Si lo sé, sé que no tengo perdón de Dios por haber tardado tanto, pero es que pues, fueron demasiado poquitos los reviews y por eso pensé que no les había gustado el capítulo anterior.

POR FAVOR DEJEN REVIEW!!

Si bueno ejem, ejem, después de ese vergonzoso ruego les pido una disculpa.

Estas últimas tres semanas han sido escalofriantes, por lo que mi imaginación ha estado demasiado precaria. Llegaban las ideas y se iban.

Tuve exámenes y trabajos que entregar que verdaderamente me atrofiaban el cerebro, dañando mi imaginación de una manera horrible.

Bueno ya, a lo que vienen, a leer!!

•••

Furioso, estaba completamente furioso. Y no la culpaba. Le había ocultado que era mortífago, pero vamos, eso no es mucho… ¿O sí?

Tan sólo estaba en un poco de peligro, y tenía que salir a escondidas del castillo cada semana, y tenía que escaparse a media noche cada jueves (los días que ella iba a la biblioteca hasta tarde), y tenía que cumplir las órdenes del bando bueno y del malo, y tenía que dejar de ver a su madre, y tenía que aparentar ser despiadado mientras estaba en las oscuras reuniones con el que no debía ser nombrado, y tenía que resignarse a la hora de ir a secuestrar a alguien, y tenía que soportar el ardor en el antebrazo izquierdo cuando había llamados de emergencia (que él provocaba junto con la Orden), tan sólo tenía que ser un buen actor.

Y ella estaba molesta por esas pequeñeces. Pero aún así no dudó en correr después de Pociones para alcanzarla cuando saliera de Transformaciones.

-¡Hermione!- gritó cuando reconoció la cabellera castaña de la chica al cruzar un pasillo.

La chica se giró al escuchar su voz y lo miró sorprendida; tres días habían pasado y él ni siquiera le había dirigido la palabra (bueno ella tampoco había hecho mucho por hablarle).

Lo miró unos instantes y se dio la vuelta, aún le quedaba un poco de orgullo.

Harry y Ron, habían desaparecido esos días. No se sabía nada de ellos y Hermione tenía una leve idea de donde podían estar.

Mansamente, insoportablemente, me dueles.

Toma mi cabeza, córtame el cuello.

Nada queda de mí después de este amor.

Apresuró el paso y caminó hasta la torre de Premio Anual, por lo menos le serviría de refugio de las mil y un explicaciones que el rubio le podía dar.

Entró rápidamente a la torre y aventó sus cosas en una de las mesas, la cena debía estar a punto de servirse en el piso de abajo, ella tenía un poco de hambre ya que últimamente no comía como debería. Sin embargo, pese a los gruñidos de su estómago entró en su habitación y se encerró esperando que el rubio la hubiera perdido de vista entre los pasillos.

Cinco minutos exactamente transcurrieron cuando de pronto se escuchó un golpe en su puerta.

-Hermione, abre, necesitamos hablar- dijo Draco al otro lado de la puerta.

Estaba tirada en su cama, escuchó los gritos del chico, pero simplemente se giró boca abajo y hundió su cara en la mullida almohada.

-¡Hermione!- volvió a gritar el Slytherin.

-¡Lárgate Draco!- le respondió a gritos también.

-¡Tenemos que hablar!- insistió-¡No sólo se trata de ti y de mi, también es sobre Potter y Weasley!-

No hubo respuesta.

De pronto la puerta se abrió y Hermione apareció por ella.

-¿Qué pasa con Harry y Ron?- preguntó con un matiz de preocupación impreso en su voz.

-Mañana van a atacar el fuerte del que no debe ser nombrado- dijo quedamente.

La castaña balbuceó unas cosas y luego se desmayó.

Escuchó un zumbido, entre tantos otros, ese zumbido era un poco más agradable.

Después de unos momentos de aguzar el oído comenzó a aclararse ese ruido. Era un susurro o no… era otra cosa, era alguien, alguien le estaba hablando. Era la voz de alguien que conocía bien. Una imperceptible calma la inundó de pronto cuando reconoció al dueño de esa voz.

-Draco- dijo entre sueños.

-¿Hermione estás bien?- preguntó preocupado.

Abrió los ojos lentamente y lo vio a un lado de su cama, con un frasco de una poción verdosa.

-¿Qué…?- no pudo terminar, notó un sabor amargo en su boca que le produjo arcadas.

Cuando pudo incorporarse en la cama aún con asco miró al rubio que la veía con el ceño fruncido.

-No has comido bien- le dijo convencido.

-Claro que si- contestó aún con el sabor en su boca.

-Si hubieras comido bien, ésta poción no te hubiera dado asco- respondió cortante.

-Pues no deberías preocuparte por mí, sino por ti- atacó.

-¿Cómo quieres que no me preocupe por ti, si cualquier simple poción te produce arcadas por que TU no te alimentas como deberías-

-Ya te dije que no te preocupes por mi, deberías estar preocupado por ti y tu doble vida con los mort…- se detuvo de pronto al recordar lo que le había producido ese desmayo. Lo miró suplicante de saber que lo que había dicho era mentira.

-¿Qué?- preguntó confuso ante la mirada de Hermione.

-¿Dónde están Harry y Ron?-

Calló.

No pudo sostener la fría mirada que le dedicó la chica y se paró de la silla en la que había estado sentado para comenzar a vagar por la habitación.

-¡Contéstame!- le gritó.

De la boca del chico no salió ninguna palabra.

Aún mareada y con algo de asco se levantó y lo detuvo en su desenfrenado andar por la habitación.

-Dime por favor que Harry y Ron están bien- suplicó.

-En éste momento están bien, pero no puedo asegurarte que lo sigan estando mañana- contestó sombrío.

Entre los escombros de mi alma búscame,

Escúchame.

En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,

Pide tu asombro,

Tu iluminado silencio.

Para cuando aquella noche Draco terminó de explicarle los planes a Hermione, ella ya había ideado un plan alterno al de Harry y Ron, que como había sospechado, estaban rondando los alrededores de la Mansión Riddle que servía de fuerte para Lord Voldemort.

Le comunicó a Draco lo que quería hacer. Irían a la casa de los Weasley y se unirían a Harry y Ron en donde fuera que estuvieran. Eso era todo, simple y sencillo.

Esa misma noche los dos acudieron ante Dumbledore que los llevó hasta La Madriguera.

:

-Hola Molly-saludó Draco.

Hermione se sorprendió por la familiaridad con que la mujer pelirroja había abrazado a Draco.

-Querido, hace tiempo que no te veía por acá-le respondió la mujer aún entre apretujones.

-Si, bueno, todo esto me ha quitado tiempo-respondió el joven sentándose en una de las sillas del comedor.

-Hermione, querida, se que la última vez que nos vimos no fue muy placentera-se dirigió a la castaña.

-No se preocupe señora Weasley, ya todo se arregló y bueno creo que todo mejorará- le respondió.

-No lo sé linda- comentó preocupada- Ron y Harry se fueron ayer de aquí y no hemos tenido noticias-

-Bueno pero deben estar bien- la consoló.

-Si bueno, pero debemos mantener la calma, Remus y los demás vienen para acá- informó – Deben estar a punto de llegar-

Y como lo dijo, momentos después un maltratado Remus Lupin apareció entre las enardecidas y verdes llamas de la chimenea. Detrás de él aparecieron Bill y Charlie Weasley, Tonks, Mundungus Fletcher y un par de mujeres que parecían hermanas, por el parecido.

Todos saludaron a Draco de forma familiar.

-Hermione ellas son Constance y Monique Lownstain, son espías igual que yo- dijo Draco ante la mirada escrutadora que la castaña dirigía a ambas mujeres.

La primera tenía el cabello rizado y suelto, su cara era amable. La segunda tenía el cabello un poco menos rizado. Las dos lo tenían negro azabache y sus ojos eran de un alegre color azul.

-Así que tu eres Granger- dijo Constance acercándose a ella- Para ser una Gryffindor no está nada mal- le dijo sombría.

-Basta con que haya cambiado tanto a Draco para estar bien- apuntó Monique.

-Basta- dijo Draco subiendo el tono de su voz.

-Era broma- respondió risueña Constance. A Hermione le bastó ver su sincera sonrisa para estar segura de eso.

Después de una agradable charla con ambas, Molly los guió hasta sus respectivas habitaciones.

Draco dormiría en la habitación de Ron junto con Remus, los gemelos estarían en su habitación con Mundungus, Bill y Charlie dormirían en su habitación. Tonks, Hermione y las hermanas Lownstain dormirían en la habitación de Ginny.

Ésa fue la última vez que vio a todos reunidos sin ningún rasguño.

A la mañana siguiente despertaron con la noticia de que se había desatado la guerra, Ron y Harry habían atacado a Lord Voldemort con ayuda de Lupin, los gemelos, Bill, Charlie y Draco que habían abandonado la madriguera durante la madrugada.

Para cuando Hermione llegó a la Masión Riddle con los demás, Harry estaba en pleno duelo con Lord Voldemort.

Encontró a George herido en su andar hacia uno de los jardines. Él le dijo que Draco y Remus estaban en la siguiente sección de aquella temible mansión.

Corrió acompañada de las hermanas Lownstain.

-Draco- murmuró mientras se arrodillaba frente al rubio que estaba sentado en una banca. Remus estaba curando su pierna.

-Hemione, ¿Qué haces aquí?- preguntó molesto el ojigris.

-¡¿Que qué hago aquí Draco?, quiero apoyarlos!- le dijo herida ante la pregunta del muchacho.

Atravesando muros, atmósferas, edades,

Tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)

Viene desde la muerte, desde antes

Del primer día que despertara el mundo.

¡Qué claridad tu rostro, qué ternura

De luz ensimismada,

Qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Escuchó algunos gritos y de pronto ante ella cayó herida Constance.

-Querida Constance, ¿Te dije alguna vez lo hermosa que eres?- preguntó una voz pastosa.

-Si lo hubieras hecho, Eileen me abría mandado un buen hechizo –respondió desafiante la mujer desde el piso.

Hermione corrió a ayudarle mientras Monique le hacía frente al hombre, que imponente apuntaba a los cinco.

-Eileen siempre se preocupó por ustedes dos y tenía razón- observó detenidamente a Hermione y a Remus- Mira que tener éstas compañías-

-Me importa muy poco lo que tú pienses de mí- respondió Constance.

-A mí también- agregó Monique.

-Que bueno que le sugerí que dejara de verlas hace un par de meses- escupió mordaz.

-Tú jamás pides las cosas amablemente- dijo Draco levantándose dificultosamente.

-Malfoy- murmuró el hombre.

-Parkinson- contestó en un murmullo similar.

-Tú también has caído en lo más bajo-

-No más que tú-

-Sabía que había un traidor pero jamás pensé que fueras tú- confesó.

-La gente puede dar sorpresas de vez en cuando- respondió el rubio.

-Ya lo creo- miró a las hermanas- La prueba está en éstas dos zorras traidor...- no alcanzó a terminar.

Un rayo escarlata dio de lleno en su pecho.

-Me aburrió, lo siento- se disculpó Tonks desde detrás de una columna.

El bulto que ahora era aquel hombre comenzó a removerse.

-Todo suyo- les dijo Draco a las Lownstain.

-Vámonos- gritó Remus mientras agarraba con fuerza a Tonks y comenzaba a regañarla.

-¿Quién era él?- preguntó Hermione.

-Conrad Parkinson, el padre de Pansy-le dijo mientras comenzaba a caminar junto a ella.

-Entonces Constance y Monique son…-

-Tías de Pansy, las más jóvenes de la familia-le interrumpió.

Entraron en un pequeño invernadero en donde había un par de mortífagos, o eso creyó la castaña. Porque cuando se dieron la vuelta vio a Nott y Zabini.

Instintivamente levantó su varita y les apuntó.

-Están con nosotros-le dijeron Draco y Remus.

-¿Qué ha pasado?- le preguntó Tonks a Blaise.

-Harry está muy cansado, toda la noche ha estado peleando- dijo en murmullos.

-Pero el señor tenebroso está muy mal herido- repuso Theodore-No falta mucho para que por fin caiga- dijo convencido.

-¿Dónde están?-preguntó la castaña.

-En los jardines-

-Vamos- ordenó más que pidió la castaña.

Blaise comenzó a caminar con la varita en mano por los pasillos.

-Ya no quedan muchos mortífagos aquí- habló nervioso-La mayoría ha huido a los bosques-

-Lo han dejado solo- dijo Theodore.

Vagaron unos minutos por la gran mansión hasta que salieron por fin a uno de los jardines. Justo en el momento en que Harry lanzaba un protego al que no debía ser nombrado.

El hechizo que había repelido era un pavoroso Avada Kedravra que al final había ido a dar al pecho del hombre alto.

Lord Voldemort había sido vencido con un hechizo propio.

Casi todo el día siguiente transcurrió entre festejos y ataques, los mortífagos que aún quedaban trataban de atacar, la mayoría de veces eran repelidos y atrapados.

Todo cambiaría de sobremanera.

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.

Soy como el hijo de tus ojos,

Como una gota de tus ojos soy.

Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,

Del suelo, de la sombra que pisas,

Del rincón de tu cuarto que nunca vez en sueños.

Harry estaba herido pero no era nada grave, rasguños y golpes era lo máximo que tenía. Ron tenía un brazo roto pero fue curado al instante por uno de los hechizos de Hermione.

Los gemelos estaban orgullosos y bailarines a pesar de estar muy magullados.

Bill y Charlie estaban cansados solamente.

Lista de daños:

Cero bajas.

Hermione se alegró de que los planes aún con sus modificaciones hubiera dado buenos frutos.

Todo estaba comenzando.

Harry había sido llamado por el Ministro y junto con Ron y los demás Weasley había partido para el ministerio.

Se quedaron solos esperando algo, quien sabe qué.

-Hermione, creo que debemos hablar- le dijo el rubio.

-Draco, todo esto es muy difícil, sabes- le cortó.

-Pero Hermione, todo se aclaró- insistió el muchacho.

-Me mentiste Draco-

-Lo sé y quiero que me perdones-

-¿Cómo sabré que no me estás mintiendo?-

-Porque te amo y si tú estás a mi lado ya no tendré miedo de nada- le respondió desesperado.

-No tienes de qué tener miedo-

-Si estás conmigo ya no habrá nada qué temer-

Extendió su mano hacia la chica que se había mantenido sentada en el comedor.

-Perdóname- le rogó mientras se levantaba.

La castaña no respondió, decidió que los actos valían más que nada. Se levantó de su silla y se acercó al muchacho.

Un beso, simple, suave y ansiado.

Habían pasado apenas unos días sin besarlo y parecía una eternidad.

Sus grandes manos se apoderaron de su pequeña cintura y las de ella se refugiaron en su nuca. Ahí donde tanto les gustaba estar.

Se separaron lentamente y él le sonrió. "Te Amo" murmuraron al mismo tiempo.

Nada ni nadie los separaría, eso estaba claro.

-Por cierto- le dijo al oído mientras la abrazaba-Potter y Weasley ya saben lo nuestro-

-¿Cómo?- preguntó sorprendida.

-¿Recuerdas mi labio roto hace unas semanas?- preguntó sonriente. La chica no pudo más que sonreír al ver la cara que había puesto el rubio. Sabía que se sentía como un niño de cinco años que inflaba el pecho orgulloso de su barco de palitos de madera.

En recompensa le dio un leve beso en la nariz alzándose en las puntas de sus pies.

Pero el muchacho no tenía ganas de que ése beso fuera leve, por lo que pasó una mano por la nuca de Hermione y la otra la posó posesivamente en su cintura.

Sonrió dentro del beso al sentir el escalofrío de la castaña. Y se sintió el hombre más feliz del mundo con ése simple gesto.

¿La amaba? Claro que sí.

¿Lo amaba? Por supuesto.

Levántame. Porque he caído de tus manos

Y quiero vivir, vivir, vivir.

•••

Recibo tomatazos y lechugazos por medio de reviews.

Si les gustó díganmelo, si no les gustó también díganmelo, me hace bien escuchar de vez en cuando alguna crítica que me haga ver que de plano puedo dedicarme a ser mimo o cosas por el estilo.

Sé que el capítulo está más referido a la batalla de Harry y Ron, pero es que tenía que deshacer el nudo que se había hecho con eso de Harry, Ron, Draco y su rara amistad.

Y bueno luego eso del espionaje pues complicó aún más el capítulo, pero era necesario.

Como se pudieron dar cuenta no soy buena haciendo guerras y matando gente. Por lo que simplemente di leves probadas de guerra. Ahí hicieron una participación tres personajes que pues tenía ganas de meter. Nombré a algunos que jamás he leído en los libros de Rowling (de quien mancillo personajes) pero que simplemente se me hincharon las ganas de meter.

Jejeje

Bueno eso era todo. Espero sus Reviews!!

Pato!!