Gold llegó a toda velocidad a su pueblo natal. Buscó con afán la puerta de

lo que antaño era su hogar, hasta que la encontró, y se dirigió a ella

casi corriendo. En su camino ignoró el Centro Pokémon en construcción

y las miradas de su antiguos vecinos. Abrió la puerta de golpe, y

vió a una mujer adulta sentada en una mesa viendo la televisión.

"¿De qué vivirá ésta mujer?"

Con paciencia se acercó a una de las sillas disponibles y se sentó.

-Buenas tardes Madre.

La mujer que le venía siguiendo con la mirada, respondió.

-¿Cómo estás hijo? -El nerviosismo se apoderó de su voz.

Gold ignoró la pregunta.

-Madre, creo que es hora de que me cuentes la verdad.

Y luego de insistirselo, la mujer le reveló lo que quería saber.

-T-tu padre fue el que creo a-a...

-¡A QUIEN!

-A...

-GHOST. A eso viniste, a que te hablara sobre el GHOST.

Un joven de 17 años lo miraba desde arriba con expresión severa.

Lo miraba fijamente, como para buscar mentira y falsedad en sus

ojos.

Gold que no pudo continuar mirandolo a los ojos, desvió su mirada

al infinito paisaje y respondió.

-¿Cómo lo sabes?

El Campeón le dio la espalda, complacido por tener razón.

-Tú mismo lo dijiste, justo antes de que te despertaras hace un rato.

Y no creas, - Y señaló hacia Kanto- la mayoría de esa gente me busca para

que le hable de lo mismo.

"¿Lo grité antes de despertar?"

Gold miraba al Campeón con interés, esa persona, ese aire de superioridad, esa

inteligencia, su voz...

"¿Cómo pude hablarle de esa forma tan grosera?"

Y entonces Gold se dio cuenta de que para eso se había mostrado, para que

supiera con quien estaba hablando. Pero, ¿A que se referia con eso de que

"Nos han engañado?"

-Pues,- Dijo Gold- mis intenciones son de verdad distintas. Ellos quieren sabiduría

para su nueva generación Pokémon...yo quiero un detalle importante, sobre mi vida

personal.

-Ya veo...Pero antes -Dijo el Campeón mientras volvía a su asiento- Quiero que

termines de decirme como encontraste éste lugar.

Gold vió como se volvía a sentar.

-Aún no acabo de comprender para qué necesitas saber eso -Le dijo Gold -

¿Es para saber cómo fue que fallaron tus planes? Si es eso, entonces

ya puedes ir sabiendo que esa gente sabe que que estás bien vivo, y que

serás la llave que abrirá la puerta a la nueva generación Pokémon. Sólo

faltaba que la gente adecuada supiera eso, y que te empezaran a buscar

como se debe.

-¿Y así fue que me encontraste?

Gold se sentó el el frío suelo de nuevo.

-No, yo sabía que si te encontraban perdería mi oportunidad de interrogarte

quién sabe hasta cuando, así que decidí encontrarte antes que ellos.

-¿Y cómo fué que lo hiciste antes que todos ellos?

-Bueno, no quiero entrar en detalles, -Dijo Gold, rascándose en donde antes

tenía una grave herida -así que diré que tuve suerte.

Gold sabía muy bien que no fué la suerte lo que lo ayudó, y menos aún dentro de

la Montaña, peor suerte no pudo haber tenido.

El Campeón volvió a hablar.

-Tendrás que decirme, amigo...¿Gold es tu apodo?, bueno, Gold, tendrás que

decirme todo, tenemos el día entero.

Gold perdía la paciencia.

-¿Para qué quieres saber eso?

-Ya te lo dije, me muero de curiosidad.

"Esa no debe ser su razón...¿Curiosidad? No me lo creo."

-No estás siendo del todo sincero conmigo -Dijo Gold -. Dudo que

la curiosidad sea tu motivo.

-Los rumores eran ciertos, no eres ningún tonto...háblame de cómo me encontraste

y te diré eso que tanto quieres saber.

"Tiene que ser muy importante para él -Pensó Gold-. como para que esté dispuesto

a responderme tan fácilmente."

-Bueno, esa una historia algo larga, así que no entraré mucho en detalles- Gold

hizo una pausa, como para recordarlo todo-. Los rumores decían que andabas sobre

un Pájaro Blanco, y lo que yo hize fué rastrearlo. Pero fué muy díficil, ya

que ese Pokémon era demasiado rápido, aparecíó en muchos lugares hasta que

le perdí la pista. Entonces, decidí investigar en esos sitios, en todos, y no encontré nada.

Gold suspiró. La clave que necesitó para encontrar el Monte fué quizás la persona

más cercana al Campeón.

-Lo del Monte Plateado me lo dijo tu madre.