Las calles ya están decoradas, preparadas para la Navidad, a principios de diciembre la noche es oscura y helada pero Londres bulle entre luces, gente comprando y villancicos en las esquinas. Sirius se sube el cuello de la cazadora y embute sus manos mas en los bolsillos de los vaqueros, la varita firmemente agarrada en su mano derecha, tiene una herida en el costado pero no sangra y eso le preocupa, aunque si duele, anda sorteando a la multitud, respira hondo intentado ralentizar los frenéticos latidos de su corazón, y desea muy a su pesar que esa noche le hubiera tocado guardia con James.

Estaba vigilando la casa del primer ministro muggle cuando se aparecieron, tres encapuchados, consiguió abatir a dos pero el tercero. Joder el tercero, al final había corrido con todas sus fuerzas, sabiéndose perseguido hasta llegar al parlamento, ahí le había perdido.

En cuanto encuentra un callejón vacío se desaparece, y el olor de casa de James le golpea, sin saber muy bien porque se tambalea y desvanece, lo último que siente es su cabeza golpear con mucha fuerza en el suelo de madera y a una mujer gritando su nombre.

Sirius esta tumbado en un sofá, y está en casa de los Potter, eso lo sabe porque oye los susurros que intercambias James y Lily, le gustaría que se callaran porque le dan nauseas. Intenta abrir los ojos y nota como Lily se le acerca.

Sirius, Sirius despierta- y le da suaves cachetes en las mejillas.

Njjjjjjjj joder Lily- e intenta apartarse. Cuando se da cuenta de que no le van a dejar dormir en paz abre los ojos. Unas enormes gafas le sonríen con alivio y dicen algo de "entradas triunfales"

Resignado se incorpora con la ayuda de Lily y se queda mirando a James un poco atontado mientras los muebles y las paredes toman forma por fin.

sectumsempra exsangue – dice una voz a su derecha, Sirius da un bote y Lily suelta una risita- te atravesaron el pulmón derecho y el hígado Canuto. Tenías derrames internos aunque no podías sangrar, por eso te desmayaste.

Sirius tuerce el cuello para mirarle tan rápido que se le vuelven a nublar los ojos y le pitan los oídos. Y ahí está muy serio y un poco pálido, sentado a los pies del sofá con las piernas cruzadas, Lunático. Se levanta y no puede evitar desperezarse para Sirius toda la habitación desaparece en ese momento.

¿qué tal te encuentras?

Bien ¿cuándo has llegado?- Remus estaba pasando el fin de semana en casa de su padre, y el día anterior le había escrito diciendo que iba a alargar un poco su estancia.

Esta mañana pero ya te habías ido…

Sirius calla un rato y descansa- le corta Lily al ver que está abriendo la boca.

Tiene razón canuto- dice James cuando Sirius va a protestar- deberíais iros a casa. Ya contarás mañana en la reunión todo lo que ha pasado-

Sirius se queda mudo, ese James, tan maduro y "hombre" le sigue sorprendiendo así que le hace caso y le sigue mansamente hasta la chimenea de la cocina apoyado en Lupin, bueno tampoco necesita mucha ayuda pero se está bien tan cerca de su cuello mientras le sigue taladrando con esos ojos, serios y esas pecas sobre la nariz y ese brazo sujetándole por la cintura. Se despiden de Lily con un beso y James les dice "hasta mañana" y a Remus "tened cuidado por favor". Remus asiente firmemente y Sirius va a volver a protestar pero no le da tiempo, en un segundo están rodeados de llamas y al segundo siguiente en su cocina.

Sirius tose y escupe la ceniza que se le ha metido en la boca. Y Remus suelta su primera sonrisa de la tarde:

siempre, pero es que siempre te pasa lo mismo, no puedes tener la maldita boca cerrada ¿verdad?

Me conoces bien- gruñe, se aparta y se pone a preparar té.

¿ que tal tu padre Lunático?

Bien, ya sabes, con todo lo de mi madre todavía…- la voz se le quiebra y Sirius le mira a los ojos por primera vez. Están llenos de una oscura tristeza y resignación- por eso quería quedarme un poco más- añade como justificándose.

Y se abraza a él clamando su protección como un niño chico, aunque le saca una cabeza, Sirius solo puede susurrarle en el oído palabras de calma mientras le acaricia la nuca. No sabe cuanto tiempo se quedan así hasta que la tetera silva y se separan apocados.

- yo me ocupo de eso- dice Remus en voz baja- deberías ir a acostarte.

Sirius le obedece, esta situación es demasiado nueva para él, no sabe que significa abrazarle, tampoco sabe que significan sus sonrisas ni porqué quiere besarle todo el tiempo. "mentiroso" se recrimina, solo ahora tiene sentido sus celos por todo aquél que se acercara a Remus, todas aquellas peleas porque Sirius criticaba a sus parejas. La incomodidad en su cercanía de estos últimos años, los abrazos demasiado largos y las miradas doloridas de Lunático. Le da vueltas mientras se desviste, y eso que el no le da vueltas a nada, ni siquiera al cambio de amigo a amante, lo aceptó un mes atrás sin más. Desde entonces pasaban muchas noches juntos, pero no todas y a la mañana siguiente se miraban y no se veían como antes, aunque no comentaban nada.

La única vez que habían estado cerca de hablar algo fue a la vuelta de Remus de "sabeDiosdonde" después de la primera vez que se enrollaron, cuando Sirius perdió la cabeza y destrozó todos los espejos de su cuarto.

Se metió en la cama y solo entonces se dio cuenta de cómo le dolía todo el cuerpo, no llevaba vendajes pero le había quedado una fea cicatriz que le cruzaba las costillas.

no está mal- Remus le miraba por encima de dos tazas de té. Le dio una a Sirius- cuidado que todavía quema- y se sentó con cuidado en el borde de la cama.

¿quieres hablar de ello?- le pregunto Sirius dejando la taza en la mesilla.

No

Entonces ven aquí.