Era increíble como podía sentir tanta tristeza con la muerte de alguien que había sido una enemiga, pero no podía evitar sentirse triste y muy apenada por no haber podido ayudar a una persona que lo había dado todo por amor, aun sin ser correspondida, y ahí estaba sintiéndose terrible por Alanis. Cuando miro a Marina y Presea se dio cuenta que no era la única con ese sentimiento, las tres se miraron y asintieron, no podían perder tiempo, la información que ahora tenían era posiblemente la clave para acabar con el enemigo.
Y cuando estaban por salir la puerta se abrió de golpe, dejando entrar a Ráfaga y el príncipe, quienes se sorprendieron de verlas ahí y llorando.
-Pero que paso? Se detecto una energía muy poderosa y vinimos lo más rápido que pudimos- Pregunto el comandante de la guardia sorprendido por la escena.
-Anais, estás bien?- se acerco el príncipe a la guerrera, sin entender que sucedía.
-Yo lo siento, es que fue tan triste no poder hacer nada- Alcanzo a decir ella entre sollozos mientras él la abrazaba sin importarle que estuvieran los demás, por lo que Marina tuvo que terminar de explicar lo que había sucedido con la que fuera una de las mejores hechiceras de Céfiro.
-Y ahora tenemos por fin la ubicación de Deboner- finalizo la chica, quien empezaba a recuperarse de la impresión, - Tenemos que encontrar a Lucy cuanto antes.
-No estarán pensando en ir ahí o si?- exclamaron Rafaga y Paris.
-Es la única opción- afirmo Anais quien se había recuperado de la impresión.
-Es una locura, no pueden ir tras ella, es demasiado poderosa- Reclamo el príncipe
Marina miro a su amiga, y pudo ver lo duro que le resultaría despedirse del chico, sabiendo que tal vez no volverían, o que si vencían era muy probable que fueran enviadas de regreso a su mundo, por lo que decidió darles unos momentos, aunque la sutileza no era lo suyo.
-Ehm, Rafaga, Presea necesitamos, es decir yo necesito encontrar a Lucy, tal vez podrían ayudarme, es decir no es necesario que vayamos todos, Anais por que no esperas aquí y yo te veo en la entrada- Dijo la guerrera atropelladamente mientras le guiñaba un ojo y jalaba a los dos cefirianos, Dejando a un sorprendido príncipe y a una acalorada Anais.
-Vaya, no puedo negar que estoy agradecido con ella, pero creo que la discreción no es lo suyo. Comento él divertido.
-Supongo que en este punto ya no importa mucho, cierto?
-Anais, no quiero que vayas, espera! se lo que dirás, y lo entiendo, y lo único que quisiera es tener algún poder especial para ser de más ayuda, en lugar de quedarme aquí- su discurso fue interrumpido por el dedo de la guerrera en sus labios
-Tienes un poder especial Paris, tal vez el más especial de todos… haces que las personas crean en si mismas, y ahora más que nunca las personas de Céfiro necesitan eso, yo necesito eso.
El chico que rara vez se quedaba sin algo que decir estaba sin palabras, así que solo pudo hacer una cosa, beso con ternura a la joven que tenía en frente, lleno de una emoción, y fue correspondido.
Fue un beso lleno de sentimientos que ni ellos podían entender, sabiendo que podía ser una despedida, que tal vez nunca volverían a estar juntos, sin embargo el se negaba a aceptarlo, no podía creer que la perdería.
Cuando se separaron ella tomo el comunicador y se lo ofreció
-No! fue la respuesta cortante de Paris
-Pero y si se pierde durante la batalla, o si yo… y no supo como terminar la frase, no sabía que quería decir.
Y entonces por primera vez desde que lo conocía lo vio enfadado, realmente enojado
-Te prohibo que pienses así me entiendes- Le dijo sujetándola con fuerza de los brazos- No permitiré que te marches de aquí pensando lo peor, esperando lo peor, si pretendes ir a enfrentar a Deboner será llena de esperanza, segura de que la derrotarán, así que no me despediré de ti.
Ella estaba sorprendida, nunca lo había visto así, su expresión era dura, y enfadada y entonces hizo algo inesperado, la atrajo hacia él y la beso, con mayor intensidad que antes, ella ante la sorpresa primero por su enfado y luego por su reacción solo pudo dejarlo hacer.
Y sintiendo su aceptación Paris soltó sus brazos y la sujeto de la cintura con tanta fuerza que la levanto del piso, haciendo que ella se sujetará con fuerza de sus hombros, y logrando intensificar aún más el beso, las sensaciones eran increíbles y cuando separo su rostro del de ella, sólo lo suficiente para ver sus ojos ya no vio duda, ni tristeza.
-Si que logras que las personas crean en ellas mismas- dijo ella cerrando los ojos y llevando su nariz a su hombro.
El sonrió, dejándola suavemente en el piso de nuevo.
-Estás segura? por que no me molestaría seguir intentando- Dijo en un tono coqueto el príncipe, un tono que sospechó solo podría usar con ella de ahora en adelante.
-Lamento interrumpir- La voz de la armera los sorprendió, no sabían desde cuando había llegado, se separaron de golpe y Anais adquirió un tono escarlata. Pero Presea decidió hablar como si no hubiera visto nada:
-Lucy y Marina van rumbo a la entrada, creo que te esperarán allá.
La guerrera del viento solo asintió una vez, ya no había duda en sus ojos, se giro a ver al príncipe, guardo el comunicador, él asintió, entendiendo en ese gesto la promesa de no rendirse, de creer en ella como había aprendido.
-Espero que no tengas que animar a nadie más así por hoy- le dijo en tono divertido a modo de advertencia- Debo irme- y sin esperar una respuesta, sin voltear a verlo una vez más, corrió a reunirse con sus amigas.
Presea a pesar de sentirse terrible por haber interrumpido ese momento, se alegro de estar ahí para escuchar el susurro del príncipe:
-Hasta pronto…
