Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad, pertenece a Kishimoto

Pairings: Naruhina, Sasuhina, SuiKarin, posiblemente habrá alguna más en el futuro.

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CAPÍTULO 15

Allí estaba él. De pie ante la puerta blanca que conducía a la habitación de Hinata. Su corazón bombeaba con una fuerza pasmosa. Por un instante, Naruto pensó que le saldría del pecho en un momento a otro. Sus piernas temblaban mientras su corazón latía, retumbándole los oídos. Puso una mano en el pomo. Dio un profundo suspiro, intentando serenarse mientras que un rubor teñía sus mejillas. Cuando se sintió preparado entró.

Y allí la vio. Dormida y agazapada echa un ovillo entre las mantas. Su pelo liso caía desordenadamente en su rostro mientras que la brisa fresca que entraba de la ventana movía sus mechones con un movimiento harmonioso. Se acercó a ella con paso lento y silencioso intentando no despertarla. Observó su piel blanca como el marfil y sus pestañas largas y negras que permanecían cerradas. Su respiración era lenta y acompasada, inmersa en un sueño sereno y profundo. En sus mejillas vio el rastro de lo que fue lágrimas.

-Lo siento te he hecho llorar…- Susurró Naruto mientras acariciaba tiernamente sus pálidas mejillas, borrando con sus dedos las marcas de sus lágrimas. Al notar su tacto ella murmuró en sueños.

-Naruto…-Su voz era dulce y cálida. Naruto sonrió.

El rubio acarició su mechones, apartándolos de su cara, y el dorso de su mano fue bajando lentamente, primero al lado de sus ojos, luego sus mejillas y por último sus labios. Permaneció un buen rato así, acariciando con ternura los labios carnosos y rosados de la chica mientras que los observaba con una mirada ardiente y llena de emoción contenida, sus ojos azules brillaban, chispeantes. Con las mejillas sonrojadas, se acercó al rostro de ella lentamente. Notó el cálido aliento de Hinata en su boca y rozó sus labios con los suyos.

Le robó un beso. Su primer beso con Hinata, que sabía como un dulce y suave néctar mientras que su estómago notó un satisfactorio hormigueo, como si mil mariposas revoletearan dentro de él. Le gustó tanto la sensación que se prometió a si mismo que ese beso no sería el último que compartiría con ella.

Al separase vio que ella abría los ojos, que brillaban con un destello plateado. Sus mofletes se tiñeron de un color rosado. Al verla Naruto sintió una enorme sacudida en su pecho y de su boca las palabras salieron solas.

-Te quiero…

Hinata abrió los ojos de par en par mientras se incrementaba el rubor de su piel.

-¿Esto es un sueño?-Dijo ella con un murmullo mientras miraba con adoración a sus ojos azules.

-No lo es- Respondió Naruto, mientras acariciaba su pelo.

-¿Seguro?¿ No ocurrirá como siempre ?¿No me despertaré y volveré a la cruda realidad?-Preguntó ella mientras sus manos temblorosas se acercaban a él, como si quisiera demostrar con el tacto de que lo que sucedía era real. Tantas veces había tenido este sueño y tantas veces Naruto se había desvanecido entre sus dedos…

-Esto es la realidad- Dijo Naruto cogiendo su mano y dándole un cálido beso en el dorso. Hinata sonrió y de sus ojos emanó lágrimas de felicidad. Se abrazó a él con fuerza. Naruto cerró los ojos disfrutando el olor a lavanda y flores de su pelo lacio y oscuro mientras Hinata rodeaba con sus manos su espalda ancha y musculosa. Se sentía tan bien en sus brazos…

Se separaron después de un largo abrazo, con las mejillas rojas y se miraron uno al otro con expresión anhelante. Acercaron una vez más los rostros y se besaron. Una vez más.

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Andaba con paso lento por los callejones de la ciudad sin rumbo fijo. Lo único que buscaba era alejarse del hospital y poner en orden sus sentimientos y pensamientos. Oía detrás suyo las pisadas y gemidos de Akamaru, que miraba angustiado a su triste amo que no le hacía ni el menor caso. Kiba miró hacia el cielo lleno de nubarrones, aunque hiciera un mal día, por fin se había detenido la lluvia. Ya estaba harto de que desde que llegaron a esa maldita ciudad no parara ni un momento de llover, aunque aún notaba la humedad que se respiraba en el aire.

Lo siento Kiba… me halagas pero… yo no puedo corresponderte. Yo quiero a otra persona.

-Ya lo sé- se dijo Kiba mirando el firmamento- Lo sé desde hace mucho tiempo….

Por un momento las lágrimas estuvieron a punto de aflorar de sus ojos pero él las contuvo. Debería de ser fuerte y aceptar la decisión de ella.

Sí en realidad la quieres debes permitir que Naruto esté con ella pero no sin antes de comprobar si sus sentimientos son sinceros.

Qué razón tenía Shino. Gracias a él se le ocurrió la idea de retar en combate al rubio, y gracias a eso, a cada patada o puñetazo de su compañero notaba que lo sentimientos de Naruto hacia Hinata eran fuertes y sólidos. Aunque se sintiera desgraciado en ese momento en su interior se sentía feliz por ella, por fin su sueño se había cumplido.

Oyó unos pasos que se acercaban a él y vio a su compañero Sai, que tenía el pelo revuelto y llevaba una libreta en su mano.

-Hola pulgoso- Saludó él con su sonrisa característica. Una sonrisa que a Kiba le ponía los pelos de punta.

-¡Eh tú! ¿¡Cómo te atreves a llamarme pulgoso!?

-Es un mote cariñoso, muy normal entre amigos- Respondió Sai como si eso fuera lo más normal del mundo

-¡Pero es que tú y yo no somos amigos!- Respondió de malos modos. A Kiba Sai le daba muy mala espina, no le gustaba su sonrisa falsa y su comportamiento tan raro como si no sintiera nada como si un témpano se tratara.

-¿Pues somos compañeros?- No parecía que el comentario del ninja perruno le hubiese dolido.

-Bah, es igual.- Dijo Kiba resignado- Por cierto ¿Qué haces aquí?

-Pensé que estarías triste. Leí en un libro que los amigos se apoyan entre sí cuando están tristes.

Kiba le miró atónito. ¿En serio que le consideraba un amigo? Se preguntó mientras observaba como Sai le miraba sonriente. Era un detalle por su parte pero en esos momentos quería estar más consigo mismo que en compañía. Iba a replicar pero Sai se le adelantó y dijo:

-Por cierto, tengo un dibujo que he hecho para ti.

Abrió su bloc de sibujo y se lo pasó a Kiba.

Se quedó sin aliento al ver un retrato de él mismo perfectamente dibujado y alineado, era una obra exquisita con un gran detallismo y un gran realismo, pero lo que más impresionaba era lo bien que expresaba los sentimientos, pudo ver tristeza, rabia, desesperación, pena. Sin duda Sai era un genio de la pintura.

-Quería que el dibujo expresara ese sentimiento tan extraño llamado amor, pero creo que no lo he conseguido…- Dijo resignado- Si quieres te lo regalo, lo hice mientras luchabas contra Naruto, que por cierto, también le dibujé a él.

Pasó de página y Kiba vio el rostro de Naruto dibujado a lápiz y carboncillo, por un momento pareció que era el auténtico Naruto quien lo miraba, con unos ojos que expresaban confianza en si mismo. Kiba observó que ese dibujo estaba más bien hecho que el retrato de Kiba. Se notaba que para Sai, Naruto era muy importante. Cogió su retrato y miró a Sai abochornado.

-G-gracias…-Dijo totalmente colorado, la verdad es que nunca pensó que agradecería algo a ese tipo tan raro- Me refiero el dibujo… está bastante bien…-carraspeó incómodo. La sonrisa de Sai se ensanchó más

-De nada- dijo risueño-¿Quieres ir a tomar algo? También leí en ese libro que los amigos suelen invitarse para animarse mutuamente, aunque no tengo mucho dinero- Puso la mano en el hombro de Kiba, jalándolo hacia una de las calles.

Kiba suspiró una vez más resignado, se ve que hoy no podría estar solo.

Estuvieron un buen rato andando por la ciudad buscando algún sitio cómodo y hogareño, aunque parecía que en ese lugar había de todo menos lugares cómodos y calientes, muchos sitios eran locales destartalados y malolientes. Kiba arrugó muchas veces la nariz a causa del mal olor.

Llegaron los dos a un cruce amplio pero antes de que Kiba diera un paso más Sai lo jaló y lo empujó hacia la pared con un movimiento rápido.

-¿¡Pero qué…!?- No pudo decir más porque Sai le tapó la boca mientras ponía el dedo índice en sus labios, completamente serio, pidiendo silencio.

-Está ahí…-Susurró con voz casi inaudible. Sus ojos negros como el carbón miraban escrutadores a un punto en concreto. Kiba giró la cabeza y observó el objeto de interés del pelinegro.

Era un joven, de la misma edad de ellos, su pelo era de un color platino azulado y llevaba en la espalda una enorme espada. A su lado le acompañaba un tipo enorme de pelo anaranjado y en punta, éste alzó una mano y en ella se posó dos pájaros, sus ojos de color miel miraron a los animalillos con ternura mientras los acariciaba con cuidado.

-¿¡Se puede saber por qué estáis tardando!?- Preguntó con un rugido el chico de pelo azulado. Kiba notó que sus ojos azules miraban molestos a una chica pelirroja con gafas. Ésta soltó un bufido mientras ponía una mano en su cadera y lanzaba una mirada dura a su compañero.

-¡Eres un impaciente! ¡Yo tardo lo qué me da la gana!

-Claro, con el culo tan grande que tienes es normal que te cueste andar rápido. - Se burló haciendo una mueca.

-¡Te voy a matar gili…!

-¡Parad de una maldita vez!- Gruñó una voz.

Kiba abrió los ojos de par en par. Detrás de la chica estaba su antiguo compañero, Sasuke Uchiha. El ninja perruno se fijó que en estos dos años no había cambiado mucho, solo la forma de vestir, ya no llevaba su habitual camiseta azul. Kiba hizo ademán de acercarse a él pero Sai le detuvo.

-Alto, es mejor que no nos vea- Advirtió en un tenue susurro.

-Qué dices… deberíamos ir a por él, es nuestra misión- se quejó Kiba.

-No es aconsejable, somos dos contra cuatro, es mejor avisar a los demás, así tendríamos más probabilidades.

Kiba asintió. El pelinegro tenía razón, no era muy prudente abalanzarse contra el Uchiha, y más sabiendo que éste recibió entrenamiento por parte de uno de los tres sannins. Se agazapó más dejándose a merced del amparo de las sombras y del muro del edificio, rezando que el Uchiha no se diera cuenta de su presencia.

La chica pelirroja se acercó con un movimiento inesperado a Sasuke y se agarró a su brazo.

-¿Sasuke qué te parece si damos un paseo los dos solos?- Dijo con un tono meloso. Ella se acercó a su oído y le susurró algo. Luego Sasuke la miró interesado y asintió con la cabeza.

-¿Podrías parar de comportarte como una putilla y dejar de sobar a Sasuke?- Preguntó el ninja de pelo de azul cielo mirando a la mujer con un destello de furia en sus ojos.

-¿Acaso te gustaría estar en su lugar, Suigetsu?- Sugirió ella con una sonrisa coqueta en los labios. Suigetsu se sonrojó en un fugaz momento.

-¡Ni hablar! ¡No te acerques a mí! ¡No quiero que se me pegue tu estupidez!- Dijo él de malhumor mientras caminaba rápidamente hacia un callejón y desapareció. El de pelo anaranjado le siguió. La pelirroja lanzó una mirada de entendimiento al pelinegro y luego se fue. Sasuke se quedó solo en medio del cruce. Sai y Kiba contuvieron el aliento.

-Salid de allí sé dónde estáis- Dijo Sasuke con voz monocorde.

¡Maldita sea! Los había pillado. Kiba apretó los dientes y salió de su escondite al igual que Sai. Cogió un kunai mientras que Akamaru lanzaba un gruñido de advertencia al traidor.

-No tengo tiempo de luchar contra vosotros- Dijo haciendo caso omiso de los gruñidos voraces de Akamaru- Sólo quiero que le digáis una cosa a Naruto.

-¿Te crees que vamos a ser tus recaderas?- Espetó Kiba, enfadado- ¿¡Si quieres decirle algo porque no lo haces tú mismo!?

Hizo ademán de atacar pero Sai le agarró del hombro. Éste miró al Uchiha con sus ojos negros que eran fríos y cortantes.

-¿Qué quieres decirle?- Preguntó.

-Que si quiere saber algo que es muy importante para él que se dirija en el templo que hay en el este de las cordilleras, sólo eso.

Y al decir eso desapareció.

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Kisame estaba sentado en las escaleras principales apoyado en su Samehada con aspecto de estar mortalmente aburrido. Hacía ya como dos días que estaban allí sin hacer nada y el hermano de Itachi aún no había aparecido. Por un momento pensó si el chaval había escapado con el rabo entre las piernas con miedo de enfrentase a Itachi. Aunque éste seguía en sus trece, con una gran confianza plena, que Sasuke aparecería allí tal como había previsto. Dio un exasperante bufido. Ya se estaba hartando de ese templo. Incluso ayer, para matar el aburrimiento que sentía, torturó y asesinó al viejo monje estúpido que allí habitaba. Rió cruelmente al recordar su expresión de terror y dolor mientras desmembraba uno a uno cada miembro de su cuerpo. Se relamió los dientes ante la imagen de la sangre y las vísceras colgándole de su estómago. Qué pena que hubiese durado tan poco…

El sonido de unas pisadas le alertó. ¿Habría llegado ya el condenado hermano de Itachi? Pensó emocionado. De las sombras apareció un ninja de pelo encrespado y negro que llevaba una máscara anaranjada que ocultaba su rostro. El fugaz momento de emoción se evaporó en un segundo.

-Ah, eres tú…- Dijo con un tono de desdén y fastidio.

-Buenos días Kisame-san- Saludó Tobi con su habitual tono burlón.

-¿Dónde está el tipo de las explosiones? –Preguntó el ninja tiburón mirando alrededor a ver si veía la muy familiar cabellera rubia.

- Deidara-sempai está con el jefe hablando de no se qué plan de secuestro… -Respondió sin dar importancia el asunto-¿Dónde está Itachi-san?- Preguntó.

-Dentro, en la sala principal, sentado ante esa fea estatua sin mover un dedo.- Al ver que Tobi se dirigía hacia allí Kisame espetó – Pregúntale a ver si tiene pensado hacer algo más que estar allí comiéndose los mocos.

Tobi llegó hasta un espectacular sala cuadrangular rodeada de tapices carmesíes y dorados, tejidos con una gran exquisitez, lleno de dibujos de demonios con alas de cuervo y grandes cuernos en la cabeza. Sus ojos eran rojos y llevaban grandes abanicos de plumas de colores azulados, mientras una llamarada salía de sus bocas. Al fondo vio a Itachi Uchiha sentado ante una estatua enorme, de un hombre de cabello largo y con una gran armadura. Encima había el dibujo de tres astas: el emblema del Sharingan.

-¿Qué haces aquí? –Preguntó el Uchiha sin ni siquiera mirar atrás.

-Me enteré de que aquí habría una batalla pendiente contra tu hermano y tenía ganas de echar un vistazo.

-¿Te ha mandado el líder?

-No, he venido por voluntad propia.- Respondió Tobi escuetamente. Itachi giró la cabeza y miró al Akatsuki.

-¿Por qué ese interés?- Preguntó, sus ojos rojos miraba impertérritos a Tobi.

-¿Y por qué no? No todos los días puedes ver un combate entre dos portadores del Mangekyo Sharingan.

Itachi entrecerró los ojos mirando al ninja con suspicacia.

-Conoces la técnica…

-Conozco muchas cosas que ni te imaginas I-ta-chi-san- Pronunció su nombre con rintintín, mofándose de él- No eres el único que piensa que soy un novato que no tiene ni idea, pero bueno, eso a mi me conviene.- Rió él.

Itachi se levantó y miró al Akatsuki con desconfianza. Tobi aguantó un buen rato la mirada de él, los ojos rojos del Uchiha no le impresionaban para nada. Itachi miró el resquicio de la máscara de Tobi, por un momento le pareció ver un destello rojo en el interior. Los ojos de Itachi se abrieron de par en par.

-¿Quién eres realmente?- Preguntó. Pero no hubo respuesta ya que Kisame entró de sopetón en la sala con una sonrisa en su rostro.

-Ya están aquí.

Tobi se apoyó en una pared mientras que Kisame se situó al lado de Itachi. En la puerta aparecieron cuatro ninjas. Una vasalla de Orochimaru, de pelo rojo y pose petulante, Karin; uno de los experimentos de la serpiente, de pelo azul y dientes afilados, Suigetsu; el jinchuriki, alto como una torre y de pelo encrespado, Juugo; y por último, el más poderoso de todos, el líder de la comitiva, llevaba una katana y sus ojos resplandecían con un fulgor rojo, rebosantes de odio, Sasuke Uchiha.

-Itachi…-Pronunció éste con desprecio. El rostro de Itachi era impávido, sus ojos eran fríos como el acero.

-Te dejo a tu hermano. Yo me quedaré con los otros tres.-Dijo Kisame con una carcajada mientras blandía su espada con un deje amenazador. Suigetsu miró la Samehada con una expresión anhelante.

Tobi permanecía a buen recaudo en una esquina mirando con sumo interés la escena que estaba presenciado. Sonrió al ver los ojos de Sasuke, activado el Sharingan, amenazantes.

-¿Qué harás Sasuke? ¿Te convertirás en un halcón o en una serpiente? –Susurró.

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Aquí está por fin el quinceavo capítulo, perdón ya que esta vez habéis esperado más de lo normal, mi ordenador tuvo unos problemillas con la tarjeta de red y no se podía conectar a Internet, así k tuve k enviar mi ordena a un taller y no pude actualizar. Lo siento!!

Gracias a todos por vuestra paciencia y agradeceros a todos por los reviews enviados, me hace muchísima ilusión

Por cierto si alguien quiere contactar conmigo ya que tiene alguna duda sobre la historia o simplemente para hablar, aquí os dejo mi msn, que no es la misma dirección k esta en mi perfil

Graciuas por seguir fielmente la historia, y ya sabéis todo comentario, sea crítica o no es bienvenido

Besazos de todo corazon