Mein Gott, perdóneme el súper atraso que tome. Espero que me perdonen y sigan leyendo este fic. Bueno, aparte del súper retraso también he tenido unos fic olvidados, pero prometo que los seguiré. Ahora dejo de hablar y seguimos con el fic. Disfruten.
Hetalia, acabo de usar mi último presupuesto en ropa, empezar de nuevo, no es mía.
Advertencia: Mínima y mención de violencia
—Aquí tienes, no vuelvas más— comento Austria molesto mientras que la sonrisa del albino volvía a surgir de sus labios finos. Austria acepto su petición, no fue fácil dar parte de su territorio a Gilbert, pero para no volver a ver al albino de nuevo en su casa es capaz de dar todo. Seguramente Hungría cuando se entere protestara de esa decisión, pero no importa. Además, ella no es la que recibe las constantes visitas del albino, así que no tiene que dar su opinión.
—…ahora solo Eslovaquia y República Checa…— murmuro entre dientes el albino mientras guardaba los papeles. Esto hizo que el austriaco arqueara la ceja en confusión. Gilbert al sentir a Roderich acercársele solo siguió su camino fuera de la habitación.
— ¿Qué habrá querido decir con eso? — se cuestiono Austria, pero rápidamente agacho los hombros olvidando el suceso y volvió a su más que querido piano. Aunque al hacer ese pacto con Gilbert lo debilitaba, no era nada de preocuparse ya que solo fue por un corto plazo. Tenía que aceptar que quizás esto deleite a muchos, en especial a Ludwig, ya que Gilbert estará muy ocupado en ser, por lo menos un pedazo de nación, para tener tiempo para molestar. De eso esta mas que seguro.
Feliciano apresuro el paso hacia la casa del alemán haciendo todo lo posible por actuar como el otro Feli haría. Aunque tenía que admitir que después de haber cambiado por los sucesos ocurrido es su mundo, se sentía con vergüenza. No sabía que él había sido tan idiota en un pasado. En su mente no cavia la posibilidad de que en un pasado fue ignorante, despistado y lo peor, tan cobarde, pero esto cambiara, de eso está seguro. El Arthur de su mundo dijo que había llegado bien aunque inconsciente, pero que no se tenía que preocupar por eso, todo estaba bien. Lo que importaba era que detuviera el suceso antes que suceda.
Quitándose una preocupación de encima, era hora de brincar a la segunda, convencer a Ludwig. Esto no iba a ser tarea fácil, ya que tiene que actuar a la perfección como el otro para no levantar sospechas, pero no sabía porque se preocupaba si en la junta nadie se dio cuenta de su cambio. Tantas cosas pasando en su mente y el tiempo demasiado corto para pararse a pensar. Con golpes livianos toco a la puerta, unos ojos azules templados se encontraron con unos color avellanas llenos de un brillo de felicidad.
—Ja? — pregunto el alemán confundido. Al parecer, para él, Feliciano estaba más feliz que nunca, no que era rara verlo de esa manera, para nada, pero algo le decía que tenía que buscar algo dentro de ese Feliciano que era distinto a su naturaleza. Ludwig lo seguía mirando en silencio, pero no importaba cuanto pensara no encontraba nada extraño en el, ahora menos que sus ojos estaban pendientes a un mariposa que pasaba, típico de él. — ¿Feliciano? —
— ¡Ve~ Ludwig! ¡Vamos a República Checa! ¡Ludwig, Ludwig! — dijo emocionado el italiano, agitando sus brazos en frente del alemán el cual levanto la ceja en confusión ante la extraña petición del pequeño italiano. — ¡Ahora, ve~!—
—Warum emmm… ¿para qué? — pregunto el alemán mientras el italiano se aferraba a su brazo izquierdo y lo trataba de mover. Nunca antes había visto a Feliciano tan persistente antes, pero en realidad en vez de persistencia lo que Ludwig veía en los forcejeos del italiano, era miedo, pero mucho miedo. — ¿Feliciano porque tanto miedo? —
— ¡Gilbert, Gilbert esta raro ve~!— al escuchar el nombre, Alemania soltó el agarre que tenía el italiano y le dio la espalda. Confundido por dicha acción, Feliciano se le acerco con cautela. La expresión de preocupación que había tenido el alemán hace un instante había cambiado a una de mortificación. —Mein bruder…no quiero hablar de él ahora Feliciano—
— ¡Pero, Ludwig! ¡Tienes, está actuando muy raro ve~!— de verdad Feliciano se sentía un completo idiota haciendo el papel de el inocente italiano, quería avanzar con todo esto para poder volver a su mundo y comenzar de nuevo, pero Ludwig es tan terco. —Estaba hablando con Austria…Roderich se veía asustado ¡El nunca le tiene miedo ve~!—
Ludwig paró en seco sus pasos, ya que se iba, y se volteo para mirar al preocupado italiano. Para el Gilbert no era el único raro, algo de lo que está pasando no encaja bien en el rompecabezas. Se quedo mirando atentamente y luego le vino. — ¿Cuándo fuiste a casa de Austria? —
Feliciano solo rodo sus pupilas rindiéndose. Ya este jueguito de hacerse el tonto estaba aburriéndolo demasiado — ¿Vamos a ir a República Checa o no? Además no importa donde fui o estuve, pero es mejor que vayamos ahora, el tiempo es oro ¿no? —
—Was? … ¿Feliciano? — dijo Ludwig sorprendido. Feliciano le había contestado, y de una manera que Alemania jamás espero escuchar. —Está bien iremos… a ver que hace bruder que se considera 'extraño'—
— ¡Si, ve~!— grito el italiano de felicidad dándole un fuerte empujón al alto alemán.
Lentamente abrió sus ojos color avellana a la tenue luz que había. Las imagenes estaba algo difusas, pero podía ver la imagen de dos caras muy conocidas para él. Lo que le llamo la atención era el fuerte olor a sangre que rodeaba el aire que respiraba, esto le causaba miedo y nauseas.
— ¿Me oyes, Feli? Vamos despierta mio fratello— esa voz era parecida a la de Romano, no, espera, es Romano, pero Feliciano nunca la había escuchado tan amable antes, era como un sueño. — ¿Te puedes levantar o te ayudo? —
—Estará bien, solo está un poco mareado, es todo— Sus oídos captaron un acento británico muy conocido, pero lo que no entendía era que hacia Romano y Inglaterra con él. Lentamente, con la ayuda de Romano pudo sentarse y perdió la respiración cuando vio lo marcados que estaban. El rostro de Romano tenia múltiples cortaduras y marcas negras, señal que había recibido una paliza fuerte. Aunque tapados se podía ver que el italiano tenía los brazos vendados y sus piernas tenían marcas de quemadura. Luego, su cuerpo estremeciéndose de miedo, volteo a ver a Arthur, sus ojos verdes ya no poseían ese brillo de orgullo que siempre lleva presente, alguien o algo se lo arrebato. Su cuello estaba lleno de moretones y una cicatriz de cortadura casi corría todo su cuello, como si alguien quería asegurarse de que muriera. Pese a todo esto, ambos sonrieron.
—Perdón que tengas que ver esto Feliciano, se que te asusta, y mucho— murmuro en británico amablemente mientras que Romano acariciaba la cabellera al el italiano. —Tuvimos que hacerlo, era por el bien de tu mundo—
— ¿Mi mundo? ¡No comprendo, ve~! ¡Ludwig, Ludwig! ¿Dónde está Ludwig ve~?— dijo alarmado el italiano mientras que Arthur le hacia señal con las manos para que bajara la voz, pero era imposible, Feliciano temblaba de miedo. En eso una voz salió en murmullo haciendo que el italiano se calmara mientras sus oídos lentamente se deleitaban con la melodía que escuchaba. Inseguro recostó su cabeza en el pecho de Romano.
—Te explicaremos, pero tienes que calmarte fratello. ¿Si, me lo prometes? — Feliciano simplemente devolvió la sonrisa que se le daba.
Nuevamente perdón por el retraso era que estaba trabajando en mis nuevos trabajos como 'El Beso de la Discordia' y 'Prohibido el Romance en Normandía' es por eso que tengo algunos fics olvidados, pero prometo durante mis vacaciones ponerlos al dia. Bueno gracias por leer, espero que les haya gustado.
Hasta el próximo
Review
