Persuasión

- ¬¬… ¿Es una broma no? – preguntó la bandida, tratando de asimilar que había balido la pena levantarse a las 5 de la mañana para poder llevar a cabo la propuesta de su compañera de equipo.

- No Toph, No es broma. ¡Vamos será divertido!, además, solo han asado 2 mes desde que Zuko fue nombrado Señor del Fuego y ya los noto en un mal estado- Dijo la maestra Agua regalándoles su mejor sonrisa a los presentes, y tratando de contagiarles toda esa energía acumulada que tenia dentro suyo.

- si comprendo, Sokka debería dejar de comer- exclamo Toph en un suspiro. No lo podía ver, pero podía hacer algo más eficaz que sentirlo… podía oírlo. El guerrero hacia tanto ruido al masticar que cuando alguien hablaba debía elevar un poco la voz para poder hacerse escuchar.

Sokka detuvo su marcha ante las galletas que Gran-Gran había enviado para consentir a sus nietos, y muy ofendido abrió la boca para responder de la forma más hiriente que le fuese posible, pero fue interrumpido por su hermana.

- No estoy hablando de la mandíbula de Sokka…-

- Hey!-

- Sino de un estado emocional- dijo mirando con sus benévolos ojos azules a Zuko, el cual solo agacho la cabeza y presionando levemente la mano de Mai se sonrojo. Katara sonrió y comenzó a ver, uno por uno de sus amigos esperando con paciencia que cedieran a su propuesta.

- Está bien- dijo Toph, no con ganas, sino mas bien con sed de mostrar que seguía con el mismo espíritu guerrero de siempre. Luego comenzaron a llover los "Si" de todos sus compañeros menos de la persona de la cual estaba segura que obtendría su apoyo.

- Aang?- Pregunto la maestra agua acercándose y levantándole la barbilla para que ya no esquivara mas sus mirada. Hacia unos días que el Avatar estaba extraño, la evitaba, y en su ensamble se notaba mucha tristeza. Pero en ese momento, donde solo era un juego de miradas entre dos personas que se aman, solo bastó con que Katara sonriera para que Aang sintiera la necesidad de sonreír.

- Bien!, entonces se ha dicho… hoy será un día sabático, solo nosotros, la naturaleza, y los 19 juegos que tengo preparados para ponernos en "Forma"- dijo dirigiéndose al pobre bisonte volador, cargado de chucherías.