Disclaimer. Naruto no es mío, su autor es Masashi Kishimoto :3
Agradecimiento a todos los lectores que me enviaron reviews, gracias de verdad!! Este capítulo va dedicado a vosotros.
Besazos!!
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CAPÍTULO 7
La lluvia caía de forma torrencial entre las laderas de las montañas. Los rayos abatían la tierra desgarrando el cielo gris con un destello blanquecino y cegador. Dos figuras andaban por el fango del camino del bosque sin importarles el fuerte viento que les impedía moverse con normalidad. Los dos extraños llevaban unas túnicas negras estampadas con múltiples nubes rojas.
-¿Se puede saber a dónde vamos?- Preguntó el más alto de los dos. Llevaba una gran espada cubierta de vendajes.
Su compañero no se giró al responderle
-Ya te dije que no era necesario que vinieras- Le dijo con voz imperturbable.
-¿Y perderme la fiesta?-Rió Kisame- Ni hablar. Se que tu hermano va a por ti y con él va Suigetsu. Tengo una charla pendiente con él.- Empezó a carcajearse mientras acariciaba la hoja de su espada.
-Haz lo que quieras.- Susurró Itachi sin mirar a su compañero.
Kisame dirigió una mueca burlona al Uchiha.
-Lo que no me esperaba de ti es que huyeras. Te he visto más nervioso desde que el jefe te dijo que tu hermano te perseguía. ¿Qué pasa, tienes miedo que cumpla su venganza?
-No estoy huyendo- Dijo Itachi mirando ahora al ninja tiburón. De sus labios brotó una sonrisa cruel.- Sólo que si voy a reencontrarme con él me gustaría que fuera en un lugar especial.
Kisame lo miró confuso. Se encogió de hombros quitándole importancia las palabras del Uchiha y le siguió contento, ilusionado con las futuras batallas que iba a presenciar y que, por supuesto, él también participaría.
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Naruto
corría feliz por la arena de una paradisíaca playa. Una
hermosa puesta de Sol teñía el cielo, antes azul, con
tonos rosados y anaranjados.
Pudo ver, al otro lado de la playa,
mojando sus delicados pies a las aguas frescas del mar, una preciosa
Sakura, vestida con un corto vestido blanco, que ondeaba a la par de
su cabello rosa.
-¡Sakura-chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!- Gritó Naruto saludando feliz a la kunoichi. Ella le respondió con una sonrisa en los labios y agitó la manó devolviéndole el saludo.
Cuando Naruto llegó hasta ella se abalanzó a su delicado cuerpo y la abrazó fuertemente aspirando profundamente el dulce aroma de sus cabellos.
-¿Querrás salir conmigo?- Preguntó el rubio aún abrazado a ella.
-Por supuesto Naruto-kun.
Naruto se quedó extrañado al escuchar la voz de ella. Ya que no era la voz altanera y fuerte de Sakura, sino era otra voz más floja y dulce. Se separó de ella y vio atónito que no era la pelirosa quien le sonreía sonrojada sino una despampanante Hinata que llevaba un biquini azulado, mostrando su piel suave y tersa iluminada por el fulgurante Sol rojizo.
-¿¡H-hinata!?
Ella apretó sus pechos hacia su torso desnudo y le empujó hacia la caliente arena. Naruto se vio estirado en la playa cerca de la orilla, hizo el amago de levantarse pero Hinata se lo impidió sentándose a horcajadas encima de él.
-¿¡Q-qué estas haciendo!?- Preguntó alarmado el rubio con un tenue rubor en sus mejillas.
-Quiero sentirte Naruto-kun…- Susurró sensualmente mientas con sus muslos apretaba su miembro, ahora erecto. El rubio dio un gemido mientras Hinata sonreía coqueta. – Naruto-kun, quiero sentirte dentro de mí…- Cogió la mano de un excitado Naruto y empezó a lamer eróticamente su dedo índice. El rubio miraba hechizado como ella pasaba su rosácea lengua entre sus dedos. Entonces ella bajó su mano y la posó en su pecho izquierdo- Hazme el amor, Naruto-kun- Pidió suplicante, apretando aún más sus muslos y acercando sus carnosos labios a los de él.- Por favor…- Pasó su lengua a la boca entreabierta del muchacho.
Naruto sentía como una oleada de calor le inundaba el cuerpo, sus ojos azules miraban absortos el cuerpo voluminoso y perfecto de la Hyuuga. Masajeó con una inusitada ansiedad el pecho de Hinata mientras su respiración iba rápida y entrecortada. La empujó con brío hacia la arena, cogiéndola de sus antebrazos impidiéndole escapar. Ahora era él quien estaba encima de ella y el sentimiento de que en ese momento era él el quien la dominaba hizo aumentar su apetito sexual.
Empezó a acariciar la suave piel de la pelinegra mientras ella gemía y resoplaba mordiéndose los labios de una forma sensual. La haría el amor. Eso es lo que deseaba, lo que pedía su cuerpo, y ella también lo quería. Era suya. La haría suya.
La besó con lujuria. Sintiendo su suave piel por el tacto de sus manos y sintiendo su dulce sabor al besarla. Su lengua recorría con impaciencia en su boca, saboreando su paladar. Minutos después sus labios se separaron desganados y miró a la cara sonrosada de su amante…Y se quedó helado del susto.
Debajo de él ya no se encontraba la sensual Hyuuga sino que era substituida por un contento Sai que sonreía caprichosamente al rubio
-¡Oh, Naruto-kun, que bien besas!
-¡¡¡¡S-SAI!!!¿¡QUÉ CARAJO ESTÁS HACIENDO!?
-¿No te acuerdas? ¡Nos hemos casado!- Sonrió Sai abrazando de forma tierna a un aterrorizado rubio.
-¡ESO ES MENTIRA! –Chilló histérico mientras las lágrimas inundaban su rostro.
-No, no es mentira- Dijo Sai con voz cantarina- ¿No ves que aun llevas el traje de novia?
Y era cierto, en ese momento Naruto llevaba un remilgado vestido blanco lleno de florecitas y lazos de color rosa pastel.
-¡Es imposible!¡No puede ser cierto!¡Yo no me he casado con éste imbécil!- Gritó mientras agarraba fuertemente su cabello. Parecía que en un momento u otro le daría un ataque de pánico.
Pero lo peor de todo es cuando aparecieron todos los demás, vestidos de gala, aplaudiendo contentos y felices felicitando a la pareja. No faltaba ningún ninja de Konoha en la celebración, incluso vio entre ellos el tercer Hokage que bailaba borracho junto con Tsunade y Jiraiya.
-¡Mi niño ya se ha hecho mayor!- Lloró Iruka mientras se secaba las lágrimas con un pañuelo. Kakashi se acercó a él y le palmeó en el hombro.
¡Oooooh, divina juventud!- Chilló Gai-sensei abrazando a un lloroso Rock Lee- ¡Qué hermoso es el amor!
-¡Gai-senseii!¡Yo también quiero sentir ese amor!- Sus ojos brillaban resplandecientes abrazando aún más a su maestro. Un deslumbrante Sol los iluminó en un fugaz momento. Por un momento parecía que se fueran a besar.
Naruto estaba petrificado mirando a toda la comitiva con los ojos abiertos de par en par. Sai se acercó a él por detrás y le rodeó con sus brazos.
-¿¡Qué haces!?
-No seas tímido recuerda que somos novios- Sonrió coquetamente al rubio que lo miraba horrorizado. Guiñó un ojo- Ahora tu pene me pertenece.
Y dicho esto acercó sus labios a los de Naruto. El pobre rubio quería escapar pero desgraciadamente su cuerpo no le respondía.
-¡No!¡Por favor no lo hagas!-Chilló mientras veía como el pelinegro acercaba peligrosamente su boca hacia la suya- ¡NO LO HAGAS!¡ NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Narutó se despertó sobresaltado. Su respiración era agitada mientras un sudor frío inundaba su rostro.
-¡Jolines, por fin te has despertado! ¡Duermes más que una marmota!- Le regañó Kiba que lo miraba acusador desde el orificio de la tienda de campaña. Naruto miró alrededor y vio que era el único que estaba dentro.-Estamos haciendo el desayuno. ¡Levántate ya o me como tu parte!- Y dicho esto se fue.
Naruto suspiró de alivio
"Menos mal, solo era una pesadilla"- Pensó Naruto con consuelo.
Se vistió y salió de la tienda de campaña. El aroma del pescado asado invadió sus sentidos. El estómago gruñó del hambre que tenía. Miró al cielo y vio que éste estaba nublado presagiando tormenta. Se acercó a Kiba, Sai y Shino que miraban como el pescado se cocía lentamente en la hoguera. Sakura y Hinata no estaban.
-Se te han pegado las sábanas Naruto-kun- Saludó Sai al rubio con una sonrisa.
Naruto, aún con el recuerdo de su pesadilla, lo miró reticente y se alejó lo más posible del pelinegro y se sentó al lado de Akamaru, que estaba dormido. Sai y los demás lo miraron confusos.
-¿Falta mucho para que lleguemos al país de las nubes?- Preguntó Naruto haciendo caso omiso de las miradas extrañadas de sus compañeros.
-Si todo va bien, esta tarde llegaremos a la frontera- respondió Shino. -Una vez allí Akamaru deberá de localizar el olor de Sasuke. Mis insectos inspeccionaran la zona y si estamos cerca de él Hinata usará el byakugan para poder saber el sitio exacto.
-¡Espero que sea pronto, ya me estoy cansando de este viaje!- Exclamó Kiba con un deje de fastidio.
Naruto asintió ante las palabras de Shino y una sonrisa melancólica cruzó en sus labios. Pronto vería a Sasuke y quizás esta vez podría convencerle para que volviera a la villa. A decir verdad, echaba de menos a su amigo. A su mejor amigo, se corrigió Naruto.
Hinata y Sakura llegaron minutos después con un gran cesto de frutas silvestres.
-¡Aquí tenéis más comida!- dijo Sakura dando algunas frutas a Kiba y a Naruto. Hinata se acercó a Sai y le dio también una parte de su cesta.
-Muchas gracias, señorita tetasgrandes.
-¡Sai!¡Te dije mil veces que no pusieras motes groseros a la gente!- Chilló la pelirosa mirando con fastidio al ninja sonriente. Hinata se puso roja como un tomate.
-Pero si lo que digo es verdad, las tiene grandes, las ví en los baños termales.- Se quejó Sai, su mirada se dirigió al rubio que comía un poco de fruta- ¿A qué sí Naruto-kun? Tú estabas delante.
Naruto empezó a toser, totalmente rojo, mientras escondía su cara de los demás para que no vieran el hilillo de sangre que salía de su nariz. Cada vez que se acordaba del incidente de los baños no podía mirar a Hinata sin que le apareciera en la mente la imagen de ella totalmente desnuda. Y encima el sueño de anoche con la pelinegra no lo ayudaba demasiado.
La cara de Sai apareció de golpe cerca de la suya. Su boca estaba cerca de la del rubio.
-Que rojo te has puesto- Rió.
-¡Aléjate de mí, adicto a los penes!- Chilló el rubio alejándose del pelinegro como si de la peste se tratara.
-¿Qué te ocurre, Naruto-kun?
-Aléjateeee.
Y el rubio corrió y se metió en la tienda asustado ante las miradas atónitas de sus compañeros.
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Sus ojos negros se posaron hacia el cielo nublado. Notó como las gotas de lluvia caían en su rostro, refrescándole. En momentos así cuando se sentía en paz con el paisaje es cuando se sentía más vivo que nunca. Su capa negra ondeaba al son del viento, que aullaba con fuerza.
-¿Has averiguado ya dónde está?- Preguntó Sasuke a Karin que hacía el amago de concentrarse.
-Más o menos- Dijo ella- Está lejos por el norte. Tardaremos aún un par de días.
-¿¡Más lejos!?-Exclamó Suigetsu- ¡Ya me estoy cansando de tanta caminata!
-¡Si te quejas no vengas, kappa!- Se quejó ella mirando al ninja de agua.
-Pensaba que eras tú el que no venía con nosotros- Dijo él sonriendo con sorna.
-¡Es que mi camino coincide donde vais vosotros!- Se ruborizó Karin ajustándose las gafas.
-Sí, ya…
-¿¡Qué estás insinuando!?
-¡Basta los dos!- Gritó Sasuke mirándoles con reproche. Juugo miró a sus compañeros, inalterable. Cuando los dos ninjas se callaron Sasuke ordenó imperante.- Vayamos hacia el norte.
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Itachi y Kisame llegaron a un templo de arquitectura japonesa de tejados de color índigo. En sus grandes puertas de roble estaba el dibujo de un gran cuervo junto a un abanico de plumas. Itachi se acercó al portón y dio dos fuertes golpes. Estuvieron un rato largo esperando respuesta hasta que las puertas se abrieron lentamente. Un monje que llevaba un paraguas negro apareció al otro lado y los miró con desconfianza.
-¡Este templo no se permite visitas de extranjeros!- Dijo con voz autoritaria.
-Yo no soy un extranjero y tengo todo el derecho de entrar aquí- Contestó Itachi levantando la vista hacia el monje. Éste cuando vio los ojos rojos carmesí dio un paso hacia atrás asustado.
-¡U-un Uchiha!- Tartamudeó. Miraba al pelinegro con absoluta sorpresa.-¡No puede ser!¡Pensaba que todos estaban muertos!
-Pues ya ves que no- Rió Kisame mostrando su espada amenazadoramente- Así que es mejor que nos dejes entrar a no ser que quieras morir…
-Kisame, basta.- Regañó al ninja tiburón mientras le lanzaba una sombría mirada de advertencia.
El monje tragó saliva y les dejó pasar. Un gran patio separaba la puerta del gran edificio señorial. En el centro se alzaba un gran ciprés que se alzaba con temeridad hacia el cielo gris. El monje los guió hacia el templo mirando de vez en cuando a los extraños de forma reticente.
Itachi miró las estatuas que protegían la entrada. Eran dos demonios de nariz larga y puntiaguda con alas, los dos llevaban una armadura de guerra. Uno llevaba un abanico, el otro tocaba una flauta. Eran unos Tengu.
-Qué estatuas más feas…-Soltó Kisame mirando con desagrado a las esculturas. Itachi hizo caso omiso del comentario.
Entraron hacia la sala principal del templo. Era enorme y cuadrangular. En las paredes se hallaban dibujos de los Tengu. Kisame se fijó que había una que aparecía un hermoso hombre rodeado de una luz que se aparecía ante una mujer de ojos blanquecinos, que miraban con adoración y amor al extraño.
El monje se quedó mirando los dos extraños. Incapaz de saber que hacer. Hacía años que le habían enseñado como actuar cuando llegara un Uchiha al templo, pero después de la desgracia del clan pensaba que ese día nunca llegaría.
Itachi se acercó con pasos ceremoniosos hacia el otro lado de la gran sala. Donde se hallaba una hermosa estatua de un hombre joven y pelo largo. Por su vestimenta parecía un guerrero y llevaba en su cinto una fina espada. Itachi miró a la figura con admiración, sus ojos brillaron de emoción contenida.
-Uchiha Madara- Susurró.
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Bueno pos aquí está el capítulo siete, espero que os haya sido de vuestro agrado, a mi me hizo gracia hacer este capi, sobretodo en la parte del sueño de Naruto XDDD
Hasta otra y reviews please!!
