Perdón por el retraso, pero entre la universidad, las tareas y desveladas, no podía ni siquiera comenzar a escribir el capítulo. Tenía la idea de cómo iba a quedar, pero no tenía tiempo. El capítulo está hecho entre clases, madrugadas, siestas y escapadas. Pero lo hice con mucho cariño para las lectoras que me pidieron que lo escribiera, un saludo para ellas.
Espero sus reviews, es estupendo ver hits indicándome cuántos leen mi historia, pero es aún más placentero entrar a mi bandeja de correos y ver una alerta de review. Aún así les dejo este trozo de inspiración.
¡¡Muy buen provecho!!
Había pasado la noche en vela por que no sabía cómo iban a reaccionar Ron y Harry cuando les dijera que ahora salía con Draco, (por fin era Draco).
Sus ojeras delataban el poco sueño y no se preocupó mucho por esconderlas. Una leve mirada al espejo y salió casi corriendo de la habitación. Era temprano pero si quería explicarles a los chicos lo que había pasado con Draco, tendría que comenzar con tiempo de sobra para los gritos de Ron las miradas acusadoras de Harry y la cara de incredulidad de Ginny.
Abrió su puerta de golpe tomando impulso para correr y no pudo hacerlo.
Un pecho firme pero suave detuvo su andar.
-¿Pensabas irte sin mi?- susurró Draco Malfoy en su oído.
Un escalofrío la recorrió de pies a cabeza al notar el aliento del chico en su cuello.
El rubio no pudo más que sonreír dulcemente, le encantaba verla así de roja y azorada al sentir su cercanía, se sintió realmente un triunfador. La castaña no podía evitar sonrojarse con la simple cercanía del chico, incluso después de esos casi cuatro meses que llevaban juntos.
-Buenos Días- dijo demasiado cerca de su cara, su mirada gris la congelaba enormemente, más aún cuando su mano se posaba lentamente en su cintura.
-Buenos dí…- no pudo terminar porque unos labios fríos se apoderaron de los cálidos suyos.
Y disfruto del tacto, de esa caricia de la que, sabía muy bien, nunca se saciaría.
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Momentos después de que, de mala gana, se separaran, comenzó a caminar con ella tomada de la cintura.
-Creo que si vas a explicarles a Potter y a Weasley lo nuestro te voy a acompañar- dijo decidido.
-Si, bueno, es que, no se cómo vallan a reaccionar- confesó, mientras se acomodaba entre los brazos del chico.
-Por eso mismo te acompaño-
-Gracias-
Siguieron caminando así hasta que se toparon con Neville.
-Hola Neville- saludó.
-¿Hola Hermione, que tal las vacaciones?- preguntó sonriente.
-Muy bien, oye, ¿Has visto a Harry y Ron?-
-Me parece haberlos visto en el cuarto piso, cerca de la sala de los menesteres- susurró viendo escrutadoramente a Draco-
-Muchas gracias- se despidió sonriente ignorando la mirada acusadora del moreno hacia las manos entrelazadas de la pareja.
Caminaron y recorrieron pasillos hasta llegar al cuarto piso en el que una gran puerta de roble se alzaba frente a sus ojos.
-Déjame hablar con ellos primero ¿si?- pidió un poco nerviosa ante su próxima confesión.
-Pero…- repuso el rubio.
Una mirada de súplica por parte de la muchacha fue suficiente para que no la detuviera.
-Si necesitas ayuda, sólo me avisas- se rindió sin luchar, en una guerra que sabía muy bien que perdería.
La vio entrar y suspiró sus brazos estaban vacíos de nuevo y no pudo evitar molestarse por eso.
Pero
a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en
nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en
las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la
mitad del odio que guardo para mí.
•••
-Pero es que si vamos el sábado tendríamos que buscar una gran escusa con Hermione-
La voz de Harry resonó en el gran cuarto. Había unas mesas grandes, unos cuantos pizarrones y unas estanterías con libros regados por todas partes. Le resultó extraño que ellos estuvieran rodeados de libros. No pudo ver a los chicos entre tantas repisas y pizarrones pero frunció el ceño amargamente al escuchar el comentario del ojiverde.
-Es el día que más tiempo tenemos- oyó a Ron.
-Pero se puede dar cuenta- replicó Harry.
Caminó unos metros y se introdujo en un espacio entre alrededor de ocho pizarrones y dos mesas repletas de pergaminos rayoneados.
-¿De qué me voy a dar cuenta?- preguntó con el ceño contraído.
Los chicos se sorprendieron al escuchar la voz de su amiga a sus espaldas y se giraron lentamente como si al hacerlo así dejara de preguntar.
-Hermione- susurró el moreno.
-Hermione- repitió Ron.
-Si, ese es mi nombre- dijo lacónicamente.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Harry adelantándose un poco para ocultar algunos pergaminos de las mesas.
-Lo mismo puedo preguntar- repuso fríamente- ¿De qué me puedo dar cuenta?- volvió a preguntar.
-De nada, sólo que Ron y Yo… Estamos planeando… Una fiesta y como eres prefecta- inventó sin mucho éxito- ¿Verdad Ron?- pidió el apoyo de su amigo.
-SS… si- afirmó el pelirrojo.
Lo miró recelosamente unos segundos y justo cuando estaba a punto de soltarles a ambos que no les creía nada, una de las desapercibidas puertas a sus espaldas se abrieron y por ella entraron Albus Dumbledore y Minerva McGonagall tomando café y detrás de ellos Molly y Ginny Weasley con una tetera de café y una bandeja de galletas.
Todos se detuvieron y se olvidaron de sus alimentos al ver a la castaña en el lugar.
-¿Qué está pasando aquí?- preguntó confundida y un tanto preocupada por la respuesta que le pudieran dar a su pregunta.
-Señorita Granger, buenos días- saludó amablemente el director retomando su camino hacia sus amigos – ¿Gusta un poco de café? Molly lo prepara exquisito- preguntó despreocupadamente.
-Gracias profesor, pero preferiría una respuesta que un café- respondió cortante.
La profesora McGonagall caminó hasta un pizarrón y comenzó a borrar todas las figuras que para la castaña no tenían ningún sentido.
-Bueno señor Potter, explíquele a la señorita Granger lo que hacemos aquí- imperó calmadamente.
Harry que estaba aún estático ante la escena parpadeó unas cuantas veces pensando alguna escusa pero después de varios intentos decidió que lo mejor era no seguir con la farsa que hasta el momento tenían.
-Bueno, Hermione lo que pasa es que… nosotros…-
La chica paseó su mirada desde el director hasta su amigo en espera de la respuesta.
-Estamos planeando…- tosió- Un... un… un ataque- soltó sin ánimo
-¿Un ataque?- preguntó aún más confundida.
-Si… em… bueno tenemos información sobre el cuartel de Lord Voldemort y estamos planeando un ataque- dijo bajando la mirada.
No supo bien si el escalofrío que la había recorrido había sido por escuchar el nombre del mago tenebroso o por lo que estaban planeando hacer sus amigos.
-¿¡Qué!?- gritó de pronto- ¿Es que están locos?-
-Hermione por favor, entiende- pidió Ginny que había dejado las galletas a un lado y la había tomado del antebrazo.
La castaña se soltó del agarre rápidamente y la miró enojada.
-Tú lo sabías- afirmó con un acusador dedo índice.
-Si, pero es que…-
-Lo sabías y no me lo dijiste- la interrumpió.
-Hermione- habló Ron- No te queríamos poner en peligro.
-¿Peligro?, ¿Peligro? ¿Y qué pasa con ustedes?-
-Granger, cálmese- ordenó la profesora McGonagall- Sus amigos están protegiéndola
-Pero profesora, ¿Por qué no los detiene?-
-Minerva y Yo, no podemos interferir en su cause Hermione- la calmó el anciano director- Ninguno de nosotros está a cargo- dijo en voz baja.
-¿Qué?, ¿Quién está a cargo?- preguntó frunciendo el entrecejo.
-Yo- dijo quedamente Harry- Recibí información y comencé a armar este ataque-
-¡Por eso mismo debiste de haberme dicho lo que pasaba! ¡Yo quiero entrar en esto Harry!- gritó de nuevo.
-¡No!- respondió cortante el moreno- ¡No estarás en esto Hermione!
-¡Pero…!-
-¡Pero nada!- le cortó- Hermione eres hija de muggles, eres el blanco perfecto de los mortífagos, más aún si eres mi amiga… Te voy a pedir que te retires-
-Pero Harry-
-Vete Hermione, por favor- rogó el ojiverde.
Lo miró con un coraje inexplicablemente extenso. Quería en ese momento estrangular a cada uno de los que estaban en la sala de los menesteres, pero prefirió apretar los puños y dar la vuelta.
Tomó el pomo de la puerta y lo giró lentamente.
Estaba confundida pero estaba aún más decepcionada de que sus amigos la consideraran una inútil para defenderse.
Salió con un portazo y se recargó en la pared fría del pasillo.
Observó a Draco incorporarse de la posición en la que estaba, recargado en una columna frente a la sala.
Lo vio y decidió que no quería ir a los jardines de Hogwarts como le había dicho y comenzó a caminar hacia el quinto piso. Lo que más quería era encerrarse y no hablar con nadie. No sabía muy bien si era por coraje o por el nudo en su garganta que le hacía difícil la tarea de pasar saliva
Sintió los pasos de Draco a su espalda y lo escuchó seguirla por todo el camino hasta la torre de Premio Anual.
Entró con paso veloz y cruzó la sala común pero justo cuando creía que por fin podría estar sola sintió la grande, fría y fuerte mano de Draco cerrarse en su brazo.
-Hermione- lo escuchó
-¿Qué?- preguntó fría
-Dime que te pasa- ordenó en ese tono cálido que le dirigía sólo a ella- Por favor-
La castaña negó con la cabeza un par de veces e intentó zafarse del agarre del rubio, pero al caer en la cuenta de que no podría hacerlo desistió y se giró a verlo.
El muchacho mil veces hubiera preferido un cruciatus que ver esa cara. Los ojos aguados y a punto de estallar en llanto. Segundos después prometió internamente masacrar a Potter y a Weasley por lo que fuera que le hubieran hecho.
Sintió a la chica apoyarse en su pecho y no pudo más que abrazarla y dejar que las lágrimas de su novia mojaran la camisa de su uniforme.
La escuchó sollozar un rato y la sintió calmarse, una leve caricia en la espalda y ella estuvo satisfecha.
La separó suavemente de él y le levantó el rostro para mirarle. Su nariz estaba roja y lo miraba con unos ojos aún húmedos.
-Dime por favor que te hicieron esos dos- le pidió
-Creen que soy una niña estúpida- murmuró amargamente y bajó la mirada.
Sintió el coraje inundarle mientras le levantaba el rostro de nuevo.
-No eres estúpida, no quiero que vuelvas a decir eso- le dijo firmemente- Y no eres una niña – suspiró- Eres una mujer, la mujer de la que me enamoré- confesó.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
La chica lo miró con los ojos abiertos desmesuradamente, en los casi cuatro meses que habían pasado juntos no le había dicho que la amaba, era tímido a la hora de decirle que le quería, pero lo hacía a menudo. Y ahora le confesaba que la amaba.
No pudo resistir la tentación que ofrecían sus labios y se puso de puntitas y rozó sus labios con los de él brevemente.
-Yo también te amo- correspondió completamente roja- y eres la única persona en la que puedo confiar por completo-
Un abrazo los unió por unos momentos. Momentos en los que la chica decidió algo verdaderamente importante.
-Draco, Te Amo- le dijo después de separarse de él- Quiero que hagas algo-
-Lo que quieras-
-Ámame- soltó de pronto.
-¿Qué?- preguntó un tanto aturdido ante la petición de la chica que muy a su pesar no le desagradaba en lo absoluto.
Se volvió a poner de puntas y le besó, pero esta vez fue un beso diferente, inundado de necesidad, de deseo, de pasión.
-Ámame- repitió sonrojada.
-Hermione, ¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo?- preguntó nervioso.
-Me doy cuenta y confío en ti, confío en que me amas- afirmó
En algunas ocasiones bastaba con que Draco rozase su cuello levemente para hacerla estremecer. Y lo mismo ocurrió ésta vez. La respiración del rubio chocando en la nívea piel de su cuello y el respirar entrecortado de él la hicieron desfallecer.
No dudó cuando comenzó a conducirla dentro de su habitación en la que habían estado momentos atrás, ni cuando la recostó suavemente en la cama, sobre una colcha blanca.
Sus ojos miel observaron al chico mientras entre miradas nerviosas comenzaba a desabotonar su blusa. Sus túnicas del uniforme habían quedado olvidadas a un lado de la cama.
La miró desde arriba y algo en su estómago se removió. Lo congeló.
Hermione lo sintió tensarse y levantó un poco su cabeza.
-¿Draco…?-
-Hermione tenemos que hablar-
Su tono no le auguraba nada bueno, menos aún si decidía hablar en ese momento tan... significativo.
-¿Qué pasa?- preguntó mientras se sentaba en la cama a un lado de su novio.
-Te tengo que decir algo-
-Dime- abotonó de nuevo su blusa.
No habló, simplemente se levantó de la cama y se puso frente a ella. Lentamente se desabrochó la camisa de las muñecas y se levantó la manga de su brazo izquierdo y le mostró la parte interior de éste.
Una calavera negra con una serpiente saliendo de su boca se distinguía sobre la pálida piel de Draco.
Sintió un peso enorme caer sobre sus hombros, sintió algo romperse en su interior.
Su labio inferior tembló un poco y se quedó en silencio mirando la marca tenebrosa, fría, negra.
-Supongo que ellos te contaron que están planeando atacar el cuartel de Voldemort- afirmó seriamente- Pues bien, desde Septiembre le he pasado información a Potter-
Lo miró confundida.
"Tenemos información sobre el cuartel de Lord Voldemort y estamos planeando un ataque"
Las palabras de Harry resonaron en su cabeza, así que él era quien filtraba información. ¿Otro que la engañaba?
-Vete- ordenó fríamente
-Hermione, entiende que…-
-Vete- repitió subiendo el tono.
-Fue por tu bien-
-¡¿Por mi bien?!- gritó- ¿¡Es que acaso todos piensan que no me puedo defender!?-
-Jamás he dicho eso-
-No hacía falta-
-¡Es mucho peligro Hermione!-
-¡Por Merlín Draco! ¡¿Y tú que!?- preguntó furiosa- ¡¿Acaso no pensabas decirme que eres un mortífago?!-
-Tienes que entender que…-
-¡¿Qué es lo que quieres que entienda?!- lo interrumpió con los ojos llorosos- Me mentiste- susurró decepcionada.
-Hermione yo…-
-Vete-
-Hermione-
-¡Vete!-
-¡Maldita sea Hermione déjame explicarte!- gritó también
-¡No quiero que me expliques nada tan sólo lárgate!-
No podía creer que prefiriera estar enojada que aceptar su explicación, pero aún así salió de la habitación de un portazo, derrotado como hacía varios meses que no estaba.
Recordó cómo había llegado hasta ese momento y un bufido escapó de su boca.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo.
En el tren, durante el viaje de ida hacia Hogwarts había detenido a Potter en un pasillo y le había contado los planes del señor tenebroso. Desde entonces había comenzado a pasar información hacia la casi extinguida Orden del Fénix y había comenzado a limar asperezas.
Por esa razón Potter y Weasley lo habían aceptado sin más preámbulos, la primer semana de clases había sido su iniciación como mortífago y había ayudado más abiertamente; Blaise y Theodore le mantenían al tanto de los planes del que no debía ser nombrado y de vez en cuando se reunían con Potter y Weasley para planear concretamente el ataque. Ahora todo eso perdía sentido, sin ella a su lado, nada tenía sentido.
Salió furiosamente de la torre de premio anual con el uniforme desaliñado y se dirigió al comedor con su mochila colgando pesadamente de su hombro, por un rato se había olvidado que era jueves.
Su desayuno transcurrió entre pláticas sin sentido con Pansy (que le volvía a hablar) y cereales de chocolate.
Estaba furioso y eso no se lo podría quitar ni el mismísimo Merlín.
Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?
Bueno, poes esto ha sido todo, se que queda un poco inconcluso y que todas me deben estar deseando un retiro de el mundo de la escritura, pero es que para que el próximo capítulo se pueda hacer, ellos deben terminar enojados en éste.
Subiré el próximo capitulo probablemente hasta el otro mes. Espero no se desesperen y puedan comprender que ir de siete a siete a la universidad es algo que muchas veces no deja tiempo suficiente para escribir.
Un saludo a las lectoras que dejan review y a las que no también, les hago una cordial y atenta invitación para que dejen un pequeño review, tal vez por su buena voluntad les llegue por paquetería un lindo Draco con el uniforme medio desaliñado.
Un gran Beso, Pato!!
