Dato importante: El capítulo se divide en dos partes: NarutoxFemale!Sasuke y SasukexFemale!Naruto. Así que no shonen-ai por aquí. Pensaba escribir en algún momento sobre el cumpleaños de Naruto con Female!SasukexFemale!Naruto y SasukexNaruto como tercera parte, pero no creo que eso vaya a pasar, por lo que de todos modos pongo esto aquí para compartirlo al menos.

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.·:·.✧Sasuke's Birthday✧.·:·.

°º¤ Si Sasuke fuese mujer...

Aquel día comenzaba como de costumbre: con ella levantándose antes que la persona con la cual compartía la cama -y la casa, desde hacía un tiempo-, lo hiciera. Como cada mañana se alistó en un santiamén, no perdiendo más tiempo del necesario para poder comenzar a encargarse del desayuno lo antes posible. No es que realmente la cocina fuera una de sus pasiones, sin embargo, existía un extraño encanto en poder realizar platillos que provocasen que Naruto pusiera aquella tonta sonrisa feliz, que en secreto a ella tanto le gustaba observar.

Así pues, cuando el rubio finalmente despertó y se dignó a bajar, la mesa se encontraba ya puesta con un espléndido desayuno esperando.

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– ¡Buenos días, Sasuke-chan!

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Sasuke únicamente pudo revirar los ojos ante tan enérgico saludo, estando realmente ya resignada a que los tiempos de tranquilidad se habían acabado en su hogar. No que realmente se quejara de ello.

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– No tienes por qué ser tan escandaloso en las mañanas.

– No soy escandaloso, es que tú tienes mal humor.

– Hmpf.

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Sí, aquella sin duda alguna era una feliz típica mañana en la casa Uchiha. O al menos lo habría sido de no ser porque cuando la morena entró en el comedor llevando dos vasos en sus manos, pudo entonces ver a Naruto, dándose cuenta de que había dejado de lado el pijama y traía puesto el tipo de ropa que usaba diariamente, con todo y el protector de la aldea perfectamente colocado en su frente. Eso no habría sido problema alguno, de no ser porque hasta donde la ojinegro podía recordar, ninguno de los dos tenía misiones programadas para ese día; guardó silencio al respecto y prefirió por el momento continuar con la rutina normal, pensando en que la apariencia del rubio, aunque inusual, tampoco se trataba de algo por lo cual preocuparse.

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– Ne, todo se ve delicioso como siempre –exclamó con entusiasmo, chocando ambas manos– ¡Itadakimasu!

– Procura comer despacio, dobe.

– A veces eres súper aburrida, Sasuke-chan.

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Uchiha únicamente reviró los ojos, tomando un par de palillos y procediendo entonces a degustar su propio desayuno.

Así el tiempo comenzó a transcurrir tan agradablemente como siempre; la armonía se respiraba en el ambiente y la plática ligera que mantenían únicamente contribuía a que esa mañana fuese pacífica, por lo que fue una enorme sorpresa cuando un sencillo comentario por parte de la chica cambió totalmente todo.

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– Cuando terminemos podemos ir al entrenar un poco, hay algunas técnicas que quiero practicar contigo.

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La pelinegra observó entonces como Naruto se enderezaba al instante en el asiento, desviando la mirada hacia un lado antes de dirigir nuevamente sus ojos hacia ella, con aquella sonrisa tensa que le conocía tan bien y que sabía que era totalmente fingida.

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– Hoy tengo que ir a hacer algunos encargos para baa-chan, así que no puedo acompañarte ¡Pero podemos ir mañana!

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Uchiha entrecerró los ojos de manera analítica, preguntándose si Naruto consideraba que ella era lo suficientemente idiota como para dejarse engañar por tan deplorable actuación. Y simplemente porque quería ver hasta dónde llegaba Uzumaki con todo eso, Sasuke aceptó su mediocre explicación y el desayuno volvió entonces a continuar con normalidad.

Una vez que terminaron y como cada día, el blondo procedió entonces a encargarse de los platos sucios; si algo había que destacar del ojiazul, era que a pesar de que su departamento siempre se hubo hallado desordenado, aun así estaba acostumbrado a hacer tareas del hogar, por lo cual la morena no había tenido nunca que pelear con él para que le ayudase en la limpieza de la casa, algo que realmente agradecía silenciosamente.

Con un beso de despedida y una sonrisa Naruto se fue, mientras Sasuke le observaba desde el umbral de la puerta principal de la casa. Ni bien se perdió la silueta del rubio cuando Uchiha se apresuró a entrar, moviéndose a una velocidad digna de sus incontables horas de entrenamiento ninja, cambiándose de ropa en tiempo record para salir de la casa por la ventana de la habitación que compartía con el otro, amarrándose en la frente la banda de Konoha mientras daba un salto hacia el edificio más cercano. Poco le costó dar con Naruto, quien despreocupadamente corría por las calles sin ser consciente que Sasuke había comenzado a seguirle con absoluto sigilo, a una distancia prudente, pues aunque el rubio fuese descuidado, aun así tenía la suficiente capacidad para darse cuenta de que ella se encontraba acechándolo si la ojinegro se descuidaba demasiado.

A final Uzumaki se encaminó hacia una casa que Sasuke conocía bastante bien, pues era la casa donde vivía Sakura. Cuando Naruto tocó y subsecuentemente la chica de ojos verdes salió, saludándolo y cerrando la puerta tras de sí, la morena tuvo que tomarse unos segundos para pensar. Tal vez su novio se encontraba diciendo la verdad, pues Sakura siendo alumna de Tsunade pudiera tener que ver con esos "encargos" de los cuales el rubio comentó.

Como Uchiha no tenía intención alguna de quedarse con la duda, se puso entonces en marcha hacia la torre de la Hokage.

Menos de veinte minutos después de haber ido con la Godaime, Sasuke se encontraba ya de regreso en los techos de Konoha. Claro, como no podría ser de otra manera, al final había resultado que tenía razón y desde luego, el rubio número uno en sorprender a las personas le había mentido con absoluto descaro. Así pues, Uchiha retomó su tarea inicial y fue en busca del ojiazul. Volverlo a encontrar tampoco suponía un problema, ya que desde hacía un tiempo Naruto llevaba un sello que le permitía localizarlo... no es que ella fuese una controladora, pero teniendo en cuenta que el blondo siempre estaba propenso a meterse en líos serios, lo mejor era tomar medidas de precaución.

Cuando Sasuke finalmente halló a Naruto, este se encontraba caminando con Sakura en una de las tantas calles de la aldea; pero no pasó mucho para que ellos se despidieran y entonces Uzumaki emprendió rumbo hacia otro lado, pero a medida que daba vueltas y cruzaba calles, la morena tuvo la impresión de que le parecía familiar la ruta que estaba tomando, notando que efectivamente el otro se dirigía a la floristería Yamanaka.

De ese modo transcurrió un interesante día para la heredera Uchiha, pues durante horas observó como Naruto además de ir a buscar a Ino, también iba con otras chicas que ella ni siquiera conocía, terminando por ir con Hinata, algo que definitivamente no le había sentado nada bien, ya que desde que eran niñas, Sasuke guardaba especial desagrado por la chica Hyuuga.

Finalmente todo aquel circo terminó cuando Naruto tomo rumbo hacia su hogar, haciendo que la pelinegra se diera cuenta de que todo el día se le había ido en plan de vigilancia, así que para disimular sus propias actividades, emprendió marcha a uno de sus restaurantes favoritos, pidiendo un par de platillos para llevar. Cuando llegó, se encontró con que el rubio ya había comenzado a cocinar, cosa que dejó de hacer en el momento en el que la ojinegro le mostró que no existía necesidad de continuar, al menos por ese momento, ya que no podía desperdiciarse lo que el pelirrubio había comenzado.

Sí, aquella incluso podría hacer sido una comida tranquila de cualquier día normal, de no ser porque, mientras comía, Sasuke sentía el inmenso deseo de patear al otro por haber tenido la desfachatez de mentirle. Naturalmente se contuvo perfectamente y guardó la compostura.

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– Tuve que atender un asunto en la Torre de la Hokage –comenzó, con un tono de voz calmado y casual– Le pregunté a la Godaime acerca de tus encargos para saber cuánto ibas a tardar en volver, pero me dijo que no te había dado ninguno... ¿Por qué la mentira, usuratonkachi?

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Pudiera ser que no estuviera gritando, pero sus palabras habían sido certeras y letales.

Naruto se quedó boquiabierto unos segundos aunque finalmente colocó una expresión de completa resignación, bajando los palillos que llevaba en mano, dejándolos sobre la mesa junto con el tazón del cual estaba comiendo.

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– Supongo que no tiene caso –dijo finalmente, soltando un hondo suspiro– De todas formas fracasé en mi mision'ttebayo.

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Definitivamente esa no era la reacción que Sasuke estaba esperando. Desde luego, la morena no pensaba, ni por un sólo instante que Naruto pudiese estar haciendo algo malo, incluso a pesar de la cantidad excesiva de chicas con la cuales lo vio aquel día. Lo que en realidad la tenía malhumorada era el hecho de que no le gustaba que le mintieran, especialmente el rubio, a quien ella había considerado siempre como la persona más honesta que conocía y esa era una de las cosas que le habían hecho enamorarse de él, porque entre tantas mentiras que habían rodeado su vida, Naruto siempre prevalecía como la única verdad en la que podía confiar.

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– Tu cumpleaños es en unas semanas y no sé qué regalarte.

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Aquella simple frase provocó la chica abriese bien los ojos de la sorpresa.

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– Así que fui a pedirle ayuda a las chicas que conozco, pero ninguna pudo ayudarme ¡Todas tenían ideas tan bobas! Querían que te diera ropa, dulces, joyas y otras tonterías, dattebayo.

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Frustrado, el rubio se cruzó de brazos, con una expresión despectiva en el rostro.

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– Yo sé que odias todas esas cosas. Tenten fue la única que me dijo que podría darte una espada nueva, pero es casi imposible encontrar una espada mejor que la que ya tienes... y de verdad quería que este año tu cumpleaños fuera diferente.

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De todas las excusas o explicaciones que esperó escuchar, definitivamente lo que acababa de decir el rubio nunca pasó por su mente. Sasuke entonces tuvo que llevarse una mano a la boca, para esconder la inevitable sonrisa que apareció en sus labios, pues aunque Naruto y ella tenían muy en claro sus sentimientos mutuos, aun así a la morena todavía le costaba poder expresarse libremente incluso aunque sólo fuera en presencia de su novio.

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– U... usuratonkachi –exclamó finalmente, colocando una expresión dura que claramente estaba fingiendo– Si querías regalarme algo que me gustara, debiste venir a preguntarme a mí, no andar por allí poniéndote en ridículo frente a no sé cuántas personas. Aunque quizás pido mucho, ya que tú siempre te pones en vergüenza sin importar el motivo.

– ¡Oe! –exclamó al instante, alzando un puño– ¡Tampoco te pases, bruja! ¡Eso me pasa por preocuparme por una infeliz desagradecida como tú!

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Sasuke parpadeó asombrada unos momentos. Y a pesar de todo, no pudo evitar comenzar a reír, sintiéndose realmente alegre.

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– ¿Y ahora de qué te ríes, Sasuke-teme? –cuestionó con recelo–.

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La chica negó suavemente con la cabeza, controlando su propia risa, recuperando rápidamente la compostura.

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– No es nada, dobe, pero ya sé qué es lo que quiero que me regales.

– ¿Y quién dijo que te voy a regalar algo después de esto?

– Lo harás porque yo lo digo –respondió con sencillez, mostrando una sonrisa altanera–.

– ¡Tch! Te lo tienes muy creído.

– Deja de lloriquear y guarda silencio, porque esto es importante.

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La ojinegro adoptó una postura tan solemne que Naruto no pudo hacer otra cosa más que seguir su ejemplo. Con total seriedad la chica se inclinó hacia adelante, como si lo que fuese a decir se tratara de un secreto, provocando que el rubio también se acercara más por sobre la mesa.

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– Lo que quiero para mi cumpleaños... –comenzó ella con deliberada lentitud–... es que no cambies.

– ¿Are? –fue todo lo que pudo exclamar–.

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El rubio la miró fijamente por unos segundos, como si hubiese escuchado mal o estuviese esperando a que Sasuke dijera algo más, pero al ver que nada sucedía, se retrajo hasta recargar su espalda contra el respaldo de la silla, cruzándose nuevamente de brazos.

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– Hmn ¿Te estás burlando otra vez de mí, Sasuke-chan? –cuestionó francamente, inclinando la cabeza hacia un lado– ¿Qué no cambie'ttebayo? ¿Por qué iba a cambiar en primer lugar?

– ¿Ves? A eso me refiero –dijo, haciendo a un lado uno de los mechones de cabello negro que estaba sobre su hombro– No dejes de ser el dobe que eres.

– Mira que eres detestable.

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Pero en lugar de responder algo mordaz, Sasuke simplemente sonrió, colocando sus codos sobre la mesa, entrelazando los dedos de sus manos y procediendo entonces a recargar el mentón sobre ellos.

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– No estoy bromeando –aclaró con un tono suave– Me gustas tal y como eres, así que no cambies, Naruto.

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Por toda respuesta Uzumaki no pudo hacer más que quedar mudo unos momentos, antes de que la implicación de las palabras de la morena le llegase completamente, haciendo que se sonrojara y desviara bruscamente la mirada hacia un lado, tratando de parecer molesto, de aquella manera que desde niño se le había quedado y que delataba completamente que intentaba ocultar lo avergonzando que se sentía.

Y Sasuke no pudo hacer otra cosa más que volver a reír, como únicamente hacía cuando se encontraba en presencia del rubio. Porque sí, no existía un regalo para ella más perfecto que ése.

ŞaşΰŊąŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą

°º¤ Si Naruto fuese mujer...

El trío de personas reunido en aquellos momentos en torno a la mesa, observaban con completa atención el pergamino desenvuelto que allí se encontraba. El silencio entre todos ellos era prácticamente sepulcral y sólo se escuchaban los sonidos de la naturaleza que rodeaban aquel pequeño mirador de la aldea.

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– Eh... –finalmente exclamó uno de ellos– ¿Y qué se supone que sea esto?

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El grupo de tres personas que estaban sentados en el mismo lado de la mesa, miraron entonces con atención a la cuarta persona que les acompañaba y que se encontraba del lado contrario.

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– Eso es una lista de todos los favores que les he hecho en lo que va del año, dattebayo.

– Sí, eso se nota –dijo entonces Shikamaru Nara– Pero ¿Para qué?

– Porque voy a cobrárselos ahora mismo –la respuesta fue dicha de manera dulce–.

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Sai, Shikamaru y Kiba no pudieron hacer otra cosa más que poner sendas expresiones de escepticismo, dedicándoselas a la chica que se hallaba frente a ellos: Naruto Uzumaki, la kunoichi más revoltosa de Konohagakure.

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– ¿Fue para esto que nos citaste? –volvió a hablar Nara–.

– Pues claro que sí –respondió ella– ¿Para qué otra cosa? Necesito su ayuda y la necesito rápido'ttebayo.

– ¿En qué lío te has metido ahora, Naruto? –preguntó Kiba–.

– No estoy en problemas, pero esto es algo importante y sólo ustedes pueden ayudarme. Así que por favor, escúchenme con atención.

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Notando la seriedad de la chica, los tres decidieron guardar silencio cuando ella inspiró aire profundamente, dando la apariencia de que iba a comenzar a explicarles el importante motivo de aquella inesperada reunión a la cual habían sido convocados.

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– En dos días es el cumpleaños de Sasuke-teme y no todavía no puedo conseguirle un regalo, pero por más que pienso y pienso, no se me ocurre nada.

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El trío de chicos reaccionó de diferente forma, sin embargo todos coincidían en lo mismo y era que los tres pensaba en que aquello sin duda alguna era... una tontería.

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– ¿Es en serio? –cuestionó Kiba torciendo la boca– ¿Sólo para eso nos llamaste?

– Que problemático...

– ¡Me lo deben! Así que no empiecen a quejarse y ayúdenme, necesito ideas.

– ¿Y qué te hace pensar que nosotros tenemos la solución? –respondió Inuzuka, encogiéndose de hombros– Estamos hablando del bastardo de Sasuke, cualquier cosa que te digamos seguro está equivocada, con ese tipo no se puede. Mejor olvídate de eso y mándalo al diablo.

– Como si fuera tan fácil –respondió con molestia– Ya no puedo hacer esas cosas –se enderezó, señalándose a sí misma con el pulgar derecho– Ahora soy su novia, dattebayo.

– Ni me lo recuerdes –exclamó con total desagrado Kiba– Sólo tú estarías tan retrasada como para enrollarte con él.

– ¡¿A quién llamas retrasada, ninja pulgoso?!

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Sai, totalmente ajeno a la discusión que se había desatado entre aquellos dos, permanecía en una pose sumamente pensativa con los ojos cerrados y su mentón apresado entre sus dedos pulgar e índice de la mano derecha. Finalmente después de unos momentos, abrió los ojos y sonrió totalmente.

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– Ya sé cómo ayudarte, Naruto-indecente.

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Normalmente Naruto se habría enojado por aquel mote, porque ella no era indecente... simplemente era liberal. Sin embargo en esos momentos le preocupaba más primero que el otro había dicho.

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– ¡Genial! Es bueno ver que uno de ustedes sí se lo está tomando en serio, ¿Cuál es tu idea, Sai?

– Hace tiempo leí en un libro que un buen regalo cuando se está en una relación sentimental es acceder a las fantasías sexuales del otro –dijo, con toda la normalidad de quien habla sobre el clima– ¿Por qué no haces realidad los deseos más oscuros de Sasuke-bastardo?

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La rubia simplemente se quedó allí, sin moverse, con una expresión de total sorpresa en sus facciones. Sus labios se entreabrieron pero de ellos no salió sonido alguno, mientras que sus mejillas marcadas tomaban una coloración rojiza escandalosa.

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– ¿Es necesario que hablemos de esto? –dijo finalmente Nara, antes que todos– La mayoría del tiempo se me olvida que Naruto es mujer, así que no estoy interesado que me lo recuerden y menos de esa manera.

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Lo que Sai había dicho ciertamente había dejado muda a la ojiazul, pero lo que Shikamaru había dicho... ese era otro asunto totalmente aparte.

Uzumaki se puso de pie rápidamente, levantando su puño derecho por lo alto, mientras que cerraba el contrario, doblando su brazo a uno de sus costados.

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– ¡¿Cómo que se te olvida que soy mujer?! –gritó airada– ¡Que te sepas que soy una chica muy linda!

– Pues... –agregó Kiba, removiendo su dedo meñique en su oído izquierdo– La verdad es que a veces sí es difícil de recordar.

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La rubia apretó los dientes y los puños con más fuerza, pero pronto se obligó a sí misma a relajarse, cambiando completamente su postura, llevándose la mano izquierda hacia el pecho, con el puño cerrado muy cerca de su rostro, mientras que con la otra mano comenzaba a juguetear con los cabellos rubios de una de las dos coletas en las cuales llevaba sujeto el pelo.

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– Ne ¿Cómo pueden decirle esas cosas a una doncella? –preguntó con un tono sumamente dulce y desvalido– Harán que me ponga a llorar.

– Has usado tus encantos femeninos tantas veces que ya somos inmunes... no que fueran muy buenos desde el principio –declaró Inuzuka, encogiéndose de hombros–.

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Al instante Naruto volvió a cambiar su comportamiento, cruzándose de brazos y dejándose caer bruscamente en el asiento, dedicándoles una mirada furiosa.

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– ¡Son unos bastardos frígidos'ttebayo! –seguidamente estampó ambas manos sobre la mesa– ¡Y no nos vamos ir de aquí hasta que encontremos el regalo de Sasuke-teme!

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Shikamaru únicamente suspiró, cerrando los ojos con exasperación; Kiba dejó caer su rostro hacia delante, chocando su frente con la superficie de la mesa y Sai... Sai únicamente se quedó sonriendo.

ŞaşΰКexŊąťø ŞaşΰКexŊąťø ŞaşΰКexŊąťø

Naruto se encontraba sentada en una de las tantas bancas que estaban distribuidas a las afueras de las tiendas en una de las zonas más comerciales de Konoha, mientras que miraba de forma desdeñosa el pergamino desenrollado que sostenía en sus manos, como si fuese el culpable de todos sus problemas.

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– ¡Todos los hombres son idiotas! –exclamó, liberando su frustración–.

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Apenas terminó de gritar eso cuando sintió un ligero golpecito en la cabeza, que fue acompañado de una voz que conocía a la perfección.

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– Oi, espero que no me estés incluyendo a mí también, dobe.

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La rubia se giró al instante, dándose cuenta de que a su lado se encontraba de pie la causa de todos sus quebraderos de cabeza: Sasuke Uchiha.

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– Claro que te incluyo ¡Tú eres el peor de todos'ttebayo! –dijo con tono despectivo, comenzando a enrollar el pergamino que traía en manos– ¿Qué haces aquí?

– Fui a ver a la Godaime ¿Qué haces tú aquí?

– Sólo estaba pasando el rato, pero ya que te apareciste, invítame a comer, Sasuke-teme.

– ¿Por qué habría de hacer algo así?

– Porque eres mi novio y tu deber es pagar por cosas que me hagan feliz –dijo, guardándose el pergamino en el bolsillo trasero que cargaba– Si no gastas en mí significa que no me quieres.

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Ahora que la rubia se había puesto de pie, Sasuke tuvo una perfecta visión de ella, provocando que irremediablemente entrecerrara un ojo y extendiera una mano, procediendo entonces a subir el cierre de la chamarra que la chica tenía puesta, ocultando la camisa de red negra que llevaba y que tapaba muy poco.

Desde que había dejado de ser niña, Naruto jamás había tenido reparo en ir escasa de ropas, algo en lo que ella e Ino se parecían y en ocasiones incluso daba la apariencia de que competían. Lo cierto era que Uzumaki no tenía mucho problema en mostrar su figura, porque había aprendido que eso y un par de palabras dulces podrían conseguirle lo que ella quisiera. No que dicha técnica hubiese funcionado alguna vez con Sasuke, aunque si era algo que le había molestado en el pasado y que todavía continuaba haciéndolo... porque a nadie le haría gracia que la chica de la que se está enamorado ande por allí enseñando todos sus "encantos" a medio mundo.

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– Deja de juntarte tanto con Ino, es mala influencia para ti en demasiados aspectos.

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La reacción de Naruto fue automática... y menos violenta que de costumbre. Simplemente llevó su propia mano y tomó el cierre de la camisa blanca que llevaba puesta el moreno, subiéndolo en su totalidad.

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– Sí yo no puedo llevar escote, tampoco tú, bastardo –respondió encogiéndose despreocupadamente de hombros, para seguidamente colocar sus manos tras su nuca– Anda, vamos a que me compres algo de comer.

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Sin esperar respuesta, la ojiazul comenzó a caminar por lo que al chico no le quedó más remedio que suspirar, revirando los ojos antes de ponerse en marcha y colocarse junto a ella. La rubia le dedicó una rápida mirada antes de fijar su vista nuevamente al frente.

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– En unos días es tu cumpleaños –dijo ella, tratando de sonar lo más desinteresada posible– ¿Qué quieres que te regale?

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Aquello definitivamente sorprendió a Uchiha, porque la pregunta era sumamente inusual.

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– ¿A qué viene eso, usuratonkachi? –respondió, mirándole con el ceño fruncido– Los años pasados no me diste nada.

– Sí, pero ahora es diferente ¿No? –cuestionó ella, girando el rostro hacia el lado contrario de donde se encontraba el otro– Ahora soy tu novia, así que está bien que haga ese tipo de cosas ¿Verdad?

– Tsk, honestamente no me interesa si me regalas algo o no –respondió con aquel tono neutro que siempre usaba cuando no deseaba delatar ninguna emoción– Que seas mi novia no significa que tengas una obligación tan estúpida.

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La rubia se detuvo, girándose al instante, quitando los brazos detrás de su cabeza para empuñar las manos hacia sus costados, mirando al moreno con clara molestia.

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– ¡Eso no tiene nada qué ver! –dijo con exasperación– Nunca te di nada porque pensé que ibas a burlarte de mí... que pensarías que era como tus estúpidas admiradoras y dejarías de verme como tu rival. Y entonces sólo iba a ser otra chica tonta para ti, por eso nunca quise regalarte algo... pero ahora es diferente ¿No? Ahora ya no tengo que preocuparme de que dejes de verme como tu igual... ¿O me estoy equivocando otra vez, Sasuke?

Un día de estos Naruto iba a provocarle algún tipo de ataque con tantas sorpresas que le daba... pero el pelinegro estaría mintiendo si dijera que la mayoría de esas sorpresas le desagradaban.

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– No seas tan dramática, dobe, que no te queda –respondió de forma impasible– Hagas lo que hagas siempre vas a ser la tipa escandalosa que pone a prueba mi paciencia.

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La rubia sonrió de forma tensa, tronándose los dedos de una mano con la contraria.

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– Pero no estoy en contra de que me regales algo –agregó sin preocuparse en lo más mínimo de la posición amenazadora en la que se encontraba la otra– De hecho, hay algo que podrías darme y no te costaría ni un solo ryo.

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Uzumaki se relajó un poco, pero en cambio adoptó una postura que llevaba un deje de desconfianza.

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– ¿Qué cosa'ttebayo? –cuestionó con suspicacia–.

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Sonriendo con total arrogancia, se acercó poniéndose frente a ella, colocando su mano izquierda sobre el hombro derecho de la ojiazul y llevándose la otra hacia la cintura, inclinándose para quedar a la altura de la chica y proceder entonces a hablar cerca de su oído.

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– Quédate a mi lado durante todo un año y en mi próximo cumpleaños, vuelve a regalarme lo mismo... eso es lo que quiero que siempre me des todos los años.

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Naruto quedó estática unos momentos, antes de separarse del otro con urgencia, sujetándose una coleta rubia con cada mano.

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– ¡Bastardo! –chilló ella, comenzando a sonrojarse– ¡No es justo! ¡¿Por qué tienes que ser tan cool incluso para estas cosas?! Ya verás ¡También voy a superarte en esto, Sasuke-teme!

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Y el moreno no pudo hacer nada más que soltar un resoplido burlón, cruzándose de brazos y dedicándole aquella mirada de autosuficiencia que bien sabía que Uzumaki detestaba completamente.

Sin importar qué otra cosa Naruto hiciera, Sasuke estaría feliz simplemente con que cada año ella estuviese allí, con él. No podía pedir un mejor regalo que ése.

✧•̩̩͙*͙˚*•̩̩͙•̩̩͙*͙˚*•̩̩͙•̩̩͙*Finis Coronat Opus*•̩̩͙•̩̩͙*˚͙*•̩̩͙•̩̩͙*˚͙*•̩̩͙•✧

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Me amargara por siempre el hecho de que si cualquiera de los dos hubiese sido mujer, no existe duda alguna de que el SasuNaru habría sido canon. Vivo por el día en que pueda ver un buen shonen con un protagonista abiertamente gay y nadie haga dramas por eso.

:*..*"Siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura..."*..*: