Disclaimer: Naruto y cia no me pertenecen, no son mis esclavos XDD
Pairing: Naruhina, Sasusaku, SuiKarin
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CAPÍTULO 18
-Que color más bonito…
Los rayos de sol iluminaban los preciosos pétalos de flor de un clavel rojo que Sakura miraba extasiada. A su lado Ino cuidaba las flores de la tienda de su familia, la floristería Yamanaka, haciendo ramilletes de rosas y azucenas, esperando pacientemente a que su amiga le hiciera el pedido.
-Ummm el clavel rojo significa amor vivo y puro, pero los nomeolvides significan también amor sincero…¿y si le doy una rosa roja?- Se preguntó a sí misma mientras se revolvía su sedoso pelo rosa.- No, mejor no, entregar una rosa es un topicazo.
Ino dio un sonoro suspiro.
-¿Y por qué no le regalas un clavel amarillo?- Dijo la rubia ya harta de esperar.
-¿Pero qué dices? ¿El clavel amarillo no significa desdén?
-Exactamente.
Sakura miró a la rubia como si estuviera bromeando.
-¿Es que ya no te gusta Sasuke? – Se acercó a ella y la miró a los ojos- ¿¡Quién eres tú y dónde está Ino!? ¡Devuélvemela!- La cogió de los hombros y la empezó a balancear una y otra vez.
-¡Estate quieta!- Se quejó Ino intentando escapar del agarre-¡Pesada!- farfulló cuando por fin se pudo liberar haciendo una mueca mientras Sakura le hacía morritos.
Al final las dos empezaron a reír, con tanta fuerza que las costillas ya le dolían y ya les faltaba el aliento. Sus risas fueron apagándose hasta que la floristería se lleno de un extraño silencio, para nada incómodo.
-¿Y cómo es que has cambiado de parecer?- Preguntó Sakura al fin mientras se apoyaba en el mostrador de la tienda, mirando intensamente a Ino.
-Bueno pues… Si te digo la verdad me decepcionó bastante el hecho de que él traicionara a la villa.- Ino dio un suspiro mientras miraba pensativamente al techo- No le odio, pero tampoco le quiero. Ahora mismo me es indiferente. No te niego que si me hubieran enviado a rescatar a Sasuke no lo hubiera hecho, pero…- Sus ojos azul cielo miraron a la pelirosa sonrientes- No le hubiera puesto tantas ganas como tú.
-Vaya, nunca hubiera pensado que me dirías algo así- Murmuró Sakura mirándola sorprendida.
- Ni yo tampoco- Rió la rubia- ¡Además es mejor así! ¡En este mundo hay muchos peces en el mar! ¡Y creo que ya he encontrado el mío!- Exclamó, ruborizándose.
-¿¡Eeeehhh!? ¿Quién es? ¿Quién es?
-No te lo pienso decir- dijo Ino con rintintín.
-¡No seas mala! ¡Venga dímelo!- Ino negó la cabeza mientras reía coquetamente. Los cachetes de Sakura se hincharon del disgusto. Alzó una ceja pensativa y luego de un rato preguntó: -¿No será Shikamaru?
-¿¡Es qué estás loca!?- Chilló Ino mirando a su amiga como sin le faltara un tornillo- Shikamaru es un bueno para nada. Es inteligente sí, pero demasiado perezoso para mí. No, no es él.
-Ummmm…¿Chouji?
-¡Qué no!
El tintineo de la puerta interrumpió la conversación de las dos kunoichis. En la tienda entro un joven de pelo negro corto azabache que llevaba un bloc de dibujo consigo. Su rostro pálido expresaba, como siempre, esa misteriosa sonrisa.
-¡Hola fea!- Saludó Sai a Sakura. Ésta le lanzó una mirada asesina pero Sai no se sintió por aludido. Se acercó a Ino y dijo con voz muy amable: -Buenos días.
-¡E- esto… buenos días! –Tartamudeó Ino muy nerviosa, mientras su rostro se ponía rojo como un tomate.
Ante tal comportamiento de Ino, Sakura rió por lo bajo y lanzó una mirada de ya se quién es tu amorcito a la rubia mientras ésta la miraba con furia contenida.
- El tipo ese del mono verde y las cejotas me dijo que te había visto entrar aquí- Dijo Sai a Sakura tranquilamente, que no se había percatado en la lucha de miradas entre las dos chicas- Yamato-sensei me pidió que te entregara este informe del hospital para que los repasaras- le entregó a Sakura un grueso fajo de papeles.
-Ah, gracias.
Sai se quedó mirando la tienda y las diversas flores que había alrededor con curiosidad.
-¿Qué hacías en este sitio?- preguntó el pelinegro.
-Pues comprar flores.- Respondió Sakura como si fuera lo más obvio.
-¿Para qué?
-¿Cómo que para qué? ¡Pues para regalárselas a alguien!
-¿Y de qué sirven las flores? ¿Es para hacer un ungüento medicinal para esa persona?- Preguntó con ingenuidad.
Sakura e Ino le miraron extrañadas y desconcertadas.
-Normalmente las flores se regalan a la persona que más aprecias- Comentó Ino mirando a Sai con un leve sonrojo en el rosto.
-¿Por qué?
-P-pues… por que es una manera de demostrar que quieres mucho a esa persona sin hacer falta de usar las palabras- respondió Ino no muy convencida.
-Ummm, entiendo- Murmuró él pensativo- Bueno yo me voy ya. ¡Hasta luego!- se despidió dejando a las dos chicas aturdidas.
Salió de la tienda y caminó un buen rato por las calles alborotadas mientras que sus ojos negros observaban el cielo azul, observando una nube que extrañadamente le recordaba la forma de un zorro.
-A quién más aprecio….
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Sakura abrió la puerta de la habitación número veintidós como tantas veces había hecho en lo que llevaba de semana. Al entrar se encontró en una habitación de paredes de un tono azul pastel, unas cortinas blancas tapaban la ventana dejando entrar muy tenuemente la luz del Sol. Se acercó a la mesita que había al lado de la cama y puso en el jarrón las flores que había comprado en la floristería Yamanaka:
Un clavel rojo que simbolizaba amor puro y vivo, hierbabuena que significaba curación y por último una Artemisa, que encarnaba la felicidad. La verdad es que no sabía porque se esforzaba tanto en buscar las flores adecuadas si lo más seguro es que él no supiera nada del lenguaje de éstas. Pero para ella, hacerlo era una manera indirecta de declarase a él.
Sus ojos turquesas miraron con cariño al rostro pálido de Sasuke. Hacía ya cinco días que habían llegado a Konoha pero él aún no se había despertado. Esto hizo que se preocupara muchísimo al principio, pero la quinta Hokage la tranquilizó diciendo que era normal, ya que, se ve que había usado tanto chakra en la pelea contra su hermano que necesitaba bastantes días de sueño para recuperarse.
Acercó su mano en el rostro del muchacho y empezó a acariciar suavemente sus mejillas mientras que una sonrisa surcaba de sus labios. Cada día tenía la costumbre de acariciar su cara y sus cabellos, cerciorándose de que él por fin estaba allí, a su lado, y que no era más que otro insatisfecho sueño.
-Sasuke te quiero…- susurró ella al chico durmiente.
En ese momento alguien abrió la puerta de sopetón, provocándole un susto de muerte. Sakura se incorporó nerviosa, con el rostro totalmente rojo y miró hacia la persona que había entrado en la estancia. Se puso lívida al ver la mirada de furia de Karin, si las miradas mataran, Sakura ya estaría más muerta que una momia. ¿Acaso ella había oído su declaración?
-E-esto h-hola- Saludó Sakura con una sonrisa nerviosa. Los ojos de Karin destellaron de pura rabia.
-¿¡Qué haces aquí!?-Rugió Karin fuera de sí- ¡El hecho de que me salvaras la vida no quiere decir que yo te permita estar junto a Sasu…mmppphhh!!- Suigetsu había aparecido detrás de ella y le había tapado la boca. Karin pataleaba con fuerza intentando escapar del agarre del ninja agua.
-No la hagas caso- dijo él riéndose- es una desconsiderada y también una ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay!- Karin le había mordido la mano- ¡¡Qué haces animal!!- gritó él apartándose de ella y frotando su mano adolorida.
-¿¡Y tú por qué me tapas la boca, imbécil!?
-¡No hacía falta que me mordieras, zorra!
-¿¡Cómo me has llamado!?
Al ver que esos dos estaban ocupados insultándose el uno al otro, Sakura se alejó rápidamente, no antes de echar por última vez una mirada al Sasuke inconsciente. Suigetsu y Karin no se dieron cuenta de la desaparición de la pelirosa hasta un buen rato, cuando por fin se habían calmado y dejado de insultar.
Suigetsu se acercó a la cama, dónde estaba durmiendo Sasuke, le miró más de cerca y murmuró:
-¿Cuánto tiempo piensa dormir?
Karin no hizo caso de su comentario y abrió las cortinas, dejando pasar la luz del Sol mientras lanzaba una mirada despectiva a la ciudad.
-¿Cuánto tiempo debemos permanecer aquí?- Dijo ella con hastío- Esta ciudad no la soporto. ¡Quiero largarme de aquí cuanto antes! ¡Odio encontrarme con ésa cada dos por tres!- Chilló ella, refiriéndose a Sakura.
-Ya has oído a la Hokage.-respondió Suigetsu- Tenemos libertad para ir donde queramos del pueblo pero no podemos salir de la villa. Si salimos los Anbus nos matarán.
-¡Qué lo intenten!- exclamó ella, muy segura de sí misma. Suigetsu sonrió para sí. Karin estuvo un buen rato callada mirando el cielo azul a través de la ventana, hasta que profirió un suspiro de resignación.- ¡Estoy harta! Estoy cansada de estar este sitio.
Y se sentó en una silla de la habitación, apoyándose en el respaldo lanzando una mirada triste al techo. Suigetsu la miró preocupado, se dirigió a ella, su mano, inconscientemente se acercaba a su pelo pelirrojo. Estuvo a punto de tocarla, pero el ruido de la puerta, abriéndose repentinamente, le alertó.
En la habitación aparecieron tres ninjas Anbus, llevaban un uniforme negro mientras que sus rostros estaban cubiertos por la máscara blanca y roja que les caracterizaba.
-¿¡Qué queréis? – Preguntó Suigetsu de muy mal humor.
El Anbu del centro, que llevaba la máscara de un gato, contestó con tono imperante:
-Buscamos a Sasuke Uchiha.
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Kiba y Shino andaban por el centro de la ciudad. Shino estaba callado como siempre pero Kiba, extrañadamente, tenía un aire triste y permanecía en silencio, algo que no era muy propio de él. Kiba aún no se había hecho la idea de la relación entre Naruto y Hinata, y no podía aún olvidar a la Hyuuga por mucho que lo intentara. En estos días intentaba no encontrarse ni con el rubio ni con ella, por eso permanecía casi todo el tiempo encerrado en su casa. El dolor que sentía al verlos juntos le martirizaba su corazón.
Si no fuera por Shino que le había instado a que lo acompañara a un sitio, hoy tampoco hubiera salido.
Kiba se extrañó al ver que Shino le llevaba a una restaurante de carne a la brasa, por lo que él sabía, su amigo no era el típico que le gustara ir a sitios concurridos y menos en un restaurante tan popular. Al entrar en el restaurante se encontraron con Rock Lee, que los saludaba felizmente desde una mesa donde estaban todos.
Neji estaba sentado al lado de la pared, y a su derecha estaba Tenten que hablaba animadamente con Ino. Shikamaru estaba sentado frente de Neji , mirando aburrido a su compañero de al lado, Chouji, que ya estaba comiendo su tercer plato de carne a la brasa. Sai estaba sentado entre Sakura e Ino, Kiba notó que aunque la rubia prestaba atención de las palabras de Tenten, miraba de reojo de vez en cuando a Sai.
Kiba dio un suspiro de alivio al ver que no estaban ni Hinata ni Naruto.
-¡Menos mal que habéis venido!- Exclamó Lee lleno de entusiasmo
-¿Qué es esta reunión?- Preguntó Kiba con curiosidad. Era extraño ver a todos juntos si no fuera por un examen o una misión.
-Que te lo explique Lee, que ha sido idea suya.- Dijo Shikamaru intentando contener un bostezo.
-He pensado que aunque somos amigos nunca salimos juntos para pasar un buen rato- Dijo Lee mientras sus ojos brillaban de emoción contenida- ¡Así que para preservar la fuerza de la juventud y la amistad he planeado hacer esta quedada para estrechar aún más los lazos de compañerismo!
Todos se quedaron mirando a Lee con cara de estupefacción.
-Que problemático…- Soltó Shikamaru después de un buen rato de silencio.
-¡Por cierto, esperaba que viniera Hinata con vosotros! ¿Dónde está?- Preguntó Lee a Shino y Kiba. Al oír el nombre de ella, Kiba notó un vuelco en el corazón.
-No la he encontrado.- Respondió Shino.
-Últimamente desaparece muy a menudo- comentó Neji preocupado.- A veces no llega a casa hasta muy tarde.
-¿No estará entrenando? – Preguntó Tenten.
-No.- respondió el Hyuuga- Ya he ido a todas las zonas de entrenamiento y no está. Me gustaría saber que tiene en la cabeza ahora…
-¡V-venga, venga! Que seguro no es nada. No hace falta que te preocupes por ella- Inquirió Sakura sacando importancia al asunto. A decir verdad, es que ella sabía dónde…bueno, más bien con quién estaba Hinata. Y recordando el aviso de Shino, intentó que Neji no pensara más en ello y que no averiguara lo que estaba pasando en realidad.
-¡Hola chicos!- Gritó una voz- ¡Siento llegar muy tarde!
Era Naruto, que se acercaba con una sonrisa a sus amigos. Tenía el pelo más revuelto de lo normal, y su cara estaba totalmente sonrojada. Se sentó al lado de Lee, que le miró con curiosidad.
-Estás muy acalorado Naruto. ¿Has estado entrenando?
-¡No!...digo ¡sí! ¡He estado entrenado mucho!- mintió Naruto totalmente nervioso. Muchos lo miraron con suspicacia.
¡Aghhh Naruto, no sabes mentir!- Pensó Sakura mientras levanta el puño y chirriaba los dientes.
Al poco rato llegó Hinata, que al igual que el rubio, su rostro estaba totalmente rojo y su pelo, normalmente liso y pulcro, estaba despeinado. Al verla Kiba bajó la mirada y se mordió el labio.
-B-buenos días- saludó Hinata con voz muy tímida.
-¿Tú también has estado entrenando?- Preguntó Lee al ver el aspecto de la Hyuuga.
-¿Eh?
-¡Eeeh! ¿¡Ino qué vas a pedir tú!?- Sakura cogió la carta y la restregó en las narices de la rubia, intentando que la gente no se percatara en Hinata ni en Naruto. Los demás la miraron raro.
¡Maldita sea!¡Si llegáis casi a la vez se nota muchísimo!- Pensó Sakura ya fuera de sí.
Por desgracia Sai no podía permanecer callado.
-¿¡Qué tal Hinata!?Ya le has visto el pene a Naruto? ¿A qué es una birria?
PLAAAAAF
Sakura golpeó la cabeza del pelinegro, restregándola por la mesa. De las orejas de Hinata ya salía humo de tan roja que estaba.
-¿¡Es que aún no has aprendido lo que es la educación!?- Chilló Sakura, enfadadísima.
-¡Lo vas a matar!- Gritó Ino, intentando apartarla de Sai.
-¡Ya estoy harto! ¡DEJA MI PENE EN PAZ!- Rugió Naruto totalmente rojo y avergonzado.
Todo el restaurante se quedó en silencio, observando estupefactos a la mesa donde un grupo de chicos formaba tanto escándalo. Algunas mujeres empezaron a reír por lo bajo.
Los demás miraban hacia un lado, completamente avergonzados por la actitud de sus compañeros.
-Qué problemático…- suspiró Shikamaru.
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Sakura andaba con paso rápido por los pasillos del edificio Hokage, hacia el despacho de la Godaime. En su rostro había un rictus de cansancio y enfado, y no era para menos, ya que en las dos anteriores horas tuvo que pasárselas echando bronca a Sai y aguantando las ideas absurdas de Lee y Naruto. Qué si hacer una carrera de amistad, que si hacer el baile de la juventud… Y encima Naruto le apoyaba totalmente animado cuando lo normal era que hubiese pasado del cejudo.
Se notaba que Naruto estaba más feliz y contento que de costumbre, casi todos lo atribuían al hecho de que por fin Sasuke había vuelto, pero ella sabía la verdad. Sabía que el motivo de su felicidad era Hinata.
El problema es que, evidentemente, ahora Naruto se acerca más a Hinata que antes, sin importar el hecho de que la gente les estuviera observando. No se besan delante de todos, eso es obvio, pero los demás notan que la relación entre ellos ha cambiado. Sakura temía de que Ino, Shikamaru o, peor aún, Neji, se dieran cuenta de que existe algo más que amistad entre esos dos.
Ella lanzó un suspiro. Si Naruto y Hinata no intentaban pasar más desapercibidos de ahora en adelante, su secreto será, en un futuro, un secreto a voces.
Cuando llegó a la puerta del despacho, golpeó la puerta con sus nudillos, muy fuertemente.
-¡Tsudane-sama! ¡Llevo los informes que me pediste!
Al ver que no respondía, tocó otra vez la puerta, esta vez con más insistencia.
-¿Tsunade-sama?
Abrió la puerta y se sorprendió al no encontrar a la Godaime ni a Shizune en la habitación. Observó el desorden descomunal que había encima de su mesa, lleno de hojas y libretas desparramadas por todo el lugar. Una botella de sake vacía estaba a un lado junto a un pequeño vaso de porcelana. Intentó poner sus informes de forma que no se desordenaran junto el montón de papeles que había encima de la mesa. Pero por desgracia una pequeña carpeta negra cayó al suelo esparciendo todo su contenido.
Sakura se agachó a recogerlo frustrada, rezando que no apareciera la Hokage de improviso, ya que solía enfadarse mucho si alguien entraba a su despacho sin su permiso.
Se sorprendió al ver un conjunto de fotos entre todos los papeles. Cogió la más grande y observó con curiosidad la imagen de un hombre de no más de veintitrés años. Su pelo era totalmente rubio, encrespado, y sus ojos eran azules como zafiros, que brillaban con un destello de inteligencia. Había algo en ese hombre que recordaba mucho a Naruto. Cogió una segunda foto y en esa vio al mismo hombre con tres adolescentes, que no debían de tener más de doce años. Sakura vio un rostro familiar en uno de los chicos. Su pelo era de un color plateado y corto y llevaba una máscara que le cubría su boca y su nariz.
-Kakashi-sensei…- murmuró ella atónita.
Estuvo un rato observando hasta que su mirada se dirigió hacia otra foto. En esa aparecía el mismo hombre rubio junto a una mujer preciosa de un pelo largísimo de color rojo intenso. Los dos tenían sus manos entrelazadas sonriendo de pura felicidad.
Sakura se fijó que ella estaba embarazada. Al reverso de la foto, se fijó en unas iniciales:
K. Uzumaki
El repentino sonido de unos pasos acercándose a la habitación hizo que ella se asustara.
¡Oh no! ¡Si Tsunade-sama ve que estado hurgando en sus cosas me matará!
Puso todas las hojas y las fotos dentro de la carpeta y la colocó rápidamente encima de la mesa, junto a los demás informes. Se acercó corriendo a la puerta dispuesta a salir de allí pero al oír la voz de la Hokage tan cerca la detuvo.
-¡Quiero que me expliques de una vez por todas por qué has hecho eso sin mi permiso!- Exlamó Tsunade furiosa.
Sakura corrió hacia la ventana pero dio un quejido de frustración al ver que estaba cerrada con llave.
-Hice lo que tú debías haber hecho como Hokage que eres.- respondió la voz dura de un hombre.
Sakura masculló al oír la voz y los pasos cada vez más cerca. Con un nudo en la garganta, la pelirosa se metió en el armario y se encerró justo en el momento que abrían la puerta del despacho.
Por una rendija pudo ver como Tsunade entraba dejando pasar a un hombre alto y anciano, que andaba erguido con la ayuda de su bastón. La mitad de su rostro estaba tapado con vendajes, cubriendo su ojo derecho y su frente. Una cicatriz en forma de cruz adornaba su prominente barbilla. Sakura le reconoció, era Danzou.
-¡Ni hablar! ¡Encarcelar a Sasuke Uchiha es un despropósito!
Al oír el nombre de Sasuke, Sakura contuvo la respiración. Se mordió el labio, totalmente tensa, mientras una mano asía a su pecho. Apoyó su oreja en la puerta, intentando escuchar.
-¿Un despropósito?- dijo Danzou con severidad- Sasuke Uchiha es un traidor. Se unió voluntariamente a Orochimaru, que como tú bien sabes fue quien asesinó tú maestro, el tercer Hokage.
-¡Él ha matado a esa condenada serpiente! Que yo sepa, matar a un peligroso criminal no es considerado como un delito sino como un favor.- Replicó Tsunade mirando con furia al fundador de la Raíz.
-Por su culpa, ninjas de la hoja fueron gravemente heridos al intentar buscarle hace unos tres años- Rebatió él- Casi mata al jinchuriki.
-¡No seas hipócrita! ¡Tú nunca te has preocupado por Naruto! ¡ Fuiste uno de los primeros que querían acabar con él después de la muerte del Cuarto!- Los ojos de Tsunade brillaban de la rabia. Danzou le contuvo la mirada un buen rato. Luego miró al techo y lanzó un suspiro.
-Igualmente, el hecho de irse de Konoha sin el consentimiento de su Hokage, es considerado como una traición- Dijo al fin- Debes imponer justicia.
-¿Y qué pides que haga exactamente?- Preguntó Tsunade con hastío- ¿Qué le baje de rango? ¿Qué le obligue hacer trabajos comunitarios? ¿Qué lo encierre durante un mes? ¡Dime qué quieres!
Danzou lanzó una mirada fría a la Hokage. Sus ojo no había atisbo de compasión.
-Pido su ejecución.
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Woooooooooooooooo aquí está capítulo nuevo!! Perdonad por la espera pero es que estos días he estado ocupadísima aparte que me he enganchado al photoshop, así que culpa mia TT, lo sientoooo
Espero vuestros comentarios que me animan a seguir escribiendo ;)
Besotes para todos y muchas gracias!!
