ALICE:

Volvi a la realidad, miré a mi madre, que se había apartado de mí sabiendo lo que significaba, aquella mirada perdida y la rigidez en mi cuerpo. Miré a mi madre y a mi padrastro . No me lo pensé cogi mi maleta y sin decir nada me dirigí hacía la puerta principal de aquel horrible lugar. Cuando empecé a subir las escaleras noté que alguien se acercaba, era mi madre.

-Hija, quiero que entiendas que esto lo hacemos por ti, aquí te pondrás bien- me dijo no muy segura, iba a seguir subiendo las escaleras cuando mi madre me agarró por un brazo- espera, Alice que…, bueno eh …..¿Qué has visto?.

- A ti- dije muy seria .

-¿Qué has visto sobre mi?

-Lo que te mereces, por haber elegido a ese hombre al que llamas marido- dije solté su agarre y seguí subiendo los escalones.

-¿Cuándo?- dijo mi madre con voz temblorosa.

-Pronto- le contesté sin volverme siquiera para mirarla, la escuché sollozar, llegué a la puerta la empuje y entré .

El doctor entró unos minutos después.

-Alice, ahora te enseñaré las instalaciones y tu habitación- miré el vestíbulo que era igual o peor que el edificio por fuera, lleno de humedades, las paredes descoloridas con desconchones, allí dentro solo olía a desinfectante, las ventanas tenían rejillas que por la pinta que tenían no se abrían desde hace muchísimo tiempo.- Bien Alice, deja ahí tu maleta, la recogeran y la llevaran a tu habitación, sigueme- me ordenó el doctor. Le seguí por el vestibulo que conducía a un largo pasillo, las paredes estaban pintadas de un gris oscuro, las puertas eran de un gris un poco mas claro qu el de las paredes, este lugar era espeluznante, mientras nos acercabamos a las salas iluminadas, se escuchaban chillidos, sollozos en la lejanía, mientras tanto el Doctor me iba diciendo lo que era cada sala por la que pasabamos entonces el doctor se paró- esta es la sala de descanso- y dejo la puerta abieta para que me asomara, había como 20 personas. Casi todos eran chicas algunas tenían la vista perdida encogidas se abrazaban las piernas con sus brazos y balanceandose hacia delante y hacia atras esa imagen hizo que se me helara la sangre, me quede sin respiración y mis ojos se perdieron en la lejanía. Me vi a mi misma dentro de poco como aquellas chicas, parpadeé para que el doctor no se diera cuenta de que había tenido otra..., había un chico con un casco golpeandose la cabeza contra una columna, había otro que miraba sin cesar hacia la ventana y murmuraba algo como "vienen , ya se acercan, llegaran pronto, nos mataran a todos", miré al doctor que me miraba con media sonrisa. tragué saliva con dificultad, tenía los ojos húmedos, el Dr viendo que me quedé helada me agarro del hombro y me guío por el resto del pasillo, no atendí a lo que me decía el Dr, llegamos a un despacho y el Dr me sentó en una silla enfrente de él. Yo seguía acongojada por la visión de aquella habitación con todas aquellas personas, sin ningún halo de vida, todos con la vista perdida, y lo peor fue verme a mi misma como aquellas chicas.

-Bien, Alice después de nuestra visita te explicaré las normas de Bell river- dijo el doctor sacandome de mis pensamientos, levanté la mirada- A partir de este momento no tendrás comunicación con el exterior

-Esta es la sala de descanso, hay dos televisiones con rejas para que no haya peleas ente los pacientes- Me asome al interior de la sala, y aquella imagen era desgarradora, había como veinte personas, había dos ancianos tirados en el suelo mojado en lo que supuse eran sus propios orines, desvié la mirada hacia otro paciente que se daba golpes en la cabeza contra una de las columnas de la sala , le salía sangre de la frente, había otra chica más o menos de mi edad encogida en el suelo se abrazaba las piernas con los brazos y se mecía hacia delante y hacia atras, sus ojos estaban apagados, perdidos en algun lugar muy lejano. Entonces me vi a mi misma como aquella chica, tragué saliva con dificultad, tenía los ojos a punto de convertirse en una catarata, noté los ojos del Dr mirándome, cerró la puerta de la sala de descanso y empezó a andar de nuevo por el pasillo, yo andaba mirando al suelo, estaba aterrada. Entonces noté como el DR abría una puerta de la que salía una luz cegadora teniendo en cuenta la oscuridad que había en los pasillos y en las salas del psiquiatrico, parpadeé para hacerme con la luz de la nueva estancia, era un despacho grande y lujoso nada que ver con lo que había fuera, aqui las paredes estaban nuevas, los muebles eran nuevos.

-Sientate- me ordeno el Dr- Bien ahora te explicaré las normas, lo primero es que desde ahora me llamaras director, espero que atiendas para no hacerme repetir las cosas pequeña- dijo el doctor viendo que estaba distraida mirando el despacho, entonces levanté mis ojos y los clavé en los del director- bien sigamos , a partir de este momento no tendrás comunicación ninguna con el exterior, los baños como te he explicado están en la segunda planta, un enfermero te acompañará después para desinfectarte donde te cortaran el pelo y te darán dos uniformes para que puedas cambiarte una vez a la semana, si se te olvida echar el uniforme a lavar ya habrás tenido tu oportunidad para lavarlo hasta la proxima semana, la ropa interior tambien te la damos nosotros 2 bragas y sigue el mismo procedimiento que el uniforme asi que intenta no tener perdidas de orina o de heces, el día del baño es el Domingo - ahora entendía la suciedad de los uniformes de los demás enfermos- los desayunos son a las 6:00 am, las comidas a las 12:00pm y la cena a las 20.00pm, mañana te presentaras en mi despacho y veremos cual va a ser tu tratamiento, ¿entendido?- dijo el director .

-Si- me apresuré a decir.

-Si que,¿ Alice?.

- Que si que lo he entendido todo- dije sin comprender, el director se levantó de su sillon y vino hacía mi.

-Desde este momento solo hablaras cuando se te pregunte y la contestación que darás será, si señor director, ¿entendido?.

-Si señor director- dije apretando los dientes.

- Espero que te hayan quedado claras las normas- dijo el director volviendo a su mesa donde se inclino y pulsó un botón, el director se fijó en que miré el teléfono durante demasiado rato - este es el único teléfono que hay aqui, pero teniendo en cuenta de que no tienes a nadie fuera, no creoq ue sientas la necesidad de llamar a nadie ¿no?.

-No señor director- dije desviando la mirada hacia el suelo, una voz masculina salió del intercomunicador.

-¿Señor director?- dijo la voz.

-Venga a mi despacho, tenemos a una nueva enferma- dijo el director.

-Enseguida.

-Bien, Alice, espero que con mi explicación sobre la ropa, habrás llegado a la conclusión de que tu ropa incluída la maleta a sido incinerada- dijo el director medio sonriendo, entonces llamaron a la puerta y entró un enfermero.

-¡Ah! Señor Andrews, encarguesé de que nuestra pequeña Alice, quede bien aseada, llegué a su hora para la cena y luego la acompaña a su cuarto.

-Si señor director- contesto el joven enfermero.

El enfermero me hizo un gesto con la mano para que le siguiera, pero antes de salir del despacho el director me dijo.

-Hasta mañana Alice- en un tono que me puso la carne de gallina. Seguí al enfermero hasta el segundo piso, pero antes paramos en unos armarios que habia pegados a la pared, el enfermero se giró y me miró de arriba a bajo.

-No tenemos tallas- dijo el enfermero- así que tendrás que estar sin sujetador, toma tus uniformes y bragas y sígueme- dijo el enfermero, entregándome de mala manera los harapos a los que llamaban uniforme, las bragas parecían pañales de los grandes. El enfermero siguió andando y se fijó en que me entretuve mirando los harapos, entonces volvió hacia mi, me agarró del pelo y tiró de mi hacia delante hasta que llegamos a los baños y me empujo encima de un desagüe.-¡Quitate la ropa!- me dijo el enfermero con cara de salido, viendo que no me movía , me quitó las cosas que tenia en las manos de mala manera- ¿quieres que te ayude preciosa?- dijo acercándose a mí, no lo vi venir, me golpeó en la cara y me tiró al suelo, empezó a arrancarme la ropa, cuando me dejó desnuda y temblorosa en el suelo se agachó y me levantó del suelo tirándome del pelo.

-No por favor, no me haga daño- dije llorando.

-¡ENTRA AHÏ!- me volvió a empujar y caí al suelo, estaba aterrorizada, las lagrimas no me dejaban ver nada- Ponte en pie muñequita- dijo el enfermero, me arratré hacia la pared que tenía a mis espaldas para ayudarme a levantarme, cuando lo conseguí me tapé mi desnudez- ¡OH! pequeña, no llores- dijo con ironía y sonriendo, se volvió a acercar a mi y yo me encogí contra la pared- ¡TE HE DICHO QUE TE PONGAS EN PIE!- me chilló enfadado, entonces escuché como se abría una puerta.

-James- dijo otra voz masculina.

-Que quieres Alistair- dijo de mala manera James.

-Déjala tranquila, no ves que es solo una niña- dijo la voz que acababa de entrar en los baños.

-¿Una niña?, dices, aqui se tratan a todos por igual, es más el director me ha encargado personalmente que me haga cargo de esto- dijo despectivamente mirándome.

-Daré parte de tí, aunque eso me cueste el empleo, y esto será cerrado.

-¿Crees en serio que los de fuera no saben lo que ocurre con estos locos?, jajajjajajjajajajja- se rió James- lo saben y les da igual estos pobres infelices, les da igual a sus propias familias, ¿crees que a los directivos les importa algo?, no viejo , mientras sigan ganando dinero con este lugar, así que ocúpate de tus asuntos viejo loco que yo me ocuparé de esta muñequita, ¡TU!- dijo refiriéndose a mi- .levantate y juntate esto por los pelos y todo el cuerpo- dijo lanzándome una pastilla de jabón.

-NNnno dejaré que le hagas lo mismo que a las demás- dijo el anciano.

-¿Todavía sigues ahí viejo?- dijo James burlándose del anciano.

-¡Alistair!- nos sobresaltó la voz del director a los tres- ¿que haces aquí?, deberías estar en el comedor guardando la cena, no aquí, maldito viejo, ve a tu sitio ¡YA!- ordenó el director al anciano enfermero.

-Sssi sseñor director- tartamudeó el anciano y salió de los baños.

-James acaba de una vez, después del baño y el corte de pelo, llevalá a su cuarto, hoy se queda sin cenar-dijo el director saliendo de los baños.

-Si señor director- dijo James a las espaldas del director, entonces el director se paró en el umbral de la puerta y dijo

- Por cierto James, ya sabes las reglas, puedes jugar con ella, pero no dejes marcas ¿entendido?.

-Si señor director- contestó James sonriente, la puerta del baño se cerró tras el director. James se giró hacia mi- ¿has acabado de juntarte el jabón muñequita?.

-Ssssssssiiii- dije temblando de miedo y de frío, el jabón era puro desinfectante hecho pastilla para sitios como este donde se temía las plagas de piojos y demás cosas de esta época donde la sanidad era muy precaria.

-¡SI QUE!- dijo James

-Ssssi sssssssssssseñorr-.

-¡OH la muñequita¿ tiene frío?, ahora se te quitará, James se giró y cogió una especie de manguera y presionó un botón de la pared, de repente me vi contra la pared empujada por el fuerte chorro de agua, que estaba helada, me puse puse mirando a la pared- Ábrete de piernas- me ordenó James- Vamos a desenjabonar bien ese trasero,¡ girate!- me ordenó, me puse de cara a James- No cierres las piernas- entonces noté toda la presión del agua entre mis muslos, intentaba taparme con las manos- Extiende los brazos- me dijo James sonriente, estaba disfrutando con todo aquello- Bien ya está bien limpito ese lindo cuerpo, ven aquí- me ordenó extendiéndome uno de sus brazos, viendo que no me movía fue James quien se acercó a mi, presionando todo su cuerpo contra el mío, Vamos Alice, no seas mala- ¡PLAF! me cruzó la cara- si quieres que sea bueno contigo, se buena conmigo- dijo deslizando sus manos por mis brazos, una de sus manos se dirigía a mi pecho derecho y apretó.

-¡NO, por favor!, no me haga daño- le supliqué.

-Si vas a disfrutar más que yo- dijo sonriente, acercó su cara a la mía.

-No, no por favor, se lo suplico- dije retirando mi cara de la suya.

-¡Estate quieta!, si no quieres que te haga más daño del necesario- dijo sujetándome por el pelo para obligarme a mirarlo, entonces me chupó la cara, estaba aterrada, aquel enfermero me iba a hacer daño.

-¡SOCORRO!- ¡PLAFF!otro guantazo.

-Si chilla, eso me excita más, nadie vendrá a ayudarte, ¿por que crees que pusieron los baños en el segundo piso?, para que nadie escuchara nada.

-¡AAAAAAHH!

-Si, eso es chilla- me susurro al oido, pegó su cuerpo al mío y pude notar su erección, empecé a llorar, ¡DIOS MIO QUE VENGA ALGUIEN! chillé en mi cabeza, ¡Pofavor!. de pronto se abrió la puerta del baño.

HASTA AQUI EL SEGUNDO CAP, GRACIAS A MAFER HALE CULLEN Y AL 23 POR LEERME, ESPERO NO RETRASARME MUCHO EN ACTUALIZAR, GRACIAS POR VUESTROS ANIMOS, BESITOS PARA TODOS