Aquí tenéis un capítulo más. Debo aviaros que a partir de ahora contendrá spoilers del manga y bastante gordos, como aparición de miembros de akatsuki que aún no aparecido en el anime.

Disfrutad de la lectura

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CAPÍTULO 3

Iluminada por el fuerte Sol del mediodía Hinata corría por las amplias calles de Konoha, abarrotadas de gente que paseaba, hablaba o iba hacer sus quehaceres, la ciudad en esa hora era un hervidero de vida y de animación, y era muy difícil pasar sin chocar con nadie.

-¡Eh, tú! ¡Mira por donde andas!- Gritó enfadado un hombre corpulento

-¡L-lo siento!- Chilló una agotada Hinata sin siquiera mirar atrás.

Ella siguió corriendo hasta llegar a unos apartamentos de color ceniciento. Subió con paso apresurado por unas escaleras de hierro hasta llegó al tercer piso y se dirigió a una puerta de color cobre. Con un deje desesperado la pelinegra empezó a llamar la puerta haciendo mucho ruido.

"Por favor, que esté aquí, por favor" suplicaba Hinata interiormente.

Estaba tan asustada que no se percató del llanto de un niño que sonaba en el interior y del sonido de unos pasos que se acercaban.

-¿Quién es? – Dijo una voz sin disimular un deje de fastidio.

-¡Soy yo, sensei!

Al abrir la puerta apareció una mujer de cuerpo esbelto, cubierto de vendajes. Su pelo era ondulado y de color negro azabache y sus ojos eran rojizos al igual que sus labios carmesíes.

-¿Hinata?- Preguntó sorprendida la mujer - ¿qué haces aquí? Hace un rato tu primo vino preguntando por ti.

-Kurenai-sensei, por favor necesito su ayuda, por favor, yo…- pero Hinata no pudo continuar ya que las lágrimas empezaron aflorar de sus ojos.

Kurenai se quedó sin habla al ver como su alumna rompía a llorar. Hinata se acercó a ella y la abrazó fuertemente. Su maestra la miró desconcertada y estrechó el cuerpo tembloroso de la pelinegra con ternura.

-Ven, entra en mi casa y cuéntame que te ocurre.

La guió hasta un amplio y luminoso comedor, en el cual había una grande mesa redonda y un cómodo sofá de color azulado. Hinata ya había estado muchas veces en casa de su mentora y le tranquilizó ver que no había cambiado en absoluto en cuatro años, hasta vio las plantas, ahora más crecidas, las cuales ella y su maestra cuidaban juntas.

La única diferencia que notó fue la presencia de juguetes por el suelo y la ubicación de una sillita de plástico cerca de la mesa. Entonces se percató que su maestra llevaba en brazos un bebé de mejillas sonrosadas que tomaba un biberón con avidez.

Hinata por un momento se quedó atónita mirando el niño y luego se acordó de una parte de la conversación de Neji y Naruto cuando éstos mencionaron a su mentora.

-E-este niño qué, quién…- Tartamudeó dubitativa mientras miraba con sorpresa el bebé que hacía el amago de acercarse a ella.

Kurenai la miró sin comprender

-Hinata… ¿Qué te ocurre? ¿No te acuerdas de Asuma-chan?

Hinata la miró a los ojos con un deje de desesperación. Aún dudaba si debía de contarle a su maestra toda la verdad, pero ella era la única en que confiaba, su mentora siempre la había ayudado cuando tenía problemas, la animaba cuando estaba triste y la aconsejaba cuando tenía dudas. Sí, estaba decidido. Se lo iba a explicar todo. Respiró hondo y dijo en voz clara:

-Sensei no recuerdo nada de lo que ha pasado en estos últimos cuatro años.

Hubo un minuto de silencio, en que ninguna de las dos dijo nada. Kurenai la miró atónita, sin poder comprender las palabras de su alumna. La pelinegra respiró hondo otra vez y pensando las palabras adecuadas dijo:

-¿Recuerda la misión del mercader? ¿Aquél que por mi culpa fracasamos?

Kurenai, sin saber que responder, asintió.

-Pues al dormir, en esa noche de hace cuatro años, yo…- Hizo una pasusa, Hinata se maldecía ya que no le salían las palabras- Al despertarme hoy…- Tragó saliva- me encontré durmiendo en casa de Naruto con el cuerpo de mi yo de dieciséis años.- Cerró los ojos y empezó a llorar con más fuerza- ¡Yo soy la Hinata de hace cuatro años! ¡Yo ayer tenía doce años! ¡Ayer fue el día en que fracase en la misión!

Kurenai abrió los ojos de par en par, sus labios se abrieron de la sorpresa. Intentó decir algo a su alumna pero no podía. Hinata agarró las manos de Kurenai y con voz implorante dijo:

-¡Por favor sensei! ¡Debe explicarme que ha ocurrido en estos últimos años!

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Neji se acercaba con paso armonioso a los jardines de la mansión Hyuuga. Saludó como siempre a los guardias y se sentó bajo la sombra de un fresno cavilando que debía decir a su tío. Estaba seguro que le sentaría mal que no hubiera encontrado a su hija y seguro que lo mandaría otra vez a buscarla. Pero lo peor de todo es que lo mas seguro es que aplicaría el sello como reprimenda, lo torturaría por no haber sido eficaz. Solo con pensar en ese estridente dolor en la cabeza sintió nauseas.

Miró hacia las puertas de la mansión y notó como los criados entraban y salían de forma apresurada descargando grandes paquetes y llevándoselos dentro de la mansión. Extrañado por esa actitud se acercó a uno de los criados.

-¿Por qué hay tanto revuelo aquí?- Preguntó

-Ah, señorito Neji-sama- Saludó el criado haciendo una reverencia- Estamos preparando todo lo necesario para la boda.

Neji lo miró confuso.

-¿Boda? ¿Qué boda?

-La de la señorita Hinata-sama- Contestó el criado con una sonrisa amable- El señor quiere que tengamos todo preparado cuando el novio llegue dentro de dos días.

Neji se quedó atónito. Mierda esto no se lo esperaba. Sintió rabia hacia su tío, era un manipulador. "Debo decírselo a Naruto". Pensó. Y lleno de furia se fue de la mansión y se dirigió con rapidez a casa del ninja rubio.

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Naruto buscaba a Hinata por las calles con desesperación. El pensamiento de que los Hyuuga la hubiesen encontrado y la hubiesen sellado le consumía y le llenaba de angustia.

Ella, en poco tiempo, se había convertido si darse cuenta en una persona importante en su vida. Ahora entendía con más claridad esas palabras que dijo Iruka- sensei en el funeral del tercer Hokage: "Cuando el hilo nos une a una persona, nos une y punto, porque esa persona nos importa".

Naruto siempre ha valorado y protegido esos vínculos que tenía con las personas que más le importaban, y son gracias a esos vínculos los que no le permitieron rendirse después de la traición de Sasuke. Pero ahora se dio cuenta que hay vínculos que son más fuertes que otros, que no es lo mismo un vínculo de amistad que uno de amor. Él segundo era el más fuerte…y el más doloroso.

Naruto giró a una calle con rapidez y siguió corriendo hasta que le detuvo una voz.

-¡Naruto, espera!

Era Sakura Haruno que se acercaba a él con las mejillas sonrosadas.

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En lo alto de uno de los numerosos edificios dos extraños miraban con interés al joven rubio que circulaba por las concurridas calles. Los dos llevaban ropas negras decoradas con numerosas nubes rojas. Uno tenía el pelo rubio agarrado en una coleta y el otro llevaba una extraña máscara anaranjada donde había dibujada una espiral.

El rubio se acercó más al borde y con una sonrisa dijo:

-Allí lo tienes Tobi, ahora debemos de recurrir al plan.

-Esto, Deidara… ¿Seguro que lo tengo que hacer yo? Es que es el nueve colas, ya sabes, el más fuerte… ¿No debería capturarlo Itachi?

Deidara lo miró con fastidio

-¡Esta vez no te escaqueas! ¡El jefe ha dicho que lo debías hacer tú!

-¡Eh, pero si yo ya traje a Sanbi!

-¡Y una mierda!¡si tu no hiciste nada!¡ Al final lo tuve que capturar yo!

-Aahh…Es verdad.

Deidara miró a su compañero con mirada asesina. Cada vez echaba más de menos a Sasori . Comparado con Tobi, Sasori era un currante y siempre cumplía con su deber. Pero el enmascarado no, cuando le asignaron que debía atrapar al tres colas lo único que hizo fue chillar como una nena y largarse por patas. Y las otras dos misiones más de lo mismo. El rubio ya se estaba cansando.

-Ufff, pero éste no fue el que venció a Kakuzu? – Se quejó Tobi- ¡¡Y por poco casi mata a Zetsu!! No se…creo que paso de la misión.

-¡Ni lo sueñes! ¡¿Para que coño te has unido en Akatsuki si no quieres cumplir las misiones?!

-Eh, yo no digo que no quiera cumplirlas, solo que me den las facilitas…

Deidara intentó tranquilizarse. Si esto seguía así mataría a su compañero metiéndole una bomba-ave en el culo.

-Mira…si sigues al pie de la letra el plan del jefe, seguro que lo tendrás más fácil.

-¿¡Eehh!?¡Pero si ese plan es muy ruin! –Se quejó el enmascarado-¡No es de mi estilo!

-¡Me importa un carajo si no es de tu estilo!- Chilló Deidara impacientándose- ¡Lo haces y punto! ¡Y como vea que te escaqueas esta vez no voy a tener piedad de ti!

Y de la nada el rubio hizo aparecer un pájaro de color amarillo claro y se montó en él.

-Y recuerda…Ésta es tu última oportunidad- Y dicho esto el ave partió volando hacia el horizonte.

-Vale, vale, no es para ponerse así…- Murmuró el enmascarando rascándose la cabeza.

Miró por un momento con atención al chico de las nueve colas que en ese momento se encontraba con una chica de pelo rosa. El viento aullaba en lo alto del edificio y hacía ondear su capa negra.

-Lo siento chico- susurró- vamos hacerte sufrir un poco más.

Y desapareció en las sombras.

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Aquí aparece Deidara ya que cuando escribí éste capítulo aún no habia pasado lo de su lucha con Sasuke , por eso aquí aún va salir para el contento de fans del rubio akatsuki

Me despido y gracias x los reviews me animan muchísimo a escribir

Gracias y coments plis!!!