Capítulo 3.
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Cap. Dedicado a Mishima Arashi y helenhr. Graciaas por toda la fe para esta fic & el apoyo! :)
NOTA: Cap editado. No tienen que dejar RR, la vez anterior definitivamente no me gustó como quedo, perdón que hayan tenido que leer eso- No volverá a pasar. Todos se merecen esta reedicion (de forma egocentrica, me incluyo xD). Ojalá les guste.
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–Otra vez aquí.
–H-Hai.
Para ellos, eso era un saludo. Un saludo que se explicaba por sí mismo.
A la vista de cualquiera, la presencia de ella no le producia mayor moléstia, mas quien lo conociera bien podría ver, más allá de su fachada impertubarble, lo cabreado que estaba. Para él, ella sólo era un estorbo, una piedra en el camino hacia su libertad. Abogados, cómo si él los necesitara para salir de ahí. Itachi sólo seguía ahí por voluntad propia.
A primeras, la captura del asesino Uchiha había causado polémica por la facilidad al encontrarlo y la poca resistencia que opuso. La gente comenzó a sacar sus propias conclusiones: Está arrepentido, Las autoridades por fin están mejorando y finalmente los más sabios decían: Nunca tuvo interés de escapar.
Aquello era la verdad. Verdad que nadie podía entender, pero tampco que nunca esperó que lo hicieran. De todas formas a nadie más que a él le incubía. Para la mayoría de las personas aquello era difícil de entender, hasta que se veía desde su punto de vista ¿Por qué querría escapar? Para pensar una manera de salir del país necesitaba tiempo y tranquilidad, cosas que no podría tener si tenía que andar escapando desordenadamente de los policías.
La cárcel era una opción bastante cómoda: Tranquila, tendría comida, agua y demases gratis, además, cuando se aburriera y por fin quisiera irse del país, tenía un cómodo plan de fuga listo.
También lo portegía de su hermano, quien allá afuera, probablemente ya debía estar tirándose a alguna enfermera para que lo dejara salir del psiquiátrico. Y sabía que su hermano, siendo una persona tan predecible, lo primero que haría al salir de ahí sería perseguirlo para matarlo. No es como si Sasuke lo pudiera matar, más bien como lo molesto que sería tener que estar con la guardia en alto todo el tiempo.
–A-Aquí d-dice… –Y volviendo a su defensora favorita...
Claro, estaba agradecido que no fuera un gay o una suelta que sólo quisiera tirarse sobre él, la experiencia ya le había enseñado que ambos tipos de personas se pegan como lapas a él; pero ese molesto tartamudeo era casi tan molesto como tener que escuchar flirteos con dobles sentidos.
–… casado –Levantó los ojos. No se había percatado de cuando ella comenzó a hablar.
Hinata se encontraba ahí, con los ojos abiertos y mirada de incredulidad.
– ¡¿C-Casado?! –De pronto entendió de que hablaba, y por un instante, imágenes, recuerdos y palabras sueltas regresaron a él. Parecía que había pasado tanto tiempo, ya no le parecía real. Se preguntaba si su nombre aún sonaba tan melodioso como antes.
–Akemi… –Fue un susurro, muy bajo y breve, pero aun así fue capaz de escucharlo, y por un minuto, Hinata fue capaz de ver la tristeza en los ojos de Itachi, aunque se desapareció tan rápido que se cuestionó si no lo abría imaginado.
–T-También dice que está… -comenzó con voz suave, sin saber cómo decir lo que leía.
–En que viene al caso –La interrumpió con voz cortante.
Ahora sabía que la tristeza que había visto antes sí era real. Claro, muerta… quizás cuando se fue, se llevó el corazón de Itachi con ella, aquello tendría sentido. No como para justificar el asesinato de sus padres, pero sí para su fachada solitaria y melancólica. Hay pérdidas casi imposibles de superar, al fin y al cabo, y hasta el monstruo más cruel tenía derecho a querer, ¿verdad?
–G-Gomen…
Itachi no respondió, sólo continuó mirándola, con esa mezcla de enojo y molestia.
–B-bueno… c-continuando… a-aquí dice… -tragó saliva –q-que f-f-fueron t-trece p-p-puña…p-puñaladas…
Hinata cerró la carpeta de golpe, lágrimas se asomaban en sus ojos. Sí, ella siempre lloraba cuando no tenía por qué llorar. Sí, casi siempre lloraba por tonteras, ¡Pero que más esperaban de ella! Era muy sensible, creció con miedo a las personas y a la muerte, y estar con ese sujeto no le estaba ayudando a superar esas cosas.
– ¿P-por q-qué?
Itachi levantó la vista, pero esta vez la Hyuuga sólo siguió adelante como si nada. Necesitaba saberlo.
–P-por… p-por qué matarlos.
Él no respondió.
Hinata suspiró –S-sé… sé q-que n-no debería… p-pero… –cerró los ojos –es s-sólo que… p-para h-hacer algo así… d-debe de hacer u-una razón m-muy…
–Deja de tartamudear –le interrumpió Itachi de manera brusca –. No me interesa lo que pienses o hagas, eres patética, y mientras lo sigas mostrando, nadie te respetará lo suficiente como para tomarte en cuenta.
De una manera extraña, aquellas palabras le sonaron extrañamente familiar, como si ya las hubiera escuchado antes. Miró de nuevo a Itachi, sintiendo aún esa sensación de conocerlo de algún lado. Tambien se preguntó de donde salió un discurso tan largo, todas las palabras que le había dirigido antes las podía contar con los dedos de una mano, pero aquella reflexión (más bien acusación), no tenía un motivo de ser ¿De dónde salió?
Fijó su mirada en el suelo súbitamente cohibida –P-por eso n-no r-respon…
–No tengo una razón para hacerlo –le cortó, no aguantando su temblorosa voz.
Cuando Hinata iba responder, la misma enfermera que la había atendido el día anterior, le anunció que debía retirarse.
–Todavía tengo que traerte la cena, cariño –le dijo a Itachi, guiñándole un ojo.
Procedió a marcharse, molesta. Trataba, de verdad trataba de avanzar y mejorar todo, pero seguía saliendo sin una respuesta afirmativa, de concordancia. Era como siempre volver a cero. La mujer rubia imterrumpió su vacilamiento diciéndole que ya se apresurara.
Hinata negó con la cabeza, de verdad no entendía a esa mujer –Si es molesta –murmuró para sí misma.
–Hmph.
Se volteó, sorprendida de escuchar aquella respuesta. Itachi seguía allí, indiferente y sin prestarle atención.
Sin embargo, eso fue suficiente para ella; una respuesta, sólo una respuesta que no implicara desprecio y desacuerdo, una que no expresara odio y molestia.
Y, por patético que siguiera siendo, a Hinata aquello le alegraba. Le recordaba a su primo, un hombre que después de gritos y gruñidos, depués de intentar asesinarla, se convirtió en su mejor amigo, el único mienbro de su familia que se atrevía a querer. Con él, todo había comenzado con una mirada hacia al suelo ¿Por qué no entonces con un 'hmph'?.
Tal vez, sólo tal vez, ese era un primer paso.
Akemi: Brillante; hermosa.
GRACIAS POR SUS RR ! Ojalá haya quedado mejor ahora todo. El anexo tambien fue editado, pero más, mucho más, levemente que el capítulo.
Extra:
Aquella noche en aquel bar.
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–Señorita –la llamó una voz desde el otro lado de la barra.
Itachi Uchiha, 21 años; cantinero.
– ¿Uh? –Respondió la joven sin estar segura si aquel hombre ase dirigía a ella o no.
Hinata Hyuuga, 16 años; estudiante.
–Muéstreme se identificación –demandó.
La joven tragó saliva. No entendía que hacía allí sentada, nadie con medio cerebro se compraría que ella tenía dieciocho años.
Disimula, sólo compra el… el e-estúpido trago para que Sakura te deje en paz y te vas.
Tomó su bolso, nerviosamente fingiendo buscar el objeto.
–E-etto… c-creo q-que la… la d-dejé en c-casa –dijo sin mirarlo a los ojos.
–Oh, no me digas –dijo mirándola fijamente.
Respira… él no sabe tu edad.
– ¿Y que tal su licencia para conducir? –La miró escépticamente.
Lo sabe. Estoy muerta, lo sabe ¡lo sabe! Mantén la calma… recuerda lo que dijo Sakura-chan, sólo actua.
–V-vine c-caminando.
Itachi finalmente soltó un suspiro.
–Esa fue patética.
– ¿P-Perdón?
–Esa excusa.
Y por supuesto que lo era, nadie creería que una mujer iría sola a pie a un bar en el centro de la ciudad y aun más a las diez de la noche.
–L-lo que pasa es que…
–No puedo venderte nada hasta los dieciocho años –la cortó.
–D-Demo…
"I'm a barbie girl, in a barbie world. Life in plastic is fantastic!"
Oops.
Si antes era poco creíble que fuera mayor de edad, ahora si había matado toda oportunidad.
–E-Eh…P-permiso… Moshi moshi.
– ¡Hinata! ¡¿Por qué demonios te demoras tanto?! ¡Hace ya veinte minutos que espero ese tequila!
–S-Sakura-chan… e-etto… en ci-cinco m-minutos.
–Como sea –respodió muy enojada Sakura.
De verdad la pobre Hinata estaba muy desesperada por tener amigos.
Itachi levantó una ceja ¿Sakura, la misma que se babeaba por su hermano? Bueno, eso explicaba muchas cosas. Miró el reloj, sólo cinco minutos para que acabara su turno y pudiera ir a casa, y aún tenía que secar toda una hilera de vasos. No tenía tiempo para perder con dos niñas.
–No voy a llamar a tus padres si te vas ahora –de todos modos, ese día se sentía compasivo.
Gruñó por dentro, okaa-san tenía razón. Akemi sí lo estaba convirtiendo en un oso de peluche.
–P-pero…
–Búscate otras amistades –le dijo mientras limpiaba un vaso.
Hinata bajó la mirada –O-ojalá fuera tan simple… –murmuró.
–Mira… -comenzó Itachi, ya cansado de la chica, cuando sonó su celular. –Moshi moshi.
– ¿Itachi? ¿Estás bien? Suenas cansado…
–Akemi –sonrió por un momento, antes de ver la mirada que estaba recibiendo de la joven Hyuuga y borrarla –, un poco, pero ya salgo.
–Hablando de eso, acabo de salir del hospital y bar me queda de paso…
–Te espero –dijo sabiendo a donde iba.
La sonrisa en la voz de su esposa era clara –Nos vemos –y colgó.
Itachi dejó el vaso ya seco de lado, nunca lo diría en voz alta, pero la verdad era que se sentía feliz. Tal vez se casaron muy jóvenes y nunca se decían cosas melosas o "te amo" cada dos segundos, pero por eso era que todo era tan perfecto para él. Siempre había sentido que todo dejaba de ser único si se masificaba mucho.
Para su suerte, su esposa parecía compartir la misma opinión.
–Mira, no me interesa lo que pienses o hagas, pero eres patética, y mientras lo sigas mostrando, nadie te respetará lo suficiente como para tomarte en cuenta.
Las palabras tal vez sí le llegaron a la joven, y tal vez si hubiera aprendido verdaderamente de ellas, muchas cosas habrían sido distintas. Mas ella aún era muy débil y reacia a los cambios, haciendo que aquel valor impulsado sólo durara unos minutos
– M-me voy –dijo la joven Hyuuga– De t-todo m-modos n-no q-quiero molestarlos c-cuando ella lle-llegue –le sonrió.
Por un breve momento, Itachi respondió la sonrisa, pero antes de que Hinata de percatara de ella, despareció.
Finalmente Hinata se marchó, teniendo que enfrentar a una muy enojaba Sakura y volver caminando a casa, para encontrar que su hermana la había delatado y su padre estaba más que enojado.
Treinta minutos después, Itachi todavía esperaba a Akemi. Cada minuto se podía más y más preocupado, hasta que finalmente escuchó un balazo proveniente de la calle.
Cuando salió todo lo demás pasó muy rápido: un hombre vestido de negro, el pálido rostro de su esposa y un grito que reconoció como suyo.
