Me encanta Dios.
Último capítulo.
Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
La observó unos minutos antes de decidirse a caminar hacia donde estaba ella con sus amigos, que ahora también eran los suyos.
-Que tal- saludó al llegar hasta el árbol en el que estaban los pelirrojos, Potter y ella.
-Hola Draco, le decía a Ron que iremos la semana después de salir de vacaciones a ver a los Chudley Cannons, ¿No quieres ir?- preguntó el moreno.
-Si tal vez podríamos ir- dijo sin prestarle mucha importancia.
Se sentó a un lado de la castaña que lo miraba recelosa.
-Hola linda- le dijo al oído mientras le daba un beso en la mejilla. Un beso en el que aprovechó para aspirar el aroma a limón que emanaba la chica.
-¿Dónde estabas?- preguntó distraídamente mientras daba la vuelta a una de las páginas de su libro, aunque sabía muy bien donde estaba por el olor a químico que desprendía el rubio, pudo estar segura de que venía de una de sus últimas clases de pociones.
-Por ahí- respondió mientras se encaminaba a perderse en la conversación que tenían los pelirrojos y Harry.
Sonrió al escuchar la respuesta del joven y levantó su mirada para observar su cara.
Estaba ya discutiendo sobre el nuevo integrante del equipo de Quiditch, abogaba por que era bueno, mientras que los demás, con Ginny al frente lo negaban.
Lo miró unos momentos antes de recargarse en su hombro y continuar leyendo, escuchando de vez en cuando alguna maldición por parte de Ronald y alguna contestación mordaz del Slytherin.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre.
Quien lo habría dicho, Draco Malfoy, sentado a un lado de Hermione Granger, quien plácidamente leía un libro recargada en su hombro.
De vez en cuando sonreía al escuchar la plática de sus amigos y se sonrojaba por la furtiva caricia que prodigaba el rubio por debajo de su falda de vez en cuando, sin que sus amigos lo notaran en lo más mínimo.
Después de un rato de charlas sobre quiditch llegaron Zabini y Nott, quien iba tomado de la mano con Pansy.
-Mañana es la reunión de prefectos- avisó Pansy.
-¿Sabes si habrá algún cambio de actividades?- cuestionó la castaña.
-No, al parecer es sólo para organizar la vigilancia en el baile de graduación- respondió al momento que se sentaba con Nott a su lado.
La charla continuó y comenzó a oscurecer, lo que obligó a Hermione a cerrar su libro y a concentrarse en entender el extraño mundo del Quiditch.
-Deberíamos ir a cenar- propuso el insaciable Ron- Lavender ya debe estar ahí-
Después de una discusión con su hermana, comenzaron a levantarse y a caminar hacia el castillo.
-Espera- le dijo Draco a la joven – quiero hablar contigo-
-¿Qué pasa?-preguntó extrañada sobre la petición seria del muchacho.
-Hermione, tu sabes que quiero ser auror, ¿Verdad?-
-Sí lo sé-
-También sabes que te amo- afirmó más que preguntó.
Se sonrojó levemente antes de asentir.
-Por eso mismo quiero que vengas conmigo-
-¿A dónde?- cuestionó.
-A Londres-
-Draco, yo ya vivo en Londres-
-Pero no conmigo-dijo quedamente.
Algo comenzó a burbujear en el estómago de la chica que comenzó a ponerse nerviosa en el acto. Draco sonrió de medio lado y la miró escrutadoramente.
La cara de la castaña era de sorpresa, incredulidad y alegría al mismo tiempo. No pudo más que sonreír de una forma que ella misma calificaría como boba.
Sintió los suaves labios del chico sobre los suyos y no tardó mucho en responder a aquella caricia. Sabía que al rubio le había costado mucho decir aquello por lo que no dudó en responder de esa forma.
Claro que quería vivir con él, el problema era que sus padres no verían de buena manera esa relación y así se lo hizo saber.
-Draco, mis padres no van a tomar muy bien que yo simplemente me vaya a vivir con mi novio- explicó despacio.
-Por eso tengo otra pregunta- repuso, agradeciendo a Merlín y a ese dios del que todo el mundo muggle hablaba por que estuviera oscuro parcialmente para que su sonrojo no fuera muy visible.
-Hermione- dijo mientas sacaba una cajita roja de su bolsillo- ¿Te quieres casar conmigo?-
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!
Jamás se lo esperó, por lo mismo su labio comenzó a temblar levemente, denotando su sorpresa.
-Yo… yo… yo… bu… bu… - un montón de palabras incompletas salieron de su boca antes de preguntar-¿Qué dices?-
-¿Te quieres casar conmigo?-repitió un poco más fuerte.
Una sonrisa completamente sincera fue su única respuesta.
Inmediatamente después lo abrazó efusivamente y lo besó de esa forma que nunca se cansaba de besarlo, dulce y apasionadamente.
Después de un rato, decidieron entrar al castillo y pasar a cenar, la desición les había abierto el apetito a ambos.
Las mesas ya no eran las mesas de antes, ahora en el gran comedor se podía ver las antiguas mesas formando un cuadrado de manera que todas las mesas estaban conectadas.
Los alumnos estaban dispersos en la totalidad de la gran mesa.
Slytherin y Griffindor estaban revueltos, incluso el profesor Flitwik y la señora Hoch estaban sentados entre los alumnos y platicaban animadamente.
Harry y Ron estaban sentados con Ginny y Lavender respectivamente y hablaban, seguramente de alguna actividad relacionada con el Quiditch.
Ronald miraba de vez en cuando los platos y la mesa principal alternativamente esperando que por fin dieran la orden de que se llenaran las fuentes de algún sorpresivo manjar.
-¿Todavía no sirven la cena?- preguntó extrañada la castaña mientras se sentaba frente a los chicos.
-No, Dumbledore no ha dicho nada y ya tengo hambre- dijo impaciente el pelirrojo.
-Tú siempre tienes hambre- declaró su hermana.
-Pero hoy aún más- dijo mirando de nuevo hacia la mesa de los profesores.
-Ahí viene el director- dijo Zabini, que acababa de llegar junto con Theodore y Pansy tomados de la mano.
Efectivamente, por la puerta lateral del comedor entraba un sonriente Albus Dumbledore.
-Estudiantes, hoy para algunos-miró al grupo de la derecha en el que se encontraban los chicos-Ésta es la última vez que portan su uniforme-
Un murmullo se extendió por todo el comedor mientras algunos miraban hacia donde estaban los alumnos de séptimo y cuchicheaban.
-Por lo tanto, los elfos domésticos se han lucido y han preparado una gran cena para compartir con sus compañeros de los grados menores, espero que la disfruten y que sacien su hambre- dijo mirando a Ron de reojo- ¡Buen Provecho!-
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Las fuentes de oro se vieron repletas de comidas extravagantes y clásicas, puré de papa y puré de verduras desconocidas, trozos de cordero en salsas multicolor, sopas de queso traídos de todas partes del mundo, todo completamente deliciosas. Los elfos domésticos, verdaderamente se habían lucido.
Entre expresiones de satisfacción y sonidos de tenedores Harry comenzó a platicar con Hermione.
-¿A dónde vas a ir de vacaciones?-
-Tengo planeado pasar unos días con mis padres y después iré con Draco al mar-
-Recuerda que vas a ir con nosotros a pasar unos días, tenemos mucho que recorrer-
-Claro que iré, no pensarán que me voy a perder de éstas vacaciones de graduados-
-Pero hay que ponernos de acuerdo para no empalmar fechas-
-¿Qué fechas?-
-La boda de Fred, la tuya y la de Seamus y todas las excursiones que queremos hacer-
El tenedor cayó de su mano.
¿Cómo sabían ellos que se iba a casar con Draco, si apenas y había aceptado minutos atrás?
-¿Están jugando de nuevo a secretearse?- preguntó molesta-De verdad que esperaba que no se volviera a repetir- dijo mientras que se levantaba y salía del gran comedor, mientras los ojos grises la seguían.
Una mirada de disculpa por parte del moreno hacia el rubio fue lo último que se suscitó en el comedor, el ojigris salió apresurado después de que Hermione saliera del salón.
Caminó detrás de ella por un rato, sabía bien que se dirigía a la Torre de Premio Anual, como siempre que discutían.
Entró y se dirigió a su propia habitación que era la que compartían desde meses atrás.
-¿Hermione?- preguntó cuando estuvo frente a la puerta-Hermione se que estás ahí, necesito hablar contigo-
-Yo no quiero hablar contigo-
-Por favor cariño, ¿No crees que esto es ridículo?-
-No lo es- dijo mientras abría la puerta con la varita en mano-Yo creo que no lo es-
-Dime por favor que no me vas a hechizar- rogó mientras entraba a la recámara-No crees que sería muy drástico matar a tu prometido-
-Claro que no te voy a hechizar- dijo con un hilo de voz, suave, tierno e infantil- En todo caso lo hubiera hecho desde hace rato y sin avisar- dijo pícaramente.
Una carcajada de parte del rubio fue suficiente para hacerla sonreír también.
-No sé tú, pero creo que los elfos se molestarán si dejamos la comida en los platos- dijo tomándolo de la mano y jalándolo hacia afuera.
-Supongo que sí- contestó mientras comenzaba a caminar con ella.
El camino hasta el comedor se hizo demasiado corto. Entre los rincones detrás de las gárgolas y escondidos tras los tapices, se fue casi una hora.
La puerta se abrió dejando ver a la pareja contrastante de nuevo junta.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira.
Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
Era normal verlos pelear y reconciliarse casi a diario, pero para Harry y Ron era igual de normal ver rasguños en la espalda del rubio; y para Ginny era lo mismo ver moretones en el cuello de la castaña después de una pelea grande.
"Lo mejor de las peleas, es la reconciliación" solía decir Draco mientras escondía las marcas rojas.
Cuando por fin terminaron de cenar se dispusieron a retirarse cada quien a sus respectivas salas comunes.
-Harry, Ron, mañana nos vemos temprano para acomodar las fechas y todo eso- dijo la castaña.
-Tú y Yo tenemos que empezar a organizar una boda- dijo el rubio en el oído de su novia, ahora prometida.
-Claro, pero tengo que ver cuando se casan los gemelos para no empalmar los días, ¿OK?-
Una risa por parte de todos los presentes hizo que un sonrojo apareciera en las mejillas de los recién comprometidos chicos.
Después de un rato de pláticas se despidieron finalmente y partieron a sus dormitorios.
-Creo que nuestras vidas han cambiado mucho- murmuró el Slytherin mientras abrazaba a Hermione-Demasiado, debo decirlo-
-Pero supongo que todo es para bien-respondió
-Oye-
-¿MMM?-
-Gracias-
-¿Porqué?-
-Por estar conmigo, Gracias-
Sonrió, lenta y plácidamente.
Verdaderamente estaba enamorado de Hermione Granger, verdaderamente quería casarse con ella, verdaderamente ella era el amor de su vida, verdaderamente era feliz.
De una forma sin igual, estaba perdidamente enamorada de Draco Malfoy, estaba totalmente loca por sus labios, estaba enajenada por él, estaba totalmente perdida en el amor que él despedía.
Simplemente se amaban.
A mí me gusta, a mi me encanta Dios.
Que Dios bendiga a Dios.
Sé que no tengo perdón de dios por haber tardado tanto pero es que ni siquiera los fines de semana podía escribir un poco.
Perdón, perdón, perdón, perdón. No me cansaré de repetirlo una y otra vez. Lo siento mucho.
Y también lo siento mucho por éste capítulo. Tal vez algunos esperaban un final más emocionante pero es que el final que yo esperaba era así, pasivo y tierno.
Espero que esta historia haya sido de su agrado.
La verdad me han dicho varias personas que si les ha gustado y espero que a ustedes también les guste.
El poema que utilicé en ésta ocasión es, "Me encanta Dios", del gran Jaime Sabines, mi inspiración.
Hace días platiqué con Lira Garbo, una inspiración más para mí, y me dijo que "Prisionera de un Sangre Li
Les mando un beso enorme y un gran abrazo de agradecimiento por leerme. Espero poder subir algún fic en otro momento, tengo uno en transición, es un poco más dramático y triste, pero supongo que este tipo de fics tienen varias caras, así que sin más me despido y les agradezco por lo que me quieran decir, por los insultos y aplausos que puedan dejar.
Se despide la soñadora, despistada y desaliñada Patricia.
Pato!!
