¡I love Inuyasha!, en serio...es uno de mis animes preferidos, por eso quise empezar escribiendo de este tema.
Solo que les dejo en ADVERTENCIA...No es un InuxKag...lamentable mente me fuì por un tema un poco màs picoso y dificil de manejar que es el de la relaciòn entre Sessh y cierta miko futurista, no lo sè pero es que me parece interesante, por ello opte por irme por esta parejita.
¡Viva el Sesshx Kag!
Bueno, jajaja, aun no es nada oficial, eso queda por parte del pùblico.
Mejor no los aburros con esto y les dejo seguir.
Capìtulo 01
_El color de tu sangre_
-¡Ahora!- sus dedos de inmediato soltaron sin mas la flecha, el cual pasando a un lado de la cuerda que colgaba de las ramas del àrbol, cortaron de inmediato, soltanto las miles de bestias que con ira, se dirijia a la peli negra-
-¡IKKE!- ya con tal grito, sin dudarlo solto la flecha, la cual envuelta en una inmensa luz violeta, como rayo pulverizo los miles de youkai, esbosando una enorme sonrisa al ver lo mucho que habia habansado en el entrenamiento- Lo logre...
-Hmm...Felicitaciones Rin, has avanzado muy ràpido sabes?- menciono la anciana, regalandole una sonriza. Mientras con un movimiento de sus manos, recitaba entre oraciones, haciendo desaparecer de inmediato los youkais ya muertos-
-¿En serio lo cree, Kaede sama?-decìa sin dejar de sonreir-
-Por supuesto Rin...Pensè que tardarias mas en completar tu entrenamiento, pero...Hoy demostraste lo fuerte que eres, has culminado tu entrenamiento..-respondio regalandole otra sonrisa-Oh...Ya me olvidaba...-entre metiendo sus manos en su kimono de sacerdotiza, buscaba con tranquilidad la reliquea valiosa. Hasta al final encontrarlo-Esto es para ti Rin...Feliz cumpleaños..- menciono extendiendo sus manos hacia la joven muchacha, manteniendo en ellas el obsequio-
-Kaede sama...- impresionada y conmovida, esvoso una gran sonrisa al ver la bella flauta dorada que sujetaba para ella-¡Arigatou Kaede sama! -agradecio tomando con alegria el odjeto- Es muy bello...¿De donde lo saco?-formulo a preguntar al ver lo muy bella que era, el cual parecia de gran valor-
-¿Porque lo preguntas Rin? ..
-Es que...Parece de mucho valor..-menciono, mirando la flauta, el cual empezaba a brillar-
-Bueno, en eso tienes razòn...Es de mucho valor Rin...Y te lo has ganado...-
-Kaede sama...Arigatou- "Lo guardare muy bien...Kaede sama" decìa en su mente, manteniendo en sus labios una enorme sonrisa-
-Vamos Rin...-menciono esta sacandola de sus pensamientos, mientras con lentitud caminaba hacia el bosque, a direcciòn que llebava a la aldea-
-Eh..Si! Kaede sama-aun con la flauta entre sus manos, la guardo rapidamente, para luego con rapides tratar de alcansar a la anciana-
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Ambas mikos, Una de edad mayor y una, que apenas cumplia sus dieciocho primavera. Caminaban con tranquilidad por los claros del bosque, mientras animada mente hablaban sobre anecdotas, recuerdos y batallas que tuvieron años atras. La joven peli negra era la que hablaba mas, ya que a pesar de tener años viviendo con la anciana, aun asi tenia muchas preguntas que le gustaria hacer...Y por un descuido, termino haciendola.
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-Kaede sama...- llamo la niña, mirando melancolica mente el cielo azul...Que con esperanza, quisiera poder ver decender de el, la persona que una vez, lastimosa mente, desaparecio-
-Dime Rin...-contesto sin mas, al ver la actitud desanimada que habìa tomado su aprendìs-
-Yo...Siempre me eh preguntado porque...-se detuvo en seco al sentir sus palabras temblar. Tenìa miedo de hacer tal pregunta, sin que la anciana se molestara, no entendia porque, pero...Todos evitaban contestarla o, hablar de ese trajico pasado...- ¿Porque Shippo se fue de la aldea, si tan solo era un niño?-tonto pero creible. Sabia perfecta mente porque el pequeño zorrito se habìa marchado a las montañas, Pero, que mas diria?...Eso fue lo ùnico que se le ocurrio preguntar-
-Bueno Rin...Al igual que tu, Shippo tambièn esta en entrenamiento, el cual por lo que se le esta hiendo muy bien en las montañas...Pero si te refieres a que porque se fue a tan poca edad...Bueno asì empiezan los youkai..Desde muy pequeños, a cada uno se le entrega una responsabilidad..
-¿Una responsabilidad?...
-Si Rin...Primero, debes aprender a controlar tu miedo, si no este te controlara a ti...Segundo, Como youkai debes controlar tus debilidades, para cuando estès en un aprieto, no titubeas al tener la espada en tus manos, lista para matar a tu oponente, siendo youkai o humano...
-Oh valla...Es mas duro que el entrenamiento de sacerdotizas...
-Hmm, asi es Rin...Aunque, el verdadero entrenamieto de una sacerdotiza, no es la que hoy dia vemos...
-Asi?..
-Si...- respondio dàndole una sonrisa, mirando como ya poco faltaba para llegar a la aldea- Ya que las sacerdotizas...Deben aprender a no sentir, no flaquear...A no amar...
-A no amar...-repitiò en susurro, haciendo eco en sus pensamientos. Si eso era cierto, no queria tomar esa clase de entrenamiento, habìa muchas personas a quien amaba, pero..Lastimosa mente, una de los mas importante, se fue de ese mundo, sin antes poder decirle adios...- No me gusta esa clase de entrenamiento..
-Lo se Rin, se que eso no va contigo...Pero lo que digo es que cada ser, sacedotizas, monjes u youkais tienen sus reglas para enseñar..Y esa es una en la cual siempre se a visto...
-Entonces...Shippo...Tambièn, tuvo que aprender a no sentir afecto por sus seres queridos?-esta pregunta, llena de tristeza en sus palabras, fue arrastrada por el viento, seguida de una lagrima traicionera que de la joven salio...- O...¿humano?
-Si Rin...Pero...Como lo has de saber...Shippo es un youkai que a vivido entre humanos, sabe lo que es amar, perdonar, llorar como niño que es, o mejor dicho, fue...Y por cada acto de amor que le demostraron los muchachos, se siente agradecido...
-Cada uno..Le regalo una diferente forma de amar...
-Si...-menciono esta con tranquilidad en sus palabras- El amor de hermano...Se la dio Sango, siempre que este se deprimìa...Al igual que el monje...Solo que este es una causa perdida..-menciono suspirando con frustraciò, a lo cual a la joven miko le causo gracias, ya que a pesar de ser una niña en esos tiempo, conocìa las malas mañas que tenia...-Bien, bien...
- ¿Y el de padres?- formulo aun con gracia en sus palabras-
-Ese la dio Inu Yasha, cada vez que lo sobreprotegìa...A parte de diciplinarlo cruel mente a ser un kitsune mas fuerte,Y bueno...Los golpes que le daba..-dijo con rapides regalandole otra sonriza, solo que esta era mas animada- Y pues el amor de madre siempre se la daba Kag-go...-detuvo de inmediato sus palabras al ver lo que iva a decir. El cual la chica se habìa dado cuenta de esto. Era el punto el cual queria llegar...Pero como al igual que todos, la anciana evitaba hablar de la miko desaparesida, "Segùn"-
-¿Kaede sama? - llamo, tratando de saber porque se habia detenido...Mas sin embargo, esta mantenia en su rostro una mirada seria-
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El camino se le hizo corto para terminar su conversaciòn, mas sin embargo la anciana agradecia , ya que si no, la peli negra insistiria, preguntando y repreguntando, ya que siempre lo hacia, pero...Esa pregunta, era una de las cuales no le hallaban respuesta.
Ya entrando al pueblo, la joven miko al ver el silencio que mantenia la anciana, se contuvo a no hablar, sabia en que momento debia hablar,y...En que debia callar...Ya en el pueblo, caminaron en silencio, a donde se sutuava su cabaña...Caminaba cabis baja, su rostro entristesido demostraba el conflicto que tenia en su mente, al querer hacer preguntas, pero sin hallar respuestas...
Al llegar a la entrada de la cabaña, vio como la anciana, enfrente de la cabaña, dejaba las llervas que momentos atràs habian recolectados, para luego en silencio, caminar hacia el pueblo.
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-K-Kaede sama...-llamo temerosamente, a lo cual esta la miro con tranquilidad, tranquilisando un poco a la chica- A donde va?...Yo crei que...
-No te preocupes Rin...Eso se harà mas tarde, por los momentos deja la canasta en la cabaña, y arreglate...Recuerda que Sesshomaru hoy te viene a vicitar..-menciono con dulsura, regalandole una sonrisa, a lo que esta respondio con una llena de felicidad-
-¡Hi! ¡Arigatou Kaede sama!-expreso feliz mente, corriendo con rapidès a los adentro de la cabaña-
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Su rostro, mostrando siempre esa sonrisa, era golpeado ligera mente por la presiòn del viento, a causa de su corrida. Estaba feliz, alegre, veria una vez mas a su amo. Solo habìa pasado una samana sin verlo, pero aun asi le agradaba su compañia, sin mencionar la presencia del sapo feo, ya era mayor de edad, pero eso no importaba, aun asì se comportaba como una niña, y mas si era para molestar al pequeño youkai, quien siempre terminava con una piedra en la cabeza.
Se detuvo a no mas poder, estaba cansada y agotada, a causa del entrenamiento matutino, y ahora mas al estar corriendo, valla, solo a ella se le ocurrìa...Pero eso no le importaba, en esos momentos, lo mas importante, era volver a ver a su amo, el cual de aseguro le tendrìa un regalo especial.
"Siempre lo hace" pensò la chica, esvosando una enèrgica sonrisa.
Desde ese punto podìa seguir caminando, no quedaba tan lejos el lugar en donde siempre la esperaba su amo. Se limito a odservar a su alrededor, miles de hojas eran mecidas y elevadas por el ligero viento que en esos momentos, movìan con delicadeza sus largos y azabaches cabellos.
Una canciòn vino a su mente en el momento de serrar sus ojos, una canciòn que hacia ya mucho le habìa enseñado, la misma persona que ahora no estaba a su lado. El cual recordar esa canciòn, era recordarla a ella cantandola, como solo ella sabia hacerlo...
El dolor y amor...Juntos por razòn..
Surcare el mar...Y nadare hacia ti..
Luna de Cristal...Un deseo tendrà..
Pero la dicha de amar...De mi interiòr tomaran..
Ciega soy, al no entender..El dolor, que pude ver..
Te sentì, Te vivì, pero aun asì no lo puedo entender...
Aunque tus palabras sonaban para mi, se que en el interiòr era solo la razòn..
De un perdido amor que hoy no puedes recuperar, pero en el interior, deseas encontrar...
Ciega soy...Ahora que mas da...
No verè...A mis hijos crecer...
Sola estoy...Pero ya no hay razòn..
De reìr, de llorar, de cantar o de amar...
Te perdì, y sufro aquì...Pero aun mantengo la esperanza de volver a ver...
Los rayos lunar...
...
El dolor y amor...Juntos por razòn..
Surcare el mar...Y nadare hacia ti..
Luna de..Cristal...Un deseo tendra..
Pero la dicha de amar...De mi intiriòr tomaran..
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Cada palabra, entonaciòn, le eran de dolor. Solo lo llegaba a escuchar cuando se dejaba llevar, el viento , siendo el viento, le ayudaban a recordar tales momentos, hasta sentir la presencia de esa persona vivir una vez mas...
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-Kagome sama...-susurro con melancolìa, sintiendo como el ligero viento, rosaba sus mejillas...-
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RIN!
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Escucho , como a lo lejos llamaban su nombre. Esa voz irritante y chillona la conocìa muy bien, sabia perfectamente a que youkai le pertenecìa.
Esvoso una sonrisa al ver al frente...
A lo lejos se encontraba un youkai de poco tamaño, Este como siempre, trataba de sobre salir pero, siempre acabava con un chichòn en la cabeza.
No pudo evitar querer correr, al ver a su amo , sentado a lo lejos bajo las raizes de un enorme àrbol. Y sin mas, con todo lo que le daban las piernas, empezò a correr a esa direcciòn.
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-¡Seshomaru sama!, ¡Yaken sama!- con sus manos, aun corriendo, las mantenia en alto, llegando con una enorme sonrisa en ella- Sesshomaru sama...
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Este aun tranquilo, solo se limito a abrir los ojos, mirando con su tìpica mirada frìa, la joven que con una sonriza le saludaba. Ya llebava casi media hora esperando, pero bueno, no podìa quejarse. Conocìa muy bien sus responsabilidades, ya que ahora siendo una sacerdotiza, tenia muchas cosa que cumplir.
Sin expresiòn alguna, con serenidad se levanto de tal sitio de descanso, para luego de entre sus ropajes, sacar un kimono, el cual era envuelto en una cinta roja, para que esta, permaneciera doblada e intacta.
La peli negra, con alegrìa, miro a quel odsequio que entre las manos de su amo, mantenìa. Era hermoso, y agradecìa que cada vez que traìa un kimono, este le quedaba a la perfecciòn, era como si conociera su talla.
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-Felicitaciones...Rin-menciono aun con su misma expresiòn frìa-
-¡Arigatou Sesshomaru sama!-tomandolo en sus manos, lo miro detallada mente, captando la hermosura que este tenia. Era uno de color rojo, con detalles dorados de un lado de una manga, mientras que el cinturon era de color negro- Es hermoso...
-Bien, Que bueno que te guste Rin..-menciono el sud-youkai, mirandola con molestia, como siempre lo hacia-
-Yaken sama...-desviando su mirada al sapo, lo miro por unos momentos, captando la expreciòn que tenia en su rostro. Este desde que la habìa visto llegar, no le habìa felicitado, por eso, tomarìa esa escusa para molestar al sud-youkai- Usted no me a felicitado...
-Bah!, no seas tonta Rin...-dijo chillona mente ,cruzandose de brazos-
-Vamos Yaken sama...Que le cuesta decirlo...Siiiii..Por favor...hàgalo por mi..-decìa en todo infantil, poniendo sus ojos como ojitos de perro a medio morir-
-..-no decìa nada, solo se mantenìa con su misma expresiòn. El cual, al darle un vistaso a su amo, este lo fulminaba con su mirada, sabiendo exactamente lo que querìa decir...-E-Eh...F-Feliz cumpleaños..Rin..- dijo con temor , al recordar la mirada asesina que le daba su amo-
-¡Arigatou Yaken sama!-orgullosa por su logro, se agacho, dàndole un abrazo a este, lo cual hizo que se tensara un poco por la sorpresa de tal abrazo-
-¡Hay ya niña, sueltame!-chillaba avergonzado. Desde que era pequeña siempre hacia lo mismo, ahora que pensaba que todo cambiarìa, se ponìa peor la situaciòn-
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El daiyoukai, ajeno a todo esto, solo se lìmitava a mirar, La joven siempre demostraba esa energica sonrisa, la cual lo tranquilisava un poco..
Oh al menos eso creìa..
Ese dìa, al salir del palacio de la luna, Habìa sentido una extraña presencia serca de sus tierras, mas sin embargo esta desaparecio sin dejar rastro. Era algo que lo perturbaba, ya que aparte de eso...Un ligero olor a petalos de sakura, habia llegado a sus fosas nasales, ese dia...Conocìa ese aroma embriagador, pero, a la vez sentia que solo era su imaginaciòn...Ya que, la pertenecedora de ese olor,años atras...Habia fallecido, tràgica mente...Lo cuàl, aun lo perturba en las noches de luna llena, ya que el fue uno de los causante de su muerte...Pero, no habìa razòn porque lamentarse...
Despuès de todo..Solo era una humana...
La humana que le hizo el mal juego de pasar junto a ella por un dìa entero...Solo con la escusa de que, al no tener a su pareja cerca, por causas personales, a èl, le tocaba la responsabilidad de cuidarla, ya que era el ùnico familiar cercano de su pareja, quien tambièn se habìa negado rotunda mente...Pero que al final, con unos cuantos abajos, termino aceptando entre dientes...Y bueno el...Sin defenderse podìa ya que antes de que pudiese realizar su làtigo venenos...Esta insolente mente lo inmovilizaba con un conjuro extraño que aun en esos momentos se preguntaba como demonios habìa podido funcionar con el...Ya que...El siendo un Daiyoukai..Era imposible que los conjuros humanos funcionaran con el...Mas sin embargo...
La insolente humana , se habìa salido con la suya...
Kagome, aun recordaba su nombre tan clara menta. Aun se acordaba las tantas veces en que la chica lo llamaba de la manera que tanto odiaba, pero que ahora no volverìa a escuchar
"¡Anii-chan!" esas palabras..
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Sus pensamientos, perturvados por tal pasado, eran invadidos por las terribles imagenes, imagenes, en donde clara mente podìa ver, como su espada Bakusaiga, era una de las causante de su muerte...El cual, habia transpasado su estomago, mientras que otra cierta espada, habìa traspasado su pecho...
No aguanto mas esa situaciòn.
Sin darse de cuenta de su comportamiento, mirando su espada, el cual aun llegaba a sentir la esencia de la miko. Al sentirse culpable por tal acto, deliberada mente, dio un gruñido audible para los presentes, quienes lo miraban preocupados.
Sus actos, se estaban saliendo de control, Por lo cual...Era lo que mas odiaba.
Sin darle importancia al asunto, se tranquiliso un poco, para luego de unos segundos, quedar de pie, dispuesto a irse, ¿A donde?, eso no importaba, solo necesitaba tranquilidad.
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-Amo Sesshomaru..¿A donde va?- formulo a preguntar el sapo, al ver como su amo empezaba a avanzar-
-Grr!-fue un gruñido , que para los oidos del sud-youkai, fueron suficiente para callar de inmediato-
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El platinado, no habìa oìdo la pregunta hecha por el sud-youkai, ya que, al momento de avanzar, sintio como una extraña presencia, se formaba en la parte mas profunda del bosque, sentìa saber a quien le pertenecìa, mas sin embargo se dio a creer que solo eran sucios juegos creados por su mente.
"Esa presencia...Hmm, hay algo extraño en todo esto"pensaba furioso, soltando sin darse cuenta un gruñido.
Estando un poco calmado, se disponìa a seguir con su camino, pero...En esos momentos..
"Maldiciòn" era frustrante para el, el tener esas desagradables iluciones...Pero..."Cerezos.."dijo para sus adentros, al sentir, como el ligero viento arrastra hasta sus fosas nasales, un ligero aroma dulzor...El cual, creìa conocer...Pero, lo desconcertaba en gran manera al pensar en ello..Ya que,Sabia perfecta mente que el aroma dulzor que impregnaba todo el ambiente, no era de cualquier àrbol de cerezos, ya que, estaban en pleno invierno, los arboles de cerezos no desprendìa ese olor tan puro en sus tiempos de florecer.
Track!
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El sonido del chasquido, de inmediato lo saco de sus pensamientos, volviendo en si sus sentidos, por lo cual, supo de inmediato de que se trataba.
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-Ah! ¡Ya te dije que la mìa es mas hermosa!
-No! La mìa es mejor, con eso puede lastimarse las manos!
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Rin, y Yaken, sin entender nada, miraron a donde provenìan esos gritos, los cuales por lo que podia oìr, eran unas niñas. Al voltear hacia los arbustos, vieron como dos niñas, iguales y del mismo tamaño, mas o menos de unos 9 años de edad, salian como a la fuerza de tal parte. El cual, torpe mente una de ellas, callo al suelo, quedando a los pies del sud-youkai. Quien tan solo, le miraba extrañado.
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-Una niña humana...-menciono aun mirandola con la misma expresiòn-
- G-Gomen ne- se disculpo esta, reincorporandose una vez mas, quedando aun lado de su hermana gemela, la cual ya una al lado de otra, con inocencia, dieron una inclinaciòn al mismo tiempo que en unisono se disculpaban, para luego como si nada esvosar una sonrisa al sud-youkai y a la peli negra, quien extrañada miraba todo eso con gracia al ver a las gemelas igual como siempre-
- Sonomi, Naomi...¿Que hacen por aqui?, Sango sama y Miroku sama se preocuparan si no las ven en la cabaña..-advirtiò esta, un tanto preocupada-
-Pues, vera Rin chan, nosotras...
-¡Estamos cumpliendo las ordenes de nuestra madre para la bienvenida del tìo Kohaku!-soltò sin mas la castaña, interrumpiendo lo que la otra querìa decir-
-La bienvenida...de Kohaku...-susurro, repitiendo lo que la castaña, habìa dicho-
-¡Sonomi!-grito esta, molesta por tal informaciòn-
-Lo siento Naomi, pero solo le estoy diciendo la verdad...A demàs, el tio Kohaku vendrà hoy a ver a Rin chan por su cumpleaños numero dieciocho- otra valiosa informaciòn, que en silencio, trataba de articular la joven miko-
-¡Sonomi!, ¡Recuerda que esto era una sorpresa!-gritaba, tratando de callar a su hermana-
-Pero Naomi, tenemos mucho que hacer...Tal vez si Rin chan lo sabe, pueda a que nos ayude con la preparaciòn de la bienvenida...-dijo aun esta, en su mismo tono tranquilo- No es asì, ¿Rin chan?-menciono, mirando a la peli negra con alegrìa-
-Se me habìa olvidado que Kohaku vendrìa...- menciono metida en sus pensamientos, esvosando una sonrisa, para luego tomar la atenciòn de la niña- Bueno, no se Sonomi..El amo Sesshomaru...
-Ve -ordeno frìa mente, mirando de reojos a la peli negra, quien habia sido interrumpida-
-Eh?..-expreso, mirando atonita al youkai, el cual en esos momentos solo miraba hacia el bosque, sin expresiòn alguna-
-Yaken..Ve con ellas...Volverè al atardecer..-Y sin mas, con tal orden, se vio como este era envuelto con una luz blanca, hasta al final ser cubrido por completo, hasta convertirse en una esfera, y desaparecer entre las espesas nubes-
-S-Sesshomaru sama..-susurro sin entender nada, el sud-youkai-
-¡Genial! ¡Rin chan nos ayudara!- grito la castaña con alegrìa, mientras con una sonrisa tomaba la mano de la peli negra, obligandola a caminar con ella- Vamos Rin chan...Es hora de irnos...- dijo empezando a caminar- ¡Usted tambièn Yaken sama! ¡Apresurese!- decia con alegria al ver como este atràs de ellas, empezaba a correr, tratando de alcanzarlas-
-Eh...¡Esperen!- y sin mas, con rumbo a la aldea se dirijìan-
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El dìa, sol, ya hace mucho que se habia presentado, mientras que el canto de los pajaros la tranquilisava en grande. Sus ojos cerrados por completos, sentian como su poder maligno hacia presencia, haciendole sentir todo lo que ocurria a su alrededor. El viento tranquilo y aspero, se movia con excelencia de un lado a otro, llevandose consigo las miles de hojas que de los arboles, eran arrastrado. Ya su ser, estaba un poco en paz, sin necesidad de despertar su descontrol maligno, como ella lo llamaba. Odiaba en grande ese sufrimiento, ese decespero que siempre odta tener cuando sus sentimientos corrompidos, invagan su mente, torturandola sin perdon alguno.
Pero...Ya, no tenia opciòn...No sabe el origen de su creaciòn, no llega a recordar a la persona que le hizo eso, y mas, no puede entender porque propòsito trajeron al mundo un ser como ella, cruel y despiadado en la hora de querer ver la sangre correr...
"Tan solo soy...Un cuerpo sin alma...Aunque trate de matarme..Aun con mis propias monos...No podre conseguir mi muerte...Por eso...Estoy condenada a ver como muere mis semejantes, por mis propias manos...Es lo que mas temo..."sus pensamientos, llenos de melancolìa y dolor, divagaban en su interiòr sin tener ninguna señal de su alrededor.
Sentìa el tiempo detenerse,sus fuerzas acabar, y su respiraciòn entre cortar. Sus instintos habìan despertado lamentablemente, su cuerpo se empezaba a tensar, y sus ojos, sentìa que ardian por las llamas que esta demostraba, mientras que sus labios, sentìan como un ligero sabor a sangre rasgaba hasta llegar a su garganta.
"N-No..No ot-traVEZ!" los gritos internos, demostraba su dolor.
Querìa detener ese proceso que tanto sufrir le daba, pero sus fuerzas, a cada paso, disminuìan...Su auto control no funcionaba...
"¡Sangre!" Gritaba con desesperaciòn su interiòr.
Querìa ver la sangre correr por sus manos, el lloro y dolor en los rostro a quienes sin perdòn alguno, quitaba de un solo golpe, todo el liquido rojizo que corrìan por sus venas.
"¡Basta!"No podia dejar que su interiòr, su maldiciòn, tuviera el control.
No le daria el gusto a nadie, ver tal destrucciòn y catàstrofe que con locura, su interiòr gritaba con desesperaciòn.
No lo harìa, y no lo harìa...
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Ya cansada y con rabia, dejo ver sus ojos rojizos, que como fuego consumìa todo lo que tocaba ese contacto visual. Sentada en las ramas de un enorme roble, ya desesperada, de un solo brinco apareciò a metros despuès en el suelo, se dejo caer de rodillas, llevando sus manos a su cabeza. Trataba de tranquilizarse, apaciguar sus deseos no deseados, mas sin embargo su lucha cada vez era peor.
"A-AH!..."sus expresiones cada vez , eran dolorosos. La situaciòn estaba empeorando.
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Pero eso no significaba que tan fàcil mente se rendirìa, no darìa su brazo a torcer..
El dolor era insoportable, pero le era mas dolorosa el pensar que si no se controlaba, sus propias manos acavarìan con la vida de mucha personas inocentes, por eso...No le darìa el gusto a su persona, acatar tal crimen..
Con sus brazos tembloroso, causa de la fuerza que mantenia al tratar de controlar sus garras, con sumo auto control los fue subiendo hasta tratar de llagar a donde se suponia, se encontraba su katana, tocando con sus dedos temblorosos las orillas del mango.
Era tan solo el inicio...Pero aun asì, era todo un infierno...
No aguantaba mas esa sensaciòn en su cuerpo. Por eso, sin darle importancia a nada, con rabia e ira demostrada en sus ojos, ya insencible, condujo sus manos hasta el mango de su hoja , sosteniendolo con fuerza, hasta que con rabia, de un solo golpe la saco...
Al hacer tal acto, de inmediato sintiò como el aire cambiaba de rumbo, manteniendose a su favor, recorriendo a un lado suyo, a direcciòn donde apuntaba la katana escarlata...
"Grr!...N-No dejare que...¡ME CONTROLES!"
La sangre le empezaba a hervir por la rabia que con desenfreno, amenazaba con salir a la luz, destrullendo sin perdòn alguno todo a su al rededor.
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-¡M-Maldiciòn!-sus palabras envueltas en rencor, empezaban a saberle a sangre mucho mas intenso. Ya sus garras, amenazaban con matar, esperando ver en ellas el dulce y estenso matiz rojizo que tanto anhelaba, pero, tenia auto control, y no iva a permitir que todo se le fuera de las manos. Aun con sus manos en el mango de la katana escarlata, se concentro con llebar todas sus fuerzas a ellas, tratando de levantar la katana, dispuesta a contraatacar la maldiciòn, que en su interiòr se encontraba escondido-N-No importa si yo...-Ya las palabras escasas en esos momentos, no tenia las fuerzas suficiente para su auto control. Y sin esperar mas, con un grito, o como se podia escuchar, con un rugido , el cual resonò por todo el lugar, con todas sus fuerzas y las llamas de fuego que amenazaban en el reflejo de sus ojos, levanto la katana hasta situarla en el angulo exacto- ¡GRR!¡Buraindopurīsuto no noroi!
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Una enorme ràfaga envueltas en diamantes en sangre, la cual intensitaban con la aura de la maldiciòn, en estas se reflejaba las distintas dimenciones y portales al infierno que esta contenìan, al tocar cualquier cosa que se encontrara a su alrededor. Miles de arboles, fueron destrozados y eliminados de la vista de ese intenso bosque.
-Maldiciòn...- no aguantaba mas, con tal susurro dejo caer su katana sintiendo sus brazos sin las fuerzas suficientes para lebantarla-
Su cuerpo empezaba a palpitar, sus manos ardìan mientras que su cabeza le empezaba a dar vuelta. Dejandose caer de golpe al duro suelo, sintiò como sus rodilla sin perdon alguno recivian de golpe, todo el peso de su cuerpo. No le importo, dolìa, si, pero, era lo de menos. Antes de llegar a la inconsiencia, llevo sus manos a las llervas, ya frìas por la nieve, tratando de no caer por completo al duro suelo, no deseaba perder la conciencia en esos momentos, no ahora, no es esos momentos...Sabia que si lo hacia, algo malo ocurrirìa ,algo o "alguien" podria despertar su lado que menos deseaba despertar en esos momentos, desearìa la muerte si fuera necesario acabar con su maldiciòn, pero, sabia que esa no era la soluciòn.
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-Tengo que calmarme...Seria muy peligroso si mi otro "yo" llegara a tomar el control..-dijo para sus adentros tratando de calmar su sed de sangre. Respiro con profundidad una y otra vez, tratando de encontrar la tranquilidad, no deseaba hacer algo que mas adelante se llegarìa a arrepentir, ya ella no tenia soluciòn, tanto su vida como su vista se habìan ido, y su alma esta apunto de desaparecer para siempre...Y era lo que mas temìa en esos momento-
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Minutos luego de luchar con su auto control, ya sintiendo el aire regresar con mas libertad a sus pulmones, toco por impulso la parte donde se suponia estaba su corazòn, sintiendo como este sin ruido o movimiento alguno , le hacia sentir un frio que durante ya años estaba acostumbrada a sentir. Ya el bacio era evidente, pero aun le costaba creer que su vida corgaba de un hilo. Suspiro con frustraciòn sin darle mucha imporatancia a sus heridas que ya mucho, habian sanado, fìsica mente. No importaba cuantas veces tratara de encontrar la respuesta, siempre se quedaba con la misma respuesta o como podria llamar "incognita" en blanco.
Tomo su espada que aun lado permanecia de ella, empuñandola con fuerza mirandola con atenciòn por unos segundos, recordando la forma tan "monòtona" en que la habìa encontrado, el solo recordarlo le traia nostalgia de algo lejano que aunque no lo quiciera admitir, le dolia con intencidad al no poder dejar en claro que todo lo que habìa ocurrido solo habìa sido un axidente. Un accidente que aun no le hallaba explicaciòn.
-No importa...- susurro que un humano, jamas llegaria a escuchar con facilidad-
Tomando la katana con mas fuerza, de un solo movimiento la envolviò en su funda, guardandolo ya lista para emprender su marcha, sostuvo con fuerza el mango de este sintiendo como algo fuerte se acercaba. Algo se aproxima..
-Rayos...Algo se acerca...No puedo arriesgarme a...-sus palabras, fueron interrumpidas de golpe al sentir como su sangre empezaba a despertar-
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"¡Sangre!"
El olor a sangre era intenso, un humano estaba cerca, y por lo que podia oler, el humano estaba sufriendo un sangrado muy profundo,aunque la sangre estaba ligera mente ...¿Alterada?... Maldijo su suerte en esos momentos, le habia costado recuperarse de tal estado y ahora, no sabia como reaccionar, el que sus ojos no lo vieran no le daba la razòn de que no pudiera utilizar sus otros sentidos, su olfato estaba a tal punto de querer explotar por la exitaciòn del olor a sangre fresca. ¡Maldiciòn!..Como llegaria a sobrevivir en ese mundo si en cualquier momento el olor a sangre llegaba a sus fosas nasales.
"N-No Puedo.."
¡AH! ¡AYUDA!
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- Tengo que darme prisa...-y sin mas, sin darle importancia a su estado, con rapides corriò hacia donde provenìa tal voz, el cual con facilidad pudo descifrar que se trataba de un niño-
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-¡KAZE NO...KIZU!-envuelta en una ràfaga, de un golpe impacto contra su cuerpo, desaciendo por completo lo que momentos atràs, le era de molestia, volviendolo solo polvo-
Con una sonriza de satisfaciòn por lo logrado, sin darle importancia, guardo de un solo movimiento de sus manos la katana, guardandola dentro de su funda, la cual permanecia entre su cintura. Dandose la media vuelta, miro de reojos lo poco que habia destruido para lograr matar al enorme trol, viendo como solo habia destruido tan solo dos àrboles, ya era un avance, por lo menos no destruyo unas docenas, ya que si no, su "compañero" lo replicaria por tal acciòn tan "insensata" de su parte.
Y allì estaba, frente de el ya con la misma cara de siempre, tan de " estupido" como el lo solìa llamar. Ya era el colmo...
-Inuyasha...-llamo seria mente, sonteniendo en sus manos una extraña daga de oro-
-¿Que quieres Miroku?...Ya terminamos con esto...Fhe! solo era una simple plaga.. -sonriò descarada mente, mirando con desagrado hacia donde quedaban los resto de trol, que momentos atras habia exterminado- Aunque...
Dudo por un momento antes de decir lo que pensaba. Algo extraño estaba pasando, no tan solo por lo poco tiempo que le costo exterminar al youkai si no que, algo, una extraña presencia. Desde que habia empezado a peliar con el youkai, alrededor de su aura maligna, flotaba una ligera pero poderosa aura que no le pertenecia, la conocia, la habia sentido antes pero. ¡Maldiciòn! ...Tanto afan habia puesto en eliminar al youkai-trol que lamentable mente habia pasado en alto un pequeño pero importante detalle...La presencia..Su aura...Una aura sagrada y poderosa... Pero..
"SU AROMA"
El aire empezaba a cambiar a direcciòn contraria de la anteriòr, llevandose consigo la presencia y el aroma a cerezos que durante mucho tiempo habia dejado de sentir. Era imposoble,¡!SIMPLEMENTE IMPOSIBLE!, no era posible que ese aroma aun existiera, que aun permaneciera en ese mundo. El tiempo y el espacio era un detalle que el jamas lograria comprender, pero, juraba con certeza que lo que estaba ocurriendo era un sucio juego del tiempo. Si anteriòr mente no habia podido encontrar esa esencia era imposible que ahora a esas altura, saliera a la luz, no podìa...No lo aceptaba..
-Inuyasha...-llamo el houshi atento a lo que le preocupaba al hanyou. Tambièn habia sentido la presencia pura rrecorrer la zona, al compas del viento. Y todo tenia que ver con ese extraño youkai. Primero ser alertado por un aldeano perteneciente a un pueblo sercano que se encontraba cituada a las orillas del monte fuji . Ese monte estaba cubierto por una extraña aura demoniaca, que empezaba a contaminar y a dañar toda cosa viva de su alrededor. Mas sin embargo al ir a investigar junto a el hanyou, gran fue su sorpresa al solo encontrar un youkai de apariencia humanoide, sus cabellos, ojos y ropa eran de humanos, nada que se pareciera a un youkai. Pero eso no fue lo que llamo tanto la atenciòn...Su aura, su presencia y el ambiente extraño que habia a su alrededor era similar a una pura y sagrada, solo que en el fondo, era un poco contaminada. Al final, solo vieron como este tomaba una apariencia similar al de un tigre blanco, para luego de diez segundos terminar transformandose en un enorme trol de cinco metros. Y bueno, como siempre, su "paciente" amigo, sin imutarse a esperar respuesta alguna, de un solo ataque termino matando al youkai. O al menos eso paresia, aun no se convencia de que fuera verdad ya que el aura del youkai no habia desaparecido, no aun...Pero mejor era pensar eso despuès. Y ahora...Solo quedaba deducir que tan peligroso era la daga de oro que tenia en sus manos...Fue lo ùnico que quedo del youkai antes de desaparecer..- Inuyasha...-Llamo una vez mas, obteniendo esta vez su atenciòn-
- Hmm...Miroku...Un olor extraño esta en el ambiente, y una extraña aura...-fue interrumpido de inmediato-
-¿Asì que te diste de cuenta de ello?- dijo guardando sutil mente la daga entre sus ropajes. Necesitaba averiguar que valor y que peligro guardaba esa arma, aunque a simple vista paresia una relìquea costosa, en el fondo sentìa como de esta un aura demoniaca desprendia de si. Necesitaba secciorarse y saber si sus supocisiones eran correctos...-
-Por supuesto Miroku...Feh!..De alguna manera siento como si esta me jalara a un lugar desconocido...Como..
-Como si fuera un imàn..-concluyo el monje con seriedad en sus palabras-
-Exacto...-dijo un poco preocupado- Pero eso no es lo que me preocupa...hace unos momentos pude oler un aroma a lo lejos...
-¿Un aroma?-pregunto levantando una ceja, preguntandose que clase de aroma era para que lo inquietara tanto-
-Si...Pero este...-detuvo en seco sus palabras, mordiendose el labio inferiòr por lo que iva a decir. No sabia si decir o no el nombre, aun no se sentia seguro, el aroma era claro y relajante, dejando muy en evidencia de a quien le pertenecia, mas sin embargo, se negaba rotunda mente a creer que era verdad...No podia ser verdad, desde hace mucho que habìa olvidado ese dulce aroma, perteneciente a su querida amada ya difunta. No era posible que alguien mas tuviera su mismo aroma, ¡No lo era!, nadie, definitivamente ¡NADIE!, podìa tener un aroma tan perfecto como lo tenia su amada...Ya que la ùnica manera de percibir ese aroma una vez mas era...Era el que se tratase ni mas ni menos que el de su verdadero dueño- Imposible...-mascullo sosteniendo con fuerzas el mango de la tessaiga, por tal pensamiento-
-¿Que es imposible Inuyasha?-su amigo estaba empezando a actuar muy extraño. Escuchaba como este mascullaba entre dientes cosas intendible, cosas que de aseguro solo eran mas de mil maldiciones por segundos, conocia muy bien a el hanyou como para no saber la manera de actuar de este, mas sin embargo...No sabia que habìa averiguado en esos momentos-
Silencio, ninguna respuesta escucho del hanyou. Este permanecìa en silencio, mirando, buscando ¿Olfanteando?, su sentido del olfato habia encontrado algo. Estaba como buscando algo, buscando algo que no sabia que, podria imaginarse que tenia que ver con el aura extraña que habia desaparecido extrañamente sin dejar rastro.
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El aroma de flores de cerezos, la sentia incrementarse en una zona del bosque , muy alejado de donde ellos se encontraban, mas serca de la aldea, pero no lo suficiente como para que alguien mas se diera cuenta de su presencia. Su corazòn empezaba a palpitar con mas rapides, no podia calmarse, el sentir la alegria al saber que su amada, aun se encontraba en ese mundo, en ese bosque, en esa epoca. No sabia nada de su alrededor, no oia, no escuchaba los sonidos naturales del bosque, ni el sonido de la voz de su amigo al llamarlo. Estaba ido, en las nubes, sentia como su corazòn saltaba de alegria al saber que la miko, se encontraba cerca, se encontraba viva...Solo que, tenia que investigar primero y secciorarse de que en realidad se trataba de su amada.
"¡Debo darme prisa!"
Miroku, quien durante los ùltimos minutos no dejaba de llamar a su amigo por su nombre, al ver que este no escuchaba, solo mirando hacia un punto perdido del bosque, con discreciòn se habia hacercado a este, posicionandole un gran puño en su rostro tratando de sacar al hanyou de su trance, para saber que demonios le pasaba a su amigo, mas sin embargo, este en silencio, giro su rostro con lentitud frunciendo ligera mente el ceño. Por tal acto de inmediato dio un paso atràs al pensar que el hanyou se habia enojado por tal golpe, aunque no tenia porque tomar tal gesto si en esos momentos se encontraba mas que distraido.
Esperando el golpe, tomando en sus manos su bàculo de oro y posicionandola en frente suyo como defensa. Vio como el hanyou aun frunciendo el ceño, levanto su mirada airado, mirando a su direcciòn sin apartarlo, era como si en vez de mirarlo, solo miraba atravez de el...Era desconcertante...
-Inuya...-le falto el aire...-
No supo cuando o que fue lo que ocurrio. Antes de que pudiera decir por completo el nombre del peli plata, vio como una mancha roja con rapides pasaba a su lado, casi tirandolo por completo de su lugar, dejando a su alrededor tan solo un campo de polvo. !Maldiciòn!...
Se habia ido, el hanyou se habia ido hacia, solo kami sama sabia hacia donde. Sin palabra alguna, con pasmo se giro por completo, mirando hacia donde momento atràs habia enmarcado la carrera el hanyou, dejandolo a el solo en ese lugar..
-Hay Inuyasha...Ahora veamos que destrucciòn realizaras...-sonriendo con frustraciòn, tomando con su mano izquierda el bàculo sagrado. Sin mas se hecho a correr por donde segundos atràs, habia corrido el hanyou-
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Corriendo sin ver, solo siendo guiada por sus otros sentidos, esquivo un àrbol con agilidad antes de sentir como ya se encontraba en el claro de esa colina, en donde con mas claridad podia persivir la sangre, era doloroso el tratar de evitar el impulso de correr y tomar de esa sangre sin degar ni una gota, dolia demaciado. Sentia como su cuerpo se contraìa al sentir su voluntad de rechazo, necesitaba controlarse ante tal situaciòn, ya que sino, de aseguro terminaria haciendo algo que al final lamentaria.
Sintiò su sangre herbir al sentir a alguien mas en ese lugar, deduciendo que era ese el causante de tal daño que sufrìa el joven niño, quien inconciente lo pudo sentir aun lado de un àrbol, y al youkai asercarse a el. Fruncio el ceño con fuerza, dejando escapar un ligero gruñido antes de tomar con rapides su katana escarlata, dispuesta a matar de una sola al youkai. Este de inmediato al escuchar un gruñido provenir de tras su espalda, se giro por completo, viendo como alguien con una espada con rapides se avalanzaba hacia el y atacandolo, el cual de inmediato esquivo el ataque, pero recibiendo un ligero rasguño a causa de la espada que la habia esquivado muy tarde, pero a tiempo para que no lo matase.
-¡Maldito!-marcullo mostrando sus colmillos al youkai, sintiendo su sangre correr con mas rapides, y como sus ojos en aumento empezaba a incrementar su color rojiso a uno mas oscuro, dejando un tanto desconsertado al youkai, ya que, a simple vista la joven frente a el, parecia una humana, su olor aunque se encontraba contaminado y manchado a muerte, aun en el podia hallar el lijero aroma a humano, dejando muy en claro lo que era en realidad- Moriras por tu insolencia.
-Grr! ¡Maldita humana!...¡Como te atreves a atacar a el gran taiyokumaru!-gruño con ira al ver como esta sin mirarlo, sonreia con diverciòn. Su mirada apuntaba a un punto perdido de su armadura, aunque ella mantenìa su vista en alto no llegaba lo suficiente alto para mirarlo directamente, Ya que su estatura era menos a la de el, pero claramente desde esa distancia podia ver los ojos de la muchacha, estos mostraban ira, rabia, rencor, pero, era como si una nieblina los cubriera, dejandolos opacos por la oscuridad..."Esta humana...No es una cualquiera...Siento su poder rodearla...Es una miko, pero...Sus ojos"...Paro en seco sus pensamientos al mirar claramente lo que habìa averiguado...Esa humana...Era una miko...Sus ojos en rojo, mostraban odio y rencor...Mientras que su apariencia era una de asesina, una de sangre frìa...Pero sus ojos...Su mirada...Ella...Era la miko..-
-Si...-dijo con sarcasmo, sintiendo las emociones del youkai desconcertarse a tal punto de colacsar por todo su cuerpo. Habia escuchado sus pensamientos y habia encontrado la confuciòn en ellos...Y pues...Tambien la verdad hacia ella..-Soy la miko ciega, Taiyokumaru..-dicho esto ultimo no dejo que este ni un paso diera, blandiendo su espada con fuerzas a el con el fin de destruirlo de una vez por todas- ¡ KURAISHI!
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El ataque envueltos en ondas de fuego, junto a un poder de purificaciòn, de lleno golpeo el cuerpo inmovil del enorme trol, quien no tubo tiempo ni de gritar al momento de su muerte, ya que se habia desconsertado a tal punto que la miko, habia podido indagar en sus pensamientos hasta llegar a encontrar una pequeña debilidad en su cabeza y llegar a tomar su control para que este no se moviera antes de su ataque.
Guardando su espada sin mucha dificultad, dejo salir de sus labios un estruendoroso gruñido al sentir como de lleno el olor a sangre golpeaba sus fosas nasalez, descontrolandola un poco por el profundo y intenso olor que en esos momentos podia olfatear. Pero no dejaria de su bestia la controlara, ya era el colma perder la cabeza a plena luz del dia, no dejaria que por sus instintos de animales otra persona muriera en sus manos, y mas si se trataba de un niño.
Manteniendo su mirada al suelo, vio con sus sentido del olfato como el niño se removia de dolor aun en la inconciencia, sabia que habia sufrido un sangrado de alto riesgo, no lo podia dejar asi, sin posibilidades de abrir los ojos o si quiera, llegar a defenderse de cualquier mounstro que quisiera su vida, queria aunque fuese por una solo vez, poder salvar una vida, aunque fuese UNA, siendo la sobre saliente de las demàs victimas que habian tenido muerte a causa de sus manos, pero esta, esa vida seria diferente, la curaria y la dejaria al cuidado de alguien para que este no sufriera algùn daño.
Aunque la verdad queria averiguar algo mas, el aura que rodeaba al niño lo sentia alterado como si de un momento a otro fuera a cambiar. Sentia curiosidad y mucha, dejaria al niño con ella por un tiempo para poder averiguar mejor sobre su origen y provincia, no era normal que un niño se encontrara rodeado por una aura maligna y a la vez protegido por una sagrada, algo que lo mantenia equilibrado perfectamente casi como lo tenia ella, o hasta podria llegar a compararlos.
Tomarìa al niño,no tenia intenciones del otro mundo con el. Solo, queria saber que era el..
-Sera mejor llevarte conmigo...Aunque, espero que me temas en el momento en que habras tus ojos...-susurro para este, aunque sabia que no la escucharia, tomando entre sus brazos el ligero cuerpo del niño- Ya que...Sera lo mejor para ti y...Para mi...-sintiendo el aire recorrer por sus cabellos, tomo con mas fuerza y seguridad el inerte cuerpo del niño, para en silencio encaminarse hacia el bosque, perdiendose entre este, tomando un camino distinto al que tomaba y ocultando su esencia y olor, ya que, sentia como por el otro camino una presencia muy conocida, con rapides se dirijia hacia donde momentos atras habia estado-
...
Sus ojos, frios sin demostrar emociòn alguna, habian presenciado todo desde el momento en que habia llegado la dueña del olor que lo inquietaba tanto, llamandole la atenciòn al ver su rostro una vez mas. Se habia sorprendido, aunque nunca lo demostro, el ver esa figura femenina una vez mas caminar en ese mundo, sin siquiera cargar con ella el desagradable olor de un cadaber, mas sin embargo claramente pudo percibir un profundo olor a sangre en sus dos manos, sangre que no era de ella, podia facil mente decifrar que eran de humanos, pero, lo que le inquietaba era el saber que ella habia sido la causante de todas esas muerte.
Sus ojos, los habia visto envuelto en un profundo color rojo sangre, mientras que sus garrar amenazaban con matar a su enemigo. El color de su piel, ya no era de un color bronceado y dorado, ahora era uno mas frio que el de un muerto, tan pàlido que claramente se podia ver mejor sus ojos en sangre, dandole una imagen tan..Asesina...Sus cabellos, habia perdido el brillo azulejo que siempre le habìa llamado la atenciòn al querer compararlo con el color azul que todas las noche de luna llena tomaba, asegurandose de que eran iguales pero distintos a la vez, pero que ahora eran mas negros que el color de la oscuridad, tanto que a plena luz del dia, podia ver el brillo que este odtenia por tal contacto.
Pudo ver clara mente como en menos de un minuto habia exterminado a un trol de mas de cuatro metros, quien cobarde mente habia tomado a un niño humano, porque eso es lo que era, un cobarde por haber tomado a un niño.
La peli negra habia hecho un ataque con una espada que el jamas en su larga vida habia visto. Claramente sentia un poder demoniaco cubrir la espada, conjunta a una sagrada y pura, sin mesclarse entre ellas, solo en una combinaciòn tan perfecta que no sabia que existia. Su apariciòn en ese bosque le habia sido una sorpresa en verdad, tuvo que esconder su presencia y distanciarse a una distancia prudente para que la miko no lo sintiera serca, el cual habia funcionado. Habia sentido un impulso de saltar y aparecer a la vista de la miko para encararla de una vez, pero, se contuvo, necesitaba tiempo para pensar las cosas y saber lo que realmente le preguntaria, el jamas se habia tomado la molestia de esperar por los demas o si quiera pensado en como dirijirse a alguien para no salir herido o amenazado por ella, no le importaba su reacciòn pero, en esta ocaciòn era algo que sinsera mente sabia que no podia controlar..
-Kuraishi..-susurro al viento, recordando con claridad el ataque que habia utilizado la miko para destruir al youkai. Tomaria eso como una piesa del rompecabeza que empesaria a armar, para tener mas en claro lo que ahora era la miko. Sabia perfectamente que no era la misma, su olor, era el mismo puro y embriagador que siempre tuvo, su apariencia habìa cambiado de sobre manera ahora dàndole una imagen mas peligrosa pero, siega mente hermosa, mientras sus poderes, habian aumentado de sobre-manera pero...Siempre habia un pero...Su esencia estaba envuelta con una maligna al igual que su espada, por lo que pudo deducir que ahora ella controlaba ambas energias...Otra piesa para su rompecabeza...-Hmm...Patètico..
Envolviendose con su poder demoniaco, convertido en una esfera de luz, sin dejar rastro de su presencia se alejo de tal lugar, en busca de el ser quien le daria respuestas a todo eso.
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-Grr! Kuso...-mascullo entre dientes ya con frustraciòn. Como odiaba cuando las cosas le salìan mal, y mas cuando sus planes se veian arruinados por la triste realidad del destino, algo dramàtico en verdad. Busco con su mirada a la persona que durante años buscaba y trataba de encontrar, mas si embargo al detener sus pasos viendo hacia donde se encontraba un debil olor a ella, solo se podia ver unas manchas de sangre, que ràpida mente pudo asegurar que no era de ella, por una parte se alegraba por eso al saber que no estaba herida, pero por otra, le desilucionaba, ya que si fuera de ella clara mente hubiese aclarado que era ella en verdad, y que aun seguìa con bien- Maldiciòn...Se a ido...
En silencio se encamino hacia donde se veia clara mente los resto de un trol, pudo reconocerlo facil mente por el color de carne que asquerosa mente poco a poco se desvoronaba, y mas al ver un pedaso de tela aun lado destrosado. Con intenciòn de averiguar mas, tomo entre sus manos el pedaso de tela empezando a olfatear su escencia buscando en esta la respuesta que necesitaba.
Cenizas y yerbas.
¿Casualidad?..No lo creìa.
Era el mismo olor que habia desprendido el youkai que minutos atràs habia exterminado, solo que ahora era mas fuerte y claro y casual mente lo envolvia una aroma a flores de sakura con el de un reiki muy alto si se lo preguntaban. El youkai sin duda habìa combatido con alguien de experiencia sagradas en sus ataques que de aseguro fue quien claramente lo acabo purificando, ya que el olor del reiki se podìa oler en el ambiente envuelto ligera mente en sangre.
Tu sangre.
.-
Dejando el pedaso de tela aun lado, se incorporo con melancolìa sintiendo como el viento jugaba con sus cabellos, llevandose con ello en arrastre su pereza pura. Necesitaba algo, el indicio que diera con esa miko que tanto buscaba, locamente podia captar su olor en el ambiente pero, lastimosamente poco a poco empezaba a desvanecerse dejando tan solo el por en que ella estaba allì.
Y aunque mirara al cielo buscando la similitud o comparaciòn de la belleza que daba su sonrisa clara mente no la pudo encontrar. Su sonrisa habìa muerto junto a ella y lastimosa mente desaparecido junto a su cuerpo el cual, jamas llego a encontrar en la faz de la tierra. Y su corazòn, ahora herido mas que nunca no aguantaba con el peso de la culpa, al recordar claramente como el, con su propia espada, esa misma que llevaba en su cintura, esa con la que habìa prometido salvarla de todo mal con el costo de su vida para verla a ella en bien, esa misma espada que sin titubeo, dolorosa mente habìa pasado los limites de su cuerpo, perforando sin perdòn alguno su espalda, llegando a sus pulmones y terminando por llegar a su corazòn, tranpasandolo conjunto a sus costillas, dejando en esa parte de su pecho tan solo el agujero que su fria hoja habia perforado y el dolor de perder la vida y corazòn. Dolia, dolia de sobremanera recordar eso una vez mas, siempre los volvia a repetir una y otra vez en sus sueños, volviendose cada vez mas en sus pesadillas, pesadillas las cuales jamas lo dejarian en paz, era un castigo que ya estaba acostumbrado a pagar, ya la soledad estaba aferrado a el sin intenciones de soltarlo, y el sufrimiento ya era mutuo. No importaba cuantos años o siglos pasara, clara mente sabia que a esa miko que tanto daño le habia hecho, la misma a quien confundiò a principio con su antiguo amor, sabia que jamas saldria de su corazòn y mente, jamas la podria olvidar ni en la propia muerte..
"K-Kagome.."
Dejando un suspiro escapar, desbio su rostro a un punto del bosque en donde mas claro podia persivir ese aroma, pero que a la vez sabia que hasta ayi llegaba, no llegaba a mas, y clara mente en tal aroma pudo encontrar algo mas, algo que a su atenciòn llamo cuando su mirada bajò ahora aun punto que desaparecìa entre las llervas bajo un àrbol de roble el cual ya sìa cubierto por nieve, y se le hacia curioso el encontrar una pequeña zona bajos sus raizes una comesura de llervas verdes y frescas, como si la nieve no le isiera efecto, y intuitivamente al ver un manchon rojiso en ellas, con lentitud bajo su cuerpo arrodillandose a estas, llevando sus manos a esta tocando y arebatando un poco de ese liquido rojiso que cubria la verdosa yerbas.
El aroma que desprendìa este era fresca.
Tu sangre.
El olor innundo sus fosas nasales, haciendo que sus ojos se abrieran desorbitada mente por la sorpresa e impresiòn al reconocer claramente al dueño de la sangre.
Y su corazòn se oprimiò por tal informaciòn.
"Kagome"
El olor de su sangre, el color de su sangre, era su sangre la que sostenìa en sus manos con las cuales se habia teñido sus garras. Era ella, esa sangre era de ella, y si no se equivocaba, la posibilidad de que se encontraba con vida era de una altura que grandiosa mente dentro de poco podrìa llegarla a ver. Lo deseaba, lo anhelaba, querìa volver a verla, mirarla, anhelarla, abrazarla,besarla hasta tener su aroma entre sus brazos una ves mas, amarla incondicional mente hasta que su cuerpo dejara de respirar si era necesario.
Queria, poder volver a tenerla entre sus brazos..
Miro ahora con un brillo en sus ojos al cielo, con la esperanza de volverla a ver, no se rendirìa, la buscaria y la encontrarìa, y cuando eso ocurriera, jamas en su vida ni por un momento la volverìa a dejar sola..
Jamàs..
.-
-No dejare que te alejen de mi...Kagome-fue un susurro que clara mente sin dificultad fue arrastrado por el bien, dejando entre sus labios una ligera sonrisa de alegrìa y felicidad, con el deseo de cumplir su anhelo de volver a mirar, tocar y escuchar todo lo que caracterizaba a esa miko que le habìa robado el corazòn. Pero...Mas anhelaba mirar esos ojos miel, esos ojos que llenos de amor lo derretìa al mirar la calidès en ello-
Esos mismos chocolates que lo habia hobligado a admirar sin descanso alguno,haciendolo a el un adicto de esos ojos..
"Tu sangre..."
El color de tu sangre..
Continuara...
¿Opiniones?,soy toda oìdos. Espero que les guste.
Nos leemos a la pròxima!
