¡¡¡Buenas a todos!!! Aquí os dejo el primer capítulo que espero que os guste :3

Antes de nada quiero agradecer aquellas personas que me han enviado reviews, me han hecho muy feliz y me dan ánimos para escribir, aunque de momento ya tengo 14 capítulos escritos los iré poniendo uno por semana como mucho, así que este es bastante largo ya que mi mente imaginativa intenta dar lo mejor de sí.

Y bueno después de la charla ahora vamos a por lo importante, el fic, que disfrutéis de la lectura.

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CAPÍTULO 1

En un segundo que parecía una eternidad fue incapaz de hacer movimiento alguno, notó como sus músculos no le respondían mientras que sus ojos grises miraban atónitos a la figura del chico que yacía en su lado.

Su corazón que se había paralizado en un momento a causa de la sorpresa empezó a bombear cada vez con más fuerza, parecía que en cualquier momento le iba a estallar.

No puede ser, pensó Hinata aún sorprendida, esto es un sueño, uno de sus muchos sueños en que aparecía ella con Naruto, los dos paseando a la luz de la luna, los dos cenando en un romántico restaurante…Pero Hinata notó que este sueño era diferente a los demás, era más nítido…

Con vacilación acercó sus dedos temblorosos al cuerpo del muchacho, estaba segura que cuando su mano tocase al chico éste se evaporaría en el aire. Pero no fue así. El corazón de Hinata dio una sacudida de la emoción al notar, con el simple roce de sus dedos, la piel cálida y tersa del rubio. Y se dio cuenta al instante que no era un sueño. Sino que era real. Muy real.

Notó que la vista se le nublaba. Con una mano temblorosa tocó su frente, la cabeza le daba vueltas. Estaba confundida y necesitaba despejarse como fuera.

Con un movimiento cuidadoso se levantó de la cama. Sintió un escalofrío cuando sus pies desnudos tocaron el frío suelo y sintió el aire helado de la habitación que le erizaba el vello de la piel. Con un movimiento brusco se abrazó a su cuerpo desnudo dándose calor mientras miraba la ropa tendida en el suelo de forma desordenada. Se fijó que había una chaqueta de un color azul marino y violeta con el símbolo del clan Hyuuga. Su ropa. Y junto a ella había prendas de color naranja butano, el color preferido de Naruto.

No hacía falta tener mucha imaginación para saber que había sucedido aquella noche en esa habitación…

Hinata notó como su cara se ruborizada ante aquel pensamiento.

"Tranquila Hinata, no pienses en eso o te vas a desmayar."

Sacudió fuertemente la cabeza para alejar esos pensamientos mientras cogía su ropa y se vestía con movimientos torpes. Salió de la habitación con cuidado de no hacer ruido.

Se encontró en un hogareño comedor, bastante pequeño pero ideal para un par de personas, donde en el centro había una pequeña mesa de roble cuadrangular con una cesta de frutas al medio.

Hinata se acercó a todas las puertas y abrió una por una con nerviosismo hasta que encontró el baño. Y sin pensárselo dos veces abrió el grifo del agua y mojó su rostro un par de veces. Con la cara empapada miró al espejo que tenía enfrente y vio algo que la dejó pasmada.

Se vio a sí misma, pero era diferente. Tenía el pelo largo, las facciones de la cara eran más maduras, era como si de golpe hubiera crecido unos cuantos años. Aún era una adolescente pero para nada se parecía a la niña que fue ayer.

¿Qué diablos había pasado? ¿Cómo había crecido de golpe? ¿Y que hacía en la casa de Naruto? Confundida de tantas preguntas que rondaban en su cabeza salió del baño apurada. Se fijó que en una de las paredes del comedor había un calendario en el cual salía una chica despampanante en bikini. Cuando vio la fecha del calendario un torrente de emociones inundó a Hinata.

¡Cuatro años! ¡Había pasado cuatro años! ¿¡Había viajado en el tiempo mientras dormía!? ¡Qué tontería! ¡Pero si eso es imposible! No podía ser…

Hinata se sentía abrumada incapaz de saber que hacer, notó como le temblaban las piernas y se sentó en una silla, completamente angustiada. Se sobresaltó al oír una voz.

-¿Hinata, ya estas despierta?- Era Naruto que se acercaba hacia ella soñoliento, frotándose fuertemente los ojos. Hinata suspiró de alivio al ver que al menos llevaba unos pantalones cortos anaranjados puestos. – Vaya, veo que estás vestida.

Hinata advirtió que lo dijo con un tono de decepción.

-Umm, e-esto…es que no tenía sueño… y…- Hinata estaba nerviosa, la verdad es que no sabía realmente que decir a Naruto ya que casi nunca había hablado con él. "Bueno, rectifico, cuando tenía doce años no hablaba casi nunca con él", se corrigió Hinata.

-¿Oh, tienes hambre?- aventuró el rubio- ¡No te preocupes Hinata! ¡Te haré un desayuno que te vas a chupar los dedos!

-E-esto.. N-naruto-kun no es necesario que te molestes, yo…

-¡Insisto Hinata, eres mi invitada!- Y se dirigió a la cocina. Hinata oyó a lo lejos el fuerte sonido de cacerolas mientras oía al rubio que tatareaba contento una canción. Hinata sonrió, le gustaba ver a Naruto feliz…

Al cabo de unos diez minutos, que a la kunoichi se les hicieron eternos, el muchacho rubio volvió con dos platos llenos de beicon y huevos. Hinata se fijó que las lonchas de beicon eran de color negro carbón y olían a requemado, y el huevo frito estaba completamente deshecho y tenía el aspecto de una masa deforme.

Naruto empezó a engullir la comida de forma ruidosa mientras Hinata miraba el plato de forma abstraída. Sus piernas temblaban y frotaba sus manos de forma nerviosa. ¿Qué debía hacer ahora?¿Qué debía decir en ese momento?

-¿No te gusta? Lo he hecho muy hecho que es como te gusta a ti- dijo Naruto con un trozo de beicon quemado en la boca- Aunque quizás me he pasado un poco y está demasiado hecho, lo siento, no soy muy bueno cocinando..- Miró el plato con aire apesadumbrado.

-¡N-no, no, N-naruto-kun! – Hinata, nerviosa, empezó a comer el beicon negro con rapidez- ¡E-esta muy b-bueno!- Mintió a la vez que se formaba una mueca de asco en su rostro.

Intentó tragar la masa pastosa de su boca pero tubo tan mala suerte que se atragantó y empezó a toser. Naruto rió.

-¡Mira que eres mala mintiendo!- sonrió el chico mientras le pasaba a la pelinegra un vaso de agua. - ¡Aunque tienes razón! ¡Esto está incomible, puajj!- Y dicho esto tiró el resto del desayuno en la papelera mientras hacía una mueca de asco muy exagerada.

Hinata empezó a reír con una risa clara y sincera. No sabía porqué todos los nervios que sentía anteriormente habían desaparecido sin razón aparente, y por primera vez, en toda la mañana, se sintió a gusto y tranquila. Se ruborizó de golpe al notar que Naruto la miraba con una sonrisa cálida y tierna.

-Me alegro de que estés de buen humor.- Dijo el chico mirándola cálidamente. De pronto, no obstante, se le agravó la mirada y dijo en tono preocupado: -¿Has pensado ya lo qué quieres hacer?

Hinata le miró sin comprender. ¿A qué se estaba refiriendo? ¿Qué debería responder? ¿Debería decirle la verdad y decir que ella ayer se durmió en su cama a la edad de doce años, que se despertó con dieciséis y por lo tanto no recuerda nada de lo que ha pasado en cuatro años? ¡Seguro que piensa que está loca! Como no sabía que decir hizo lo mejor que podía hacer en ese momento. Permanecer callada.

- Hinata, yo…- Empezó a murmurar Naruto de forma inaudible- Se que quizás es demasiado pronto para proponerte esto, pero…- El chico se quedo en silencio unos segundos, pensando en las palabras adecuadas- Me gustaría que te quedases a vivir aquí.

Sus ojos azul cielo miraron con decisión a una sorprendida Hinata mientras sus manos agarraban fuertemente a las de ella. Hinata hizo el amago de decir algo pero, inundada por el desconcierto, no se atrevió y permaneció en silencio.

- Hinata sé que son tu familia y sé que te horroriza decepcionarles, pero aunque sean de tu misma sangre eso no les da derecho a que te hagan daño- Hinata dirigió una mirada confundida al chico. No entendía nada. ¿Qué tiene que ver su familia con todo el asunto? ¿Qué demonios estaba sucediendo allí? Notó como aumentaba la presión de las manos de Naruto- ¡Yo quiero protegerte Hinata!

Entonces él se acerco a ella y con manos temblorosas acarició con ternura la mejilla de la chica. Hinata se le paralizó el corazón. Miró embelesada los ojos zafiro del chico, que brillaban con un destello anhelante, y vio que se acercaban más y más a su rostro. Sintió su cálido aliento en sus labios e inspiró su suave aroma. Instintivamente, ella cerró los ojos.

PUM PUM

-¿¡ Naruto, estás ahí!?- Chilló una voz desde el exterior. Naruto miró la puerta horrorizado.

-Mierda, es Neji…- Sin darle tiempo a reaccionar. Naruto agarró de una mano a Hinata y se la llevó al armario de la habitación- Quédate aquí, no permitiré que él te descubra- Dijo en un susurro. Después le dio un cálido beso en la frente- Te protegeré, te lo prometo…- Y cerró la puerta del armario.

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Este capítulo es un poco corto, pero no os preocupéis ya que los demás serán más largos

¿Qué querrá Neji? ¿De qué o de quién debe proteger Naruto? Todo esto en el próximo capítulo

Dedicado a todos aquellos que me dieron ánimos, gracias a todos :

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