-Muchas gracias por contarmelo todo. -Dijo Gold.

Gold aún creía que su padre seguía vivo, todas las pruebas parecían confirmar lo

contrario, pero esas pruebas no afirmaban nada realmente, por lo que Gold

siguió seguro sobre el destino de su padre. Su padre había sido el creador

del equipo, y luego se reveló contra la maldad, pero nada le salió bien.

Si los entrenadores hubieran recibido al Pokémon Mítico el Padre de Gold ahora

sería un héroe. Pero las cosas no pasaron así, los entrenadores destruyeron

el laboratorio, parando así la creación de más Fantasmas, y dándoles un

fuerte golpe a los Rocket. Lo único que se logró salvar en la Mansión

fueron los archivos y uno que otro tubo de ensayo. Los archivos contenían

el procedimiento de la creación de los Fantasmas, y gracias a que fueron

escondidos por alguien, los Rocket no pudieron encontrarlos. El único que

pudo fue el Campeón. ¿Pero cómo? ¿Acaso fue un miembro de GHOST el que

le reveló la ubicación de estos y se lo dijo a él para que los

encontrara? Gold había interrogado a varios miembros de los Rocket,

preguntandoles si tenían algún documento con los nombres de sus

científicos, y estos dijeron que habían buscado algo así por años,

y que probablemente todavía estuviera en las Islas Canela; En

el laboratorio destruido.

Pero Gold no tenía suficiente poder para entrar a esa Isla, luego de

que el Volcán acabara con gran parte del pueblo, su acceso era casi

imposible, así que tuvo que pedírselo a Lance, el cual, gracias a su

influencia, pudo dar con el paradero de los archivos: El Campeón de

Kanto.

¿Y el paradero de su padre? ¿Qué varios Científicos del Laboratorio se salvaron,

y el fundador y persona más importante no lo había logrado? Quizás, por

ser el creador del equipo, sea el que más escondido esté. Que su Padre hubiera

muerto no parecía normal, no encajaba.

"Sé que él sigue vivo"

Ahora lo veía bien, todo lo veía bien. Estaba totalmente seguro.

Lo único que tenía que hacer era seguir buscando, no había prisa.

Aunque aún no sabía cómo hacerlo, algo le decía que su Padre

también querría conocerlo, y que probablemente se mostrara si se diera la

oportunidad. Pero quizás aún eso no era posible, gracias a los

Buscadores.

Por el momento podía olvidarse de eso y concentrarse en lo que le faltaba

por hacer. Su enfrentamiento con los Buscadores sería en otra ocasión,

no había prisa.

Pero si Gold hubiera sabido que eso estaba a punto de suceder, lo más

probable era que lo hubiera hecho justo en ese momento.

El Campeón se levantó, dio media vuelta y miró hacia atrás por arriba del hombro.

-Gold, -Dijo- espero que te haya servido, por ahora debo irme, quizá nos veamos...

-No, aún no compañero.

Pikachu se montó en el hombro del Campeón.

-¿Cómo? Pero si dijiste que saber lo que te acabo de decir era la otra mitad.

-Exacto, la mitad de lo que quería saber, más no de lo que quería hacer.

El Campeón frunció el ceño, volvió a dar media vuelta y dijo:

-Pues sea lo que sea ya no hay tiempo, tengo que irme enseguida.

Gold siguió insistiendo.

-Ya he dicho que no, y tampoco puedes negarte a mi segunda petición.

-¿Y por qué no? -Preguntó el Campeón molesto.

Gold sonrió debilmente.

-Porque ya nos hemos visto a los ojos.

"Que empiece la batalla"

Era el código, un entrenador con cinturón de Balls no podía negar un reto si

los dos contrincantes se miraban a los ojos. En caso de que alguien rechazara

el reto, el otro entrenador o cualquiera presente podía reportarlo a la

Meseta Añil, y desde ese día, ya no sería más un entrenador. Si no se

quería luchar, el entrenador simplemente podía ponerse unos lentes oscuros.

-Amigo Gold, debo admitir que no sé como deshacerme de ti. -Dijo el Campeón.

-Mi sueño es vencer al mejor entrenador de Kanto y Johto juntos, y ese eres tú.

El Campeón bajó por las escaleras.

-¿Y por qué crees tú que ese soy yo?

A Gold esa visión le recordó algo.

"Unas escaleras, que llevan a un trono, y he aquí al Campeón, de pie en su gran

Salón."

Todo es justo como en la Meseta Añil, pero Gold esta vez tenía más seguridad en

ganar.

-Derrotaste a Lance. -Dijo.

-Y Lance te derrotó a ti, ¿Qué te hace pensar que vas a vencerme?

Gold dio varios pasos atrás, dando el espacio adecuado para un Campo de Batalla.

-Bueno, no vayas a creer que llegué hasta aquí para ser vencido.

El Campeón lo miró con pesar.

-Mira, -Dijo- creo que lo mejor es que vayas a casa a descansar, no estás nada

bien.

-Eso no me importa, he esperado mucho todos estos días, y no lo tiraré

todo por un pequeño problema de salud.

-Supongo que no tienes remedio. -Dijo el Campeón, al parecer aceptando.

"¡Al fin!"

Gold acercó una temblorosa mano a su cinturón de Balls, y luego de agarrar una,

dijo:

-¿Y las reglas?

-Tres Pokémon, no se pueden cambiar.

"Excelente"

-¡Ve Typhlosion! -Gritó Gold.

-¡Pikachu!

Typhlosion salió de su Pokéball y el frío ambiente no le gustó nada. Luego de

escudriñar el Campo de Batalla, miró a Pikachu fijamente, el cual bajó del

hombro del Campeón.

-Todos tus Pokémon caerán de un solo golpe, Gold. -Dijo el Campeón con ambos

brazos cruzados.

-¡Como si no supiera su truco!

El Campeón sonrió.

-La habilidad especial no es el único truco que tiene Pikachu.

"¿Cómo?"

-Mira bien, -Prosiguió el Campeón señalando a Pikachu- tu ojo está mal pero

eso no quiere decir que estés ciego.

Gold miró con detenimiento a Pikachu y entonces lo vió, alrededor de su cuello,

casi invisible por su color amarillo.

-Un collar, con una esfera. -Susurró.

El Campeón siguió sonriendo.

-No hay tiempo Gold, acabaremos con ésto rápidamente.

-¿Por qué entonces no das tu la primera orden?

-¿Ordenarle a mi Pokémon? Yo no hago tal cosa. -Y se metió ambas manos en los bolsillos.