-¡Esto no tiene sentido

Disclaimer: No soy Kishimoto, si lo fuera viviría en Japón y estaría comiendo todo el día sushi XDD

Pairings: Naruhina, Sasusaku, SuiKarin

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-¡Esto no tiene sentido!

-¡Pues claro que lo tiene, el Uchiha es un traidor!-Exclamó uno de los líderes del clan Matsumoto, curiosamente, una familia que siempre envidió del alto estatus del Clan Uchiha.

-Pedir su ejecución por traición me parece bastante desproporcionado- Dijo otro, cruzándose de brazos.

-Por supuesto, además recordemos que es el último Uchiha- corroboró uno más.

La sala era un hervidero de discusiones y peleas. Por la reacción de la mayor parte del salón estaba claro que cuando Danzou dijo que había hablado con el Consejo del asunto solo se refería a los dos más ancianos, los compañeros de Sarutobi. A diferencia de los demás, ellos estaban sentados, con expresiones impertérritas y ajenos al debate. Tsunade fue lista al solicitar una reunión del pleno. Sonrió internamente cuando vio como Danzou fruncía el ceño al ver que muchos se oponían a su petición. Por desgracia, también había una buena parte que pedían a gritos la ejecución del Uchiha.

-¡SILENCIO!-Gritó la Hokage.

Todos callaron, algunos de mala gana y refunfuñando, y prestaron atención a Tsunade. Ella respiró hondo y después miró a los dos ancianos con determinación.

-Al ver que en este Consejo aún no está de acuerdo, voy a proponer algo en que la mayoría darán su conformidad.

"Menos Danzou, seguramente"

La mujer anciana miró a Tsunade con seriedad, seguramente ya se intuía que era.

-¿Qué nos propones?- Preguntó el anciano, el mejor amigo de Sarutobi.

Tsunade sonrió

-Un juicio.

Danzou frunció los labios con disgusto.

-¿Cuando te refieres a juicio, es que estás pensando en los Jueces, no? – Preguntó la anciana.

-Exacto-confirmó la Hokage

Los Jueces eran un poder independiente al Consejo, su función principal era juzgar los casos más controvertidos y en que el Consejo no supiera solucionar. Eran los mejores en dar soluciones con imparcialidad y objetividad, ya que vivían a las afueras de Konoha y por tanto no estaban al tanto de las querellas políticas en la villa, así que nunca se ponían a favor de una parte en concreto. Ni siquiera Danzou pudo entrometerse en sus asuntos, aunque ya lo intentó en el pasado de forma insatisfactoria.

Los labios carmesíes de Tsunade sonrieron al ver que todos los miembros del Consejo daban su apoyo con unanimidad. Y ella sería la encargada de defender al Uchiha en la vista y no pensaba perder contra Danzou.

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Tosió con fuerza y un reguero de sangre salió de su boca. Sus manos temblorosas asían con fuerza la herida, intentando tapar la hemorragia. Notaba las pulsaciones allí donde su hermano le había golpeado, como si un segundo corazón palpitara con más fuerza. Cada vez le costaba respirar, ahogándose en su propia sangre, mientras la vista se le nublaba y la oscuridad invadía su mente.

¿Así de fácil?- pensó desesperado- ¿Me voy a morir tan fácilmente? ¿Es que no ha servido para nada estos años de entrenamiento?

Volvió a toser, el sabor de su propia sangre le producía arcadas.

Madara tuvo un hermano- Oyó la voz de Itachi retumbante, intentó localizar por el sonido donde se hallaba su hermano, pero el eco que producía su voz se lo impedía- Al igual que él había dominado el mangekyo Sharingan. Era poderoso, no tanto como su hermano mayor, pero sí mucho más que cualquier ninja de la hoja.

Notó que su respiración se aceleraba, intentando inspirar todo el aire que podía con dificultad.

-A diferencia de Madara, él no abusó del poder del Mangekyo Sharingan.-Continuó explicando Itachi, indiferente al sufrimiento de Sasuke- El Sharingan es un arma de doble filo. Consigues un poder letal para vencer a tus enemigos, pero al mismo tiempo devora tus ojos lentamente. Al final la oscuridad te invade, y aquellos ojos que tanta fuerza te dieron se convierten en una herramienta inútil.

Cada vez le costaba más permanecer consciente. Notaba como sus párpados se cerraban en contra de su voluntad. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para poder escuchar lo que decía su hermano.

-Por eso, sabiendo que no le quedaba mucho tiempo, Madara mató a su hermano sin contemplaciones.-Susurró Itachi con voz amenazante- Le sacó sus ojos y se los implantó, dando a su Mangekyo Sharingan un poder ilimitado.

A pesar de su vista borrosa, vio al fin la figura de Itachi acercándose a él. Un destello rojo resplandeció en sus ojos. Eran los mismos ojos que mataron a su familia. El odio recorrió en el cuerpo de Sasuke como un mortal veneno.

-Me has decepcionado un poco Sasuke…-Dijo Itachi- Pensaba que matarías a tu mejor amigo. Si lo hubieras conseguido hubieras tenido alguna oportunidad contra mí. Sin el mangekyo Sharingan no puedes derrotarme.

Sasuke quería responder. Quería decirle que no quería ser como él, que no utilizaría los mismos sucios trucos que él para conseguir poder, que no los necesitaba. Pero el sufrimiento que padecía se lo impidió y solamente pudo rechinar los dientes en una mueca de dolor mientras su mano apretaba con más fuerza su herida.

Pero no importa.-Continuó Itachi- Tus ojos siguen siendo fuertes y me servirán.

Sasuke abrió los ojos al ver como su hermano se acercaba a su rostro. Intentó levantarse pero no pudo, intentó gritar pero el terror le paralizó. Solamente sintió un dolor terrible a su ojo izquierdo y después siguió la oscuridad.

Se despertó sobresaltado y se apretó con fuerza su ojo izquierdo. La ansiedad aplastaba su pecho como una losa mientras tenía un horrible nudo en el estómago. Su respiración era entrecortada y sentía que el pánico invadía a su cuerpo. Se recostó de nuevo en la suave almohada e intentó suspirar. Intentando serenarse y dominar el miedo.

Al notar que su cuerpo no temblaba tanto como antes, observó otra vez la habitación que permanecía recluido. Una celda de color blanco, sin una ventana que le dejara observar el exterior. Al lado, había una mesilla con una palangana llena de agua. Se levantó de la cama y se lavó la cara.

Alzo la vista y observó su reflejo en el espejo. Una vez más suspiró de alivio al ver su ojo izquierdo intacto. No era la primera vez que tenía pesadillas sobre su pelea contra su hermano, a decir verdad era lo único en que soñaba. Las palabras de Itachi aún retumbaban en su mente con fuerza, haciendo que nunca se olvidara de su odio y su sed de venganza.

A pesar de tener el ojo intacto, si notaba que le molestaba. A veces se despertaba como consecuencia de un intenso dolor y se asustaba al ver que de su ojo le salía una lágrima de sangre. Por suerte, eso no duraba demasiado, y cada vez le ocurría con menos frecuencia. Así que dejó de preocuparse.

Su estómago rugió de hambre. Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se había dado cuenta que hacía horas que no comía. Miró la rendija de la puerta, esperando a que viniera el carcelero para que le trajera la comida. Al ver la bandana de la Hoja en la frente de ese hombre se dio cuenta que había vuelto a Konoha. Recordó con dificultad el rostro de Sakura y Naruto, después de su pelea contra Itachi. Por un momento se confundió y vio el rostro de su madre en vez del de la pelirosada. En ese momento pensó que por fin había muerto. Pero el pelo de su madre se aclaró y los ojos negros y amables de su madre se transformaron en un bello color verde jade. Reconoció enseguida el rostro preocupado de Sakura y, sin saber porqué, sonrió al verla.

Pero ahora recordaba los rostros de sus otrora compañeros con ira y resentimiento.

-¿Por eso me habéis traído a Konoha, para meterme en una cárcel?

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Cerró los ojos ante la intensa luz del Sol al salir del hospital. Naruto suspiró derrotado ya que no le dejaron ver a Sasuke, según la enfermera le estaba haciendo unas pruebas médicas y no sabía cuánto durarían.

Así que, sin nada que hacer, visitó a la maestra de Hinata, Kurenai-sensei, que hacía ya dos días que había tenido al niño y se estaba recuperando de un parto complicado. En la habitación se había encontrado con Shikamaru al lado de ella, observado con rostro pensativo al niño en que en un futuro cercano se convertiría en su pupilo. Estuvo un buen rato muy entretenido hablando con él y con Kurenai, hasta que una de las enfermeras entró con cara de malas pulgas diciendo que ya se había acabado las horas de visita. Shikamaru se despidió con una sonrisa y se fue encendiéndose un cigarrillo por el camino.

Sus ojos azules miraban a los sucios adoquines de la ciudad, no muy pendiente de lo que ocurría alrededor. Estaba preocupado por Sasuke porque no sabía nada de él, ni siquiera si ya había despertado de su largo periodo de inconsciencia. Y también estaba preocupado por Hinata, que se había ido a ver a su padre. No le conocía personalmente pero pudo entrever algo de su duro carácter al ver como Hinata palidecía cada vez que le nombraban, o cuando Neji entrecerraba los ojos cada vez que debía de verle.

Según Kurenai- sensei, era un padre que despreciaba a su propia hija y que la sometía a duros entrenamientos, humillándola y avasallándola sin arrepentimiento alguno. Naruto apretó los puños con fuerza, de buena gana hubiera acompañado a Hinata a ver a su padre, encarándose con él y animándola a ella, pero la advertencia de Shino de mantener su relación en secreto le impedía protegerla. Quizás si se dejaba llevar por sus sentimientos las cosas empeorarían y seguramente no tendría posibilidad alguna de estar juntos.

Caminó hacia las afueras de la villa, dirigiéndose hacia un hermoso lago, de aguas cristalinas, el cual en sus orillas crecían hermosas flores de distintos colores que embellecían el paisaje.

Bajo un enorme melocotonero en flor, se encontraba sentado Sai, que dibujaba, concentrado, el horizonte, sus ojos negros no parecían perder detalle alguno mientras difuminaba con sus dedos un trozo de la pintura.

-Hola Sai –Saludó Naruto con voz monocorde.

Sai levantó la vista y le miró con su típica sonrisa pícara en sus labios.

-Hola pichafloja.

-¡Cómo que pichafloja! ¿¡No puedes saludar con normalidad!?

-Según el libro a los amigos hay que darles un mote gracioso- Dijo Sai como si eso lo explicara todo.

-¡Pues elije otro mote!- Exclamó Naruto refunfuñando.

Sai acercó su mano a su barbilla, pensando.

-¿Qué tal renacuajo?- dijo al fin.

-¡Olvídalo! Ya veo que no serás capaz de elegir un nombre normal- Dijo el rubio derrotado mientras se sentaba al lado del pelinegro

Sai volvió a su tarea, empezó a sacar más lápices de colores de su mochila y se puso a pintar. Mientras, Naruto estaba recostado en el tronco del melocotonero mirando con aire ausente los pétalos de las flores sin decir palabra.

Ante el peculiar silencio del rubio, Sai dejó de dibujar y le miró preocupado. Estaba claro que esperaba la habitual verborrea del rubio y su silencio le había sorprendido.

-¿Te encuentras bien?- Preguntó.

-Sí- Mintió Naruto sin dejar de mirar las aguas cristalinas del lago, con rostro impertérrito.

Sai volvió de nuevo a pintar, aunque sus ojos miraban de vez en cuando a Naruto, inseguro.

-¿Puedo preguntarte algo?-Preguntó con voz trémula al cabo de un rato.

-¿Qué?- Respondió escuetamente no dejando de mirar el paisaje.

-¿Qué es el amor?

Naruto parpadeó un par de veces y dejó de observar el reflejo de los rayos de Sol en las aguas tranquilas y miró a Sai sorprendido.

-¿Cómo?

-He intentado dibujar ese sentimiento, pero no lo entiendo. Pensé que como tú quieres mucho a Hinata sabrías responderme- Explicó Sai inocentemente. Como un niño pequeño que intentaba entender algo tan obvio pero que él no veía.

-P-pues a ver…- Naruto se rascó la nuca, pensando detenidamente- Es como…esto…¡Jolines! A ver como te lo explico…

Sai esperó pacientemente, sus ojos negros miraban a Naruto con curiosidad.

-E-es un sentimiento muy peculiar hacia una persona en especial- dijo Naruto intentando explicarse- Te preocupas mucho por ella, para ti ella es la persona más importante. Con solo estar a su lado te pones muy feliz y el tiempo pasa muy deprisa.

-Yo pensaba que eso también ocurría con los amigos- Dijo Sai.

-Bueno sí, eso también lo sientes con los amigos, pero con Hinata es algo más- Naruto apartó la mirada y se ruborizó de golpe- Sientes algo más…

-¿Cómo qué?- Preguntó Sai sin darse cuenta de lo nervioso que se estaba poniendo Naruto.

-P-pues cada vez que estoy con ella siento como un hormigueo muy extraño en mis tripas.

-¿No será hambre?

-¡Hombre, no! ¡Qué no es eso! –Negó Naruro- Además el corazón te late muy rápido y cuando estoy con ella me siento como si estuviera en una nube. Aunque últimamente también siento algo distinto…- Cada vez Naruto se estaba poniendo más rojo.

-¿Algo distinto?

-Sí, siento unas ganas tremendas de abrazarla y…

-¿Y?

Naruto se retorcía las manos, muy nervioso, mientras su rostro cambiaba de una tonalidad rosada a un color granate intenso. Sai vio esa parte desconocida para él de Naruto como algo adorable y muy gracioso.

-P-pues…¡Maldita sea! ¡Ya me parezco a ero-sennin! ¡Y encima el puñetero de Konohamaru hace la técnica erótica en mis narices utilizando la imagen de Hinata que ya no me lo puedo quitar de la cabeza! ¡Soy un pervertido!- Soltó de pronto el rubio mientras se agarraba el cuero cabelludo, desesperado.

Sai lo miró confundido por un momento hasta que dio una palmada como si ya entendiera lo que pasa.

-¡Ah, ya sé! ¡Quieres tocarle las tetas!- Exclamó como si eso fuera lo más obvio.

-¡Serás basto!-Gritó Naruto, quería enfadarse con él pero con la sangre resbalándose por la nariz no parecía muy amenazador.

-La verdad es que ella tiene unas tetas enormes.-Continuó Sai

-¡Es verdad! Y cuando me abraza siento que se aplastan en mi pecho, son tan blanditas que…¡Mierda! ¡Me estás haciendo decir barbaridades!

Estuvieron un buen rato discutiendo, bueno, más bien era Naruto quien estaba gritando, farfullando cosas como "que él no era un guarro" o que "el respetaba a Hinata", mientras Sai sonreía.

El Sol ya se empezaba a poner y Naruto se levantó y se despidió de Sai diciendo que tenía hambre y que se iba a cenar.

Sai se despidió con la mano mientras observaba absorto como el rubio se alejaba. Cogió su cuaderno de dibujo y hojeó unas cuantas páginas hasta que encontró lo que buscaba. En él aparecía un dibujo en que un muchacho de pelo negro y tez muy pálida daba una flor roja a un chico de cabello rubio y ojos azules zafiros. Las mejillas de Sai se tiñeron de un color rosado.

-A quién yo más aprecio es…

Un sonido seco le alertó y miró hacia atrás con los ojos entrecerrados, mostrando un gesto amenazador. Un Anbu con la máscara de un gato y de pelo negro y muy largo se acercó a él.

-Danzou-sama te busca.

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El sonido de sus pasos y el traqueteo constante de su bastón resonaban en el largo pasillo de piedra. Llegó al laboratorio con una exhalación, su ojo al descubierto destellaba de rabia y furia y su boca se frunció en una mueca de ira.

-Maldita Tsunade…-Masculló Danzou. Había pocas posibilidades de que ajusticiaran al Uchiha si existía tal juicio. Debía de moverse rápido si quería adelantarse a la Hokage. Menos mal que ya había mandado a llamar uno de sus mejores soldados.

Un Anbu de la Raíz se acercó a él y le habló:

-Señor, hemos descubierto que las propiedades del sello maldito de Orochimaru derivan de ese muchacho- Señaló a Juugo, que estaba atado con cadenas a una camilla. Sus ojos eran de un color amarillo y su piel era oscura. Gritaba y farfullaba cosas inteligibles mientras intentaba escapar en vano.

-¿Qué les ha pasado a esos dos?-Preguntó Danzou mirando a Karin y a Suigetsu que permanecían inconscientes con graves contusiones y hematomas en sus cuerpos.

- Los hemos encontrado así en la celda, se ve que se transformó de golpe y los atacó. Además el ninja de pelo azul…

-¿Qué pasa con él?

-Fue un miembro de la Raíz anteriormente.

Danzou miró a Suigetsu con curiosidad, se acercó a él y su mano cogió el rostro del muchacho mirándolo con detenimiento.

-Sí, ahora me acuerdo- Murmuró Danzou- Este chico desapareció sin dejar rastro, pensé que había muerto. ¿Así que estaba con Sasuke? ¡Que casualidad!

-Señor entre sus pertenencias hemos encontrado algo que será de su interés- Dijo el Anbu, sacando un misterioso rollo anaranjado de la mochila de Suigetsu.

Danzou se acercó y cogió el rollo con ceremonia. Sus ojos abrieron de hito en hito al ver la firma del Cuarto Hokage.

"¿¡De dónde lo habrá sacado!?"- Pensó Danzou aún sorprendido- "Esto desapareció hace años junto al cadáver de Namikaze"

Estuvo buen rato observando las letras cursivas de la firma de Yondaime hasta que el sonido de unos pasos le sacaron de sus pensamientos.

Sai se arrodilló ante Danzou, con su habitual sonrisa enigmática en sus labios.

-¿Me habíais llamado, mi señor?

-Sí, a partir de ahora tienes una nueva misión y la deberás de cumplir con suma rapidez.

Sai miró a Danzou con seriedad. Sus ojos negros no demostraban ningún sentimiento, su sonrisa desapareció.

-Quiero que mates a Sasuke Uchiha.

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Y Aquí capítulo nuevo, Aleluya!! Esta vez he tardado mucho, pero es que los examenes de septiembre me tienen muy ocupada, sorry U.U

Espero que este capi os guste como a mi me ha gustado escribirlo ;)

Por cierto lo que está en cursiva es un flashback de lo que pasó en la pelea (una pequeña parte) entre Itachi y Sasuke, no es un sueño, ok? XD

Weno nos vemus en el siguiente capítulo y gracias a todos x los reviews!!