QUE ONDA A TODOS, AQUI BRAVETHUNDER REPORTANDOSE CON OTRO GRAN CAPITULO DE ESTE HERMOSO FANFIC. VAYA, SI QUE LAS COSAS HAN COMENZADO A CALMARSE ¿NO? REALMENTE ESPERO LES ESTE GUSTANDO MUCHO ESTA HISTORIA Y ESPERO LEER SUS OPINIONES AL RESPECTO PORQUE YA HE LLEGADO A UNA CONCLUSION.
SI, ESTE FANFIC SERA CORTO. TAN SOLO 40 CAPITULOS, ¿POR QUE TAN CORTO? PORQUE REALMENTE TENGO MUCHOS PLANES PARA LOS ARTUROS Y QUIERO DARLE UN FINAL DIGNO A ESTE, AUNQUE NO ES SEGURO. PUEDE QUE SEAN UNOS CUANTOS CAPITULOS MÁS DE LO QUE DIJE PERO EN TEORIA ES CORTO Y MÁS POR LA CORTA LONGITUD QUE TIENEN. NO ES PORQUE SE ME HAGA DIFICIL ESCRIBIRLOS, PERO REALMENTE NECESITO CONCENTRARME EN LOS ULTIMOS GUARDIANES Y LA MALDICION DEL REY ARTURO/LAS PRINCESAS DEL QUERER. ESTAS TRES HISTORIAS NECESITAN SER TRABAJADAS PORQUE SOLO LOS ULTIMOS GUARDIANES NO PODRE INCLUIR TODO EL UNIVERSO QUE ESTOY CREANDO. O YA CREE DESDE REENCARNACION Y MI VIDA EN EQUESTRIA.
EL UNIVERSO EN CONJUNTO LO LLAMARE "HUMANUM SANCTORUM" ¿POR QUE? NO LO SE, PERO TIENE MUCHO SIMBOLISMO.
EN FIN, NO QUIERO ALARGARME Y ESPERO LES GUSTE ESTA HISTORIA TANTO COMO A MI AL ESCRIBIRLO, LOS VEO LA PROXIMA SEMANA. LOS QUIERE MUCHO SU AMIGO BRAVETHUNDER.
—CAPITULO 13: FAMILIA—
Y pensar que todo lo que he trabajado lo he tirado por la borda, he mentido, he engañado, he traicionado. He estado en la cima del mundo, he visto el mundo caerse a pedazos por mi intelecto. Y ahora, que he tocado fondo. Quiero volver a subir, quiero llegar a la cúspide. Pero no como un asesino, sino como una persona común y corriente, y cumpliré mi promesa. Porque quiero lo mejor para mi familia, quiero lo mejor para lo que queda de ella.
Arturo estaba sentado mirando al horizonte sobre el carruaje de su madre, quien estaba frente a el sonriendo apreciando el paisaje. Arturo era un manojo de pensamientos revueltos. Sharon estaba lado opuesto con la cabeza de fuera viendo Equestria asombrada, ver todos los arboles llenos de vida le asombraban, aun cuando llego a ver un árbol sano pensaba que era un mito ver tantos reunidos.
Su madre tomo la decisión de llevarlos explorar parte de Equestria, comenzando con Ponyville, y después de una larga fiesta de bienvenida a Las Pegasus, y eventualmente a Canterlot. Que seria la ultima y más importante parada, Arturo estaba alegre pero su cabeza era otro mundo.
No pensó mucho en las secuelas de recuperar toda su memoria; Aun recuerda aquella operación para acabar con la nación más poderosa del mundo, aunque no fue él directamente, la causa principal fue que su ataque hizo que el país se debilitara. Aunque la compañía automáticamente le dio el merito a Arturo de ser "El hombre que mato un país solo", aun podía recordar esas caras llenas de dolor de los civiles al detonar las bombas químicas, saliendo de los drenajes. Era un dolor sin igual, todo en su cabeza.
Se miraba las manos queriendo ver esas arrugas, tersas como resultado de tantas veces que sostuvo esas armas, pero lo único que veía eran sus manos infantiles, suaves manos inocentes. En verdad era un niño.
—¿Bien hijo? ¿Qué te ha parecido todo esto? —Arturo salió de su trance mirando a su madre y ella sonreía inocente.
—Muy bien madre—Respondió por instinto, casi con un tic en los ojos, Sharon metió la cabeza a la seguridad del carruaje mirando al chico.
—¿Te sientes bien hijo mío?
—Si mamá, solo que. Wow, hemos viajado mucho para ser solo un día. Equestria es muy grande. Y la verdad, es muy lindo—La cabeza de Arturo se balanceaba como juguete al responder al mirar a su madre.
—¡Es un gusto! Realmente crear Equestria ha sido una labor de miles de años y el esfuerzo de todos, cada pony ha trabajado mucho para crear este bello reino, aunque yo soy su gobernante también el merito es de ellos, por eso tienen oportunidades de hacer lo que ellos le gustan. ¿En tu mundo hacían eso? —Arturo se paralizo viendo a su madre, ella giro la cabeza intrigada y miro a Sharon y ella negó la respuesta con las manos.
—Princesa, el mundo del que venimos no es como aquí—Y las orejas de la princesa cayeron entristecida bajando un poco la vista—Por desgracia muchos niños, ¿Cómo les dicen aquí? Potros. Al nacer son puestos a prueba; análisis de sangre, coeficiente intelectual, genética. Todo, y dependiendo de cómo salgan será lo que se dedicaran de grandes. Son obligados a vivir una vida sin libertad.
—Es por eso que Equestria es importante para la humanidad—Intervino Arturo—Los humanos acabamos con nuestras oportunidades y es por eso que quieren comenzar de nuevo, pero ¿Esclavizar y torturar una especie como esta? Para nada—Arturo levanto la cabeza de su madre con su mano, acariciándola sonriendo con un gran y casi infinito amor—Es por eso que estoy aquí mamá. Porque quiero luchar para que lo que hiciste aquí, se mantenga. Equestria
—Pero ya no tienes por qué pensar así—Su madre acaricio el brazo de su hijo y eventualmente sostuvo su cabeza y ambos se recargaron frente a frente—Mientras estés en Equestria toda ira bien, nadie te hará daño. Te prometo que te protegeré con mi vida. Te lo prometo.
Aunque Arturo sabia que no podría, se sintió aliviado. Su madre lo beso en la frente sin vergüenza. Aunque Sharon no entendía ese sentimiento. Algo en ella le hacia querer mantener ese amor entre Celestia y su hijo.
—Alteza—Dijo uno de sus guardias que conducían el carruaje aéreo y ambos se separaron—Ya llegaremos a Canterlot. ¿Dónde quiere ir o prefiere volver al castillo?
—Déjanos en la plaza, Blaze—Y el guardia asintió y el resto de guardias también y descendieron, Sharon se asomo por un costado de nuevo viendo como del bosque se formaba un sendero de tierra y se veían ponys ir a Canterlot, aquella ciudad amurallada al pie de la montaña con grandes edificios de concreto y oro, asombrada por la arquitectura y también de que subestimo el intelecto de los lugareños.
El carruaje paso la muralla apenas por un par de metros viendo las enormes calles hechas de bloques de piedra en forma hexagonal y las farolas de hierro. Los edificios eran tiendas y todos tenían grandes vitrales donde la mercancía se podía observar hasta sus compradores en su interior, todos eran ponys bien vestidos y las tiendas mayormente eran de ropa y panaderías, aunque había otras de objetos misceláneos que no se quedaban atrás, era clara que era la capital del reino y que tenían que tener un gran número de visitantes.
El carruaje en tierra recorrió varias calles llamando la atención de todos los súbditos que al ver a su gobernante corrieron hacia ella, Arturo veía a los ponys con interés, aunque al notar tantos. Un miedo le invadió, aunque se mitigo al pasar por las calles afectadas por los ataques de Sharon, había aun pocos edificios con el hollín en sus paredes y las aceras les faltaban trozos de piedra, muestra de que allí plantó las bombas. Arturo miro a Sharon y ella sintió la punzada, volteo a verle y avergonzada sonrió, pero la mirada de su hermano la acomplejo bajando la mirada.
El carruaje paso todavía varias calles y los gritos de los ponys al ver a la princesa aumentaba, era claro el amor que le tenían a su gobernante, y el carruaje se detuvo en seco en una pequeña plaza. Donde el centro había una estatua de aquel mago legendario Star Swirl. Mirando al cielo con las dos patas delanteras al aire y su característica túnica llena de estrellas. Y detrás de la estatua una gran biblioteca. El carruaje fue invadido por los ponys, pero los guardias hicieron su trabajo y se soltaron de sus cuerdas y rodearon el carruaje alejando a los ponys que gritaban el nombre de su princesa.
Ella bajo ocultando a su hijo bajo su ala y a Sharon por igual. El carruaje solo era una plataforma de oro, por cierto. Y una vez en suelo, todos los ponys hicieron reverencia, viéndose la ola de cabezas tocar el suelo y apartarse abriendo un sendero hacia la estatua de Star Swirl.
Arturo podía ver los ponys desde su lugar, entre las largas plumas de su madre, todos reverenciándola, era la misma escena que las ciudades anteriores. Si que admiraban mucho a su madre y la amaban. Algo que tendrá en mente para el futuro.
Sintió su madre detenerse en un punto chocando contra su ala, su madre giro y el la siguió y sin previo aviso descubrió al chico y a la chica levantando sus alas exponiendo sus hijos ante la gente de Canterlot, todos asombrados por la exposición. Aunque todos sabían de ellos y que Arturo visito una vez Canterlot todavía verlos cara a cara era una sorpresa. Todos no sabían cómo actuar, no sabían si reverenciar o mantenerse en su lugar.
—Vamos Arturo, saluda. Son tus súbditos también—Celestia le dio un golpecito en la espalda con su ala y Arturo dio un paso a delante por el golpe, Arturo se quedó estático mirando a todos los ponys, que veían a Arturo con intriga y temor, incluso con críticas. Y eso se podía ver y sentir, Arturo volteo viendo a su madre y ella sonrió con mucho encanto y el regreso la mirada lentamente hacia el público. Y trago saliva nervioso.
—Hola a todos, soy Arturo—Y Arturo levanto la mano y los ponys inclinaron la cabeza hacia un lado curiosos incomodando al chico aún más—Esto es incómodo mamá.
—No temas hijo, solo haz una reverencia y preséntate. Ellos comprenderán—Y Arturo regreso la mirada al frente bajando los brazos y de nueva cuenta trago saliva nervioso.
—Mucho gusto—Y Arturo inclino la mitad de su cuerpo de golpe, con todo su cabello volando y cayendo delante de él tapándole los ojos—Soy Arturo Cortes, el hijo de la princesa Celestia. Mucho gusto.
Y el silencio se hizo en toda la plaza, Arturo veía al suelo sudando. Nervioso, Arturo tenia ganas de salir corriendo refugiándose otra vez en el ala de su madre, y el publico murmuro con fuerza, y pisadas se oían hacia él. En su mente imaginaba que se burlaban de el o que lo abucheaban y su madre tendría que llevárselo y arreglar ella la situación, pero no se imagino que era por otro asunto.
Una pequeña cara se asomo por lo bajo, viendo a Arturo. El cruzo miradas con la pequeña cabeza, de pelaje blanco con ojos color miel y pelaje marrón claro con una franja opaca entre la melena. Ella le sonrió al príncipe con una gran sonrisa y emoción.
—¡Hola! —Dijo la pequeña con una gran emoción, Arturo recobro su postura viendo a la potra y ver a sus padres temerosos entre el publico y sabia que lo eran al ver que casi mataban a un guardia de una patada del miedo. Arturo vio a la potra arrodillándose frente a ella curioso—Dime, ¿Cómo te llamas?
—Sugar Song, para servirle a usted y a su madre, alteza—La pequeña sonrió haciendo un saludo militar, Arturo sonrió mirando a la potra enternecido.
—Mucho gusto Sugar Song, soy Arturo. No es necesaria tanta formalidad—Y acaricio la melena de la potra ruborizándola, Arturo estaba tranquilo ante tanta inocencia, una brutal inocencia, y la potra se abalanzo abrazándolo, Arturo sin quejas lo recibió y la abrazo. Miro a la gente y se levanto con ella en brazos—Se que soy nuevo por aquí y que muchos me han visto muy pocas veces. Pero quiero que sepan que hare todo lo posible para que todos vivan bien, quiero que sonrían como sonríe Sugar Song, que sin miedo vino y me abrazo con mucho cariño. Y así como ella es conmigo, seré con ustedes. Porque ustedes son también mi pueblo y a todos los quiero por igual, así también lo desea mi madre.
Y todos los presentes sonrieron como una ola, empezando de un lado a otro y todos hicieron reverencia ante el chico, quien vio con asombro todo. Toda una ciudad se inclinó ante él. Como el verdadero hijo de la princesa Celestia, incluso entre esos ponys mejor vestidos se ensuciaban sus ropas para inclinarse ante él. Todos por igual, en lo profundo de su corazón. Sintió una chispa encenderse, una chispa de esperanza y amor.
Los guardias abrieron camino para que la princesa y Arturo pudieran acceder a la metrópoli. Arturo paso con la potra entre sus brazos mirando a todos, y la potra saludaba a todos con alegría, sabiendo que hizo algo importante para la vida del joven aprendiz de príncipe, y el alegre hacia lo mismo, escuchando los joviales saludos de su pueblo. Hasta llegar al extremo de aquella plaza donde estaban los padres de aquella impertinente potra; Un semental de pelaje color ámbar con melena color celeste con algunas franjas blancas en los costados de la melena y cola, con la Cutiemark de una flor y la madre una yegua de pelaje rosado con la melena ondulada de color miel con una Cutiemark de una abeja.
Ambos se disculparon por la supuesta falta de respeto de su hija costado en blanco, pero tanto Arturo como su madre coincidieron que no era necesario, Arturo bajo a la pequeña de sus brazos sonriéndole y ella lo volvió abrazar conmoviendo al chico.
—Dime Sugar Song, ¿Qué te gustaría ser de grande? —Preguntó Arturo mientras la pequeña lo soltaba.
—¡Quisiera ser apicultora como mis padres! —Respondió levantando sus patas delanteras con mucha emoción—Su trabajo es genial.
—Eso imagino—Y Arturo miro a los padres de la potra conmovidos por la inocente emoción—Pero recuerda que tienes que asegurarte que ese sea tu verdadero talento.
—Es lo que tengo miedo—Dijo la potra con desanimo tomando postura de nuevo—¿Y si no soy talentosa en eso y es en otra cosa aburrida? —Y Arturo pelo oído entendiendo lo que ella dijo.
—Bueno, eso es lo divertido.
—¿Por qué divertido?
—Porque tendrás un mundo lleno de posibilidades mientras lo descubres, todo estará a tu disposición y cuando descubras tu talento te divertirás muchísimo y seguirás siendo especial porque tu serás la única que pueda hacer eso—Y eso alegro a la potra y sus ojos brillaron. Arturo le dio un golpecito en el hombro y ella corrió hacia sus padres, y su padre la puso sobre su lomo.
—Muchas gracias por sus palabras alteza—Dijo el padre con un tono de voz grave y esa gran sonrisa en su rostro—Realmente esperamos que Sugar Song encuentre su Cutiemark y que le encante tanto. A ella le gusta sonreír y hacer felices a los demás.
—Y sentimos mucho dudar de usted—Dijo la madre en un tono suave y confiado—Sabemos que es el hijo adoptivo de la princesa y teníamos miedo de cómo podría ser, pero olvidamos que su madre era la misma princesa Celestia y así como es ella. Usted será así, muy bondadoso y cariñoso—Arturo se ruborizo apenado mirando a otra parte y ambos se despidieron haciendo una reverencia, Arturo vio como se alejaban y Sugar Song se despedía moviendo la pata de un lado a otro sonriendo.
Su madre se acercó y le acobijo en su ala de nuevo. Sonriendo orgullosa.
—¿Cómo se siente hijo?
—Muy bien mamá, muy bien.
—Dime Arturo ¿Qué aprendiste de esto?
—Que debo de amar a mi pueblo, porque ellos son felices si yo soy feliz. Y debo de olvidar los prejuicios. Debo demostrar que soy una gran persona para que ellos vean de lo que soy capaz—Y miro a su madre sonriendo y ella asintió aceptando sus palabras. Volteo a ver a Sharon y ella estaba detrás de ambos, la princesa extendió su otra ala y ella camino en silencio acobijándola también bajo su ala—Bueno, todavía tenemos mucho tiempo libre así que ¿Qué les gustaría hacer en Canterlot? Ahora que todo volvió a la normalidad, podemos pasar un día tranquilos.
—Yo ya estoy satisfecho con esto—Dijo Arturo viendo a su madre, y ella volteo hacia Sharon. Y ella se puso nerviosa.
—B-bueno, no sé. No conozco mucho de esta ciudad. A donde sea estaría bien—Y Celestia no pareció satisfacerle la pregunta y la acerco a ella instigándola un poco—Bueno, podríamos ir a la pastelería que está dando la vuelta, además de que esta ropa militar ya me irrita un poco, supe que Rarity tenia una Boutique por aquí, así que me gustaría ver que tiene. Si no es molestia.
—Para nada, andando hijos míos. Que nuestra historia ha comenzado.
Y la princesa Celestia partido con su hijo a un lado y la hermana del lado opuesto. Ambos sonriendo a su manera, uno alegre de la lección que había aprendido y la otra llena de nerviosismo. Agarrando confianza de su hermano. Aunque no se sentía del todo convencida que Celestia le dijera "hija" aunque podría acostumbrarse. Lo que si apreciaba es que todo el mundo comenzaba apreciar a Arturo, algo que nunca tuvo en la Tierra.
