Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad, es de Kishimoto-sensei.
Parejas: Naruhina, Suikarin, Sasusaku
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CAPÍTULO 12
El fuego de las antorchas crepitaba sonoramente con un chisporreteo mientras formaban titilantes sombras oscuras a lo largo de la sala central del templo. Un monje vestido con túnicas anaranjadas estaba sentado en una esquina de la habitación mirando con suspicacia al joven arrodillado ante la gran estatua de granito de Uchiha Madara. Hacía horas que el extraño estaba plantado ante el ídolo sin hacer movimiento alguno mientras miraba absorto el rostro de piedra de Madara. El monje ya no sabía que pensar, hace años le informaron de la muerte de todo el clan Uchiha y en ese momento creyó que la salvaguarda del templo de los Tengu ya no tenía sentido. Aún así fue el único de los monjes que se quedó allí ya que para él ese grande castillo fue su único hogar. Normalmente solo debía de ocuparse de mantener el templo en buen estado, hacer sus oraciones y sus horas de meditación, pero ahora que un Uchiha se había presentado inesperadamente a las puertas del santuario estaba realmente confundido. No sabía que hacer ni que protocolo seguir y no le ayudaba que su "invitado" no le dirigiera la palabra ni le explicara sus intenciones, lo único que hacía aquel muchacho pelinegro era observar la estatua en silencio con suma concentración y él no se atrevía a molestarle.
Un repentino ruido le sacó de sus cavilaciones. Observó que el compañero del Uchiha, un tipo muy desagradable con cara de tiburón había entrado en la sala con largas zancadas rompiendo la quietud y el silencio que minutos antes reinaba en la habitación.
-Itachi- Le llamó al pelinegro. Éste no se giró para mirarle sino que continuaba observando la estatua- El jefe nos llama, dice que es urgente.
Entonces dirigió una mirada imperturbable a su compañero y asintió imperceptiblemente con la cabeza. Kisame se sentó a su lado y cerró los ojos mientras hacía un sello con sus manos. Itachi le imitó.
Cuando volvió abrir los ojos se encontró una vez más a esa cueva oscura y lóbrega donde Akatsuki solía hacer las reuniones. Con sus ojos activados con el Sharingan miró las sombras que allí se encontraban. Por sus siluetas pudo reconocer al líder y su compañera además de Deidara, Tobi y Kisame.
-¿Dónde está la planta?- Preguntó Kisame al notar la ausencia de Zetsu
-De eso os quería hablar yo- Respondió el líder con voz grave.
-¿Le ha ocurrido algo a Zetsu-san?- Preguntó Tobi con un tono dramático y teatral.
-Ha sido vencido por el chico Kyuubi hace pocas horas.
-¿Ha muerto?- Preguntó Deidara con una sonrisa en los labios, parecía que poco le importara del posible final de su compañero.
-No. Pero está herido de gravedad.-Contestó el líder- Pero eso no es lo importante… Zetsu me explicó que el sello que contenía el Kyuubi estuvo a punto de romperse. El muchacho consiguió liberar cinco de las nueve colas- Todos permanecieron callados prestando atención con interés a las palabras su jefe, éste observó fijamente a Itachi- Si no hubiera sido por tu hermano ahora el Kyuubi estaría libre.
Itachi permaneció callado mientras sus ojos brillaron en un destello rojo. ¿Eso significaba que Sasuke había conseguido el Mangekyo Sharingan?
-¿Y qué si se hubiese liberado?- Dijo Kisame haciendo una sonora carcajada- Creo que hubiera sido mejor, prefiero combatir contra esa bestia que contra ese estúpido canijo.
-Eso no sería muy prudente Kisame-san- Habló por primera vez la mujer Akatsuki. Su tono de voz era grave y aterciopelada.- El Kyuubi es el más poderoso de los demonios, ni todos juntos podríamos contra él.
-Exacto- Terció el líder- No nos conviene que el zorro de nueve colas sea liberado. Es más fácil derrotar a un adolescente frágil que a un monstruo inmortal.
Kisame no dijo nada pero miró a su líder con aprensión. No podía creer que existiera un enemigo en que ni su Samehada ni él pudieran combatir.
Por eso es mejor que dejemos de hacer un ataque directo contra el kyuubi- Continuó el jefe- Luchando abiertamente contra él hay la peligrosa posibilidad de que se rompa el sello y eso no nos conviene.
-¿Entonces que hay que hacer?- Preguntó Deidara con tono impaciente.
-Debemos buscar su talón de Aquiles- Dijo él- Antes que un monstruo es un muchacho normal y corriente con sus inquietudes y angustias. Seguramente tiene un punto débil que podamos utilizar a nuestro favor.
-¿Te refieres a una extorsión o un chantaje?- Preguntó Itachi
-Algo así- Respondió el jefe.
-¡Muy bien! ¡Tobi y yo nos encargaremos de buscar su debilidad!- Exclamó Deidara con exaltación.
-Sempai te veo algo ansioso- Murmuró Tobi observando a su extrovertido compañero.
-No, esta vez lo haré yo- Dijo el líder con voz autoritaria. El entusiasmo de Deidara se evaporó en un segundo.- Tobi y tú seréis los encargados de aplicar el chantaje pero ahora voy a ser yo quien busque su talón de Aquiles.
-Esta bien…-Respondió Deidara malhumorado. Tobi miró preocupado a su compañero, seguramente después descargaría la rabieta sobre él, una vez más. Suspiró con pesar.
-¿Entonces Itachi y yo que hacemos?- Preguntó Kisame- Nosotros estamos cerca de la capital de la Nube.
-Quedaos donde estáis. Seguramente Sasuke Uchiha irá a por vosotros dos. Eso nos conviene ya que uno de sus compañeros es un Jinchuriki. Aprovechad para atraparle.
-Perfecto, ya tenía ganas de usar mi Samehada- Rió Kisame mientras acariciaba su espada.
-Muy bien, pues ya es todo por hoy- Dijo el líder dando por zanjada la reunión. Todos empezaron a desaparecer, sus consciencias volviendo a sus cuerpos. El líder observó como se desvanecían uno por uno hasta que quedando el último cerró los ojos y volvió a su cuerpo.
Una gran ciudad de rascacielos se presentaba ante él. Los altos edificios se alzaban imponentes inmunes del frío y el viento. Levantó la palma de su mano como solía hacer mientras notaba como unas tenues gotas de lluvia caían en su piel. Cerró los ojos concentrado ante tal sensación.
-¿Estás seguro de que quieres hacerlo, Payne?- Le interrumpió una hermosa mujer. Tenía el pelo negro-azulado recogido con una flor blanca y vestía con las túnicas características de los Akatsukis- Si quieres puedo ser yo quien se acerque al muchacho…
-No es posible- Dijo Payne.- Debo hacerlo yo, es una orden directa de él.
La mujer asintió suavemente, después se fue sin decir nada dejándole otra vez sólo. Oyó a lo lejos el fragor de un trueno mientras empezaba a llover con más fuerza. Sus ojos miraron hacia el firmamento gris. Parecía que el cielo llorara con melancolía al igual que lo hacía su corazón.
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Unos
cálidos rayos de Sol daban calor e iluminaban su rostro. Notó
el suave viento que mecía con cariño sus cabellos
rubios desordenándolos aún más. Sus ojos azules
brillaban de la sorpresa y la emoción al encontrarse con el
maravilloso paisaje de un campo de trigo. Andaba lentamente mientras
que sus dedos tocaban imperceptiblemente las espigas de oro
produciéndole gustosas cosquillas. La dulce brisa balanceaba
con parsimonia el trigo produciendo un tranquilo oleaje como si de un
mar dorado se tratara. Era tanta la quietud y la paz que sentía
en ese lugar… Nunca se había sentido tan bien y deseó
con todas sus fuerzas que aquella ilusión no se acabara nunca.
Al horizonte Naruto atisbó una figura. Los fuertes rayos del atardecer le daban directamente en el rostro y no le permitía ver con claridad. Empezó a correr hacia esa silueta. Su corazón latía desbocado mientras una extraña sensación de melancolía le inundaba en el pecho. Aún no podía ver el rostro de aquel hombre que se erguía al medio del campo de trigo pero sintió algo muy familiar hacia él. Corrió como una liebre a través de todo el mar de oro mientras sentía que una enorme felicidad crecía en su corazón. Cuando el Sol declinó un poco más y el color del cielo se tornó de colores anaranjados, ocres y rosáceos entonces le vió.
Allí estaba él, con su capa blanca ondeando al son del viento. Sus cabellos dorados eran acunados por la suave brisa y brillaban a la luz del atardecer. Sus ojos de un hermoso azul zafiro, vivos y penetrantes observaron a Naruto con una mirada cálida y afable. El muchacho observó absorto el brillo de sus ojos incapaz de hacer ruido alguno. Entonces él extendió una mano hacia Naruto proponiéndole tener su compañía. El chico se acercó a él, primero con un gesto temeroso y tímido pero luego agarró su mano con confianza. Él le sonrió y Naruto, completamente feliz, le devolvió una de sus mejores sonrisas. Posó su mano en su mejilla mientras dirigía al chico una mirada amable.
-Naruto- le llamó. Su voz era serena y apacible- Puede que a partir de ahora sufras mucho más por culpa de tu maldición- Al decir esto posó una mano en el estómago del muchacho- Pero quiero que sepas que yo siempre estaré contigo para protegerte.
Naruto lo miró confuso, intentó decir algo pero el hombre puso en un dedo en sus labios, sosegándolo.
-Ya va siendo hora a que despiertes- Y dicho esto le abrazó. Naruto sintió como un cálido calor le inundaba en las venas mientras que un sentimiento plácido le inundaba en todo el pecho. Notó como de sus ojos caían lágrimas cristalinas mientras una fuerte luz le cubría como un manto brillante. Sintió como su consciencia se desvanecía pero al último momento oyó de nuevo su voz rogándole:
-Perdóname…
Sus párpados empezaron abrirse muy lentamente mientras sentía como sus otros sentidos se agudizaban. Se encontró a sí mismo postrado en una cama blanca, cubierto de molestos vendajes. La luz estaba totalmente apagada y vio a través de las cortinas azuladas de la ventana la luz pálida de la luna que le iluminaba vagamente su rostro. Pasó sus dedos por sus ojos y se sorprendió al notar sus mejillas húmedas a causa de las lágrimas. Agarró su pecho mientras intentaba recordar con detalle las imágenes del sueño, aún sentía ese extraño sentimiento y lo peor de todo es que ahora no recordaba con claridad la cara de ese hombre. No lo había visto nunca pero le era tan familiar…
De golpe oyó unas voces en el exterior, su rostro giró hacia la puerta que estaba contorneada y una luz clara pasaba por el resquicio iluminando un poco la habitación. Naruto pudo ver pasar una sombra mientras oía una voz familiar. El rubio agudizó el oído intentando oír la conversación
-¿Cómo se encuentra Naruto?-Era Sai que se acercaba hacia Sakura, que estaba sentada en un banco fuera de la habitación del hospital donde descansaba el rubio.
-Sigue durmiendo- Dijo ella con voz cansada- He hablado con el médico y me ha dicho que está bien sólo que necesita algo de reposo.- Sai dio un suspiro de alivio ante tales noticias. -¿Has encontrado a Sasuke?- Preguntó ella.
-No.-Negó con la cabeza- He intentado seguir su rastro o el de alguno de sus compañeros pero es imposible. Han vigilado bien para que no los siguiera. Deberemos esperar a que venga el perro pul…digo Kiba-kun para que utilice el olfato.
-Estoy preocupada-Soltó Sakura angustiada- Cuando encontramos a Naruto pude ver que Sasuke estaba también inconsciente- En su mente apareció el recuerdo de un Sasuke débil tirado cerca de los cuerpos de Naruto y Hinata. Se apenó que no pudiera acercarse a él ya que los tres compañeros del Uchiha cogieron su cuerpo y se alejaron sin darle tiempo a ver como estaba. Y no podía seguirles ya que debía ocuparse del rubio y de su compañera.- Espero que esté bien…
-¿Y que tal está la Hyuuga?- Ante tal pregunta los ojos de la pelirosa se humedecieron.
-Está muy grave- Dijo ella con voz temblorosa.- Hice todo lo que pude para cerrar sus heridas pero había un chakra extraño que me impedía curarla.
-¿Qué tipo de chakra?- Preguntó Sai con interés
-Era un chakra que formaba unas extrañas raíces en las heridas. Nunca había visto nada semejante. Los médicos están haciendo todo lo posible para erradicarlo- Contó Sakura con voz quebrada- Si estuviéramos a Konoha quizás mi maestra podría hacer algo pero estando en esta ciudad…
Sakura empezó a sollozar mientras agarraba con fuerza sus rodillas. Sai se sentó a su lado y puso una mano en su hombro. Según uno de los muchos de los libros que había leído eso era muestra de dar apoyo a un amigo. Sakura continuó hablando.
-E-el médico me dijo que Hinata ha perdido demasiada sangre y sólo han podido cerrar muy pocas heridas dice que…- Su voz se quebró- que si sigue en ese estado lo más seguro es que se muera- Unas gruesas lágrimas derramaron su rostro mientras escondía su cara en las rodillas. Sai la miró sin saber que decir.
Mientras, dentro de la habitación, las manos de Naruto cogían con fuerza las sábanas blancas de la cama mientras una dolorosa desesperación le inundaba en todo el pecho. Su cuerpo empezó a temblar.
-¡Sakura!-Gritó una voz con un tono rabioso- ¿¡Dónde está el imbécil de Naruto!?
Era Kiba que se acercaba con ira contenida a la pelirosa. Sai pudo ver que sus ojos aparte de contener furia albergaban un gran dolor. Shino estaba detrás del ninja perruno mirando preocupado a su compañero.
-No grites- Le chistó Sakura- ¿No ves que está descansando?
-¡Me da igual! ¡Debo de dar una paliza a ese desgraciado!
-Kiba cálmate- Le ordenó Shino con tono autoritario. Kiba aún se puso más furioso.
-¿¡Qué me calme!? ¿¡Como quieres que me calme!? ¡Si no te has dado cuenta Hinata está en peligro de muerte y es por culpa de ese idiota!-Le espetó.
-¿¡Cómo puedes decir algo así!?- Chilló Sakura mirando enfadada a Kiba- ¿¡Tú crees que Naruto haría algo así a Hinata!?
-Sakura tiene razón- se interpuso Sai- No sabemos exactamente que ocurrió en la pelea pero me parece exagerado decir que el estado de la chica Hyuuga es por culpa de Naruto-kun. Ella es una ninja y como tal debe de sufrir las consecuencias y una de esas es poner en peligro su vida en la misión- Dijo el pelinegro como si recitara de memoria uno de los innumerables manuales de lucha que leía en la Raíz.
-¡Vosotros no lo entendéis! ¡No conocéis a Hinata!- Rugió Kiba desesperado- Ella es fuerte y nunca pondría su vida en peligro si no fuera por…-la voz de Kiba se quebró- por salvar a la persona a quién más le importa.
Sakura y Sai miraron a su compañero confundidos. Shino por su parte le miró con interés mientras que Akamaru gemía al ver a su amo en ese estado.
-Seguro que ella ha sacrificado su vida para salvar a Naruto- Dijo Kiba con voz rasgada.- Ella le quiere desde hace años. Ha estado enamorada de él en secreto, aunque ella lo escondiera se le notaba en la cara que le quería de verdad. ¡Y encima el muy capullo no se ha dado cuenta de sus sentimientos!- rugió Kiba con rabia- ¡Siempre a estado pendiente de Sakura y encima le tiraba los trastos delante suyo sin darse cuenta de la cara de sufrimiento que ella ponía!
Sakura se sintió en parte un poco culpable por ello. Ella sí había notado los sentimientos de la pelinegra y no hizo nada para que Naruto se percatara de ello.
-Siempre le ha animado, siempre le ha dado su apoyo...¡Y el muy idiota no se daba cuenta!- se mordió los labios- ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué ella se ha fijado en una persona como Naruto!?- Su cuerpo temblaba mientras que sus ojos se humedecían- S- si ella se hubiera fijado en mi lo más posible es que no estaría a punto de morir, yo no lo hubiese permitido.¡Nunca!- Cayó de rodillas al suelo mientras sus ojos estaban inundados por las lágrimas- ¿ P-por qué? ¿Por qué ella nunca me ha querido?
Sakura le miró atónita. Sabía de los sentimientos de Hinata hacia Naruto pero no esperaba que Kiba estuviera secretamente enamorado de la kunoichi. El único que no parecía sorprenderse era Shino que miraba a su compañero de equipo con expresión afligida. Akamaru intentó en vano llamar la atención de su amo que lloraba completamente abatido.
Shino se acercó a Kiba y le dijo con expresión grave:
-Si tanto quieres a Hinata debes de aceptar la decisión de ella de dar su vida por Naruto- El rostro humedecido de Kiba lo miró con una expresión de dolor- Se que ahora es duro pero debes aceptar sus sentimientos.
Kiba iba a decir algo pero un fuerte ruido proveniente de la habitación de Naruto interrumpió la conversación. Sakura entró rápidamente en la habitación blanca.
-¡Naruto!- Gritó ella.
Las sábanas estaban echadas al suelo y la ventana estaba totalmente rota. Un viento frío agitaban las cortinas mientras se oía a lo lejos el fragor de un trueno.
Naruto había desaparecido.
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Suigetsu permanecía sentado en el futon azulado en la habitación de un motel barato mientras observaba con interés el cuaderno negro que encontró el la caja fuerte de Akatsuki.
Estaba
tan absorto en el libro que no se percató de la presencia de
Juugo.
Éste al observar a su compañero leyendo la
libreta preguntó:
-¿Qué estás leyendo Suigetsu-san? –Preguntó con su característica educación. Suigetsu se asustó y le cayó el cuaderno de las manos. Juugo recogió la libreta y leyó la primera página- ¿Esto es de Akatsuki?-Miró al ninja agua con voz grave mientras que éste dudaba si responderle o no- ¿De dónde lo has sacado?-Preguntó Juugo otra vez con tono serio.
-Eso no es asunto tuyo- Le espetó Suigetsu de malos modos. ¿Por qué siempre debían de meter las narices en sus asuntos?
Juugo empezó a hojear la libreta hasta que vio sorprendido una foto suya. Estaba escrito todos sus datos personales: Fecha de nacimiento, año de graduación… Con miedo pasó página y lo que vio le dejó de piedra. Allí estaba la foto de él, el desgraciado que le amargó su existencia…
-¿Me lo puedes devolver?-Preguntó Suigetsu con hastío sin darse cuenta que el cuerpo del castaño temblaba.
Con un movimiento rápido y desplegando una brutal furia y unos sentimientos de odio lanzó la libreta hacía la puerta ante un atónito Suigetsu.
-¿¡Pero que estás haciendo!?- Gritó el ninja agua.
-¡Aaaay!-Chilló una voz. En la puerta se encontraba Karin que se frotaba la cara mientras sus ojos lagrimeaban del dolor. Tuvo tan mala suerte que justo entró en el momento más inoportuno dándole la libreta en la cara de ésta.
-¿¡Se puede saber que haces!?- Gritó Karin enfadada. Juugo se dio cuenta de acto inconsciente que había hecho y se dispuso a disculparse pero cuando abrió la boca la pelirroja le cortó- ¿¡Has sido tú!?- Acusó señalando con un dedo a Suigetsu.
-¿¡Pero qué dices!?¡Yo no he sido lo juro!
-¡Mentira! ¡Seguro que has sido tú, la has tirado aposta!¿¡Por qué me tienes tanta manía!?
-Esto Karin yo…-Intentó decir Juugo pero no pudo ya que Suigetsu le cortó.
-¡Bah, seguro que con el golpe se arreglado un poco tu careto de estúpida!
-¡Deja de una vez de insultarme idiota!
-Esto… Suigetsu, Karin…
-¡Callaos de una vez!- Interrumpió una voz. Sujeto en el marco de la puerta estaba Sasuke que miraba irritado a sus compañeros.
-¡Sasuke-kun!¡lo siento! ¿Te hemos despertado?- Karin se lanzó al brazo del Uchiha mientras se acercaba peligrosamente en su rostro- ¿quieres que duerma contigo? –Dijo con tono sensual. Suigetsu hizo una mueca de fastidio.
-¿Se puede saber que estás diciendo?- le cortó Sasuke mientras la apartaba a un lado.- Espero que ahora haya silencio necesito dormir un poco más- Y dicho esto se fue.
Juugo siguió a Sasuke dejando solos a Suigetsu y a Karin que seguían discutiendo.
-¿Sasuke te encuentras mejor?- Le preguntó el castaño mirándolo con preocupación.
-Sí-le respondió escuetamente. Juugo sonrió.
-Me alegro- Dijo con total sinceridad algo que Sasuke le sorprendió- Fuiste muy valiente al enfrentarte contra el Kyuubi. Además que pudiste volver a sellar al más poderoso de los demonios tú sólo.
Sasuke no dijo nada por un momento sino que permaneció pensativo.
-
Sí…Yo sólo.-
Dijo al fin con un tono enigmático.
Juugo le miró confundido mientras que Sasuke se encerraba de nuevo en su habitación.
Un sonoro golpe le sacó de sus cavilaciones, Suigetsu había salido despedido de la puerta de la habitación de al lado. La marca de un golpe adornaba su rostro. Karin salió de la habitación claramente enfadada. ¿Cuándo pararían de discutir esos dos?
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Naruto corría desesperado por las laberínticas calles de la ciudad inmune al frío y la ventisca de la tormenta. Unas lágrimas caían de sus ojos azules mezclándose con las gruesas gotas de lluvia. Su corazón palpitaba dolorosamente mientras una fuerte presión golpeaba en su pecho incapacitándole de respirar.
Naruto-kun…te quiero
Profirió un sonoro sollozo mientras que de sus labios se escapó un gemido de angustia. En su mente apareció la imagen de una débil Hinata en sus brazos cubierta de sangre que acariciaba con cariño las marcas de sus mejillas. Recordó como sus ojos blancos como ópalos brillaban como nunca antes habían brillado.
Siempre le ha animado, siempre le ha dado su apoyo...¡Y el muy idiota no se daba cuenta!
Las palabras de Kiba resonaban una y otra vez en su cabeza. Recordó el día que se encontró con ella antes de su pelea contra Neji, sus palabras de apoyo y como consiguió animarle y tener confianza en sí mismo. Recordó cuando buscaban el Bikouchuu, sus palabras de ánimo y la fuerza que demostró. Ahora lo veía todo claro, ahora sabía el significado de sus miradas y sus sonrojos, y él que pensaba que era una chica rara… Todo este tiempo fue un ciego.
Sus pasos llegaron a un parque infantil totalmente vacío. Se acercó al balancín y lo miró con tristeza. Recuerdos dolorosos de su infancia y soledad estaban incrustados en el columpio que chirriaba bruscamente. Se sentó en él de la misma manera que hacía cuando era pequeño cada vez que se sentía desdichado, cada vez que pensaba que nadie lo quería. Hubiera deseado volver años atrás y haber alentado a la Hyuuga como ella le había animado durante tantos años.
E-el médico me dijo que Hinata ha perdido demasiada sangre y sólo han podido cerrar muy pocas heridas… dice que si sigue en ese estado lo más seguro es que se muera
Naruto empezó a llorar mientras se asía con fuerza en las cadenas del columpio. Una gran desesperación le rompía el corazón en mil pedazos. Recordó la sonrisa gentil de ella, sus ojos grandes y hermosos, su pelo negro y lacio…
-H-hinata, por favor, no te mueras…- Gimió con voz quebrada mientras que gruesas lágrimas caían al suelo- No te mueras…Y-Yo- tartamudeó a consecuencia del frío- Yo te quiero…
El sonido de la lluvia cubría sus lastimeros sollozos haciéndolos inaudibles. Estuvo un bien rato llorando hasta que el ruido de unos pasos que se acercaron rompieron su momento de intimidad. Levantó el rostro y vio delante de él la figura de un hombre joven. Su pelo era rubio con destellos anaranjados, llevaba en la frente una simple bandana sin la imagen de ninguna villa, sus ojos eran penetrantes y serios. Vestía con ropas juveniles de colores rojos y anaranjados. Pero lo que más llamaba la atención de él era la cantidad de piercings y pendientes que llevaba en su rostro. El hombre lo miraba con sumo interés.
-¿Q-quién eres?- Preguntó Naruto cohibido ante la imagen imponente del hombre. Éste le respondió con una voz grave y regia.
-Mi nombre es Payne…
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Aquí está el capítulo 12!!! Perdon por la espera, sorry!! La verdad es que no he tenido tiempo para actualizar, pero bueno el capi ya está aquí .
Muchas gracias a todos por los reviews, me hacen muchísima ilusión y me hacen muy feliz. GRACIAS A TODOS!!!!
Besitooos! Y opiniones del capítulo!!
