Los personajes son de Meyer solo la historia es mia.

¿Lo harías Bells? —me preguntó y mi corazón latía a mil por hora. —Tendría que confiar mucho en esa persona —le dije— ¿Tu confías en mi cierto? —Dios, ¿lo dice enserio? —Claro, eres mi mejor amigo— ¿será lo que creo? —Bueno Bella creo que es hora de agregar algunos beneficios a nuestra amistad—dijo tomándome de la cintura y pegándome a él oh por Dios

Aviso: Lenguaje fuerte, sexo explicito. Si no te gusta no lo leas.


Epov

Vi como mordía su labio inferior mientras miraba mis labios con hambre y esa imagen fue todo lo que necesite y no pude resistirlo más.

Mi boca se abrió y su suave lengua se encontró con la mía. Gimiendo en su boca, deslicé una mano hacia su mandíbula, y subí la otra hasta su pelo, sus suaves ondas cayeron sobre mi mano mientras las agarraba en mi puño, inclinando su cabeza para acomodar mi boca. Gimió, y tiré más fuerte.

— ¿Te gusta eso?, ¿te gusta cuando te trato así? Si, te gusta cuando soy rudo-dije sobre sus labios.

—Dios, sí me encanta.- gimió seductivamente como respuesta.

—Entonces levanta tus brazos y déjame joderte como un maldito animal en celo muñequita.-dije volviendo a jalar su cabello, ella inmediatamente obedeció.

Solté su cabello y la miré se veía jodidamente perfecta, deliciosa y tan, tan caliente…sentí mi erección crecer más si eso era posible.

Pasé el cinturón por debajo de sus manos y lo apreté de tal manera que la dejaba inmovilizada pero no la lastimaba en absoluto. Vi como su pecho subía y bajaba rápidamente y el olor de su excitación inundaba el cuarto…esto era un jodido paraíso.

—Edward…-gimió mientras pasaba mis manos lentamente por su plano y suave vientre, tenía el cuerpo de una diosa era demasiado perfecta para ser real.

Pasé mis dedos suavemente por sus pechos, su cuello…solo ligeros toques por todo su cuerpo, provocándola. Ella se removía ante mis toques y jadeaba mi nombre constantemente…

Mi respiración se hizo superficial y estaba excitado hasta la chingada ya no podía más…pero ¡maldición! Quería que esta jodida noche fuera memorable, quería llevarla al mismo cielo y hacerle un montón de mierdas locas que se que después no tendría la oportunidad de hacer con libertad.

Me levanté de la cama no sin antes acomodarla justo en el centro, la miré y se veía tan malditamente deliciosa que lo único que quería era comérmela literalmente, estaba hambriento de su cuerpo…

Sonreí ante la maravillosa idea que acababa de llegar a mi mente como por arte de magia, esto sería la cosa mas deliciosamente placentera que he hecho en mi jodida vida.

—Edward, te necesito ven aquí te quiero adentro.- gimió mordiendo seductoramente ese jodido labio, el cual había mordido tan fuerte anoche hasta hacerlo sangrar…

Tomé como un putaso de respiraciones profundas porque mi pene quería simplemente enterrarse en ella una y otra vez y no…ese no era el jodido plan que tenía en mente.

—Hmmm la paciencia nunca ha sido una de tus virtudes Isabella…pero tienes que aprender a tenerla y prometo que seras gratamente recompensada.

Bella me miro intensamente antes de bufar y rodar los ojos. —Deja esas mierdas y cógeme, quiero tu pene toda la maldita noche en mi coño.

¡Ugh! Bella es otra cuando esta caliente y ¡joder! Ese lado suyo era tan salvaje y me encantaba ella era mi chica ideal no tenía duda de ello.

Fingí ignorarla y caminé hacía la mesita de noche que estaba justo al lado de la cama, levanté el teléfono y marque a la recepción…

—¿Qué se supone que estas haciendo?-gruño Bella mientras me miraba con el ceño fruncido.

—Pido algo de comer, muero de hambre.-dije indiferente.

—Pe-pero y yo…¡quiero follar!.-grito justo en el momento en que una señorita me contestó al otro lado de la línea y fue tan gracioso porque ella se quedo muda al escuchar el grito de Bella que no pude evitar soltar una carcajada.

—Necesito servicio a la habitación.-dije después de medio calmar mi ataque de risa porque Bella estaba toda rojita y no sabía si por la vergüenza de que la hayan oído o por el coraje de que la este ignorando mientras ella esta desnuda y atada en medio de la cama…lo que no sabía es que ella sería la cena.

Bpov

Me tiene que estar jodiendo. Voy a tener una combustión espontanea y no estoy segura si es por el coraje o lo caliente que estoy ¡Como es posible que el solo piense en comer!

No quería pensar mucho en eso porque estoy segura que mi autoestima se caería al piso …no sé que el en realidad solo esta jugando conmigo oh y eso me lo va a pagar.

¡Es un idiota!

—Si, necesito algo de helado de chocolate, también mucho chocolate fundido... fresas, cerezas y crema batida….

Mi respiración se quedo atorada en mi garganta, será que…

—No, no lo quiero revuelto, quiero todo en recipientes por separado por favor.-dijo con su sexy y aterciopelada voz antes de giñarme un ojo.

Oh, por Dios.

Gemí estúpidamente haciéndolo sonreír más ampliamente. —Lo más rápido posible por favor.-dijo antes de colgar.

—Edward que piensas ha…-me interrumpió con un fiero beso que me quito el aliento.

—Voy a comer el postre sobre tu delicioso cuerpo…sabes siempre había pensado en eso cuando te quedaba dormida en mi cama y tus blusas se levantaban dejándome ver tu plano y suave abdomen…lo único que quería era besarlo y comer sobre el…solo pensaba en lamerte como un loco todo el cuerpo así que es hora de que eso se haga realidad.

Estaba jadeando vergonzosamente por sus palabras. Pensar que el me deseaba de esa manera… era casi con tanta intensidad como yo lo deseaba a el.

Amaba su aroma, su sonrisa y cada vez que estaba cerca de mi era un suplicio el no poder besarlo y acariciarlo…y por fin aquí estábamos y aunque sé que para el esto es deseo…no puedo evitarlo amarlo más por esto.

Edward comenzó a besar mi cuello suavemente antes de sentir su lengua lamer todo el recorrido desde mi clavícula hasta el lóbulo de mi oreja, el cual succiono y mordió delicadamente.

Mis manos se volvieron puños por la necesidad de acariciar su cabello, su espalda desnuda, necesitaba tanto tocarlo pero esta era su fantasía así que haría lo que el quisiera…ya llegaría mi turno de cumplir la mía.

Edward siguió lamiendo mi cuello y con su lengua hizo un recorrido hasta mi vientre haciéndome gemir desesperada, necesitaba esa lengua en otro lugar…más abajo.

Un toqué en la puerta lo hizo detenerse, me sonrió desde mi vientre y se levantó no sin antes cubrirme con las cobijas.

Se puso sus bóxer y su pantalón abierto y camino hacía la puerta. Comencé a sentirme muy, muy ansiosa por lo que estaba a punto de pasar.

Lo escuché cruzar unas palabras con otro chico, antes de escuchar unos ruidos y la puerta siendo cerrada.

Volteé y ahí estaba el, viéndose extremadamente sexy sin camisa empujando el carrito, una vez que estuvo frente a mi levanto la tapa que lo cubría todo.

Había un gran plato lleno de helado, otro lleno de fresas con cerezas y otros dos con chocolate y crema batida.

Tome una profunda respiración y mordí mi labio inferior al verlo lamerse los labios mientras me miraba con ojos oscurecidos.

—Que delicia ¿verdad Bells? Son los perfectos acompañantes para el postre principal.-no pude evitar tener una idea sobre ese chocolate regado por su cuerpo mientras yo pasaba mi lengua por todos lados…la cosa era que aquí yo sería devorada pero era algo igual de placentero que lo que había imaginado.

Edward tomo el platón en el cual se encontraba el helado de chocolate, metió la cucharada en el helado y luego la llevo a su boca.

—Hmmm riquísimo.-gimió.

—Edward…yo

—¿Quieres probar baby?-dijo acercándose a mi, tomo una cucharada de helado y se la metió en la boca…inmediatamente después de eso sentí sus labios en los míos y su fría lengua recorrer mi boca, el sabor a chocolate y su lengua me hicieron gemir en el beso…tenía unas ansias increíbles de abrazarlo, pegarlo a mi cuerpo pero no podía hacer nada más que regresarle el beso con desesperación.

Se separó de mi dejando pequeños besos en mis labios, sonrió torcidamente y estaba segura que en cualquier momento comenzaría a hiperventilar.

Se levantó de la cama y tomo los demás recipientes los cuales puso sobre la mesa que estaba al lado de la cama.

—¿Por dónde empezamos bonita?-dijo mirándome apreciativamente.

—Por donde quieras.-susurré incapaz de decirlo en voz alta, sentía que la voz iba a fallarme.

El tomo el plato de helado y tomo una gran cucharada. —Esto te dará un poco de frió muñequita pero no te preocupes, pronto haré que entres en calor.

¿Entrar en calor? ¡si yo estaba ardiendo por dentro!

—Cierra los ojos y no hagas trampa.-obedecí pues su tono era duro y prometía muchas cosas.

Sentí una suave caricia por en medio de mis pechos, después sentí sus labios dejando castos besos alrededor de ellos, sin llegar al lugar en el que yo lo necesitaba.

Me removí ansiosa sin abrir los ojos, el tenerlos cerrados multiplicaba las sensaciones y mi cuerpo estaba alerta y muy receptivo.

Entonces un jadeó salió de mis labios al sentir el frio helado justo encima de mis pezones.

—Edward…- jadeé al sentir el helado recorrer mi vientre…

Y comenzó a bajar más y más, mi cuerpo se estremecía ante el frió.

Edward tomo mis piernas y las dobló dejando mis pies apoyados en la cama, separó mis rodillas y entonces…

— ¡Edward!- grité al sentir el frió recorrer mi centro.

—Calma preciosa, déjame disfrutar esto. Aguanta muñeca.

Escalofríos recorrían mi cuerpo y podía sentir el contraste del frió con mi caliente piel, podía sentir como me humedecía más y más y eso no era precisamente el helado.

Podía sentir como se iba chorreando el helado por todo mi cuerpo.

Me sonrojé al pensar en cómo iban a quedar las sabanas después de esto y que es lo que pensaría la persona que hiciera la limpieza en la habitación cuando nos fuéramos.

—Eres tan jodidamente caliente que el helado se derrite.-dijo Edward con voz enronquecida, en un tono bajo y oscuro.

—Hmmm.-fue todo lo que pude decir.

Entonces sentí algo líquido y tibió recorrer mis labios. —Abre la boquita preciosa.

Abrí mis labios y sentí el sabor a chocolate, mordí la fresa y la mastiqué lentamente, inmediatamente sentí sus labios cubriendo los míos.

Cuando se separó de mi lamí mis labios y juro que la combinación de la fresa con el chocolate mas la saliva de Edward era lo mejor que había probado.

—¿Te gusta nena?

—Si me encanta…

—Créeme que a mi mas.-dijo suavemente.

—Déjame abrir los ojos baby.-le pedí en un gemido.

—Ya casi nena.-lo sentí moverse y luego sentí como iba colocando algo sobre mí, lo cual supongo era el chocolate líquido ya que la tibieza del mismo contrastaba con el frío del helado…seguido de pequeñas golpecitos que iban cayendo por todos lados.

Lo cual supongo eran las fresas. —Abre tu preciosa boquita, pequeña.-sonreí y volvía a obedecerlo.

—Mantenlo ahí.-dijo al poner una pequeña cereza entre mis labios.

—Ahora abre los ojos.-lentamente lo hice y miré mi cuerpo.

La cereza escapó de mis labios los cuales mordí fuerte al mirarme, parecía todo un postre, llena de helado cubierta de chocolate, crema batida y fresas y cerezas esparcidas por todo mi cuerpo.

Miré a Edward quien veía mi cuerpo relamiéndose los labios.

Se subió a la cama y se acomodo de rodillas entre mis piernas. — ¿Estas lista?

Asentí sin poder articular una sola palabra, esto era la cosa más erótica que había vivido en la vida, estaba equivocada con lo del cine, esto se llevaba el premio.

Sin dejar de mirarme a los ojos, Edward tomo la cuchara la cual estaba aun dentro de la platón de helado y la acercó a mis labios.

Abrí la boca y saqué la lengua tratando de lamerla pero el alejo y la paso lentamente por mi cuello.

—Oh por Dios.-gemí al sentir su lengua seguir el mismo recorrido de la cuchara.

—Y aun no llega la mejor parte.-susurro.

Entonces se separo de mí con la respiración agitada, volvió a hundir la cuchara en el helado y la llevo directamente a mi coño.

— ¡Mierda!-gemí cuando comenzó a frotar la fría cuchara por mi clítoris, lo hacía duro con mucha fuerza.

Comencé a retorcerme y arquearme ante la sensación, era algo indescriptible y muy placentero, nunca había sentido algo así.

—Edward, más, más quiero más.

—Joder.-gruño antes de abalanzarse sobre mí.

Beso mis labios con ansias, mordiéndolos y chupando mi lengua…nunca me cansaría de besarlo.

Sus labios y su caliente lengua recorrió cada parte de mi cuerpo, mordisqueo y succiono mis pezones con fuerza mientras sus dedos entraba y salían de mi una y otra vez. Comió cada una de las las fresas y cerezas que estaban esparcidas por todos lados.

Se levantó y me miro, estaba todo embarrado de chocolate y crema, se veía malditamente delicioso acompañado de esa mirada.

—Te gusta follar conmigo ¿cierto? ¿Cuánto tiempo me imaginaste así entre tus piernas? Probándote, follandote con mis dedos, con mi lengua y con mi jodido pene Isabella ¡dimelo!

—Muchas, muchas veces Edward.-jadeé.

—¿Quieres mi lengua en tu coño baby?

—¡Si!.-dije arqueando mis caderas.

Edward se rió, una risa profunda y sexy.

Lo vi bajar hasta que sentí su lengua en mi clítoris haciendo movimientos circulares con ella.

—M-me est-tas matando.-gemí mientras retorcía mis manos juntas.

Un dedo acompaño su lengua el cual metía y sacaba lentamente.

—Oh, quieres que te follé, ¿no? Mi polla entrando y saliendo de ti, haciendo que te corras sobre mí. Quiere eso ¿no? Muñequita provocadora— gemí cuando sentí un segundo dedo entrar en mi.

Me presioné más contra él haciéndolo gruñir. —Dímelo, Isabella. Dímelo y te daré lo que quieres.-un tercer dedo acompañó a los otros comenzando hacer círculos dentro de mí, y la sensación me hizo gritar.

—Dímelo.-gruño contra mi piel mientras sentía como uno de sus dedos acariciaba mi clítoris.

—Quiero que me folles, lo necesito.- sus dedos comenzaron a moverse más rápido, haciendo círculos y hundiéndose más profundamente, follándome con su mano.

—Edward, no quiero llegar así.-gemí fuerte, ya no podía más.

—¡Suéltame! Maldición necesito tocarte.

Hundió de nuevo sus rostro entre mis piernas y sorbió mi clítoris haciéndome soltar un enorme gemido.

Me miro mientras lo hacía, se separó y paso su nariz por mi muslo. —Hueles tan bien como sabes.-gruño.

—Por favor.-un gemido lastimero salió de mis labios, estaba a punto de ponerme a llorar de la desesperación.

Volvió a tomar mi clítoris en su boca y comenzó a penetrarme con sus dedos una vez más.

Ya no podía soportarlo más, lo necesitaba dentro de mi, en este momento ¡a la mierda el jodido postre!

—¡Follame maldita sea!-gruñí.

Sé incorporo y nuevamente se arrodillo frente a mí, cogió mis caderas con sus manos, me levanto un poco de la cama y enredo mis piernas en sus caderas, pasó sus manos delicadamente hasta mis nalgas, las cuales apretó con fuerza y de un certero movimiento se enterró en mi con fuerza.

—Me encanta co-como te sientes…eres jodidamente…¡mierda!...tan apreteda.-Edward decía incoherencias entre dientes mientras se movía dentro de mí.

Pero yo no lo quería así, de esta manera. Quería duro,fuerte.

—Sueltame.-gemí, Edward paro de pentrarme y me soltó asi que ya libre tomé el control de la situación.

Me apoyé con mis codos y comencé a encontrar sus embestidas las cuales retomo inmediatamente despues de soltarme, moviéndome de una forma salvaje y sensual.

—¡Joder Bella!-gritó al mirarme, sus manos se agarraron mi cintura y me comenzó a embestir brutalmente.

—¡Ahhaa! Si mierda si.-grite mientras mis movimientos se volvieron salvajemente ondulatorios.

Recordé el mensaje de Rosalie…

Así que me deje caer en la cama y comencé a retorcerme mientras pasaba las manos por mis pechos, mi vientre hasta llegar a mi clítoris, lo presioné y comencé a mover mis caderas en círculos junto con mi mano.

—¡Mierda! Sigue así-bufo Edward, su vista estaba en el justo lugar donde nuestros cuerpos se unían, su ceño fruncido por la concentración, mordía su labio inferior y tenía los ojos entrecerrados.

Me arqueé completamente, mordí mi labio inferior y seguí moviéndome en círculos, con mi otra mano acaricié mis pechos.

—Joder, Bella. La forma en que te sientes…la forma en que te ves…-lo miré y me veía con la boca abierta, completamente embelesado, incluso se detuvo un momento.

Que podía pensar de esto, esta pasión con la que el me tomaba…no quería sacar ideas equivocadas…pero sabía que esa mirada de total adoración que tenía en este momento se iba a grabar a fuego en mi memoria.

Comenzó a moverse de nuevo, esta vez sin apartar su mirada de mis ojos, el momento era tan íntimo, tan nuestro.

No me importaban las consecuencias nunca me iba a arrepentir de esto.

Cerré los ojos y deje que mi cuerpo expresará lo que no podía decir con palabras, dejando que la pasión me consumiera.

Cada vez las sensaciones se hacían más fuertes a la par con mis movimientos volviéndose completamente frenéticos.

—Me voy a correr, muñequita. Te ves tan bien…te sientes…joder.-gemí ante sus palabras, yo también estaba cerca.

—Necesito más, necesito sentirte más.-susurré.

Edward se dejo caer sobre mi cuerpo, lo abracé con fuerza porque nunca quería dejarlo ir, mi cuerpo pensaba lo mismo pues pude sentir como mi interior se iba contrayendo cada vez más fuerte.

—Te sientes tan malditamente bien preciosa, eres tan mía.-susurro en mi oído y fue ahí cuando me deje ir.

Cuando llegué al cielo y me di cuenta que era siempre ahí donde quería estar.

Sentí como él se derramaba en mi interior, llenándome por tercera vez en la noche…estaba tan llena de el.

Completamente. Cada parte de mi mente, de mi cuerpo.

Solo estaba el.

El se quedó sobre mi, su respiración agitada en mi cuello…acaricié su espalda vagamente, mientras sentía que estaba dentro del paraíso.

—¿Alguna vez habías vivido algo así?-su pregunta y la seriedad con la que la dijo me tomaron por sorpresa.

—Jamás.-contesté, porque nunca en mi vida había sentido algo tan fuerte, mi cuerpo lo pedía a gritos.

Levantó su rostro y junto nuestras frentes, sus ojos brillantes y hermosos no dejaban de mirar los miós.

—¿Tu?-no sabía si se refería a lo mismo que yo, tal vez el solo se refería a la experiencia de estar con alguien atada y llena de helado pero no pude evitar preguntar.

—Nunca…

Suspiré feliz y cerré mis ojos, sintiéndome muy cansada.

—¿Te apetece un baño muñeca? Siempre me enseñaron a limpiar lo que ensucio así que yo me encargo de limpiar tu precios cuerpecito.

Sonreí adormilada y asentí.

Edward se separó de mi e inmediatamente me sentí vacía.

Involuntariamente hice un pequeño puchero, Edward sonrió y acarició mi labio inferior con su pulgar. —Iré a preparar el baño…y no te duermas cariño, después pediré la cena y volveremos a la carga.

Sonreí y negué con la cabeza. —Estas gastando una fortuna en este estúpido hotel, además acabas de comerte el postre Edward, no creo que tengas más hambre.-dije juguetonamente.

Edward arqueó una ceja y sonrió pícaramente—No tienes idea Bells…no creo que nunca vaya a estar completamente saciado, así que quiero más y más…

Sus palabras mi quitaron la respiración y me hicieron sentir estúpidamente feliz.

Tal vez, solo tal vez el sentía lo mismo que yo, ese deseo irracional que era una necesidad que rayaba en lo adictivo.

Podía escuchar a Edward en el baño y la llave del agua correr relajándome.

Entonces escuché el sonido de mi celular, gruñí y me levanté de la cama, mi falda estaba tirada a un lado de la cama, saqué el estúpido celular y contesté sin mirar la pantalla, más vale que no fuera Alice porque juro que me las iba a pagar, más vale que no se metiera o esto iba a acabar mal entre nosotras.

—¿Si?-contesté tratando de que mi tono fuera tranquilo.

—Bella ellas planean algo Jessica y Angela, lo sé y Alice es estúpida…- escuché un ruido de fondo y alguien gritar. —Déjame Emmett.-gruño.

—¿Rosalie que pasá?-pregunte.

—La puta estaba en su habitación, así que la saqué de los pelos, Alice dice que sea comprensiva pero te juro que voy a patearle el trasero a Alice así como lo hice con la jodida mosca muerta ¡Porque mierdas Alice no te apoya! Bella lucha por Edward, debemos sacar la artillería pesada ¡tienes que amarrarlo!

Sentí la furia correr por mis venas. —¿Angela estaba en la habitación de Edward?-pregunte entre dientes.

—Si.

Respiré profundamente. —Rosalie…voy acabar con ella te lo juro…sobre Alice y sobre lo que sea, Edward es mío y nadie me lo va a quitar.

Colgué sin esperar contestación, sabía que ella iba a ayudarme.

—El baño está listo muñequita.-grito Edward antes de aparecer por la puerta con una hermosa sonrisa.

Oh, si ese hombre es mío nadie me lo va a quitar.


Chicas lamento con el alma los retrasos de mis historias pero les juro que ha sido la época mas difícil de mi vida academica.

Trabajos y mas trabajos que me llevan todo el dia, exámenes, las practicas…bueno ni les cuento aun me faltan dos grandes trabajos.

Lo bueno es que salgo esta semana y me dedicaré a mis historias lo prometo.

Ahora, no odien a Alice, se que lo harán en el próximo capítulo pero les digo que ella piensa que eso es lo mejor para Bella y para Angela.

En este historia Alice es algo caprichosa y mimada así que será difícil lidiar con ella.

Rosalie y Bella estarán muy unidas y si habrá peleas con Alice…

No les adelantó mucho pero no se preocupen, el drama no es lo principal en esta historia…lo principal es el sexo literalmente. Luego el amor y luego el drama y muy poquito.

Bien me voy.

Entenderán que aun lo del blog no esta listo, pero subiré otro capitulo al azar de Domíname.

Les juro que las amo, y que en verdad me apena hacerlas esperar, y las voy a recompensar por eso.

Muchas gracias por sus comentarios, recuerden que esto sin ustedes no tendría sentido.

Las aprecio muchísimo.

Y espero sus reviews!

Nos vemos en SNG Y SAM

Effylove =)