Los "Buscadores" una organización pequeña dirigida por antiguos miembros
del equipo Rocket, tienen como objetivo dar caza a lo que todo el
mundo creee que es una leyenda. Con 3 años de existencia, la
sociedad de Buscadores no tenía ninguna clase de problemas legales,
ya que en su búsqueda no dañaban absolutamente a nadie. La Policía
también creía que el Campeón ahora estaba muerto.
"Oak hizo bien su trabajo"
El Jefe yacía ahora sentado en su escritorio revisando los reportes que
llegaban de vez en cuando por parte de sus Buscadores. Últimamente
no habían tenido noticias sobre el Campeón, los reportes hablaban
de meras probabilidades y suposiciones.
"El Campeón probablemente se esconde en la Cueva del Dragón, ya que..."
"Creemos que está ahora en Johto, nos han comunicado...
"Jefe, creo haberlo visto cerca de...
Uno sin embargo atrajo algo de su atención.
"Acabo de estar en una de las charlas de Oak, dijo que era uno de los que
lo había visto en ése Pajaro Blanco. "
El Jefe sonrió.
El "pequeño infiltrado" en las charlas para los niños de Oak había
servido de algo al fin, confirmó lo que el Jefe suponía, que el
dueño del Pájaro Blanco era el Campeón. Sin embargo, ya no
tenía esperanzas de que Oak revelara algo más importante.
Ya que ¿Qué mas podía saber Oak? Pudo saber sobre su
pasado, pero ignora en donde esté escondido ahora. Para el equipo, Oak
se había vuelto una piedra en el zapato, no sólo coloboró para que la
gente asumiera que el Campeón era un mito, sino que además viene y les cuenta
a los niños un montón de mentiras. Gracias a él hasta algunos lo dan
por muerto.
"Oak quiere esconder la verdad"
Pero el Jefe no estaba perdido del todo, había algo a lo que había venido siguiendole
el paso desde hace unas semanas, algo tan raro que no parecía ser coincidencia.
En la oscura habitación iluminada sólo por una tenue lámpara azul, un teléfono
sonó.
El Jefe no se acostumbraba aún al teléfono, era un invento reciente, y parecía ser
muy útil, podía comunicarse artificialmente con cualquier persona en Kanto.
"Donaré algo de dinero a la causa, cuando consiga lo que quiero."
El teléfono era la herramienta más útil que podrían tener. Ahora podía
hablar y recibir reportes con cualquiera de sus personas al mando, desde la "comodidad" de
su improvisada oficina, aunque a veces se sentía un poco solo por
el obvio reducido número de visitas, no podía negar que aquel
invento era lo que lo iba a ayudar a alcanzar su meta.
Lo tomó y pulsó el botón de contestar, luego de un pitido, una voz rígida se
escuchó al otro lado de la línea.
-¿Jefe? -Preguntó.
-El Jefe al habla, ¿Quién es?
-Jefe, soy yo, me dijo que estuviera al tanto de la situación del chico.
-Ya recuerdo -El Jefe se mordió el labio- ¿Y bien?
-Ya lleva 10 días allá adentro.
-Continua con la guardia, sino aparece mañana envía hombres preparados para
entrar a buscarlo, o a seguirle la pista en caso de que siga vivo.
-Claro, tengo a los hombres adecuados para escalar montañas.
-Bueno, si eso es todo ya puedo colgar.
-Espere -Se apresuró a decir la voz en el teléfono- Además quería comunicarle un
asunto muy extraño.
-A ver, coméntame.
-El Pájaro Blanco ha sobrevolado por aquí recientemente. Desapareció en lo alto
de esa montaña.
"Ésto si que es extraño- Pensó el Jefe.
-¿Y que piensan de ésto nuestros "ojos de aguila"?
-Qué montado en ése pájaro había alguien, aunque no están muy seguros.
El Jefe dejó caer el teléfono. Y un pensamiento se le vino rápido a la
cabeza.
"Demasiado raro"
Hace 10 días un chico que aseguró encontrar al Campeón había entrado en
esa montaña, para no volver. Y luego el legendario Pájaro Blanco y
Azul desaparece en lo alto de esa misma montaña. Era la primera vez que
algo así pasaba, y necesitaba todo el apoyo posible para llevar a
cabo el siguiente movimiento. Por fortuna, había conseguido que
gente muy influyente se le uniera, engañándolos fácilmente.
-Jefe, ¿Está ahí? -Dijo una voz cerca del Jefe.
El Jefe tomó el teléfono.
-Digale a todos que se dirijan a las afueras del Monte Plateado.
La voz vaciló un momento y luego respondió.
-Jefe, nuestro personal está repartido por todo Kanto.
-Usted obedezca, además, ¿Cuántos creen que puedan llegar en las próximas
6 horas?
Luego de un momento, respondió.
-Unos 30 señor.
El Jefe se alegró, eso era más de la mitad de su equipo. Casi nadie se unía a los
Buscadores. No sólo por su "Estúpido" objetivo, sino además porque no ganaban
mucho dinero. Y ni hablar de la condición de su "Sede".
-En 6 horas o menos le daré nuevas ordenes, y estén pendientes por si el
Pájaro vuelve a salir, si eso pasa quiero que lo sigan sin llamar la
atención. Y manténganme informado.
-Entendido-. Y colgó.
El Jefe no esperó a hacer su siguiente movimiento, al fin iba a poder usar
el poder de sus nuevos colegas.
Con una sonrisa, tomó el teléfono y empezó a teclear torpemente un número
que tenía escrito en uno de sus papeles.
4 horas después, en el Monte Plateado, un joven estaba cara a cara con una
leyenda.
