.
Entré a tribunales, subí los pisos necesarios para encontrarme con mi próximo caso. Esperé pero nunca apareció, salí directo hacia mi auto pero antes de poder abrirlo, dos tipos me sujetan de ambos brazos y un fuerte dolor en mi nuca se hiso presente, no vi nada más.
-Ustedes me han estado vigilando, lo sé. Son buenos.- Les decía a los tipos que me llevaban atado para sentarme en una silla, en el medio de un vacío galpón.- Quienes son ustedes? Para quién trabajan? Digan algo!- Grité. Encendieron una lámpara proyectando la luz directamente hacia mi cara, para intimidarme.- Yo no tengo nada que ver, no sabía nada. Nada!- Dije nervioso. Mi trabajo puede llevarte a situaciones extremas, como no. Trabajar para gente muy pesada, con mucho poder. Dejar libre o encerrar a hombres cómplices de otros, y que esos otros queden en la mira.
Me sujetaron los párpados con cinta y solo pude ver la figura de un hombre delante de mío.
-Te hemos buscado por mucho tiempo.- Me dijo.
-Lo conozco?
-No. Dime Jasper con quién has hablado?
-Yo hablo con muchas personas, es parte de mi trabajo.
-Alguien más sabe, lo que nosotros?
-Nosotros?
-Lo que nosotros, Jasper.
-Qué? Dígame qué?- Empezaba a desesperarme.- Qué es lo que sabemos? Si supiera, le diría lo que supuestamente cree que sabemos… y si alguien más lo sabe… usted tiene que ser más específico.- No respondió y pude ver que sacaba una jeringa, conteniendo algo en su interior.- Qué es eso?
-Es un poco de puré.- Dijo sarcásticamente mientras sentía el pinchazo en mi brazo izquierdo.
De un momento a otro, todo a mí alrededor comenzó a dar vueltas. Él seguía preguntando lo mismo y yo no podía responderle, porque no sabía nada y mi cerebro estaba como desconectado.
Desperté en un callejón, tirado y adolorido. Mi estómago ardía, mi mano fue en dirección al dolor y cuando la levanté, estaba bañada en sangre. Me levanté, ubiqué dónde estaba y comencé a caminar como pude.
-Dios, Jasper!- Escuché decir a mi ángel.- Qué pasó? Estás herido!- Su voz sonaba preocupada mientras se agachaba frente a mí.
-Alice, Alice.
-Aquí estoy.- Tomando mi mano.- Hace cuánto estás aquí?- Ayudando a levantarme.
-No lo sé, minutos, horas… no podía volver a casa. Lo siento.
-Llamaré a una ambulancia.- Me anunció a la vez que entrábamos a su departamento.
-No, una ambulancia no. No es nada, puedo curarme… tienes botiquín?
-Sí, tengo… siéntate aquí.- Caminando junto a mí, teniéndome por la cintura, hasta el sillón.
-Me sentaré en una silla, no quiero mancharte el sofá.
-No me importa, podrías acostarte y esperar a que traiga el botiquín?- Me regañó.
-Sí, lo siento.
Fue corriendo al baño, trajo en sus manos un pequeño maletín blanco con una cruz en rojo, se sentó cerca mío levantando mi camisa. Comenzó a limpiar la herida, dijo que no era muy profunda, así que sólo la tapó con gasa, después llevó sus delicadas manos a mi cara, me acarició y yo cerré los ojos para disfrutar plenamente de su contacto. Limpió el corte que tenía en mi ceja derecha y fue a tirar todo lo utilizado cuando terminó.
-Cómo te encuentras?- Me preguntó.
-Perfectamente, diría que estoy en el cielo…- abriendo los ojos para verla.
-Esos golpes han afectado tu razonamiento, descansa. Cualquier cosa estaré en mi cuarto – Dejándome una manta y una almohada.- Es mejor que pases la noche aquí, buenas noches.
-Gracias Alice, buenas noches.
.
Desperté temprano por la mañana, aún sentía dolor al moverme demasiado pero sobreviviría. Fui hasta la cocina y preparé café, salí al pasillo fui directo al ascensor y bajé para ir a una panadería. Al volver, agarre una bandeja que ella usaba de adorno, aparentemente, coloqué la taza con el café humeante y unas pequeñas masas, agregué un vaso de jugo y una flor que había arrancado de un jardín vecino.
Batallé con mi conciencia, debería irme y dejar eso preparado o quedarme y esperar a que se levantara? No era opción llevárselo al cuarto, eso estaba descartado, muy inapropiado.
Con lo que encontré en el baño, pude asearme y estar más presentable; aunque el corte y los moretones seguían allí.
-Buenos días.- Le dije sentado en una de las altas sillas de la barra, con una sonrisa, cuando la vi asomarse al living.
-Buenos días.- Respondió.- Cómo te sientes?
-Estoy mejor, mucho. Te preparé esto como agradecimiento.- Haciendo referencia al desayuno.
-No tenías porqué, aún así… gracias.- Me dijo con una sonrisa y se acercó para sentarse frente a mí y tomar el café. Me miró fijo, como esperando algo.- Tú no tomas nada?
-Ya lo hice, me desperté temprano. Además… - Iba a decirle que lo había hecho porque pensaba irme antes de que ella despertara pero no.- …nada. Siento no haberte esperado.
.
La observé desayunar, embobado, sus ojos de vez en cuando se cruzaban con los míos causando que todo mi cuerpo reciba una descarga eléctrica.
Al terminar, me despido y tomo un taxi para ir a mi casa, no iría a trabajar hoy.
Ni bien abrí la puerta, me tiré en el sofá. Estaba muy cansado. Escucho que golpean mi puerta, me levanto y miro por la mirilla, para luego abrir.
-Alice.- Dije sorprendido.- Qué haces aquí?
-Te seguí, quería saber que llegaras bien…- Respondió jugando con sus manos, otro acto de nerviosismo.
-Quieres pasar?- Me hice a un lado, para que entrara.
-Sí, gracias.- Caminando hacia mi pequeño living.
-Te puedo ofrecer algo?
-No, estoy bien.- Mirándome.
-Siéntate, por favor. Estás en tu casa.- Me hiso caso y se sentó en el sofá donde yo había estado tirado.
-En realidad vine porque… no dijiste quién te hirió. No quise preguntártelo antes, no debe ser muy agradable recordar eso…
-Está bien, yo tampoco sé exactamente quiénes me pegaron pero de lo que estoy seguro es que es gente muy pesada y poderosa. Habré hecho algo con algún cliente y eso los enojó, no lo sé.
-Entiendo, es… complicado.
-Sí, no tendrías que haber venido… si ellos están vigilándome… no quiero que te pase nada, menos por mi culpa.- Sentándome a su lado.
-No me pasará nada. Quieres que investigue sobre alguien?
-No, no. Nada de investigaciones para ti sobre esto.- Me tildé unos segundos después de decir eso.
-Jasper, Jasper.- Tocando mi hombro.
-Si?- Sacudiendo la cabeza.
-Dónde estabas? En qué pensabas?- Curiosa.
-En tu respuesta… fue acertado que no salieras conmigo, ahora no es seguro.
-Podría quedarme aquí… un rato, ayudarte para que no te esfuerces y después almorzar.
-Eres increíble, Alice. Haré lo que tú quieras.
.
Y así fue, ella me pidió que me recostara y descansara. Tan relajado me sentí de su presencia que me quedé dormido. Desperté a la hora y media, mi departamento no parecía el mismo. Alice ordenó y limpió todo alrededor, agudicé mi oído y la escuché en la cocina, tarareando una canción.
-Hola.- Le dije apoyado en el marco de la puerta provocándole un saltito.
-Me asustaste!- Dando la vuelta.
-Que se supone que estás haciendo?
-Ahora cocino, antes limpié y ordené… no puedo creer que viva así Sr. Withlock.- Reímos juntos.
-No esperaba visitas, nunca las espero en realidad… sino hubiera acomodado un poco.- La observé por un instante.- Fue tu idea desde que pisaste mi departamento, no? El de quedarte "por un rato"
-Lo siento, pero no pude resistirme al ver tal desorden. Fue más fuerte que yo.
.
Volví al living y todo se veía distinto pero estaba bien, hasta había más espacio. Puse el mantel en la mesa, los platos, cubiertos y vasos. Ella literalmente me ordenó que me sentara y apareció con un gran plato que depositó en el centro. Había carne, papas y ensalada, se veía delicioso.
Nunca borraré este día de mi memoria.
.
La acompañé hasta su casa, en taxi. Le di mi tarjeta donde estaba anotado mi número de celular para que me avisara cuando haya entrado a su departamento. Yo esperé el llamado afuera y me fui.
Recuperé mi auto, seguía estacionado en el mismo lugar donde lo había dejado día atrás.
Una semana pasó y al parecer, todo volvió a la normalidad. Volví a la rutina del trabajo pero tomando los recaudos necesarios.
Hablo seguido con Alice, no todos los días (lo cual a mí no me importaría) pero algo es algo.
Le mandé un ramo de flores a su oficina, con una tarjeta que decía: "Buen día, tomarías un café conmigo? Asómate a la ventana si tu respuesta es afirmativa."
Me encontraba parado en la vereda, viendo fijamente su ventana. Ya debería haberle llegado y no se había asomado, esperé unos minutos más, por las dudas… y allí estaba, la respuesta afirmativa que esperaba.
.
-Hace cuánto te conozco?- Agarrando su taza de café.
-Poco menos de un año.
-Llegaste a conocer a mi padre?
-Todo el mundo conoció a tu padre, no tuve la oportunidad de compartir mucho con él.- Mentí
-Las heridas de tu cara están casi desaparecidas.- Cambiando de tema.
-Sí, me he puesto esa crema que me recomendaste.
-Sigue el orden en tu departamento?- Sonriendo.
-Trato de mantenerlo lo mejor que puedo.- Reí.- Quería darte esto – arrimándole una pequeña cajita, sobre la mesa – Es un simple detalle, por cómo te has comportado conmigo.
-Es hermosa.- Mirando el dije del collar que le había comprado, una bailarina de plata con pequeños cristales incrustados.- No debiste molestarte, Jasper.
-Es realmente poco, déjame ponértelo.- Me paré, agarrando el collar para envolverlo en su fino cuello.- Ahí está.
-Cómo luce?- Preguntó coqueta.
-Hermoso, es perfecto.
-Tendré que volver a la oficina, gracias por el café.
-Te acompaño.- Mientras nos levantábamos. Dejé el efectivo sobre la mesa y salimos del bar.
Caminamos una cuadra hasta su trabajo. Nos despedimos y subí al auto.
Luego de un atareado día de trabajo, volví a casa pero algo andaba mal… la puerta no estaba trabada, como la había dejado. El departamento ya no era el ordenado y limpio que traté de mantener, alguien había entrado. Me seguían buscando, traté de ver qué era lo que buscaban o se habrían llevado pero no se me ocurrió nada. En mi cuarto, lo único que me preocupó fue una caja abierta, no era de seguridad, sino una simple caja de cartón donde tenía fotos de Alice. Algunas sacadas por mí, sin su consentimiento y otras dadas por su padre. Sí, le había mentido sobre eso, yo conocía muy bien a su padre. Un excelente abogado, de prestigio que se metió donde no lo llamaron y terminó muerto. Yo en una época trabajé para él, dando mis primeros pasos en la profesión, él me enseñó muchas cosas, fue un gran mentor. Lo mataron en su oficina, yo lo encontré ese día y ahora estoy cumpliendo con lo que me pidió, cuidar a su hija. Ella no conoce esta parte de la historia, por eso después de la muerta de su padre, me topé con ella "accidentalmente" y comencé a estar cerca.
Pero la verdad es que la conozco mejor que nadie, desde hace 4 años. Por eso las fotos… mi admiración y amor hacia ella.
Sabía que faltaban, ahora ella corría peligro por este descuido. Estaría más pendiente, la seguiría día y noche, haría guardia en la puerta de su casa.
Fui nuevamente hacia su oficina, a la hora de salida. Seguí al taxi que la llevaría hasta su departamento. Aceleré para adelantarme un poco y la esperé en la vereda, se sorprendió al verme allí.
-Pasó algo?- Preocupada.
-Mejor subamos, rápido.- Tomándola del brazo.
-Quieres explicarme?- Abriendo la puerta.
-Verás… entraron a mi departamento, dejaron todo dado vuelta y se llevaron papeles pero eso no es lo importante, lo que sí es… es que saben de ti.
-Cómo es eso posible?
-Me han estado siguiendo, estoy seguro.- Volví a mentir, no podía decirle lo de las fotos, creería que soy un acosador.
-Vendrán por mí?
-No, eso no va a pasar… no lo permitiría.- Acercándome a la ventana.- Deja cerradas las cortinas, no las abras por nada… ni siquiera cuando corres o limpias de regreso del trabajo.- Nervioso.
-Espera, espera… qué dijiste? Cómo sabes que corro o que limpio… me estás espiando? Lo haces desde tu auto o qué?- Furiosa.- Me sigues, me esperas, me vigilas… dime qué haces?
-No es lo que piensas…
-Esto es demasiado! Vete de mi casa, Jasper.- Caminando hacia la puerta para abrirla.- Vete ahora.
-Si sólo me permitieras explicarte… está bien, me iré.- Saliendo al pasillo.- Solo te pido que cierres esa puerta con todas las cerraduras, Alice. Por favor.- Y quedé mirando la puerta de color blanco esperando el sonido al asegurarla. Ella tardó un momento pero luego hiso lo que le pedí. Caminé hacia mi auto, aún sin estar seguro por ella.
.
