1.-ESPERO CURARME DE TI

Pateó el baúl negro que inocentemente reposaba a los pies de la cama.

Le urgía destruir algo por que no podía destruirla a ella.

¿Cómo era posible sentir celos de esa maldita comadreja pobretona?, y por más absurdo que se oyera, celaba a Granger.

Ella siempre había sido la insufrible sabelotodo asexual la cual sólo servía para insultarle. Pero apenas unos meses atrás sus hormonas habían empezado a chiflarse, y él como todo buen hombre había cedido a eso que llamaban sentimientos y estaba comenzando a sentirlos hacia la sabelotodo Granger.

Él, Draco Malfoy ¿Interesado en la come libros?

¡Pero si sólo era una chica!, o bueno, un intento de chica.

No era nada diferente que las demás, bueno era diferente, de hecho, pensándolo bien, era muy diferente.

Y ahora él tenía que tenerla. La comadreja no le ganaría. Jamás.

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

Quince segundos después de las seis llegó ella. Puntual. Como siempre.

-¿Tú mandaste la nota?- preguntó extrañada al saber el autor de la nota que furtivamente se había colado hasta su libro de Runas Antiguas.

-¿Esperabas a Weasel?- repuso irónico

-Mil veces prefiero a Ron que a ti, serpiente-

Eso le caló, y mucho.

Una cólera comenzó a invadirlo, "¿Prefiere a Weasley? Já, esa, esa, esa, no sabe lo que se pierde" pensó con los puños apretados igual que su mandíbula.

-Granger- murmuró, ¿Es que ya ni siquiera podía insultarla? –Lo que te quiero decir es serio- terminó exhalando el aire que sin darse cuenta había retenido.

-Mira Malfoy, no tengo tiempo para tus estupideces- espetó la castaña y se dio la vuelta dispuesta a salir de la lechucería en la cual la había citado el rubio.

-Granger- volvió a murmurar mirando su espalda - ¡Granger!- gritó a la chica que ya estaba en el primer escalón hacia la salida.

Si se había atrevido a llegar a ese punto era porque sabía que no era sólo un capricho. Así que no dudó en alcanzar a la morena.

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Sintió una mano cerrarse en torno a su brazo y se vio obligada a girar sobre sus pies.

-Hermione, yo te quiero-

No supo qué le había sorprendido más. El oír que Malfoy la llamara por su nombre o lo de "te quiero". Pero lo que sí supo, fue que un escalofrío recorrió su espalda completa.

Trance, estaban en trance. Él esperando su reacción y ella procesando la información. Momentos después no pudo contener una carcajada. Sí, seguramente ése era una broma o apuesta del Slytherin.

La carcajada se coló en los tímpanos del chico que sintió un sabor amargo.

-Pues entonces, lamento decirte que te rechazo- se burló- Me tendrás que olvidar- soltó entre risas.

Se volvió a girar y dejó al rubio parado en la entrada de la lechucería, mirando a la chica de la que-muy a su pesar- se había enamorado y acababa de darse cuenta.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

-¿Premio Anual?, ése- apuntó con un dedo amenazador al Slytherin que estaba parado a un lado de ella.

-¿Crees que eres la única que tiene cerebro?- preguntó herido ante la reacción de la chica.

-Señores, creo que deberán de llevarse bien ahora que van a compartir una torre- comentó serenamente el anciano director.

-Pero es que él no, no, es que, no- balbuceó enojada la Gryffindor- No pienso compartir torre con él- sentenció y se cruzó de brazos.

"Infantil" pensó el rubio.

-Lamento decirle señorita Granger, que la habitación de Séptimo año de Gryffindor pasó a tener cuatro camas solamente hace unos momentos- declaró con voz seria la Profesora McGonagall

-¡Pero profesora!- exclamó decepcionada la morena.

-Granger, será mejor que se calle o pensaremos en alguien más para Premio Anual- siseó Snape que se había mantenido fuera de la conversación.

-Lo siento profesor- murmuró mientras se acomodaba de nuevo en la silla frente al escritorio de Dumbledore.

Quince minutos después del alegato de la profesora McGonagall y de las leves intervenciones de Snape el director los despidió no sin antes indicarle la dirección de su nueva habitación y la contraseña de su torre.

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La puerta se cerró al instante en que salieron del despacho y no se dirigieron la palabra mientras la gárgola los devolvía al pasillo solitario del castillo.

-Bueno Granger, está decidido que tenemos que permanecer juntos por el resto del año así que po…-

-Mira Malfoy- Lo interrumpió la castaña- el hecho de que compartamos sala común no quiere decir que tengamos que estar juntos así que no empieces con tus estúpidas reglas de narcisismo- le espetó mientras se disponía a alejarse de él.

La miró fríamente y se puso frente a ella impidiéndole el paso. Ésta vez no lo dejaría con la palabra en la boca.

-No puedes impedir que hable, Granger- murmuró arrastrando las palabras lentamente- Sólo me quiero llevar bien contigo-

Una vez más estaba sorprendida por las palabras del chico.

¿Se estaba volviendo loca o al parecer Malfoy estaba decidido a llevar la fiesta en paz?

-¡Como quieras!- declaró mientras se alejaba rápidamente de aquel solitario pasillo.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "que calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero")

"Nostrom Vitae" murmuró.

-Es una completa estupidez-pensó mientras entraba a zancadas a lo que era su nueva sala común.

Paseó la vista unos momentos. Un gran sillón blanco estaba frente a la chimenea apagada. Una alfombra con dibujos medievales decoraba el suelo de piedra. Cuatro sillones del color de las casas acompañaban al sillón grande. Un par de mesas de estudio y algunas sillas rodeándolas se podían ver al fondo.

Suspiró, tenía que ser alguna broma el hecho de tener que compartir torre con el engreído más grande que había existido.

Escuchó abrirse la puerta tras ella y supo que la serpiente que ocupaba sus pensamientos estaba a sus espaldas.

-Granger- oyó la voz ronca del muchacho.

-¡Que quieres!- espetó irritada

-Hablar contigo- respondió por lo bajo

Bufó, la actitud del rubio la desconcertaba, ni un insulto en los últimos días.

Se dejó caer en el sillón rojo de una plaza y esperó que el Slytherin hablara.

-Yo quiero que hablemos sobre lo de la lechucería- un imperceptible sonrojo inundó las pálidas mejillas de Malfoy mientras hablaba.

-Tú y tus estupideces- pronunció impaciente

-¡No son estupideces!- soltó subiendo el tono de voz

-Malfoy, ahórrate tus cuentos- concluyó mientras se levantaba, no tenía tiempo para esos jueguitos tontos.

Y lo dejó una vez más, sólo con la palabra en la boca, justamente como había prometido no quedarse jamás.

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

A la mañana siguiente se despertó más temprano de lo común y esperó que saliera de su cuarto.

Seis cincuenta y dos la chica salió apurada de su cuarto. Se topó de frente con Malfoy en la puerta y lo miró impaciente. Una pila de unos siete libros se sostenía a duras penas sobre sus brazos.

Enarcó una ceja instándolo a que hablara.

-Buenos días- fue todo lo que pudo decir ante la imagen de la castaña esa mañana. "Definitivamente es más hermosa al levantarse" pensó, e inmediatamente se reprendió por tal cosa.

-¿Buenos días?- cuestionó extrañada ante la reacción del ojigris.

-Si, tu piensas que soy narcisista- articuló cuando por fin pudo hablar- Quieres que te deje de molestar. Yo quiero mostrarte que no soy lo que piensas-

-¿Qué?- preguntó aún más estupefacta. Miró distraídamente el reloj, seis cincuenta y cinco, tenía que irse si quería dejar esos libros a tiempo en la biblioteca.- ¿Qué quieres?- interrogó atropelladamente mientras intentaba que los libros no se cayeran.

-Una semana- pidió despreocupado.

-¿Perdón?- volvió a sorprenderse por la absurda respuesta del chico.

-Dame una semana para demostrarte que puedo cambiar- comentó como quien comenta la hora- Sólo eso para demostrarte que lo de la lechucería no era un juego.

Su mandíbula no se desencajó sólo porque un libro se lo impedía pero sus ojos se abrieron desmesuradamente al escuchar la petición de Malfoy.

-Si, lo que quieras- concedió con desespero mientras caminaba hacia la salida. No tenía tiempo de discutir con aquel extraño Draco Malfoy

-Gracias- murmuró al momento que la chica pasaba por su lado.

A punto estaba de salir de la torre cuando los libros cedieron a su peso y se desparramaron por el suelo.

Apresurada se agachó a recogerlos y mientras lo hacía sintió al rubio acercarse y ayudarle a juntar los libros.

Se levantó y miró a Malfoy que sostenía cuatro de sus libros y extendía una de sus manos hacia ella.

-¿Te ayudo?- preguntó sonriente ante la cara extrañada de la Gryffindor

-S… S… Si… gracias- balbuceó mientras le entregaba los últimos tres libros al chico que al recibirlos empezó a caminar hacia la puerta- Entonces, ¿A la biblioteca?- cuestionó casual

Asintió, ¿Esa extraña escena era parte de algún universo paralelo o algo por el estilo?

Totalmente anonadada caminó al lado del impasible rubio. Eso era algo que ni siquiera Trelawney podía haber predicho.

Sonrió para sus adentros, la tendría a como diera lugar. Si rebajarse a ser como un elfo doméstico era lo que necesitaba para que la chica estuviera con él, lo haría.

Porque Hermione Granger había pasado a ser su obsesión.

PRIMER CAPITULO.

BUENO ESPERO QUE SEA DE SU AGRADO. COMO HABRÁN LEÍDO ANTERIORMENTE, ESTA ES UNA SERIE DE ONESHOTS QUE PRESENTARÁN CÓMO DRACO INTENTA CONQUISTAR A HERMIONE.

TAL VEZ MUESTRE A UN DRACO MAS DÓCIL, PORQUE PUES, ERA NECESARIO PARA ACOPLARLO A LOS POEMAS DE SABINES.

A SI, ESTOS ONESHOTS ESTÁN BASADOS EN LOS POEMAS DE JOAQUÍN SABINES, (COMO LEYERON ANTES), ESTE ES EL POEMA EN PROSA "ESPERO CURARME DE TI".

ESTE PRIMER CAPITULO LO DEDICO A : QUE FUE LA PRIMERA QUE ME DEJÓ REVIEW EN MI PRIMER ONESHOT. (PUBLICIDAD DE MIS OTROS FICS)

ESPERO QUE SEA DE TU AGRADO :

UN SALUDO, SE DESPIDE:

PATO