Capìtulo 02
_Algo que proteger I parte_
-¡Listo!- la alegrìa que llevaba el terminar su labor la habìa hecho sonreìr por dijesima vez en el dìa, ya un poco mas bajo de la tarde. Dentro de poco empezarìa la celebraciòn de bienvenida-Quedo..
-¡Perfecto!-la interrumpiò con sus palabras, tambièn alegre por su trabajo ya listo. Solo le habìan costado unas cuatro horas para terminar con los detalles. Su madre la comida, ayudada por su hermana, mientras que su padre junto a su hermano limpiaban a su alrededor tambièn arreglando las cosas para el festival, tanto bienvenida como para celebrar los dieciocho primavera de su muy querida amiga, la cual en secreto la miraba de otra forma para su querido tio..-¿No es asì Naomi?..-su hermana, la cual con una alegre sonrisa terminaba su labor, mas que feliz miraba a su hermana con el fin de responder a su pregunta-
-Ni que lo digas hermana...Todo esta perfecto para la llegada de nuestro tìo-claramente su alegrìa salìan de sus poros, afectando a todos a su alrededor, tanto que la azabache en silencio no cabia de los nervios que la corcomìa, el porque no lo sabia pero tenia un presentimiento de algo que la hacia sentir mal por los nervios. Mientra las gemelas intercambiaban miradas en silencio, comunicàndose mutuamente lo que querian decir con ello y asintiendo a la vez de entender lo que querìan decir, para poder poner a prueba su plan..-No es asi..¿Rin-chan?
Distraìda era poco para decir,su atenciòn claramente no estaba en los adornos que minutos atràs habìa logrado poner, si no que entre sus pensamientos cada vez mas se undia en ellos, cada vez mas profundos por cada minuto que pasaba. Mientras que en ignorancia olvidaba el entorno que habìa a su alrededor, sin siquiera saber con que razòn respondìa a cada pregunta que le hacian, sincerandose con ella misma pero, sin razòn alguna al responderlas.
Las gemelas cada vez mas ìvan cambiando su forma de preguntar para querer rebelar algo que la azabache ignoraba. Sus sonrisas cada vez mas se azanchaban, mientras claramente miraban como la azabache ida de si, solo se limitaba a responder con un hilo de voz, mirando distraida mente unas hermosas flores que entre sus manos sujetaba con recelo por su maravillosa belleza. No escuchaba, no a sus respuestas, solo sabia que por cada pregunta que lograba escuchar llegaba a responder inconciènte mente con sentimientos en ellos, cada vez mas envelezada por si...Solo que la ultima pregunta, escuchada claramente al resonar en su cabeza, no supo responderla, y...Ahora que se ponìa a pensar nìsiquiera entendia como demonios habia llegado a tal punto tan...Tan...¡Tenso!.
Aunque no sabia si esa era la palabra correcta.
"No es asi..¿Rin-chan?"- -"Si..Es muy hermoso como quedo la decoraciòn.."
"¿Cree que le llege a gustar si le colocamos algunas rosas?"- -"Si...¿Porque no?"
"¿Usted no sabe si le gustan las rosas?, ya que solo tenemos rojas y blancas pero, no sabemos cual es la mas indicada.."- -"Rojas, a el le gustan las rojas.."
"¿Como sabe eso Rin-chan?"- -"Porque al igual que a mi, las rojas son sus favoritas..Ya que...Sus ojos marrones llegan a unirse con el color sangre de la rosa roja"
"¿Enserio Rin-chan?"- -"Si por supuesto..Ya que la rosa en rojo puede representar mucho los sentimientos de alguien..Por eso es que guardo una con mucho amor"
"¿Guarda una rosa roja?..¿Porque?..¿Alguien se la regalo?"- -"Si...Hace ya cinco años que la tengo conmigo.."
"¡Que lindo!¿Tambièn fue alguien con sus sentimientos?"- -"Si...La rosa guarda esos sentimientos.."
"¿¡Enserio!?..Pero..¿Quien se la dio Rin-chan?"- -"Pues.."
"¿Le gustaba esa persona Rin-chan?"- -"Si.."
"¿Era bueno con usted?"- -"Si.."
"¿Es mayor que usted?"- -"Si...Por tres años"
"¿Y aun lo quiere Rin-chan?"- -"Si..."
"¿Y si lo viera hoy le dirìa que lo ama?"- -"..."
Si lo viera hoy le diria que lo ama..
Que lo ama..
Que lo ama..
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El eco que llegaba a repetirse con esas palabras la habian hecho despertar derepente, que tanto su corazòn latìa con locura, en su cabeza los llegaba a repetir con cada palabras que trataba de procesar.
¿Como responder con la verdad sin dejar a la luz la verdad que ella solo sabia?. No podìa decirlo, era algo que solo ella sabia y que, muchas veces habia deseado compartir con alguien, pero con alguien que ella consideraba mas que una amiga, mas que eso deseaba a su amada madre en esos momentos para poder compartir con ella sus inquietudes, sus descubrimientos, sus sentimientos..Sus secretos. Necesitaba la ayuda de su madre incondicionalmente, tanto por necesidad de consejos. Necesitaba consejo...
No responderia a la directa, y menos mentirìa negandose a ello, pero por lo menos dejarìa en claro lo que en esos momentos sentìa. Por lo menos se sincerarìa con ella misma.
.-
-No lo se..-su voz en un hilo, se escuchaba claramente sincera. La gemelas con su triunfo ya casi a la luz, la sorpresa de esa respuesta no dio cabida a la alegria, ya sabìan que por lo menos la azabache tenia sentimiento encontrados con el joven castaño, y la idea de verlos juntos le alegraba-
Como decir un "no", si en su cabeza claramente retumbaba un sincero si, su conciencia le impedirìa mentir en esa ocaciòn para no dejarla en una mala base ante todo. Las flores que sostenìa en sus manos eran simplemente hermosas, el brillo conque adornaban sus hojas era sublimes para relajar sus pensamientos, dejando correr sus manos para tocar con delicadeza un petalo de cada una de ella sintiendo su humedad en ella. Cada fragancia que desprendìa era una paz obtenida de lo mas alto, agradeciendo con sinceridad el haber ya terminado con sus labores, ya que de aseguro el tiempo ya habìa corrido de sobre manera.
Una castaña en silencio ya hacia en la entrada con una canasta en sus brazos, sonriendo para sus adentros al ver a sus dos hijas atentas a las palabras de la azabache, quien ajena a el mundo de su alrededor ignoraba con inocencia lo que habia expresado ante ello, por lo cual la castaña durante tiempo suficiente habìa logrado escuchar una gran parte de la conversaciòn, tanto para llegar a saber la razòn de ese ambiente tan tenso y cohibido. Sus hijas habìan hechos miles de preguntas a la azabache con el fin de sacarle informaciòn valiosa que ni ella misma habìa podido lograr sacar, ya que a pesar del tiempo ahora era que notaba el cambio del ambiente que flotaba a su alrededor cada vez que su querido hermano llegaba en presencia de la azabache. Entendia claramente lo que eso significaba y la idea de verlos juntos no le desagradaba del todo, en cambio a eso la hacia feliz verlos juntos en un futuro, mas sin embargo sabia lo inocente que era la azabache, necesitaba tiempo para superar las pruebas que el mundo le daria a su causa, y los problemas que traerìa si cierto Daiyoukai se llegaba a enterar...Pero eso era lo de menos.
Al ver que aun no se daban de cuenta de su presencia, decidiò hacer acto de presencia por su propia cuenta, aclarando su garganta algo bullicioso, lo cual resonò alrededor de esa cabaña, llamando la atenciòn de inmediato de las gemelas y haciendo sobresaltar a la pequeña azabache, quien no pudo evitar saltar sobre sus contestura y mirar de inmediato hacia donde claramente se podia definir que provenia la voz.
Por su lado, la castaña solo sonreìa con diversiòn al ver la cara de sorpresa de las tres chicas.
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-O-Oka-san..-al unìsono respondieron entre titubeo al ver como su madre solo sonreìa con malicia. Algo que claramente daba a entender que pensaba o sospechaba de algo que ellas habian hecho, o como llegaba a decirle "Sus tremenduras". Su madre ya lo sabia-
-Sango-san...
-Vamos..-ante todo no pudo evitar soltarse a reìr al ver las caras tan asustadas de sus hijas y mas la de la azabache quien mas que sonrojada no podìa estar. Le ardìa la cara, y la verguenza flotaba en el ambiente-..Por..Porque esa cara si..Si solo hablaban ¿no?..¿O es que interrumpir algo importante?..-mas que maliciosa su sonrisa, reflejaba confianza, algo que a la vista de la azabache la calmo un poco-
-No sango-san, no se preocupe, solo hablàvamos de algo imposible...No se preocupe.-sonriò con tristeza, mirando un tanto con cariño a las niñas quienes al ver tal gesto de tristeza en la miko joven solo decidieron hacer silencio sin querer incomodarla. La castaña a esto por supuesto no paso en alto, y al momento quiso interrumpir, pero la azabache ya la habia interrumpido- Por cierto ya terminamos con los detalles de los preparativos. Las coronas de flores y las guirnal..guirnal...Etto..Como es que..?
-Guirnaldas...A si se les llaman Rin...O tambièn a lo cotidiano, Hanawa..-dejando a un lado el tema, no pudo evitar bajar su rosto con una sonrisa triste al recordar a su amiga al decir esas palabras. Su amiga en sus dìas de vida los habìa ayudado mucho con muchos preparativos y festividades que hacìan en su pueblo, y este pequeño detalle no se habìa dejado de lado, millares de nombres y explicaciones habìa dicho al explicarle y informarles de cosas que habìa en su època y los millares de objetos que utilizaban para realizar una celebraciòn. Las guirnaldas como ella años atràs habia llamado, era especies de adornos que se dejaba colgar de un extremo a otro llevando en si uno que otro adornos como diamantes, cristales, o como ella sencillamente le habia sugerido, lazos, flores y otros especimenes que ella claramente no habìa podido comprender. Su utilidad en esa època era importante ahora, el pueblo se alegraba de ello y cada vez que hacìan una festividad hacìan de estos muchos para adornar sus casas y calles, en cambio a ese dìa tambièn lo usarìan, por lo que podìa ver ya todo estaba listo..Solo que faltaba la presencia de ciertas personas que allì aun no estaban-
-Sango-san..
-Bien-cambio su semblante de inmediato, callando las palabras que querìan expresar la azabache- Si ya estàn listas tomen sus adornos y guirnaldas y acompañenme...Yo las ayudare a poner a cada una en su lugar...-a lo susudicho sonrio con sinceridad para tratar de bajar el nivel del ambiente, consiguiendo su objetivo al ver como las pequeñas y la azabache con un asentimiento de cabezas y una sonrisa aceptaban-Bien..Siganme..
-¡SI!
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Sus manos mas frìas que nunca, envueltas en esa tela suave y negra, el cual evitaba en grande la vista a los demàs del color de su piel, con control trataba de no sacarla y conjunto a ella sus garras, ya que no si hacia eso todo sus esfuerzos que durante mas de cinco horas le habia costado conseguir se irìan a tierra, pero eso no es lo que le molestaba en realidad. No querìa ni deseaba hacerle daño a la criatura que momentos atràs habìa sanado y salvado, ahora el cual dormìa tan plasibamente bajo un àrbol a un lado de ella.
Era curioso ahora que lo pensaba todo ese caso que ahora se encontraba pasando. Salvar a un niño de las garras de un mounstro, que para colmo de su paciencia se habia atrevido a aprovecharse del niño despuès de que estaba inconsiente, algo que claramente ella consideraba como acto de cobardia. En fin, solo le habia costado unos segundos para desacerse de ese insignificante escoria..
Claramente con su cabeza alzada al cielo ahora con el sol en lo alto, sin poderlo ver trataba de sentir el calor de sus rayos, buscando en ellos la vida y la oportunidad de una vez mas volver a sentir, mas sin embargo sabia que todo eso era inùtil, ya su piel y cuerpo eran frìos, eran muy pocas las veces que llegaba a sentir algo, aparte pues claro de sentir la exitaciòn de la sangre al correr por sus manos, el cual en el fondo aborrecia de sobre-manera, pero que tambièn ya deberìa estar acostumbrada, ya que, era parte de su nueva naturaleza.
"Oka..san"
Sus parpados en señal los mantenia cerrados, aspirando el aire puro tratando de encontrar en ello la tranquilidad, trallendo con ello el soplido del viento el cual con elegancia frotaba con elegancia sus cabellos, y dandole a su interiòr la paz que durante mucho queria odtener en el silencio...Mas sin embargo...El sonido del susurro cargado con esas dos palabras que claramente entendia y sabia a quien le pertenecìa, inconsiente mente la habia sacado de su trance y enseñoriò, haciendola abrir por impulso sus parpados.
Ahora abiertos, con su misma mirada siega giro su rostro a donde sus instintos le mostraba que se encontraba el niño en reposo, captando claramente como este tan solo dormìa llamando entre sueños a su madre, un nombre que en el fondo le dolìa al recordar algo lejano...Algo que sabia desde mucho que jamas ni porque saliera de esa maldiciòn podria realizar el deseo de volver a ver a sus seres queridos.
Una oportunidad que ya no correspondia a ella.
-De igual modo...Solo los lastimarìa..
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El sonidos de las hojas al ser meneadas y arrastradas por el viento le eran de agrado, asiendo que sus oìdos y sentido del olfato se deleitaran con el olor y sonido del viento al golpear, y trayendo consigo algo usual ahora que lo pensaba. Màs sin embargo al querer seguìr con su busqueda a una respuesta, no pudo evitar soltar un gemido por la reacciòn que tuvo al sentir como unos brazos pequeños la empezaba a abrazar por su estomago hasta terminar rodeandola y colocandose tras de su espalda, haciendo que su cuerpo se tensara por el asombro y sorpresa...Sin mencionar el calor que esto le causaba extrañamente..
Pero no querìa hacerse falsas esperanzas.
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-Arigato...Señorita- solo llego a escuchar, aun sintiendo sus emociones extrañamente enloquecer al escuchar al niño agradecerle y mas al sentir como este cada vez mas se aferraba a ella. Agradecia por algo que ella claramente desconocìa pero..Algo si tenìa presente...El niño para su mala suerte no le temìa-
-¿Porque me agradeces pequeño?-apenas y dijo aun con sus ojos bien abiertos viendo ciegamente al bosque-
-Porque se que fue usted quien me salvo de ese ogro...Arigato- menciono una vez mas, ahora sonriendole con sinceridad un poco apartado de la azabache, quien al sentirse un poco liberada bajo su rostro mirando aun a siegas al niño, sintiendo con sus sentido cada gesto y reacciòn que tenia en esos momentos a ella, pero algo que claramente pudo ver que este ignoraba, su mala suerte de no ver...-
-Mmm...No fue nada...
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A penas susurro sin mucho ànimos, aun manteniendo entre sus piernas al niño, un gesto que inconsiente mente habia hecho nacer en ella algo que queriendo ignorarlo la hacia sentir extraña, y que en el fondo de su corazòn temìa. O al menos asi sintiò, a fin de cuenta...No tenia corazòn.
En cambio a ella, el niño apenas abriò sus ojos se llevo la impreciòn de algo que no habìa visto antes.
Aun recordaba que al haberse perdido en el bosque en busca de ayuda, en las profundidades se habia encontrado con una bestia, un ogro para ser mas preciso de apariencia nefasta y claramente mas grande que el. El cual al no poder defenderse el mounstro habia aprovechado esto para sin ningùn esfuerzo con solo una mano habentarlo hacia unos arboles y dejandolo inconciente de inmediato por el golpe que se habia llebado de lleno. Despuès de eso no recordaba mas nada, es mas pensaba que morirìa despuès de eso, si claramente sabìa que el ciendo mas dèbil que el mounstro fàcilmente podrìa morir en sus manos.
Al despertar de su sueño, lo primero que hizo fue mirar al cielo, captando como apenas era de dìa, un hermoso dìa ahora que lo pensaba, el cual le hacìa recordar el sueño que momentos atràs habia tenido sobre su madre, y un recuerdo lejano de ella que solo le causaba dolor. Despuès de ellos al sentirse mas tranquilo y saludable, no pudo evitar mirar su cuerpo buscando en ello alguna señal de sangre o heridas, ya que sabia que antes de caer a la inconsiencia horriblemente se habia hecho una herida en su cabeza, el cual no habia dejado de sangrar con locura. Mas ahora que lo pensaba solo sentia una frescura como menta en su cabeza, y su cuerpo completamente lo sintio ligero y descansado, una sorpresa que se habìa ganado al verse sano.
Pero aun con la duda en su cabeza queriendo saber que era lo que realmente habia ocurrido con el, sintio o, mejor dicho, escucho como algo en su interiòr le decia que mirara a su lado, un susurro que causo su mente y que al mirar a su lado otra vez se volviò a repetir solo que con otras nuevas palabras. Era una chica muy bella de facciones muy gratas y esplendorosas. Sus largos cabellos se perdian entre una capa negra que dejaba abajo su capucha, mostrando solamente su rostro hasta el cuello. Su piel tan blanca y suave a la vista inocentemente lo habia hecho sonreir de alegria, sin dejarlo a terminar de seguir examinando a la chica, ya que por un impulso se fue a ella abrazandola con alegria al pensar que ella lo habia ayudado, y le alegraba la idea de que esa chica fuera tan misteriosa y especial, ya que desde mucho le habia agradado la idea de perderse en el bosque o otro lugar, y encontrarse con personas diferentes o que nunca habia visto...Le emocionaba la idea de tener una aventura en pleno tiempo de guerras, algo que ya no le debia importar por su pasado...Ya no era tan pequeño como para no saberse defender solo..
Al momento de sentir su cuerpo junto a el, sintio como casi daba un brinco de la impresiòn al tenerlo a el abrazandola con fuerza. Le debìa su gratitud y agradecimiento, por eso luego de darselo al alejarse un poco de ella le regalo una sonrisa sincera y entusiasmada sin poderlo evitar, al final se sentia muy emocionado. Pero su emocion y entusiasmo se vio interrumpido por la sorpresa al darse de cuanta de algo que momento atràs no habìa visto, y ganàndose con ellos que los ojos de la chica se colocaran en el.
La chica no era comùn.
Y eso claramente lo pudo saber por el color tan peculiar de sus ojos.
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-Señorita...Sus ojos son..-el susurro fue interrumpido al momento por el sonido de un gruñido que desde los àrboles salian, llamando la atenciòn de la chica y de el-
Algo estaba empezando a salir de entre los arboles..
.-.-.-.-.-.-.-.
-Listo-con sus manos ya culminando con su trabajo, miro con alegrìa ahora ya todo listo para los preparativos-
-¡Que bien Rin-chan!¡Le quedo maravilloso!-dijo esta mas que animada, aun con un lazo rojo entre sus manos-
-Es cierto Rin, buen trabajo-alago la peli-castaño ya habiendo tambièn terminado, con su otra hija aun lado de ella mas que sonriente-
-Arigato..Sango-san...-correspondio al gesto, sonriendo de igual manera a la pequeña y a la mayor-
-Je je..No tienes porque darlas Rin. Agradesco tu ayuda en estos momentos, sabiendo que tu en este dìa especial deberias estar disfrutando en todo momento, ya que sabiendo que es tu cumpleaños...
-No, se equivoca Sango-san. Estoy muy alegre y emocionada ahora que hago esto con ustedes, me gusta disfrutar mientras ayudo a los demàs, ya que me sentiria mal al ver como los demàs trabajan en la decoraciòn de la fiesta mientras que yo de muy lejos arrinconada de brazos crusados solo los veo hacer todo el trabajo. Seria algo que para mi seria desonrroso...
-Entiendo. Agradesco tu sinceridad Rin..-respondiò con sinceridad la castaña mirandola con cariño- Y perdòn por no haberte felicitado en tu dìa Rin, asi que...Feliz cumpleaños Rin..
-Je...Gracias Sango-san, pero no era nada...Al fin y al cabo estoy conforme con todo lo que han hecho para este dia...Agradesco que estèn conmigo..-menciono con sentimientos en sus palabras, algo que la Taijiya claramente sintiò e inconcientemente la habia hecho conmover. La niña claramente era especial-
-Siempre lo estaremos Rin..
-Es cierto Rin-chan, despues de todos dentro de poco seremos todos una linda familia feliz-decia con emociòn la castaña, ya habiendo terminado con su labor. Mientras su hermana quien miraba la escena, no pudo evitar sonreir al escuchar lo que habia dicho su hermana-
-Pues yo..
-Si somos una familia ya hija, despuès de todo Rin ya lleva un gran tiempo viviendo con nosotros, es claro que pertenese a la familia...
-Gracias..-un poco avergonzada agradecia-
-Si madre pero me refiero a que despuès de que contraiga nupcias con Tìo Kohaku, Rin-chan màs que feliz pertenecerà por derecho a la familia. Y mas si nos da primos, ¿no? -la inocencia con que decia estas palabras era algo que su hermana gemela no compartia mucho, ya que al escuchar todo no pudo evitar reir de alegrìa dando salto alrededor de la joven azabache al ver como esta mas que callada, y mas que sonrojada mantenia su rostro abajo tratando de ocultar su clara reacciòn de verguenza por tales palabras. Mientras la castaña un tanto sorprendida por las palabras de su hija, no pudo evitar sonreir de lado al ver el efecto que causaba tales palabras a la azabache, ya la sola idea de ver a su hermano feliz junto a la miko joven la hacia esbozar una sonrisa de alegrìa, y en esa ocasiòn estaba de acuerdo con su hija con respecto a la azabache-
-S-So..Sonomi...-apenas y le salia palabras alguna, ya mas que avergonzada, pero feliz en el fondo al saber lo que las niñas pensaban y deseaban para ella-
-Pues...Si, por supuesto hija-acatò la castaña , apollandola en esto, haciendo callar de inmediato por verguenza a la azabache-
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Ya todo estaba listo, el sol estaba ya en su punto mas alto y sabìan desde ese punto que faltaba varias horas para que llegara la hora exacta para iniciar con su festividad. Lo principal ya estaba listo y colocado en su sitio, mas a la hora terminarìan de colocar los demàs adornos, asi que por los momentos descansarìan y esperarìan a que sus amigos llegaran con lo demàs pedido, al final solo faltaba alguien a parte del invitado especial.
Ambas chicas ya mas que alegres, ya viento su labor terminado por los momentos, tomaron entre sus brazos y manos lo ùltimo que quedaba para luego con mas tranquilidad encaminarse entre charla hacia la cabaña de la castaña, llegando prepararian algo de comer para asi mejor esperar a que los hombres llegaran.
Entre charlas y risas de regreso a la cabaña, la pequeña castaña mas atrasada en sus pasos se habìa detenido en medio del camino al sentir algo duro entre sus suecos, algo que la habia lastimado cuando quiso seguir caminando. Pero al haberlo hecho tan de repente sin decir nada, habia ocasionado que las demas ignorantes a esto quienes aun entre risas charlaban, las dejara a ella atràs cada vez mas alejandose.
-Ahh..con que solo ¿ era una piedra eh?, puss...cada vez mas me hago lenta- meciono con sarcasmo en sus palabras volviendose a poner su sueco para luego aun con frustraciòn cojer entre sus manos una vez mas las cosas que llevaba, para luego de nuevo comenzar a caminar a direcciòn de la cabaña, ya las demàs se habian alejados mucho de ella y si se hechaba a correr era probable que callera y tirara lo que llevaba en brazos, su torpeza era tal que temia por ella misma- Ahh...-suspiro ya resignada- Solo esto me ocurre a mi...Yo, hija mellisa de una Taijiya y un houshi mañoso...Sonomi Shisa...-con el ambiente calido aun bajo el sol del medio dìa, hablaba con ella misma tratando de distraerse un poco, mas sin embargo al abrir sus ojos, los cuales momentos atràs mantenìa cerrados, sin poder terminar de mencionar sus ultimas palabras, se abrieron por la sorpresa al ver una enorme sombra correr frente de ella de una lado a otro hasta desaparecer a un lado suyo, solo que este cada vez mas se hacia mas grande, no pudiendo mas con la curiosidad se volvio sobre sus talones dandose la vuelta para ver y buscar con su mirada al dueño de esa sombra, que en ciencia cierta pudo saber que venia reflejando a una figura que llegaba desde los cielos. Y claramente lo afirmo al ver como alguien entre fuego y destellos azules decendia para luego dejar a la luz aun joven adolescente peli-rojo, quien al verla mirandolo con sorpresa no pudo evitar sonreirle con cariño-
-Como estas Sonomi- dijo:"No me confundio"Pensò la chica con màs sorpresa y alegrìa al saber que por esa ocasiòn no la habian confundido con su hermana mayor-
-¡SHIPPO-CHAN!-la clara alegria que sentia en esos momentos se demostraron cuando con una sola corrida ya se encontraba abrazando al joven zorro-
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El por su parte correspondia sonriente al caluroso gesto que le brindaba la chica. El grito que con alegrìa y fuerza habìa resonado entre ecos por todos los rincones, no habia sido una esecciòn para que las castañas y la joven azabache no lo escucharan, al contrario al darse de cuenta que la pequeña gemela de la pequeña castaña no se encontraban con ella, decidieron por detenerse para esperar a que ella las alcanzaran, pero en la espera sin pasar ni treinta seguntos escucharon a todo pulmòn el grito de alegrìa que habia esbozado la chica que esperaban, el cual ellas de inmediato sin mas que esperar al escuchar tal nombre de un solo impulso se hecharon a correr a donde a lo lejos pudieron dialogar la figura de la chica, quien ahora junto a alguien se mantenia entre brazos de un joven peli-rojo. Ya sabian quien era en realidad..
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-¡SHIPPO-ANI-CHAN!-la azabache mas que feliz al ver al kitsune a solo unos metros de ella con su hermosa sonrisa, no pudo mas contenerse y hecharse a el abrazandolo con tanta fuerza que justo cuando la castaña se alejaba de el, todos con ojos asombrados vieron como la chica con una velocidad in-humana, se hechaba en sima al peli-rojo con un abrazo tan fuerte que ambos por culpa de la gravedad terminaron en el suelo, el zorro con todo el peso de la chica encima de el-
-R-Rin...-decìa con esfuerzo por su dura caìda, riendose con gracia por las ocurrencias de la chica y por la felicidad que le causaba el verla una vez mas, mas hermosa que nunca y mas que sonriente, al final, dieciocho años era mucho para un humano, por lo cual habìa hecho efecto en ella, dejandola mas hermosa que nunca...Tanto que la sola imagen de ella le hacia recordar a una sierta persona que aun en recelo guardaba en su corazòn. Aun por el tiempo, guardaba la imagen de su amada madre adoctiva, aun sentìa el amor que esta le brindaba en todo momentos, por eso darìa todo por proteger ahora a la pequeña azabache, la unica persona que le quedaba de su pequeña familia, no dejarìa que ella tambièn se le fuera arrebatada- Yo tambièn te extrañe..-dicho esto con una sonrisa correspondio al abrazo-
-Volviste...Cumpliste tu promesa de volver conmigo Ani-chan...
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Cada palabra era una embestida de dolor que asotaba al peli-rojo. Habìa vuelto y cumplido la promesa de volver con ella, si...Pero...Despuès de tres años.. Esa promesa ya durante ese tiempo lo debiò haber cumplido, mas sin embargo no lo cumpliò pasando en total cinco años fuera sin verla ni hablarle, y durante ese tiempo habia ocurrido el accidente que habia matado a su madre, al final la noticia que en boca del exterminador le habia informado en ese tiempo lo habia dolido, casi y destrulle a todo su clan al querer salir del territorio para irse con rumbo de vuelta a la aldea, buscar y buscar con cansancio a su madre, pero sabia que al final no la encontraria. Habìa sabido que los causantes de su muerte habìan sido ni mas ni menos que los hermanos platinados, quienes con sus propias espadas habìan destrosado el cuerpo de la azabache, uno transpasando su vientre y estomago, mientras el otro la mataba al llegar a tocar y pasar su corazòn con solo una estocada, eso ya hace cinco años segùn el exterminador, mas sin embargo esa informaciòn habìa llegado a èl cuatro años despuès de lo cometido, en resumen, hace un año apenas que lo sabia, por eso sin poder haber cumplido con su promesa y sabiendo de los acontecimientos que habian ocurrido en los ultimos años, no quiso hacer esperar mas, posponiendo su entrenamiento para continuarlo un año despuès, algo que su sensei no se opuso al saber la razòn de su partida. Ahora ayi con la unica persona a quien tenia que proteger, aun sabiendo que tambièn a sus amigos por supuesto, pero ella era una esecciòn.
La chica tenia al Daiyoukai que la protegìa, desde muy pequeña se habia convertido en su protegida, por lo cual cuando el tambièn se habia propuesto en proteger a la chica al principio le costo mucho llegar a hacercarse a ella o hacer lo que el se habìa propuesto hacer con ella, ya que el Daiyokai jamas le agrado la idea de verlo serca de la chica, segùn, porque no querìa malas intenciones hacia ella por parte del kitsune, mas sin embargo despuès de un tiempo al ver las verdaderas intenciones que el tenia para ella de un tiempo a otro lo acepto, y al final llego a verlo con gracia y respeto, ya que al igual que la niña el se mantenian al cuidado de la Shikon no miko, ahora difunta..
Ambos desde entonces se habìan convertido en hermanos...Hermanos que una vez mas eran unidos por el destino.
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-Pero muy tarde..-apenas y susurro, pero que fue escuchado por la chica. En cambio a el, ella solamente sonrio con cariño al ver lo deseccionado que se encontraba con el mismo. Pero eso a ella no le importaba, por lo menos tarde pero seguro el habia vuelto a ellos mas alto y bello que antes..Como siempre...Era su Ani-chan..-
-Tal vez..Pero al final lo cumpliste..-ya mas tranquila con su misma sonrisa, se levanto con tranquilidad dandole el espacio suficiente que necesitaba en esos momentos el joven kitsune. Mientras las castaña con una sonrisa se mantenia en silencio mirando toda la escena, ya la presencia del joven zorro se extrañaba en ese lugar y la alegria ahora flotaba al verlo una vez mas de regreso, mucho mas cambiado ahora de lo veian mejor.-
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Su cabello rojo y brillante seguia sujeto en una coleta alta, con su melena ahora mucho mas larga. Sus ropas no habian cambiado mucho, su haori azul con petalos de loto seguian iguales, solo que ahora en color azul pero mas oscuro con las flores en color rojo. Bajo este utilizando otra tela en color blanco, dejando a la vista un poco un extraño rosario de color rojo y morado oscuro, cada uno unido por un cuerda de color dorada mientras que al final dejaba a la vista tres colmillos solo separados por una pieza de cuarzo, uno al lado del otro. Su chaleco siendo su propio pelaje aun seguian igual sujetado ahora por un obi en color negro adornados con unas lineas en azul oscuro. Su hakama ahora mas largo, seguia siendo azul, solo que mas profundizado siendo mas oscuro que su haori, mientras su pies(patas) ya no descarsos eran cubierdo por unos botines en negro con lineas rojas, dandole al final una imagen mas civilizada y adulta, pero sin quitarle lo inocente ya que a final de cuenta aun seguìa siendo un niño.
El kitsune ya de pies, sacudiendose su hakama y haori, se mantenìa en silencio con su mirada perdida en el suelo, algo extraño pero que no paso desapercibido para la castaña, quien ya durante buen rato habia terminado de contemplar al zorro. Tenìa dudas, si, al final el pobre no habia vuelto a pisar esas tierras despuès de cinco años y durante ese tiempo muchas cosas habian cambiado, pero sus dudas podrìan responderse despuès, al final ese dia era especial y aprobecharìan todo momento de la buena suerte para mantenerse unidos una vez mas como familia, como el viejo grupo que una vez fueron...Eran recuerdos que con ellos traìa la nostalgia.
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-Me alegra volver a verte una vez mas, Shippo- menciono esta ahora mas cerca aun esbozando una sonrisa, querìa bajar la temperatura en esos momentos y con ello el kitsune se pudo dar de cuenta. Tenia tiempo sin verla, la castaña aun seguia reluciente, mucho mas mayor si, pero no quitaba su belleza natural-
-Igual me siento yo Sango...Cuanto tiempo sin verte-la abrazo a esto, con su misma sonrisa, siendo correspondido de inmediato-
-Ja! Mucho Shippo, de eso no hay duda...Pero bueno..-suspirando tomo sus manos entre las suyas- Te ves mucho mas guapo ahora, y no dudo que ya tengas a alguien en tu vida ¿eh?..
-Etto...-a esto no pudo evitar soltar una risita nerviosa al ver la mirada picara que la castaña le daba claramente insinuando algo, era muy de ella..- Je je, No...Aun no Sango y tampoco estoy interesado..No en estos momentos...-acato ya mas tranquilo aun con sus manos entre las de la taiyija- Pero cambiando a otro tema. ¿Como esta todo?, veo que se encuentran en una situaciòn que claramente pide ayuda ¿No?...O...¿Una festividad?..
-Bueno..
-¡Si!¡ Para la bienvenida de Tìo Kohaku!..-alegremente decìa todo esto-
-¡Sonomi!-una vez mas, tratando de callar a su hermana algo que jamas lograria, pensaba ella.-
-G-Gomen ne One-chan...
-No tienen porque ocultarlo. Shippo es un invitado especial, es mas esperaba su llegada hoy sabiendo que hoy estarìa cumpliendo Rin sus dieciocho primaveras, era probable que no quisiera perdercelo, ¿No es asi?-dijo esto ahora con la atenciòn del peli-rojo-
-Si Sango, exactamente por eso pospuse el final de mi entrenamiento para el otro año, no querìa tener que estar pensando mucho en ello por eso decidì estar todo un año para disfrutar de lo cotidiano-menciono con gracia, tomando entre sus manos las cosas que antes en brazos sostenian las chicas, encaminandose a paso lento hacia donde su olfato indicaba que se encontraba la cabaña de la taijiya. El cual èsta ya sabiendo sus intenciones tomando a sus hijas de las manos seguia al kitsune, siendo bien seguido de la azabache-
-Valla, me alegra saber eso Shippo. Arigatou...
-No te preocupes Sango, tengo otros planes con ello...Por eso voy a necesitar de su ayuda despuès de que esto culmine, ¿si? -acato mirando a la taijiya de reojos, quien con curiosidad lo veia desde su distancia claramente captando la indirecta del kitsune, claramente este..Queria respuesta.-
-Hi Shippo...Como quieras..
.-.-.-.-.-.-.-.
-P-pero...
-Solo hazlo por favor...No me conoces lo se, pero por favor te pido que corras al bosque y no mires atras. No quiero que mires esto...-acatò con su vista perdida donde podìa decir se encontraba parado la amenaza, entre risas sìnicas y mirada claramente repugnante para la azabache que sin mucho problema lo podia percibir por sus sentidos.-
-Es...-ya resignado miro su mano sujetando la de la chica, querìa seguir con ella, habìa algo que le hacia querer permanecer a su lado, aun sabiendo que solo la conocìa de minutos atràs, pero eso no le impedia querer estar con ella. Ahora soltando su mano antes de echarse a correr miro una vez mas a la azabache a quien a ciegas le dio una sonrisa- Esta bien señorita...
Tomando algo entre sus ropajes al sentir ya al niño lejos, saco sosteniendo de la empuñadura la katana escarlata sintiendo como este se incrementaba con su poder sagrado y maligno, sabiendo a sus adentros lo que la katana queria..
¡Maldiciòn!
-Miko maldita..Crees que con tratar de sacar al niño de la lucha lo dejare vivir. Me divertirè con el, despuès de matarte- cada palabra sarandiada por su boca, era de asquear por lo que la miko mas que furiosa tuvo que oprimir un gruñido entre su garganta ante lo dicho, la imagen de tal asquerosa serpiente no era mas que repugnante no solo para sus sentidos si no que su olfato en esos momento empezaba a sufrìr por tal edor que desprendia el infeliz.-
-Estupida serpientes, ¿Crees a caso que dejare que me toques? Ja!..No seas iluso-desganada pero con elegancia decia cada palabra con sensualidad y agria-dulce, el sarcasmo que cada palabras en que se envolvìa muy claro lo pudo sentir el youkai verdoso, la maldita arpìa se estaba burlando de èl.-Te matare antes de que puedas parpadear animal..
-¡Grr!¡Miserable te matare!..
Avalanzandose hacia la azabache, con su enorme alabarda envueltas en pùas, atacò aun lado de la azabache con intenciones de partirla por la mitad, èsta mas sin embargo al ver sus intenciones con un solo movimiento de sus pies, se dejo correr hasta llegar bien abajo sintiendo la brisa soplar a su al rededor al sentir la arma del youkai volar sobre su rostro, habìa esquivado el ataque como si estuviera bailando el limbo. Y sin un minuto mas que esperar deslizo sus manos por el mango de su katana atacando de un solo golpe al contrario y este a penas se dio cuenta quiso esquivarlo pero, el golpe que mas ràpido que èl de lleno lo asotò en su estomago haciendo en esa zona una herida mortal que de inmediato empezaba a sangrar y a empeorar, la katana cargaba consigo el poder purificador de una miko, algo que el completamente ignoraba ya que no imaginaba que ese ser que claramente a la vista sabia que no era un humano consigo cargara un poder tan...poderoso.
Su piel era tan pàlida como la de un muerto, sus ojos ahora eran rojos y lo miraban con odio en sus facciones mostrando levemente sus colmillos sobresalir de sus dientes, relamiendolos antes de expresar una sonrisa macabra tras esto, era escalosfriante ver esa expresiòn en una mujer, y mas en una como ella. Una miko, muerta de aseguro pero a la vez no, sus manos olìan a sangre, a muerte, mientras que su boca era levemente acompañado de el olor a sangre humana, algo que no dudaba que era mas que drenaciòn corporal, se alimentaba de sangre pero no cualquier tipo de sangre, tambièn a mas y mas fuerte era pero el del youkai, sangre de youkais corrìa por sus manos y sangre, tambièn los drenaba. Sus ojos eran sàdicos y frìos, ahora rojos eran mas escalosfriantes. Sus cabello negros muy largos y brillantes, lacios sin atadura bailaban al compàs del viento, mientras sus manos con unos guantes extraños dejaban ver claramente las garras que esta poseìa, manteniendo en ella un tenue color rojizo. Esa mujer, no era normal...
Una miko...
Y...Ciega..
Si, exacto. La mujer a quien se enfrentaba no era ni mas ni menos que la miko ciega, la princesa de la luna, la humana trascendental...
La miko maldita...
Una sonrisa se formo en su rostro al ver el logro que habìa logrado, averiguar mas sobre su oponente y saber que a quien buscaba estaba frente a èl. Ya el primer paso estaba dado, ya habia cumplido con su misiòn y logrado algo mas que saber su verdadera identidad, ahora solo faltaba que la miko se diera de cuenta.
.-
-¡SANGRE ASECINA!
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Sin dejar a mas que esperar de un solo salto corrio con gran velocidad hasta quedar tras del trol , lanzando sin mas un nuevo ataque sin intenciòn de darle tiempo al youkai de reaccionar, mas sin embargo de inmediato cuando su ataque golpeo de lleno por detras al youkai, este solo sonrio de lado soltando unas palabras que claramente la azabache entendio como;" Ya termine contigo miko", antes de evaporarse y desaparecer, dejando entre las yerbas solo un simple muñeco de madera.
¡UNA MARIONETA!
Gracias a sus poderes youkai al subir su sangre y llegar a controlarla pudo volver a tener la nociòn de ver, a su manera por supuesto, sus ojos bañados en sangre no la hacia ver muy bien lo que queria pero, la habia ayudado para vencer mas ràpido al youkai y ver la verdad tras todo eso. Era una marioneta, pero se habia dado cuenta muy tarde.
Pero..
Si ese estaba buscàndola a ella y al niño, significaba que si ya termino con ella y segùn con su "Labor" entonces el segundo seria buscar a...
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-El niño..-dejo eso de lado antes de gruñir con aberraciòn en su mirada, con su katana aun en sus manos se marcho a direcciòn en donde podia percibir el olor del niño y claro como era su supocisiòn. No estaba solo.-
...
La sonrisa torcida que mantenia en su rostro no era de esperarse, sosteniendo con fuerza su arma miraba con burla al pequeño peli-negro quien en defensa solo sujetaba una cuchilla sujetandola y colocandola al frente suyo, pero aun asi con el temor que claramente se podìa oler despedir de èl su mirada, era diferente. Mataba con ella al youkai, odiandolo y aborreciendolo con todas sus fuerzas con su sola presencia , detestaba y aborrecia a los youkais y mas esa especia la cual era la responsable de la muerte de su familia, madre, abuelos y hermanas, pero por desgracia, su hermano y padre aun seguian vivos viviendo tan plasidamente en su palacio y tierras, y como no al ser superior que su madre, al ser superior a el. Un hijo no deseado.
Su odio a los youkais era en nùmero infinito si empezaba a calcular, y no tenia porque negarlo. Los aborrecia con toda su alma, su especie aunque no quisiera aceptarlo...
-¿¡Que quieres ahora!?¿¡Porque demonios estas aqui!? Si...Ya terminaste con tu objetivo, youkai..-mascullo inyectando odio en sus palabras sin dejar de sujetar la perqueña daga que guardaba como tesoro. El youkai a cambio solo ensancho mas su sonrisa aùn mas irònica, mientras interesado en las palabra del joven decidio por soltar unas que otras palabras antes de retirarse de ayi, pero por supuesto no sin antes divertirse un poco-
-Mmm pues, tienes razòn niño. Dejame ver...El matar a tu familia...Ya lo logre-con arrogancia en sus palabras enumeraba para mas molestar cada odjetivo con sus dedos, captando como el chico mas que furioso estaba dispuesto a dar un paso al frente- Tu querida madre ningen, no fue dificil lograrlo, despues de las tantas suplicas que me iso de no matarte pues, me aburrì y con solo una mano la rompìa partiendola en dos, sacandole el corazòn.
-¡MALDITO!-segado por el odio que le producìa esas palabras al recordar el estado en que encontrò a su madre era algo que retumbaba en su cabeza, mientras su sangre empezando a erbir de rabia lo impulsaba a sacar lo que el durante mucho habia empezado a trabajar con esfuerzo por llegar a tener el control de su interior, algo que su madre habìa sellado años atràs-¡No te lo perdonare!
-Ja! ¡El niño tiene agallas eh!- menciono satisfecho de su logro en corromper al chico, el cual frente a el luchaba con el para no llegar a descontrolarse. Algo que no estaba funcionando bien.- A tus abuelos no fue necesario tocarlos, con mi sola presencia desfallecieron de aliento, y para ayudarlos a llegar ràpido al otro mundo lo ùnico que ise fue levantar mi mano derecha fàcilmente, aplastàndolo como cucarachas que eran con mi arma sin mas. Sin dejar rastro de ellos...
Cada palabra que soltaba era una daga clavada en el pecho del chico, no podìa controlarse y el pequeño sonido de su corazòn al palpitar con estruendo en su cabeza se lo dejaba saber muy claro, su sangre empezaba correr con rapides por su venas, sus manos le empezaban a doler de sobremanera, sintiendo al mismo tiempo como su cuerpo empesaba a temblar por la convulsiòn de fiebre que en minutos estaba empezando a experimentar,¿Como era posible? ¿Tan doloroso era todo eso que ni respirar podia?,Su madre la habìa hablado un poco sobre eso y le habia informado sobre las etapas y situaciones que debìa de pasar para poder ver su transformaciòn culminada, pero todo eso era superficial, ya que la unica manera de llegar a obtener su trasformaciòn por completo, era si su presencia se encontraba junto a la de su progenitor o, si se encontraba cerca de el. Por eso sabia que aunque se molestace con todas sus fuerzas sin control alguno, tanto como para llegar a tal punto de segarse, aun asì en el fondo su sangre, su verdadero ser no saldrìa a la luz, ya que el sello...
Por supuesto, el sello..
.-
El youkai un tanto interesado en las recciones del joven peli-negro lo observaba directamente detallandolo con interès, mas por curiosidad que por informaciòn, ya que al final ese niño no era algo de lo que se debiese ignorar o pasar por alto tan fàcilmente, en el fondo sabia lo que era y lo que representaba para el mundo de los youkais, tanto como la amenaza que podria llegar hacer y como la esperanza que frente a pocos llegaba a influir con solo el querer devuelta la paz y la traquilidad sobre su reinado, pero a eso el no tenia derecho de opinar, era simplemente un sirviente que durante siglos trabajaba para su señor y amo, algo que ya era parte de su vida, obedecer ordenes, como ahora, obedeciendo una de esas tantas ordenes.
El chico durante un buen rato lo habia visto comportarse extraño, gruñendo y presionando con fuerzas el arma que sujetaba en una mano, mientras que su mirada era tapada por sus flequidos los cuales ocultaban de manera asfixiante sus orbes rojizo los cuales comenzaban a cambiar. Para la vista era muy obvio que trataba de calmarse, respiraba con fuerza y dificultad en cada momento, exalando e inalando con fuerza mientras que su yoki con la intencidad que momentos atràs se habia elevado con esfuerzo empezaba a disminuir, algo que daba a entender la etapa por la que el chico estaba pasando.
Auto control en si mismo.
.-
-Niño estùpido..
Sus palabras se vieron interrumpidas por una ràfaga estruendosa que para su mala suerte no habia visto benir, conjunto a ella un ataque que a lo ciego no podia comprender quien lo habia lanzado. Lo esquivo, si, pero con dificultad, la velocidad con que benia recargado el ataque era cual que el poder con que benia acompañado tampoco lo podia decifrar, le quemaba y carcomia la carne, en su brazo derecho en donde sostenia el arma y el cual habia soltado a causa del ataque, claramente podia ver el daño causado por esa descarga de energia que habia arrematado con el, casi lo purifica.
Exacto, purificaciòn. Alguien lo habia tratado de purificar..
Pero entonces...Sabia que no era el niño, era muy imposible, aunque su madre humana fuera sagrada eso no daba crèdito a que el naciera con ese don, simplemente era imposible, y lo supo, el olor que lo golpeo de lleno le hizo saber que no estaba solo. El niño aun permanecia intranquilo cabis bajo ahora controlado bajo un àrbol sujetando en su mano una katana extraña, pero que claramente pudo saber que era demoniaca, su aura lo delataba. Pero por el momento ese no era el caso, su atacante se encontraba a tres metro de distancia de el con su arma en mano, su rostro tapado por una capucha en negro al igual que todo su cuerpo, era cubierto por completo por este. Sin duda esa era la persona quien se habia atrevido a hacerle tal daño, pero, aun no lo entendia..
¿Era una miko?
.-
-Youkai..- amacrò con rudeza esa palabras afiladas a oidos sordos, algo que al youkai le causo temor y recelo, ya que la voz claramente podìa definir que le pertenecia a una mujer. Una miko. Pero aun no sabia si estaba por completo en lo cierto-
-¿Que eres onna?, ¿Porque tu olor y tu esencia no se puede sentir?- decìa sin mucho agrado sujetandose con fuerza su brazo erido, o al menos lo que le quedaba de el.-¿Acaso lo ocultas?
-Hm, por lo menos eres mas hablador youkai, pero, si, contestando a tu pregunta si oculto mi esencia y presencia, ¿Acaso no es obvio?-con sarcasmo en sus palabras sonrio con burla, algo que el youkai no podia ver pero se lo pudo imaginar por su todo de voz tan molesto, sin duda que no era una humana normal-
-¿Que eres en realidad onna?-no caeria en sus juegos, no, sabia que querìa burlarse de el y lo matarìa sin duda despuès de hacerlo, pero por los momentos antes de lo venidero mejor seria informarse, necesitaba saber que era y quien era esa mujer tan extraña. La miko, fuese quien fuese no era de ese mundo, y eso no lo podìa negar-
-¿No pierdes tiempo eh?...Hm-por unos segundos respiro hondo dejando que un soplido saliera de sus labios, mientras pensaba mejor la situaciòn. El youkai que tenia al frente era distinto a los que se habia enfrentado y lo sabia, la apariencia que tenia en esos momentos no era el verdadero de su especia, y lo podia saber por su aura y olor, ¿Un ogro? No, no lo era. Estaba disfrazando la verdad, necesitaba respuesta a causa y por razones personales, al igual como el que tenia de haveriguar lo que era ese niño realmente que aun bajo el àrbol permanecia, ahora inconciente, claro, al principio no se figo que en realidad no era un humano normal o que en realidad no lo era, pero ahora que lo sabia no lo dejarìa pasar por alto, el youkai le daria respuesta, pero...A su manera.- Vuèlvete a tu forma original youkai -demando miràndolo desde su capucha-
-¿Que?-solo eso dijo no entendiendo lo que queria decir-
-Que te vuelas a tu forma original, es una orden, si quieres respuestas bien, te las darè pero a mi manera, no quiero estar hablando con un farsante que solo utiliza la imagen de algo que no es.
-Esta bien. Pero solo si te dejas ver el rostro y me dices que eres en realidad, yo tampoco quiero estar hablando con alguien quien ni el rostro se digna a mostrar- contesto un tanto molesto y serio escuchandose ahora su voz muy diferente a la que se escuchaba anterior mente momentos atràs.-
-Bien
-Bien..-menciono con pesar dejando salir un suspiro de frustraciòn dispuesto a dar un paso a delante.-
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Continuara
