-Vaya mierda de ciudad

Disclaimer: Naruto no es mío sino de Kishimoto

Pairings: NaruHina, SasuSaku (ojo k en el capi anterior me ekivoke y puse Sasuhina sorry XDD) y SuiKarin

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CAPÍTULO 16

-Vaya mierda de ciudad.

Sus ojos azules miraban aburridos el paisaje hosco y grotesco de una gran ciudad de rascacielos. El cielo estaba encapotado de nubes grises y negras, presagiando tormenta. Aún no llovía pero en el aire se notaba una humedad fría que calaba hasta los huesos. El viento azotaba su pelo rubio, recogido en una coleta alta, y balanceaba sus ropas negras y rojas. Pasó una mano en su pelo, intentado peinárselo, mientras inconcientemente hizo el amago de poner su mano izquierda en unos barrotes que se encontraban a su lado, hasta que se dio cuenta que su brazo izquierdo no existía. Chasqueó la lengua, contrariado.

"Esto es por culpa del ninja copia. Kakashi Hatake"

Cada vez que recordaba al ninja de pelo gris y de una mirada que reflejaba un gran pasotismo, el odio y la rabia hacía que le retorciera las tripas. Eso ya pasó bastante tiempo, justo el día en que murió Sasori, pero aún no se acostumbraba a vivir sin su brazo izquierdo y cada noche dormía con el deseo de ensartar una bomba en las narices del cabrón de Kakashi, y al crío jinchuriki, ese también merecía que le quemen.

-Joder, está ciudad es deprimente.- Se quejó irritado mientras observaba las luces de neón de los edificios, que brillaban haciendo chasquidos y zumbidos. El olor de la podredumbre mezclada con la peste de la humedad le estaba dando nauseas.

-Me gustaría que no hablases mal de mi ciudad natal, Deidara- Dijo una voz regia a sus espaldas.

Deidara se giró y miró con absoluto interés a su líder. Era la primera vez que lo veía tal cual como era, no como la sombra oscura y de color ceniza como se demostraba en las reuniones. Se sorprendió al ver su juventud, su pelo anaranjado encrespado y los miles de piercings que surcaban en su rostro. Por un momento se preguntó si ese era el tipo que daba las misiones en las tertulias de Akatsuki pero al ver sus ojos las dudas se disiparon. Allí estaban esos ojos que le hacían estremecer, el Rinnengan, sin duda, era él.

-¿Dónde está Tobi?- Preguntó él con voz monocorde.

Deidara dio un bufido ante la mención del idiota de su compañero.

-A saber, dijo que tenía algo que hacer y se fue tan pancho- Replicó el rubio con enfado. Tobi se marchó hace nada, dejándole a él con el marrón de encontrarse con el jefe. Pero esa no era la primera vez que desaparecía. Eran muchos días los cuales se iba sin dejar ni rastro y después volvía tan campante. Cuando Deidara le preguntaba a dónde había ido, él respondía entre risas que sólo había ido a dar un paseo. Cómo no, Deidara no se lo creía, no era tan estúpido y sabía que los casuales paseos de Tobi escondían algo más. Un día estuvo tentado de seguirle, pero al recordar que solamente era el estúpido de Tobi de quién estaba pensando, lo dejo estar, imaginándose que seguro que se iría a un burdel o a jugar al parchís con unos amigotes.

"Es tan imbécil que es imposible que tenga oscuras intenciones. Las ratas son más listas que él y, sobretodo, más valientes"

Por un momento se dio cuenta que el jefe parecía preocupado. Vio como sus ojos miraban el cielo gris con cierta melancolía.

-Pronto va haber una tormenta…- Dijo

"Y a mí qué"- estuvo tentando de responderle pero se contuvo. No quería enemistarse con el líder por culpa de su lengua malhablada, demasiados enemigos tenía ya por culpa de ella. Así que esperó con la poca paciencia que tenía a que él le dijera de una vez cual era la condenada misión.

-He descubierto el punto débil del jinchuriki de nueve colas- Dijo mirándole con seriedad. –Se ha enamorado de una chica de su misma edad.

-Oh, que bonito- Dijo Deidara con sorna. Él jefe no le prestó atención y continuó:

-Su nombre es Hinata Hyuuga. Creo que el apellido te sonará bastante.- Sonrió.

Y claro que le sonaba, los Hyuuga era uno de los clanes más poderosos del mundo ninja, su técnica ocular era muy famosa, tanto, que hasta el líder de la villa de la nube estuvo muy interesado en ella. Tenían fama de ser muy estrictos y de tener un Taijutsu de técnicas blandas espectacular, podían herirte un órgano vital con un solo golpe.

"La madre que le parió al puto jinchuriki, ya podía enamorarse de otra que perteneciera a un clan más débil, pero no, el capullo debía de enchocharse de una Hyuuga, lo que le esperaba. No, mejor, lo que le esperaba a Tobi, esto por largarse así como así" Ante tal pensamiento Deidara sonrió con maldad.

-¿Entonces quieres que secuestremos ahora a la putita Hyuuga y nos la llevemos a nuestra guarida?- Preguntó Deidara.

-Sí, pero no ahora- Respondió el jefe. Deidara lo miró confuso- Es mejor esperar a que consuman su amor y estén aún más unidos. Eso hará que el plan tenga más posibilidades de éxito. Quiero que Tobi y tú los vigiléis de cerca y cuando veáis que los dos son como uno sólo, entonces la atraparéis y la llevaréis aquí.

-Genial, seguramente a Tobi le encantará ejercer el papel de voyeur…-ironizó.

Cómo el líder ya no tenía nada más que decir, invocó a uno de sus pájaros y prendió el vuelo en busca de Tobi para explicarle el plan.

Payne observó como el pájaro de Deidara surcaba en los cielos mientras que se iba haciendo más pequeño hasta que desapareció en el horizonte.

-¿Seguro que esto es necesario?- Preguntó la voz sensual de una mujer. Su pelo era de color azulado y llevaba una flor blanca en su melena. Sus ojos eran tristes.

-¿Ahora te arrepientes de lo que hacemos Konan?

-No, para nada, nunca me he arrepentido de lo que hemos hecho en nuestra vida. Pero utilizar así a una chica me parece un poco cobarde… Seguramente a él no le gustaría.

-Yahiko está muerto.- Sentenció él.

-¡Pero seguimos la voluntad de Yahiko!-Objetó ella- Hacer esto es como estar en contra de sus principios. No me parece bien.

-Actúas como la chica enamorada que fuiste - Dijo Payne con crueldad- ¿Tanto miedo te da romper la felicidad del Uzumaki y la Hyuuga? ¿Tanto te recuerdan a ti y a Yahiko?

Konan le miró dolida. Aunque Nagato utilizara el cuerpo de Yahiko no podía sentir lo mismo hacía él, tenían el mismo cuerpo sí, pero de lo que estaba enamorada era del espíritu de Yahiko, no de su cuerpo. Y eso Nagato lo sabía y a la vez lo enfurecía. No era un secreto que Nagato estaba enamorado de ella desde que eran adolescentes. Muchas veces se sentía culpable al estar a los brazos de Yahiko mientras Nagato los miraba triste. Pero ella no podía hacer nada ya que estar con el muchacho de pelo negro era contradecir a su corazón.

-Sí, sigo siendo débil como antes- suspiró ella resignada. Sus ojos miraron a Payne, impertérritos, escondiendo sus sentimientos- Yo solo cumplo tus órdenes…

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Naruto corría entre las espesura del bosque en compañía de su equipo. Las noticias que le dieron Sai y Kiba sobre Sasuke lo inquietaron demasiado. Hace pocos días de su último encuentro, recordó que su conversación fue interrumpida por la aparición de ese extraño Akatsuki, tan similar a una planta. Pero lo que más recordaba con dolor fue cuando Zetsu hirió de suma gravedad a Hinata. Aquello hizo que enloqueciera. Por suerte ella estaba sana y salva. Miró hacia atrás y vio a la Hyuuga correr al lado de Sakura. La pelirosa la miraba preocupada ya que ella no estaba de acuerdo de que Hinata fuera con ellos, aún estaba débil y necesitaba descansar, pero Hinata se negó en redondo en quedarse al hospital. Ella dijo que su lugar era estar al lado de Naruto. Naruto aceptó que viniera pero con la condición de que si había un combate ella no debía luchar. Hinata aceptó aunque de mala gana.

Hinata corría tan rápido como le permitía sus piernas pero el dolor de las heridas no le permitía alcanzar una alta velocidad. Los demás seguían su ritmo, solamente por ella, cuando eran capaces de correr más rápido. Por un momento pensó si no hubiera sido mejor quedarse en el hospital como aconsejaban los médicos, ya que su incipiente debilidad hacía que fuera un estorbo.

Su pierna falló y cayó al suelo húmedo, entre dos raíces de un árbol.

-¡Hinata!- Chillaron al unísono Kiba y Naruto.

Sakura se acercó a ella e intentó ponerla en pie, pero Hinata volvió a caer.

-¡Os lo dije!- Gritó molesta- ¡Hinata aún está débil para correr! Alguien debería llevarla al hospital.

-¡No! Yo puedo continuar- Dijo la pelinegra haciendo el intento de incorporarse. Un dolor agudo azotó en su espalda y trastabilló con una raíz mientras intentaba contener un gemido.

Naruto se puso delante de ella, mostrándole su espalda.

-¡Venga Hinata sube! ¡Yo te llevaré!- Sus ojos sonrieron con dulzura. Ella con un sonrojo acentuado subió a la espalda ancha del rubio con la ayuda de Sakura y Shino. Kiba por su parte miró a otro lado dando un bufido molesto.

Naruto empezó a correr y a saltar con la pelinegra a cuestas. Hinata apoyó su cabeza en la espalda del rubio mientras inspiraba el olor cálido y fuerte que desprendía el cuerpo de Naruto. Sus mechones rubios acariciaban con ternura el rostro de Hinata, que cerró los ojos, feliz ante aquel sentimiento de felicidad. Mientras sentía el calor que emanaba de su espalda pensó que esto era un sueño, y que ojalá no despertase jamás.

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Plumas. Plumas negras. Al clavar su espada Kusanagui en el cuerpo de su hermano, el rostro de Itachi desapareció envuelto en un millar de plumas de cuervo. Un montón de aves de alas negras revoloteaban haciendo graznidos alrededor de la estatua de Uchiha Madara. Sasuke miró alrededor con el cuerpo tenso y con la espada levantada. Al mínimo movimiento sospechoso él estaría preparado de encajar el golpe. Ya no era el débil que fue años atrás. Esta vez no dejaría que su hermano hundiera su orgullo.

Tobi permanecía tranquilo apoyado en una pared mientras observaba al joven Uchiha con atención. Vio su pelo encrespado y sus ojos que resplandecían en un destello de furia. Al ver la estatua de piedra se fijo en el enorme parecido que había entre los dos. No había duda de que Sasuke era quien más se parecía físicamente a Madara, más que Itachi. ¿Pero el poder de su Sharingan también sería igual? Bueno, eso aún estaba por verse…

Un sonoro ruido exterior retumbó en las paredes del templo. El golpe hizo que las paredes temblaran y trozos de piedra basta cayeran en el suelo de madera.

Kisame había lanzado a los tres compañeros de Sasuke al exterior, dejando a Sasuke y a Itachi solos en la sala principal del templo mientras que el ninja tiburón y los demás luchaban en los jardines. Pero aún así se oían los chillidos y gritos que hacían en el exterior más que algún que otro ruido del choque de un cuerpo contra las piedras. Tobi, conociendo la mala leche que gastaba Kisame, estaba muy seguro que uno de esos golpes era obra suya.

Sasuke permaneció en silencio, con los ojos cerrados, intentando captar la presencia de su hermano. Reunió toda la concentración que pudo, intentado captar su chakra. Por un momento, envidió la capacidad natural de Karin de poder localizar la presencia de un enemigo en tan solo un segundo. En su mente apareció de golpe un destello rojo. ¡Allí estaba! Dio la vuelta y atacó a una pared dando una lanzada con una espada de chakra larga, de la nada apareció una gran cantidad de sangre roja que manchó los bellos tapices de colores ocres. El cuerpo malherido de Itachi apareció delante de Sasuke, de su boca salía un hilillo de sangre y sus manos agarraban la espada que le atravesaba.

-¡Te atrapé!- Exclamó Sasuke con una sonrisa de autosuficiencia.

-No- Murmuró Itachi con un hilo de voz- Aquí el atrapado eres tú.- Y alzó los ojos, mostrando su mangekyo sharingan a los ojos de su hermano.

Sasuke notó como el exterior se difuminaba con gran rapidez, lo que antes era un sinuoso templo cambió repentinamente demostrando un bosque espeso y oscuro. Sasuke miró alrededor con una mueca de fastidio. Había caído en una técnica ilusoria, y conociendo a su hermano nada bueno saldría de ella.

Oyó los ruidos de unos pasos que se acercaban a él. Sasuke alzó la espada, dispuesto a atacar fuera lo que fuera. Pero al ver la silueta de un niño de no más de seis años bajó la espada mientras miraba al chiquillo con amargura. Reconoció la cara redondeada, el pelo negro azabache, y los ojos negros, grandes, que brillaban como ónices con aire divertido mientras sonreía de pura felicidad. Era él.

-¡Hermanito!¡Hermanito! ¡Deprisa! – Chilló el niño mirando hacia atrás mientras hacia un ademán con el brazo hacia un muchachito de pelo negro de unos once años, muy parecido físicamente al pequeño. Pero a diferencia de éste se mostraba más tranquilo y taimado, sus ojos eran más rasgados de un color negro profundo. Era Itachi.

-Sasuke-chan no hace falta que corras que las estatuas no desaparecerán- Dijo con una sonrisa. Se acercó a su hermano y dio un suave golpe a la frente de éste con los dedos corazón e índice. El pequeño Sasuke dio un bufido mientras hinchaba los cachetes de pura irritación.

-¡Pero no tenemos mucho tiempo! ¡Mama dijo que dentro de quince minutos debemos estar en el campamento!- Se quejó mientras agarraba un brazo a su hermano y lo tiraba de él.

-Esta bien, esta bien…

Llegaron hasta un gran valle. Una enorme cascada se alzaba a muchos metros de altitud entre dos estatuas gigantes que se alzaban imponentes hacia el cielo. Sasuke reconoció el lugar. Era el mismo sitio en que luchó contra Naruto hacía ya tres años, el día que dejó su bandana al suelo y se convirtió un traidor. El recuerdo de la lluvia, de las estatuas y de Naruto inconciente apareció en su mente. Recordó a sí mismo postrado ante un durmiente Naruto mirándolo con sufrimiento intentando formular aquellas palabras que tanto le costaban pronunciar. Pero que al final no pudo.

Naruto yo… lo siento…

El niño Sasuke dio un chillido de sorpresa al ver las dos estatuas que se erguían solemnes. Puso una mano de visera para poder ver bien los rostros de los ninjas de piedra. Itachi se acercó a su hermano y señaló a la estatua de la izquierda.

-Ese es el fundador de nuestro clan Sasuke, Uchiha Madara. Fue uno de los ninjas más poderosos de todos los tiempos. Su katon era capaz de derretir la dura roca y tenía un abanico enorme que producía fuertes vientos que avivaba el fuego, haciéndolo más mortífero. Pero lo que más se hablaba de él era de su Sharingan, dicen que fue el único que consiguió evolucionar el sharingan en el nivel más alto.- El pequeño Sasuke escuchaba absorto mientras miraba el rostro de fría piedra de Madara con total admiración- Era tan fuerte que se decía que era hijo de algún dios.

-¿Si era un semidiós, nosotros también lo somos?- Preguntó Sasuke con inocencia.

-No te lo tengas tan creído- rió Itachi mientras desordenaba el pelo de su hermano- Eso era un tonto rumor. Los dioses no existen.

Sasuke observaba dubitativo la estatua de Madara mientras se mordía el labio inferior. Itachi intuyó que su hermano tenía una duda.

-Venga suéltalo ya, que se nota que tienes ganas- le animó.

-¿Ummm si tan fuerte era porqué lo mató el primer Hokage?- Preguntó Sasuke. Itachi puso una mano en su barbilla, pensando en la respuesta. Los ojos grandes de Sasuke lo miraban con ansiedad.

-La verdad nadie sabe lo que ocurrió exactamente.- Dijo al fin Itachi- Madara y el primer Hokage eran muy buenos amigos pero se ve que los dos tenían personalidades muy diferentes. Se ve que discutieron sobre algo muy importante. Algunos dicen que Madara despertó un poder terrible y él quería usarlo… Pero el Hokage no estaba de acuerdo, y por miedo a que Konoha sufriera las consecuencias, se enfrentó a Madara y le mató.- Hizo una larga pausa mientras que sus ojos rasgados miaban la estatua con melancolía- Pero eso también son rumores…

Las siluetas de los dos niños habían desaparecido bajo una niebla espesa de color rojizo. Sasuke miró alrededor confundido. Los recuerdos de ese día que pasó con su familia en el campo le vinieron de golpe al ver la ilusión. Un recuerdo que pensaba que estaba dormido en las profundidades de su memoria pero ahora Itachi lo había despertado. Pero… ¿Por qué? ¿Qué estaba tramando su hermano?

-¿¡Qué piensas demostrarme Itachi!?- Gritó hacia la nada-¡Da la cara de una vez!

La niebla desapareció de nuevo y en su lugar vio el patio trasero de la mansión Uchiha. En las paredes de los muros había dibujado enormes pai-pai de color rojo y blanco. El símbolo de su clan. De golpe un Kunai negro desquebrajó a uno de los emblemas, haciendo mofa de la debilidad del clan.

Sasuke giró la cabeza y vio a un Itachi de unos trece años, con el Sharingan activado que permanecía de pie mirando con suma arrogancia al líder del clan, su padre. Sasuke se acordó de ese enfrentamiento entre su padre y su hermano. Miró hacia la puerta trasera de la mansión y se vio a sí mismo, con la edad de ocho años, agarrado en una pared mirando el enfrentamiento con una mirada preocupada.

-Mis habilidades se desesperan ante esta patética familia-Dijo Itachi con sumo desdén- Vuestro apego a algo tan limitado como este clan hace que perdáis de vista aspectos mucho más importantes. Es imposible realizar un verdadero cambio cuando estamos restringidos por tantas normas, regulaciones, suposiciones y presentimientos…

-¡Eres un arrogante!-Gritó su padre, enfadadísimo. - ¡se acabó! ¡Si vuelvo a oírte a decir una insolencia semejante, te meteré en el calabozo!

-Esto es intolerable capitán- dijo uno de los guardianes del líder-¡Deberías ordenar su detención!

Sasuke vio claramente como miraba Itachi a su padre y no parecía para nada intimidado a la amenaza de estar encerrado.

-¡¡Ya basta, hermano!!- Suplicó el pequeño Sasuke mirando a su hermano con temor. Itachi miró por un momento a su hermano pequeño y luego se arrodilló ante el líder.

-Yo no acabé con la vida de Shisui pero me disculpo por mis insolentes palabras.- Su pelo lacio ocultaba su rostro y Sasuke no podía ver su rostro. Su padre se quedó un buen rato mirando al heredero del clan y luego dio un sonoro suspiro.

-Está cansado- Dijo al fin- Ha tenido que cometer varios asesinatos por orden del cuerpo de élite.

-¡Capitán!- Se quejó el guardián.

-El cuerpo de élite trabaja bajo órdenes directas del maestro Hokage- Le dijo al guardián- Aunque seamos el cuerpo de policía, no podemos detener a uno de sus integrantes sin una orden de arresto. Yo me hago responsable de vigilarle- Su padre bajó la cabeza y suplicó- os lo ruego.

El guardián miró un buen rato a su jefe.

-De acuerdo- Dijo no muy convencido.

-Vamos dentro, Itachi- ordenó el líder mientras entraba dentro de la mansión. Itachi alzó la mirada y Sasuke volvió a ver esos ojos que desprendían tanto poder, que miraban a su padre con rabia e ira. El mangekyo Sharingan.

-El legado de Madara… -Susurró una voz a sus espaldas. Sasuke giró de golpe y dio un gruñido al ver su hermano detrás suyo, mirándolo imperturbable. El odio le era tan fuerte que no se dio cuenta que la ilusión había cambiado y ahora estaban de pie encima de un mar rojo y calmado. Ni siquiera oyó los susurros de las olas del mar.

Sasuke lanzó un espadazo contra el cuello de su rival, con intención de cortar su cabeza de un tajo. Pero su hermano, con una rapidez muy propia de él, detuvo el golpe agarrando el filo de la katana con una mano. Sus ojos rasgados inescrutables, observaban a los ojos de Sasuke. No pareció fijarse que la palma de su mano estaba sangrando.

-Cabrón…-masculló Sasuke, con un odio intenso.

Itachi hizo un par de sellos con la otra mano y la niebla roja volvió a aparecer. Alrededor aparecieron los cadáveres de todos los miembros del clan, tirados por el suelo, cubiertos de sangre roja. Y al centro de todos ellos estaban los cuerpos inertes de sus padres, tal cual como los había encontrado en la noche de su asesinato. Al ver los muertos a su alrededor cogió a su hermano por el cuello. Itachi sonrió con una mueca.

-Ese día me preguntaste porqué los maté- Dijo Itachi con voz solemne, sus ojos observaban vívidos al rostro contraído de rabia de Sasuke- Pero lo que debiste preguntar era porqué te dejé vivir.- Su sonrisa se acentuó más.

-Eso no me importa- Contestó Sasuke, irritado- Ya que ese fue el peor error que cometiste en tu vida.

De su mano derecha apareció un halo de luz azul centelleante, brillante como el destello de un relámpago. Un ruido, parecido al sonido de una bandada de mil pájaros surcando el vuelo, inundó en todo el lugar.

-¡CHIDORI!- rugió Sasuke apuntando al corazón de Itachi.

Pero el cuerpo de Itachi desapareció otra vez, a través de las alas y plumas negras de los cuervos. Sasuke profirió una maldición y justo cuando su cuerpo hacia el amago de girar, un dolor penetrante azotó en toda su espalda. Notó el sabor metálico de la sangre en su boca mientras notaba como su cuerpo caía sin vida hacia el suelo. Y su mundo se sumió en la penumbra.

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Aquí está el capi 16!! Parece que cada vez tardo más en poner la conti, lo siento tanto!! Es que a veces la cabeza se me va a otra parte y no me acuerdo de actualizar, lo siento lo siento!! Bueno la proxima vez no tardaré tanto, palabra!! Òó

Os agradezco a todos por leer mi fic y ya sabeis si quereis enviarme un email para plantear vuestras dudas con el fic y tal aki pongo mi email

Neftis1985 (arrova) (lo escribó así porque veo k no aparece)