo.

Género: En este capítulo, Drama, Acción, Romance & TRAGEDIA

La idea surgió de: En mi búsqueda de saber si el seiyuu de Mikoto en Shippuden era el mismo que en la primera temporada, descubrí que los seiyuus de Mikoto y Kushina comparten el mismo nombre. Pensando en eso, pensé en versus y después por arte de magia surgió la idea.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto


CAPÍTULO DEDICADO A ANGIE (ANTOTIS)

¿QUÉ TE PUEDO DECIR A TI? MUCHAS PERO MUCHÍSIMAS GRACIAS POR SER SIEMPRE UNA LECTORA CONSTANTE DE TODOS LOS FICS QUE HE HECHO. EN SERIO, QUE MUCHÍSIMAS GRACIAS


ELLA ES MI NUERA

By: Atori


Episodio 10

-Muere, Naruto.

Y aquellas palabras unidas a una nueva flecha lanzada por aquel monstruo transparente, dejaron congelado al Uzumaki quién miraba como se acercaba la flecha hacia su destino sin hacer nada.

A pocos centímetros de cruzar su pecho, la flecha desapareció como por arte de magia, provocando que el acompañante de Sasuke se quedara confuso.

La presencia de Minato junto a dos de sus mejores discípulos, hizo que imaginara lo que había pasado.

-¿Estás bien, Naruto? –le preguntó Minato sin apartar los ojos del auténtico enemigo.

Fueron segundos los que le tomó a Naruto recuperar la compostura y volver a la realidad.

-¡Papá! ¿Qué está pasando, dattebayo? ¿Qué le pasa a Sasuke?

-Eso es… -comenzó a balbucear Obito, viendo al hijo más joven del líder de su clan siendo envuelto por algo que conocía muy bien.

Ignorando la confusión del hijo del Hokage, Obito miraba bastante aterrorizado lo que cubría a su congénere y al tipo extraño que estaba a su lado, que sonreía con malicia.

-Eso es Susanoo, ¿verdad, Obito? –quiso corroborar Kakashi- ¿Cómo es que Sasuke…?

-¡No tengo ni idea! –cortándolo, estando más confuso que él- ¡Ni siquiera Itachi puede invocarlo! ¡Hasta la fecha el único que ha sido capaz fue…!

-¡Uchiha Madara! ¡Quién sino! –declaraba Kabuto con un toque de orgullo como si lo hubiese parido-. Uchiha Madara fue un dios entre los suyos y entre todos los ninjas. Su único obstáculo había sido Senjuu Hashirama, pero, la superioridad de Madara-dono frente a él, es que prevaleció durante muchos años vivo y poderoso. Ahora, el alma de Madara-dono ha sido traspasada, a través de sus ojos, a uno de sus nietos. Uchiha Sasuke tomará la venganza contra la Hoja que en su día no pudo realizar Madara-dono.

Muchas cosas sin sentido decía aquel ser tan extraño, pero la más alarmante era la última. Y a juzgar por los ojos inexpresivos del joven Uchiha, estaba claro que no era un farol el que llevase los ojos de su abuelo y que estuviera más que dispuesto a ejecutar una venganza en la que Sasuke no tenía nada que ver.

Frustrado de que le hubiesen lavado el cerebro, Naruto se adelantó a su maestro y a su padre, queriendo hacer entrar en razón a su rival.

-¡Sasuke! ¡¿De qué está hablando ese loco, dattebayo?! ¡¿En serio quieres vengarte de la Hoja?! ¡¿Es que no te importa la vida de tu familia y de tus amigos o qué?! ¡RESPONDE! –gritando más encolerizado.

-Es inútil que le hables, Naruto-kun. Sasuke-kun está bajo mi control. Solo hará lo que yo le diga –añadía divertido y regocijándose.

-En ese caso, tendremos que obligarte a que lo devuelvas a la normalidad –sentenció Minato con su kunai en la mano, contando con la ayuda de sus dos discípulos y de Kotetsu e Izumo, quiénes se habían unido a la lucha y que como él, tenían las armas en mano.

-Intentadlo, si podéis –invitándolos a que lo atraparan, situándose detrás de Sasuke.

Minato soltó una mueca de irritación viendo lo cobarde que era al usar al joven Sasuke como escudo. Lo peor de todo, es que primero tendría que encargarse del Uchiha, donde le habían reseteado el cerebro.

Sin embargo, tanto el equipo de Minato como Kabuto se llevaron una sorpresa al ver como Sasuke había pasado del ataque frontal del equipo del Hokage, para centrarse exclusivamente en Naruto. Desde el suelo, Naruto observó cómo Sasuke había vuelto a activar a aquel monstruo llamado Susanoo y se preparaba para disparar una nueva flecha contra él.

-¡Naruto! –gritó su padre.

Atontado por ver cómo su mejor amigo trataba de matarle fuera como fuera, provocó que la pena lo invadiera. Incluso podía entender porqué quería atacarlo. Ellos eran rivales, pero una rivalidad tan fuerte, desde, quizás, antes de que sus madres nacieran. Ese hilo que los empujaba a pelearse generación tras generación solo podía tener su fin cuando uno de los dos muriera. Y por el bien de todos, él iba a sacrificarse.

-¡NARUTO! –fue lo único que salió de la boca de un Minato angustiado.

Una masa de humo se produjo en el lugar a causa del impacto, con unos impresionados Kakashi y Obito observándolo.

-Vaya, vaya, menuda sorpresa –tras de ellos, Kabuto no dejaba de divertirse por lo que el descendiente de Madara había provocado-. Así que la venganza tira fuerte y Sasuke fue tras el sujeto más próximo a Hashirama.

-¡Maldito! –perjuró Obito, deseando matarlo.

Sin embargo, un temblor bastante fuerte hizo que cambiara de idea. Luego el fuerte rugido de un animal salvaje, hizo que sintiera el mismo miedo que su compañero Kakashi e incluso del propio Minato. Kotetsu e Izumo, enmudecidos, retrocedían ante la bestia naranja que había aparecido. El zorro de nueve colas. El Kyuubi había aparecido ante el rechazo a la vida de su portador.

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Kushina despertó abruptamente al sentir un chakra muy poderoso y demasiado familiar para su persona.

Sentándose con la mirada puesta en el horizonte, atrajo la atención de Itachi que seguía ocupándose de velar el sueño de su madre.

-¿Ocurre algo, Kushina-sama?

-El Kyuubi –declaró seria y preocupada-. Naruto ha dejado que el Kyuubi controle su cuerpo y ahora anda suelto.

-¡¿Cómo?! –esa fue una de las pocas veces en las que Itachi mostraba sorpresa y hasta miedo.

Tomando una decisión y pese al cansancio y las heridas que tenía, Kushina se levantó dispuesta a ir a salvar a su hijo.

-Oye, sé que tu madre necesita descansar y hemos tenido nuestras diferencias. Pero todavía estoy muy malherida y tengo que ir para ayudar a Naruto. Necesito que me escoltes. Solo yo, que he tenido al Kyuubi en mi interior, puedo hacer algo para detenerlo y que Naruto entre en razón.

Como leal ninja de la Hoja, donde su deber era proteger al Hokage y a su familia, Itachi no necesitó que le dijeran más para cumplir con la orden. Así que se levantó, y acomodó a su madre a su espalda.

-¡Bien! –sonriendo agradecida. luego le dio una patada pequeña al perro de Kakashi que se había quedado dormido. Espabilándole, le ordenó que se marcharían y que él, forzosamente, tendría que ir con ellos.

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Con la aparición del Kyuubi, la batalla entre Naruto y Sasuke se convirtió en una de proporciones gigantescas, donde ningún jounin podría intervenir para intentar detenerlos.

Ambos estaban siendo controlados por la respectiva bestia que controlaba su cerebro y su cuerpo.

Ambos no pensaban en el lugar que los rodeaban, solo en la de querer destruirse mutuamente, que sin quererlo, habían llegado hasta Konoha.

Minato y su equipo no podían hacer nada para impedirlo, ya que Kabuto se interponía cada vez que intentaban ir tras ellos. No les daba la posibilidad de llevar la batalla entre el Uchiha y el Uzumaki a otro lado. Y eso era desesperante.

Para Kabuto, aquella oportunidad no podía ser más que redonda. Ese día cumpliría con su ansiada venganza.

En su estado de locura, a veces proclamaba el nombre de Madara para que viera lo que él, su primer y único discípulo, había hecho en su nombre.

Algo que molestaba a Obito Uchiha por ensuciar a uno de sus ancestros. Especialmente cuando ese alguien era el padre de la esposa del líder de su clan.

Sin embargo, quién salía peor parado de esa situación sería el propio nieto del finado, clamado por aquel loco psicópata.

Sasuke estaba siendo controlado, de manera que si regresaba a la normalidad, ya se podría imaginar el sentimiento de culpa que lo embargaría de por vida. Y si alguna tragedia llegase a suceder, entonces, Sasuke jamás se lo perdonaría. Ya podía imaginar cómo, incluso, la gente de la villa, lo miraría como un monstruo y con cierto temor, murmurando delante de sus narices por haber matado a gente inocente.

Y junto a él, caería la familia de su líder en desprestigio, donde ni su maestro, por muy Hokage que fuera, podría pararlo.

Tenía que impedirlo como fuese. Contaba con el apoyo de su mejor amigo/rival Kakashi para esa misión, pero el maldito de Kabuto no les dejaba pasar.

No importaba las técnicas que usase su maestro para distraerlo, que aquel tipo mutante, se las arreglaba para hacer una copia y luchar contra ellos cuando querían seguir adelante.

En Konoha, la presencia de un zorro gigantesco y un extraño ser transparente de aspecto aterrador, era algo que había movilizado a la gente de la villa. A falta del Hokage, se encontraban los anbus evacuando a todos los civiles rápidamente.

Los jounins por su parte, se mantenían preparados para atacar si algo ponía en peligro las vidas de sus ciudadanos o de sus casas.

Pero el ver que los combatientes eran ni más ni menos que el Kyuubi y Sasuke con un poder superior al del Hokage, el miedo les invadía de tal forma que, como cobardes, deseaban huir del lugar. Otros, preguntaban desesperados dónde estaba el Hokage para protegerlos.

Algunos, lo más veteranos, no podían apartar de sus mentes lo que había sucedido hace quince años, donde la pelea se había desatado entre sus dos madres.

Sin embargo, estaba claro que no había punto de comparación entre la pelea de Kushina y Mikoto con Naruto y Sasuke.

Los Uchihas por su parte, se encontraban con los ojos agrandados sin poder creerse lo que estaban viendo, siendo Fugaku el más sorprendido de todos. Ellos como Uchihas, sabían lo que era el Susanoo y lo que su poder implicaba. Una técnica que hasta la fecha, solo Uchiha Madara había podido usar a voluntad. Lo más increíble de todo, es que se trataba de un Susanoo perfecto y gigantesco, no una simple armadura de esqueleto sin figura en específico. Aquel Susanoo tenía el aspecto de un samurai aterrador y que Sasuke lo usaba sin ningún esfuerzo.

Fugaku veía como su hijo peleaba contra el Kyuubi, o lo que era lo mismo, el hijo del Hokage que había dejado que la bestia de nueve colas controlara su alma. El Kyuubi se dedicaba a destruir sin que nadie poderoso pudiera detenerlo.

Pero…

Su hijo…

¿Cómo había podido invocar a Susanoo?

¿De dónde había sacado de pronto semejante poder?

¿Y por qué peleaba ciegamente contra el Kyuubi sin preocuparse de lo que pudiera pasar a los que le rodeaba?

Y…

O estaba viendo visiones, o su hijo tenía…

¡¿El Rinnengan?!

¡¿Qué demonios había pasado?!

¿Acaso la persona que lo había secuestrado le había hecho algún tipo de experimento?

De ser así, jamás se lo perdonaría.

Con esa determinación, se enfocó en sus congéneres Uchihas para animarlos a intervenir en la lucha, aunque las posibilidades de salir ilesos fuesen nulas.

Por su hijo, haría lo que fuera.

Si no estaba el Hokage, ellos tendrían que hacer algo con el otro combatiente implicado.

.

Las sacudidas que sentía Sakura a medida que se iba acercando a Konoha eran tan brutales como su puño al chocar contra el duro suelo.

Ya cuando había visto a un zorro naranja gigantesco y aterrador y a una figura transparente, el miedo la había invadido, que se había detenido, quedándose paralizada del terror.

Pero al ver que se trataban de Sasuke y Naruto peleando, la culpa acudió a ella.

Si hubiera podido hacer algo más para salvar a Sasuke.

Si ella no se hubiera dejado atrapar.

Si ella no fuese tan débil.

Si no se hubiese convertido en novia de Sai.

Si no hubiera jugado a dos bandas con las dos madres.

Si hubiera sido más sincera con sus sentimientos.

Con lágrimas en los ojos, así empezaba a ver el camino, quién no tardó en restregarlos.

Sin embargo, continuó rompiéndose la cabeza ante lo que había pasado.

Su secuestro.

Las heridas graves que habían sufrido Mikoto y Kushina.

El lavado de cerebro de Sasuke.

El que Naruto dejara que el Kyuubi se apoderara de su cuerpo.

¡Todo!

¡Todo era por su culpa!

Al llegar a los muros que separaban la aldea del bosque, agitada por la carrera, abrió los ojos aterrada ante el espectáculo dantesco que veía.

Konoha estaba completamente destruida.

Naruto y Sasuke seguían combatiendo, donde podía apreciar los daños físicos y bastante graves que se habían infligido mutuamente.

La batalla había durado tanto, que había dejado fuera de combate a todos los jounins. Muchos, tirados en el suelo, se quejaban de dolor y pedían ayuda desesperadamente. Otros… estaban muertos.

Con lágrimas en los ojos, veía cómo hasta mujeres y niños habían perdido la vida.

Sakura cayó de rodilla.

Todo por su culpa…

Desequilibrada, Sakura comenzó a torturarse mentalmente con la culpa asaltándola y con una resolución en común.

Si no existiera…

Si no hubiera nacido…

.

Kotetsu e Izumo habían caído en el combate contra Kabuto. Ellos no podían dar más de sí. Su contrincante estaba a un nivel demasiado alto. Si hasta el Yondaime tenía problemas para detenerlo, ¿cómo esperaba que ellos durasen lo mismo que sus alumnos Kakashi y Obito?

Maestro y discípulos continuaban con aquel versus, donde Kabuto seguía sin dejarles avanzar.

-Jujuju –reía macabramente-. Konoha por fin ha llegado a su fin. ¡LO HAS VISTO, MADARA-DONO! –su locura seguía sin tener fin- ¡HE PODIDO REALIZAR TU SUEÑO! ¡KONOHA ES NUESTRA!

Y de repente, Kabuto quedó inmovilizado. No pudo saber porqué, ya que, misteriosamente, el espacio que veía ya no era el de las afueras de Konoha con sus verdes campos. Ni siquiera visualizaba a sus rivales.

Todo lo contrario, estaba en un espacio tétrico donde el cielo era rojo y él mismo era blanco. Se encontraba solo, sin nadie a su alrededor.

¡Una ilusión!

Dedujo.

¿Sería a causa de aquel Uchiha contra el que peleaba?

¡Imposible!

¡Ese Uchiha no tenía semejante chakra para meterlo en una ilusión tan poderosa como aquella!

Trató de liberarse, pero se asombró al ver que se encontraba en una cruz con sus manos y pies atadas a ella. Luego vio al nieto primogénito de su venerado Madara, donde en cada mano tenía una espada que no tardó en clavársela.

Ante eso, Kabuto soltó un grito desgarrador.

En el espacio real, Kushina dejó de inmovilizar a Kabuto viendo cómo había caído bajo la técnica de Itachi, donde ya no sería un peligro para su marido y los demás. Para sí mismo, tuvo que reconocer forzosamente, que resultaba una técnica efectiva y exitosa. En momentos como ese, agradecía de que estuviera de su lado.

-Gracias, Kushina, Itachi –agradecía Minato la ayuda de su esposa y del hijo del líder del clan Uchiha. Al ver a Mikoto tras la espalda de Itachi e inconsciente, no tardó en preguntar por ella- ¿Qué le ha pasado a Mikoto?

Obito fue el primero en acercarse a los dos Uchihas, preocupado por la mujer de su líder.

-Usó una técnica prohibida de alto nivel. Solo está cansada –explicó Kushina brevemente-. Estoy convencida de que no tardará en despertar y ayudarnos en la causa –viendo el horizonte, donde la pelea del Kyuubi y Sasuke no paraba de causar estragos- Lo más importante ahora es hacer que Naruto vuelva a la normalidad –luego se enfocó en Itachi con una sonrisa segura y llena de confianza-. Te encargo a Mikoto y a ti detener a Sasuke.

Itachi asintió sin ninguna vacilación.

-Obito, Kakashi, quedaos cuidando de Izumo y Kotetsu –ordenó el Hokage.

Los dos obedecieron, pero los dos chuunin alegaron que no era necesario, que fueran ellos también a ayudar a la gente de la Hoja.

-¿Estáis seguros? –preguntaba Minato preocupado.

-No se preocupe, Hokage-sama. Además, así vigilamos si Kabuto logra deshacerse de la técnica –le dijo Izumo, señalándolo, donde ahora se había quedado quieto y con una mirada perdida, como si le hubieran arrebatado el alma.

-Cuento con vosotros –y se fue en dirección a Konoha, seguido de su mujer, Kakashi y los Uchihas.

Durante el trayecto, Itachi se mostraba bastante rezagado.

Haber usado el Tsukiyomi había sido una temeridad, pero ver a lo lejos lo que Kabuto había hecho con su adorado hermano pequeño, era algo donde la tortura no iba a ser suficiente para desquitarse con él.

-Itachi… -escuchó la voz débil de su madre- Déjame… Puedo ir sola… Sin ayuda…

-¿Estás segura, madre?

-Tú también estás cansado… -repuso ella con una pequeña sonrisa a sabiendas lo que implicaba usar el Tsukiyomi-. Tranquilo, ya me encuentro algo mejor. No puedo dejar que Kushina me gane –viendo como ella, a pesar del cansancio, se mantenía de pie gracias a la fuerza de voluntad de querer ayudar a su hijo. No iba a dejar que pensara que ella no quería al suyo y prefería ser cargada como una princesa y aún por encima, por su propio hijo.

Como hija de Uchiha Madara eso sería una humillación para su padre.

Itachi se paró en la rama más cercana para obedecer, muy a su pesar, las ordenes de su madre, dejándola en el suelo con el mayor de los cuidados.

Luego, continuaron el camino del Hokage y los demás, esperando no llegar demasiado tarde.

Kushina al verla, sonrió tranquila.

.

A punto de llegar a las murallas, Kushina que iba delante junto a Minato vio a Sakura de rodillas y aunque le daba la espalda, tenía un estado muy lamentable.

-¡Sakura-chan! –llamándola y apurando algo más el paso.

Al llegar a su lado, se enfocó primero en ella, preguntándole qué le había pasado. Fue una mirada de reojo, para quedarse atónita.

Cuando el resto llegó, la visión que tenían delante, superaba con creces todas sus expectativas.

Konoha estaba totalmente destruida.

Habían muchísimos heridos.

Demasiados.

Y muchos muertos…

El horror que sintieron Mikoto e Itachi era el de imaginarse la reacción del joven Sasuke si supiera lo que había provocado.

Lo mismo sentían Minato y Kushina, donde la pelirroja no dejaba de maldecir a la serpiente mutante, culpable de que su hijo perdiera el juicio.

Sin embargo…

¡No había tiempo para maldecir!

Ya se encargaría de hacérselo pagar, porque no iba a estar contenta en que fuera torturado mediante una ilusión.

Pero…

¡Ya se encargaría de él más tarde!

¡Lo primero era detener a Naruto!

Por tercera vez en ese día, hizo uso de una de las técnicas secretas de los Uzumaki, y de su cuerpo salieron cadenas que se dirigieron hacia el Kyuubi, logrando inmovilizarlo.

Ahora tocaba frenar al joven Uchiha, pero de eso tendría que encargarse Mikoto y su hijo o incluso Minato.

Esperaba que ellos se pusieran en marcha cuanto antes, como había hecho ella, sin embargo, se sorprendió al verlos sin saber qué hacer.

-¡¿QUÉ OS PASA?! ¡¿QUERÉIS HACER ALGO?!

¿Cómo hacer algo cuando pensaban en las represalias que tendrían Sasuke y Naruto si supieran lo que habían provocado?

Tenían esa preocupación e inquietud que los había dejado paralizados.

El Kyuubi, molesto por la intervención de la pelirroja, miraba como eso era una gran ventaja para su rival que no iba a desperdiciar aquella oportunidad.

-¡MIERDA! ¡¿HACED ALGO DE UNA VEZ?!

Gritó Kushina viendo cómo si no dejase libre al Kyuubi, éste recibiría el impacto de la flecha que el Susanoo de Sasuke había vuelto a preparar. A través de su sentido Uzumaki, Kushina podía sentir cómo aquella flecha estaba cargada con tanto chakra que mataría al Kyuubi, y en consecuencia, a Naruto.

-¡NO LO HAGAS! –gritó Kushina desesperada.

Pero la flecha salió disparada de la gran ballesta.

Atónitos se quedaron todos al ver cómo la flecha había alcanzado el objetivo.

Un objetivo que no había sido el Kyuubi.

Culpable por todo lo que había sucedido, y ante el grito de la pelirroja, Sakura no había vacilado en saltar y ponerse entre Sasuke y Naruto, recibiendo ella aquella flecha, muriendo a manos de la persona que tanto amaba.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Y antes de que me matéis a mí, escribo rápido estas notas para anunciar que el próximo capítulo será el último.

También os pido que me dejéis celebrar este día tan especial para mí donde cumplo doce años en la página. Por eso hice tantas actualizaciones y publicaciones, para agradeceros el apoyo que me habéis brindado durante estos años. Sin vosotros, no llegaría a ser lo que soy.

Así que os doy las gracias y escapo corriendo, porque quiero llegar, como mínimo, al año que viene.

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-FICS ACTUALIZADOS/PUBLICADOS HOY 06/12/15-

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'Atori' – BPS - Begodramon