"La persona que me traicionó"

El polvo se arremolinaba a los pies de Red, gracias al fuerte y frío viento de las

alturas. Allí parado miraba a Gold, y detrás, la montaña en donde

se encontraba ahora, su refugio por casi 5 años.

Y esta persona a la que veía desde arriba, este Gold, ahora entendía, ahora comprendía

todo. El busca a su padre, el fundador de GHOST, un...

-Podría darte pistas si prometes decírmelo. -Escuchó Red.

"No sé si continuar confiando en ti"

Hace un momento, antes de dejar a medias su relato, había visto algo, desde lejos

una mancha morada, desde cerca...

"Empleados de Smog-On!"

Que se dirigieran a las afueras de la montaña sólo significaba algo. Más de

30 personas montadas en Pokémon voladores de élite, sin duda para perseguir

a toda velocidad o rastrear. Red ya se temía algo así, este Gold, los

atrajo a todos, a los buscadores, ahora ya no tenía escapatoría, tenía

que irse de allí de inmediato.

"¿Pero cómo me deshago de ti?"

Viene y atrae a sus enemigos, a su sagrado escondite, el cual tanto trabajo le tomó

crear. El Monte Silver antes no tenía ninguna cima al aire libre, y Red, tuvo que pedirle a

sus Pokémon que abrieran una abertura en lo alto de la montaña donde establecer su

refugio. La boca de la montaña: desde abajo era imposible verla, y un Pokémon

volador común no puede volar tan alto, era un escondite perfecto. Hasta ese día.

Ahora sólo quedaba hacer una cosa, deshacerse de Gold.

-Has dado en lo cierto, alguien me ha traicionado.

Gold dio un paso atrás, sus movimientos temblorosos debido a su lamentable estado.

-Lo sabía, -Dijo sonriendo- la curiosidad no era tu motivo, necesitabas que te diera detalles para

ver si podías descubrir al que te apuñaló por la espalda.

Red dirigió su mirada al sol del atardecer, de color dorado y el cielo despejado,

pero Pikachu continuó mirando a Gold con cuchillas en vez de ojos.

-Ya eso no importa, -Dijo Red, casi susurrando- sólo me queda decirte eso que

necesitas saber, pero prométeme que te irás al saberlo.

-Pues no, haremos un intercambio de información.

-¿Al igual que hiciste con el Jefe de los buscadores?

Red no necesitó mirar al lado para percatarse de la mirada en blanco de Gold.

-Eso hiciste, les vendiste información -Pero, dijo luego de suspirar- he dicho

que eso ya no importa, te diré lo que quieres saber, sea sobre tu padre o no,

y te vas.

-E-entendido.

Intercambio de información, eso fué lo que Gold hizo. El Jefe no necesitaba

dinero, sólo necesitaba apoyo, y en Kanto, el dinero no consigue tal cosa,

tuvo que ser algo todavía más grande: información. Y habiendo Gold

encontrado su escondite, ¿Qué le decía a Red que no puedo haberle

vendido esa información al Jefe con tal de encontrarlo antes que ellos?

Sólo eran pistas, pero información al cabo. Red ignoraba qué detalles

pudo haber vendido Gold, sólo sabía que El Jefe le había dicho a

Gold dónde encontrar su casa, descubriendo a su madre dentro, convenciendola

de sus 'buenas intenciones' y que esta le revelara esa conversación

que tuvo Red con ella, y gracias a eso, pudo haber encontrado su escondite.

¿Y para qué todo eso? Para dar con el paradero de su padre, o más bien,

con su última señal de vida. ¿Y este fundador de GHOST? ¿Quién fué en verdad?, Red

había leído en los archivos datos que supuso que tenían que ser sobre su

familia. Lo que lo inspiraba, por lo que trabajaba, refiriendose a ello

como su 'deber'. No era muy claro si era su familia o no, pero para un

científico trabajar por y para su deber no puede ser nada más que una familia.

Pero el destino lo separó de su 'deber', el incidente en la Mansión Pokémon,

la traición...

-Gold, siéntate y escucha.

Gold hizo lo que dijo sin vacilar.

-Te hablaré de la traición de GHOST.