PETER
6
- Si... ya está aquí... hola mamá – saluda Liz a una anciana que entra en la habitación del brazo de un hombre que seguramente será Robert, su otro hijo.
- Olivia – exclama Peter con un hilo de voz a la vez que extiende su temblorosa mano. La mujer se acerca y le besa en los labios
- Peter... mi amor, te echo tanto de menos – declara ella sonriendo. Peter la mira a los ojos, si, es ella, su Olivia, acaricia su mejilla
- Hemos sido felices... después de la Máquina
- Mucho mi amor... tuvimos una vida maravillosa
- Nunca quise hacerte daño...
- Lo se cariño... eso ya lo olvidamos hace mucho... no pienses en ello, tienes que recuperarte para que puedas volver a casa conmigo...
- Te quiero Olivia – afirma Peter mientras cierra los ojos. Siente como la vida se le va poco a poco, como sus ojos se cierran definitivamente, y a pesar de eso, se siente dichoso al tener a Olivia a su lado. Por haberla podido ver una última vez.
- "Ella está viva y ha sido feliz" - es su último pensamiento antes de abandonar la vida para siempre
Se encuentra perdido en una total oscuridad, no sabe si al haber muerto en el futuro ha podido afectarle en su presente, si es que lo tiene. Piensa que se encuentra en un lugar diferente, no percibe lo mismo que cuando subió a la Máquina, se encontraba unido a ella y apenas era consciente de su posición. Ahora puede apreciar el vacío que le rodea, y esa tiniebla que ciega sus ojos. Se pregunta si es eso la muerte, la más absoluta soledad. Esperaba dejar de sentir, de sufrir, de recordar todo lo que había perdido... a Olivia. O quizás no se trate de eso, que no esté muerto, que siga en la Máquina y que todo haya acabado. Quizás ese futuro perfecto que vio se trataba en realidad de una mentira, por que si no fuera así, él estaría ahora con Olivia, empezando esa vida en la que estarían juntos durante 100 años, pero no es así, está aquí, perdido en este lugar tenebroso. Y no sabe que hacer. Desde que subió a la Máquina todo fue fácil, un solo pensamiento le llevaba donde quería, tenía el poder suficiente para crear nuevas realidades, incluso comunicar mundos. Y ahora no tenía nada. Era incapaz de cualquier cosa. Una y otra vez volvía a preguntarse que era lo que había salido mal, si ese era su destino final, permanecer en la oscuridad para siempre, siendo consciente de lo que ocurría, rememorando todo lo que había pasado en su vida, recordando todo el sufrimiento que había causado a su alrededor. Y pensando en Olivia. Si, quizás su recuerdo le ayudaría a soportar esta incertidumbre. Por supuesto que le hubiera gustado disfrutar de su vida junto a ella, ver crecer a los hijos que hubiesen tenido juntos, envejecer a su lado.
Nunca tuvo una vida fácil, no encontraba su lugar, o al menos eso pensaba hasta que encontró a Olivia. Y después ocurrió todo. Si, quizás estaba en el lugar que merecía, no podía hacer más que resignarse, pero eso no iba con él, no le parecía justo, tenía que hacer algo para salir de aquella situación, estaba seguro que aquello no sería su final. No era su destino, su sitio estaba junto a Olivia, y ella le ayudaría a salir de allí. Comenzó a llamarla, no sabía si podría escucharle, pero tenía que intentarlo
¡Olivia! - Gritó. Y siguió haciéndolo una y otra vez - ¡Olivia! - pero no obtuvo respuesta alguna. Decidió que no pararía, que seguiría llamándola hasta que perdiese la voz. Y permaneció así durante no sabe cuanto tiempo. Se encontraba cansado, si es que eso podía pasar. Cansado y derrotado, cerró los ojos, angustiado. Comenzó a pensar que nunca saldría de aquel lugar siniestro. Comprendió que seguramente Olivia no podía escuchar su llamada. Definitivamente estaba perdido. De repente, una voz retumbó en el vacío
- Peter – el joven se sobresaltó al oírla ¡era ella! ¡Olivia no le había abandonado! - Peter – repitió de nuevo, y al volver a escucharla, se sintió emocionado. No estaba solo, todavía había esperanza para él.
¡Olivia! ¡Estoy aquí! - gritó de nuevo. Quizás así, si seguían su voz, llegarían hasta él. No podía dejar pasar esa oportunidad. Se inquietó al pensar que podrían olvidarle de nuevo y dejarle allí para siempre. De pronto, algo llamó su atención, un punto de luz, diminuto al principio pero que cada vez se hacía más grande iluminando el lugar, y lo único que podía ver era una densa niebla que le rodeaba, pero no tenía miedo, sabía lo que tenía que hacer. Aunque no tenía idea si había suelo bajo sus pies, se encamino hacía la luz, ese era el momento. Cegado por el resplandor no dudó en adentrarse en su interior, no le importaba lo que ocurriera, sólo quería salir de ese infierno.
- Peter – vuelve a escuchar. sabe que es la voz de Olivia, la siente más cercana, es incluso más clara. Comienza a abrir los ojos, al principio le cuesta, la luz le hace daño y tiene que volver a cerrarlos
- tranquilo, poco a poco – dice otra voz que reconoce como Walter. Se pregunta si es cierto que el científico está allí también, si ha vuelto a su mundo, a su tiempo o si es otro de esos futuros que la Máquina le ha enseñado. Después de varios intentos, por fin logra abrir los ojos, mira a su alrededor, confuso. Se encuentra de nuevo en un hospital. Olivia está a su lado, y se pregunta si es ella o quizás la confunde con su hija, como ocurrió la última vez, aunque Walter está a su lado, no sabe que pensar
- Peter – dice Olivia sonriendo – bienvenido – el joven la mira aturdido, siente como si no aún no fuese él - ¿qué le ocurre Walter? ¿puede que no nos reconozca
- Está desorientado, dale tiempo – asegura Walter
- ¿Dónde estoy? - pregunta al fin Peter
- En un hospital, tranquilo, te pondrás bien – responde Olivia, pero más que tranquilizarle lo que hace es confundirle más aún. Levanta su brazo, mira su mano, no tiene arrugas, es joven
- ¿En que año estamos? - pregunta desconcertado
- Enero 2012... Peter, has estado desaparecido durante 4 meses – asegura Walter – y lo más increíble de todo, es que cuando te encontramos sólo estás deshidratado
- ¿Donde me encontrasteis? - pregunta mientras se incorpora con dificultad
- Espera que te ayude – dice Walter – toma, así estarás más cómodo – asegura colocando una almohada en su espalda
- En la Máquina, en la Estatua de la Libertad...y no sabes cuanto lo siento – se disculpa Olivia contrariada
- ¿por qué? - pregunta Peter confundido
- No se como pudo ocurrir, pero te olvidé... todos te olvidamos
- No... no importa Olivia, todo está bien – responde Peter acariciando su brazo
- Oh, mira, te recuerda, vamos mejorando – dice Walter con una gran sonrisa
