Lance vio terror y asombro en el rostro de Gold, y comprendió que sentía lo mismo.
Hace un momento habían presenciado el ataque más poderoso hasta ahora conocido.
Un ataque tipo Dragón. Lance ahora entendía por qué Dragonite desaparecía por
las noches(y no se iba con Lance, como se creía) salía a practicar ese ataque
vaya a saber dónde, pues jamás se conocieron noticias sobre cráteres en el
suelo ni discos solares en el cielo.
La sombra de aquel ataque aún permanecía grabada en las retinas de ambos,
prueba de que sus ojos nunca quisieron dejar de ver lo que sucedió hace breves
instantes.
Houndoom había intentado apartase para esquivar el golpe, pero Dragonite pudo
desviarse un poco para golpearlo. Aunque no lo golpeó directamente, el impacto
fue suficiente para hacer caer al Pokémon debilitado. Si no hubiese sido un
Pokémon de Fuego, el Pokémon ya no existiría. Eliminar a un Pokémon era lo último
que un entrenador podía permitirse hacer.
-Dragonite tendrá que practicar para hacer el ataque menos potente. -Pensó Lance.
Y si el suelo no fuese de piedra sólida, ya tampoco habría campo de batalla.
Aun así acabó con gran parte de la alfombra.
"Habrá que comprar otra"
Las salas de batalla de la Liga Pokémon tenían la altura de un
edificio de 6 plantas, espacio suficiente para que los Pokémon voladores peleen
sin problemas, y esa altura se usó para permitir el ataque más potente en la
historia Pokémon.
Dragonite permanecía ahora sentado en el centro del campo de batalla, con sólo
unos leves rasguños y un obvio aturdimiento por el fuerte contacto con el
suelo.
-Hora de que uses tu tercer Pokémon -Dijo Lance- Hora de que me muestres ése Pokémon
que según tú es "Legendario".
Gold cayó de rodillas.
-Eso no sucederá -Exclamó.
-¿Cómo? ¿Te rindes?
Gold asintió en silencio. Sabía muy bien qué no había nada más qué hacer, no se
imaginaba hasta qué punto Lance era tan poderoso. Ahora comprendía que aún
no era digno, y las palabras de Lance resonaron en su cabeza.
"Eres un niño Gold...necesitas más experiencia."
Lance sonreía complacido.
-¿En serio? ¡Vaya!, El "estratega" Gold vencido justo en la cima de su carrera, ahora
sé de que se van a pasar hablando en los per...
Lance calló al darse cuenta de que su anfitrión estaba al borde de las lágrimas.
"Por supuesto" -Pensó Lance- "Puede que sea un buen entrenador, quizá demasiado
bueno, pero sigue siendo un niño. Creo que me he pasado con él."
Gold, siempre recordó porque le fue arrebatada la victoria, fue por usar
a los Pokémon indebidamente, o eso creía. Todos los seres malvados
jamás resultaron triunfantes, a todos los cegó el poder, y jamás
volvieron a ver la luz.
El mal nunca vence, no lo decía él, lo decía la historia. Pero aún así
la vida decidió darle una segunda oportunidad.
-Necesito que me aclares unas cuantas dudas- Dijo Lance.
Lance y Gold ahora se encontraban en la habitación oficial del Campeón de la Liga.
Una habitación pintada en dorado y con una gran cabeza de Dragonite tallada en mármol
en el centro. Debajo estaba una mesa para comer y unos cuantos muebles carísimos
que Lance consiguió en una subasta una vez en Johto. El Gran Salón del Campeón y
la habitación compartían el mismo suelo empedrado.
Gold, que estaba sentado en frente de Lance, asintió en silencio.
Luego de haberse rendido Gold, Lance lo invitó a pasar a su habitación
para charlar sobre temas hasta ahora desconocidos. Gold aún estaba
afectado levemente por su fracaso. Sus entrenamientos para mantener
a raya sus emociones habían tenido efecto después de todo, de nada
servía quedarse a llorar y atentar contra su autoestima. Y de nada
servía hacer que sus emociones tomaran el control.
-¿Estás en condiciones de responderme? -Preguntó Lance.
-Sí...
Lance se acomodó en su asiento.
-Dime por qué no usaste a ese Pokémon extraño.
Gold vaciló, pero decidió responder sinceramente, había actuado mal
y lo sabía, ahora necesitaba responder a las preguntas que tanto planeó por
si ganara contra Lance, para así recuperar un poco de reputación como
la buena persona que es. Era lo mejor que podía hacer, no tenía elección.
-Yo sólo lo usé para llegar rápidamente hasta ti. Fue...un atajo rápido para poder
concederme el honor de luchar contra el entrenador más fuerte. -Dijo Gold, y decía
la verdad, liberó a ése Pokémon justo antes de luchar contra Lance- Debo derrotarte
sin usar alguna clase de poder superior, entonces seré el mejor. Por eso me
rendí, mi otro Pokémon no podría con algo tan poderoso. Y además Houndoom se
salvó de milagro, no podía arriesgarme.
Lance sabía que Gold estaba acorralado, él no le haría algo así a un Pokémon,
pero podía amenazarlo prometiendo que lo haría. O Gold se rendía, o se preparaba
para llevar a su Pokémon al final. Y aunque Gold se hubiese dado cuenta de
su truco, no había forma de que derrotara a su Dragonite y su otro Pokémon
usando sólo el que le quedaba.
-Mientes, dijiste que deseabas EL puesto y hasta me insultaste diciéndome loco.
No me extrañaría que fueses capaz de hacer algo así con tal de ganar.
-Eso es porque eres de verdad eres un loco Lance, y si te decía que deseaba EL puesto
lucharías mas seriamente temiendo perder lo que has ganado.
Lance se sintió como un tonto, recordó lo que había dicho antes Gold esa vez
en el escondite de los Rocket, justo después de destruir su fuente de
energía. Lance le había preguntado a Gold que sí alguna vez vendría a la
meseta añil.
"Claro que iré, pero sólo a vencerte"
Lance miró de nuevo a Gold que seguía con la cabeza gacha.
-¿Y esa actitud grosera? Aunque no es muy distinta de tu verdadera forma de actuar.
-Bromeas, si mis Pokémon veían a un entrenador confiado y dispuesto a ganar
lucharían mejor que si recibieran órdenes de alguien asustado y al borde
de la desesperación.
Lance asintió, sonaba lógico, era uno de los "Principios básicos" de todo
entrenador, por eso uno no podía creerse conocer a alguien sólo por saber cómo
actuó en una de sus batallas, sólo actúan de esa forma para así dar una mejor impresión
ante sus Pokémon.
-Te creo- Dijo por fin.
Y luego Lance se preparó para golpear en donde dolía.
-¿Y porqué usaste algo tan vil como los valores de esfuerzo?
Gold hizo una mueca. Esta fue la respuesta que más planeó. Aunque no estaba
seguro de sí funcionaría.
-No lo obligué, y sí, sólo usé ese método en Typhlosion. Se lo pedí y él
no se negó, parecía que me apreciaba mucho.
-¡Se lo pediste! Claro, ellos obedecerán Gold, ¡Eres su amo!. -Gold al escuchar esto se
sintió mucho peor- Pero un entrenador tiene que hacerle saber al Pokémon que no
se es su dueño, se es su amigo.
-Lance, te pido disculpas- Dijo Gold, avergonzado -usé ése método para así acabar
con uno de tus 3 Pokémon. Tendrías a uno derrotado en sólo un ataque mientras
que Typhlosion seguiría en condiciones de seguir luchando.
Lance quiso creerle, pero esa vez en el escondite de los Rocket...Gold actuaba
y trataba a sus Pokémon como el Sabio Li tanto decía: "Herramientas de Guerra"
Nombre que se volvió más que famoso debido a que para ganar la guerra ante los
Rockets, se combatía Pokémon contra Pokémon; arma contra arma.
"Los usamos como a herramientas para forjar nuestra victoria"
-No sé Gold, no sé...-Dijo Lance.
-Lance, debes darme otra oportunidad. Yo...creo que, bueno, tenías razón al
decirme que no tengo experiencia, usé tanto a ése Pokémon Legendario que
mis habilidades no mejoraron mucho.
Lance negó con la cabeza.
-Imposible, conoces las reglas, quien pierde contra mí una vez, pierde para siempre.
Gold además comprendía que sus habilidades como entrenador de todas maneras no iban
a servirle contra algo invencible como un Dragonite.
-Pero Lance -Gold empezaba a mostrar signos de frustración- de verdad no quiero EL preciado
título de Campeón. ¡Lance! ¡Sólo quiero derrotarte porque eres el mejor entrenador de
Kanto y Johto! ¡De eso me he dado cuenta cuando usaste a tu Dragonite, querías demostrarme
de una vez por todas que eras el mejor!
-Gold, no me hagas repetirlo.
-¡Pero Lance!, ¡Es a mí, a Gold a quien hablas! ¡Te ayudé a acabar con los
Rocket, tienes que darme una segunda oportunidad!
Lance perdió la paciencia.
-Gold, aprecié y aprecio mucho la ayuda que me brindaste, pero recuerda
que eso lo hiciste a cambio de otra cosa.
Gold olvidó por un momento todo lo relacionado con las batallas Pokémon.
"Eso significa que..."
Lance pareció comprender el por qué del repentino cambio en la expresión de Gold.
Y se dispuso a contarle algo que Gold necesitaba saber, algo que Lance y Gold
habían buscado tanto, aunque Lance sólo lo buscó para pagar su deuda.
Irónicamente, tanto lo que Gold quiere saber como lo que quiere
ser lo llevan al mismo destino.
-Tengo la información que necesitas -Dijo Lance
Y Gold se preparó para escuchar algo quizás más importante que su sueño de
ser el mejor entrenador del mundo.
