Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad, x desgracia …
Pairings: Naruhina; SuiKarin, SasuSaku
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CAPÍTULO 17
Había parado de llover pero aún así el cielo estaba lleno de nubes oscuras impidiendo pasar la luz de la luna y las estrellas. La única luz visible era el producido por el relampagueo de dos espadas enormes al chocar entre ellas una y otra vez en una danza de acero. Suigetsu peleaba con gran tesón contra su adversario, Kisame, intentando arremeter las embestidas de éste con dificultad. Kisame se reía con sorna y burla, provocándole cada vez que Suigetsu intentaba contener el aliento.
El ninja agua era un buen espadachín pero por desgracia no llegaba el nivel de Kisame, uno de los siete espadachines de la niebla, cuya fama había llegado a oídos de todo el continente. Aunque llevara la enorme espada de Zabuza no conseguía superar a las feroces embestidas de Samehada, que le ganaba terreno a cada acometida. Fue en una de las furiosas estocadas de Kisame que Suigetsu perdió el equilibrio y cayó en el barro.
-¡Vamos! ¿¡No me digas que ya estás cansado!?Esperaba más de ti!- Se burló Kisame mientras ponía su espada en la espalda. Suigetsu le miró furioso.
A su alrededor había destruidas un montón de estatuas tengu y la tierra estaba removida a causa de la pelea. Juugo estaba apoyado en uno de los muros del templo, respirando fuertemente mientras se sujetaba su brazo que estaba roto. Se había transformado de nuevo usando su poder demoníaco pero la espada de Kisame absorbió todo el chakra que desprendía dejándolo indefenso. Sin su poder de jinchuriki, Juugo era un blanco demasiado fácil. Karin, por su parte, estaba de pie a un lado observando la pelea entre Kisame y Suigetsu. Con una mirada sagaz evaluaba a su enemigo intentando conocer sus puntos débiles. Miró con interés la espada Samehada, intentando comprender el extraño poder que tenía. Cuando Kisame peleó contra Juugo pudo ver un aura blanca alrededor de la hoja que absorbía, como si éste estuviera vivo, el chakra violáceo de Juugo. De pronto le vino una idea.
-¡Ja! ¿¡Cansado yo!? ¡Y yo que te dejaba tiempo para respirar!- Se rió Suigetsu haciendo el intento de no flaquear. Por desgracia no las tenía todas, se mostraba gallito y firme ante su enemigo pero por dentro sabía que estaba débil y casi sin chakra. Sus ojos de hielo observaron la Samehada con fascinación. Ni hablar, no se iba a rendir, deseaba esa espada y la iba a conseguir como fuera.
Ajuntando todas las fuerzas que tenía hizo una feroz arremetida contra el ninja tiburón, pero éste, con un movimiento veloz, su mano izquierda formó cinco sellos y una ola gigante de agua apareció de la nada y embistió a Suigetsu. Pero lo que no esperaba Kisame es que Suigetsu apareciera detrás, su cuerpo era medió sólido y medio líquido, con un movimiento hizo aparecer un enorme dragón de hielo, de cuerpo largo y escamas que brillaban como diamantes. El dragón lanzó una furiosa mirada a Kisame y un rugido salió de sus fauces. Su cuerpo serpenteante agarró con fuerza el cuerpo de Kisame, estrujándolo e intentando romper sus huesos con una furiosa acometida. El ninja tiburón, en el intento de salir de las garras del dragón, agarró a duras penas su espada. Ésta empezó a brillar con una luz blanquecina y empezó a absorber el dragón, que se iba rompiendo a pedazos mientras que el chakra de Suigetsu disminuía considerablemente.
Siguió absorbiendo el chakra con la Samehada pero de improvisto alguien sujetó la espada con fuerza. Era Karin que agarraba la hoja mientras su cuerpo transmitía una extraña luz.
-¡Apártate ramera!- Gritó Kisame enfurecido intentando empujarla en vano. Kisame hizo que la Samehada absorbiera el chakra de la chica pero parecía que no hacía efecto en ella, es más, era Karin quien estaba atrayendo el chakra que había en la espada. Furioso, empujó a la chica de un puñetazo que fue despedida hacia un muro del templo.-¡Maldita mujer!¡me has hecho cabrear!- Rugió mientras sus manos hacía unos sellos. Alrededor de Karin apareció una burbuja de agua helada. Ella intentó salir de allí dando puñetazos mientras notaba que el aire escaseaba en sus pulmones.
-¡Suéltala cabrón!-Gritó Suigetsu apoyado en su espada, respirando con dificultad
-¡Vaya!¡Vaya! ¿Acaso te importa la vida de esta putita?- Se burló Kisame- No sabía que te habías vuelto tan blando en este tiempo.
Suigetsu rechinó los dientes mientras observaba frustrado como Karin se ahogaba dentro de esa esfera de agua mientras que él no tenía ya ni siquiera fuerzas para levantarse. Haciendo un último esfuerzo se acercó corriendo con la espada en alto hacia la esfera de agua para liberar a Karin pero Kisame se lo impidió poniéndose al medio de su trayectoria poniendo la Samehada delante suyo como si fuera un escudo.
-¡Sal del medio!-Rugió Suigetsu mientras miraba horrorizado como Karin perdía la inconsciencia.
-¡Ni en sueños!- Rió Kisame mientras se relamía los labios. Disfrutaba de lo lindo viendo sufrir al joven ninja que miraba desesperado a la muchacha. Agarró a Suigetsu del cuello, apretándolo con fuerza, carcajeándose cada vez que el ninja de agua producía un gemido. Suigetsu intentaba en vano desprenderse del poderoso agarre pero no tenía fuerzas. Por primera vez sintió miedo, pero no por él, sino por Karin, por el rabillo del ojo observaba como su cuerpo delgado flotaba dentro de la burbuja mientras que su pelo rojizo ondeaba en el agua tapándole el rostro.
Cuando sentía que ya no había aire en los pulmones y que estaba a punto de perder la consciencia unos gruñidos y rugidos surgieron de la nada. Un montón de perros de tinta salieron de la espesura y dieron de lleno a Kisame, que estaba desprevenido. De los matorrales salió un a kunoichi pelirosada que se dirigía a paso veloz a la burbuja y la reventó clavándole un kunai. El cuerpo inconsciente de Karin cayó al suelo húmedo y sus gafas se rompieron al chocarse en el suelo.
-¡Karin!- Gritó Suigetsu haciendo el amago de levantarse. Una mano agarró su hombro y se lo impidió.
-No te muevas, debes descansar.
-¡Tú eres…!- Exclamó Suigetsu mientras miraba sorprendido a Sai. Luego observó a la kunoichi de pelo rosa que juntaba las manos, que emanaban un potente chakra, en el pecho de Karin. Después de unos segundos que parecieron una eternidad Karin despertó entre tosidos.
-Vamos, intenta expulsar todo el agua- dijo Sakura mientras le ponía una mano en la espalda mientras Karin seguía tosiendo sin parar.
Sai notó como el cuerpo de Suigetsu se relajaba mientras éste daba un suspiro de alivio al ver a su compañera sana y salva.
-¡Sakura! ¡Sai!- gritó Naruto que acababa de llegar con Hinata a su espalda junto con Shino y Kiba. El rubio miró con ansia alrededor esperando a ver a Sasuke entre ellos, al ver que el Uchiha no estaba se dirigió hacia Juugo que estaba sentado al lado de un tabique, totalmente herido pero consciente- ¿¡Dónde está Sasuke!?- Preguntó totalmente histérico mientras agarraba a Juugo del cuello de la camisa- ¡Dímelo, venga!
Juugo profirió un quejido de dolor.
-¡N-naruto-kun cuidado! Le estás haciendo daño…- Le avisó Hinata. Naruto aflojó el agarre y lanzó una mirada suplicante a Juugo.
-Está dentro del templo...-Dijo con dificultad- Está luchando contra su hermano…
Sin decir nada se dirigió corriendo hacia el templo, aún con Hinata a su espalda.
-¡Espera Naruto!- Chilló Sakura, corriendo hacia la puerta del templo y siguiendo al rubio ninja.
Los demás intentaron seguirlos pero antes de poder cruzar la puerta se toparon con Kisame.
-¡Ni un paso más!- Dijo Kisame alzando la espalda e impidiendo con su cuerpo que los demás pasaran. – Si queréis entrar antes deberéis de jugar conmigo un ratito.
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-Sigues siendo tan pesada como siempre
Sus ojos negros la miraban a ella, brillantes y llenos de emoción. Le dio la espalda y se dirigió hacia las puertas de la villa.
-¡¡No te vayas!! ¡Si te marchas gritaré!- Gritó ella al sentirse incapaz de que él cambiara de opinión. Él desapareció de golpe y su voz se escuchó detrás de ella.
- Sakura… gracias.
Y todo se volvió negro.
Una lágrima salió de sus ojos de color turquesa mientras recordaba una y otra vez el día en que Sasuke se fue de Konoha para unirse a Orochimaru. Nunca olvidaría de su última sonrisa, de sus ojos negros que la miraban cálidamente por primera vez, y de su voz suave a su espalda, agradeciéndola, antes de que ella cayera a manos de un sueño profundo.
Ya hubo dos intentos frustrados para que él volviera a Konoha sano y salvo, dos intentos fallidos que hicieron que perdiera la esperanza poco a poco. Si no fuera por la fe inquebrantable de Naruto de que Sasuke volvería con ellos, ya se hubiera rendido hace ya mucho tiempo.
Pero no lo hizo. Y ahora mismo estaba corriendo por los pasillos de un enorme templo, a cada paso más cerca de él y de volverlo a ver. Y esta vez, estaba muy segura, de que conseguirían su propósito. Esta vez no habrá nadie que interrumpa su encuentro ni que dificulte su misión. No, esta vez, Sasuke se reunirá con ellos.
Sakura aceleró el paso, dejando atrás a Naruto, que no podía correr más rápido ya que Hinata permanecía aún a su espalda.
-¡Sakura espera!- Gritó Naruto, pero ella siguió corriendo y dejándolo atrás, desapareciendo de su vista.
-N-naruto-kun…- le llamó Hinata en un murmullo- N-no hace falta que me sigas aguantando. Déjame aquí y así podrás llegar antes…
-¡Ni hablar!- Cortó Naruto- No pienso dejarte sola aquí. Estamos juntos en esto.
Naruto sonrió y Hinata se ruborizó de nuevo. Apoyó su cabeza en la nuca del chico, aspirando su aroma mientras sonreía de pura satisfacción. Que Naruto la añadiera a ella en sus asuntos personales, como su interminable búsqueda de Sasuke, era un gran paso, ya que eso significaba que tenía su reconocimiento.
La felicidad que tenía en ese momento se esfumó al oír uno grito de terror y angustia. Hinata se agarró fuertemente al cuello del muchacho, notando como a éste se le tensaba los músculos.
-¡E-esa voz es la de Sakura-chan!- Exclamó mirando el oscuro corredor preocupado. Sin tiempo que perder aceleró el paso, corriendo a gran velocidad los pasadizos angostos del templo, totalmente angustiado. Llegó por fin a una gran sala cuadrangular y lo que vio allí se quedó de piedra.
Las paredes estaban totalmente manchadas de sangre, que caía en gruesas gotas hacia el suelo cubriendo los hermosos tapices, que estaban desgarrados, y borrando el rastro de sus otrora vivaces dibujos. Al suelo se veían los trozos de roca que debía de haber sido una estatua enorme y hermosa. Y al centro de la sala vio a Sakura, que estaba agachada ante un cuerpo, que yacía inmóvil, totalmente herido y magullado. Naruto reconoció con horror el rostro pálido de Sasuke, de sus sienes y de su boca emanaba sangre oscura.
-¡¡SASUKE!!
Se acercó al cuerpo de su amigo totalmente desesperado. Hinata observaba como Naruto temblaba de miedo mientras que Sakura, muy seria, intentaba curar a Sasuke aún con lágrimas a los ojos.
-¡Despierta Sasuke!- Gritó Naruto alterado mientras cogía su rostro entre sus manos sin preocuparse mancharse de sangre- ¡Por favor Sasuke!- suplicó con voz ahogada.
-Naruto-kun…-dijo Hinata en un hilo de voz mirando imponente como el rubio sufría y como Sakura hacía el intento desesperado de salvar la vida al pelinegro.
Un ruido metálico rompió el ambiente triste y los tres ninjas levantaron la cabeza, vieron a un shinobi con una máscara de color naranja y ropas negras, moteada con nubes rojas.
-Ups…- soltó éste mirando el candelabro que se había tropezado. Llevaba a cuestas a Itachi Uchiha que al igual que su hermano menor estaba en un estado lamentable. Al ver a los dos hermanos mortalmente heridos y el escenario macabro que les rodeaba, Hinata se preguntó que tipo de pelea tan brutal presenció el templo.
-¡Tú! ¡Cabrón!- Rugió Naruto a Tobi al reconocer en él las ropas de Akatsuki.
-¡Ey!¡Ey!¡Yo no he sido quién ha dejado tu amigo así! ¡Así que un poquito de respeto, por favor!- se quejó Tobi poniendo su mano en su pecho de forma teatral, como si se sintiera ofendido.
Con una rabia inusitada, Naruto sintió el chakra del kyuubi que le devoraba poco a poco su cuerpo. Sus ojos antes azules se volvieron de color rojizo mientras su mano derecha se formaba una enorme esfera de color azul intenso.
-¡RASENGAN!- Gritó Naruto en un alarido mientras embestía a su enemigo. Pero extrañadamente cuando se dirigió hacia el cuerpo de su adversario sólo sintió aire y traspasó su cuerpo. Aturdido y sorprendido a la vez, se dio media vuelta y vio a Tobi ante la salida de la instancia.
-¡Qué te he dicho que no he sido yo!-Gritó Tobi fingiendo enfado- ¡Uy! ¡Pero mira que tarde se ha hecho!- Exclamó él haciendo amago de observar un reloj inexistente- Bueno, me largo. ¡Encantado de conoceros y hasta la vista!- Y al decir eso desapareció junto a Itachi sin dejar ni rastro.
-¡Espera!-Gritó Naruto enfadado dirigiéndose hacia donde había aparecido ese extraño.
-¡Sasuke!-Chilló Sakura. Nervioso, miró por última vez el corredor sombrío y luego giró y corrió hacia donde estaba Sasuke, Sakura y Hinata.
-¿¡Qué ocurre!?
Su corazón bombeó rápidamente al ver a Sasuke toser con agonía mientras abría los ojos con sumo esfuerzo. El Uchiha reconoció a duras penas el pelo rosado de la kunoichi.
-¿S-sakura?- Preguntó con sumo esfuerzo intentando contener un ataque de tos.
-Shhhh. Tranquilo, pronto te pondrás bien- Le animó Sakura, aún con lágrimas en los ojos, mientras acariciaba dulcemente su cabello de color azabache. Sasuke volvió a cerrar los ojos perdiéndose en la inconsciencia, con una sonrisa en los labios.
-Hay que sacarlo de aquí enseguida- Dijo Sakura con determinación mirando a Naruto y Hinata.
Tobi llegó sin aliento a los jardines del templo. Con el peso de Itachi en sus hombros, observó a Kisame luchando ferozmente contra tres ninjas. Uno llevaba gafas y tenía el rostro completamente cubierto, otro llevaba un perro consigo y tenía unas marcas rojas en sus mejillas, y el último atacaba al enemigo con pinturas de tinta y acuarela. Kisame reía y se carcajeaba a cada golpe frustrado de sus enemigos. Se notaba que se lo estaba pasando muy bien.
-¡Kisame-san! ¡Debemos de largarnos!-Gritó Tobi al ninja tiburón. Éste pareció no oírlo.-¡Kisame-san!- insistió.
-¡Ya te he escuchado, joder! – Rugió Kisame mirando a Tobi con fastidio- ¡Y no pienso largarme ahora que me estoy divirtiendo!
-¡Pero Itachi-san está herido!- Se quejó Tobi. Kisame hizo caso omiso de él. Tobi al ver que el ninja tiburón pasaba de él con una voz impropiamente seria y grave dijo: - Es una orden directa del líder, Kisame.
Kisame miró un momento a Tobi y luego a los tres ninjas de Konoha, dudando. Después dio un resoplido y masculló:
-¡Mierda!
Y se dirigió corriendo hacia Tobi y luego desaparecieron los dos entre las sombras.
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Estuvieron andando varias horas entre la espesura del bosque. Hinata ya podía andar con facilidad y por tanto, Naruto llevaba ahora a Sasuke a su espalda. Estaba totalmente cubierto de vendas, su ropa estaba rasgada y manchada por su propia sangre. Aún permanecía inconsciente pero su estado era estable.
Kiba andaba detrás . Karin estaba a su espalda, despierta, pero aún un poco débil de la pelea contra Kisame. Su mirada estaba fija en un punto inconcreto del paisaje. Parecía retraída y enfadada consigo misma.
-¡Buf, ya me estoy cansando de esta caminata!- Se quejo Kiba mientras daba un paso tras otro totalmente pesaroso.
-No me extraña que te canses enseguida, yo también lo haría si tuviera a esa foca en mi espalda.- Se mofó una voz a su lado. Karin lanzó una mirada de furia hacia al emisor de tal burdas palabras.
-¡Te voy a matar kappa de mierda!- Chilló ella mientras intentaba alcanzar a Suigetsu por el cuello.
-¡Estate quieta! ¡Nos vamos a caer!- Se quejó Kiba, tambaleándose.
Suigetsu se rió de ella. Aún estaba herido y caminaba con dificultad por eso Sai lo aguantaba y le ayudaba moverse.
-Venga, venga que haya paz – Dijo Sakura con voz amable. Karin la miró con irritación y luego giró la cabeza hacia un lado soltando un bufido. Sakura dio un suspiro. A su lado estaba Shino que aguantaba a Juugo, con su brazo vendado y mirando el brillo de la luna con aire melancólico.
Llegaron hasta un claro, muy cerca de un río. Shino ordenó que acamparan allí ya que parecía un buen lugar para descansar. Hinata encendió una hoguera mientras que Sakura observaba las heridas de Sasuke con aire experto. Karin la observaba apoyada en una piedra mordiéndose el labio. Juugo dormía profundamente al amparo del calor apaciguador de la hoguera y Suigetsu estaba sentado al lado de él mientras miraba pensativo a Sai que hacía unos esbozos en su libreta.
Después de cambiar los vendajes de Sasuke, Sakura lo tapó con ternura con una manta y acarició su pálida mejilla mientras sonreía, feliz de tenerlo por fin a su lado. Estuvo un buen rato mirando su rostro ensimismada hasta que notó la mirada iracunda de Karin, que observaba toda la escena con fastidio.
Sakura lanzó un suspiro y se dirigió hacia la pelirroja haciendo el intento de parecer amable.
-¿Ya te encuentras mejor?-preguntó. Karin la miró más enfadada aún, si eso era posible.
-¡No necesito tu ayuda y menos tu piedad!¡Así que lárgate!
-Pero que desagradecida eres…- La recriminó Suigetsu tapándose bien con la manta mientras acercaba sus manos en el fuego.
-¡Tú calla!- Le espetó Karin y se estiró al suelo, dando la espalda a la pelirosa, con intención de dormir. Sakura dio otro suspiro y miró a la pelirroja resignada.
Al poco rato llegaron Naruto, Shino y Kiba, después de una expedición en el bosque para saber si no había ningún enemigo cerca. Se sentaron alrededor del fuego, todos en silencio, perdidos en sus propios pensamientos. Hasta Kiba y Naruto, que solían ser los más ruidosos del grupo, permanecían callados escuchando el crepitar de la hoguera. Al ver que Suigetsu y el resto del grupo Hebi estaban durmiendo Shino rompió el silencio.
-¿Cómo está Sasuke?- Preguntó a Sakura mientras se acomodaba las gafas.
-Ahora está mejor, aunque ha perdido mucha sangre y lo único que he hecho son los primeros auxilios. Creo que deberíamos llevarlo al hospital.
- ¿Al mismo donde estuvo ingresada Hinata?- Preguntó Kiba.
-No sería recomendable- Se negó Shino- Si se recuperase allí es posible que se volviera escapar. Es mejor llevarlo a Konoha mientras sigue inconsciente, allí tendrá mejor vigilancia y la Hokage podrá hablar con él.
-¿Y que hacemos con los demás?- Preguntó Sai señalando al grupo Hebi, que permanecían dormidos ajenos a la conversación.
- El grande es como yo- Contestó Naruto observando a Juugo- No podemos dejarlo aquí, Akatsuki lo encontrará y lo matará.
-Estoy de acuerdo- Dijo Shino- Es mejor que le llevemos a Konoha, la Godaime sabrá que hacer. Y respecto a los otros dos…- Miró a través de las gafas a Suigetsu y Karin- Los llevaremos ante el consejo de la villa, seguramente tienen información esencial de Orochimaru. Aunque él esté muerto aún no sabemos que clase de experimentos hizo en su base.
Todos asintieron mostrando su conformidad.
-Y otra cosa más- Dijo Shino mirando directamente a Naruto y Hinata, que estaban sentados juntos- Por el bien de Hinata, es mejor que vuestra relación la llevéis en secreto.
-¿¡Eeeeh!?Por qué dices eso!?- Exclamó el rubio sorprendido.
-P-pero Shino-kun…- Tartamudeó Hinata
-Hinata, ¿Tú crees que el clan Hyuuga aceptaría tu relación con Naruto?- Hinata iba a replicar pero se calló- Piénsalo, tú eres la heredera del clan más prestigioso de la villa y Naruto es un jinchuriki, la persona más infravalorada de Konoha. Ni el clan Hyuuga ni la villa entera le gustará esa relación y tendréis muchos problemas.
Hinata no dijo nada, solamente bajo la mirada mientras su labio temblaba.
-¡Me niego! ¡No quiero estar toda la vida escondiendo lo que siento!- Exclamó Naruto medio enfadado y medio angustiado.
- No digo que sea toda la vida, Naruto- Dijo Shino sin perder la serenidad-¿No decías que querías el reconocimiento de toda la villa? Pues gánalo y sobretodo gana el respeto del clan Hyuuga. Si ellos te aceptan entonces es posible que acepten vuestra relación.
Naruto se mordió el labio y no dijo nada. Shino dio por zanjado el asunto.
- Y vosotros- Se dirigió a Kiba, Sai y Sakura- es mejor que no digáis nada de la relación de Naruto y Hinata a los demás.
Ellos asintieron mientras miraban con lástima a la pareja triste.
Un ruido le despertó de un sueño liviano e intranquilo. Se incorporó y miró alrededor. No había ni una luz que no fuera el de las estrellas del cielo, que brillaban como diamantes formando un camino en el firmamento, la Vía Láctea. Sólo se oía el ruido de los grillos, los ronquidos y respiraciones de sus compañeros. Al fijarse en ellos se dio cuenta que faltaba alguien.
Se levantó con cuidado intentando no despertar a nadie. Se acercó al arroyo del la cual volaban sin trayectoria alguna las brillantes luciérnagas que resplandecían con un fulgor dorado. Caminó durante unos minutos, escuchando absorto el susurro del agua hasta que la encontró.
Estaba sentada en una piedra plana, mirando su reflejo con una mirada triste. Por las marcas de sus mejillas se dio cuenta que había llorado.
-Hinata…
Ella se levantó con brusquedad y le miró sorprendida.
-N-naruto-kun. ¿Te he despertado?- susurro ella mientras intentaba borrar sus lágrimas con movimientos nerviosos.
Él se acercó a ella y cogió su rostro entre sus manos. Ante tal acto del rubio ella se ruborizó.
-¿Te encuentras bien?- Preguntó muy preocupado mientras acariciaba suavemente sus tersas mejillas.
-N-no es nada. Sólo que…- Calló un momento y bajo su mirada hacia el suelo- es que me parece tan injusto. Yo siempre he soñado hacer contigo tantas cosas, como ir cogidos de la mano por las calles, ir al cine, ir de picnic… los dos juntos. Pero ahora…- Una lágrima brotó de sus ojos que brillaban como ópalos mientras sus manos agarraban fuertemente la camisa y profirió un gemido de angustia.
Naruto la abrazó y dejó que ella llorara en su pecho. Acarició el pelo largo y liso de Hinata, mimándola con ternura. Él también se encontraba mal. Pero por desgracia no podían hacer nada. Shino tenía razón, y no quería que por su culpa Hinata sufriera las consecuencias.
-No te preocupes Hinata- la animó Naruto sonriendo- Yo no me pienso rendir por nada del mundo. ¡Me convertiré en Hokage y la gente aceptará nuestra relación! Pero mientras, quiero estar contigo, aunque sea a escondidas. ¡No me importa!
-Naruto-kun…- Susurró Hinata mirándole a los ojos, sonriendo de corazón.
Él se acercó a sus labios y la besó. Hinata respondió dichosa al beso, dejándose llevar por la magia del momento. Y a los brazos de Naruto su tristeza desapareció y el hecho de esconder lo que sentía por él a los demás no le importaba, siempre que hubiera momentos como aquel.
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Aquí capi nuevo, he decidido aplazar la pelea entre Itachi y Sasuke en un flashback de éste, así sabreis k pasó y ademas lo hago pa k os enganxeis mas XD, no es broma, lo hago porque no me pareció el mejor momento de contarlo, aparte que quiero esperar un poco la evolución del manga y weno en el próximo capi los protas vuelven a Konoha!! La segunda parte ya le keda poco para su fin
Espero opiniones, tomatazos y demas
Muxísimas gracias x todo el apoyo recibidoo!!
