Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad quien es de mi propiedad es Yondaime … es broma XD

Pairing: Naruhina RULES!!!

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CAPÍTULO 11

De golpe paró de llover. Naruto miró anonadado a la figura erguida y orgullosa del Uchiha. Su corazón se paralizó en un fugaz momento mientras su cuerpo empezó a temblar como una hoja de la emoción. Un rayo de Sol cruzó los resquicios de las nubes negras e iluminó al pelinegro en un largo instante al mismo tiempo que una luz de esperanza destelló con fuerza en el interior del rubio.

Por fin lo había encontrado. Hace unos minutos estaba desanimado ya que creía que no encontraría a su amigo después del fatídico anterior encuentro en la guarida de Orochimaru, pero gracias a dios el destino le brindó una segunda oportunidad, la oportunidad de intentar que Sasuke volviera a ser como el de antes.

-¡Sasuke! – Chilló

-No grites tanto mi nombre lo vas a malgastar, dobe.- Replicó el Uchiha observando al rubio impasible. Aún así Hinata le pareció ver por un segundo una sonrisa divertida en sus labios.

En el justo momento de la repentina aparición del pelinegro, la Hyuuga notó enseguida el temblor y nerviosismo que irradiaba el cuerpo de Naruto. Una creciente tensión inundaba en el aire que en cuestión de segundos se estaba volviendo insoportable, por un momento hasta se olvidó de respirar mientras observaba cautelosa como los dos ninjas se observaban a los ojos, como si pudieran decir lo que sentían a través de ellos sin la necesidad de usar las palabras. Estuvieron un largo rato así hasta que un grito gutural rompió por fin el inaguantable clima.

Era Juugo, que se arrodilló al suelo con una expresión de dolor mientras se agarraba fuertemente la cabeza.

-¡Basta!¡Cállate de una vez!- Gritó con agonía a una invisible presencia.

Sasuke se acercó rápidamente a su compañero y activó su Sharingan.

-Mírame Juugo- Ordenó el pelinegro.

Juugo, aún poseído, levantó a duras penas sus ojos dorados. Su rostro de piel negra se contraía por el sufrimiento y la congoja y observó con una mirada suplicante a los ojos rojos del Uchiha.

Naruto y Hinata miraron absortos como el moreno ponía una mano en la frente de su compañero mientras hacía una mueca de concentración.
Al momento, Juugo empezó a chillar mientras que su piel negra recuperaba el color blanquecino y rosado de la carne.
Ya transformado en humano, Juugo cayó encima de Sasuke totalmente abatido, en su rostro caían unas gruesas perlas de sudor.

-G-gracias- Dijo mientras aguantaba su frente con su mano, exhausto.

-Ya te dije que te ayudaría- Susurró Sasuke con voz inaudible al oído de su compañero. Éste le mostró una sonrisa cansada y llena de gratitud.

-¿De qué conoces a este tipo?- Preguntó de pronto Naruto.

-No es asunto tuyo- Respondió Sasuke sin quitar los ojos de su compañero.

Naruto sonrió con ironía. El Uchiha seguía siendo el mismo tío borde de siempre. En eso no había cambiado ni un ápice.

Estuvieron un buen rato sin decir nada, rodeados otra vez por un silencio incómodo. Hinata miraba intermitentemente a uno y después al otro, esperando ansiosa en que uno de los dos empezara a hablar.

-Si has venido hasta mí esperando que vuelva a Konoha siento decirte que tu misión ha sido en vano- Dijo, al fin, el pelinegro.

Naruto chasqueó la lengua, contrariado.

-¿No hay manera para que cambies de parecer?

-No, no la hay.

Hinata notó que los ojos azules de Naruto centellearon con una mirada triste al escuchar tales palabras. Ella al verle tan apenado se sintió desdichada.

-¿Es cierto que has matado a Orochimaru?- Preguntó el rubio.

Sasuke tardó un buen rato en responder.

-Sí- Reveló escuetamente.

-¿Entonces por qué no volviste a la villa después?

-Ya te lo he dicho muchas veces. Mi objetivo principal es cumplir mi venganza. Estar con Orochimaru era solo un plan provisional para conseguir poder y así poder matar a mi hermano- Contestó Sasuke con voz cansina.

-¡Pero si hubieras vuelto te habríamos ayudado!¡Muchos darían gustosos su fuerza para ayudarte a cumplir tu venganza!¡Yo el primero!

-No necesito ningún tipo de ayuda y menos la tuya.

Naruto le miró dolido.

-¿¡Por qué!?¿Por qué reniegas de tus amigos? ¿Por qué nos das la espalda?

-¿Y por qué no me dejas de una vez en paz?- Le cortó Sasuke con voz impaciente- Si en realidad pensaras como el amigo que dices que eres no serías tan egoísta para obligarme a volver. Un amigo como tú no lo necesito.

-¡Eres tú quien eres egoísta!- Rugió rabioso Naruto- ¡Rompiste nuestra amistad sólo para buscar poder, para hacer realidad una venganza que te hará desgraciado!

-¿¡Y tú que sabes!?¡No entiendes nada! ¡Tú no sabes lo que es perderlo todo!- Gritó furioso Sasuke rompiendo al fin su expresión imperturbable.

-Es cierto, no se que es eso- Admitió el rubio mirando con tristeza a quien fue su mejor amigo- Y por eso temo perderte a ti. Si luchas contra tu hermano es posible que mueras en el intento.

-¿Es que crees que no puedo derrotarle?- Preguntó Sasuke activando su Sharingan a causa del enfado.

-N-no lo se- Dudó el rubio. La rabia de Sasuke aumentó más.

-¡He estado tres años siendo el esclavo de esa condenada serpiente! ¡No creas que esos años han sido perdidos!

-Sasuke, desde el último encuentro que tuvimos se que te has vuelto muy fuerte. Incluso creo que serías capaz de matar a tu hermano pero…¿Y si mueres tú también?

Naruto dirigió una mirada compungida al pelinegro.

-¡Eres idiota! ¿Por qué te preocupa tanto si voy a morir o no? ¿¡Es que acaso no te acuerdas que yo estuve a punto de matarte!?

Al oí eso Hinata dio un respingo y miró con incredulidad al Uchiha y al rubio.

-Pero al final no lo hiciste…-Dijo Naruto mirando a los ojos del pelinegro. Sasuke permaneció callado.

-Estoy harto de ti- Dijo al fin- ¿Por qué eres tan cabezota? ¿Por qué no permites que el estúpido vínculo que hay entre nosotros se rompa?

-Tú lo has dicho, porqué soy muy tozudo- Respondió Naruto con el amago de una sonrisa- Te diré lo mismo que te dije hace tres años. Para mi tú eres como un hermano y como tal haré cualquier cosa por ti. Te ayudaré aunque no quieras a cumplir tu venganza si es necesario y eso te hace más feliz.

Hinata le miró sobrecogida. Vio en su rostro una vez más esa convicción que tanto le caracterizaba. Estaba muy claro, él no dejaría marchar una vez más a su mejor amigo. Sasuke se percató de ello.

Primero Sakura, ahora Naruto. Parecía que aquellos lazos que él pensaba que ya estaban rotos resurgían de nuevo de las profundidades de su ser.
Da igual lo que hiciera o dejara de hacer, esos vínculos existirían siempre en su corazón, dándole calidez que pensaba que no recuperaría desde el día del exterminio de su clan.

Sasuke hizo el amago de decir algo pero el repentino presentimiento de que había alguien cerca observándoles lo alertó. Con un movimiento rápido se giró y miró con ojos escrutadores una de las más estrechas y oscuras callejuelas.

-¿Quién hay ahí? ¡Muéstrate!- Ordenó con voz autoritaria.

Naruto y Hinata miraron sorprendidos al individuo que apareció de las sombras. Llevaba una túnica negra con nubes de color escarlata estampadas en toda su vestimenta. Su rostro estaba cubierto por una extraña planta carnívora. Su aspecto era de lo más extravagante.

-Mira, mira, no sólo está el kyuubi sino también hay otro más- Dijo con una rara voz aguda que ponía los pelos de punta, observando a un débil Juugo que miraba al sujeto con desconfianza.

Otra voz, esta vez más grave surgió del interior de la planta.

-Sí, definitivamente hoy es nuestro día de suerte…

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Antes de salir del banco central Suigetsu escondió las tres espadas de la niebla con una técnica de ocultación, en un rollo diminuto de color azulado. Así era más cómodo ya que era un engorro llevar cuatro espadas a cuestas, gracias a esa técnica podría invocar las armas gracias a un kuchiyose no jutsu cuando quisiera.

Escondió el rollo azul en una mochila de color negro que había comprado hace poco junto al enorme rollo rojizo que había encontrado en la caja fuerte de Akatsuki.
Otra vez leyó con interés la firma del autor y se preguntó una vez más que clases de técnicas escondería. Dedujo que debían de ser muy poderosas si una organización tan importante como Akatsuki había guardado dicho rollo con tanto recelo.
A su sitio también se encontraba la misteriosa libreta. Al hallarla justo al lado del misterioso rollo, Suigetsu concluyó que los dos objetos debían de tener alguna relación, por lo tanto se llevó el cuaderno también. En un principio el ninja agua solo entró en el banco central con el simple objetivo de apoderarse de las espadas, pero al ver en una especie de altar los dos extraños objetos la curiosidad pudo más que la precaución. Además que, algo dentro de él, le decía que allí encontraría algo muy interesante, quizás algún secreto bien guardado de la organización.

Con la mochila a cuestas y la espada de Zabuza colgada en el cinto salió del Banco y se dirigió hacia las estrechas callejuelas para volver a reunirse con Sasuke y los demás, en el edificio que era el punto de encuentro.

Una parte de él rezó para que allí no estuviera aún Karin ya que no la soportaba pero extrañadamente, la otra parte deseaba que ella estuviera allí. Anhelaba encontrarla para poder chincharla y hacerla enfadar ya que disfrutaba de ver su rostro sonrojado por la furia. Le parecía tan adorable…

Un momento…¿Había dicho adorable?

-¿¡Pero en que coño estoy pensando!?- Se recriminó Suigetsu en voz alta mientras agitaba su cabeza claramente molesto. Las extrañas sensaciones que sentía hacia su compañera le cabreaban y le gustaban a la vez haciéndole sentir aún más confundido.

Estuvo un buen rato andando hasta que se percató de una presencia. Sus cinco sentidos más su instinto le advirtió que alguien le estaba siguiendo.

Estuvo un buen rato caminando tranquilamente, como si no se hubiera percatado de nada para que así su acosador no se percatara de que él ya se había dado cuenta de su presencia. Giró con rapidez hacia un callejón sin salida y sin previo aviso se desvaneció en el aire.

Unos pasos se acercaron cautelosos donde el ninja agua se esfumó. Una sombra se agachó en el suelo en busca de algún rastro.

De golpe Suigetsu apareció detrás del extraño empujándole con fuerza y blandiendo su ancha espada en su garganta. El ninja agua reconoció los rasgados ojos negros del muchacho que se cruzó apenas unas pocas horas en la calle. Sai miró desafiante a Suigetsu.

-¿¡Otra vez tú!? ¿¡Quién carajo eres!? ¿¡Por qué me sigues!?- Gritó perdiendo la paciencia.

-¿Es que no me reconoces?- Pregunto el pelinegro con un tono misterioso.

-¿¡Pero que dices!? ¡Es la primera vez que te veo en mi vida!

-Mentira- Negó Sai- Tú y yo nos conocimos en la Raíz.

Al escuchar el nombre de tal organización Suigetsu notó un vuelco en el estómago a la vez que un fuerte dolor agudo le atenazó en la cabeza como si un martillo la golpeara intensivamente. En su mente le vino una fugaz imagen de la libreta con información de la Raíz que tenía en su bolsillo del pantalón.

-¿De dónde has sacado ese nombre?

-¿Es que no te acuerdas?- Preguntó Sai extrañado.- ¿No recuerdas nada de Danzou ni de las misiones Anbu?

-No se de que me estás hablando

Sai lo miró sorprendido.

-¿Qué te han hecho? ¿Por qué no recuerdas nada?

-¡Deja de decir gilipolleces! ¡Me parece chaval que te estás confundiendo de persona!

-No-Dijo Sai seguro- Te reconocería aunque pasaran cien años.

Suigetsu lo miró con rabia mientras apretaba más su espada al cuello del pelinegro, produciéndole un doloroso rasguño.

-¡Cómo no te calles te mato!- Le amenazó

-Sigues siendo tan impaciente como antes- Dijo Sai mirando al ninja agua con una sonrisa.

-¡Qué te calles te he dicho!

Por un momento Suigetsu estuvo tentado de degollar al muchacho pero curiosamente una extraña sensación en su pecho le impedía hacerlo. Era un sentimiento raro, como si los ojos negros del chico ya los hubiera visto hace mucho tiempo pero aunque se esforzaba no conseguía recordar nada. Notó impotente como sus miembros no le respondían y no le permitían hacer movimiento alguno. Sus ojos azules miraron con rabia y desesperación a la mirada fría e impasible del pelinegro.

-¡Suigetsu!-Gritó una voz.

Suigestu giró su rostro y vio que a su lado estaba Karin.

-¿¡Dónde demonios estabas!?- Se percató de la presencia de Sai y vio como Suigetsu lo amenazaba con la espada- ¿Qué estás haciendo?

-¡No te metas arpía!

-¡No te atrevas a llamarme arpía! ¡Imbécil!

-¿Qué quieres?- Preguntó Suigetsu mirando amenazadoramente a la pelirroja. Otra vez sentía en su interior la mezcla de hastío y cariño hacia ella.

-Es Sasuke- Respondió ella- Creo que tiene problemas, hace un momento he sentido un chakra muy extraño.

-Él se las puede arreglar solito. No necesita mi ayuda- Replicó Suigetsu.

-¿Lo vas a dejar en la estacada?

-Que yo sepa no somos amigos, no le debo ningún favor.

Karin miró furiosa al ninja agua que aún mantenía la espada en alto hacia Sai. Éste por su parte escuchaba con sumo interés la agitada conversación.

La expresión de rabia de la kunoichi desapareció de pronto dejando paso a una sonrisa mordaz.

-Esta bien- Dijo con tono petulante- Pero que sepas que si no vienes le diré a Sasuke lo que estabas haciendo en ese repugnante bar.

-¡Ni te atrevas chivata!- Gritó Suigetsu mirándola con furia.

Karin hizo una sonrisa de triunfo acomodándose las gafas.

-Pues ya sabes. Si no quieres que le diga nada es mejor que me sigas.

Y dicho esto desapareció.

-¡Mierda!- Masculló Suigetsu. Dirigió una mirada de hielo al pelinegro.- Que no te pille siguiéndome otra vez porque esta vez no tardaré en cortarte la cabeza- Amenazó.

Después se esfumó en la misma dirección que se marchó la pelirroja.

Sai estuvo un buen rato pensativo mirando el camino donde el ninja de pelo azul había desvanecido. Una voz conocida rompió todos sus pensamientos.

-¡Sai!

Era Sakura que se acercaba a él agotada y con las mejillas sonrosadas por el cansancio.

-¿Has visto a una chica pelirroja?- Preguntó desesperada al pelinegro.

-Sí, acaba de irse por allí- Contestó señalando una de las calles.

-¡Debemos seguirla!- Dijo ella resoplando- Ella sabe dónde está Sasuke y creo que Naruto también.

Sai asintió con la cabeza conforme con el plan de la pelirosa. Así podría ver otra vez a Suigetsu…

-¡Pues en marcha!

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Zetsu se acercaba con paso lento pero constante hacia los cuatro ninjas que lo miraban con una expresión de suspicacia mientras sus cuerpos adoptaban una postura de retaguardia.

-¡Tú eres uno de los de Akatsuki!- Dijo Naruto al observar su túnica negra.

-Veo que ciego no eres, mocoso- Rió Zetsu con expresión burlona. El rubio entrecerró los ojos.- Y tú eres el zorro de nueve colas si no me equivoco.

Naruto y Sasuke miraron amenazadoramente al miembro de Akatsuki. Hinata en cambió empalideció.

-¿Z-zorro de nueve colas?- Preguntó consternada mirando a Naruto.

Éste sintió de golpe un terrible vuelco en el estómago mientras notaba como un miedo intenso le desgarraba su pecho. No se acordaba. Hinata no sabía nada de los Akatsukis y de que él era el Jinchuriki del Kyuubi.

Sasuke ya lo sabía ya que en su último encuentro entró en su interior y vio con sus propios ojos el imponente demonio. Por lo que respecta al pelinegro no pareció sorprenderse al encontrar al zorro allí ya que él ya se imaginaba algo por el estilo dado del poder que demostró el rubio en la pelea de hace tres años. Y en el caso de Sakura ella lo sabía ya que fue la propia Tsunade quién se lo había explicado cuando ella encontró documentación del rubio en los archivos de los Hokages. Naruto nunca supo como reaccionó la pelirosa al enterarse. Hinata en cambio aún no sabía nada.

-¡Ja! ¿Es que no lo sabes?- Se burló de pronto Zetsu usando otra vez esa irritante voz aguda- Tu amigo es el mismo demonio que arrasó tu querida aldea hace dieciséis años- Dijo mirando con cruel interés a una Hyuuga que escuchaba atónita.

-E-eso es mentira- Tartamudeó Hinata- Di la verdad Naruto-kun, este hombre está mintiendo.

Hinata estaba delante de él lanzándole una mirada suplicante como si le estuviera pidiendo a gritos que la tranquilizara y le dijera que lo que decía el Akatsuki no era cierto. Por desgracia aunque quisiera no podía desmentir lo que era en realidad.

Debía de decirle la verdad, de lo que sucedió realmente en la batalla de Yondaime contra el Kyuubi, debía hacerlo. Pero aún así eso le aterrorizaba. El pensar que si le contaba la verdad la Hyuuga empezaría a despreciarle y a odiarle hacía que el miedo se extendiera por todo su cuerpo como si se tratara de un mortal veneno. Hinata siempre le había tratado con amabilidad, incluso y cuando era el marginado de la clase y la gente lo evitaba ella se acercaba con timidez y le dedicaba palabras de ánimo y saludos cordiales. Ella siempre fue muy dulce con él. ¿Y si eso cambiaba a partir de ahora?

Hubo un largo silencio en que el rubio no se atrevió a responder. Como más tiempo permanecía callado más afirmaba las palabras crueles de Zetsu.

-¡Por favor Naruto-kun! ¡Dime que no es verdad!- Rogó Hinata una vez más.

Por un momento Sasuke miró con compasión y lástima al joven Uzumaki. Juugo observaba absorto toda la conversación. Naruto profirió un largo y sonoro suspiro y con el corazón en un puño dijo:

-Es cierto, Hinata- Dijo Naruto con pesar. Era incapaz de mirarla a los ojos.- El Cuarto Hokage selló el demonio en mí para poder salvar la villa.

Hinata lo miró sorprendida. Su cuerpo delicado empezó a temblar mientras su mano tapaba su boca de la impresión.
Zetsu empezó a reír con sorna.

-Pobre chica, vaya decepción se habrá llevado.

-Cierto- Sonrió Zetsu, su voz grave contestando a la aguda.- Pero ahora no es momento de dramas. Uzumaki Naruto debes venir con nosotros.

-No te olvides del otro- se recordó mirando con avidez a Juugo. Éste aún débil hizo el intento de levantarse pero no lo consiguió.

Sasuke se puso delante de su compañero, protegiéndole con su cuerpo mientras blandía una larga y fina espada.

-Por encima de mi cadáver- Amenazó el pelinegro.

-Eso está hecho- Dijo Zetsu sonriendo y con una inusual rapidez apareció a pocos centímetros del Uchiha. Un violento aullido desgarró en el aire mientras que del cuerpo de Sasuke empezó a salir sangre a borbotones tiñendo su piel de un color escarlata oscuro.- Esto ha sido más fácil de lo que esperaba- Dijo Zetsu mirando con gula el cuerpo herido de Sasuke.

-¿Nos lo podemos comer?

-¡Sasuke!- Gritó Narutó corriendo hacia el pelinegro. Pero se paró en seco al ver una sombra que aparecía de golpe a un lado del Akatsuki y cortaba de un tajo un trozo de la túnica de su rival.

Zetsu se apartó en el último momento y miró con curiosidad quien lo había atacado. Era el Uchiha que blandía con soberbia su espada sin ningún rasguño en su blanquecina piel. Sus ojos antes negros resplandecían con un fulgor rojo.

-Tú Sharingan es igualito al de tu hermano- Dijo Zetsu observando con sus ojos amarillos al pelinegro. Ante tal mención de Itachi Sasuke lanzó una mirada asesina al Akatsuki.- Sí, muy parecidos. Seguramente tendrán el mismo nivel.

-¡Pero no tiene comparación alguna del Sharingan de Él! ¡Itachi ni le hace sombra y este crío no podrá superarle ni en sueños!

-En eso te doy toda la razón- Concordó Zetsu con su alter ego.

Sasuke miró al Akatsuki confuso. ¿Había oído bien? ¿Estaban hablando de un tercer portador del Sharingan?

-¿De quién estáis hablando?- Preguntó Sasuke con los ojos abiertos de par en par. Zetsu le lanzó una mirada mordaz.

-¿Es que creías que tu hermano y tú erais los únicos supervivientes de tu clan?

-N-no puede ser- Murmuró el pelinegro atónito- ¡Es imposible! ¡Itachi los mató a todos! ¡Yo lo vi!

-Tu solo viste lo que quisiste ver- Dijo Zetsu con un tono enigmático.

Otra vez se abalanzó hacia el Uchiha que aún estaba confuso y le pilló desprevenido. Pero antes de poder darle un golpe mortífero sintió una sacudida en su estómago. Atónito vio a dos clones rubios que impactaron una enorme bola azul justo en su abdomen.

-¡ODAMA RASENGAN!

El cuerpo de Zetsu fue expulsado por la fuerza de un gran tifón y chocó contra innumerables edificios. El clon de Naruto desapareció en una bola de humo, mientras que el auténtico se dirigía hacia Sasuke.

-¿Estás bien?- Preguntó preocupado. El pelinegro le lanzó una mirada furiosa.

- En ningún momento te he pedido que te entrometas.

-¡Pero si somos un equipo! ¡Debo ayudarte! – Gimió Naruto mirando molesto al pelinegro.

-Eso fue hace años. Ahora no somos compañeros- Contestó el Uchiha con voz fría.

Naruto miró el suelo gris con aflicción.

No tuvo tiempo de rechistar ya que Zetsu se levantó de los escombros y se dirigió veloz hacia el rubio. De su cabeza empezó a salir unas extrañas esporas inundando el cuerpo del Uzumaki en una nube de color dorado mientras con una mano golpeó a Sasuke lanzándole muy lejos. Naruto empezó a toser mientras que notaba como sus ojos lagrimeaban y se cerraban por si solos. Un tremendo sueño se apoderó de él en un segundo. Cayó en el suelo, sus piernas estaban entumecidas y le costaba ponerse en pie.

-Chico ya eres nuestro- Canturreó la voz aguda de Zetsu.

Naruto no se rindió sino que consiguió con gran esfuerzo volverse a levantar mientras dirigió una mirada confiada hacia el Akatsuki. Era una pena que ahora solo podía lanzar miradas hirientes a su rival ya que casi no sentía sus extremidades.

- Eres un chico muy tozudo, lástima que debo de atraparte vivo- dijo Zetsu.

-¿Y si le rompemos una pierna o un brazo?- Propuso la aguda voz con rintintín.

-No es mala idea- de sus labios profirió una mueca cruel.

Se abalanzó hacia él mientras con un rápido movimiento rompió los huesos de un brazo. Un grito desgarrador inundó en todo el lugar. Los ojos de Naruto se abrieron de par en par. Zetsu miró extrañado ya que el chillido no era grave sino agudo como el de una mujer.

Delante del rubio una dolorida Hinata se erguía usando su cuerpo como escudo protector. Se agarraba con fuerza su brazo izquierdo, que estaba totalmente roto. Naruto la miró atónito, se sentía muy débil y ni siquiera podía hablar.

-Si es la chica tímida- se burló Zetsu mirando a la Hyuuga- ¿Quieres echar a perder tu vida por este monstruo?

-No es ningún monstruo- Dijo Hinata mirando con furia y convicción al Akatsuki- Naruto es Naruto y me da igual si tiene un demonio en su interior.

Naruto miró sobrecogido a la chica que estaba delante de él. Notó como sus ojos se humedecían mientras que una sonrisa feliz irradiaba en su rostro. Ella no le odiaba.

-¡Qué conmovedor! –Rió Zetsu- Pero me parece que no sabes el lío en que te estás metiendo. Si no te apartas ahora no dudaré en matarte.

-¡Sí!¡ Y luego te comeremos!¡ Pareces muy apetitosa!

-No me apartaré de él. – Dijo Hinata muy convencida- P-para mí…- sus ojos blancos brillaron mientras un rubor le teñía sus mejillas- ¡Para mí Naruto es la persona más importante! ¡Daré mi vida si es necesario!

-H-hinata…- Susurró el rubio mirándola sobrecogido. Su rostro se enrojeció. Zetsu sonrió.

-Tú lo has querido.

-¡No! ¡Hinata apártate!

Hinata permaneció quieta esperando el ataque de su enemigo. Activó su Byakugan. Después de saber la verdad sobre Naruto empezó a comprender ese odio irracional que sentían los adultos hacía él y por un momento ella sintió miedo hacia el chico. Pero el recuerdo de su sonrisa, de sus palabras de ánimo en su batalla contra Neji, de su rostro despreocupado hizo mella en ella. Y ese fugaz terror desapareció. Ella no veía un monstruo ni a un demonio sino a Naruto Uzumaki. La persona que más amaba en este mundo.

Con un movimiento de la mano, Zetsu formó un jutsu del viento. Un soplo huracanado inundó a Hinata cortando su carne como si hubiera mil cuchillas afiladas. La sangre cubrió su pálida y tersa piel mientras con un chillido de dolor vomitó aún más. Naruto vio con horror como Hinata caía al suelo cubierta de sangre.

Con una desesperación en su interior se acercó a ella y la cogió en brazos. Notó como el cuerpo de la muchacha se estremecía del dolor mientras inaudibles gemidos salían de su boca. Su cara estaba más pálida y sus labios estaban amoratados, su respiración era cada vez más pausada.

-¡Tonta! ¿Por qué lo has hecho?- Regañó el rubio mirando impotente al cuerpo herido de la Hyuuga.

Hinata abrió con pesar sus ojos blancos que brillaban como ópalos. De sus labios se hizo un intento de sonrisa pero sin querer hizo una mueca de dolor. Su mano se acercó a la mejilla del chico y acarició con ternura sus marcas.

-N-naruto-kun…

-¡No te esfuerces Hinata!¡Mejor no hables!- Naruto vio con horror en que no había manera de que la sangre parara de brotar de sus heridas. Notó como la piel de ella empalidecía cada vez más.

-Y-yo debo confesarte algo…-Dijo ella con voz débil. Sus ojos miraron a Naruto con ternura.-Antes de que sea demasiado tarde…

-¡No digas eso! ¡Hinata te vas a curar seguro! ¡Sakura-chan seguramente está por aquí cerca y te va curar!- Intentó animar a la Hyuuga pero enseguida se dio cuenta que esas palabras iban dirigidas hacia él. A cada minuto que pasaba el miedo y la desesperación le carcomía en su pecho.

-N-naruto-kun- volvió a llamarle, sus manos pálidas acariciaron su rubio cabello- Y-yo te quiero…

Y dejó de respirar.

El sonido del aire era lo único que se escuchaba en ese momento. Sasuke y Juugo miraron sobrecogidos la escena, incapaces de hacer movimiento alguno. Incluso Zetsu no dijo nada ni hizo burla alguna sobre el fatídico final de la Hyuuga.

Sasuke miró al rubio, que escondía su cabeza en el cuerpo de Hinata. No sabía si lo mejor era ir a su lado o dejarle solo. Después de pensárselo un rato se levantó y decidió ir hacia él. Hizo solo un par de pasos hasta que un extraño temblor sacudió la tierra.

-¿Qué está pasando?- Preguntó Juugo claramente nervioso. Incluso Zetsu se veía inquieto ante repentino terremoto.

Una luz anaranjada cubrió todo el cuerpo de Naruto mientras que este lanzó un terrible aullido de dolor. Sasuke vio que sus ojos estaban completamente rojos mientras unas lágrimas silenciosas bajaban por sus mejillas. Sus colmillos se habían agudizado y de sus dedos salía unas enormes garras. Un chakra anaranjado envolvió al rubio convirtiéndose en la forma de un zorro. Primero apareció una cola y luego otra y poco a poco iba aumentando.

Naruto notó como algo se rompía en su interior. En sus ojos solo veía la figura inerte de la Hyuuga y en su mente retumbaba aún sus últimas palabras. Un dolor que nunca antes había sentido inundó en todo su ser. Sintió como el poder de la rabia y la desesperación le inundaba todo su ser, incapaz de hacer nada para inevitarlo. Igualmente ya todo le daba igual y se dejó llevar por la furia y el deseo de venganza. ¿Es así como se siente alguien cuando pierde a un ser querido?
Percibió como el poder del Kyuubi aumentaba hasta que, al llegar la cuarta cola, perdió la consciencia.

Zetsu había sido golpeado una y otra vez por el poderoso chakra del Jinchuruki. Con todas sus fuerzas intentó protegerse y contraatacar pero era imposible. El poder del Kyuubi era demasiado para él y lo había herido de gravedad. Incapaz de luchar no tuvo más remedio que huir y abandonar la misión. Ya habían muerto varios miembros de Akatsuki y él no iba a ser el próximo. Con sus últimas fuerzas Zetsu desapareció.

Sasuke y Juugo miraron aterrorizados como Naruto se iba convirtiendo poco a poco en un monstruo. El viento se remolinaba formando tornados y huracanes que destrozaban muchos edificios de la ciudad. La gente huía despavorida del fuerte viento intentando salvarse y proteger a sus seres queridos.

-¡Juugo quédate aquí!- Ordenó Sasuke activando su Sharingan. Tubo que alzar mucho la voz para poder hablar con su compañero a causa del rugido incesante del viento.

-¿¡Pero qué piensas hacer!? ¿.No lucharás contra eso?- Preguntó señalando al cuerpo transformado de Naruto.

-¡Debo de usar el Mangekyo Sharingan! ¡Sino es posible que se rompa el sello!

-¿¡Qué!? ¿¡Te has vuelto loco!? ¡No puedes acercarte a él! ¡Te matará!- Le advirtió Juugo. Pero Sasuke no le hizo caso. El Uchiha empezó a dirigirse con paso veloz a la sombra del monstruo. Vio en él que ya tenia una quinta cola.- ¡Sasuke vuelve!- Gritó Juugo desesperado.

Sasuke se aproximó a la figura amenazante de quién fue hace tres años su compañero de equipo. Vio con horror como el cuerpo del rubio se iba transformando en una bestia enorme, cada vez con los rasgos de un zorro más marcados. ¿Ése de ahí era su mejor amigo? ¿Ese era el poder que guardaba en su interior?

Con un estremecimiento se acercó aún más hacia él y le grito con voz atronadora para que éste lo oyera.

-¡Naruto mírame!

El monstruo miró furioso al Uchiha mientras profirió un amenazador gruñido. Sus ojos rojos se encontraron con las pupilas del Uchiha que obtuvieron la forma del Mangekyo Sharingan.

Una vez más Sasuke se vio en el interior de la consciencia de Naruto. Allí dónde guardaba sus recuerdos, su personalidad, su poder y lo más importante, la prisión del Kyuubi.
Vio como la enorme jaula se estaba desquebrajando mientras el aura del kyuubi iba saliendo poco a poco. Sasuke se acercó a la jaula y concentró su chakra para intentar restaurar el sello.

-Ju, ju, ju, nos volvemos a encontrar Uchiha- Dijo una voz gutural e imponente. El rostro del kyuubi apareció de pronto delante de Sasuke mostrando amenazadoramente sus enormes y afilados colmillos.- No pienses que esta vez te dejaré que me sobrepases. Esta vez tengo más poder que tú- Al decir eso una parte de la jaula se rompió. Sasuke chasqueó la lengua disgustado.

Concentró otra vez su poder y notó como la jaula se iba recomponiendo poco a poco. Pero igualmente era en vano ya que la velocidad en que se iba rompiendo la celda era más rápida que el tiempo en restaurarla. Sasuke vio abatido como una parte que había conseguido restaurar se desplomaba de nuevo.

-Es inútil chaval- Rió el kyuubi observando divertido los intentos del Uchiha en reparar el sello- Tú no tienes poder suficiente para poder volver activar el sello. Por fin después de tantos años podré salir de esta podrida cárcel- Dijo con mirada soñadora. -Y todo se lo debo agradecer a la chiquilla de ojos blancos. Si ella no hubiera muerto yo no hubiera podido salir.

Sasuke hizo caso omiso de las palabras del kyuubi e intentó una vez más regenerar el sello. Pero era imposible. Trozo que reparaba trozo que se volvía a romper. No podía más. Se arrodilló al suelo completamente derrotado. El zorro al verlo empezó a reír con más fuerza. No tenía esperanza, no podía salvar esta vez a Naruto.

De pronto una luz blanquecina brilló a su espalda y una sensación de bienestar inundó en su pecho.

-No te rindas muchacho, yo mismo te ayudaré.- Dijo una suave y firme voz.

Sasuke vio atónito la figura de un hombre de unos veintipocos años de una gran belleza. Su pelo era totalmente rubio y sus ojos eran de un azul impresionante, llevaba una capa blanca que escondía su uniforme de jounnin de la hoja. Toda su presencia infundía admiración y respeto. Al verlo el pelinegro le recordó a Naruto, no solo por su aspecto, sino porque había algo en él que recordaba a su mejor amigo.

-¡TÚ!- Rugió el Kyuubi mirando con profundo odio al hombre.

-Hace dieciséis años que no nos vemos- Dijo el hombre mirando imperturbable al demonio. Después miró al pelinegro y le lanzó una sonrisa amable- Ven, tenemos mucho trabajo que hacer- le dijo.

Y se acercó sin vacilar a la enorme jaula cerca del sello sin hacer caso omiso de la mirada iracunda del Kyubi. Sasuke pudo ver escrito unas palabras de color rojo escarlata en su capa blanca:

Yondaime Hokage.

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Tachán!!! Y Aquí está el nuevo capítulo, y que por cierto, es uno de mis preferidos me gustó sobretodo su desenlace :3. Este es el capítulo más largo que he escrito y podría haberlo dividido pero no quise ya que quedaba mejor así.

Espero que os haya gustado este capítulo especialmente y espero que hayas disfrutado al leerlo.

Y ante todo GRACIAS x todos los reviews de apoyo y opinión, me hacen muy feliz y me suben muchísimo el anímo. Me encanta leeros

Nos vemos y reviews plis!!