PETER

4

El día está nublado, hace frío, seguramente nevará dentro de un momento. Peter enfundado en su abrigo, se pregunta donde ha ido a parar, no reconoce el lugar, está rodeado por casas unifamiliares con jardín, supone que una zona residencial, pero si la Máquina le ha llevado hasta allí seguramente habrá una razón. Hasta ahora, él ha elegido el momento y lugar donde quería trasladarse, pero todos sus esfuerzos han sido en vano, puede que el Observador tuviera razón, y no sea posible cambiar el pasado . De pronto escucha un grito de mujer, proviene de una de las casas, aunque no está seguro de cual es. Un niño que sale corriendo de una de ellas y enfadado se sienta en la puerta. Peter curioso se acerca a la valla y se le queda mirando, tiene la sensación de que le conoce
- ¿Todo bien chico? - pregunta Peter
- Mi madre no comprende nada mis experimentos ¡sólo ha sido una equivocación! Se ha puesto ha gritarme como una loca
- Bueno, quizás tenga algo de razón
- me ha dicho "Walter Bishop fuera aquí inmediatamente" ¡me ha echado de casa! ¡con el frío que hace? Por cierto... ¿quien eres tú? - pregunta el niño a Peter que está realmente desconcertado, lo último que esperaba era encontrarse a Walter y menos aún tan pequeño
- ¿Cuantos años tienes? - pregunta al fin Peter
- Yo he preguntado primero... no te conozco, nunca te he visto por aquí
- Peter, mi nombre es Peter – duda un segundo en decirlo, pero enseguida piensa que no pasará nada, aún no ha nacido, nadie le puede conocer
- Tendrás un apellido ¿no?
- Eres muy curioso
- Tú has preguntado cuantos años tengo ¿no serás un tipo de esos raros?
- No – responde Peter sonriendo – siento si te he asustado
- Para nada, ya no soy un niño, tengo 14 años, todo un hombre – responde orgulloso – aunque a mi madre no se lo parezca
- así que te gusta la ciencia – afirma Peter sabiendo la respuesta
- ¡Claro! ¿Qué pregunta es esa? - Responde indignado el niño Walter – algún día me gustaría tener mi propio laboratorio, lejos de esta casa, y de mi madre, por supuesto... no creo que a ella le gustara mucho lo que tengo pensado hacer
- Supongo que no experimentar con niños
- Dices unas cosas muy raras – afirma Walter mirando a Peter con curiosidad – la verdad es que eres muy raro. Pero no de esos otros que están locos...tú eres diferente
- Sólo quiero volver a casa...
- ¿Y que te lo impide? ¿no tienes dinero?
- No – responde Peter con una sonrisa – no se trata de eso. Estoy buscando la forma de cambiar algo para que en el futuro no suceda algo malo
- ¿el futuro? ¿no serás un viajero del tiempo?
- No - afirma Peter mostrando una sonrisa forzada , debe tener más cuidado, desde siempre Walter ha sido muy perspicaz y ahora con su edad es mucho más curioso – simplemente soy un tipo que le gusta contar historias ¿quieres oír una?
- Bueno, no tengo nada más interesante que hacer
- Es sobre un chico como tú, también le gustaba la ciencia. Cuando se hizo mayor, comenzó a realizar experimentos, quería conocer todo lo que le rodeaba, saber como funcionaba. Un día, se encontró con otro científico, tan inteligente como él, y juntos llegaron a descubrir cosas extraordinarias, no tenían límite y eso hizo daño a otras personas, a niños inocentes, hicieron sufrir a sus familiares, mucho. Y no sólo eso, descubrieron la forma de cruzar entre mundos, pero no fue tan emocionante como pensaron, provocaron una guerra, todos murieron.
- ¡Oh vaaaya! - exclama Walter asombrado – tú vienes del futuro, ahora estoy seguro
- Ya te he dicho que no, sólo es un cuento
- No te creo... aunque sea un niño, no soy estúpido, se que hay cosas en este mundo que no se pueden explicar, y tú eres una de ellas. Apareces por sorpresa y me cuentas esa historia tan rara... estoy seguro que se trataba de mi.
- No quiero que te equivoques.
- ¿Y por que me cuentas todo eso entonces? Lo único malo que he hecho ha sido ensuciar las paredes del salón
- Tranquilo, sólo me gustaría que la recordases ¿lo harás?
- No creo que vaya a poder olvidar esto. Ya verás cuando se lo cuente a mi madre...bueno, a ella no, seguro que se enfada más de lo que está... Por cierto ¿y como se llamaba el otro científico?
- No creo que sea buena idea... - comienza a decir Peter, pero de pronto la madre de Walter sale a la calle llamando a su hijo
- ¡Waltz! ¡entra en casa! ¡ahora!
- Espera un momento madre... este señor me estaba contando...
- ¿qué señor, Waltz? Ahí no hay nadie... estás imaginando cosas... no habrás tomado otra vez una de esas cosas que preparas ¿verdad?
- No...no – responde Walter confuso mientras entra en la casa bajo la atenta mirada de su madre y la de Peter, que lo observa desde una posición privilegiada, la Máquina.
-