Los personajes son de Meyer solo la historia es mia.

¿Lo harías Bells? —me preguntó y mi corazon latía a mil por hora. —Tendría que confiar mucho en esa persona —le dije—¿Tu confías en mi cierto? —Dios,¿lo dice enserio? —Claro,eres mi mejor amigo—¿sera lo que creo? —Bueno Bella creo que es hora de agregar algunos beneficios a nuestra amistad—dijo tomandomé de la cintura y pegandome a el oh por Dios


Edward se abalanzo contra mi y me beso rudamente, nuestros besos eran profundos y nuestras caricias demandantes.

—Bella—suspiró Edward en mis labios, nuestras respiraciones eran entrecortadas debido a nuestros besos.

Miré a Edward quien tenía los ojos oscurecidos por la lujuría una sexy y sadica sonrisa se formaba en sus labios… mierda.

—Sabes, siempre he tenido dos lados Bells, tu conoces solo mi lado caballeroso—lo miré confundida.

—¿Y cual es tu otro lado? —apenas y mi voz fue audible, estaba un poco asustada, digo acabo de ver el exorcista, esta lloviendo horrible y estoy sola con Edward que tiene una mirada maniatica diciendome que tiene dos personalidades… vale tambien estaba excitadisima, pero eso no me quitaba lo asustada.

—Mi lado oscuro muñeca— hizo una pausa—mi lado caballeroso siempre te ha respetedo y cuidado pero mi lado oscuro siempre ha querido joderte tan fuerte que en lo unico que pienses sea en mi.

¡¿Que? Porque mierdas no le dijo antes, me hubiera ahorrado tantas noches con mi consolador…

El apretaba mis senos fuertemente mientras me decía todo esto al oido, soplando su dulce aliento haciendome estremecer.

—No…n…o puedo cree…erlo—dije como retrasada mental, Edward nublaba mis sentidos.

—¿Cómo no puedes creerlo Bella? Siempre estas mordiendo tu delicioso labio frente a mi, tentandome, como tus deliciosas curvas se dejan ver en esa ropa tan ajustada que Alice te obliga a usar, tus sonrojos y tus malditos ojos inocentes…¡Ugh! Me dan tantas ganas de corromperte— dijo Edward con fiereza.

—Te juró que no tenía idea… no lo hice proposito y…—Edward me interrumpió con un rudo beso en los labios.

—Eso es lo que me mata Bells, que no lo haces intencionalmente, que tu no querías seducirme y yo muero por follarte hasta dejarte sin sentido.

Estaba mas que excitada, estaba euforica, demasiado caliente, estaba ardiendo por sus palabras.

Edward comenzó a lamer mi labio inferior, lo comenzó a mordisquear suavemente, derrepente lo mordío fuertemente, tan fuerte que me hizo sangrar, podía sentir el sabor de la sangre en mi lengua, Edward lo succiono chupando la sangre que salía de el, gimiendo de placer.

—Edward— gemí por el dolor y la exitación que esto me causaba era tan enfermo mm ya se que quizo decir con lo de sexo pervertido.

Se separó de mi, vi mi sangre en sus labios, el lamió su labio inferior recogiendo lo que quedó en el.

Yo lo miraba impresionada.

—Bella me produces una increíble necesidad de dominarte, de corromperte…quiero que sepas en lo que te estas metiendo Bella, antes de que empiece y ya no pueda parar.

—Lo sé y quiero hacerlo Edward, no sabes cuanto, me tienes malditamente caliente y te necesito— dije, aunque practicamente se oyo como una suplica.

Me miró intensamente lo que me parecieron horas, pero seguramente solo fueron un par de minutos.

Me besó suavemente, Dios estos bruscos cambios me estaban poniendo ansiosa y mas excitada.

—Y dime ¿Cuál es tu sucio secreto baby?

Su voz era ronca y sexy.

—Desearte Edward, desearte como loca, tocarme pensando en ti…—me sonrojé fuertemente. No podía controlar lo que salía de mis labios.

Edward seguía con esa maldita sonrisa sadica en los labios, sentí su mano moverse nuevamente a mis pechos, acariciandolos suavemente, comenzó a bajar la parte de arriba de mi vestido, no llevaba sujetador porque el vestido era sin tirantes y tenía soporte en esa area.

—Joder, eres preciosa—dijo Edward mirando mis pechos fijamente, lo miré completamente sonrojada, el pasaba el dorso de su mano por mis pezones excitandolos, aunque no era necesario ya estaban muy duros.

Me miró y soltó una ronca risita, probablemente al verme mas roja que una fresa, con su mano derecha acaricío mi mejilla suavemente, sonreí.

Pero derrepente sin aviso movio su mano a mi cuello, presionandolo fuertemente pero sin dañarme, con su otra mano tomó mi pezón entre sus dedos y le retorcío fuerte.

—¡Aha! —grite por la sensación.

—Esto te excita muñeca,te gusta asi—dijo mientras retorcía el otro pezón entre sus dedos.

—¡Si!

—Si que muñequita

—Si, si ,si me excita mucho.

—Te gusta como retuerzo tus pezones, asi baby, duro—maldita voz ronca y sexy , si sigue hablandome asi me voy a venir.

Yo gemía y gemía mientras me retorcía en la cama, sentía como me faltaba el aire, podía respirar pero apenas lo necesario.

Era una presión placentera.

—Dime lo que quieres baby.

—jodeme Edward, quiero que me jodas—dije con voz estrangulada, todo pensamiento racional se había ido.

Edward movío la mano que no estaba ahorcandome hacie mi centro.

—Mierda baby, estas goteando y estas caliente.

Edward estaba hincado en la cama sin camisa aun con sus pantalones de pijama puestos, su mano seguía cortandome el aire mientras con la otra levantaba mi vestido dejando a su vista mis bragas de encaje celeste.

Me miró con el ceño funcido.

—Dime Isabella ¿Por qué mierdas llevabas estas bragas a tu cita? ¿Acaso pensabas que algo pasaría con el pendejo de la cita? Eres un provocadora—gruño Edward.

—¡No! Claro que no Edward, Alice escogió mi ropa incluyendo la interior, jamas pensé algo asi.

Pendejo…

—Mas te vale Swan, de todas maneras no volveras a usarlas para provocar a nadie— dijo y de un jalón rompio mis bragas con una mano, inmediatamente que lo hizo comenzó acariciar mis humedos pliegues, acaricío suavemente mi clitorís haciendome temblar.

—Voy a joderte con mis dedos primero mi muñeca, pero antes quiero que digas algo.

—Lo que sea Edward, lo que sea— estaba practicamente rogando.

—Di que me pertences, que eres mia y solo mia, ese es el trato Bells, mientras estamos en esto solo nos pertenecermos el uno al otro, nadie mas podrá tocarte.

Yo estaba en shock por sus palabras, por el tono posesivo en ellas, pero sinceramente me encantó y claro que estaba deacuerdo con esta parte del trato.

—Si soy tuya Edward, solo tuya.

—Esa es mi chica.

Y con eso metió uno de sus dedos en mi hendidura,entraba y salía de mi furiosamente mientras sentía mas presión en le cuello.

Puedo asegurar que era la sensación mas increíble que había sentido en mi vida.

—Mmmm—ronroneaba Edward mientras movia su dedo en circulos, derrepente tocó un punto dentro de mi que me lleno de placer, me tensé.

Edward lo notó y sonrío murmurando lo encontre.

Tocó ese punto insistentemente y me estaba llevando a la locura. Sus movimientos eran precisos, en el momento que el sentía que me iba a venir bajaba la velocidad de sus movimientos dejandome en el borde.

—Edward oh Dios ya, ya no puedo mas.

—Ya casi baby, aguanta un poco muñeca.

Aceleró los movimientos tocando mas intensamente ese punto dentro de mi, empecé a ver colores bajo mis parpados, un calor ardiente invadía mi cuerpo rapidamente, sentí como los musculos de mi vagina se tensaban y un millon de mariposas revoloteaban en mi estomago.

Edward cada ves presionaba mas mi cuello, me estaba quedando sin aire. Y por alguna extraña razón esa asfixia aceleraba mi orgasmo prometiendo ser el mejor de mi vida, la sensación era indescriptible.

—Oh maldicion… no puedo parar, amo tu coño apretando mis dedos, correte baby correte ahora Isabella—gruño Edward.

Esas palabras liberaron algo en mi, Edward soltó mi cuello y por acto reflejo tomé una enorme bocanda de aire trayendo consigo un exploción impresionante, mi vagina se contraía fuertemente, sentí un abundante liquido caliente salir de mi interior, espasmos atravesaban todo mi cuerpo, estaba como inconciente, el orgasmo me pareció eterno, no me había dado cuenta que estaba gritando fuertemente el nombre de Edward hasta que escuché mi voz.

Poco a poco abrí mis ojos, miré a Edward quien me miraba con los labios entreabiertos, su mirada estaba completamente desquiciada sus ojos eran negros como la noche, su pecho subía y bajaba rapidamente.

—Joder—dijo Edward en un jadeó.

Edward tomo una de mis piernas temblorosas, y comenzó a repartir besos humedos hasta llegar al interior de mis muslos, luego sentí su lengua lamiendo mis jugos, sentí como sorbía mi clitorís.

—¡Mierda! —grité cuando un pequeño pero intensó orgasmo me golpeo de sorpresa, se sintío diferente al anterior, en este claramente sentí mi ano contraerse deliciosamente, fue rapido pero riquisimo, una capa de sudor cubría todo mi cuerpo, mi vestido estaba todo remangado en mi vientre, dejando mis pechos y mi parte baja al descubierto.

Edward lo tomo y lo deslizo hacia abajo dejandome completamente desnuda en su cama, respiraba entrecortadamente.

—Joder Isabella, tu excitación sabe deliciosa, inclusibe mejor que tu sangre, podría vivir comiendo tu coño y nunca me cansaría.

—Oh por todos los santos Edward Cullen eres un maldito dios del sexo—le dije sin pudor alguno.

El soltó una risita ronca. —Aun no has visto nada baby, si esto te hicieron mis dedos imaginate lo que mi verga va hacerte sentir.

Wow Edward realmente le gusta hablar sucio y me encanta, me parecía facinante ver esta parte de el que no concía.

—Y que estas esperando para demostrarmelo—le dije en un tono lleno de lujuría.

—Isabella, no juegues con fuego que te vas a quemar. Si no he empezado a follarte como mereces por ser una provocadora es porque siempre he soñado con tus carnosos y lindos labios alrededor de mi verga mamandome, y quiero cumplir ese sueño pero ya y que te quede claro Swan vas a tragarte todo lo que te dé, quiero llenar tu cuerpecito de mi semen.

Me va a dar otro orgasmo solo con oirlo lo juro.

Me levanté sobre mis codos y lo mire mordiendome el labio inferior, me hinque en la cama y pasé mis manos por su abdomen, me encantaba sentir como sus musculos se tensaban al pasar mis manos.

Edward pusó sus manos en mis hombros y me acostó mientras yo seguía pasando mis manos por todo su pecho arañandolo ligeramente,hice mi recorrido hasta la cinturilla de sus pantalones de pijama, metí mis dedos acariciando su cadera suavemente, tentandolo.

Comecé a bajar sus pantalones revelando cada ves mas esa V tan sensual que se formaba en su cuerpo, me di cuenta que no traía boxer, lo cual envio una ola de calor a mi centro.

Cuando por fin baje su pantalón y quedó desnudo ante mi.

Santisima mierda.

El era tan hermoso, todo un Adonis, su miembro era grande y grueso, se me hacía agua la boca, mis manos picaban por tocarlo, asi que no me contuve y lo hice.

Lo tomé entre mis manos, estaba durisimo y caliente, a pesar de estar duró era suave al tacto, su piel parecía de terciopelo. Pasé mi dedo por su punta que estaba hinchada, la piel de esa parte era como la seda, liquido preseminal empezó a salir de la pequeña ranura en su punta, pasé mi dedo por ella y lo lleve a mis labios lamiendolo, saboreandolo.

—Puta madre—dijo Edward entre dientes.

Yo seguí acariciando de arriba abajo toda su longitud, apretandola ligeramente.

—Deja de jugar Isabella, chupamela ya, sabes que te mueres por hacerlo muñeca.

Engreído… pero tiene razon.

Se recostó en la cama, acomodando las almohadas para quedar levantado. —No puedo perderme el espectaculo— dijo con esa media sonrisa que tanto lo caracterizaba.

Rodé los ojos, apenas iba hacer un comentario sarcastico, cuando Edward encendio la lampara de la mesita de noche, no me dí cuenta de cuando Edward apagó la tele, solo se que la unica luz que se colaba era por la ventana y era muy tenue, inmediatamemte tomé una almohada y cubrí mi cuerpo con ella.

Edward me entrecerro los ojos. —No te cubras—dijo al tiempo que me quitaba la almohada, me sonrojé fuertemente y miré hacía mis manos, estar con la luz prendida me hacía sentir vulnerable, lo miré y el se veía incluso mas hermoso con la claridad de la luz, a cambio el ahora podía ver las imperfecciones de mi cuerpo y eso me apenaba mucho.

—Dios Isabella, eres tan hermosa que duele—dijo con voz suave, con la voz del Edward que yo conocía no el que me acaba de dar el mejor orgasmo de mi existencia.

Sonreí ante sus dulces palabras, suspiré. Dios como lo amaba, ahora que veía esta parte de el tan… caliente y que sabía que el me deseaba con locura , solo me hacía desearlo y amarlo mas… solo espero que esto no se me salga de las manos, no quiero salir lastimada.

Sacudí mi cabeza para quitar esos pensamientos solo viviría el momento , le sonreí a Edward y me puse a horcajadas encima de el.

Nuestos sexos se rozaron y gemimos ante el contacto

—No Bells, mamamela primero, despues te cojo hasta sacarte el alma—gemí ante sus palabras.

Tomé su cara y lo bese profundamente, nuestras lenguas se lamián deliciosamente poniendonos a mil.

Deje un reguero de besos humedos por su cuello, lo mordisquie sensualmente, luego lamí sus sexys cuadritos, Edward gemá cada ves mas alto.

La unica ves que hice una mamada fue un total fiasco, el tipo se vino en menos de dos minutos y manchó toda la ropa, lo bueno fue que me quite y no terminó en mi boca. Esperaba complacer a Edward ya que no tenía mucha experiencia y el lo sabía.

—Baby, porfavor dime como hacerlo, avisame si te gusta o como lo quieres—le dije con voz ronca.

—Solo dejate llevar muñeca, se que lo haras riquisimo.

Tomé su erección y le di una larga lamida,succione su punta sintiendo el salado sabor que salía de ella.

—Tragatela—dijo Edward.

Lo obedecí y me la metí de golpe hasta mi garganta, la cual relaje recordando los consejos de Jessica para que entrara casi todo, porque Edward era muy grande y difilcilmente iba a caber entero.

Todo su cuerpo se tensó, yo gemí mandando vibraciones que lo hicieron estremecer. Edward comenzó a mover sus caderas embistiendo en mi boca.

Lo miré, el luchaba por no cerrar sus ojos, tenía los labios entre abiertos respirando pesadamente.

—Puta madre, no sabes como se ven tus labios alrededor de mi verga, mirandome con tus inocentes ojos, mierda Isabella deja de provocarme con esa mirdita te juró que lo vas a pagar—gruñó.

Yo sonreí internamente, lo estaba volviendo loco y me encantaba.

Moví mi cabeza de arriba abajo rapidamente, mientras succionaba y movía mi lengua como una espiral, gemí de nuevo entorno a su miembro y acaricie sus testículos suavemente.

—¡oh! Mierda… Joder, joder ¡Joder! —gritó mientras sentía su verga palpitando en mi boca, un liquído caliente y salado inundó mi boca, lo trague rapidamente, pero era tanto que un poco se desbordo por la comisura de mis labios.

Una ves que lo deje limpió me levanté y lo mire, respiraba pesadamente, estaba cubierto de sudor, me miraba con los ojos entrecerrados.

Yo lamí la comisura de mis labios para quitar los restos de semen.

—Ven aquí muñequita provocadora, te voy a dar duró—dijo Edward con voz baja y peligrosa.

Me abalancé a sus labios besandolo con todo lo que tenía, nos empezamos a revolcar por toda su enorme cama, Edward apretaba mis pechos muy fuerte, me causaba dolor y placer, mordía mi cuello, mis labios, todo lo que tenía al alcance.

Volví a quedar a horcajadas encima de el.

—Quiero metertela ¡ya! —me grito Edward.

Me tumbe sobre el Edward con las piernas abiertas para facilitar la penetración. Una vez el pene bien asentado, apreté las piernas para que nuestros cuerpos se pusieron en un alineación perfecta. Empecé a mover mi cuerpo lateralmente y horizontalmente contra el.

—Oh dios —jadeó con fuerza mientras yo apoyaba mi cabeza en su hombro.

Yo seguía con mis movimientos apoyando mis manos a los lados de su cabeza, mis pezones duros se retregaban en su pecho, Edward masajeaba mis nalgas.

—Asi Bella, te mueves tan rico—gemía.

—¡Maldicion! Amo como te sientes dentro de mi.

Sentí como me iba tensando, hasta que exploté en otro delicioso orgasmo.

—Joder muñeca que rico te vienes, sentir tus jugos calientes bañar mi verga es mejor que cualquier fantasía que tuve contigo , me vuelves loco—gruñó Edward y de un movimiento rapido me acostó sobre mi espalda.

Tomó mis manos y las puso arriba de mi cabeza, las detuvo ahí con una mano y con la otra rozaba mi clitorís con la punta de su pene.

—Mírame—me ordenó—necesito escucharlo—me dijo.

—Follamé Edward, necesito estar llena de ti—dije, soltó mis manos , tomó mi pierna izquierda y la pusó en su hombro, me pentró y recargo su frente en la mia, nos miramos a los ojos mientras el me penetraba duramente.

—Joder muñequita, me encanta sentir como me rodeas—dijo Edward entrecortadamente.

—No pares…Rapido….mas rapido… mas duró.

—Quiero follarte asi todos los dias baby—eso me puso a mil, claro que yo quería lo mismo, ya veríamos como hacerle.

—Si, si, si todos los dias, mierda me esta matando—gritaba como loca, las embestidas de Edward eran bestiales, mañana iba a estar toda adolorida.

—Correte Isabella, correte ya baby, hazlo por mi, quiero sentir como te corres a mi alrededor.

Y con eso exploté nuevamente.

—Joder si—grito Edward cuando se vino, pude sentir como llenó mis entrañas.

Edward se dejó caer sobre mi, nuestros cuerpos estaban bañados en sudor y eso que teníamos el aire acondicionado prendido.

—Eso fue…—dije.

—Lo sé Bells—dijo Edward.

Edward me dio un tierno beso en los labios y luego dijo:

—Me encantá estar dentro de ti muñeca. Voy a follarte duró toda la noche. Mañana no vas a poder caminar.

¡Maldicion!

—Cullen, definitavemente me demostrasté ser un dios del sexo.

Edward río y comenzó a besarme duro… como dije sería una noche muy larga.


Ya esta! Por fin terminé esta cap.

Lo empecé ayer pero estaba tan cansada que se me fue la inspiracion ahaha super lemmon ajajaja.

Hey chicas desde ahorita les digo que este fic tiene alto contenido sexual y posiciones muy explicítas.

Como ven Edward nos salió medio dominante jaja, les juró que este fic tendrá de todooooooooo.

Porfa denme sus opniones, sobre que les gustaría y que no si? Quiero que participen activamente en este fic.

Les agradezco mucho sus reviews y los de mi otra historia Sweet About Me Tambien, les juró me dan muchas ganas de seguir las historias.

Les prometó no dejarlas a medias y bueno me preguntaron que cada cuando actualizo mm poes les prometo que cada semana tendran por lo menos un cap de cada historia si no esque mas ajaja todo depende de mi inspiracion.

Gracias por leer!

Reviews!

d Mr. Hydedo en