En una casa en un humilde pueblo, un joven preguntó:

-Madre, es hora de que me cuentes la verdad.

Gold ya no veía a su madre con los mismos ojos, después de todo, le había mentido.

La mujer no mostró expresión alguna de asombro en su rostro, como si hubiese estado esperando esa pregunta desde hacía años.

-¿Sobre qué? -Preguntó ella.

-Sobre mi Padre.

Esta vez la mujer no puedo nisiquiera disimilar su expresión, una de terror y de asombro. No era exactamente la pregunta cuya respuesta tanto planeó.

-Creo que de verdad es hora de que te diga... -Balbuceó.

La mujer de treinta y seis años no tuvo el valor para siquiera mirarlo a los ojos.

-No me vengas conque el Equipo Rocket lo ha...he interrogado a casi todos sus miembros y ninguno parece saber algo de él.

Gold intentaba mantener la calma, había llegado a su casa desde un largo viaje desde la Meseta Añil, y durante el camino lo único que sintió fue odio.

-Tu padre ya no está con nosotros, de eso no hay duda. -La mujer esquivaba palabras fuertes, pues se inmutó de que Gold hacía lo posible para hablarle suavemente.

-Entonces, dime, por favor, que fue de él. Ya sabrás que la venganza caerá sobre el responsable.

La mujer, que desde hace ya un rato hablaba entre lágrimas, se preparó para decirle algo que sin duda lo traumaría de por vida.

«Y alguien tan joven...»

-¡Madre!. Gold se levantó de su asiento, sus ojos llenos de odio.

-T-tu padre fue, el, el que creó a-a..

-¡A QUIEN!

Gold despertó, la reacción lo había hecho despertarse violentamente y al parecer ahora estaba sentado, y en un suelo muy frío.

«Una pesadilla...»

Se llevó la mano al ojo derecho para protegerselo de la luz, en esos últimos 10 días ya lo hacía más por costumbre que por querer cuidarselo. Se sorprendió al notar, que ya no llevaba más el vendaje, y que el dolor había sido reemplazado por un leve malestar.

«Pero qué demonios...»

Miró el sitio donde estaba sentado, y lo que vio fue una plataforma de piedra, cerca de él habían unas escaleras que bajaban a un suelo lleno de nieve, y más allá, un cubo de Hielo casi derretido por el sol. Y entonces recordó, recordó dónde estaba, recordó su viaje por esa horrible montaña, y recordó lo que había ido a buscar.

«¡El Campeón!»

Se levantó de golpe, y sintió al instante los dolores de sus heridas y rasguños, leves, pero insoportables.

«Nada de ésto ha sido en vano.»

Siempre pensaba en eso cuando un nuevo dolor lo alcanzaba.

Justo en frente de él había una gran silla de Piedra, una de las mismas que vio antes .Esta apuntaba al sur, hacia la unión de Kanto y Johto.

-Parecías tener pesadillas -Dijo una voz- así que le dije a mi Gengar que te despertara.

Gold entonces pudo recordar cuando se desmayó, le había pasado por esforzar demasiado su cuerpo, tratando de alcanzar a alguien. A quien quiera que fuese el que estaba allí sentado, tenía una deuda con él. Si no fuese por ese breve descanso, ya estaría de verdad loco.

-Y se comió mi sueño en el proceso. Dijo Gold, no era una pregunta, sino una afirmación, pues antes de despertar notó que su sueño cada vez se hacía más borroso, como si se estuviese desvaneciendo.

-Sabrás que los Gengar no son fáciles de alimentar -Le contestó la voz-. Aveces se aburre de comerse los sueños de mis otros Pokémon, y tengo que cederle los míos...es un sacrificio que tengo que soportar.

Gold no dijo nada, de alguna forma estaba agradecido de perder esa horrible pesadilla.

-Mi Chansey te ha trabajado la herida -Volvió a decir la voz- al parecer tu ojo derecho no sufrió grandes daños.

«¿Un Chansey que sana seres humanos?» A Gold eso le parecía más absurdo que extraño.

-¿Cuánto tiempo llevo durmiendo?- Preguntó pasándose una mano por el cabello.

4 horas o así -Le respondieron.

Gold miró hacia el cielo, el sol estaba justo en el centro.

«Debe ser medio día.»

-¿Eres tú el Campeón de Kanto?- Preguntó Gold de repente, hacía rato se estaba resistiendo a hacerlo.

-¿El Campeón de Kanto?- Le respondió la voz, con cierto tono de burla -¿Ése cuento para niños? Si preguntas por el actual Campeón de la Liga, no debo negar que ese soy yo.