Gold empezaba a sentirse mareado. Desde hace un rato el ojo derecho le lagrimeaba

si lo dejaba abierto más de dos segundos. Pero eso por ahora no

le importaba, ya sabía todo, menos lo esencial, que su padre no fué un

asesino, que SÍ trabajó en Islas Canela, y lo último que estaba por

decirle el Campeón. "¿La traición?"

Con la vista puesta hacia arriba, veía al Campeón con cara de preocupado y

a Pikachu observandolo con una mirada tan fría como el hielo donde estaba

parado. Algo tenía que haber pasado para que

el Campeón cambiara de un momento a otro, y Gold ya lo asociaba con

la información que le 'vendió' al Jefe de los Buscadores.

El Campeón se sentó en las escaleras y Pikachu bajó de su hombro.

-Prometí decirte lo que querías saber, y no me he retractado, pero de lo que

te voy a hablar, quizá sea lo segundo más confidencial del asunto: Su segundo

proyecto, y lo que pasó con todo el equipo, en especial sobre su fundador.

-Es la otra mitad de lo que necesito saber. -Dijo Gold.

"Al fin me lo dirá"

Gold no había perdido la esperanza de que su padre podría seguir con vida.

Por todos lados encontraba el mismo destino trágico, pero en el fondo

quería que su padre siguiera vivo, y poder verlo, pues ni siquiera dejó

una fotografía, y mucho menos un escrito.

"Nada de esto ha sido en vano"- Se recordó al terminar de pensar en su padre.

-Hay una parte de la historia que me he salteado, los mismos miembros de GHOST

trabajaron en otro proyecto.

"¿Cómo?"

Aún con eso, Gold entendía, el GHOST había trabajado sólo en la operación

Gastly y Haunter, pero nada decía que los mismos miembros no pudieron

trabajar en otro proyecto fuera de ese.

El Campeón miró a un lado y siguió hablando. Todavía parecía inseguro.

-Se trata de una traición por parte del equipo. Los miembros de GHOST al parecer

estaban siendo más que forzados en la creación de los Fantasmas, ya que el

Jefe quería cada vez más, y sin defectos. El personal, cansado de su

esclavitud y la excesiva maldad de los Rocket, decidieron ponerle alto a

la organización usando su inteligencia en pos del bien.

El Campeón vacilaba antes de decir cada frase, y un tono de incomodidad se mezclaba

en su voz.

-Todos ellos, un grupo de menos de quince personas en total, empezaron a trabajar

en otro proyecto aparte, dando todo su escaso tiempo libre al trabajo. Lo que

querían hacer era crear un Pokémon igual de poderoso que GHOST, y lograr

controlarlo para usarlo en contra de los Rocket.

No dijo nada más. Incluso con la baja temperatura, Gold notó que el Campeón

empezaba a sudar, y su cara adoptó una expresión todavía peor. Es como si

cada palabra que dijera lo apuñalara como un cuchillo.

-¿Vas a seguir...? -Insistió Gold.

El Campeón lo miró a los ojos de nuevo, y Gold no pudo mantener la mirada por

culpa de su ojo derecho.

-Estás a punto de escuchar uno de los secretos más guardados de la historia de

Kanto, y no pareces nada emocionado.

"La Montaña me ha quitado todo eso, incluso, aún sigo habitandola."

-No sé si estar triste o contento sino hasta que me lo digas.

-Espero que mi madre no se haya equivocado.

"Y yo espero que a ti no se te dé por hacer eso que acabas de decir."

El Campeón parecía un poco más seguro ahora, y luego de un momento de silencio, dijo.

-La verdad fue que ellos crearon a ese tal Pokémon mítico.

-¿Aquel...?

-El mismo, ellos lo crearon para combatir a los Rocket, y pudieron controlarlo.

¿Recuerdas cuando me preguntaste quién lideró la operación del Pokémon GHOST?

Ese mismo creó las Pokéball, y también las Masterball, él creo la primera,

y la usó para controlar al Pokémon Mítico.

-Pero no les sirvió de mucho, -Dijo Gold- los Rocket ganaron, y además, ese Pokémon Mítico

escapó.

-Creo que tendré que contarte la historia entera, o sino no vas a entender.

Gold dejó escapar un gemido.

-Tus historias se me hacen largas y díficiles de tragar.

-Igual que a mí.