Disclaimer: Naruto y compañía no me pertenecen, su unico amo y dueño es Kishimoto-sensei.
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CAPÍTULO 14
Había seguido a un entusiasmado rubio por los blancos peldaños dejando atrás a la kunoichi pelirosa y al ninja de rostro impertérrito. Naruto corría tan rápido como una gacela que cualquiera no hubiera imaginado que minutos antes no podía ni mantenerse en pie. Llegó junto a él a una de las habitaciones del hospital y abrió la puerta haciendo un estrepitoso ruido.
Payne vio a un muchacho de cabellos castaños que besaba a una chica de tez blanca como la nieve y cabellos largos y oscuros, postrada en la cama. Pero lo que más llamó su interés no fue la pareja en sí sino el rostro del jinchuriki que pasó de la irradiante felicidad a la incredulidad y después al más profundo dolor.
La pareja se separó al darse cuenta quien los había interrumpido. El pelirrojo pudo ver un rastro de culpabilidad a los ojos del muchacho de pelo castaño mientras apartaba la mirada de los ojos azules del rubio.
-Na…naruto…
La voz de la mujer era temblorosa y débil y su mirada desprendía miedo y horror. Payne se fijó que tenía los ojos de un color plateado poco común. Estaba claro que la muchacha pertenecía al soberbio clan Hyuuga. Oyó el sonido de unos pasos, la chica llamada Sakura y el muchacho de pelo negro habían llegado por fin. La pelirosa miró extrañada la expresión angustiosa del rubio mientras boqueaba sonoramente del cansancio.
-¿Naruto, te encuentras bien? Estás muy pálido- Preguntó ella mientras se acercaba sigilosamente hacia él.
Naruto dio un paso hacia atrás, tambaleándose. Agachó la mirada y luego la alzo de nuevo, mirando al rostro de la Hyuuga. Hizo el intento frustrado de sonreír desinteresadamente pero le salió una sonrisa amarga mientras que sus ojos azules parecían estar al borde del llanto.
-Ah, lo siento- Dijo con un tono monocorde muy impropio de él- Creo que os he molestado.
Y no aguantando más se alejó corriendo de allí.
-¡Naruto!- Chilló la muchacha de los ojos blancos mientras hacía el ademán de levantarse.
-¿¡Hinata que haces!? ¡Aún estás débil no debes levantarte!- Exclamó el chico de pelo castaño agarrándola por los hombros, impidiéndole que se levantara.
-¡Déjame!- Rugió ella apartando sus manos de un manotazo. El chico la miró dolido. Ella se levantó dando pasos oscilantes hasta que las fuerzas fallaron y cayó al suelo.
-¡Hinata!- Gritó Sakura preocupada mientras se agachaba hacia ella. El cuerpo de la Hyuuga empezó a temblar mientras que lágrimas amargas caían en su rostro. Sakura miró primero a Hinata sin comprender y luego a Kiba
-¿Qué diablos ha pasado aquí?
Kiba no respondió sino que miró como sollozaba la muchacha con una expresión que se acercaba a la culpabilidad.
Naruto llegó hasta su habitación del hospital. Cerró la puerta y ni siquiera abrió las luces dejándose engullir por la oscuridad. Se acercó a la cama y se dejó caer como si fuera un peso inerte a las sábanas blancas y suaves del lecho. Sus ojos miraban ausentes la lluvia que caía al exterior. Era como si el cielo llorara con él y el viento aullaba con fuerza como si fueran los gemidos que en ese momento el dolor le impedía realizar.
Pero no solamente sentía dolor, sino también sentía una rabia y un odio que nunca antes había sentido. Si no se hubiera ido de allí, hubiera matado a Kiba, loco por los celos que le carcomían en su pecho como si fuera un mortal veneno. Incluso sintió rabia hacia Hinata, como si ella le hubiera traicionado.
-Que estúpido soy…-Se dijo en un susurro. No tenía ni el más mínimo derecho de sentirse así. Él no podía obligar a Hinata que estuviera con él, aunque ella se hubiera declarado antes de desmayarse. Quizás, con el tiempo que estuvo despierta, había pensado que estar con él no valía la pena, que era demasiado peligroso, y se hubiera echado atrás. Y él no la culpaba por ello. Era un jinchuriki, el recipiente del zorro de nueve colas ni más ni menos, un ser que no tiene derecho a amar y seguramente le traería la infelicidad. Debía de resignarse. Seguramente con Kiba ella sería más feliz, y ante todo él deseaba la felicidad de ella aunque eso significaba que desgraciadamente nunca estarían juntos.
Con esos pensamientos en su mente, se durmió agarrado en un cojín mientras lágrimas silenciosas bajaban por sus mejillas y notaba otra vez el malestar del alcohol le atenazaba cruelmente su cabeza.
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Sasuke miró atónito la figura del cuarto Hokage que se erguía con aire solemne sin dejarse amilanar por la mirada de odio y rabia que le lanzaba los ojos rojos como la sangre del Kyuubi.
-Eres un idiota- gruñó el zorro enseñando sus colmillos al rubio- ¿Es que no te das cuenta de que si dejas que se rompa el sello tu alma será libre también?
-Si te dejo libre Naruto morirá- Dijo Yondaime.- Además, prefiero estar encerrado en el cuerpo de mi hijo que en el estómago del dios de la muerte- Añadió con una sonrisa.
¿Su hijo? Pensó el Uchiha boquiabierto ¿Él tonto de remate de Naruto es hijo de uno de los ninjas más poderosos de la historia? No se lo podía creer. Pero bien mirado, desde el principio Sasuke se dio cuenta de la semejanza que había entre el Hokage y el idiota de Naruto. Y ahora que el rubio había confesado que era su padre, se dio cuenta que esos dos eran como dos gotas de agua. Eso sí quitaba la personalidad, claro, ya que Yondaime era un hombre serio y tranquilo, todo lo contrario a Naruto, que era un saco de nervios y un bufón.
El kyuubi lanzó un terrible rugido mientras golpeó con una zarpa los barrotes de la celda.
-¡Si no fuera por esta jaula que nos separa te hubiese torturado en estos dieciséis años!- Amenazó el Kyuubi- ¡No te mostrarías tan gallito humano de mierda!
Yondaime no respondió ante el insulto del zorro sino que sonrió con desdén. El zorro completamente fastidiado se alejó de los barrotes y se introdujo en la oscuridad de la celda. Entonces el rubio miró al pelinegro y le llamó.
-Ven, debemos de reparar el sello antes de que sea demasiado tarde.
Sasuke se acercó a la celda y empezó acumular chakra. Vio que con la ayuda de Yondaime la celda ya no se resquebrajaba y podían restaurar las partes caídas con suma facilidad. Sintió como la energía del zorro se iba disminuyendo poco a poco a la vez que el miedo y la desesperación que tuvo minutos antes. Suspiró de alivio al ver que Naruto ya estaba a salvo. Observó al cuarto maestro Hokage que regeneraba el sello con una mirada concentrada. Una duda surgió en su mente.
-Esto señor…- Empezó a decir Sasuke no muy seguro de si mismo. No todos los días hablabas con el héroe que todo el mundo creía que estaba muerto. Yondaime lo miró con interés- ¿Cómo ha llegado en esta situación?
El rubio puso una mano en su barbilla con aire pensativo. Era como si estuviera calibrando si era conveniente o no responder al pelinegro.
-La técnica del sellado que utilicé requiere la invocación del espíritu de la muerte-Dijo al fin en un susurro- Haces un contrato con él y pides que selle el alma de tu rival en su estómago mientras también se lleva tu espíritu, provocando así tu muerte- Se quedó un rato mirando los fríos barrotes de hierro- Eso es el procedimiento normal claro.
-¿El procedimiento normal?- Preguntó Sasuke con sumo interés.
-Lo que hice yo fue una variación de la técnica. Normalmente sellas primero el alma en tu propio cuerpo mientras que luego el dios cobra su pago y arranca tu alma y el de tu enemigo. Pero en el caso de Naruto fue distinto. No sellé el alma del Kyuubi en mi cuerpo ya que su chakra era demasiado poderoso para que el espíritu de la muerte se lo pudiera llevar. Había muchas posibilidades que al morir yo el kyuubi saliera libre y mi sacrificio no hubiera servido de nada.- Sus ojos azules vagaron por toda la instancia- Por lo tanto llegué en la conclusión que debía sellarlo en Naruto. Así que no solo el espíritu del Kyuubi estaría encerrado en su cuerpo sino también el mío.
-Entonces usted está…
-Muerto, sí- Acabó la frase por él- pero prefiero estar aquí, así tengo el privilegio de poder observar a mi hijo- Sus ojos sonrieron amables.
Sasuke quedó un buen rato callado. Sentía como su chakra se iba debilitando y dedujo que no le quedaba mucho tiempo más antes de que se fuera al exterior. Por tanto preguntó por última vez:
-¿Por qué a Naruto?¿Por qué utilizó a su propio hijo y no a otro niño?
Yondaime estuvo un buen rato en silencio completamente serio, Sasuke temió que se hubiera enfadado.
-El chakra de Naruto es muy especial. Es el único que puede contener una carga así-Respondió escuetamente. Sasuke intuyó que no había sido sincero del todo.
Vio que el sello estaba completamente restaurado. Suspiró de alivio ya que no daba más de si pero antes de poder irse la mano del Cuarto le detuvo.
-Antes de que te vayas, quiero pedirte un favor muy importante.
Sasuke no dijo nada sino que miró al rubio con curiosidad.
-Quiero que encuentres el rollo donde está toda la explicación del sello de Naruto. Quiero que se lo des a él, ya que es muy importante que sepa controlar el poder del kyuuby. Pregunta a mi maestro Jiraiya, él sabrá dónde está.
-Pero yo no…- empezó a murmurar Sasuke.
-Sé lo de tu venganza- Dijo Yondaime mirándole directamente a los ojos- y se que Akatsuki también tiene interés por la naturaleza del sello, así que si buscas el rollo es muy probable que encuentres a tu hermano.
Sasuke ya no podía negarse, por lo tanto asintió con desgana. El cansancio estaba haciendo mella en él. Entonces el alma del Cuarto desapareció de la nada.
Sasuke abrió los ojos con sumo esfuerzo. Aún no se había recuperado del todo y tenía el cuerpo agarrotado y débil. Un dolor de cabeza atenazaba en sus sienes y el mínimo ruido hacía que su cerebro estuviera a punto de explotar. Se incorporó a duras penas de la cama y miró con aire distraído la lluvia que caía al exterior. Utilizar el Mangekyo Sharingan hacía que su cuerpo y su mente quedaran exhaustos, no sabía como su hermano lo podía utilizar como si nada. Se dio cuenta que aún le faltaba mucho entrenamiento.
Y lo peor de todo es que ahora tenía un quebradero de cabeza más. Debía de buscar el misterioso rollo y dárselo a quien fue su mejor amigo y no sabía por dónde empezar. Tampoco sabía donde encontrar al ermitaño maestro de Naruto, tan escurridizo como un sapo, y seguramente el rollo estaría en algún sitio con una vigilancia extrema. Dio un suspiró con pesar. Ojalá el rollo estuviera cerca, así no debería de andar más y podría dedicarse exclusivamente en su venganza.
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Suigetsu se encerró en su habitación del hostal con cerrojo ya que no quería que nadie le molestara. Cogió el enorme rollo rojizo que encontró en la caja fuerte de Akatsuki y miró una vez más la firma de su autor.
Minato Namikaze
No sabía porqué ese nombre le sonaba demasiado pero era incapaz de recordar algo. Se encogió de hombros y lo abrió con sumo cuidado. Un enorme papel amarillento surgió del interior y vio como una extraña técnica estaba escrita con letra minuciosa y pequeña. Según el título era una técnica de sellado, llamado Shiki Fuujin. Vio en el centro un remolino de color rojo y a su alrededor dividido en siete partes una letra diminuta estaba escrita dibujando con sus palabras siete triángulos. La parte izquierda del remolino había escrito una descripción de la técnica escrita de forma que tuviera que leer verticalmente. Suigetsu leyó con interés pero a cada palabra se sentía más confundido.
Decía algo de invocar a un dios de la muerte, sobre sellar a un enemigo al interior de una persona, pero también hablaba de dos mitades, una oscura y una clara. Suigetsu se rebanaba los sesos para entender lo que decía pero no había manera. Harto de todo aquello apartó el rollo y se estiró al suelo poniendo los brazos tras los hombros mientras miraba absorto el techo.
Estuvo a punto de dormirse pero una voz estridente junto a unos ruidosos golpes le sacó del estado de duermevela.
-¿¡Se puede saber que estás haciendo con la puerta cerrada al cal y canto!?- Era Karin que para variar chillaba con voz histérica al otro lado de la puerta
-¡Espera un momento!- Gritó Suigetsu mientras cogía el rollo y lo escondía en un lugar seguro. Con el rollo a buen recaudo se acercó a la puerta y la abrió- ¿Qué quieres?- Dijo con malos modos.
-Sasuke me ha dicho que pronto partiremos- Dijo Karin mientras lanzaba una mirada desconfiada y suspicaz al ninja agua
-¿Por qué me miras así?- Preguntó él molesto. Karin se puso bien las gafas mientras que un extraño rubor surgió en sus mejillas.
-¿No estarías haciendo una marranería allí dentro, no?
-¿Marranería?- preguntó sin comprender. Después de un buen rato se dio cuenta a que se refería la pelirroja.- ¡Te equivocas!¡Yo no me estaba masturbando ni nada de eso!- Dijo totalmente rojo.
-Bueno, me da igual lo que estés haciendo- Dijo Karin con voz petulante- Pero haz el favor de no pensar en mí cuando lo hagas.- Y al decir esto se fue dándole la espalda con la cabeza bien alta.
-¡Prefiero pensar en una vaca gorda antes que una fea como tú!- Gritó Suigestu, rojo de la vergüenza y la rabia, dando un portazo.
Karin sonrió para sí.
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El sonido de que alguien abrió la puerta despertó a Naruto de las innumerables pesadillas y sueños confusos. No se giró para ver quien era ya que poco le importaba. Así que se quedó tal como estaba esperando que fuera quien fuera se dignara a dirigirle la palabra.
-¡Levántate Naruto!
Naruto abrió más los ojos al reconocer la voz de Kiba y otra vez sintió los locos celos que se apoderaban de él. Se incorporó y miró al ninja perruno con rabia en los ojos.
-¿¡Déjame en paz, quieres!? ¿¡Es que ya no tienes suficiente de quitarme a la persona que más quiero que además tienes que venir y regodearte en mis narices!?
-¡Eres un imbécil!-Insultó Kiba. La mirada de Naruto se volvió más dura-¿¡Es que ya te rindes!? ¿¡No vas a luchar por el amor de Hinata!?¡Eso quiere decir que no la quieres tanto como dices!
-¡Mentira!-Rugió Naruto mientras cogía al castaño por el cuello de la camisa- ¡Puede que me di cuenta demasiado tarde de sus sentimientos y quizás el destino me castiga por ello! ¡Pero aunque ella no me quiera yo la amo!
Naruto respiraba fuertemente mientras miraba a los ojos negros de Kiba sin vacilación alguna. El ninja perruno apartó su mano de su cuello.
-Vamos a ver si eso que dices es verdad- le retó- ¡Sígueme!
Naruto le siguió hasta que salieron del hospital y se quedaron justo en las puertas de la clínica. Sakura y Sai salieron desconcertados cuando vieron que los dos salían con cara de enfado y determinación. Shino también se acercó y miró a Kiba. Recordó la conversación que tuvieron minutos antes y los dos decidieron que eso era lo mejor que podían hacer por el bien de Hinata. Payne estaba apoyado en la pared mirando a los dos ninjas con una mirada calculadora.
La lluvia caía fuertemente dando más dramatismo al campo de combate. Los dos estaban de pie uno frente al otro, sin llevar bandana alguna que les reconozca como ninjas. Los ojos azules de Naruto miraban fríos a los ojos negros de Kiba
-¡Naruto!- Rugió Kiba señalando al rubio con un dedo. Akamaru estaba a su lado sentado- ¡Te reto a un combate!
-¿¡Pero qué broma es esta!?- Exclamó Sakura mientras se acercaba a los dos dispuesta a detener el combate. Shino la detuvo.
-Déjales pelear-Dijo con voz apremiante- Es necesario que luchen, por el bien de ellos y el de Hinata.
-¿Me he perdido algo?- Preguntó Sakura muy confundida. Hace nada se enteró de que Kiba estaba enamorado de la Hyuuga, pero no sabía que ahora Naruto también la quería. Sabía que el rubio tenía un cierto apego con la chica desde los exámenes chuunin, pero pensaba que era simple amistad y nada más. Miró al rubio que se erguía en el centro inmune a la lluvia y al frío viento y sonrió. Se alegró de que por fin se diera cuenta de los sentimientos de Hinata.
-No entiendo nada- Dijo Sai que aún no se había enterado de lo que pasaba.
-¡Sai esto se llama amor!- Exclamó la pelirosa- Dos chicos jóvenes disputan por el amor de una joven doncella y miden su fuerza para saber quién es el más indicado para ella. ¡Es tan dramático y a la vez tan trágico!-Sakura puso sus manos en las mejillas mientras imaginaba con un rubor cuentos de príncipes y sus corceles blancos que salvaban a la mujer de su vida del peligro o un destino funesto. Esos eran sus cuentos preferidos desde que era muy pequeña.
-¿Eso es amor?- Preguntó Sai muy interesado. Como antiguo miembro de la Raíz aún estaba un poco verde con todo lo que se tratara de sentimientos y emociones. Hacía poco que había comprendido el concepto de la amistad, gracias a Naruto y ahora estaba viendo otro sentimiento que no había escuchado nunca.
-Mejor no la hagas caso- Le aconsejó Shino mientras observaba como pelirosa estaba inmersa en su propio mundo de flores- Las mujeres suelen tener un concepto del amor bastante idealista y muy alejado de la realidad.
-¡Eso es mentira!- Se quejó Sakura que ya había bajado de su nube.
-¡Oh Shino-kun! ¡Sí que sabes cosas del amor!- Repuso Sai con una sonrisa enigmática- ¿Es que te has enamorado alguna vez?
Hubo un tenso silencio en que ninguno de los tres dijo nada. Sakura miraba a Shino con interés mientras que la sonrisa de Sai se iba haciéndose más ancha.
-No- Respondió el ninja de los insectos al fin.
"Mentira, si ha tardado tanto en responder es que sí"-pensó Sakura. Sai iba a replicar algo pero un fuerte ruido le distrajo.
Eran Naruto y Kiba que empezaron la lucha dándose un puñetazo en la mejilla del otro. Por la fuerza del golpe los dos fueron hacia atrás.
-¡Técnica animal!¡Cuatro garras!- Gritó Kiba mientras acumulaba Chakra y sus uñas crecían convirtiéndose en garras. Se abalanzó hasta el rubio pero éste le esquivó con suma facilidad mientras le daba una fuerte patada en la cara. Akamaru hizo el amago de ayudar a su amo pero Kiba le detuvo- ¡No Akamaru!¡Debo de luchar sólo contra él!
Fue una pelea cuerpo a cuerpo, utilizando solamente el taijutsu y nada de ninjutsu. Ya que los dos querían demostrar su fuerza y valía solo con la fuerza de sus músculos y los miembros del cuerpo mientras se lanzaban miradas iracundas y retadoras entre ellos. Shino permanecía de pie observando totalmente concentrado la pelea con los brazos cruzados. Sakura al principio estaba mirando absorta también de pie pero luego se sentó a un escalón, cansada. Sai estaba a su lado mientras dibujaba los rostros de Kiba y Naruto en su bloc de dibujo intentando transmitir a través del carboncillo ese sentimiento tan desconocido para él llamado amor.
Estuvieron cuatro horas enteras luchando hasta que los dos cayeron al suelo cubiertos de barro y sudor. Los dos boqueaban sonoramente notando como los músculos se les entumecían, sin poder moverlos con facilidad. Kiba se incorporó con dificultad y miró a Naruto que estaba tendido al suelo, sus ojos miraban el cielo gris con expresión ausente. Exhaló aire un par de veces y dio un sonoro suspiro de resignación.
-Es mejor que vayas a ver a Hinata- Murmuró Kiba totalmente derrotado mientras miraba con pesar las negras nubes del cielo. Naruto parpadeó un par de veces y miró al ninja perruno con los ojos bien abiertos.
-¿No estáis los dos juntos?- Preguntó recordando la imagen del beso entre Kiba y Hinata.
-Ella me rechazó después de que te fueras- Dijo Kiba con ojos tristes- Ella solamente tiene ojos para ti, de nadie más.- se levantó a duras penas mientras que Akamaru se acercó a él haciendo un gemido- Este combate me ha ido bien ya que me has demostrado que vas en serio con Hinata.
Naruto se levantó mirando al ninja perruno totalmente sorprendido. Un sentimiento de júbilo apareció en su corazón al saber que no había nada entre Kiba y Hinata.
-¡Pero te lo advierto!¡Como vea que ella esté sufriendo por tu culpa no dudes ni en un momento de que te dejaré hecho un cisco!- Le amenazó.
Naruto sonrió.
-Kiba yo… -Empezó a decir pero Kiba le interrumpió.
-¿¡Qué haces aún aquí!?- Exclamó- ¡Hinata te está esperando!
-¡Sí!- Dijo Naruto con una amplia sonrisa. Y se fue hacia las puertas del hospital en busca de la Hyuuga y confesar sus sentimientos hacia ella.
Kiba aún permanecía de pie de espaldas a la clínica con la cabeza gacha. Akamaru se acercó a él y le lamió los dedos. Dio un gemido al ver que estaba llorando, sus lágrimas se confundían con las gotas de lluvia. Shino se acercó a él y le puso una mano en su hombro, dándole apoyo.
-Has hecho bien- Dijo. Kiba le miró y asintió con tristeza.
Sai y Sakura vieron a Kiba desfogarse, tristes por el ninja perruno pero a la vez felices por el rubio. Sai miró alrededor y se dio cuenta que faltaba algo.
-¿Dónde está?- Preguntó con una mirada seria y desconfiada.
-¡Qué buscas?- Sakura lo miraba confundida
-El muchacho pelirrojo, Payne- dijo con un tono de advertencia- ha desaparecido…
Llegó hasta su guarida con una sonrisa cruel en sus labios, su mano se acercó a la fría pared y acumuló chakra en él. Un enorme agujero apareció de la nada y Payne entró en él como tantas veces hacía. En el otro lado había una enorme sala totalmente oscura, en el centro había seis cápsulas rectangulares donde habían depositados en cinco de ellas los cuerpos inertes de cinco ninjas.
Sus cuerpos, sus recipientes. Cada cuerpo lo utilizaba para una función distinta, sea para asuntos burocráticos, de espionaje o de combate. Y la séptima cápsula, escondida al fondo a la izquierda estaba el cuerpo que más le gustaba y el que más le costó conseguir, guardándolo para una ocasión especial. Recordó cuando robó su cadáver hacía ya dieciséis años en la villa de la hoja, solo unos pocos le vieron pero no pudieron detenerle.
Se acercó a la capsula y miró con detenimiento el cuerpo que yacía. Vio sus rostro bello, como si no hubiera pasado los años desde que murió, su pelo rubio caía desordenadamente en su frente al igual que lo hacía en vida. Su porte era regio, solemne e infundía respeto. Sin duda, era su mejor pieza de colección.
-Buenos días Minato- Saludó Payne acariciando los suaves cabellos- Hoy he conocido al fin a tu hijo, es un chico un poco ingenuo aunque os parecéis mucho físicamente, es una lástima que no tenga la misma mente brillante que tu tenías en tu juventud. ¿Y sabes qué?- Una sonrisa cruel apareció en su rostro y un fulgor anaranjado brilló en sus ojos- Ya sé cuando te voy a utilizar. Tú serás quien me ayude a capturar al jinchuriki de nueve colas. Y tú serás quien lo vas a matar…
Una risa desquiciada y feroz de triunfo resonó en la oscuridad.
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aquí está por fin el capi nuevo!! Y perdón por tardar tanto tiempo en subirlo!! Lo sientoooo.
Como veis aquí ya sabemos quien fue quien robó el cuerpo de yondaime, un enigma resuelto que apareció en el capítulo 5 y k Naruto descubrirá más adelante!!
Espero k os haya gustado este capítulo tanto como me ha gustado a mi escribirlo.
Reviews por favor, vuestros comentarios seran siempre agradecidos
