Venteaba con fuerza, y Gold veía al Campeón de pié, con una mano en el bolsillo y con la otra

puesta en su gorra, evitando así que se la llevara el viento. Nada que ver con Gold, de pié

sólo gracias a que sus piernas estaban en forma, con una mano puesta en el ojo derecho y

con la izquierda en el estómago.

A Gold le dolía la cabeza, y la situación no le favorecía ni un poco.

"En cualquier momento caeré."

El Campeón lo miraba fríamente, sus dos ojos como charcos congelados en la misma

montaña en donde residía.

"Es un profesional después de todo."

Los entrenadores más experimentados sólo mostraban una expresión en la batalla: Frialdad.

Una expresión en blanco en la que no está escrito nada. Al no reaccionar ante ningun

evento en la pelea, el entrenador no podía decir de ninguna forma si le iba bien o le

iba mal, si mostraba alegría podía equivocarse al mostrarse seguro, si mostraba tristeza

podía equivocarse a rendirse teniendo forma de ganar, si mostraba impresión podía equivocarse

al hacerle creer a su adversario que tenía las de perder.

Y ambos ya eran todos unos expertos en ese arte.

Luego su ojo izquierdo se posó en el campo de batalla, y allí estaba Pikachu, al parecer

algo contento por la pelea, y a Typhlosion, jadeando por el cansancio. Su Pokémon lo estaba haciendo

bastante bien. Los largos entrenamientos habían dado su fruto, ya que Typhlosion reaccionaba

por instinto, por seguridad a que su dueño no lo iría a reprender por desobedecerle, o por hacer

algo que quizá no debía, Gold le había dado esa confianza a Typhlosion.

De repente la cima del Monte Plateado fue cambiando lentamente, el paisaje se volvió un bosque,

el agua y la nieve se volvieron hierba, el sol se escondió tras la copa de un árbol, y el

Campeón y Pikachu desaparecieron. Gold estaba solo en un bosque, junto a Typhlosion en el

mismo estado. Pájaros cantaban alegremente, y el sonido del agua al caer de una fuente

cercana alegraban el humor de Gold.

Cientos de conversaciones se oían provenir de un lugar cercano.

Era uno de tantos días en los que Gold y su mejor Pokémon entrenaban juntos,

en el bosque cerca del Parque Nacional.

-¿Cómo te va? -Dijo Gold acercandose a Typhlosion, envuelto en llamas gracias a Humareda.

Él sólo lo miró con ojos ardiendole.

-Jaja, bueno, sé que es molesto, pero al menos no son los Valores de Esfuerzo.

Typhlosion asintió molestamente.

Gold lo rodeó con la mirada y le dio palmadas en la espalda, un lugar que no estaba

encendido.

-Mi preciado Pokémon, tú y yo nos queremos mutuamente, ¿No?, yo te he dado el

cariño de un entrenador, tú debes darme la victoria, o al menos, una parte de

ella, más que todo es un favor, eres mi Pokémon más poderoso.

Typhlosion siguió dándole la espalda.

-Y la mejor manera es que en la batalla acabemos como sea con ese Pikachu, debes mantener activo tu

Humareda el mejor tiempo posible para que no llegue a golpearte físicamente, y además, si

te sientes en peligro, avívalo lo más que puedas.

Typhlosion sólo gruñó en señal de acuerdo.

-Como sea, la habilidad especial de Pikachu es su única arma, los ataques eléctricos no

son su mejor fuerte, aunque sea un Pokémon eléctrico...¿No tendrás problemas con un

pequeño impactrueno o sí?

Typhlosion apagó sus llamas y cayó sentado, al borde de la inconciencia.

Gold le puso una mano el la cabeza.

-Puedes descansar cuando quieras Typhlosion, no estás obligado a hacerlo. A propósito,

¿Cómo va el enroscado tipo Cyndaquil?

El bosque se quebró como si fuese un espejo cayendo al suelo y la realidad volvió a Gold.

Ahora estaba en su batalla mejor planeada, y todavía nada le decía que podía perder.

Volvió a mirar al Campeón, el responsable de regresarlo a la tercera dimensión.

-Dijiste que continuaramos, y casi creí que te habías desmayado.

Gold recobró su mirada fría y dijo.

-Cierto, es sólo que me acordaba de algo. Y bien -Dijo luego un gemido de dolor- continuemos.

"Falta poco. Pikachu va perdiendo."

¿Pero cómo se le facilitarían las cosas? El Campeón no daba ordenes, por lo que Gold no

sabía que estaba por venir, Pikachu actuaba a su desición y juicio, como si de Pokémon

no tuviese nada. Se suponía que se les mandaba, es como si un General dejara a su ejército

hacer lo que se le viniera en gana.

Gold se preparó para el siguiente movimiento, los próximos dos turnos alguno de los dos

tenía que caer, una batalla nunca era demasiado larga, o algún Pokémon caía por un ataque,

o por la fatiga.

-¡Typhlosion cubre todo el campo con Lanzallam...! -Un problema en la garganta no dejó

terminar de ordenar a Gold, pero Typhlosion entendió.

El Pokémon abrió la boca y disparó de nuevo el chorro de fuego, luego movió la cabeza

de un lado a otro como quien riega varias plantas a la vez en un jardín.

La velocidad de Pikachu no le iba a servir mucho, Typhlosion le seguía con el

fuego saliendole de la boca y usando humareda para prevenir un golpe sorpresa.

Si Pikachu atacaba con electricidad tendría que parar, y el golpe de Typhlosion

seguro iba a ser más devastador para Pikachu.

El Pokémon eléctrico saltaba, esquivaba, iba de un lado a otro, y sin descanso.

Al tocar el agua Pikachu parecía sobresaltarse un poco.

"Caerá tarde o temprano."

La desventaja de usar tanto el fuego era que debilitaba cada vez más al Pokémon

usuario, pero no para Typhlosion, el fuego de él era infinito, como sus días

de práctica.

El Campeón continuaba mirando el trayecto del fuego fríamente, sus pupilas iluminadas

miraban de un lado a otro, haciendo creer que el que usaba el fuego era

él mismo.

"Uno contra Cero." -Pensó Gold. La razón de usarlo ahora y no antes era porque Pikachu tenía

que estar más cansado, y entre más rápido se cansara de saltar y de moverse, más capaz estaría

Typhlosion de enfrentar a su segundo adversario. Su esperanza brillaba esta vez de verdad.

Pero una luz se superpuso a la esperanza de Gold, una esfera de energía apareció donde

antes estaba Pikachu, en el aire, de color azul, lanzando pequeños rayos a su alrededor.

-¡¿...?

¿Qué era eso? La esfera no permitía el paso del fuego, era una barrera, un campo protector,

ahora...

-¡Typhlosion deja de atacar y vuelve a saltar! -Ordenó Gold.

Typhlosion lo miró confuso, pero obedeció.

Estando Typhlosion en el aire, Gold intentó ver que hacía Pikachu dentro de la esfera, pero

era incapaz, con un sólo ojo, y la oscuridad de la montaña volvió sus pupilas mucho más

sensibles, no podía ver nada. Intento ver al Campeón en busca de una pista, pero sus ojos en

blanco eran incapaces de decirle algo.

"Ni idea sobre que pasará."

Un confuso Typhlosion aterrizó, todavía usando humareda, el agua empezaba a burbujear.

La esfera se suspendió hacia arriba, y Gold estaba aun más confuso que antes.

El viento volvió a soplar fuertemente, haciendo estremeser las infernales llamas del

humareda de Typhlosion. Luego de unos segundos, Gold notó que la esfera empezaba

a encojerse, cada vez más rápido.

"Pikachu la está absorbiendo."

-Gold, es mejor que vayas decidiendo quién será tu próximo Pokémon a alejir. -Dijo el Campeón.

La esfera chispeaba entre más tiempo pasaba, y Typhlosion miraba a Gold en espera

de una nueva orden.

"Te la daré al momento" -Intentó decirle Gold con su ojo izquierdo.

Y luego pasó, la esfera se consumió completamente y un aura azul cubría a Pikachu,

chispeando más que nunca, se preparó para atacar mientras volvía a caer al suelo.

"No me queda más de otra, este será el fin."

Gold no sabía qué era ese ataque, seguramente se debía al collar que llevaba al cuello,

pero no estaba seguro. Jamás se anticipó ante algo así. De todas formas tenía que

hacer algo.

-¡Typhlosion usa Llamarada!

Typhlosion se dispuso a abrir la boca, pero la abrió fue para soltar un gran gemido.

Pikachu había atacado, su cuerpo emitió miles de hilos de energía que cubrieron a

Typhlosion completamente, y los que cayeron al agua lo remataron, el Pokémon cayó derribado al charco y

el agua apagó todas sus llamas restantes. Hilos siguieron disparandose en

todas las direcciones, El Campeón se escondió tras su trono, Gold tuvo que

tirarse al suelo. Un color azul iluminaba incluso más que el sol de la tarde.

Al terminar su ataque Pikachu siguió su trayecto hacia el suelo.

Intentando volver a pararse, Gold escuchó un grito.

-¡Pikachu!

Un chillido agudo salió de Pikachu, el cual resonó por toda la Montaña.

Pikachu había caído en agua hirviendo.

-¡Regresa!

Pero ya era muy tarde, el agua había quemado a Pikachu severamente. Al regresar

a su Pokéball, El Campeón mostró una expresión de temor y tristeza, la cual

Gold notó mientras se levantaba.

"Cayó al fin."

El plan de Gold funcionó, Pikachu creía que el agua le iba a jugar a su favor, pero

todo fue al revés, el agua terminó destruyendolo. Typhlosion se ocupó de calentar

el agua con Humareda todo el tiempo, ese ataque era su escudo y su principal arma.

Todo lo que Gold tuvo que hacer fue ganar tiempo dándole una orden tras otra a

Typhlosion sin que este dejara de usar Humareda.

"Perfecto."

Y para sorpresa del Campeón, Typhlosion volvió a levantarse. El Fuego calentaba más que

nunca, y crepitaba como el rugido de una bestia, sus ojos ardían como el infierno.

-Pikachu se recuperará -Dijo Gold- es hora de que continuemos.

El Campeón asintió confiadamente, y sus expresiones se borraron a la vez que sacaba

a Chansey de una Pokéball.

Chansey miró a Gold de nuevo, y una mirada de preocupación la invadió. Gold sabía

que estaba mal, pero ella lo miraba como un enfermo de algún mal incurable.

-Gold no necesita tus cuidados querida Chansey, hay alguien que sí, y urgentemente.

Y volvió a sacar a Pikachu de su Pokéball. Se quitó su chaqueta color rojo, lo arrupó y lo tomó

entre brazos para llevarlo a la silla de piedra donde lo acostó, dejando a Chansey ocuparse de

la situación.

Con la mano encima de su gorra roja, El Campeón volvió al Campo de Batalla.

El agua empezaba a volverse vapor y a descender, dejando el suelo de piedra seco

y limpio.

Gold dijo de nuevo.

-Hora de seguir. Y debo decir, que me siento orgulloso por acabar con tu mejor Pokémon.

El Campeón lo miraba con sincera frialdad, y con la mano todavía puesta encima de la gorra,

exclamó.

-Felicidades, me quito el sombrero ante ti. -Y se quitó la gorra e hizo una reverencia.

Gold no entendió el chiste.

-Pikachu es mi mejor amigo, -Afirmó luego de su actuación- no mi mejor Pokémon.

Yo no gané la liga Pokémon sólo con su ayuda.

-¿Entonces?

-Amigo Gold, tu montón de preguntas empiezan a hartarme.

Y acercando una mano al cinturón de Balls, tomó una Pokéball común.

-Conocerás lo que en verdad es un Pokémon bien entrenado.