QUE ONDA A TODOS, AQUI BRAVETHUNDER REPORTANDOSE CON OTRO CAPITULO DE ESTE GRAN FIC, ANTES QUE NADA ME DISCULPO PORQUE NO SUBI ESTE CAPITULO LA SEMANA PASADA XD SE ME PASO Y PENSE YA HABERLO ACTUALIZADO COMO ERA (AUNQUE ME ENFERME ESTOS ULTIMOS 4 DIAS Y ESTUVE EN CAMA ESOS DIAS) AUNQUE YA SE ME PASO, Y ESPERO PODER PONERME AL CORRIENTE.

/AVISO IMPORTANTE/

LA PROXIMA SEMANA NO PUBLICARE "LOS ULTIMOS GUARDIANES" NI "MI VIDA EN EQUESTRIA" PORQUE ESTARE ESTA SEMANA PREPARANDOLES UN FANFIC ESPECIAL PARA NAVIDAD,

OJO; SERA AMBIENTADO EN ESTAS FECHAS PEROOOO ¡PERO! NO ES UN ESPECIAL NAVIDEÑO NI TENDRA LA TEMATICA FESTIVA.

SERA UN FANFIC ONESHOT DE ARTURO Y LA PRINCESA CELESTIA PERO LA TRAMA SERA MUY OSCURA Y QUIZAS SEA MUY LARGA DE LO QUE YO ACOSTUMBRO (EL ONESHOT MÁS LARGO FUE "DARK SOULS: LA NUEVA ERA" Y ME LLEVE 31 HOJAS, ASI QUE AQUI ME TOMARE MUCHAS LIBERTADES) ADEMAS DE QUE QUIZAS ESTE AMBIENTADA MUY FUERA DE MI ZONA DE CONFORT (NO ACOSTUMBRO A HACER ESOS FANFICS PERO CREO QUE LE DARA UN TONO AGRIDULCE A ESTAS FECHAS) Y PUEDE QUE SEA DE LAS COSAS MEJOR NARRADAS QUE HE HECHO O QUIZAS UNA DE LAS MÁS RARAS PORQUE COMO DIJE, ES FUERA DE MI ZONA DE CONFORT, PERO EN FIN. ESPERO DAR LO MEJOR Y QUE SEA COMO UN REGALO POR TODO ESTE AÑO DE APOYO.

EN FIN, SIN MÁS QUE DECIR ESPERO LES GUSTE ESTE CAPITULO TANTO COMO A MI AL ESCRIBIRLO, LOS VEO LA PROXIMA SEMANA CON EL FANFIC ONE SHOT LLAMADO

"EL ULTIMO HUMANO Y LA ULTIMA PRINCESA: EL FIN DE UNA RAZA"


—CAPITULO 14: LABORES DE LA REALEZA—

A pesar de que Arturo era un humano adoptado por la princesa, esto no lo exceptuaba de tener labores como parte de la realeza. Ya no asistía a sus clases con la profesora Cherilee, sino que ahora era entrenado para cuando llegue a ser príncipe, tenia que atender inauguraciones de comercios y asistir a eventos de moda por las noches acompañado por su tía Luna, causando desvelos y un cansancio pesado. Pero era ayudado por las bebidas energéticas de Sharon que creaba con las flores y algunos vegetales en el castillo. Aunque eso no le quitaba el aburrimiento.

Entre las inauguraciones y visitas a Canterlot estaba lo que más le incomodaba a Arturo; atender a los problemas que molestaban a la población, tenia que atender a varios representantes de ciertas áreas de Canterlot o de diferentes ciudades, y en el peor de los casos ser un intermediario, y eso era lo que sucedía en ese momento, estaba sentado en el trono de su madre, de piernas cruzadas y vestía una camisa de mangas largas blanca con un pantalón negro con tirantes, zapatos y calcetines. Todos confeccionados por Rarity y Sassy Saddle. También la capa de color guinda y tenía unas hombreras pequeñas de oro forjadas recientemente.

Su madre estaba sentada a su lado izquierdo y su hermana a su lado derecho. Ambas inspeccionando sus acciones, era algo que le ponía muy nervioso a pesar de que ya tenia varios casos donde sus decisiones fueron positivas y aprobatorias.

—¿Qué caso tenemos mamá?

—Repasemos—Dijo su madre sacando una tablilla de madera con varias hojas—Tenemos el caso de una invasión de dos familias en las que están en conflicto; La familia trottington y la Paddleton. Ambas son familias que viven al sur de Equestria, pasando Ghastly Gorge y al ser las únicas familias en la zona tendían a compartir lo que cosechaban, un día. Supuestamente el más anciano de los Trottingon robo de los Paddleton varias verduras, cosa que enfureció a los Paddleton, y en venganza los Paddleton hicieron lo mismo y robaron también la vaca de la familia. La escondieron y ahora ambos están en una disputa que ha trascendido tanto que las cosechas de ambas familias están a punto de marchitarse y morir, Canterlot no puede hacer nada al estar en una zona alejada además de que para llegar a sus hogares se tienen que atravesar una serie de cuevas las cuales están infestadas de serpientes de piedra. ¿Qué hacemos para ayudar a esa familia? No podemos contar con Twilight ni sus amigas para la labor.

—Hmmm…—Arturo se recargo en el trono y por la puerta aparecieron los hijos de aquellas familias, estaba mirando absorto. No era un simulacro, era real. Aunque omitió los detalles de su vestimenta y aspecto, pero lo que si noto y resalto fue que ambos tenían barbas maltratadas.

Ambos se detuvieron mirando a Arturo con seriedad, ambos estaban molestos contra el otro y trataban de ignorar la existencia del otro.

Arturo miro al techo ignorando las pesadas miradas de todos los presentes, imaginando la situación. ¿Qué haría si le robaran? Era claro, matar al ladrón. Pero ya no era ese tipo de persona. Mucho menos en ese lugar, ninguno puede ser declarado culpable porque ambos se robaron mutuamente y culpar a uno significaría darle la amnistía al otro, causando un conflicto mayor que una simple disputa familiar.

Aunque ambos tengan que devolver lo que robaron no evitaría posibles disputas en el futuro; Así que tenía que ser preciso en su declaración, volteo a ver a su madre y ella estaba viéndole con una seriedad sosteniendo la tablilla, esperando una respuesta digna de un líder, volteo a ver a Sharon y vio la misma mirada a pesar de estar jugando con un lápiz entre sus dedos. Ambas a la expectativa de su siguiente acción.

—No haremos nada—Dijo Arturo cruzándose de brazos, su madre se exalto y Sharon pelo oído intrigada.

—¿Por qué crees que no debemos hacer nada? Justifica tu inesperada respuesta.

—Fácil mamá; Dejemos que sigan peleando Y QUE SUS COSECHAS mueran—Ambos ponys saltaron y cruzaron miradas nerviosas—Ambos pasaron años de sus vidas haciendo que su trabajo de frutos y que pudieran vivir a costa de lo que plantaban, ahora. Si dejan sus plantas morir tomara muchos años para que vuelvan a recuperar lo que perdieron y no creo que sea fácil salir de Ghastly Gorge para comprar alimentos, digamos. Una vez al mes o varias veces siendo dos familias. Y supongo que son muy numerosos en cada familia. Así que, es mejor dejarse de tonterías y devuelvan lo que robaron, y en caso de que la familia que haya robado las cosechas y se la hayan comido devuélvanlo con la suya. O hacen las paces o se extinguen.

—Eso es…Brutalmente honesto—Dijo su madre mirando a su hijo con un gesto pasmado, casi con temor a sus frías palabras. Aunque sabia que tenia razón, fue directo al final. Aunque Arturo se veía tranquilo realmente pensó sus palabras. Miro a los ponys y estaban nerviosos al respecto, habían sido iluminados por el hijo de la princesa, un desconocido aun para ellos. Que eran su pueblo—¿Qué opinan al respecto? Queridos ponys.

—Hmm…Bueno, realmente no habíamos pensado en esa consecuencia. Ghastly Gorge es muy peligroso y el salir de allí. Bueno, es complicado—Dijo uno de los afectados.

—Si, realmente nuestros tatarabuelos eran nómadas, y decían que era muy tranquilo pero debido al crecimiento del bosque Everfree, bueno. Llegaron las bestias y tan poco podemos dejar atrás nuestro pasado como familia—Dijo el otro mirando a su compañero—Es nuestra historia.

—Si, nuestra—Dijo el otro, mirando a su ya antiguo enemigo, comprendiendo la situación. Ambos no supieron más que decir y se estrecharon los cascos, Arturo no sonrió alegre, sino que estaba tranquilo. Sus nervios habían pasado y vio que todo salió como esperaba. Pero lo único que le inquietaba era la reacción de su madre ante su frialdad, ¿No estarán acostumbrados a ser directos o es que su amabilidad le evita notar esos detalles? Arturo se rasco la cabez

a frustrado al no entender la reacción de su madre.

Ambos terminaron haciendo las pases y se retiraron agradeciendo a la princesa por permitir una audiencia y una gran gratitud hacia las palabras de Arturo, que a pesar de no haber hecho nada físicamente les hizo entrar en razón.

Pero algo inquietaba al chico, algo en su interior. Algo que notó en la audiencia.

Pasaron algunas horas tras eso, eran pasadas las 4 de la tarde, Arturo estaba sentado en el barandal del balcón de su cuarto, mirando Canterlot, absorto en sus pensamientos, algo no cuadraba. Y menos al ver la vida de todos los ponys debajo de sus pies, con el clásico gesto de "El pensador" apoyando su barbilla sobre su puño mirando el paisaje colorido y el ruido del pueblo en una armonía. Casi sentía que podía escuchar música alegre proviniendo de la ciudad, como si tuviera un sonido propio. Canterlot tendría una música de piano tocando a ritmos lentos pero alegres, una música personal para una ciudad refinada. Digna de todo juego de Rol. Aunque esa no era su inquietud.

—Arturo, ¿Estas bien? —Entro por la puerta Sharon, usando un vestido blanco sin mangas y falda larga tapando hasta sus pies, pero sin arrastrarse por el suelo. Tenia sujetada el cabello con una cola de caballo y camino hacia Arturo quien no pareció reaccionar—Tu madre se quedó preocupada después de la audiencia. ¿Está todo bien?

—Si, esta bien—Dijo Arturo con seriedad. Sin dejar de mirar aquella metrópoli—Mira Canterlot, es como si tuviera su propia música. Es, horriblemente bello. Ciudades así no se ven en nuestro mundo—Y Sharon volteo a ver aquella ciudad resplandecer bajo la luz del sol, miro por un largo rato hasta que el ruido de la ciudad; Las conversaciones, las risas, incluso la música se podía escuchar. Todo mezclado hasta que formo la canción que Arturo escuchaba—La Tierra nunca tendrá esta belleza, y aunque en el pasado era igual de colorida y bella, no se compara a esto. No se compara.

—¿Qué sucede Arturo? ¿Algo te molesta? Sabes, tu madre se preocupa por ti.

—También es tu madre, o algo así—Volteo Arturo finalmente viendo a Sharon. Casi una sonrisa se marco en su rostro, pero al segundo regreso su atención a la ciudad—Si soy su hijo, consecuentemente ella es tu madre también.

—Sobre eso—Dijo Sharon apoyándose en el barandal mirando a Arturo de perfil—No creo que sea buena idea en seguir la corriente en eso, mi madre. No, nuestra madre esta en la Tierra. Aunque no soy su hija biológica ella se convirtió en mi madre. Y ahora, ¿Tienes otra madre? ¿Cómo es eso?

—Muchas cosas Sharon, muchas cosas que explicar. ¿A qué has venido?

—La audiencia—Sharon bajo la mirada viendo los guardias cambiar de turno, la princesa Celestia estaba en el jardín sentada delante una mesa tomando te junto con su mascota, un ave Fénix llamada Pilonen, que comía semillas desde su cojín sobre la mesa—Algo pensaste o te diste cuenta de algo. ¿Qué es?

—¿Y que te hace pensar eso, Sherlock Holmes?

—Tu mirada, cuando dijiste tu respuesta a los ponys. Cambiaste tu mirada, una mirada fría y casi sínica. ¿Por qué?

—Dime Sharon, si en el planeta Tierra alguien te roba. ¿Qué es lo que harías?

—Acusarlo con las autoridades, como debe ser—Dijo sin dudar mirando al chico.

—Pero en su caso, viven en un lugar casi deshabitado y las "Autoridades" Están muy lejos de tu hogar. ¿Qué harías? ¿Te quedarías de brazos cruzados? —Y fue allí cuando Sharon entendió al chico, por qué sufre un conflicto interno. Y no dijo nada en un buen rato—Entendiste mi punto.

—Si hubieran sido humanos ellos….

—Se habrían matado de hambre por orgullo, o asesinado. Cualquiera de las dos alternativas, hubieran perdido—Arturo miro hacia su madre, como apreciaba a su mascota legendaria que se acicalaba. Incomprendido absolutamente por ella, ¿Cómo es que pudo gobernar así? —Mi madre, es muy. Linda, gentil, poderosa y a la vez. Débil.

—Si, lo es. Espera ¿Débil? —Sharon vio de nuevo a la princesa viendo lo mismo que Arturo—¿Por qué débil?

—¿Cómo es que no la han derrocado? Tiene tanto amor que no cabe en ella, desborda amor que cualquiera podría engañarla y usar eso en su contra. Pero nadie aquí es así, nadie lo es; Los dos que vinieron a la audiencia fueron tan, sabios, que aun cuando estaban peleados buscaron una opinión de alguien neutral, vinieron hasta acá para eso y no cometieron un crimen. Solo querían consejos.

—Te entiendo, nosotros no nos gusta que nos den consejos. Somos muy tercos en eso—Y Sharon se sentía identificada. Aun cuando amaba a su hermano se dejo llevar por las ordenes y no apelo a su amor familiar—¿Y por que dejaste a tu madre sola? Si no pasó nada malo.

—No es eso—Arturo no dejaba de ver a su madre, con una melancolía en sus palabras—Sino que no comprendo toda esta bondad, generosidad, amor y lealtad. No la entiendo. No lo comprendo.

—Quizás no sea de comprender, sino de sentirlo. ¿Qué fue lo que te hizo querer venir aquí? Porque pudiste haberla matado cuando tuviste oportunidad. Pero, aquí estas, tuviste esta vida y ahora te veo feliz. No como el Arturo del pasado.

—Por eso mismo; Felicidad—Arturo suspiro frustrado, al no haber llegado a nada en su mente y bajo del barandal viendo hacia su hermana—Y es por eso que traeré a toda nuestra familia aquí y experimenten esto. Seremos una familia nueva, y viviremos aquí para siempre. Lejos de toda esa mierda, del Doctor Knives.

—Tampoco hables tan a la ligera, Knives es un Doctor muy cruel—Y Sharon sonrió y paso su mano por su espalda sin que Arturo lo notara, sintiendo la batería que la hacia caminar. Aunque Arturo no preguntaba el origen de ese milagro—En fin, debemos de ir con tu madre, esta muy consternada. Quiere tener a "su hijo" en todo momento. No querrás ponerla triste.

—Me debo de disculpar por eso, no era mi intención preocuparla—Ambos hermanos caminaron hacia la salida, y eventualmente llegaron al jardín con su madre.

Para ellos el día estaba cerca de terminarse, pero aun faltaba la labor más importante; La princesa Luna.

Llegada la noche y Arturo terminaba de verse con su madre y despedirse de su hermana Arturo camino hacia el lado opuesto del castillo, pasando por los largos pasillos con la luna llena iluminando los pasillos en esa fresca luz blanca, Arturo aún seguía mortificado por sus palabras en la tarde, aunque trataba de convencerse de que se acostumbrara a tanta tranquilidad, aunque se arrepiente por haber recuperado la memoria a esas alturas.

Paso la sala del trono y subió varias escaleras en espiral, saludo a varios guardias nocturnos y subió por la torre, mirando por las ventanas Canterlot, como los edificios brillaban bajo la luz de la noche y las farolas brillando pareciendo luciérnagas. Arturo se apaciguo y se reconforto ante el paisaje, pero aun tenia mucho que hacer para ir a dormir.

Llego al final de las escaleras y se detuvo en la entrada. Un par de guardias hembras estaban delante de la puerta, le miraron y sonrieron amablemente y se hicieron a un lado, Arturo regreso la sonrisa y toco la puerta, y esta se abrió. Y en el interior estaba la princesa Luna desde su balcón mirando desde su telescopio el cielo de Equestria, Arturo camino hacia su interior y se emparejo viendo las estrellas. Brillando con hermosa blancura, todas se veían iguales. Pero no era así. Y eso lo sabia la princesa a la perfección.

—Dime sobrino mío, ¿Cómo te fue el día de hoy? —Dijo su tía con una sonrisa en el rostro apreciando el firmamento.

—Muy bien tía—Dijo Arturo, con una pequeña sonrisa, apreciando también las estrellas.

—¿A que debo tu agradable visita? Deberías de estar durmiendo junto con mi hermana.

—Si, debería. Pero no me apetece, Je—Arturo esbozo una risilla maliciosa mirando ahora a su tía, ella vio a su sobrino, pero se percató de algo detrás de su sonrisa.

—¿Qué te acompleja sobrino? —Y Arturo dejo de sonreír un poco y miro de nuevo hacia las estrellas—¿Sucedió algo en tu practica de príncipe?

—Algo así—Arturo ya había dejado de sonreír, aunque seguía viendo las estrellas—Tía Luna…—Y la princesa Luna se estremeció, Arturo ya le había reconocido como tía, pero se sentía diferente ahora que recordó su memoria—¿Nunca se ha sentido como si su forma de pensar no sea como las demás?

Y Luna se quedó viendo a Arturo por un largo rato, y sonrió comprensiva. Entendía a la perfección lo que preguntó. Miro hacia el paisaje de Equestria, exactamente a Ponyville, viendo el castillo de Twilight sobresalir entre las colinas y los grandes campos. Recordando una experiencia agridulce en una festividad dedicada a Nightmare Moon. Y cargo a su sobrino con su magia y lo puso sobre su lomo y partieron vuelo.

Arturo no puso fuerza ante el trato brusco y solo se limito a abrazar el cuello de su tía, sintiendo la cálida plata oscuro de su collar y la agradable brisa nocturna, Arturo saco la cabeza por un lado viendo los edificios de Canterlot brillando, cada ventana emanaba su luz propia y se escuchaban muy cercanas las risas y música de sus habitantes.

—Claro que me he sentido así—Dijo Luna volando gentilmente sobre el cielo, elevándose lentamente en dirección a cruzar las escazas nubes del cielo—En realidad, antes de tu llegada. Me sentía la única que podía entenderme, amo a mi hermana. Es la única familia que tengo, pero no entendería como me siento realmente, así que simplemente me conformo en tener una vida tranquila y alegre con ella—Arturo miro la calma de Luna y aquella apacible sonrisa ante sus palabras, estaba en una profunda paz a pesar de palabras tan tristes.

Pasaron la altura de las nubes y Luna descanso lentamente en una, se recostó y aunque Arturo no tenía intenciones de bajar Luna levanto sus alas para proteger a Arturo de caer al vacío.

—Pero ¿Cómo superas eso tía? ¿Cómo no sentirse fuera de lugar?

—Simplemente no le des importancia sobrino—Arturo mostro fácilmente su confusión levantando la ceja.

—¿Por qué? Es difícil ignorar algo tan grave como eso.

—Es difícil sobrino, pero siempre que mantengas la calma. Entenderás que no vale la pena preocuparse por como piensan los demás, además. Como escribió una agradable conocida mía a mi hermana "Me alegra reportar que todo Ponyville ha aprendido que, aunque algún pony parezca algo intimidante, incluso aterrador, cuando le ofrezcas tu amistad, descubrirás a un nuevo pony en el fondo" —Arturo se quedo pensando aquellas palabras, aunque el no sabia quien las dijo, Luna tuvo una satisfacción y un pequeño nudo en la garganta ante la alegría que sentía en su corazón.

—Entonces, ¿Tengo miedo de ellos? ¿De los demás Ponys?

—Podría ser, quizás por eso te preocupa ser tu mismo y pensar como el adulto que eres en realidad, porque lo eres. Eres un adulto en el cuerpo de un niño. Aunque un adulto que fue malo en el pasado—Y Luna se recostó en el suelo, apoyándose sobre sus patas apreciando el paisaje delante de ellos y permitiendo a Arturo que viera la Luna en su mayor esplendor, como una enorme esfera blanca con los cráteres que le daban aquella gran textura en el firmamento. Arturo sentía las cálidas brasas de la luna rosando su rostro, casi como si lo besara, y le susurrara una canción de cuna—¿Lo sientes? ¿Sientes lo que te dicen?

—Si tía, lo siento. Me hablan fuerte y claro.

—¿Y qué te dicen?

—Que olvide el pasado, que actúe como más cómodo me sienta, que ya no sufra porque mi destino es vivir aquí—Y Luna sonio alegre, mirando las estrellas, escuchándolas hablarle a Arturo y tenia razón. Las estrellas le aconsejaban como ser un líder, de como ser un mejor hijo sin dejar de ser lo que es—Todos me aman y me amaran aun cuando me haya equivocado en el pasado.

—Dime Arturo, ¿Te gustaría entrar en mi reino de los sueños? ¿Formar parte de todos los ponys que viven sus mayores fantasías en mi reino?

—¿Reino de los sueños? —Arturo reacciono mirando a su tía y ella asintió?

—Si, es un hermoso reino donde todos los ponys van al dormir, a diferencia de Equestria; Aquel reino te permite tener hermosos sueños y aventuras que nunca tendrían en la vida real, por lo que muchos tienen aventuras únicas y especiales. Y yo soy la guardiana de aquel reino y cuido de mis amados ponys en sus sueños para que nunca tengan malos sueños. ¿Te gustaría comenzar a soñar allí?

—¿Te veré en ese lugar?

—Siempre cuando tú me lo permitas, o cuando tengas una pesadilla. Allí estaré siempre para ti—Y Arturo sonrió alegre y se abalanzo sobre su tía abrazándola fuertemente, casi asfixiándola aunque a ella no le importo—Sobrino, debo de decirte que si te traje hasta acá fue para que te alejaras de todo el ruido que hay en el castillo, aunque parezca que es muy tranquilo, no es así; Siempre sucede algo que mantiene a mi hermana distante, aunque en las mañanas nos vemos solo es por pocos minutos porque tengo que descansar de mi labor en las noches y solo la veo en el ocaso y rara vez por las tardes. Pero lo que se es que no es tan tranquilo como parece, te estresaras mucho y quizás no soportes el estrés, pero el día que quieras alejarte de todo el movimiento que hay, dime. Y te traeré a este lugar de nuevo, será nuestro santuario secreto.

Y Arturo asintió cerrando los ojos, con una pequeña sonrisa en el rostro, algo sintió al ver la luna que lo relajo a tal punto de inducirle el sueño. Sabía que tenía que lidiar con sus problemas y entendió que, aunque se sienta solo emocionalmente, sabe que tiene que ser fuerte. Para seguir viendo esa sonrisa en su tía Luna y especialmente en la de su madre. Y ya no temerá de sus decisiones porque hará lo correcto y será justo para su pueblo, porque si piensa vivir en Equestria por siempre, debe de aprender más de su nueva familia.

A pesar de que su pasado siempre le perseguirá.