A Red le pareció ver a un Fantasma cuando llegó a su escondite. Lo cierto es que aparte de él, nadie más había puesto un pie en ese lugar. Por eso ver a alguien allí le parecía extraño, e increíble. Pero Pikachu en su hombro parecía bastante seguro de que «eso» era real. Jamás desconfiaba de su mejor amigo, y por eso decidió que era mejor ver que quería aquel sujeto.

-¿Qué estás haciendo?- Gritó. Fue lo primero que se le vino a la cabeza. Nisiquiera pensó que iba a decirle a ese tipo cuando se acercara. Tenía miedo, en esos 5 años nadie jamás había descubierto su escondite, era el único sitio seguro que tenía. ¿A dónde ir ahora?...ningún lugar era seguro ya.

Aquel extraño sujeto se dio la vuelta inmediatamente, como un moribundo hambriento que huele derrepente comida cerca, y a Red, en efecto, le pareció ver un hombre Moribundo.. Sus ropas estaban en muy mal estado, y tenía el cuerpo sucio, no llevaba abrigo pese al frío que hacía, y al parecer estaba herido en la cabeza. Además, era muy joven, un adolescente como cualquier otro, pero éste era distinto, después de todo descubrió su escondite.

Red retrodecía por instinto, su Pikachu, a su lado, halaba de su oreja para llamarle la atención, Red lo miró a los ojos; el mensaje era claro, da la orden, y lo electrocutaré.

El joven avanzaba lo más rápido que podía. Hubiese corrido, pero en su estado tal cosa era imposible sin tropezar.

Red reunió todo el valor que podía, y se quedó de pié, inmovil, una persona en ese estado no podía hacer mucho, así que no temía recibir alguna clase de daño. Pero se sorprendió al ver que, a sólo unos pasos de alcanzarlo, el joven cayó, derribado por su propio cuerpo..